Rupi Kaur

Mi dios

Rupi Kaur

Una pequeña selección del poemario «El sol y sus flores» (Seix Barral, 2018) de Rupi Kaur (n. 1992), escritora, ilustradora y fotógrafa canadiense. «Marchitarse», «caer», «arraigar», «levantarse» y «florecer» son los apartados de esta obra en la que, siguiendo la metáfora del crecimiento de las flores, la autora nos habla de renacimiento tras la caída en abismos profundos.

 

mi dios

no espera dentro de una iglesia

ni se sienta en lo alto de la escalera del templo

mi dios es el aliento de la refugiada mientras corre

vive en el estómago hambriento de un niño

es el latido de la protesta

mi dios

no descansa entre páginas

escritas por hombres sagrados

mi dios

vive entre los muslos sudorosos

de los cuerpos de las mujeres vendidos por dinero

fue visto por última vez lavando los pies del indigente sin techo

mi dios

no es tan inalcanzable como

ellos querrían que pensaras

mi dios late dentro de nosotros de manera infinita

***

 

soy de la tierra

y a la tierra volveré una vez más

la vida y la muerte son viejas amigas

y yo soy la conversación que mantienen

soy su charla de última hora

sus risas y sus lágrimas

a qué debo tener miedo

si soy el regalo que se dan la una a la otra

de todas formas este sitio nunca me perteneció

siempre he sido de ambas

***

 

me paro

ante los sacrificios

de un millón de mujeres antes de mí

pensando

qué puedo hacer

para que esta montaña sea más alta

para que las mujeres que vengan después de mí

puedan ver más allá

                                               —legado

***

 

cuando me vaya de este lugar

decora el porche con guirnaldas

igual que lo harías para una boda mi amor

saca a la gente de sus casas

y bailad en las calles

cuando llegue la muerte

como una novia en el altar

despídeme con mi traje más bonito

sirve helado con pétalos de rosas a nuestros invitados

no hay motivo para llorar mi amor

llevo esperando toda mi vida

a una belleza así para

que me deje sin aliento

cuando me vaya

deja que sea una celebración

porque he estado aquí

he vivido

he ganado a este juego llamado vida

                                                               —funeral

***

 

fue cuando dejé de buscar un hogar en los demás

y construí los cimientos de una casa en mí misma

cuando descubrí que no había raíces más íntimas

que aquellas que hay entre la mente y el cuerpo

que han decidido convertirse en uno

***

 

y luego hay días en los que el simple acto de respirar te

deja exhausta, en esta vida parece más fácil rendirse. el

pensamiento de desaparecer te da paz. durante mucho

tiempo estuve perdida en un sitio en el que no había sol.

donde no crecían flores. pero de vez en cuando salía de la

oscuridad algo que me encantaba y me devolvía de nuevo

a la vida. observar una noche estrellada. la alegría de reírse

con viejos amigos. una lectora que me dijo que los poemas

le habían salvado la vida. sin embargo ahí estaba yo

luchando por salvar la mía. queridas mías. vivir es difícil.

es difícil para todo el mundo. y es en ese momento el

que vivir es como arrastrarse a través de un agujero del

tamaño de un alfiler. que debemos resistir el impulso de

sucumbir a los malos recuerdos. negarnos a doblegarnos

ante los meses o los años malos. porque nuestros ojos se

mueren de ganas de darse un festín en este mundo. hay

muchísimas masas de agua turquesas para que nos

sumerjamos en ellas. hay familia. de sangre o elegida. la

posibilidad de enamorarse. de personas y de sitios.

montañas altas como la luna. valles que llevan a mundos

nuevos. y viajes por carretera. para mí es muy importante

aceptar que no somos las dueñas de este sitio. somos sus

invitados. y como invitados vamos a disfrutar de este

lugar como un jardín. vamos a tratarlo con buena mano.

para que así las que vengan después de nosotras puedan

experimentarlo también. vamos a encontrar nuestro

propio sol. a plantar nuestras propias flores. el universo

nos dio la luz y las semillas. puede que a veces no la

oigamos pero la música siempre está puesta, sólo necesita

que subamos el volumen. porque mientras haya aire en

nuestros pulmones tenemos que seguir bailando.

 

Selección de la obra de Rupi Kaur «El sol y sus flores» (Seix Barral, 2018). Rupi da recitales de poesía por todo el mundo: www.rupikaur.com