{"id":52397,"date":"2006-05-31T00:00:00","date_gmt":"2006-05-31T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"muchos_pobres_muchas_religiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/muchos_pobres_muchas_religiones\/","title":{"rendered":"Muchos pobres, muchas religiones"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos&eacute; M&ordf; Vigil<\/strong> &#8211; <em><a href=\"http:\/\/www.servicioskoinonia.org\/\" target=\"_blank\">Servicios Koinon&iacute;a<\/a><\/em><\/p>\n<p>En este mundo nuevo y a la vez viejo en que vivimos, queremos preguntarnos sobre el papel que corresponde a la religi&oacute;n, mirado desde la perspectiva de la opci&oacute;n por los pobres y, por tanto, desde una teolog&iacute;a liberadora. Lo haremos siguiendo nuestra imprescindible metodolog&iacute;a latinoamericana del &laquo;ver, juzgar y actuar&raquo;.<\/p>\n<p><span>Decimos &laquo;en este nuevo y a la vez viejo mundo&hellip;&raquo;. En efecto, es un mundo nuevo, en buena parte &laquo;globalizado&raquo; financieramente bajo la victoria f&aacute;ctica del neoliberalismo, un mundo sin fronteras, interdependiente, intercomunicado como nunca antes, sobre unas coordenadas de tiempo y espacio absolutamente nuevas&hellip; Pero, a la vez, sigue siendo un mundo viejo, con la vejez eterna y progresiva de la la injusticia, la pobreza, la desigualdad, las estructuras siempre nuevas de la opresi&oacute;n del ser humano por el ser humano. El mundo es muy distinto de hace 40 a&ntilde;os, pero, como entonces, sigue habiendo pobres, y la necesidad de liberaci&oacute;n &ndash;de toda clase de pobreza- sigue estando ah&iacute;, ahora m&aacute;s global, m&aacute;s inevitablemente mundial. Ya no se trata de la liberaci&oacute;n de un pa&iacute;s, y despu&eacute;s de la de otro, y otro&hellip; en una especie de &laquo;domin&oacute;&raquo; liberador; ahora es la liberaci&oacute;n de todos simult&aacute;neamente, dentro del &uacute;nico &laquo;sistema mundo&raquo; que nos interdependiza a todos.<\/span><\/p>\n<p><span>En el viejo mundo, cada religi&oacute;n viv&iacute;a &laquo;en su peque&ntilde;o mundo&raquo;, sin relaci&oacute;n con otras. Hoy toda religi&oacute;n se ha encontrado con las dem&aacute;s y se descubre a s&iacute; misma no ya como &laquo;la religi&oacute;n&raquo;, sino como &laquo;una m&aacute;s&raquo;. Es un salto en el vac&iacute;o, para el que ninguna de ellas estaba preparada. Ah&iacute;, en ese escenario cruzado de un mundo &laquo;nuevo, viejo y religiosamente plural&raquo;, nos preguntamos qu&eacute; papel le corresponde a la religi&oacute;n de cara a esa &laquo;liberaci&oacute;n mundial&raquo; con la que los pobres y todos sus &laquo;compa&ntilde;eros de esperanza&raquo; siguen, seguimos so&ntilde;ando<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. VISI&Oacute;N DE LA REALIDAD<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La religi&oacute;n eterna e imprescindible<br \/> El primer dato de la realidad al que hay que abrir los ojos en esta problem&aacute;tica es la propia religi&oacute;n. La religi&oacute;n existe, est&aacute; ah&iacute;, puede ser que en crisis, pero, a la vez, est&aacute; viva e incombustible, como la zarza ardiente que llam&oacute; la atenci&oacute;n a Mois&eacute;s.<br \/> Hace varios siglos que en Occidente se pronostica la muerte de la religi&oacute;n, pero quiz&aacute; s&oacute;lo es una de sus formas lo que est&aacute; muriendo en Occidente: la de las Iglesias cristianas institucionalizadas. La religi&oacute;n fundamental, o &ndash;dig&aacute;moslo con una palabra m&aacute;s apropiada- la &laquo;espiritualidad&raquo;, la b&uacute;squeda espiritual del ser humano, no se ha apagado, ni siquiera disminuye, sino que se consolida y puja por nuevas formas y por expresiones m&aacute;s libres.<br \/> La religi&oacute;n (no sin m&aacute;s las instituciones religiosas, sino la dimensi&oacute;n espiritual del ser humano) es antigua como el mismo ser humano. Cuando cristaliza en instituciones, &eacute;stas vienen a ser las m&aacute;s duraderas de las sociedades. En Occidente, sin ir m&aacute;s lejos, la Iglesia Cat&oacute;lica es la instituci&oacute;n m&aacute;s antigua, y si, en Oriente, el hinduismo tuviera &laquo;estructura de Iglesia&raquo;, ser&iacute;a una instituci&oacute;n mucho m&aacute;s antigua que la Iglesia cat&oacute;lica. Si el islam tuviese una estructuraci&oacute;n &uacute;nica global, ser&iacute;a en este momento la instituci&oacute;n religiosa con m&aacute;s adeptos en todo el mundo, m&aacute;s incluso que el catolicismo. No tiene pues sentido despreciar lo religioso como algo irrelevante para la liberaci&oacute;n de la Humanidad, como hacen muchos &laquo;ilustrados&raquo; modernos, que creen que su visi&oacute;n secularizada y ajena a toda religi&oacute;n es la que tiene futuro&hellip;<br \/> Aparte de sus dimensiones cuantitativas y de duraci&oacute;n temporal, la religi&oacute;n tiene importancia por la funci&oacute;n que desempe&ntilde;a en la Humanidad. La religi&oacute;n (o espiritualidad) es la dimensi&oacute;n m&aacute;s profunda de la persona. M&aacute;s fuerte que la familia, que la pertenencia &eacute;tnica o la filiaci&oacute;n pol&iacute;tica. La religi&oacute;n est&aacute; en el nivel del sentido &uacute;ltimo de la vida, all&aacute; donde la persona reconoce el misterio fontal de la Vida y de la Esperanza. Es por eso que la religi&oacute;n es la que proporciona el sentido de la existencia, y las Utop&iacute;as por las que las personas van a ser capaces de vivir y luchar, y hasta de morir. &iquest;Pudiera haber algo m&aacute;s importante para la liberaci&oacute;n y la realizaci&oacute;n plena de la Humanidad, que la religi&oacute;n?<br \/> De hecho, en la historia, &laquo;casi todas las gueras y movimientos sociales, tanto los de liberaci&oacute;n como los de opresi&oacute;n, se han hecho en nombre de los dioses&raquo; ( Andr&eacute;s TORNOS, Sociedad y Teolog&iacute;a, Descl&eacute;e, Bilbao 1971, p. 129.) Y en cuanto al cristianismo, &laquo;no ha habido una guerra que haya imvolucrado a una naci&oacute;n cristiana, que no haya sido apoyada y bendecida por la iglesias&raquo; (HICK, John, God Has Many Names, Westminster John Knox, Louisville 2002, p. 54). Y mirando al pasado reciente, baste recordar los casos de la revoluci&oacute;n de Ir&aacute;n, el ascenso de Reagan al poder (con la &laquo;mayor&iacute;a moral&raquo;), la revoluci&oacute;n sandinista de Nicaragua, la participaci&oacute;n de los cristianos en las revoluciones de El Salvador y Guatemala&hellip; o los grandes conflictos de Irlanda, Yugoslavia, Palestina, Cachemira&hellip; en los que lo religioso est&aacute; en el mismo centro.<br \/> Samuel P. Huntington, que lanz&oacute; la hip&oacute;tesis de que las futuras guerras ser&aacute;n &laquo;entre civilizaciones&raquo; y, en el fondo, pues, religiosas, afirma que &laquo;en el mundo moderno, la religi&oacute;n es una fuerza central, tal vez &laquo;la&raquo; fuerza central que motiva y moviliza a las personas. Lo que en &uacute;ltimo an&aacute;lisis cuenta para las personas no es la ideolog&iacute;a pol&iacute;tica ni el inter&eacute;s econ&oacute;mico; aquello con que las personas se identifican son las convicciones religiosas, la familia y los credos. Por estas cosas combaten y hasta est&aacute;n dispuestas a dar su vida&raquo; (Foreingn Affaires, nov-dic 1993, 186-194. Citado por L. Boff en Agenda Latinoamericana&rsquo;2003, p. 42.). Si esto es verdad &ndash;y lo es principalmente para los pobres-, &iquest;todav&iacute;a alguien podr&iacute;a pensar que para la liberaci&oacute;n del mundo pueda haber una fuerza o una dimensi&oacute;n m&aacute;s importante que la religi&oacute;n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liberaci&oacute;n pendiente y siempre nueva<br \/> La &laquo;liberaci&oacute;n&raquo; por la que ha abogado las teolog&iacute;as de la liberaci&oacute;n (TL) en los distintos continentes -de las que la latinoamericana ha sido la m&aacute;s famosa quiz&aacute;, pero s&oacute;lo una m&aacute;s entre las muchas- no era una liberaci&oacute;n concreta particular. Era la Liberaci&oacute;n sin m&aacute;s, la Liberaci&oacute;n, siempre pendiente y siempre renovada. La Liberaci&oacute;n, ciertamente, en cada hora de la historia, en raz&oacute;n de la opresi&oacute;n del momento, asume un rostro peculiar. Pero en sus motivaciones, fundamentos, anhelos y exigencias, es permanente en la historia, porque no es una tarea puntual, limitada a unos lugares y horas concretos de la historia, sino que forma parte inevitable de la dimensi&oacute;n ut&oacute;pica del ser humano.<br \/> El &laquo;otro mundo posible&raquo; &#8211; famoso slogan de los Foros Sociales Mundiales, y del movimiento altermundialista en general- es un mundo sin opresi&oacute;n econ&oacute;mica, sin las escandalosas desigualdades actuales, pero tambi&eacute;n sin opresi&oacute;n cultural; un mundo con derecho internacional, sin imperialismos ni &laquo;unilateralismos&raquo;. Un mundo en el que las &laquo;islas de la opulencia&raquo; -minor&iacute;as de poblaci&oacute;n- no acaparen los grandes porcentajes de la riqueza mundial, ni quieran controlar el mercado y de la producci&oacute;n mundial imponiendo reglas y acuerdos de comercio deshonestos (-como el ALCA, por ejemplo, y todo el marco de regulaci&oacute;n internacional del comercio mundial, donde los pa&iacute;ses pobres son v&iacute;ctimas de las decisiones de los pa&iacute;ses ricos-), protegiendo por una parte su producci&oacute;n mientras por otra parte obligan a los pobres a liberalizar sus mercados&hellip; Un mundo libre de las amenazas militares que el descomunal presupuesto armanmentista y la nueva doctrina militar de EEUU lanzan sobre el resto de los pueblos del planeta. Un mundo con &laquo;un EEUU diferente&raquo; (VIGIL, Jos&eacute; Mar&iacute;a, Otro EEUU es posible, en &laquo;Agenda Latinoamericana&rsquo;2004&raquo;, p&aacute;g. 180-181), libre del fundamentalismo de creerse con el &laquo;destino manifiesto&raquo; de imponerse sobre los dem&aacute;s pueblos&hellip;<br \/> Se trata de una liberaci&oacute;n con un rostro concreto distinto de aquella liberaci&oacute;n por la que lucharon los movimientos populares latinoamericanos, africanos y asi&aacute;ticos de hace 40 a&ntilde;os, pero una liberaci&oacute;n sigue siendo la misma Utop&iacute;a, ahora mundializada: Liberaci&oacute;n mundial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nuevo escenario de la pluralidad religiosa<br \/> Es nuevo tambi&eacute;n el ambiente de pluralidad religiosa en que la mundializaci&oacute;n nos ha colocado. Hasta ahora, cada religi&oacute;n, en su peque&ntilde;o rinc&oacute;n, pontificaba soluciones para el mundo ignorando completamente a las dem&aacute;s. En su milenaria peregrinaci&oacute;n, cada una por un valle en un di&aacute;logo amoroso con su Dios, todas han desembocado finalmente en una planicie, la planicie creada por los modernos medios de comunicaci&oacute;n social (la imagen es de John Hick, ibid., p&aacute;g. 41 ). Est&aacute;n ahora todas a la vista de las dem&aacute;s, desconcertadas ante estas casi desconocidas compa&ntilde;eras, silenciosas todav&iacute;a. Hubiera sido de esperar que al encontrarse y darse cuenta de que cada una ha vivido una historia semejante con su Dios, se hubieran dado un abrazo y hubieran prorrumpido en una acci&oacute;n de gracias y de alabanza al &laquo;Dios de todos los nombres&raquo; y de todos los Pueblos. Pero no ha sido as&iacute;. Las religiones han encontrado obst&aacute;culos hasta ahora insuperables para reconocer mutuamente sus c&oacute;digos simb&oacute;licos y sus patrimonios espirituales, y al descubrirse ubicadas en sectores diversos y a veces incluso antag&oacute;nicos de la &laquo;lucha de clases&raquo; mundial, no han sabido reaccionar contra el conflicto actual mundial que ellas no iniciaron, un conflicto que, adem&aacute;s de civilizacional o cultural (HUNTINGTON, Samuel, El choque de civilizaciones y la reconfiguraci&oacute;n del orden mundial, Paid&oacute;s, Barcelona 1997) no deja de ser religioso.<br \/> El conflicto fundamentalmente de justicia econ&oacute;mica que divide al mundo, en buena parte queda solapado con el conflicto cultural (y en la cultura va incluida como un elemento esencial la religi&oacute;n). As&iacute;, el conflicto econ&oacute;mico y cultural del mundo revierte sobre las religiones. El cristianismo, por ejemplo, se descubre a s&iacute; mismo como la religi&oacute;n de los opresores mundiales, y a la vez como la religi&oacute;n de los pobres del subcontinente americano, con la mala conciencia, precisamente, de haberlos abandonado -como instituci&oacute;n religiosa- en su teolog&iacute;a cristiana de la liberaci&oacute;n. El Islam, con su visi&oacute;n unitaria de fe y pol&iacute;tica, se ve a s&iacute; mismo, como religi&oacute;n, atacado en las invasiones a Afganist&aacute;n y a Irak, sinti&eacute;ndose tentado de llamar a la guerra santa (en junio de 2003 el im&aacute;n de la gran Mezquita de Roma proclam&oacute; su invitaci&oacute;n a la guerra santa, por lo que fue destituido apenas unos d&iacute;as despu&eacute;s) contra Occidente y contra EEUU, al que cree exponente m&aacute;ximo del cristianismo.<br \/> El conflicto mundial sigue siendo fundamentalmente de justicia econ&oacute;mica (-La gran cr&iacute;tica que se hace a Huntington es que pone tan de relieve el conflicto cultural que oculta la dimensi&oacute;n de justicia que los conflictos mundiales siguen teniendo-), como decimos, y no se puede arreglar con simples acuerdos religiosos, sino con profundas reformas econ&oacute;micas y estructurales. Pero mientras las religiones no se hagan bien conscientes del conflicto del mundo, mientras no decidan intervenir en &eacute;l para solucionarlo y encuentren un camino de di&aacute;logo entre ellas, el conflicto no lleva camino de superaci&oacute;n, sino, posiblemente, de agravamiento. Los opresores seguir&aacute;n impert&eacute;rritos en su creciente opresi&oacute;n (justificados por lo dem&aacute;s por la &laquo;religi&oacute;n civil&raquo; fundamentalista de su &laquo;destino manifiesto&raquo;). Los oprimidos, por su parte, permanecer&aacute;n resignados o espiritualmente alienados, sin comprometerse en la liberaci&oacute;n, y adem&aacute;s permanecer&aacute;n desunidos y aislados cada uno en el gueto de su religi&oacute;n. El problema, pues, no es s&oacute;lo que hay muchos pobres, sino que hay muchas religiones. Mientras el sistema financiero del mundo se globaliza y se intercomunica, los pobres de Am&eacute;rica Latina, &Aacute;frica y Asia siguen divididos, sin contacto, aislados en idiomas culturales y religiosos sin comunicaci&oacute;n. La pluralidad de religiones (de religiones que, adem&aacute;s, no se relacionan ni se llevan bien) es un obst&aacute;culo para la unidad de los pobres y por tanto para la liberaci&oacute;n mundial.<br \/> Son pues dos problemas distintos, que se suman: muchos pobres y muchas religiones. Si las religiones dialogaran entre s&iacute; e hicieran alianza, los pueblos pobres del mundo se sentir&iacute;an unidos a los dem&aacute;s cada uno a trav&eacute;s de su propia religi&oacute;n, y &eacute;stas, las religiones, podr&iacute;an proveerles m&iacute;stica y utop&iacute;a comunes para el compromiso colectivo por la liberaci&oacute;n mundial, y sentido de unidad de la familia humana. El di&aacute;logo interreligioso es un asunto capital para la liberaci&oacute;n de los pobres del mundo. &laquo;Un movimiento mundial de liberaci&oacute;n necesita un di&aacute;logo interreligioso mundial&raquo; (John HICK &amp; Paul KNITTER (eds.), The Myth of Christian Uniqueness, Orbis, New York 1998, p. 180.).<br \/> &iquest;Qui&eacute;n podr&aacute; negar que las religiones tienen un papel decisivo que jugar en la liberaci&oacute;n mundial, y que deben realizar una profunda conversi&oacute;n para disponerse a jugarlo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. JUICIO O DISCERNIMIENTO SOBRE LA REALIDAD<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Discernir la religi&oacute;n<br \/> Lo primero que hay que recordar es la permanente ambig&uuml;edad de la religi&oacute;n (de las religiones) en su postura frente a la liberaci&oacute;n a lo largo de la historia. Como dec&iacute;amos al principio, tal vez no haya habido nunca un conflicto de justicia entre pueblos que no haya sido sancionado por la religi&oacute;n en las dos partes en conflicto. No siempre ha habido una religi&oacute;n que apoye a los pobres, pero casi siempre los poderosos y opresores han tenido una religi&oacute;n que les sostuviera, les legitimara y les tranquilizara la conciencia. Las autoridades de todos los imperios, los conquistadores y los colonizadores europeos junto con los ej&eacute;rcitos que les acompa&ntilde;aban, los due&ntilde;os de los ingenios esclavistas, los grandes ricos y latifundistas, los dictadores&hellip; han sido hist&oacute;ricamente muy religiosos, y nunca les han faltado papas, obispos, capellanes fervorosos que los atendieran y aliviaran en sus problemas de conciencia.<br \/> Pero esta ambig&uuml;edad de la religi&oacute;n en la pr&aacute;ctica hist&oacute;rica no se corresponde a una ambig&uuml;edad de naturaleza. La religi&oacute;n lleva inscrita en su propio ser una parcialidad hacia los pobres. En el caso de las religiones del tronco del monote&iacute;smo jud&iacute;o es claro que sus or&iacute;genes m&aacute;s profundos est&aacute;n ligados a la parcialidad de Dios hacia los pobres ya desde su origen, all&aacute; por los tiempos de la revoluci&oacute;n agrario-campesina del siglo XIII antes de nuestra era, precisamente en el nacimiento mismo de la religi&oacute;n b&iacute;blica. La parcialidad de estas religiones hacia los poderosos y hacia la injusticia no es en realidad un simple defecto o pecado de ellas, sino su propia negaci&oacute;n.<br \/> Desconocemos realmente la vinculaci&oacute;n efectiva que otras religiones tengan hacia el tema de los pobres, pero, en principio, todo hace pensar que la dimensi&oacute;n de la justicia es una dimensi&oacute;n no s&oacute;lo presente en todas las religiones sino sencillamente constitutiva de las mismas.<br \/> El primer papel que compete a las religiones de cara a la liberaci&oacute;n del mundo es la superaci&oacute;n de esa hist&oacute;rica ambig&uuml;edad y su decantaci&oacute;n a favor de un posicionamiento claro e inequ&iacute;voco al lado de los pobres de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una religi&oacute;n posicionada convencidamente a favor de los pobres, va a ser una religi&oacute;n llena de m&iacute;stica liberadora. Y va a aportar a los pobres y al mundo, las energ&iacute;as sin las cuales es imposible construir el mundo nuevo. Las utop&iacute;as socializantes, a cualquier nivel, s&oacute;lo pueden realizarse por m&iacute;stica, sea m&iacute;stica religiosa o pol&iacute;tica. Incluso, la m&iacute;stica pol&iacute;tica, s&oacute;lo puede ser sostenida por motivaciones religiosas o cuasireligiosas. Las &eacute;lites mundiales, esas que acaparan exorbitantes proporciones de la riqueza mundial no podr&aacute;n vencer su condici&oacute;n de explotadoras sino cuando aumente mucho la concientizaci&oacute;n y la presi&oacute;n social del tercer mundo. El primer mundo como conjunto no podr&aacute; renunciar a su buen vivir si no es por una concientizaci&oacute;n cuasireligiosa &ndash;aunque sea bajo formas simplemente &eacute;ticas y laicas-. Los pobres no superar&aacute;n la resignaci&oacute;n y la alienaci&oacute;n religiosa sino con la ayuda de unas religiones realmente convertidas y convencidas de su papel liberador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Discerniendo la pluralidad religiosa<br \/> Las &laquo;muchas religiones&raquo;, como decimos, son un handicap para los &laquo;muchos pobres&raquo;. La pluralidad religiosa, en s&iacute; misma, mientras no sea complementada con una actitud de mutuo reconocimiento y de di&aacute;logo y de alianza positiva entre las religiones, es negativa y paralizante. Y la falta de di&aacute;logo o, incluso, la enemistad entre las religiones, repercute negativamente sobre la uni&oacute;n de los pobres. Son superconocidas las palabras de Hans K&uuml;ng: &laquo;No habr&aacute; paz en el mundo sin paz entre las religiones; no habr&aacute; paz entre las religiones sin di&aacute;logo entre las religiones&raquo;.<br \/> Todas las religiones se sienten interpeladas por las dimensiones que la injusticia y la desigualdad han adquirido actualmente. La liberaci&oacute;n mundial es otro nombre de la Utop&iacute;a mundial, y es para las religiones la mayor urgencia y su mayor obligaci&oacute;n de compromiso. Pero esa liberaci&oacute;n mundial excede enteramente las posibilidades de una sola religi&oacute;n. Ninguna religi&oacute;n &ndash;ni siquiera las llamadas &laquo;mundiales&raquo;- puede abarcar al planeta para articular las energ&iacute;as necesarias para su liberaci&oacute;n. Esta raz&oacute;n estrat&eacute;gica (-es raz&oacute;n simplemente estrat&eacute;gica la que parece estar detr&aacute;s de las palabras de Hans K&Uuml;NG-) ya ser&iacute;a un motivo para el di&aacute;logo religioso: &laquo;&iexcl;Religiones del mundo, un&iacute;os!&raquo;. En solitario, como hasta ahora, una religi&oacute;n que se proponga la liberaci&oacute;n estar&aacute; persiguiendo un objetivo mundial con una perspectiva inadecuada (por sectorial), y ser&aacute;, por eso mismo, en buena parte, in&uacute;til.<br \/> Para Aloysius Peiris, te&oacute;logo asi&aacute;tico, la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n latinoamericana tiene la gran deficiencia de ser estar pensada solamente para los cristianos, lo cual en este mundo actual es una clara peque&ntilde;ez de miras: &laquo;La irrupci&oacute;n del tercer mundo (con sus demandas de liberaci&oacute;n) es tambi&eacute;n la irrupci&oacute;n del mundo no cristiano. La mayor parte de los pobres de Dios simboliza su lucha por la liberaci&oacute;n en el idioma de las religiones y culturas no-cristianas. Por eso, una teolog&iacute;a (de la liberaci&oacute;n) que no se dirija a y por medio de esta humanidad no-cristiana (y sus religiones) es un lujo de la minor&iacute;a cristiana&raquo; (PIERIS, The Place of Non-Christian Religions and Cultures in te Evolution of Third World Theology, en Irruption of third World: Challenge to Theology, Virginia Fabela and Sergio Torres (eds., Maryknoll, NY, Orbis, 1983, p. 113-114)).<br \/> Es de ponderar c&oacute;mo han cambiado los tiempos: la maravilla que fue la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n latinoamericana, vista hoy desde Asia (y por tanto desde una amplia diversidad de religiones) pasa a ser considerada &laquo;un lujo [in&uacute;til] de una minor&iacute;a cristiana&raquo;. S&oacute;lo si entra por la v&iacute;a del di&aacute;logo interreligioso y de la alianza de las religiones, y si es capaz de &laquo;echar su suerte con los pobres de toda la tierra&raquo; (cristianos y sobre todo no cristianos, que son la mayor&iacute;a), ser&aacute; &uacute;til para su liberaci&oacute;n, una liberaci&oacute;n que hoy no puede ya no ser mundial.<br \/> Una religi&oacute;n que quiera estar a la altura de los tiempos ya no puede plantear el compromiso por la liberaci&oacute;n del mundo en solitario. No s&oacute;lo por razones de estrategia, sino por motivos de su propia fe. Para cumplir su misi&oacute;n en el mundo las religiones necesitan di&aacute;logo entre ellas mismas.<br \/> Para los cristianos en concreto, por ejemplo, el compromiso macroecum&eacute;nico en la lucha por la liberaci&oacute;n mundial es m&aacute;s coherente con el n&uacute;cleo del cristianismo, que cualquier planteamiento intraeclesi&aacute;stico o exclusivista, porque, al fin y al cabo, el Reino de Dios no es para los cristianos, ni siquiera para los creyentes, sino para los pobres, para los pobres de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. PARA ACTUAR: RELIGIONES Y LIBERACI&Oacute;N MUNDIAL<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agenda de tareas para las religiones<br \/> Tratando de sacar de todo lo dicho unas conclusiones de acci&oacute;n para las religiones, dir&iacute;amos que &eacute;ste podr&iacute;a ser, si no un programa de acci&oacute;n para ellas, un elenco al menos de sugerencias:<br \/> -Abandonar el provincialismo, abrirse a la responsabildiad mundial.<br \/> -Mentalizarse: el &laquo;intradi&aacute;logo&raquo; religioso (la idea es de R. PANIKKAR, en su obra The Intrareligious Dialogue, New York, 1978. ). Antes de dialogar, en efecto, es necesario que las religiones dialoguen consigo mismas, replanteen y reformulen su capital simb&oacute;lico desde la nueva base de la aceptaci&oacute;n sincera de la pluralidad religiosa (sus fundamentos fueron construidos sobre la convicci&oacute;n contraria, sobre el exclusivismo).<br \/> -Una ayuda fraterna entre las religiones, para tratar de liberar a las otras de sus fundamentalismos (exclusivismos) y de la convicci&oacute;n -universalmente presente en cada religi&oacute;n- de ser la &uacute;nica religi&oacute;n verdadera (ASETT (org.), Por los muchos caminos de Dios. Desaf&iacute;os del pluralismo religioso a la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, Verbo Divino, Quito 2003, colecci&oacute;n &laquo;Tiempo Axial&raquo; n&ordm; 1. ).<br \/> -La liberaci&oacute;n del fundamentalismo va a permitirles descubrir nuevas posibilidades en su conversi&oacute;n al Reino, nuevas exigencias para ponerse al servicio de la Humanidad y de los pobres, no al servicio de s&iacute; mismas. En los dos &uacute;ltimos pasos la &laquo;teolog&iacute;a del pluralismo religioso&raquo; va a prestar un gran servicio (Servicios Koinon&iacute;a est&aacute; ofreciendo en la red un curso completo de nivel medio sobre el tema, en http:\/\/servicioskoinonia.org\/teologiapopular).<br \/> -Construir una teolog&iacute;a liberadora inter-religiosa y -por tanto- intercultural, pensada como para ser v&aacute;lida m&aacute;s all&aacute; de cada una de las religiones, apoyada en fundamentos universales, transculturales y transreligiosos, desde la plataforma de di&aacute;logo interreligioso. Debe ser una &laquo;teolog&iacute;a mundial&raquo; que hable a los humanos sin distinci&oacute;n de religi&oacute;n. Lo cual, sin duda, no ser&aacute; obra nuestra, sino de varias generaciones. {Los dos abanderados de una teolog&iacute;a interreligiosa son W.C.SMITH (Towards a World Theology. Faith and Comparative History of Religion, Westminster Press, Philadelphia 1981; Orbis Books, New York 1989) y SWIDLER (ed) Toward a Universal Theology of Religion, New York 1987. Faustino TEIXEIRA se manifiesta contrario a la posibilidad de este tipo de teolog&iacute;a: Teologia das religi&otilde;es, Paulinas, S&atilde;o Paulo 1995, p. 13. }. El proyecto de una teolog&iacute;a mundial es evidentemente amplio, y requiere la colaboraci&oacute;n de muchos individuos y grupos por un per&iacute;odo de varias generaciones&raquo;. {HICK, John, Ibid., p&aacute;g. 22. &laquo;Se trata de un acercamiento fenomenol&oacute;gico y hermen&eacute;utico a la vez, que hace abstracci&oacute;n -en la medida en que ello es posible- de su propio a priori confesional&raquo;: Claude GEFFRE, en BASSET, El di&aacute;logo interreligioso, Descl&eacute;e, Bilbao 1999, p&aacute;g. 10 (pr&oacute;logo).}<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tareas espec&iacute;ficas del cristianismo<br \/> En este mundo de hoy d&iacute;a, convulsionado por la &laquo;guerra contra los pobres y contra los religiosamente otros&raquo; en nombre de la seguridad del primer mundo, el xmo tiene unos especiales papeles que jugar:<br \/> -Arrepentirse de la legitimaci&oacute;n que ha dado a Occidente en sus invasiones imperialistas, su expansionismo colonialista y neocolonialista, sus conquistas anexionistas, expolios, su acumulaci&oacute;n primitiva llevada a cabo a base del despojo y del expolio de los pa&iacute;ses hoy empobrecidos &hellip;<br \/> -Arrepentirse de su propio expansionismo misionero, que con demasiada frecuencia en la historia ha sido realizado aprovechando aprovechado ese expansionismo colonialista avasallador de culturas, masacrador de religiones. { En Am&eacute;rica actual no existe ni un solo monumento ritual religioso que tenga or&iacute;genes prehisp&aacute;nicos. Todos fueron destruidos, y en muchos casos sus materiales fueron utilizados para la construcci&oacute;n de nuevos templos o palacios coloniales. Esto no sucedi&oacute;, por ejemplo, en muchos lugares del Extremo Oriente (Jap&oacute;n, China, Thailandia, Java), de la India o del Cercano Oriente y Africa, en donde, no obstante que tambi&eacute;n llegaron misioneros de Europa, actualmente se da culto en muchos lugares que son milenarios. SILLER, C., El monote&iacute;smo ind&iacute;gena, en Teolog&iacute;a India, tomo II, Abya Yala, Quito 1994, p&aacute;g. 94}<br \/> -Arrepentirse de todo expansionismo proselitista no evang&eacute;lico (Jos&eacute; Mar&iacute;a VIGIL, Rasgos de la espiritualidad misionera desde Am&eacute;rica Latina, en &laquo;Misiones Extranjeras&raquo; septiembre 2003). Estar dispuestos a decrecer, que ser&aacute; el efecto m&aacute;s l&oacute;gico si entramos en una actitud verdaderamente despojada de poder y de privilegios, y respetuosa con la libertad religiosa. {&laquo;La magnitud cuantitativa de las iglesias cristianas hoy existentes, se debe, en buena parte, a que en los siglos que se form&oacute; hist&oacute;ricamente la cristiandad, hubo una negaci&oacute;n sitem&aacute;tica de los derechos fundamentales de libertad de conciencia y de religi&oacute;n. A mantener una situaci&oacute;n de inflaci&oacute;n del n&uacute;mero estad&iacute;stico de cat&oacute;licos contribuye la costumbre (reforzada por el c&oacute;digo de derecho can&oacute;nico) de bautizar a los ni&ntilde;os en la primera infancia. Por tanto, la disminuci&oacute;n num&eacute;rica de los cristianos no es un problema fundamental. El problema es mejorar la calidad&raquo;. XIX Congreso de Teolog&iacute;a de Madrid (9-12 sept 1999), El cristianismo ante el siglo XXI, en Alternativas, Managua, 14(2000). Es el punto 5 del mensaje del Congreso.}<br \/> -Asumir su deber de cr&iacute;tica a las potencias de Occidente y a EEUU y Europa concretamente; recordar que los musulmanes perciben el cristianismo a partir de la imagen de EEUU y del neoliberalismo multinacional explotador, lo cual debe llevarle a desmarcarse claramente de la religi&oacute;n civil estadounidense y reconocer la ayuda de legitimaci&oacute;n que el cristianismo en general y el catolicismo concretamente ha dado al capitalismo todav&iacute;a en estos 25 &uacute;ltimos a&ntilde;os. { Es claro que la actitud del magisterio de Juan Pablo II respecto al capitalismo, por comparaci&oacute;n con el socialismo, evidencia una clara decantaci&oacute;n hacia el capitalismo: a &eacute;ste se le juzga en principio aceptable aunque se le critica algunos defectos graves pero no esenciales; al socialismo se le considera intr&iacute;nsecamente perverso aunque se le reconozca que ten&iacute;a algunas buenas intenciones accidentales.}<br \/> -Siendo el cristianismo la primera religi&oacute;n mundial que ha afrontado los retos de la modernidad { Paul Tillich insisti&oacute; con vigor en la transcendencia de la &laquo;actitud denodada y no exenta de graves peligros&raquo; del cristianismo al afrontar la cr&iacute;tica b&iacute;blica: &laquo;quiz&aacute;s a lo largo de la historia humana ninguna otra religi&oacute;n tuvo la misma osad&iacute;a ni asumi&oacute; un riesgo parecido&raquo; (Teolog&iacute;a sistem&aacute;tica II, Barcelona 1972).} y los ha aplicado a su patrimonio simb&oacute;lico, puede ayudar efectivamente a las religiones que todav&iacute;a no se han confrontado con ella, a hacerlo m&aacute;s sabiamente, sin traumas y m&aacute;s r&aacute;pidamente.<br \/> -El cristianismo sabe que est&aacute; en una crisis profunda, de la que no saldr&aacute; sin reformular profundamente todo su edificio conceptual de creencias, de ritos, de &eacute;tica y de institucionalizaci&oacute;n. Le es urgente encontrar una &laquo;nueva forma de creer&raquo; (TORRES QUEIRUGA, Andr&eacute;s, Fin del cristianismo premoderno, Sal Terrae, 2000. ID, Creer de otra manera, Sal terrae, 1999. ).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos&eacute; M&ordf; Vigil &#8211; Servicios Koinon&iacute;a En este mundo nuevo y a la vez viejo en que vivimos, queremos preguntarnos sobre el papel que corresponde a la religi&oacute;n, mirado desde la perspectiva de la opci&oacute;n por los pobres y, por tanto, desde una teolog&iacute;a liberadora. Lo haremos siguiendo nuestra imprescindible metodolog&iacute;a latinoamericana del &laquo;ver, juzgar&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[160],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-52397","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-calidad-humana","entry","no-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52397","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52397"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52397\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52397"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52397"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52397"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=52397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}