Teresa Guardans

Práctica de meditación 15

Fija con firmeza la palabra en tu corazón… Nueva meditación a partir de un texto de “La nube del no-saber”

… que la palabra [“Amor”, o “Es”…] llene tu espíritu de su sentido […] de tal forma que en tu mente y en tu voluntad no quede nada aparte del sentido de la palabra. […] Fija con firmeza la palabra en tu corazón y, pase lo que pase, no dejes que se te escape. (de La Nube del no-saber)

Propósito de la práctica: este texto de La Nube del no-saber al que ya hemos aludido en prácticas anteriores, será el punto de partida de un nuevo ejercicio para profundizar en una conciencia de la Existencia que nos ayudará a disolver el “muro” que nos separa de la realidad, de la verdad, del que Es…

1. Recogimiento con ayuda de la respiración.
Tras unos primeros minutos de toma de conciencia del hecho de respirar, observando y acompañando el flujo de la respiración sin forzarlo, unirle la palabra “Es”, o la palabra “Amor” (o aquella que nos pueda ayudar a evocar la Existencia plena, ilimitada, ajena a los condicionamientos del ego).
Dedicar unos minutos (10’-15’) a la repetición atenta, procurando que el sentido de la palabra elegida lo invada todo, que penetre cada poro de nuestro ser, como procurando que realmente lo sea todo, que nada quede fuera de “eso”…
Fuente de amor sin límites. Amor ilimitado, expandiéndose.
No hay nada que no pueda abrazar.

2. Observación atenta
Observaremos un día típico, como el que podría ser mañana. Qué haremos mañana. Lo vamos imaginando, anticipamos la rutina que seguiremos, el despertar, arreglarnos, salida al trabajo… Nos lo ponemos delante, con sus momentos buenos, agradables, interesantes, y sus momentos anodinos, antipáticos, poco deseables… ¿Cuáles son las expectativas que hay tras esa distinta valoración?

Volvemos a anticipar el día, nos lo volvemos a poner delante, ahora procurando situarnos en el “fondo” de amor, en nuestra raíz, en ese fondo nuclear; no en el nivel de las exigencias de un yo hambriento. Allá donde Soy. Soy: amor ilimitado, fuente de amor, hondura…
Nos ayudamos con la expresión que más pueda servirnos para situarnos en este fondo de serenidad amante. Y cuando podamos, nos pasearemos por el día de mañana, viviéndolo, anticipándolo, momento a momento, rincón a rincón, relación a relación, sin prisa, sin dejar de estar firmemente centrados en la expresión “amor”, “Es”, “amor ilimitado”…, como deseando que todo lo impregne, que todo lo abrace.

Amad sin distinciones, al amigo y al enemigo, así como vuestro Padre hacer salir el sol para buenos y malos. (Mt.5, 45)