{"id":52395,"date":"2006-05-31T00:00:00","date_gmt":"2006-05-31T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"adios_al_vaticano_ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/adios_al_vaticano_ii\/","title":{"rendered":"\u00bfAdi\u00f3s al Vaticano II?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos&eacute; M&ordf; Vigil<\/strong> &#8211; <em><a href=\"http:\/\/www.servicioskoinonia.org\/\">Servicios Koinon&iacute;a<\/a><\/em><\/p>\n<p><strong>Tres superaciones del Concilio Vaticano II<\/strong><\/p>\n<p><strong>Resumen:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor confiesa que pertenece a la generaci&oacute;n que ha dedicado su vida a implementar la herencia del Concilio Vaticano II, generaci&oacute;n que ha tenido a ese concilio como el punto de referencia m&aacute;s importante &ndash;eclesialmente hablando- en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os. Sin embargo, aventura la hip&oacute;tesis de que la problem&aacute;tica del Vaticano II ha quedado ya obsoleta, y lo justifica presentando tres olas de nuevos signos de los tiempos que han transformado radicalmente el panorama teol&oacute;gico y pastoral: la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, el pluralismo religioso y la crisis de la religi&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Cu&aacute;nto tiempo pervive un Concilio en la Iglesia? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo permanece siendo la referencia principal de la vida eclesial? &iquest;Cu&aacute;ndo deja de serlo y pasa a segundo plano, cediendo lugar a otras referencias mayores, m&aacute;s potentes y urgentes?<br \/> Dig&aacute;moslo en un lenguaje aplicado: el Concilio Vaticano II, &iquest;es todav&iacute;a la referencia mayor del caminar de la Iglesia? &iquest;Ya no lo es? &iquest;Dej&oacute; de serlo por plenitud, por cumplimiento, por acabamiento natural, por abandono, por fracaso, o incluso por retroceso y rechazo? &iquest;Es acaso, todav&iacute;a, una tarea inconclusa, pendiente de alguna manera?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obviamente, en la historia todos los acontecimientos importantes &ndash;como son los concilios- se acumulan, no desaparecen, quedan ah&iacute;, enterrados en los cimientos del presente, condicionando de una manera u otra todo el devenir eclesial posterior. El Concilio Vaticano I, el de Trento, el de Calcedonia o el llamado &laquo;de Jerusal&eacute;n&raquo; de los Hechos de los Ap&oacute;stoles, est&aacute;n ah&iacute;, en las ra&iacute;ces hist&oacute;ricas de nuestro presente. Pero no son ya &ndash;en este momento- la referencia hist&oacute;rica cercana y orientadora del caminar actual de la Iglesia. Su referencia, que fue central en otra &eacute;poca, dej&oacute; el puesto a otras referencias hist&oacute;ricas mayores que vinieron a sustituirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Es &eacute;ste &uacute;ltimo el caso del Concilio Vaticano II, despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os? &iquest;Es ese Concilio todav&iacute;a la referencia fundamental en el transfondo del quehacer de la iglesia? &iquest;Contin&uacute;a pendiente de implementaci&oacute;n su mandato y su herencia? &iquest;Debemos luchar por llevarlo a t&eacute;rmino los que creemos que qued&oacute; truncada o fue revertida su puesta en pr&aacute;ctica? &iquest;O su referencia ha sido ya desplazada por nuevas urgencias, y tal vez su mensaje, imperceptiblemente, se ha vuelto irrelevante, al quedar obsoletos sus planteamientos, sus categor&iacute;as o su mismo lenguaje, que ya han cumplido 40 b&iacute;blicos a&ntilde;os?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiero proponer la idea de que el Concilio Vaticano II ya ha sido superado por tres nuevas oleadas hist&oacute;ricas de signos de los tiempos, y que, si bien es cierto y mundialmente reconocido, que su mandato sigue siendo en buena parte una herencia truncada y una tarea incumplida, su referencia ya no es la principal para una Iglesia que atraviesa un horizonte socio-espiritual radicalmente diferente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pertenezco a esa generaci&oacute;n que se ha pasado la vida &ndash;literalmente 40 a&ntilde;os- luchando por la puesta en pr&aacute;ctica del Concilio Vaticano II, por la defensa de sus propuestas, y por su recuperaci&oacute;n. Hace a&ntilde;os que el discurso informal conservador nos viene repitiendo que el Concilio es un pasado remoto al que hay que dejar de mirar, porque ya se pas&oacute; su hora y ya no tiene vigencia. Nosotros, los apasionados por el Concilio siempre sostuvimos su actualidad, su vitalidad perenne, su urgencia pendiente, su vitalidad inmarcesible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la altura de este aniversario, voy a decir lo contrario de lo que ha sido nuestro discurso tradicional: &laquo;el Vaticano II est&aacute; superado&raquo;. M&aacute;s: ya fue superado hace a&ntilde;os, y me parece contar hasta tres grandes olas de signos de los tiempos que avalan esa superaci&oacute;n. Y son esas tres olas el itinerario que voy a recorrer en esta reflexi&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Primera ola: la teolog&iacute;a y la espiritualidad de la liberaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Infinidad de veces se ha dicho que la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n (TL) no fue sino el rostro propio de la &laquo;renovaci&oacute;n conciliar&raquo; en este Continente, que Medell&iacute;n -que propici&oacute; o acogi&oacute; esa teolog&iacute;a-, no quiso ser sino la &laquo;aplicaci&oacute;n&raquo; del Concilio a Am&eacute;rica Latina. Pero fue mucho m&aacute;s que una simple aplicaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue, s&iacute;, una &laquo;aplicaci&oacute;n&raquo;, y una aplicaci&oacute;n concienzuda, consecuente, y fiel, pero con una fidelidad creativa, creadora, que aplica un esp&iacute;ritu atrevi&eacute;ndose a caminar por s&iacute; misma bajo su inspiraci&oacute;n. Am&eacute;rica Latina puso en pr&aacute;ctica aquello que tanto se dijo: que el Concilio no era s&oacute;lo un punto de llegada, sino, a la vez, un punto de partida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la teolog&iacute;a latinoamericana de la liberaci&oacute;n est&aacute; presente &ndash;acogida, plenamente asumida- toda la herencia conciliar, ciertamente. La renovaci&oacute;n conciliar fue plenamente puesta en pr&aacute;ctica en el Continente. Pero la teolog&iacute;a latinoamericana es mucho m&aacute;s que una teolog&iacute;a simplemente &laquo;conciliar&raquo;. Sus planteamientos, sus presupuestos, sus preocupaciones y sus privilegiados interlocutores, no son los mismos que los de las muchas teolog&iacute;as conciliares, de las europeas por ejemplo. Tampoco la &laquo;teolog&iacute;a pol&iacute;tica&raquo; de Juan Bautista Metz, por ejemplo, cronol&oacute;gicamente posconciliar, era &laquo;simplemente conciliar&raquo;. Daba ya un paso adelante sobre los planteamientos del concilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Cu&aacute;les eran los enfoques, los ejes nuevos, los pasos adelante, realmente &laquo;post-conciliares&raquo;, que supon&iacute;an una novedad real m&aacute;s all&aacute; del Concilio, que caracterizaron a la TL, que constituyen su esencia? En otra parte he sostenido que, a mi modo de ver, son tres esos ejes teol&oacute;gicamente estructurales:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) una lectura hist&oacute;rico-escatol&oacute;gica de la realidad<br \/> b) el reinocentrismo<br \/> c) la opci&oacute;n por los pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que hay elementos y pistas en los documentos conciliares que anticipan y posibilitan estos componentes estructurales de la TL, pero no se puede decir esos elementos caractericen &laquo;la teolog&iacute;a&raquo; conciliar. La TL asumi&oacute; plenamente la teolog&iacute;a conciliar, pero la reelabor&oacute;, llev&aacute;ndola a un nivel ulterior, a un planteamiento nuevo, a un enfoque distinto, constituy&eacute;ndose como una nueva teolog&iacute;a que era fruto y herencia de la novedad conciliar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que la TL aportaba novedades sobre la visi&oacute;n conciliar, es bien sabido: en cristolog&iacute;a (la asunci&oacute;n consecuente de la vuelta al Jes&uacute;s hist&oacute;rico, el descubrimiento de la &laquo;Causa&raquo; de Jes&uacute;s, un nuevo sentido de su cruz&hellip;), en eclesiolog&iacute;a (un nuevo &laquo;modelo&raquo; de Iglesia, una pl&eacute;tora de comunidades y de nuevos ministerios&hellip;), en misi&oacute;n (el descubrimiento capital del reinocentrismo, la opci&oacute;n por los pobres, la nueva relaci&oacute;n &laquo;fe y pol&iacute;tica&raquo;&hellip;).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Qui&eacute;n podr&aacute; decir que todos estos planteamientos, todas estas nuevas inquietudes y planteamientos de la TL no eran ya una &laquo;superaci&oacute;n&raquo; del Concilio Vaticano II? Estoy diciendo &laquo;superaci&oacute;n&raquo;, consciente del sentido m&aacute;s positivo de la palabra, que no es rechazo, ni abandono, ni tiene nada de negaci&oacute;n, sino que implica un asumir el pasado elev&aacute;ndolo, transform&aacute;ndolo y haci&eacute;ndolo avanzar hacia nuevos horizontes. La TL era, fue, sigue siendo, una verdadera &laquo;superaci&oacute;n&raquo; del Concilio Vaticano II. Si bien es verdad que es un fruto y una hija del Concilio y que &eacute;ste est&aacute; presente en ella en lo m&aacute;s hondo de sus cimientos , hay que reconocer que su perspectiva y su problem&aacute;tica desbordan ya al mismo Concilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no hablo s&oacute;lo de la TL de los a&ntilde;os 70 y 80, sino, con m&aacute;s raz&oacute;n, de la actual, o sea, de la TL felizmente madurada y florecida en ramas diversas a cargo de nuevos &laquo;sujetos emergentes&raquo;, de la TL confrontada con la perspectiva de g&eacute;nero, con la causa ecol&oacute;gica, ind&iacute;gena o negra. Toda esta teolog&iacute;a latinoamericana, contempor&aacute;neamente actual, est&aacute; construida sobre un fundamento teol&oacute;gico que hubiera sido inviable sin la perspectiva conciliar, pero que no es, en absoluto, una teolog&iacute;a que pueda enmarcarse lisa y llanamente en las que fueron las preocupaciones del Vaticano II. La TL fue la primera gran oleada que evidenci&oacute; que el Concilio hab&iacute;a abierto una puerta, y que alguna Iglesia local &ndash;la latinoamericana- se hab&iacute;a atrevido a cruzarla y se hab&iacute;a atrevido a caminar. Quedaba atr&aacute;s el Concilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Segunda ola: la teolog&iacute;a del pluralismo religioso<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un segundo gran movimiento teol&oacute;gico que supone una profunda transformaci&oacute;n e las perspectivas teol&oacute;gicas, y con ello, una nueva &laquo;superaci&oacute;n&raquo; del Concilio Vaticano II, creo que puede ser identificado en la Teolog&iacute;a del Pluralismo Religioso (TPR). Veamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teolog&iacute;as, en los &uacute;ltimos 60 a&ntilde;os, ha habido muchas. Todas hacen su aportaci&oacute;n al conjunto de la reflexi&oacute;n sobre la fe. Pero normalmente, el desarrollo teol&oacute;gico, como el cient&iacute;fico, avanza dentro de unas mismas coordenadas, dentro de un mismo patr&oacute;n o comprensi&oacute;n fundamental de la realidad, tratando de llenar lagunas todav&iacute;a existentes, o reelaborando bajo otros aspectos asuntos ya tratados anteriormente. Durante esos per&iacute;odos la teolog&iacute;a avanza pac&iacute;ficamente, en un desarrollo que podr&iacute;amos llamar &laquo;vegetativo&raquo;, de crecimiento o reproducci&oacute;n lineal, sin cambios ni sobresaltos, como sobre rieles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llega un momento en que en medio de ese crecimiento homog&eacute;neo se hace notar un malestar, una percepci&oacute;n de que el conjunto no satisface, una intuici&oacute;n de que el edificio teol&oacute;gico podr&iacute;a ser ser organizado con ventaja desde otros presupuestos que los utilizados hasta ese momento. Es entonces cuando surgen propuestas de reorganizaci&oacute;n, de reconstruir todo desde cero y bajo otros presupuestos, otras categor&iacute;as fundamentales, otro paradigma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu&eacute;s de la TL, es la TPR la teolog&iacute;a que est&aacute; desafiando al mundo teol&oacute;gico con la propuesta de una &laquo;nueva lectura&raquo; de la teolog&iacute;a y del conjunto del cristianismo. Me refiero, claro est&aacute; a la TPR de orientaci&oacute;n pluralista, por contraposici&oacute;n a la TPR (con &eacute;se u otro nombre) que estaba hasta ahora en vigencia, de car&aacute;cter inclusivista .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Vaticano II no habl&oacute; expl&iacute;citamente de &laquo;teolog&iacute;a de las religiones&raquo; ni de TPR, pero entr&oacute; en el tema, se pronunci&oacute;, y llev&oacute; a cabo, precisamente, un cambio sustancial. En efecto, la Iglesia estaba instalada oficial y popularmente en el paradigma del exclusivismo , y el Concilio dio un paso adelante aceptando oficialmente el inclusivismo: reconoci&oacute; netamente la presencia de la salvaci&oacute;n y de los &laquo;elementos eclesiales&raquo; m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de la Iglesia y del cristianismo (UR 3, LG 8, AG 9, NAe 2), pero no dej&oacute; de afirmar que todas esas presencias se dan &laquo;no sin una misteriosa conexi&oacute;n con Cristo&raquo; (GS 22, LG 16) .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&Eacute;ste fue un salto cualitativo, una verdadera revoluci&oacute;n teol&oacute;gica, un aut&eacute;ntico &laquo;cambio de paradigma&raquo;. Se interrump&iacute;a una tradici&oacute;n inveterada, de casi 19 siglos, una tradici&oacute;n pr&aacute;cticamente constante, que podr&iacute;a considerarse por tanto consustancial a la fe cristiana. El Vaticano II tuvo el valor de superar esa tradici&oacute;n, aventur&aacute;ndose a adentrarse por un camino nuevo, no transitado, marcando una valiente ruptura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu&eacute;s de apenas unas d&eacute;cadas, la TPR pluralista propone otro salto cualitativo, el del paradigma pluralista. Como dice Paul Knitter, el inclusivismo inaugurado por el Concilio Vaticano II fue apenas un &laquo;puente&raquo;, una propuesta que nos sacaba del paradigma insostenible del exclusivismo, para trasladarnos a la nueva posici&oacute;n del inclusivismo. Pero, en realidad, la din&aacute;mica misma del desarrollo teol&oacute;gico nos est&aacute; mostrando que el mismo inclusivismo se est&aacute; mostrando tambi&eacute;n insostenible: todo parece indicar &ndash;afirma la TPR- que, efectivamente, el paradigma conciliar del inclusivismo es s&oacute;lo un &laquo;puente&raquo; que nos ha de llevar, tarde o temprano, a otra orilla, al paradigma pluralista. Knitter, por eso, invita a sus compa&ntilde;eros te&oacute;logos a decidirse a terminar de cruzar el puente y a entrar de lleno y sin temor en el continente pluralista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, el paso del inclusivismo al pluralismo no es sim&eacute;trico al paso del exclusivismo al inclusivismo. Este paso &ndash;el que dio el Concilio- fue mucho menor que el que ahora se propone. Porque el inclusivismo, de alguna manera, no deja de ser exclusivismo en el fondo. El inclusivismo, en efecto, cede la exclusividad en algunos aspectos exteriores, pero la mantiene en el fondo teol&oacute;gico y metaf&iacute;sico. El inclusivismo, ciertamente, admite que hay salvaci&oacute;n fuera de la Iglesia y fuera incluso del cristianismo, pero no deja de considerar que esa salvaci&oacute;n que hay fuera del cristianismo es &laquo;cristiana&raquo;, es la conseguida por Cristo, &uacute;nico salvador, y que no hay salvaci&oacute;n que no sea cristiana. La afirmaci&oacute;n de la exclusividad, pues, sigue d&aacute;ndose en el fondo, pues, sigue estando presente en el inclusivismo. El paso del exclusivismo al inclusivismo no es un cambio tan profundo como parec&iacute;a en principio; por el contrario, el paso del inclusivismo al pluralismo representa un cambio sustancial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues bien, si el Vaticano II represent&oacute; en materia de teolog&iacute;a de las religiones un cambio de paradigma (del exclusivismo al inclusivismo), la TPR representa y propone otro cambio de paradigma mucho m&aacute;s profundo (del inclusivismo al pluralismo), y con ello propone y realiza un abandono y una superaci&oacute;n de lo que fue el paradigma conciliar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos ante una nueva &laquo;superaci&oacute;n&raquo; del Concilio, <strong>la tercera <\/strong>que aqu&iacute; estamos considerando. La perspectiva conciliar inclusivista, que embebe todos sus documentos, sus argumentos teol&oacute;gicos y sus perspectivas pastorales, quedan hoy d&iacute;a &ndash;desde la posici&oacute;n de la TPR pluralista- absolutamente superada. Sus expresiones y formulaciones pierden plausibilidad, sus argumentaciones pierden vigencia, y sus decisiones quedan inadecuadas, desfasadas. Paul Tillich, pocos d&iacute;as antes de su muerte imprevista, confes&oacute; que, a la vista de la perspectiva del pluralismo religioso, cre&iacute;a que era necesario &laquo;reescribir toda la teolog&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La TPR, en efecto, somete a revisi&oacute;n todo el edificio teol&oacute;gico, hasta lo que consider&aacute;bamos sus fundamentos m&aacute;s sagrados y los principios b&aacute;sicos esenciales del cristianismo. No se trata de la revisi&oacute;n de un tema concreto de la teolog&iacute;a, sino de aspectos fundamentales que alteran la perspectiva de conjunto de la teolog&iacute;a. En este sentido, la TPR &ndash;igual a como se hab&iacute;a dicho de la TL- no es una teolog&iacute;a &laquo;de genitivo&raquo; o sectorial, sino &laquo;de ablativo&raquo; o &laquo;teolog&iacute;a fundamental&raquo;; el pluralismo no es s&oacute;lo su objeto material, sino su objeto formal y su nuevo lugar teol&oacute;gico. No es una teolog&iacute;a hecha como siempre pero &laquo;sobre la pluralidad religiosa&raquo; como objeto material de su reflexi&oacute;n, sino una teolog&iacute;a que elabora todas las materias de la teolog&iacute;a universal, pero desde la perspectiva de un llamado &laquo;pluralismo de principio&raquo;, que hasta ahora nunca ha sido contemplado ni aceptado en ninguno de los tres grandes monote&iacute;smos. No es el momento de entrar en ello, pero pi&eacute;nsese en aspectos tan novedosos como el paso a la consideraci&oacute;n positiva del pluralismo religioso, la aceptaci&oacute;n de que no hay pueblos ni religiones elegidas, la reconsideraci&oacute;n del dogma cristol&oacute;gico, la redefinici&oacute;n de la misi&oacute;n, la revisi&oacute;n de la eclesiolog&iacute;a&hellip; En definitiva, no se trata s&oacute;lo de una teolog&iacute;a, sino de un &laquo;esp&iacute;ritu&raquo;, de una espiritualidad , o sea, de una manera de ser, de un nuevo (modelo de) cristianismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los cristianos que est&aacute;n ya en este modelo teol&oacute;gico, &iquest;qu&eacute; puede decir y aportar hoy el Vaticano II, si todas sus reflexiones y decisiones est&aacute;n pensadas y expresadas en un lenguaje que desconoce los planteamientos m&aacute;s elementales de esta nueva forma de ver? Poco. Para un cristiano puesto al d&iacute;a en el campo de la TPR, el Vaticano II casi ya no puede ser punto de referencia inteligible y orientadora. Su mensaje y su esp&iacute;ritu no est&aacute; contradicho ni abandonado, no: est&aacute; en el substrato de las posiciones actuales, como un importante acontecimiento hist&oacute;rico que permiti&oacute; avanzar hacia las posiciones actuales, pero &eacute;l mismo, en su propio planteamiento, se qued&oacute; ya corto y desfasado. La problem&aacute;tica est&aacute; hoy en otra cancha y all&iacute; es donde contin&uacute;a el juego.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos&eacute; M&ordf; Vigil &#8211; Servicios Koinon&iacute;a Tres superaciones del Concilio Vaticano II Resumen: El autor confiesa que pertenece a la generaci&oacute;n que ha dedicado su vida a implementar la herencia del Concilio Vaticano II, generaci&oacute;n que ha tenido a ese concilio como el punto de referencia m&aacute;s importante &ndash;eclesialmente hablando- en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[161],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-52395","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad-en-cambio","entry","no-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52395"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52395\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52395"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=52395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}