Saltear al contenido principal

La sociedad de conocimiento un destino inevitable para todos

La historia ha conducido a la especie humana a tener que enfrentarse a un grave problema: el crecimiento continuamente acelerado de las ciencias y tecnologías en una interacción mutua, cada día que pasa, más profunda y rápida. Esta aceleración de los procesos tecnocientíficos tiene graves consecuencias axiológicas para todos los niveles de la vida de los colectivos y de los individuos.

La llegada e implantación de las sociedades de innovación y cambio continuo, las llamadas sociedades de conocimiento, resulta ser un destino inevitable para todos los colectivos humanos y para todos los países . Es un paso de la humanidad sin posible marcha atrás.

¿Por qué llamamos a la sociedad de conocimiento (SC) “de destino inevitable” sin marcha atrás posible?

Porque somos unos vivientes frágiles y necesitados; todo lo que nos aleja de la enfermedad y la muerte, todo lo que nos fortalece en nuestros modos de sobrevivencia y mejora nuestros modos de vida, se asume inevitablemente.

Además, los humanos somos seres curiosos y ambiciosos, no frenaremos nuestras ansias de conocimiento y de poder. Nadie, ni nada podrá frenar ni ralentizar del crecimiento continuado de las ciencias y las técnicas, ni nadie podrá impedir la interacción mutua de las ciencias y tecnologías principal causa de la aceleración exponencial de las tecnociencias y sus consecuencias graves axiológicas.

¿Cree alguien que se podrá frenar o ralentizar la aparición continuada y acelerada de nuevos productos y servicios posibilitados por las innovaciones científicas y tecnológicas?

Hay más factores que convierten a las SC en destino inevitable para todos los pueblos de la tierra que sean capaces por sus especiales circunstancias de optar por ellas:

Si un país o un colectivo opta decididamente por las SC, fuerza a todos sus vecinos a hacer la misma opción. Si no lo hacen quedarán sometidos al país que optó por la SC; serán su mercado, sus clientes en el sentido de los sometidos a Roma. Vivirán a su servicio y según su voluntad.

Quienes no tengan ciencia y tecnología propia no podrán ser independientes. No hay independencia sin innovación y creación propia.

Las SC ya están actuando, para bien o para mal, en todos los países y en todos los rincones de la tierra, evidentemente están actuando ya en nuestro país. Aunque las SC estén casi ausentes en muchos colectivos o tengan una implantación muy limitada, sus influjos son lo suficientemente poderosos como para alterar seriamente sus formas de vida. Piénsese en la difusión de los móviles, en la influencia en todos los medios de comunicación, en la robotización de los procesos de fabricación, en la informatización de los sistemas bancarios, en las administraciones públicas, etc.

Nadie puede escapar de estos influjos.

Y es un pensamiento ilusorio creer que decisiones políticas podrán aplazar para más tarde o ralentizar estos procesos sin que nos pase factura. Las SC han llegado para quedarse y para llevar un ritmo de crecimiento acelerado que nadie podrá frenar. Solo la insuficiente consciencia de los gravísimos problemas que se están planteando, catástrofes naturales o epidemias, como la del coronavirus, podrían frenarla o pararla en una región concreta.

Hay que optar cuanto antes por la SC. La SC es como un tren de alta velocidad que acelera su marcha constantemente. Quienes duden, titubeen o aplacen la decisión de incorporarse por completo a esa marcha, llegará un momento que, por más que quieran y por más esfuerzos que hagan, ya no podrán alcanzar al tren que va en cabeza. Si eso ocurre la dependencia y la subordinación será para siempre. ¡Triste destino!

Todos los pueblos deberían hacerse conscientes de esta situación y tomar medidas antes de que sea tarde.


Consecuencias axiológicas de la implantación de la sociedad de conocimiento

 Se han hecho muchos estudios de las consecuencias de las tecnociencias en áreas determinadas. Incluso se ha construido una filosofía de la tecnología (como el filósofo  francés Simondon). Pero no se han estudiado (por lo que sabemos) las consecuencias axiológicas del crecimiento continuo y acelerado de las ciencias y tecnologías y la aparición, también continuamente acelerada, de nuevos productos y servicios.

Ya podemos afirmar que las consecuencias axiológicas de las SC y su marcha continuada han sido devastadoras: la mayor parte de la población, especialmente la más joven está desorientada y desmantelada axiológicamente. Si pensamos que el mundo es de los jóvenes, el panorama no es muy halagüeño.

Las ciencias en su expansión, su crecimiento y sus transformaciones ofrecen una interpretación de la realidad cambiante y radicalmente diferente de la interpretación que proporcionaban las religiones y las ideologías. Las religiones y/o las ideologías funcionaban como proyecto axiológico colectivo, como programa de valoración para todas las colectividades. El fundamento de sus proyectos de valores sociales era las explicaciones que ofrecían sus mitos y/o sus narraciones.

Las ciencias minan constantemente ese tipo de explicaciones e interpretaciones de la realidad, les hace perder su prestigio sagrado e intocable y su esencialidad, y lo sustituyen por explicaciones científicas en continua evolución.

Las religiones, sin sus soportes narrativos y mitológicos, no se sostienen bien. Mantener que lo que dicen las narraciones sagradas es verdad, a pesar de lo que digan las ciencias, no es un argumento que se sostenga. Aunque para algunos o para muchos, se sostenga, no se impide la labor continua de zapa de las ciencias en su continuo crecimiento a esas narraciones. Igualmente suponer que las narraciones intocables de las ideologías podrán sostenerse frente al embate del crecimiento exponencial de las  tecnociencias es un supuesto que los datos están contradiciendo día a día.

El desmantelamiento axiológico es un hecho ya y no hará más que crecer.

La introducción continuamente acelerada de nuevos productos y servicios, provocada por las tecnociencias, alteran seriamente las maneras de vivir y, con ello, las formas de organizarse, pensar y sentir las realidades. Todo cambia continuamente y de forma más y más acelerada, también lo axiológico. En las sociedades de innovación y cambio todos los parámetros de la vida colectiva e individual están sujetos a la presión de modificaciones serias al ritmo de las creaciones tecnocientíficas y sus consecuencias prácticas.

Las innovaciones constantes en la interpretación de la realidad que introducen las ciencias y las alteraciones en los modos de vida que conllevan las nuevas tecnologías y sus consecuencias en las formas de vida de los colectivos privan a las religiones de la fuerza interpretativa de sus narraciones y mitos. Sin esa base intocable de interpretación de la realidad, las religiones palidecen, quedan exangües, pierden su atractivo, permanecen con las generaciones mayores y desaparecen con ellas. Lo mismo se puede afirmar de las ideologías. Todo esto no son especulaciones sino datos.

Hay que ponderar con lucidez e insistencia que el prestigio de las ciencias, por sus logros y por las consecuencias que tienen para mejorar la vida de los humanos, resultan una alternativa contundente a las explicaciones y valoraciones propuestas por las mitos de las religiones y las narraciones de las ideologías.

La pérdida de prestigio del fundamento de las religiones, que son sus narraciones y sus mitos, es constante e inevitable. Frente a la afirmación de que lo que dicen las narraciones y las afirmaciones religiosas son una descripción intocable de la realidad humana y divina, las ideologías, por su parte pretenden hacer afirmaciones esenciales de los individuos y colectivos, contra a estas pretensiones las ciencias sostienen que su propias afirmaciones y teorías son sólo modelaciones mutables de la realidad.

Los supuestos de inmutabilidad son adecuados y propios de las sociedades estáticas que prohíben los cambios de importancia en la interpretación de lo real y en los modos de vidas y son ineptos y un obstáculo para las sociedades que tienen que vivir de la innovación y del cambio continuo. Ese cambio no afecta sólo a las tecnociencias, sino que se extiende a todos los niveles de la vida de los colectivos, también los axiológicos, irremediablemente.

No podemos hacer marcha atrás para recuperar nuestra amada estabilidad, ni podemos tampoco ralentizar la marcha de los acontecimientos. Los proyectos de vida colectiva (PACs) para bloquear los cambios de importancia, como fueron las religiones y las ideologías, los bloquearon eficazmente. Los PACs para motivar los cambios porque se vive de ellos, lo tendrán que hacer verdaderamente, pero hay que construirlos. Los PACs de las sociedades estáticas se recibieron de los  dioses o de la naturaleza misma de las cosas, los PACs de las sociedades dinámicas tendremos que construirlos nosotros mismos a nuestro propio riesgo.

 

Tres maneras de afrontar la transformación que supone la implantación de la sociedad de conocimiento

 Frente a esta situación de transformación radical en los modos de sobrevivir de los colectivos humanos, a la que sigue una transformación igualmente radical de los valores colectivos, de la cultura humana, de las formas de vivir, de lo que consideramos que es la cualidad humana y de las maneras de cultivar lo que nuestros mayores llamaron espiritualidad y que en las nuevas condiciones culturales deberemos llamar cualidad humana profunda, se han adoptado tres posturas principales:

La que asume la aparición de la sociedad de innovación y cambio continuo, se hace con el poder de las tecnociencias y de sus posibles consecuencias y las maneja con un sistema ideológico propio de las sociedades industriales: un nuevo liberalismo, el neoliberalismo.

Desde esta ideología se gestiona el continuo crecimiento de tecnociencias y sus posibles consecuencias para el mayor beneficio económico, en el menor tiempo posible por medio de la explotación de colectivos y del medio.

Las tecnociencias son un poderosísimo instrumento que continuamente acrecienta su poder para explotar sin consideración ni miramientos, todo regido por el beneficio económico. Con un instrumento tan poderoso se pueden obtener grandes beneficios a costa de la salud y bienestar de la mayoría de la población de la tierra, y a costa de la extinción masiva de especies y del daño al medio. El resultado es la miseria de mucho pueblos y regiones de la tierra, la mayor extinción de especies vivientes de la historia y la inhabitabilidad del planeta.

Este planteo de la gestión del poder de las tecnociencias y sus consecuencias es inviable a medio y largo plazo. Supone el grave conflicto entre los pueblos, la emigración masiva, la pérdida de muchísimas especies vivientes de plantas y de animales, el daño irreversible del medio y la opción por el suicidio colectivo.

Esta gestión de las nuevas sociedades de conocimiento, forzadas en su lógica propia, es del todo inaceptable, aunque sea la que ahora tiene éxito.

 

-Hay una segunda opción que se está practicando en no pocos países. Ante los daños de las sociedades de conocimiento gestionadas por el neocapitalismo, se opta por su rechazo: no queremos seguir ese camino por brutal e injusto.

Se identifica el desarrollo fulgurante de las tecnociencias y sus consecuencias con el PAC neoliberal que lo está gestionando.

Efecto de esa identificación es una actitud de rechazo del poder de las tecnociencias. Mantengámonos al margen de esa marcha acelerada e inhumana, sostienen. No queremos vivir como ellos, preferimos vivir con la paz y el buen vivir de nuestros mayores y antepasados, preocupándonos más de la equidad y la justicia.

Que nos dejen vivir a nuestra manera. Esta es la opción que adoptan muchos de los países en vías de desarrollo.

Esa es una opción imposible y muy dañina para los pueblos que la adopten. ¿Por qué? Porque los que hayan optado por la SC se harán poderosos y capaces de someter a los que hayan renunciado a seguir el camino de la innovación y creación continuada. Quedarán sometidos económicamente, en ciencias y tecnologías, serán el mercado de los países poderosos, políticamente tendrán que plegarse al interés de sus señores. Ya hemos comentado que los colectivos que no dispongan de tecnociencias propias dependerán de las de otros, no podrán ser independientes.

Los pueblos que pretendan que les dejen vivir a su aire, no lo conseguirán, porque otros pueblos más poderosos, gracias al poder de las tecnociencias, no les dejarán. Tendrán que plegarse a los intereses de los fuertes, tendrán que ser, quieran o no su mercado. Un mercado que, como las antiguas colonias, está supeditado a los intereses del poderoso.

 

-La tercera opción es incorporarse a las sociedades de conocimiento, no para seguir la gestión que está realizando el neocapitalismo, sino para marchar por la dirección que nosotros mismos nos marquemos. ¿Cuál es esa dirección?

Utilizar el poder de las ciencias y tecnologías en acelerado crecimiento, no para la explotación de otros grupos sociales o del medio sino para el servicio y felicidad de los pueblos. Orientar el crecimiento continuo y continuamente acelerado de las tecnociencias y sus posibilidades para la salud, la prosperidad, la cohesión, la paz entre los diferentes pueblos y civilizaciones, para la felicidad de todos y para la salud del medio. Todo este continuo crecimiento deberá estar orientado a mejorar la vida humana en todos sus aspectos y para cuidar del medio con el que estamos en una relación de interdependencia.

Con esta gestión del poder de las tecnociencias no hay que temer a su crecimiento exponencial. Cuanto mayor sea el crecimiento, mayor será la calidad y cualidad de la vida humana, mejor será nuestra relación con los animales y las plantas y más sano y más habitable será el medio.

Esta es la única opción razonable y conveniente para todos los habitantes de este planeta y del planeta mismo. Esta debería ser la opción de todos los países.

Para optar adecuadamente hay que recordar en todo momento que la SC ha llegado para quedarse, que nada ni nadie podrá frenarla y que es ya un destino inevitable para todos los pueblos de la tierra. O la ponemos a nuestro favor, o jugará en nuestra contra.[1]

 

Para finalizar

 Esta dinámica exponencialmente acelerada de las tecnociencias y sus consecuencias tiene unas repercusiones axiológicas graves:

Unas sociedades que se ven necesitadas a cambios constantes en todos los niveles de sus vidas, no pueden ser creyentes, ni con creencias religiosas, ni ideológicas. Las creencias fijan, de forma intocable, las interpretaciones de la realidad, las valoraciones, las formas de actuar y organizarse. Las creencias aparecieron con las sociedades estáticas para ejercer la función de fijar los núcleos centrales de la vida de los colectivos.

Si los nuevos colectivos no pueden ser creyentes, tampoco pueden tener religión, tal como han sido concebidas y vividas las religiones hasta ahora, ni pueden tener ideologías, tal como se han concebido y vivido hasta ahora.

Estas no son meras especulaciones teóricas, estos fenómenos están ocurriendo en nuestro país: los proyectos de vida colectiva que crearon las ideologías problematizaron la religión y se enfrentaron al proyecto de vida colectiva que proclamaba las religiones hasta provocar guerras civiles cruentas aquí y en varios países europeos durante dos siglos; ahora con la aparición e implantación progresiva de las SC ya no hay, generalmente, enfrentamientos con la religión sino abandono simple y, lo que puede resultar más ofensivo para los que todavía defienden el proyecto de vida que sostienen las religiones, desconsideración completa.

Las ideologías pretenden ofrecer proyectos axiológicos colectivos (PACs) dictados por la naturaleza de las cosas, sea apoyándose sobre el individuo o sobre el colectivo. Defienden que sus propuestas son descripciones de la realidad y por tanto verdades intocables Esta actitud no es adecuada para las sociedades de innovación y cambio continuo apoyadas en equipos que deben construir sus propios proyectos al ritmo del crecimiento de las tecnociencias y sus consecuencias.

En las nuevas sociedades, las sociedades de conocimiento, todo está en sus propias manos, también lo que consideren que es “cualidad humana”, y lo que sean los valores colectivos; crece la conciencia de que nada se recibe de fuera, ni de los dioses, ni de propia naturaleza humana.

Sin la orientación de las religiones e ideologías el desmantelamiento axiológico se hace explícito teórica y vivencialmente. Con una sociedad en la que crecen las ciencias y tecnologías y sus consecuencias exponencialmente no podemos vivir así ni un día más. Es urgente que aprendamos a construir nuestros propios proyectos, nuestros PACs, por nosotros mismos, autónomamente sin poder esperar que espontáneamente surjan y sin poderlos recibir ni de dioses ni de la naturaleza de las cosas que las tecnociencias varían continuamente en su ser y operatividad.

Por consiguiente, cuando postulamos que los países deben construirse un proyecto de vida adecuado a las SC estamos postulando que deben optar decididamente y cuanto antes por la SC y aprender a construir sus propios PACs.

 

Nunca, antes en la historia de la humanidad habíamos vivido una situación como esta. Estamos ante una gran transformación. Nos vemos forzados a cambiar incluso las bases antropológicas, epistemológicas y ontológicas.

La velocidad del crecimiento de las ciencias y de las tecnologías, en interacción mutua, progresivamente acelerada, nos están forzando a hacer grandes tránsitos.

Este es el grave problema que  hemos estado abordando en el equipo de investigación de CETR.

 

[1] No puede pensarse en gestionar la SC desde un neocapitalismo humanizado por principios éticos. Los principios éticos son postulados racionales de valor. Los postulados racionales de valor no son capaces de llegar al sentir del viviente que somos. Lo que no puede llegar al sentir no tiene poder axiológico ni ético; es ineficaz. Sus proclamas son vacías.

Cuando las religiones estaban con prestigio y vigentes, esos postulados éticos reforzaban las proclamas morales de las religiones. Cuando las religiones perdieron el poder de cohesionar a los grupos y sociedades industriales, las ideologías prestaron a esos postulados conceptuales la capacidad de llegar al sentir y los convirtieron en principios éticos con poder axiológico. Cuando las SC alejan a los colectivos de las ideologías, por inadecuadas, los postulados racionales de valor pierden su capacidad de llegar al sentir y nos quedamos desmantelados ética y axiológicamente.

Desmantelados axiológicamente quedamos en manos del neocapitalismo egoísta y sin control social democrático eficaz. Con la llegada del crecimiento acelerado de las tecnociencias y de las posibilidades que abren estamos en peor situación que antes de su llegada, porque el capitalismo, más o menos controlado por la ideología y en menor medida por la religión, ha pasado a ser neocapitalismo sin control ni de la ideología, ni de una ética operativa, ni de la religión cada día que pasa más debilitada.

Volver arriba