Marià Corbí

Assaig de construcció d’un projecte axiològic per catalunya

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Presentem l’assaig de creació d’un projecte axiològic* per a Catalunya que fa M. Corbí extret del seu últim llibre  Protocolos para la construcción de organizaciones creativas y de innovación. Principios de epistemología axiológica 3 .  

      Com diu el mateix autor es tracta d’un intent de creació de ‘un proyecto axiológico, no un proyecto económico, ni industrial, ni un proyecto político. […] al que no afecte demasiado que Cataluña sea una comunidad autónoma de España, o sea un estado federado de la federación española o un país independiente en Europa.La seva pretensió és generar un projecte que motivi ‘para convertir a Cataluña, en una completa sociedad de conocimiento, en el espacio de tiempo más corto posible.’

       I com tot projecte axiològic col·lectiu d’una societat de coneixement aquest també haurà de partir de  ‘la voluntad de asumir, con todas sus consecuencias, el destino que se ha impuesto a todos los pueblos y, especialmente a los que están situados en nuestro entorno y a nosotros mismos: incorporarse a las sociedades de conocimiento y a la cultura de conocimiento.Ya hemos dicho que esa transformación es un destino insoslayable para todos los pueblos.

      Para Cataluña es un destino inevitable, en el que nos jugamos la calidad de la vida colectiva, la sobrevivencia económica y como entidad cultural y política.’

*Axiològic fa referència als valors i qualitats humanes en les seves diverses modalitats, a nivell col·lectiu i individual.

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Vamos ahora a intentar construir un proyecto axiológico colectivo (PAC) para Cataluña, guiados por los protocolos para crear organizaciones de conocimiento.

No debemos olvidar que nuestra pretensión es construir un proyecto axiológico, no un proyecto económico, ni industrial, ni un proyecto político. Por consiguiente, un PAC al que no afecte demasiado que Cataluña sea una comunidad autónoma de España, o sea un estado federado de la federación española o un país independiente en Europa.

Todos los datos sobre Cataluña son pertinentes, pero el punto de apoyo de nuestras reflexiones, para ser capaces de construir un PAC para Cataluña, serán los datos referentes a la situación axiológica de Cataluña. No será necesario que conozcamos en detalle la estructura económica de Cataluña, ni su estructura industrial o la estructura académica, religiosa, etc. Los datos axiológicos dependen de todos esos factores, pero no de los detalles técnicos de esos campos. Los datos axiológicos son más generales que esos detalles técnicos.

Los datos axiológicos que nos interesan son los que hacen referencia a las transformaciones que hay que crear para convertir a Cataluña, en una completa sociedad de conocimiento, en el espacio de tiempo más corto posible. Nos interesan los datos que pueden ser obstáculo a esa transformación y los que la pueden ayudar.

Partimos de la voluntad de asumir, con todas sus consecuencias, el destino que se ha impuesto a todos los pueblos y, especialmente a los que están situados en nuestro entorno y a nosotros mismos: incorporarse a las sociedades de conocimiento y a la cultura de conocimiento.

Ya hemos dicho que esa transformación es un destino insoslayable para todos los pueblos. Para Cataluña es un destino inevitable, en el que nos jugamos la calidad de la vida colectiva, la sobrevivencia económica y como entidad cultural y política.

 

La identidad de un pueblo, en las sociedades de conocimiento y cambio, está en el futuro. Querer apuntalar la identidad de un pueblo en el pasado es un error; aunque para el proyecto de futuro haya que tener presente el pasado. En Cataluña nunca se insistirá suficiente que su identidad está en su proyecto de futuro como sociedad de conocimiento innovación y cambio, como cultura de conocimiento.

 

El proyecto no se ha de apoyar en la idea de ‘nación’, porque ese es un concepto del pasado, adecuado a la economía y las comunicaciones del siglo XIX y XX.

Tendría que apoyarse en la idea de ‘un pueblo que quiere tener un proyecto común de futuro’ por razones geográficas, raíces históricas, de lengua, etc.

No es el pedazo de tierra la que da la identidad de un pueblo, ni menos la condición de autóctono.

En una sociedad globalizada tampoco es la lengua la que da la identidad. La cuestión lingüística es importante, pero ha de pasar por la democracia; no puede ser una cuestión de imposición, sino de adhesión voluntaria. Habrá que impedir toda imposición desde dentro o desde fuera del grupo.

Si en un país se hablan dos lenguas, pues así es, y se debe respetar por exigencia democrática. Se ha de respetar la opción democrática por una lengua u otra, es una cuestión que depende de la voluntariedad.

Deberá procurarse que haya capacidad de entendimiento de las diversas lenguas habladas en una colectividad, estudiando las dos lenguas o por otros procedimientos.

El proyecto que cohesione, motive, dinamice y dé identidad a un pueblo ha de ser, sobre todo y principalmente, un ‘proyecto de futuro’.

 

El tipo de proyecto que se ha de construir deberá ser un proyecto adecuado a las sociedades de conocimiento globalizadas, desde el seno de la Unión Europea, en el mundo.

Hay que mantener el recuerdo de la historia y de los antepasados, y situarlos en el contexto en que vivieron, no en el que desearíamos que hubieran vivido o tendrían que poder haber vivido. En cualquier caso ya no es el nuestro. Toda nuestra atención e interés se ha de poner en el futuro a medio o largo plazo.

Habrá que partir de los rasgos de las sociedades de conocimiento que hay que construir, que están ya operativos en su dinámica, pero todavía no en las estructuras adecuadas, ni económicas, ni políticas, ni de cualidad humana, ni religiosa.

Lo que se nos viene encima como un destino inevitable es esa dinámica, que podríamos caracterizarla como:

-crecimiento imparable de las ciencias y tecnologías, potenciándose  mutuamente,

-creación continua de nuevos productos y servicios;

-modificación constante y acelerada de los modos de vida: trabajo, actuación, organización, maneras de pensar y sentir;

-necesidad de construir un proyecto axiológico adecuado a esta situación y a sus cambios constantes;

-necesidad  de  crear  un  saber  colectivo  para  ese  trabajo axiológico.

 

*El destino inevitable que se nos echa encima y que precisa ser una opción libre, es esa dinámica de las sociedades de conocimiento. Esa dinámica ya hace décadas que está en marcha y habrá que aprender a gobernarla.

 

Para responder adecuadamente a esa dinámica y construir un PAC que conduzca a las sociedades de conocimiento, hay que esforzarse todo lo posible para dotarse de cualidad humana y capacidad de cultivo de IDS.

Se necesita CH no sólo en los líderes, sino también en el pueblo.

Se necesita también una cierta competencia en la creación de PAC; competencia científica y técnica; voluntad política no inmediatista ni partidista; lucidez y disposición en el pueblo.

Para ello se requerirá educación en el cultivo de IDS e ICS, conocimiento de las tradiciones  religiosas y espirituales de la humanidad; todo ello en forma básica en el pueblo y adecuada en los líderes.

Es urgente transformar a Cataluña en una sociedad de conocimiento y en una cultura de conocimiento porque estamos frente a un destino inevitable, por el que hay que optar, si no se quiere caer en la insignificancia y arriesgar la sobrevivencia.

Hay una segunda razón para acelerar esa opción: las anomalías que presenta la dinámica acelerada de las tecnociencias y sus consecuencias en nuevos productos y servicios, cuando están manejadas por las sociedades IIE de explotación de recursos naturales y humanos.

 

La inadecuación a la nueva dinámica y las anomalías graves que está produciendo esta situación son la alternativa, de hecho, a la opción por las sociedades de conocimiento. Una alternativa que es un riesgo grave para la especie humana, para todos los vivientes y para la habitabilidad de la tierra, ya a corto plazo, y que debe movernos eficazmente a optar con decisión por la construcción de una Cataluña como sociedad de conocimiento.

Es normal que aparezca más clara la alternativa, que es la situación de hecho contrapuesta a nuestra propuesta, que la propuesta misma, porque la alternativa es una realidad y lo que proponemos es todavía sólo una propuesta.

Veamos algunas consecuencias que se siguen de gestionar las nuevas dinámicas de las ciencias y tecnologías y sus consecuencias con proyecto axiológico colectivo que establece usar todo el poder de las ciencias y tecnologías para la explotación de pueblos y del medio en el corto plazo:

-Se hace un uso de la grandísima capacidad de información y de globalización adquirida, para la especulación financiera, para la explotación de recursos humanos y no humanos al corto plazo, sin consideración ni de personas, ni de pueblos, ni de la naturaleza, sacrificando las sociedades del bienestar conseguidas al beneficio inmediato especulativo.

-Desinterés por la cultura, la calidad y cualidad humana, la calidad de la vida, las tradiciones de sabiduría, las artes y las ciencias que no redunden en beneficio inmediato.

-Menosprecio y ruptura, de hecho, de las tradiciones de cualidad humana y sabiduría de la humanidad.

– Manipulación informativa internacional y control de los medios de comunicación, en beneficio de los intereses económicos del gran capital financiero y manufacturero

-Gracias a la gran capacidad inmediata de información, se consigue la movilidad completa del capital y de los medios de producción, para poder huir del control democrático de las naciones.

– A través de la financiación, control de la marcha de la investigación de los centros científicos y de las universidades, para el interés del gran capital, sin la menor consideración de las gentes ni del medio.

– Control de las democracias, los parlamentos, las leyes, los salarios, las pensiones, y la vida de las personas y los pueblos, por medio de la presión de lobbies; todo pensado exclusivamente a favor del interés del capital financiero y de las grandes organizaciones manufactureras, todo ello a corto plazo.

– Desprecio de la naturaleza, de la salud y de la vida de los pueblos y de sus tradiciones, si no redunda inmediatamente en beneficio económico.

– Control de las democracias y de la política para forzar a que todo esté regido por el corto plazo. Se impide la planificación a medio y largo plazo, imprescindible para las sociedades que viven de la creación e innovación constante de ciencias y tecnologías.

– Utilización de las tradiciones religiosas, espirituales y de moralidad para el beneficio económico.

– Pacto del poder político y económico con las grandes religiones para el control de los pueblos y de la moral, subordinándolo todo al beneficio.

– Fomento de  la  división política  y  el enfrentamiento  entre estratos sociales, pueblos, naciones y culturas, al servicio de la explotación.

– Esclavización, de hecho, de personas, pueblos y de la naturaleza misma, considerados todos como recursos a explotar.

– Bloqueo y control de la indagación e innovación axiológica.

En resumen, subordinación de todo el poder y de la capacidad de crecimiento acelerado de las ciencias, las técnicas, las grandes posibilidades de comunicación e información y globalización de los pueblos y de la vida, en beneficio de los grandes grupos financieros y manufactureros, sin otra consideración. Y todo ello a corto plazo y sin ningún control político internacional.

Hay que tomar conciencia de que en la manipulación de las nuevas sociedades industriales hay dos niveles: uno, el superficial, lleno de ambigüedades y buenas voluntades, y otro, el profundo, que es de depredación pura y dura, sin piedad ni consideración del daño que se está causando con la exclusiva consideración del máximo beneficio en el menor plazo posible, y todo ello sin control.

 

Si no escapamos de este uso de la capacidad de investigación, información y explotación de las tecnociencias, iremos, en un corto espacio de tiempo, y ya estamos yendo, a nuestra propia destrucción y a la destrucción de la vida y la habitabilidad del planeta.

El olvido de la necesidad de cualidad humana y de la necesidad de crear, para ello, proyectos axiológicos colectivos adecuados; y, sobre todo, el olvido de la indagación y el cultivo de la CHP a nivel colectivo e incluso global, ese es el mayor riesgo que estamos sufriendo. Nos está conduciendo a la pérdida de la flexibilidad, propia de nuestra especie, y a la posibilidad real de cometer errores irreversibles para la vida del planeta; nos está conduciendo a la destrucción.

Es urgente tomar conciencia individual y colectivamente de esta situación, porque el tiempo es escaso para corregir y evitar los grandes riesgos que nos están amenazando ya.

La única manera de escapar de todas estas malformaciones tan peligrosas es dotar de una nueva cultura a la nueva dinámica acelerada de las ciencias y tecnologías, con todo lo que suponen, es crear una sociedad y una cultura de conocimiento; es decir, construir un PAC adecuado a esa nueva dinámica que sea capaz de gestionarla para el bien de nuestra especie, de la tierra y de todo lo que la habita.

La conducción de toda la humanidad a la cultura de conocimiento tendrá que hacerse unidad por unidad, país por país, colectividad por colectividad. Una transformación que ya es inevitable, pero que tendrá que ser fruto de una opción necesaria.

Vamos a ocuparnos de esa transformación en Cataluña, una comunidad de un tamaño y con una situación cultural y geográfica que puede facilitar esa transformación.

 

Cataluña debe convertirse, lo antes posible, en una sociedad de conocimiento. Para conseguirlo lo primero que deberemos hacer es convencer a las autoridades, a las elites y a toda la ciudadanía de que la sociedad de conocimiento es un destino inevitable.

No tiene por qué ser difícil. Somos vivientes necesitados y todo lo que es más eficaz para solventar nuestras necesidades, necesariamente se adopta. La dinámica de la sociedad de conocimiento ya está ahí operativa, sólo falta tomar conciencia explícita de sus consecuencias.

Esa dinámica ya está ahí y progresa rápidamente. Los que construyan un PAC coherente con ella prosperarán, los que sean reticentes, inconscientes o perezosos, se quedarán atrás.

Por la situación geográfica y cultural de Cataluña no queda otra opción razonable que asumir el destino común con un vigor no común.

Se precisa una identidad para gestionarse. El pasado o la lengua no pueden dar una identidad operativa; sólo son capaces de dar una identidad romántica y autocomplaciente.

Ya hemos dicho que para que la identidad sea operativa tiene que ser una identidad no fundamentada en el pasado, sino en el futuro. El pasado incita al recuerdo y a la añoranza, el futuro incita a la acción.

Una identidad basada en el futuro sólo puede fundamentarse en un proyecto axiológico colectivo de futuro.

Es correcto pretender sacar adelante la economía, solventar el problema del paro, pero si se desatiende al destino que nos ha caído encima, esos intentos serán ineficaces. Sin apuntarse a la sociedad de conocimiento, el paro no se solventará, ni se mejorará la economía, sino que a medio plazo empeorará una cosa y otra.

 

La tarea número uno es convencer a la sociedad catalana de que es necesario y urgente optar por convertir a Cataluña en una sociedad europea de conocimiento.

La producción de conocimiento, que posibilite la innovación continuada de productos y servicios, es la única posibilidad de prosperidad y de salvar la sociedad del bienestar que se está sacrificando a una inmediatez sin perspectiva.

Si se opta, colectivamente, por convertirse en sociedad de conocimiento, lo primero que habrá que hacer es fortalecer todo lo que se pueda, hasta el límite de las posibilidades, la educación, la universidad, los centros de investigación, las empresas con espíritu innovador.

Si la opción política es clara y explícita, se podrán utilizar los medios de comunicación para convencer  profundamente  a toda la población y para conseguir que todo el mundo, según sus posibilidades y el lugar que ocupa en la sociedad, contribuya al máximo a ese propósito.

Conseguir ese estado de conciencia no es imposible, sólo es cuestión de proponérselo clara y decididamente.

Para que el país se lo proponga tiene que llegar a comprender la necesidad y la urgencia de tomar colectivamente esa decisión, pagando los precios que sean necesarios.

Para que toda Cataluña haga esa opción habrá que hablar de ello, escribir y publicar sobre ello, convencer a los líderes de opinión y a los líderes políticos. Hay que hacer entender que esa es la única solución razonable.

Cada oficio, cada ocupación, desde la más humilde a la más elevada, tendrá que estar preocupada y ocupada en mejorar su trabajo para producir mejoras en él, grandes, los que puedan, o pequeñas.

 

Habrá que procurar el máximo dinamismo e iniciativa buscando medios para premiar, de una forma u otra, en provecho económico o en calidad de vida, o aunque no sea más que en reconocimiento, los esfuerzos de las personas y de los colectivos.

Resulta evidente que una sociedad que tenga un propósito de este tipo, necesitará una libertad política fuerte, sea como estado independiente, como federado o como autonomía verdaderamente autónoma. No se puede hacer un proyecto de este tipo dependiendo de la voluntad y el interés de otros, sea Madrid, Bruselas, o sea quien sea.

Es preciso crear, lo antes posible, una voluntad general y fuerte, de crearse una identidad basada principalmente en un proyecto de futuro que desemboque, cuanto antes, en una auténtica sociedad de conocimiento, en el seno de la sociedad europea. Cualquier otra actitud serán sólo paños calientes y aceptar inconsciente o resignadamente quedar marginados y empobrecidos en Europa.

La actitud que habría que conseguir sería semejante, por la urgencia y la polarización de todos los ciudadanos de Cataluña, sea la que sea su lengua y sea el que sea su origen, a un estado de guerra.

Para Cataluña, un país pequeño y pobre en recursos, no hay otra posibilidad razonable que el cultivo intensivo de la inteligencia de los catalanes. Es necesario sacudirse las inercias y cobrar conciencia clara de la situación.

En el pasado Cataluña salió adelante primero por el comercio, luego por la industria, ahora ha llegado el momento de optar por el conocimiento. (pp 179-189)