{"id":52380,"date":"2006-05-31T00:00:00","date_gmt":"2006-05-31T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"notas_sobre_la_lectura_de_buda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/notas_sobre_la_lectura_de_buda\/","title":{"rendered":"Notas sobre la lectura de Buda"},"content":{"rendered":"<p><strong>Mariano Corb&iacute; <a href=\"http:\/\/www.cetr.net\/es\/\"><abbr title=\"Centro de Estudio de las Tradiciones Religiosas\"><\/abbr><\/a><\/strong><\/p>\n<p>Su doctrina podr&iacute;a resumirse as&iacute;: <em>&iexcl;Calla, vigila y ver&aacute;s!<\/em><\/p>\n<p>El camino es cuesti&oacute;n de experimentaci&oacute;n y de nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Para hacer ese camino es central la vigilancia, como autoconciencia y control de mente y sentidos.<\/p>\n<p>La vigilancia es para llegar a ver lo que ah&iacute; viene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que callar el deseo porque es el constructor del mundo de nuestro sufrimiento. Es el que construye nuestro mundo, el mundo correlato de nuestra necesidad. El es el constructor de lo que damos por realidad, lo que valoramos y lo que entendemos como real. Para ver lo que realmente viene y no lo que nuestro constructor presenta, hay que callar al constructor. Cuando se calla al constructor se consigue el silencio. Si se mantiene la vigilancia en ese estado de silencio, entonces es posible ver.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para conseguir este estado de vigilancia, de control y de no deseo se precisa de gran decisi&oacute;n y energ&iacute;a. La indolencia es el gran enemigo.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">No importan las doctrinas, los mitos o los dogmas. Lo que importan son los hechos sin pre-concepciones. Lo que viene.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">De eso otro que ah&iacute; viene, que no es nuestra construcci&oacute;n no se habla, se vive. Hablar no conduce a nada y menos especular.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La transmisi&oacute;n es de mente a mente. Es transmisi&oacute;n de experiencia, no de doctrina ni de creencias.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aut&eacute;ntica experiencia puede empezar cuando se han agotado todas nuestras posibilidades de dudar. Como uno tiene experiencia art&iacute;stica, cuando ya ha agotado toda su capacidad de dudar de si algo es bello o no.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como la religi&oacute;n no es cuesti&oacute;n de creencias, no est&aacute; prohibida la duda, sino todo lo contrario. La religi&oacute;n es cuesti&oacute;n de acceso a otra dimensi&oacute;n. Hay real acceso, cuando uno ha agotado en su esp&iacute;ritu toda la capacidad de duda.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para conseguir la decisi&oacute;n, el no deseo y la lucidez m&aacute;s all&aacute; del mundo de nuestra construcci&oacute;n, la consideraci&oacute;n de la muerte juega un papel central. Solo la muerte revela la radical inconsistencia de nuestro mundo. Cuando uno ha visto con crudeza la <em>&ldquo;vaciedad&rdquo;<\/em> de toda nuestra construcci&oacute;n, es cuando puede verse lo que realmente viene y no es nuestra construcci&oacute;n.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La meditaci&oacute;n es el instrumento para aprender a concentrar la mente y aprender a vigilar para llegar a ver el vac&iacute;o de nuestra construcci&oacute;n y lo que en ese vacio aparece. Lo que en nuestro vac&iacute;o de consistencia aparece es el absoluto Vac&iacute;o de todo lo que es nuestra construcci&oacute;n.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imagen, el s&iacute;mbolo que el Buda utiliza para hablar de eso otro que aqu&iacute; viene es el de Vacio. No puede haber un s&iacute;mbolo m&aacute;s poderosamente orientador del caracter de lo que se presenta.<br \/> La doctrina budista no precisa de creencia ninguna, ni en Dios, ni en el alma. La creencia en el alma puede ser un serio obst&aacute;culo para llegar a la iluminaci&oacute;n, porque creer en un alma inmortal es darnos una consistencia que no tenemos, es dar a nuestra realidad aqu&iacute; en el mundo una consistencia separada de <em>&ldquo;eso que en todo viene&rdquo;<\/em>, que no tenemos y que podr&iacute;a introducir dualidad.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La no violencia y el amor incondicional por todo lo que existe es un presupuesto para el camino budista y un resultado. Si no se parte, lo m&aacute;s posible, del amor, no se puede ver lo que ah&iacute; viene. Y cuando se ha visto lo que en todo viene, el resultado es el amor por todo lo que existe. Un amor incondicional.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conocimiento al que se llega por el camino budista es gozo, y paz completa. Es situarse m&aacute;s all&aacute; del reino de Mara, la muerte, y m&aacute;s all&aacute; del deseo y del temor. Es el despertar de la enso&ntilde;aci&oacute;n a que nos ten&iacute;a sometidos la construcci&oacute;n del deseo, es la iluminaci&oacute;n y el fin de todo sufrimiento.<br \/> En el budismo se presentan dos grandes escuelas. El peque&ntilde;o veh&iacute;culo, y el gran veh&iacute;culo. En realidad se trata de dos maneras de hacer lo mismo, insistiendo en dos aspectos complementarios de la doctrina budista.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede conseguir el silencio y la iluminaci&oacute;n insistiendo en callar el deseo. Quien calla el deseo, calla la interpretaci&oacute;n. Quien calla la interpretaci&oacute;n que se hace desde el deseo, deshace el mundo construido desde la necesidad. Entonces es posible ver el misterio inefable de la realidad, gratuita, que no habla a mi necesidad, que dice lo que dice. Y lo que dice esa realidad no es nada de lo que podamos traducir en palabras, no es nada de lo que nuestras necesidades consideran real, es Vacio. Ese vac&iacute;o es una ausencia, pero porque es una ausencia de toda nuestra construcci&oacute;n es una Presencia sin ninguna de las formas que nuestra necesidad proyecta.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el no deseo se va a la Unidad.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa es la escuela del peque&ntilde;o veh&iacute;culo, en la que se inscribe el texto del Dhammapada.<br \/> El gran veh&iacute;culo no insiste en el no deseo, ni incita a sus miembros a ser monjes. Insiste en el silencio de la interpretaci&oacute;n, en callar la mente. Quien es capaz de mirar toda realidad sin interpretarla, calla el deseo, porque todas nuestras interpretaciones est&aacute;n en funci&oacute;n de las necesidades de nuestra condici&oacute;n animal. Quien calla el mundo de la interpretaci&oacute;n, calla el mundo del deseo y calla la pluralidad.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">As&iacute; resulta que con el silencio del pensamiento uno calla el deseo y se sit&uacute;a en la gratuidad.<br \/> Pura lucidez, tranquila, silenciosa, alejada de toda pluralidad, de toda dualidad de sujeto y objetos. Quien se sale de esa construcci&oacute;n llega a la Iluminaci&oacute;n y puede contemplar en el vac&iacute;o de nuestra construcci&oacute;n al Vac&iacute;o.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El budismo zen se inscribe en esta corriente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mariano Corb&iacute; Su doctrina podr&iacute;a resumirse as&iacute;: &iexcl;Calla, vigila y ver&aacute;s! El camino es cuesti&oacute;n de experimentaci&oacute;n y de nada m&aacute;s. 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