Raúl García Ferrer

Entrevista a Marià Corbí

Corbi

R.
Marià, tu libro, el último que has escrito sobre la Espiritualidad laica, es un resumen, un compendio de tu dilatada carrera de estudio sobre el tema de las religiones y la Espiritualidad. ¿Qué es lo que durante todos estos años te ha motivado a adentrarte en este mundo y a conocerlo?

Marià Corbí
Primero, porque me interesaba simplemente por el tema desde mi juventud, por el tema de la Espiritualidad, el camino interior, etc., y también desde jovencito, por el hecho de que era músico, para gran extrañeza mía y la de mis compañeros, siempre me había encontrado un poco incómodo, mi sensibilidad no acababa de encajar con las ceremonias, la manera de llevar, la jerarquía; todas estas cosas, desde muy jovencito, no me iban. A la que tuve ocasión, después de los estudios académicos oficiales, empecé a averiguar qué es lo que me estaba pasando. Lo mismo que los lenguajes musicales y artísticos, habían evolucionado muy rápidamente en realidades expresivas muy diferentes, qué pasaba con la Religión, la espiritualidad, porque la afirmación general que siempre se ha aceptado y que se ha tenido durante mucho tiempo como válida de que la gente es mala, y de que la sociedad es consumista, etc., a mi no me valía, hay un fenómeno más hondo de cambio de sensibilidad, de cambio de mentalidad, y mi interés fue dedicarme a estudiar este cambio de sensibilidad, este cambio de mentalidad y cuáles eran las raíces de estos cambio de sensibilidad, de mentalidad, que evidentemente, supuesto que somos animales vivientes, tenían que ser los cambios en la manera de sobrevivir. Hice mis excursiones también por este terreno, para saber, para intentar averiguar, para saber qué conexión había entre las maneras de vivir, las maneras de sentir, de pensar e incluso de vivir y representar lo religioso y ahí me embarranqué y este es el objeto de toda mi investigación y este libro es como un resumen de los muchos años que he estado trabajando y paseándome por bastantes disciplinas porque como es un hecho muy complejo y no he tenido más remedio que tocar diferentes disciplinas..

R.
Porque entonces, ¿cuál crees que es la situación de la sociedad en el mundo actualmente?

Marià Corbí
¿Desde el punto de vista religioso?

R.
Sí.

Marià Corbí
Pues ahí ha habido un cambio muy grande, si quieres, dos casi simultáneos, uno es que hemos transitado de una manera de vivir que ha marcado casi la totalidad de nuestra historia, que es pre-industrial, que ha durado en nuestro país hasta los años setenta largos, la mayoría de la sociedad pre-industrial son minorías industriales. Cuando esta industrialización se generaliza y al mismo tiempo tiene una sociedad de conocimiento, hay un cambio en la manera de pensar, de sentir tan grande que entran en crisis todas las religiones, sobre todas las religiones teístas occidentales, la religión musulmana, la cristiana, la judía, y ¿ por qué entran en crisis? primero, por este gran cambio, este gran cambio supone un cambio de estilo cultural grave que es de vivir de hacer siempre lo mismo, cultivar, un poco de artesanía, comercio… maneras fijadas durante milenios que básicamente vivían de lo mismo; aunque en esto superficialmente tuvieran muchos cambios han vivido de cambiar. Son dos paradigmas mentales y sensitivos completamente diferentes, el que vive siempre de lo mismo tiene que fijar esa manera de vivir a través de un procedimiento que son las creencias, toman lo que dicen las Escrituras, que son los sistemas de programación colectiva de las sociedades pre-industriales, como descripción de la realidad, entonces hay que creerse eso, esto bloquea el cambio. Si hemos de vivir, si el éxito económico, la posibilidad de supervivencia, se pasa de vivir haciendo siempre lo mismo a tener que vivir creando innovación y cambio, evidentemente que ahí ya no se puede ser creyente, porque la creencia fija la manera de interpretación de la realidad, aunque sea radicalmente, la manera de valorarla, el sistema de organización, fija los ejes centrales de la sociedad.

Nosotros hemos de vivir de la innovación, de nuevas tecnologías, eso supone nuevas formas de trabajar, nuevos sistemas de valores, cambiar. Evidentemente el sistema de expresar, y de vivir la dimensión absoluta de la realidad propia de las sociedades pre-industriales no nos va en absoluto. No es que nos hayamos degradado y que seamos consumistas, que quizá lo seamos, es que no podemos, tenemos que estar siempre dispuestos a cambiar, por lo tanto no podemos fijarnos con creencias; las sociedades tienen que estar dispuestas a cambiar al ritmo acelerado de las ciencias y de las tecnologías. Esto no puede fijar un tipo de organización, de ningún tipo de valoración, el problema esta entonces en ¿cómo se cultiva esta dimensión que nuestros antepasados tenían de la espiritualidad en estas nuevas circunstancias en que ya no se puede ser hombre religioso ni creyente?, de esto es de lo que trata este libro….

R.
O sea que ante este gran cambio en la vida humana ¿qué soluciones sugieres?

Marià Corbí
Pues… primero aceptar las cosas como son. No se puede intentar mantener la espiritualidad, esa profundidad del existir humano, a unos patrones de un tipo de sociedad que era pre-industrial, jerárquica, patriarcal, local; en sociedades que son industriales, de conocimiento, de cambio continuo, globales, no patriarcales, no jerárquicas, etc.. No se puede continuar manteniendo ese tipo de solución , entonces no nos queda más remedio que postular un tipo de espiritualidad, para usar el lenguaje de nuestros antepasados, espiritualidad que no sea ni religiosa ni creyente pero sin la pretensión , que sería estúpida, de empezar desde cero, sino heredando todo el legado de nuestros antepasados, que es un legado de sabiduría , de procedimientos de adquirir la sabiduría con respecto a esta dimensión peculiar que ellos llamaban espiritualidad, por lo tanto mi solución es que tenemos que aprender a cultivar la espiritualidad de una manera laica, sin creencias, sin religiones, y sin dioses, pero heredando todo el legado de nuestros antepasados. Eso quiere decir hacer algo semejante a lo que ya han hecho las artes: la literatura, la música, la pintura: no hacemos música como nuestros antepasados, aprendemos el valor de la música y esa calidad musical de nuestros antepasados, incluso aprendemos a construir haciendo como construyeron ellos pero no podemos construir como ellos, nosotros tenemos que construir una nueva manera de cultivo de eso que nuestros antepasados llamaban la espiritualidad, heredando su sabiduría, su finura, sus procedimientos, pero ni sus creencias, ni sus organizaciones, ni sus maneras de vivir, ni nada de eso, ni sus religiones, en una palabra.

R.
Entonces ¿cómo relacionas esta forma, esta nueva de espiritualidad que tendrá que ser laica con la gestión de la sociedad de conocimiento que ahora vivimos?.

Marià Corbí
Sí, está conectado evidentemente, las religiones en el pasado eran a la vez un proyecto colectivo, un sistema de programar a los individuos, la sociedad, o si tu quieres, un sistema de socialización, de meter una manera de pensar, de sentir, de habituar una nueva manera de organizarse, etc.,y por tanto da una cualidad humana adecuada a un tipo de sociedad pre-industrial. Nosotros ya no podemos bajarnos esta cualidad, y por tanto nos encontramos sin ningún procedimiento para el cultivo de la cualidad de la figura humana. Por otra parte, las ideologías que en gran parte substituyeron a las religiones en ese papel de crear orientación, programa colectivo y cualidad humana, para gestionar la sociedad industrial, tampoco nos sirve a nosotros para la sociedad de cambio continuo, innovación continua, por lo tanto hemos de crear un nuevo procedimiento para el cultivo de esa cualidad que será la que nos hará aptos para crear nuestros propios postulados axiológicos desde los que construiremos nuestros proyectos colectivos de sociedad y desde los que gestionaremos el crecimiento continuo de ciencias, tecnologías, incluso en el medio ambiente, etc., o de una manera resumida: necesitamos encontrar medios para el cultivo de la cualidad humana, porque como lo tenemos que construir todo nosotros, si no tenemos cualidad humana haremos construcciones peligrosas, con ciencias y tecnologías muy peligrosas y la única manera que tenemos ahora es heredar la sabiduría de nuestros antepasados, ya no para hacer un camino espiritual sino para ser hombres de cualidad, como lo hicieron ellos, como cultivaron el interés por las realidades, como cultivaron un cierto distanciamiento para tener acceso a las realidades que son como son, no como las leo yo, desde mis deseos, temores, perspectivas, etc., y también una capacidad, nos enseñaron una capacidad de distanciarnos de nuestros propios patrones, lo cual es muy necesario en una sociedad que necesita estar cambiando en todos los niveles y eso habrá que aprenderlo de nuestros antepasados sin tener que vivir, pensar y sentir como ellos.

R.
El cultivo de la calidad humana que propones ¿es una nueva ética?

Marià Corbí
No, es algo mucho más profundo que una ética. Una ética es el sistema de soluciones a problemas concretos, morales o éticos; en una sociedad que esta cambiando continuamente en todos sus niveles, los problemas también van cambiando continuamente, y más que preocuparnos de crear una ética para este nuevo tipo de sociedad, lo que habría que preocuparse es de crear un espíritu ético, porque así como tenemos que hacernos nuestros postulados axiológicos, nuestros proyectos colectivos, tendremos que hacernos nuestras éticas, y para eso tenemos que tener espíritu ético, y ¿que quiere decir tener espíritu ético? tener calidad humana, calidad humana, y tener procedimientos colectivos de cultivo de esa calidad humana, desde donde podremos dar soluciones éticas a los problemas que nos vayan planteando que serán siempre nuevos :el movimiento continuo de las ciencias, las tecnologías, etc,.…

R.
¿Qué diferencias hay con filósofos como Compte-Sponville?

Marià Corbí
Pues Compte-Sponville lo que hace es reconocer que necesitamos esta cualidad humana, esa necesidad de que hablaban nuestros antepasados y que desde luego no se puede hacer a través de las religiones, y eso es lo que él llama el espíritu del ateísmo, buscar esta cualidad pero sin religiones. En lo que yo no estoy de acuerdo con él sería en no tener en cuenta todo el gran legado de sabiduría de nuestros antepasados; yo no puedo inventar la música ahora, yo puedo descubrir ahora, pongamos por caso, podría descubrirlo lo que es la belleza de los sonidos, pero sería tonto que inventara yo la música ahora, porque no puedo hacer música barroca, ni puedo hacer música impresionista, yo tengo que aprender de la música barroca y de la música impresionista esa finura musical para hacer yo mi música, por lo tanto tengo que estudiar los conocimientos que nuestros antepasados tuvieron del cultivo de la cualidad humana cómo la expresaron en sus cuadros mentales, en sus maneras de vivir, y luego eso traerlo, aprovecharme de esa sabiduría para crear las soluciones adecuadas al momento. En eso me distancio de él, de Compte-Sponville. Luego, en la segunda parte de su libro estoy de acuerdo con él, en la primera parte yo creo que se pelea con un fantasma porque Dios desde una epistemología no mítica no es una realidad, es un símbolo y entonces pelearse a ver si existe o no existe como realidad, bueno pues si estamos utilizando un símbolo…