Lo que el ser humano piensa de sí, eso se vuelve

Jánaka dijo: Oh Señor, dime: ¿cómo puede un hombre adquirir el conocimiento de la Verdad, obtener la liberación y practicar la renunciación (de lo que le encadena)?

Ashtâvakra dijo: Oh amigo mío, si la liberación es tu objetivo en la vida, entonces evita los objetos de los sentidos como si fueran veneno (deja de estar extrovertido y vuélvete hacia tu interior) y busca la compasión, la sencillez y la verdad como se busca el néctar.

No eres ni tierra, ni agua, ni fuego, ni aire, ni éter. (No eres material) Sabe que tu Sí (Atman) es Testigo de eso y diferente de eso, si quieres alcanzar la liberación.

Si cesas de identificarte con tu cuerpo, y permaneces en reposo en la Inteligencia (en tu condición de Testigo), gozarás de una felicidad inmediata, la paz eterna y la liberación de tu servidumbre imaginaria
.
Tú (como Atman) no formas parte ni de los Brahmanes, ni de las demás castas, tampoco perteneces a las cuatro etapas de la vida (niño, joven estudiante, padre de familia, anciano retirado a meditar). No eres un objeto de percepción de los sentidos, tú eres el único Testigo, desprendido por naturaleza y sin forma ¡Sé feliz!

Virtud y vicio, placer y dolor, son estados de la mente, y tú Sí es independiente de ellos. Tú no eres ni el que actúa ni el que goza; tú eres siempre libre.

El egoísmo en forma de “yo soy el que actúa” se parece a una gran serpiente negra y venenosa. El antídoto de ese veneno es reconocer que “yo no soy el que actúa”. Este conocimiento conduce a la felicidad.

(Ashtávakra Gítá, Cap. 1, 1-8)

ejercicio
La oscura selva de la ignorancia (de lo que es tu naturaleza propia, tu Sí) es causa del dolor y debería ser consumida por con convicción:”Yo soy la única Conciencia (el Ser-Conciencia no dual) siempre pura.

La dualidad de sujetos y objetos, la construye mi necesidad de viviente. Lo que realmente hay es el “no-dos”, no mis construcciones duales. “Lo que es” es Ser- Conciencia no dual.

Quien piensa que es libre es libre, y quien piensa que está esclavizado está esclavizado. Verdad es el dicho: “Lo que un hombre piensa, eso se vuelve”.

Apoya la afirmación anterior, remarcando el poder del pensamiento capaz de construir mundos. Se consciente del poder de tu mente.

El Sí (tu ser propio original) es el testigo omnipresente, perfecto, libre, único, consciente, no-activo, no se apega a ningún objeto, sin deseo, eternamente sereno. ¡Tú eres eso!

¡La gran afirmación Vedanta! Tú eres “lo que es”, el “no-dos” Absoluto que es Ser-Conciencia. Fuera de “eso que es”, no hay nada.

Contempla siempre (en ti) la Conciencia por siempre inmutable, el Atman sin dualidad. Renunciando a toda identificación exterior o interior del Sí con el no-sí, (es decir) abandona la noción del sí individualizado.

La otra gran verdad común al budismo y al vedanta: en ti no hay nadie, ninguna individualidad, sólo una forma de manifestarse del Ser Conciencia sin forma.

Oh hijo mío, la malla de la identificación del Sí con el cuerpo te ha aprisionado bastante tiempo. Con la espada del conocimiento: “yo Soy Conciencia”, corta esa ilusión y sé feliz.

Tu ser propio no se identifica con tu cuerpo, porque tu ser propio es el “no-dos” que es Ser-Conciencia. Tu cuerpo es sólo una forma que adopta ese “no-dos”, para dejarla después. Tu no eres esa forma pasajera sino el Sin-forma que se manifiesta en él. Ese es tu ser propio, tu Sí. Si comprendes eso, todas tus preocupaciones se habrán terminado y serás feliz.

El Universo está penetrado por ti y existe en ti. En verdad eres por naturaleza Conciencia Absoluta; no busques refugio en la estrechez del corazón pensado que eres otra cosa.

Conócete como Conciencia pura.