{"id":52482,"date":"2006-07-21T00:00:00","date_gmt":"2006-07-21T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"una_espiritualidad_laica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/una_espiritualidad_laica\/","title":{"rendered":"Una espiritualidad laica"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi investigaci&oacute;n intelectual y mi camino interior se han implicado mutuamente hasta formar una unidad. <br \/> Recib&iacute; una educaci&oacute;n cat&oacute;lica.<br \/> Estudi&eacute; con dedicaci&oacute;n m&uacute;sica y piano en la Escuela de M&uacute;sica del Liceo. Quiz&aacute;s esto contribuy&oacute; a educar mi sensibilidad.<br \/><span> Pronto me interes&eacute; por el camino espiritual. Sin embargo, tambi&eacute;n pronto empec&eacute; a sentirme inc&oacute;modo con la forma en que se viv&iacute;an las narraciones sagradas, mitos, rituales y, en general, con la manera de plantear la vida espiritual. Sufr&iacute; esa incomodidad profunda durante a&ntilde;os, pero fui incapaz de teorizarla ni de enfrentarme a quienes sab&iacute;an m&aacute;s que yo. Pero estaba convencido que lo que experimentaba no era un problema personal, que muchas personas estaban en mi misma situaci&oacute;n<\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">Cuando me licenci&eacute; en filosof&iacute;a, como continuaba mi inter&eacute;s por la m&uacute;sica, hice el trabajo final de licencia sobre las transformaciones del lenguaje musical en los compositores de vanguardia.<br \/> Me licenci&eacute; en teolog&iacute;a. Durante los estudios, la incomodidad de mi sentir creci&oacute;. Aunque busqu&eacute; alguna salida te&oacute;rica a mi problema, no di con ella. Ya no me cab&iacute;a ninguna duda de que el problema que me preocupaba no era s&oacute;lo m&iacute;o.<br \/> Por entonces se me ocurri&oacute; la idea de que quiz&aacute;s se hab&iacute;a producido con respecto al lenguaje religioso unos desplazamientos en la sensibilidad y modos de concebir como los que se hab&iacute;an producido en la m&uacute;sica. La evoluci&oacute;n dr&aacute;stica del lenguaje musical desde finales del XIX y durante la primera mitad del siglo XX mostraba que la sensibilidad se hab&iacute;a desplazado. Las transformaciones de la pintura tambi&eacute;n parec&iacute;an apuntar a lo mismo.<br \/> El desplazamiento de la sensibilidad pod&iacute;a ser una explicaci&oacute;n para mi incomodidad. Si la sensibilidad se hab&iacute;a desplazado, era de suponer que tambi&eacute;n se habr&iacute;a desplazado la manera de vivir y pensar. Las formas de vivir, concebir, organizar y vivir el cristianismo no lo hab&iacute;an hecho a la par. Ah&iacute; tendr&iacute;amos la clave del problema.<br \/> Con motivo de mi tesis doctoral en filosof&iacute;a me puse a investigar desde qu&eacute; disciplinas podr&iacute;a encontrarse una pista para solucionar el problema.<br \/> Me acerqu&eacute; a todas las disciplinas que pod&iacute;an estudiar los s&iacute;mbolos. Empec&eacute; por el Psicoan&aacute;lisis. Pero lo que el psicoan&aacute;lisis trataba eran los mundos simb&oacute;licos de la patolog&iacute;a. C. Jung ten&iacute;a una pretensi&oacute;n m&aacute;s social pero situaba los s&iacute;mbolos y mitos en un &aacute;mbito transhist&oacute;rico y mi problema era precisamente las transformaciones hist&oacute;ricas.<br \/> Pens&eacute; que quiz&aacute;s los estudios cient&iacute;ficos del lenguaje podr&iacute;an ser una v&iacute;a. La teor&iacute;a del lenguaje desde el positivismo l&oacute;gico o desde la teor&iacute;a de la ciencia pod&iacute;an tener algo que decir en este asunto. Me llev&oacute; tiempo advertir que no era as&iacute;, porque esas disciplinas pon&iacute;an entre par&eacute;ntesis las cargas axiol&oacute;gicas de los t&eacute;rminos, lo que yo deb&iacute;a estudiar.<br \/> Decid&iacute; que ten&iacute;a que entrar en la ling&uuml;&iacute;stica. Empec&eacute; por la ling&uuml;&iacute;stica alemana, segu&iacute; por la francesa, de moda en aquellas &eacute;pocas, y acab&eacute; en el generativismo norteamericano.<br \/> Pero fue en la ling&uuml;&iacute;stica de Hjemslev y Greimas y en la teor&iacute;a de actantes de Propp encontr&eacute; los instrumentos que necesitaba para el an&aacute;lisis sem&aacute;ntico de los mitos y los s&iacute;mbolos.<br \/> Si la sensibilidad con respecto a las formas religiosas hab&iacute;a cambiado, ten&iacute;a que ser porque hab&iacute;an cambiado las formas de vivir. Ten&iacute;a que existir una conexi&oacute;n y correspondencia entre las formas de vivir de los grupos humanos, sus formas laborales de sobrevivir en el medio y sus formas de organizarse, con las transformaciones de la sensibilidad y las maneras de pensar.<br \/> Para averiguar si hab&iacute;a correspondencia y d&oacute;nde estaba la clave de esa correspondencia hab&iacute;a que llevar a la par un an&aacute;lisis sem&aacute;ntico de los mitos y s&iacute;mbolos y un an&aacute;lisis de las estructuras laborales y sociales en los mismos grupos.<br \/> Los datos antropol&oacute;gicos y etnol&oacute;gicos daban que los modos capitales de sobrevivir de nuestra especie a lo largo de la historia no han sido tantos. Hubo una gran &eacute;poca de cazadores-recolectores, otra de peque&ntilde;os grupos de cultivadores de huertos, le sigui&oacute; la etapa de la gran agricultura de estructura autoritaria. Contempor&aacute;nea con esa gran agricultura, estaban los grupos humanos de ganaderos. Despu&eacute;s ven&iacute;an los modos industriales de vida y finalmente los postindustriales de las llamadas sociedades de conocimiento porque viv&iacute;an de la creaci&oacute;n continua de conocimiento y tecnolog&iacute;a. Evidentemente, no todos los pueblos hab&iacute;an recorrido todos los estadios.<br \/> Era cuesti&oacute;n de llevar a la par un doble an&aacute;lisis: el sem&aacute;ntico de los mitos y s&iacute;mbolos y el de las estructuras laborales y sociales. Hab&iacute;a que analizar primero las sociedades preindustriales porque en ellas hab&iacute;an aparecido, se hab&iacute;an formado y desarrollado todas las grandes tradiciones religiosas de la humanidad.<br \/> Lo que daban los datos era que a modos fundamentalmente id&eacute;nticos de sobrevivir en el medio, v. gr. por la caza y recolecci&oacute;n, o desde la agricultura autoritaria, etc. correspond&iacute;an s&iacute;mbolos y mitos enormemente parecidos. An&aacute;lisis posteriores, sem&aacute;nticos y laboral-sociales, me mostraron que aunque externamente eran s&oacute;lo parecidos, en su estructura profunda eran id&eacute;nticos.<br \/> Los an&aacute;lisis pusieron al descubierto que las formas centrales de sobrevivir, que el acto o actos centrales con los que se sobreviv&iacute;a en el medio funcionaban, en el nivel ling&uuml;&iacute;stico, como paradigmas desde los que se constru&iacute;an los mitos y desde los que se interpretaba la realidad, se la valoraba y se organizaba el grupo. La acci&oacute;n central con la que los grupos viv&iacute;an se convert&iacute;a en el paradigma de la totalidad del mundo m&iacute;tico y del modo de vida.<br \/> Se daba, pues, una correspondencia entre las formas con las que los vivientes humanos obten&iacute;an del medio lo necesario, y sus mundos simb&oacute;licos. Y la clave de la construcci&oacute;n estaba en la correspondencia entre las operaciones centrales con las que se sobreviv&iacute;a y los n&uacute;cleos centrales m&iacute;tico-simb&oacute;licos y rituales. Pueblos que viv&iacute;an de unas mismas maneras fundamentales, ten&iacute;an mundos m&iacute;ticos id&eacute;nticos en un an&aacute;lisis sem&aacute;ntico que apuntara a su estructura profunda.<\/p>\n<p> Es m&aacute;s: los mitos y ritos funcionaban como el aparato programador del grupo. Los mitos, los s&iacute;mbolos y los rituales eran el software de las sociedades preindustriales.<br \/> La finalidad de mitos s&iacute;mbolos y rituales no era religiosa sino program&aacute;tica, constitucional. Si eso era as&iacute;, la aparici&oacute;n de las sociedades industriales tendr&iacute;a que suponer una transformaci&oacute;n de los sistemas de programaci&oacute;n colectiva. As&iacute; es. Las sociedades industriales, desde su aparici&oacute;n emprendieron la tarea de substituir la programaci&oacute;n a trav&eacute;s de las narraciones sagradas de los mitos y los s&iacute;mbolos por la programaci&oacute;n ideol&oacute;gica y cient&iacute;fica. M&aacute;s tarde, la aparici&oacute;n de las sociedades de innovaci&oacute;n continua supondr&iacute;a, a su vez, la crisis de las ideolog&iacute;as y la aparici&oacute;n de una nueva forma de programaci&oacute;n colectiva: la creaci&oacute;n de postulados y proyectos colectivos a los que los individuos y los grupos se adhieren libremente.<br \/> Las religiones se formaban, expresaban, ritualizaban y organizaban en y desde esas estructuras preindustriales de programaci&oacute;n. Eso supon&iacute;a, tal como pod&iacute;a comprobarse, que a cambio de modo de vida, correspond&iacute;a cambios de mitos, s&iacute;mbolos, rituales, en una palabra, cambio de religi&oacute;n. Las que pod&iacute;amos llamar formas emparentadas con el yoga escapaban a esta ley de transformaciones culturales. <br \/>La aparici&oacute;n de las sociedades industriales y postindustriales ten&iacute;a que suponer el inicio de la progresiva marginaci&oacute;n de la religi&oacute;n, como forma de vivir las dimensiones m&aacute;s radicales humanas propias de sociedades ya periclitadas.<\/p>\n<p> La aparici&oacute;n de las sociedades de innovaci&oacute;n continua, postindustriales, inteligentes, de conocimiento o informacionales (todos esos nombres se ha dado a los nuevos colectivos industriales) ha puesto en claro otra mutaci&oacute;n importante en la estructura ideol&oacute;gica de las sociedades.<br \/> Las sociedades preindustriales vivieron haciendo fundamentalmente lo mismo durante milenios. Utilizando la imagen inform&aacute;tica, construyeron a lo largo de milenios un programa viable y verificado y bloquearon cualquier posible transformaci&oacute;n de importancia o cualquier alternativa. El mecanismo program&aacute;tico de bloqueo era la creencia que ese proyecto de vida proced&iacute;a de Dios, los dioses, o los antepasados sacralizados. As&iacute; pues, las sociedades que deb&iacute;an excluir todo cambio se fundamentaban sobre creencias. Entendemos por creencias la sumisi&oacute;n incondicional a formas, formulaciones, modos de pensar, sentir, actuar y organizarse que se asumen y a las que individuos y grupos se someten. <br \/> La creencia, en s&iacute; misma, no es un hecho con pretensi&oacute;n religiosa, es un procedimiento central de programaci&oacute;n de las sociedades que viven de hacer lo mismo y de excluir el cambio. La creencia es uno de los ejes del software de las sociedades est&aacute;ticas. La fe, el &ldquo;toque&rdquo; (en expresi&oacute;n de S. J. de la Cruz) del Absoluto es lo que dotaba a la creencia de dimensi&oacute;n religiosa. La apertura, la confianza, la entrega y el &ldquo;toque&rdquo; de la fe no ten&iacute;an otra posibilidad de expresi&oacute;n que las formulaciones de las creencias centrales del programa.<br \/> En una sociedad articulada en torno a creencias, la vida interior se pensaba, viv&iacute;a y expresaba en creencias. No hab&iacute;a otra posibilidad. Las sociedades industriales fueron de tr&aacute;nsito, porque no viv&iacute;an de la innovaci&oacute;n continua. No se interpretaron como m&oacute;viles, excepto en las ciencias y tecnolog&iacute;as, aunque, en el tiempo de su duraci&oacute;n, cambiaron con frecuencia.<br \/> Las sociedades informatizadas, de innovaci&oacute;n continua de servicios y productos, supon&iacute;a creaci&oacute;n continua de ciencia y tecnolog&iacute;a, por tanto, cambio continuo de las formas de interpretar la realidad y de las formas de trabajar. Los cambios tecnol&oacute;gicos y los cambios en las formas de trabajo, arrastran modificaciones continuas en las organizaciones y, por tanto, en los sistemas de cohesi&oacute;n de los grupos, en los proyectos y finalidades colectivas. En este nuevo tipo de sociedades, todo cambia continuamente. <br \/>Es m&aacute;s, la programaci&oacute;n colectiva, el nuevo software, debe motivar la creaci&oacute;n y el cambio continuo, porque esa es la clave del &eacute;xito econ&oacute;mico. Por esta raz&oacute;n debe excluir las creencias, porque fijan la interpretaci&oacute;n, la valoraci&oacute;n, las formas de actuar y organizarse, los proyectos colectivos.<br \/> Por consiguiente, en las nuevas circunstancias hay que separar las que hasta ahora hemos llamado &ldquo;dimensiones religiosas de la existencia&rdquo; de las &ldquo;creencias&rdquo;.<\/p>\n<p> Este ha sido el tr&aacute;nsito seguido en las nuevas sociedades: La religi&oacute;n de las sociedades preindustriales ven&iacute;a mediatizada por un programa colectivo agrario, autoritario, patriarcal, est&aacute;tico porque exclu&iacute;a todo cambio y alternativa, por tanto fundamentado en creencias y sumisi&oacute;n, exclusivo, excluyente y local. A ese paquete de rasgos se ha llamado en Occidente &ldquo;religi&oacute;n&rdquo;.<br \/> La Religi&oacute;n, en las sociedades preindustriales y en los sectores preindustriales de las sociedades industriales y en los sectores de la humanidad que no han entrado ni las sociedades ni el las postindustriales, hicieron y hacen el papel de vihiculadoras de la Gran Dimensi&oacute;n de la existencia, la Dimensi&oacute;n Sagrada, y de incitadoras y gu&iacute;as del camino interior. <br \/> En las nuevas sociedades, lo que vehiculaba la Religi&oacute;n en formas preindustriales, el camino espiritual, la v&iacute;a interior, deber&aacute; poderse expresar en programas que deben motivar la creaci&oacute;n continua y el cambio continuo, la democracia, programas que deben excluir el patriarcalismo, las creencias, porque fijan, los exclusivismos y las exclusiones, porque se trata de sociedades globales. <\/p>\n<p> Las sociedades preindustriales estructuraban el presente y el futuro repitiendo el pasado. Las nuevas sociedades deciden el presente dise&ntilde;ando, proyectando el futuro y s&oacute;lo aprendiendo del pasado; porque en sociedades de creaci&oacute;n y cambio continuo el pasado no puede repetirse.<br \/> Por tanto, las nuevas sociedades son laicas y sin creencias; y esas caracter&iacute;sticas no son fruto de infidelidad, degradaci&oacute;n o maldad sino consecuencia ineludibles de las transformaciones de las maneras de sobrevivir de los grupos humanos. <br \/>Estos son los hechos, y no parece probable que puedan tener marcha atr&aacute;s. Mi condici&oacute;n de profesor del departamento de Ciencias Sociales de una Escuela de Empresarios (ESADE), me forz&oacute; a mantener los pies en el suelo y a aceptar las cosas tal como vienen. Este nuevo modo de vida de nuestra especie no es en s&iacute; mismo ni bueno ni malo, todo depende de c&oacute;mo lo gestionemos.<\/p>\n<p> Si las tradiciones religiosas no pueden ofrecer a las nuevas sociedades nada envuelto en creencias y sumisiones, &iquest;qu&eacute; ofrecer&aacute;n y c&oacute;mo?<br \/> Me puse a estudiar las grandes tradiciones religiosas de la humanidad desde las condiciones culturales de la nueva situaci&oacute;n. Empec&eacute; estudiando las tradiciones culturalmente m&aacute;s lejanas, para que mis propias creencias no se interfirieran, el hinduismo, el budismo. Seg&uacute;n mi investigaci&oacute;n avanzaba me aproxim&eacute; a las religiones occidentales, primero el islam, despu&eacute;s Israel y por fin los grandes m&iacute;sticos cristianos. En este estudio me interes&eacute; por la profundidad del mensaje m&aacute;s que por las doctrinas y creencias en las que se expresaba.<br \/> Estuve trabajando s&oacute;lo durante a&ntilde;os, estudiando los grandes textos y los grandes autores de las tradiciones. Poco a poco se fue sumando gente a mi estudio. Durante m&aacute;s de 15 a&ntilde;os nos hemos reunido un grupo de personas semanalmente para estudiar en com&uacute;n el contenido de los grandes textos.<br \/> Este trabajo individual y en grupo ha forzado y posibilitado la sutilizaci&oacute;n, el refinamiento de las facultades, la libertad de toda forma y la aproximaci&oacute;n silenciosa al &ldquo;sin forma&rdquo; de toda forma. Comprend&iacute; que mi investigaci&oacute;n intelectual hab&iacute;a sido tambi&eacute;n una indagaci&oacute;n religiosa, un camino interior, aunque no siempre hab&iacute;a sido consciente de ello. En el futuro ya no podr&iacute;a separar una cosa de la otra.<\/p>\n<p> Quedaba claro lo que la riqueza de la tradiciones religiosas pod&iacute;a ofrecer a las sociedades de cambio continuo, laicas y sin creencias: otra dimensi&oacute;n de la existencia, una dimensi&oacute;n que es una cualidad peculiar del vivir, que consiste en una transformaci&oacute;n que pasa por el silenciamiento de la egocentraci&oacute;n en el pensar, en el sentir y en la actuaci&oacute;n. <br \/>El silencio y la alerta conducen de la egocentraci&oacute;n a la gratuidad y el amor incondicional por todo, de la pluralidad a la unidad. <br \/>A las sociedades que viven de la creaci&oacute;n continua de conocimientos y tecnolog&iacute;as, y a trav&eacute;s de unos y otras de la creaci&oacute;n continua de nuevos servicios y nuevos productos, las tradiciones ofrecen otra dimensi&oacute;n del conocimiento: el conocimiento desde el silencio completo de la egocentraci&oacute;n, el conocimiento silencioso que es conocimiento del &ldquo;no dos&rdquo;, del &ldquo;no otro&rdquo; &ldquo;del que es&rdquo;, que es un conocimiento en el que la dualidad de sujeto y objeto, yo y lo otro se ha silenciado. <br \/> En la nueva sociedad, los hombres construimos y gestionamos todos los aspectos de nuestra vida. Ese es nuestro riesgo. Nunca antes la humanidad se hab&iacute;a enfrentado a un tal riesgo. Ya no tenemos proyectos de vida acreditados que vengan del pasado y que desciendan de los cielos. Tenemos que dise&ntilde;ar y proyectar nosotros mismos nuestro futuro. De la calidad de ese proyecto depender&aacute; qu&eacute; haremos con el poder de nuestras ciencias y tecnolog&iacute;as, qu&eacute; haremos de nuestra vida de hombres sobre la tierra y qu&eacute; haremos de la tierra misma. Ya no hay manera de eludir esta situaci&oacute;n y esta responsabilidad.<br \/> Necesitamos de calidad, especialmente necesitamos la calidad que ofrecen las grandes tradiciones religiosas de la humanidad. Necesitamos de esa cualidad peculiar, que es cualidad profunda sin estar ligada formas, capaz de interesarse y amar incondicionalmente a todo. Nos es m&aacute;s necesaria que nunca porque primero, vale por s&iacute; misma y ser&iacute;a un crimen atroz no rescatarla para las nuevas circunstancias y las nuevas generaciones y, segundo, porque tenemos que poder mantener el equilibrio ps&iacute;quico y humano en sociedades que cambian continuamente todas sus formas. <br \/>Sin esa cualidad, que no puede regirse por las formas del pasado porque no las puede repetir, ni tampoco por las del futuro porque a&uacute;n no existen, no podr&iacute;amos gestionar de manera conveniente ni nuestro presente ni nuestro futuro, ni nuestra vida en la tierra ni la vida de la tierra misma.<\/p>\n<p> Por la manera de ser de las sociedades preindustriales, ten&iacute;amos ligadas a creencias intocables, exclusivas, excluyentes, a las cuales se deb&iacute;a sumisi&oacute;n, la lectura y la comprensi&oacute;n de las escrituras, las narraciones sagradas, los mitos y rituales, los grandes textos y autores. La vida interior deb&iacute;a no salirse de esos patrones. Por ello, en Occidente, la m&iacute;stica que aproxima al &ldquo;sin forma&rdquo; y libera de toda forma, se vio seriamente dificultada y marginada.<br \/> En las nuevas condiciones culturales hemos tenido que aprender a acercarnos a todas las escrituras, textos sagrados, narraciones, mitos y rituales, despojados de sumisi&oacute;n a creencias intocables, exclusivas y excluyentes. Eso facilita la comprensi&oacute;n del mensaje profundo de todas las tradiciones. Desde ah&iacute; todas las tradiciones abren sin dificultad sus inmensas riquezas y las ponen al alcance de todos los modos de vida y de todas las culturas. Ese es un buen fruto de las sociedades laicas, sin creencias y globales.<br \/> Cuando las creencias no ponen barreras, las tradiciones manifiestan con claridad su radical unidad. Esa unidad ha mostrado que en las tradiciones ya no hay m&iacute;a o tuya, todas son legado de todos, todas est&aacute;n al alcance de todos. No se trata de sincretismo ni de relativismo. La verdad puede decirse de muchas maneras; el diamante tiene muchas caras. Podemos aprender y ser guiados en nuestro trabajo personal por las tradiciones sin que ello suponga sincretismo, como podemos aprender y ser guiados por los poetas de toda la humanidad en la propia b&uacute;squeda de la poes&iacute;a sin, por ello, seamos acusados de sincretistas. Todo depender&aacute; de la madurez y coherencia con que se usen las tradiciones.<\/p>\n<p> Esta es la situaci&oacute;n: las nuevas sociedades, porque se ven forzadas a existir sin creencias, laicas y globales, pueden acercarse a todas las tradiciones religiosas de la historia de la humanidad, sin enfrentamientos ni externos ni internos, sin que las creencias supongan barreras a la comprensi&oacute;n de las ense&ntilde;anzas de las tradiciones. As&iacute; se ven incitados y empujados a usar formas para trascenderlas y aprender desde ellas a discernir al &ldquo;sin forma&rdquo; en toda forma.<br \/> Se abre pues, una nueva manera de recorrer el camino interior para los hombres de las nuevas sociedades: un camino que se sirve de todas las tradiciones como propias. Puesto que no puede, ni debe, excluir ninguna, debe aprender a usar y trascender las formas de cada una de ellas; debe poder aprender de todas y trascenderlas a todas; debe aprender las caracter&iacute;sticas y l&oacute;gica interna de cada una de las tradiciones para no hacer mezclas incoherentes.<br \/> Las personas de las nuevas sociedades, que no pueden repetir el pasado y no pueden vivir de creencias, han de vivir de proyectos que son dise&ntilde;os de futuro, construidos por ellas mismas, a propio riesgo. Estas condiciones les impiden, (en buena l&oacute;gica, con esquizofrenias interiores todo es posible), someterse a las creencias que proponen las tradiciones; sin creencias, ninguna se puede poner por encima de las otras, si no es por una calidad imposible de reducir a f&oacute;rmulas; ninguna puede excluir a otra; todas muestran su intenci&oacute;n profunda y, con ello, la radical unidad con todas las otras. <br \/>El descubrimiento de la unidad profunda de todas las tradiciones, desvela la raz&oacute;n por la que cada una de ellas debe ayudar a todas las otras y las debe venerar; desvela la raz&oacute;n por la que todas deben aprender de todas. <br \/> Esta situaci&oacute;n de confluencia empuja a no confundir el camino interior que conduce al silencio completo de la egocentraci&oacute;n y la alerta, que es un camino al &ldquo;no dos&rdquo;, al &ldquo;no otro&rdquo;, al &ldquo;sin forma&rdquo;, con la sumisi&oacute;n a creencias.<br \/> As&iacute;, el camino interior y toda la riqueza de las tradiciones religiosas de la humanidad est&aacute;n abiertas a los hombres de las nuevas sociedades de creaci&oacute;n y de cambio continuo, laicas y sin creencias, sin que recorrer ese camino tenga que suponer tareas imposibles, tenga que suponer volver a las viejas creencias y afiliaciones y sin que fuercen a tener que marginarse de las nuevas sociedades de conocimiento.<\/p>\n<p> Si aceptamos el t&eacute;rmino &ldquo;m&iacute;stica&rdquo;, a pesar de las ambig&uuml;edades que su uso despierta, podr&iacute;amos decir que se abre la posibilidad de una m&iacute;stica laica y sin creencias, dispuesta a aprender de todas las tradiciones religiosas de la humanidad. A m&iacute; me gusta m&aacute;s hablar de un camino interior desde la sociedad que hay, una sociedad de creaci&oacute;n continua, laica, sin creencias y global.<br \/> En menos de 15 a&ntilde;os hemos pasado de una sociedad mixta compuesta de un sector preindustrial y otro dominante industrial, a otra sociedad mixta compuesta, esta vez, de un sector todav&iacute;a muy amplio industrial y otro sector, minoritario pero influyente y decisivo, postindustrial. Eso supone que las afirmaciones que he hecho valen especialmente para los sectores postindustriales pero tambi&eacute;n, de alguna forma, para el resto de la sociedad, porque es el sector postindustrial el que impone a la globalidad la nueva l&oacute;gica, tanto en la econom&iacute;a, la pol&iacute;tica como en las comunicaciones y la cultura.<br \/> Desde hace 3 a&ntilde;os hemos fundado un Centro para el Estudio de las Tradiciones Religiosas. El trabajo que durante a&ntilde;os hemos estado haciendo en privado lo ofrecemos ahora al p&uacute;blico. <br \/> En nuestro Centro cultivamos una aproximaci&oacute;n a las grandes tradiciones religiosas, no tanto desde sus creencias y doctrinas sino desde sus grandes textos y maestros. La aproximaci&oacute;n, aunque se hace con toda la seriedad acad&eacute;mica posible, no tiene voluntad erudita. Se pretende aprender y ense&ntilde;ar a ponerse en contacto inmediato y directo con los grandes textos de las diversas tradiciones.<br \/> Queremos que nuestro Centro se parezca m&aacute;s a una Escuela de M&uacute;sica que a una Facultad de Ciencias de la Religi&oacute;n. Estudiamos para aprender y aprender a practicar. Queremos que el trato inmediato con los grandes textos muestre cu&aacute;l es el camino a recorrer y c&oacute;mo recorrerlo; aprendiendo a escuchar el mensaje de los textos y autores, recibimos su incitaci&oacute;n y su empuje.<br \/> Nuestra aproximaci&oacute;n a los textos es siempre desde una actitud laica, sin creencias y global, es decir, consideramos todas las tradiciones como propias.<br \/> Tambi&eacute;n pretendemos aprender a hacer silencio interior, en sesiones pr&aacute;cticas, usando los principales m&eacute;todos propuestos por las tradiciones. Cada tarde de lunes a viernes hay se practica el silencio en nuestro Centro.<br \/> Organizamos unos pocos fines de semana al trimestre fuera de la ciudad, con la misma finalidad.<br \/> Tanto en un caso como en otro, pretendemos que las personas de las nuevas sociedades, laicas y sin creencias, aprendan la riqueza del silencio de las grandes tradiciones sin que ello comporte reincorporarse a las religiones establecidas ni volver a ser creyente. Quien quiera, puede hacerlo, con completa libertad.<br \/> Disponemos de una Biblioteca para que quien est&eacute; interesado pueda venir a leer los grandes autores y los grandes textos en nuestro Centro.<br \/> Organizamos cursos y conferencias sobre las continuas transformaciones de la sociedad, en lo econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, en lo social, en las ciencias y las artes, para mantener un contacto vivo con lo que ocurre. El riesgo de ensimismamiento es real y llevar&iacute;a a hacer perder pie. Creo que un camino interior que no sepa en qu&eacute; mundo vive, tiene algo de irreal y podr&iacute;a acabar siendo una huida o una enso&ntilde;aci&oacute;n.<\/p>\n<p> La nueva sociedad tiene muchas actitudes e ideas acr&iacute;ticas, pero eso no son creencias; tiene muchas cosas que considera como valores intocables, sin que esa intocabilidad sea fruto de reflexi&oacute;n y an&aacute;lisis, pero eso no son mitos. En el pasado los mitos y las creencias fueron riqueza. Las actitudes acr&iacute;ticas y las opiniones y actitudes intocables por falta de lucidez son pobreza. <br \/>Por eso afirmamos que las nuevas sociedades son sociedades sin creencias, laicas, sin afiliaciones reales, globales porque las ciencias y las t&eacute;cnicas, la econom&iacute;a, las comunicaciones y el ocio son universales, porque todos los grandes textos de las tradiciones y las tradiciones mismas est&aacute;n ya presentes en nuestras librer&iacute;as y en nuestras ciudades.<br \/>Estas son nuestras condiciones de vida. Es improbable que hagamos marcha atr&aacute;s. No toda la humanidad est&aacute; en estas condiciones, pero todos est&aacute;n mediatizados por ellas, y si las cosas no van demasiado mal, esperamos que se incorporen a ellas. <br \/>En estas condiciones de vida hemos de recoger todo el inmenso dep&oacute;sito de ense&ntilde;anzas de las tradiciones y de los maestros sobre el camino interior. Ese camino s&oacute;lo podremos recorrerlo desde las condiciones reales de vida, no desde las que a&ntilde;oramos o deseamos. Aceptar lo que existe es el primer principio del amor, que es la condici&oacute;n del conocimiento. Aceptar lo que es, como es, no es una actitud conformista sino la condici&oacute;n previa para mejorarlo.<br \/> En nuestra situaci&oacute;n cultural hay algo ya inevitable: vivir de la continua creaci&oacute;n de ciencia y tecnolog&iacute;a y, a trav&eacute;s de ellas, de la continua creaci&oacute;n de productos y servicios. Todo el resto es evitable. El venerable camino de nuestros antepasados deber&aacute; recorrerse en estas condiciones. La calidad que con ese caminar adquiramos contribuir&aacute; poderosamente a que se gestione convenientemente la marcha, llena de riesgos, de la nueva cultura.<br \/> La calidad que en nuestro caminar interior consigamos ser&aacute; de un ecumenismo completo. Y el ecumenismo ser&aacute; completo porque es laico y sin creencias, porque es una m&iacute;stica laica.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mi investigaci&oacute;n intelectual y mi camino interior se han implicado mutuamente hasta formar una unidad. Recib&iacute; una educaci&oacute;n cat&oacute;lica. Estudi&eacute; con dedicaci&oacute;n m&uacute;sica y piano en la Escuela de M&uacute;sica del Liceo. Quiz&aacute;s esto contribuy&oacute; a educar mi sensibilidad. Pronto me interes&eacute; por el camino espiritual. Sin embargo, tambi&eacute;n pronto empec&eacute; a sentirme inc&oacute;modo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[160],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-52482","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-calidad-humana","entry","no-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52482"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52482\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52482"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52482"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52482"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=52482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}