Marta Granés - Montse Cucarull

19. FIN DE SEMANA SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE LIN-CHI

19 CS LIN CW ESP

a cargo de Marià Corbí, Montserrat Cucarull y Marta Granés

Lin-chi es un maestro fundamental de la tradición budista. En este fin de semana intentaremos profundizar en su sabiduría a partir de una selección de textos.

12 y 13 de mayo

Información general: La propuesta consiste en un encuentro en grupo, de unas 15 personas, en medio de la naturaleza, para intensificar el trabajo sobre la cualidad humana, con la ayuda de textos, prácticas de silencio y comentarios

Horario: Desde el sábado a las 10:00 h. hasta el domingo al mediodía. Hay también la opción de

participar sólo sábado.

Lugar: En el Casal La Salle, en San Martín de Sesgaioles. Las habitaciones son individuales.

Transporte: Intentamos combinar las plazas de los vehículos de los asistentes.

Alojamiento: 100 €. Más información enviando un correo a cetr@cetr.net o llamando al 934 107 707.

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Textos de “Las enseñanzas Zen del Maestro Lin-chi “ Ed. La liebre de marzo.

 1.

Los que han satisfecho las diez etapas de la práctica del bodhisattva, no son mejores que asalariados; los que han alcanzado la iluminación de las etapas cincuenta y una y cincuenta y dos, son prisioneros encadenados; los arhats y los pratyekabuddhas son basura de letrina, bodbi y nirvana son palos para atar a los burros. ¿Por qué hablo así de ellos? Debido a que vosotros, seguidores de la Vía, no os dais cuenta de que este viaje a la iluminación, que lleva tres asamkhya kalpas, carece de sentido. Por lo que estas cosas se convierten en obstáculos en vuestro camino. Si fuerais verdaderos hombres de la Vía, nunca dejaríais que esto ocurriera.

Simplemente, seguid vuestras circunstancias y agotad vuestro antiguo karma. Cuando llegue el momento, vestíos. Si queréis caminar, caminad. Si queréis sentaros, sentaos. Pero en ningún momento utilicéis vuestra mente para buscar la budeidad. ¿Por qué hacerlo así? Un anciano dijo: ‘Si intentáis crear buen karma y pretendéis convertiros en buda, entonces Buda se convertirá en un signo claro de que permaneceréis en el ámbito del nacimiento y de la muerte’”

Seguidores, ¡el tiempo es oro! Corréis sin descanso por las cunetas, estudiando el Ch’an, estudiando la Vía, apegándoos a las palabras y a las frases, buscando a Buda, buscando a los patriarcas, buscando un buen amigo, especulando, planeando. Pero no os equivoquéis. Seguidores de la Vía, tenéis un padre y una madre. ¿Qué más buscáis? Deteneos y miraos a vosotros mismos. Un, anciano explicó que Yajnadatta creía que había perdido la cabeza y se puso a buscarla, pero una vez detuvo la mente que buscaba, encontró que todo estaba bien.

Seguidores, actuad de forma corriente, nos os deis aire alguno. Existe una pandilla de seguidores calvos que no saben distinguir lo bueno de lo malo, pero que pretenden ver dioses y demonios, señalan al este, señalan al oeste; les gusta hablar del buen tiempo y de la lluvia. Los hombres y mujeres de buena familia se ven liados por esta pandilla de zorros salvajes y acaban totalmente confundidos. Ciegos e idiotas. ¡Llegará el día en que tengan que pagar por toda la comida que se ha desperdiciado con ellos!  

[…]

El Maestro dio instrucciones al grupo, diciendo: “Seguidores de la Vía, lo importante es contemplar las cosas con una comprensión adecuada y verdadera. Id por el mundo a vuestro aire, pero no os dejéis liar por esa pandilla de duendes. El hombre de valor es aquel que no tiene nada que hacer1. No intentéis hacer algo especial, simplemente actuad de un modo ordinario. Sin cesar buscáis algo fuera de vosotros, intentando poner las manos en alguna cosa. Es un error. Insistís en buscar al Buda, pero Buda es solo un nombre.

2.

Lin Chi dijo: “Si durante un instante tenéis dudas en vuestra mente, esto es el demonio. Pero si podéis entender que los diez mil fenómenos nunca han nacido, que la mente es como un prestidigitador, entonces no existirá ni una mota de polvo ni fenómeno alguno. Todo será limpio y puro, y esto será Buda. Buda y el demonio se refieren simplemente a dos estados, uno contaminado y otro puro.

“Tal como yo lo veo, no hay Buda, no hay seres vivientes, ni antaño ni ahora. Si lo quieres, ya lo tienes; no es algo que precise de tiempo. No existe práctica religiosa ni iluminación, nada . que alcanzar, nada que os falte. En ningún momento existe otro Dharma que éste. Si alguien proclama que hay un Dharma superior a éste, yo digo que debe ser un sueño, un fantasma. Esto es todo lo que os tengo que decir.

[…]

Seguidores de la Vía, no permitáis que ningún viejo maestro os ponga el sello de aprobación en la cara, no digáis: ‘Yo comprendo el Ch’an! ¡Yo comprendo la Vía’ soltando peroratas como una cascada. Todo esto es karma que conduce al infierno.

3.

“Existe una pandilla de calvos ciegos que, tras atiborrarse de arroz, se sienta al estilo de práctica de meditación Ch’an, intentando detener el flujo de pensamientos e impidiendo su nacimiento, odiando el clamor, exigiendo silencio. ¡Pero estas no son vías budistas! El patriarca Shen-hui dijo: ‘Si intentáis detener la mente y permanecer en silencio, convocar a la mente y focalizarla en el exterior, controlar a la mente y hacerla clara interiormente, concentrar a la mente y entrar en meditación, todo este tipo de práctica produce karma.’ Vosotros, las personas que actualmente escucháis aquí el Dharma, ¿cómo lo practicaríais, cómo lo iluminaríais, cómo lo adornaríais? No se trata del tipo de cosa del que puedan esperarse prácticas ni que pueda adornarse, Si quisierais adornarlo, lo tendríais que adornar con todo lo que existe. ¡No os equivoquéis!

“Seguidores de la Vía, tomáis las palabras surgidas de la boca de una pandilla de viejos maestros como una descripción del verdadero Camino. Pensáis: ‘Es un maestro y amigo extraordinario. Yo sólo tengo la mente de un mortal común. Nunca me atrevería a sondear a estos venerables.’ ¡Ciegos idiotas! Vais por la vida con este tipo de comprensión, traicionando a vuestros dos ojos, arrugándoos y titubeando como un burro en un camino helado, diciendo: ‘¡Nunca me atrevería a hablar mal de estos buenos amigos, temería cometer karma de boca!’

“Seguidores del camino, el verdadero buen amigo es alguien que se atreve a hablar mal de Buda y de los patriarcas, a juzgar a todo el mundo, a arrojar el Tripitaka, vilipendiar a estos chiquillos, y que, en medio de la oposición y de la aprobación, busca a la persona real. Por lo tanto, en los últimos doce años, aunque he buscado esta cosa llamada karma, no he encontrado ni una partícula del tamaño de una semilla de mostaza.

“Estos maestros Ch’an, tímidos como una recién casada, temen ser expulsados de los monasterios o que se les quite su cuenco de arroz, preocupándose por su seguridad. Pero en la antigüedad, a los maestros verdaderos, a donde quiera que fueran, no se les escuchaba y siempre se les echaba; ésta es la forma de distinguir a los hombres de valor. Si todo el mundo te aprueba, vayas a donde vayas, ¿de qué sirves? De ahí el dicho: ‘Deja que ruja el león y el cerebro de los pequeños zorros explotara’.

“Seguidores de la Vía, habéis oído decir por todas partes que hay una Vía que practicar, un Dharma para iluminarse. ¿Podéis decirme qué tipo de Dharma hay para iluminarse, qué Vía hay que practicar? En vuestras actuales actividades, ¿qué es lo que os falta? ¿Qué es lo que tiene que arreglar la práctica? Pero estos monjes novatos no lo entienden y de inmediato confían en esta pandilla de espíritus de zorro salvaje, permitiendo que suelten sus ideas y aten a la gente diciendo: ‘Cuando el principio y la práctica encajan el uno con el otro y se toman las precauciones adecuadas con relación a los tres tipos de karma del cuerpo, la boca y la mente, sólo entonces podemos alcanzar la budeidad.’ La gente de esta clase abunda como lluvia en primavera.

4.

“Si corréis frenéticamente, estudiando con la esperanza de conseguir algo durante tres asamkbya kalpas, permaneceréis en el ámbito del nacimiento y de la muerte. Es mejor no hacer nada, simplemente sentarse aquí en el monasterio con las piernas cruzadas 85.

[…]

“No poseo ni una partícula de Dharma para dar a nadie. Todo lo que tengo son curas para la enfermedad, artes para liberar de la esclavitud.

[…].

“Os digo, no hay Buda, no hay Dharma, ni práctica, ni iluminación. Vais de este modo por los márgenes, intentando encontrar algo. ¡Ciegos estúpidos.’ ¿Os vais a poner una cabeza sobre la que ya poseéis? ¿Qué os falta?

[…]

“Seguidores de la Vía, aquellos que han abandonado la vida hogareña deben estudiar la Vía. Yo mismo, en los pasados años, dirigí mi atención al vinaya, y también ahondé en los sutras y en los tratados. Pero luego me di cuenta que eran simples medicinas para curar las enfermedades del mundo; exposiciones de asuntos superficiales. Por lo que finalmente los dejé a un lado y busqué la Vía a través de la práctica Ch’an. Más tarde me encontré con un maestro y amigo excelente, y entonces por primera vez mi ojo del Dharma finalmente se volvió agudo y brillante. Podía juzgar a los viejos reverendos del mundo y decir cuál estaba torcido y cuál recto. Pero esta comprensión no me acompañaba cuando mi madre me parió. Tuve que escudriñar, pulir y pasar por experiencias hasta que, una mañana, pude ver claramente por mí mismo.

5.

Penetras en el ámbito del Dharma del no-nacimiento2, deambulando por distintas tierras, entras en el mundo del Tesoro del Loto3 y ves plenamente que todos los fenómenos están vacíos de características, que ninguno posee una realidad verdadera.

“Vosotros que estáis escuchando el Dharma, si sois hombres de la Vía que no dependéis de cosa alguna4, entonces sois la madre de los budas. Por lo tanto, los budas nacen del ámbito que no se apoya en nada. Si podéis despertar a este apoyarse en nada, no habrá buda al que apegarse. Si podéis ver las cosas de este modo, ésta será una comprensión correcta y verdadera.

“Pero los discípulos no llegan hasta el final. Debido a que se aferran a las palabras y frases, permiten que palabras como común mortal o sabio sean un obstáculo, lo que ciega su visión de la Vía y hace que no puedan percibirla con claridad. Cosas como las doce divisiones de las escrituras son externas o superficiales. Pero los estudiantes no se dan cuenta y, de inmediato, conforman su comprensión en base a dicha superficie y a las palabras y frases exteriores. Esto es depender de algo, y todo aquello que cae en el ámbito de la causa y el efecto, todavía no ha eludido el triple mundo del nacimiento y de la muerte.

“Si queréis ser libres de nacer o morir, de ir o venir, como si uno se pusiera o quitara un vestido, debéis entender en este preciso instante que la persona que está escuchando el Dharma carece de forma, de características, de raíz, de principio, no mora en lugar alguno, pero está viva y vibrante. Las diez mil clases de sucesos que os afectan, operan en un lugar que, de hecho, no es un lugar. Por lo tanto, más buscáis más os alejáis, más os esforzáis más os confundís. A esto lo llamo la clave secreta del asunto.

“Seguidores de la Vía, no toméis como compañía algún sueño o fantasma.

6.

Seguidores de la Vía, es difícil saber como actuar. El Dharma de los budas es profundo y abstruso, aunque puede entenderse en cierta medida. Me paso el día explicándooslo con detalle, pero vosotros no prestáis atención. Mil y diez mil veces lo pisoteáis, pero os hundís en la oscuridad. No tiene forma ni contorno, aunque su solitaria luz brilla. Pero los estudiantes no tienen suficiente fe y, en su lugar, basan su comprensión en palabras y frases. Hasta alcanzar el medio siglo, van arrastrando su cadáver. Llegará el día en el que tendrán que pagar por sus sandalias de paja.

“Creyentes, os digo que no hay Dharma que encontrar fuera. Pero los estudiantes no me entienden y, de inmediato, empiezan a mirar dentro en busca de alguna explicación, sentándose en meditación frente a una pared, apoyando su lengua sobre el paladar, totalmente en calma, sin moverse, suponiendo que se trata del Dharma de los budas que enseñan los patriarcas. ¡Qué error! Si tomáis este entorno claro, puro e inmóvil como camino correcto, convertiréis a la ignorancia en maestro. Un antiguo dijo: ‘Sin fondo y negro como el carbón es el pozo profundo, un lugar que realmente hay que temer.’  Esto es lo que significa.

7.

“Seguidores de la Vía, las personas de primera clase saben, en este mismo instante, que desde el principio nunca ha habido nada que hacer. Es debido a vuestra falta de fe el que corráis, de instante en instante, en busca de algo. Tiráis vuestra cabeza y luego la buscáis, y da la sensación de que no os podéis detener. Sois como los bodhisattvas de la iluminación perfecta e inmediata, pero que, en medio de la Tierra Pura, siguen odiando el estado de los comunes mortales y rezan por convertirse en sabios. La gente de esta clase todavía debe olvidarse de discriminar. Sus mentes siguen ocupadas con pensamientos de pureza o impureza.

Desnudos, sin apoyos externos frente a esta inmensidad