Teresa Guardans

Práctica de meditación 14

Llena tu espíritu de su sentido…. Meditación a partir de un texto de La nube del no saber

… que la palabra [“Amor”, o “Es”…] llene tu espíritu de su sentido […] de tal manera que en tu mente y en tu voluntad no quede nada fuera del significado del término. […] Fija firmemente la palabra en tu corazón, pase lo que pase, no dejes que se te escape. (de la Nube del no-saber)
 

1. Recogimiento ayudándose de la respiración
Tras unos primeros minutos de toma de conciencia del hecho de respirar, observando y acompañando el flujo de la respiración sin forzarlo, unirle la palabra “Es”, o la palabra “Amor” (o aquella que nos pueda ayudar a evocar la Existencia plena, ilimitada, ajena a los condicionamientos del ego).
Dedicar unos minutos (10’-15’) a la repetición atenta, procurando que el sentido de la palabra elegida lo invada todo, que penetre cada poro de nuestro ser, como procurando que realmente lo sea todo, que nada quede fuera de “eso”…

2. Concentración atenta

Sin abandonar la palabra elegida, observaremos, tomaremos la actitud de testigos. El objetivo es reconocer la presencia de aspectos o elementos que no se dejan “penetrar” por la palabra elegida: a la que aparezca un nudo, un estado de ánimo, un juicio duro, una ola de pensamientos, un no-amor… cualquier elemento de una naturaleza distinta al “Es”, al “Amor”… lo observaremos. Una observación que no entra en diálogo, una observación que procura entender, que se interroga sobre la naturaleza de aquello que ha aparecido ahí. Una observación que procura comprender que “eso” es fruto de una falsa consistencia, una pompa de jabón sin más realidad que la entidad que nos otorgamos, que los reclamos y expectativas del yo. Una observación que procura ser lúcida acerca de la naturaleza del nudo, qué es lo que le ha dado consistencia, qué es lo que le mantiene vivo. Seguidamente, sin darle más importancia, volver con determinación a la palabra elegida.
Repetición lenta, consciente: que el amor todo lo sea, que lo invada todo. La fuente del amor ilimitado, pleno, está aquí, en cada uno. Es. Amor sin límites. Soy, amor sin límites. Amor, cuando no me aferro al ser del “pequeño yo”.

3. Atención a la conciencia de existir
Unos últimos minutos “descansando” en la atención a la respiración, unida a la palabra elegida. En paz, pacíficamente, dejando que el eco de la palabra nos invada por entero. Evitar tanto como podamos la repetición mecánica.