
Éste texto corresponde a los ejercicios propuestos por Marià Corbí durante el fin de semana de práctica del Jñana Yoga o Yoga del conocimiento en Can Bordoi en Enero de 2008. Se toman como textos de referencia el Yoga Vasishta de Valmiki y el Mathnawi de Rumi.
Tema:Vamos a trabajar sobre la irrealidad del sentimiento de ego y sobre la necesidad de hacer pie en una dimensión de nuestro propio existir que está en nuestra propia interioridad, porque es nuestra verdadera realidad.
Lo haremos desde doble perspectiva: trabajaremos la irrealidad del sentimiento del ego desde el Yoga Vâsishtha; y trabajaremos la necesidad de hacer pie en un nivel de nuestro propio interior desde Rumí.
Hablan de lo mismo y exhortan a lo mismo, pero con estilos y planteos muy diferentes, pero, a mi parecer, complementarios y confluyentes.
Empezaremos con textos y comentarios del Yoga Vâsishtha (ejercicios 1 hasta el 5) y seguiremos con textos inspirados en Rumí(ejercicios 6 y 7).
EJERCICIO 2º.
Sin sentimiento de ego no hay mundo objetivo.
Cuando surge el conocimiento que muestra la irrealidad del sentimiento del ego, no hay ninguna dificultad en resistir cualquier clase de problema o enfermedad.
Todos nuestros problemas provienen de nuestra identificación con el cuerpo y con su gestor el ego. Ni el cuerpo es una entidad autónoma, ni el ego algo substancial, real.
Porque cuando se destruye la semilla del mundo objetivo, que es el sentimiento del ego, ese mundo objetivo desaparece con ella y por lo tanto no hay tales problemas ni tal enfermedad o cualquier otro percance.
Sin sentimiento de ego no hay mundo objetivo. Los dos desaparecen simultáneamente. Cuando se sabe con certeza que no hay ni yo ni mundo, ¿qué problemas pueden haber?
Como un espejo queda velado por la humedad, el ser queda oculto por el irreal sentimiento del ego, que da lugar al resto de la experiencia objetiva.
“Lo que realmente es” queda velado por la construcción dual que precisa hacer el ser viviente para poder satisfacer su necesidad en el medio. No es nuestra construcción “lo que es”, si no lo que queda cubierto por el tejido de sujetos y objetos que sobreponemos a “lo que es”.
Cuando el ego desaparece, el ser brilla con luz propia, como el sol resplandece cuando las nubes que lo ocultan se desplazan en el cielo.
Cuando el sentimiento de ego desaparece, desaparece con él la trama de sujetos y objetos que ocultan la luz de la verdad que no es una formulación.
El sentimiento del ego que entra en contacto con el Ser, se disuelve como una figura de sal arrojada al océano.
Cuando apartamos de delante de los ojos las redes que teje el sentimiento de ego, aunque sólo sea un poco, la luz del Ser funde la pretendida realidad de lo que no es.
Yoga del conocimiento en Can Bordoi - EJERCICIO 1º