{"id":52854,"date":"2007-03-23T00:00:00","date_gmt":"2007-03-23T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-14T13:06:55","modified_gmt":"2016-09-14T11:06:55","slug":"sociedad_laica_y_trascendencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/sociedad_laica_y_trascendencia\/","title":{"rendered":"Sociedad laica y trascendencia   -por Salvador Paniker-"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: bold;\"><br \/>\nSalvador Paniker <\/span><\/p>\n<p>La tesis de este art\u00edculo es sencilla: en la actualidad, donde mejor puede prosperar el sentido de la trascendencia es en una sociedad plenamente secularizada. La idea es que si se alcanza realmente la libertad secular civilizada, surge espont\u00e1neamente la sacralidad del origen, que es tambi\u00e9n la trascendencia, lo \u00abm\u00edstico\u00bb. Y atenci\u00f3n, ya s\u00e9 que hay personas -y de las intelectualmente m\u00e1s respetables- que en cuanto escuchan palabras como trascendencia y m\u00edstica echan a correr. Pero ello se debe, ante todo, a un malentendido. Ha habido demasiada cantidad de charlatanes en este territorio. Digamos aqu\u00ed que cuando hablo de trascendencia, para que nos hagamos una primera idea, me refiero, por ejemplo, a lo que uno siente escuchando una sonata de Bach, o perdi\u00e9ndose en una noche de luna llena. Y cuando hablo de m\u00edstica lo hago, ante todo, con un alcance experimental a la vez transpersonal y cotidiano. Para m\u00ed, la m\u00edstica arranca de la capacidad de vivir aqu\u00ed y ahora, de trascender el tiempo, de volcarse en algo que a uno le importe m\u00e1s que s\u00ed mismo, de sentir el mundo como la prolongaci\u00f3n del propio cuerpo, y, en el l\u00edmite, de vislumbrar la no-dualidad originaria previa a cualquier concepto.<\/p>\n<p>Pues bien, digo que una sociedad secularizada y laica, es ya la \u00fanica en la que puede brotar \u00edntimamente, sin estorbos, la trascendencia. Porque de entrada se desaloja cualquier institucionalizaci\u00f3n oficial de \u00ablo sagrado\u00bb, y as\u00ed se suprimen interferencias y quedan, por ejemplo, neutralizadas las voces que degradan el misterio en dogmas pueriles. El caso es que una sociedad laica es una sociedad presidida por la libertad de conciencia. Una sociedad laica y secularizada es pluralista -secularizaci\u00f3n y pluralismo son casi sin\u00f3nimos- y en ella cada cual puede adoptar la concepci\u00f3n del mundo que mejor se le acomode. El gran adelanto de una sociedad laica y democr\u00e1tica es que es capaz de mantener la cohesi\u00f3n social sin necesidad de restringir la libertad de conciencia. La vertebraci\u00f3n moral de la sociedad ya no corre a cargo de ninguna iglesia. M\u00e1s todav\u00eda: la sociedad laica es post-filos\u00f3fica en el sentido de que ni siquiera tiene necesidad de una teor\u00eda universal de la verdad. (El neopragmatismo de un Rorty es aqu\u00ed m\u00e1s representativo del esp\u00edritu de nuestro tiempo que el neouniversalismo de un Habermas). Dentro de este \u00e1mbito de libertad interior, la apertura a lo trascendente brota, como digo, espont\u00e1neamente, hija de la misma hondura de lo real, sin necesidad de comulgar con ruedas de molino.<\/p>\n<p>Y advi\u00e9rtase que esta apertura espont\u00e1nea a lo trascendente la encontramos ya insinuada en las mismas religiones institucionales. As\u00ed, todas ellas admiten la llegada de un momento en que el ego llega a su l\u00edmite y se trasciende espont\u00e1neamente. Los cristianos hablan de gracia, los suf\u00edes de fana, los hind\u00faes de praj\u00f1a, los budistas de bodhi. Los chinos nombran a la naturaleza con la palabra ch&#8217;i lan, que significa aquello que sucede por s\u00ed mismo, y no por mandato o control de una entidad exterior. Los tao\u00edstas ense\u00f1an que el bien s\u00f3lo se propaga espont\u00e1neamente -en chino: tzu-jan.<\/p>\n<p>En todo caso, est\u00e1 en el aire un modo libertario de vivir la trascendencia. En Occidente, por ejemplo, ya se sabe que asistimos a una profunda revisi\u00f3n del fen\u00f3meno religioso, con la correspondiente crisis del cristianismo institucional. As\u00ed, sucede que los \u00abcristianos sin Iglesia\u00bb -por retomar una vieja expresi\u00f3n de Kolakowski- han dejado de constituir un fen\u00f3meno marginal para convertirse en el caso com\u00fan. Surge un cristianismo desinstitucionalizado, fluctuante. Los ritos de paso, como el bautismo o el matrimonio religioso, retroceden. Crece, en cambio, la conciencia del car\u00e1cter polis\u00e9mico de los significantes religiosos, ante todo el de Dios. El cristianismo deja de ser un sistema globalizante unificado para convertirse en unconjunto de piezas sueltas que cada cual aglutina a su manera. Es el auge de la \u00abreligi\u00f3n a la carta\u00bb. Es el rechazo del concepto de ortodoxia en beneficio del principio de soberan\u00eda individual. La consecuencia, en nuestras latitudes, es que la mayor\u00eda de los antiguos creyentes tienen, hoy, unas convicciones religiosas muy confusas, a menudo ecl\u00e9cticas, y que, la gente, m\u00e1s que en Dios o en la Iglesia, cree en algo difuso. A un c\u00e9lebre director de cine americano le preguntaron recientemente: \u00ab\u00bfUsted cree en Dios?\u00bb&#8230; y el hombre respondi\u00f3, haciendo un gesto vago: \u00abHombre, yo creo que hay algo por ah\u00ed&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>En todo lo cual tambi\u00e9n influye la crisis de la teolog\u00eda tradicional en el contexto de la nueva visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo. Cient\u00edficamente, el \u00abdios tapagujeros\u00bb (Bonhoeffer) no hace ninguna falta. Dicen que el Papa P\u00edo XII estaba entusiasmado con la teor\u00eda del Big Bang, porque as\u00ed resultaba que alguien ten\u00eda que haber puesto en marcha el universo. Aquel Papa era muy superficial, aunque muy elegante. Su interpretaci\u00f3n del Big Bang era una aplicaci\u00f3n pre-cr\u00edtica del viejo y desgastado principio de causalidad. La Relatividad y la F\u00edsica Cu\u00e1ntica nos pueden ser aqu\u00ed de utilidad. Porque la idea de causalidad pertenece al espacio-tiempo. Y no tiene sentido aplicar la noci\u00f3n de causalidad a un suceso que es previo a la aparici\u00f3n del espacio-tiempo. Recordar\u00e9 una frase de Paul Davies, glosando las ideas de Stephen Hawking: \u00abSiendo el universo internamente consistente y autocontenido, su existencia no requiere nada exterior a \u00e9l, no precisa ser puesto en marcha por nadie\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfConduce todo esto al ate\u00edsmo? A mi juicio, conduce, m\u00e1s bien, a un cierto agnosticismo m\u00edstico. Veamos. Hay algo de demasiado f\u00e1cil en el ate\u00edsmo. Ciertamente, el mundo est\u00e1 enteramente abandonado a las fuerzas naturales, y un sentido ingenuo de lo sobrenatural es incoherente. Por esto resulta relativamente sencillo ser ateo. Lo que ocurre es que los argumentos del ate\u00edsmo resultan, al final, tan in\u00fatiles como los de quienes pretenden demostrar la existencia de Dios. En contra de la opini\u00f3n de Richard Dawkins, no creo que la Ciencia tenga nada que decir al respecto. Dawkins piensa que la evoluci\u00f3n revela un \u00abuniverso sin dise\u00f1o\u00bb, un universo con una \u00abdespiadada indiferencia\u00bb en relaci\u00f3n a los seres vivos. Y sin duda tiene raz\u00f3n. Pero \u00bfqu\u00e9 tiene ello que ver con la cuesti\u00f3n de la trascendencia? Quiero decir que Ciencia y M\u00edstica discurren en planos diferentes. Ya en su d\u00eda David Hume hab\u00eda criticado el argumento cient\u00edfico del \u00abdise\u00f1o\u00bb biol\u00f3gico como prueba de la existencia de Dios. Pero hubo que esperar a El origen de las especies de Darwin para rematar intelectualmente esa cr\u00edtica. M\u00e1s adelante, el argumento del dise\u00f1o ha reaparecido, en un contexto cosmol\u00f3gico, con el llamado Principio Antr\u00f3pico. Pero tambi\u00e9n esta postura ha sido desmontada. (Bertrand Russell coment\u00f3 sarc\u00e1sticamente que para un Ser Omnipotente, disponiendo de miles de millones de a\u00f1os para experimentar, el haber conseguido crear finalmente un producto como el animal humano no es un resultado muy brillante). Insisto pues: cualquier intento de introducir a la divinidad desde la Ciencia est\u00e1 condenado al fracaso. Ahora bien, por la misma raz\u00f3n, cualquier intento de negar a la divinidad desde la Ciencia tambi\u00e9n es in\u00fatil. Ate\u00edsmo y te\u00edsmo remiten a un mismo tipo de racionalismo chato. Carecen de sensibilidad metaf\u00edsica, la que hac\u00eda decir a Chuang-tzu que \u00abal Tao no se lo puede expresar ni con palabras ni con silencio\u00bb.<\/p>\n<p>Pienso, pues, que se avecinan unos tiempos en que la indispensable laicidad de la sociedad va a servir, entre otras cosas, como marco para una nueva creatividad numinosa que conduzca a una renovada vivencia de lo trascendente. Se descubrir\u00e1 que el relativismo es resacralizador -despeja el inmenso hueco de la trascendencia-, y que no hace falta ninguna autoridad religiosa para preservar ese \u00e1mbito trascendente. Liberado el espacio de dogmas absolutos, queda franco el camino. Conduciendo las opciones hasta el l\u00edmite, surge la paradoja de que Ciudad Secular y Ciudad Sagrada son el haz y el env\u00e9s de una misma realidad. Quiere decirse que si la modernidad nos convirti\u00f3 a todos en eunucos m\u00edsticos, hoy, desde \u00abla noche oscura\u00bb del relativismo postmoderno, podr\u00edamos estar recuperando la potencia perdida.<\/p>\n<p>Peter Berger ha escrito que \u00absi algo caracteriza a la modernidad, es la p\u00e9rdida del sentido de la trascendencia\u00bb. Pues bien, aqu\u00ed sostengo que la postmodernidad, precisamente desde la catarsis de su l\u00facido nihilismo, vuelve a abrirse a la trascendencia. Sostengo que, m\u00e1s all\u00e1 de la pandemia de trivialidad que nos invade, el sentido de la trascendencia, lo mismo que el arte, no ha muerto, toda vez que se inscribe ya en nuestros genes. Sostengo que da un poco igual declararse ateo o creyente, que lo que cuenta es una buena paideia laica y, con ella, la recuperaci\u00f3n de la potencia m\u00edstica, el sentido de lo real. Consigamos que la sociedad genere ciudadanos responsables y solidarios, y ellos mismos descubrir\u00e1n la trascendencia. O, mejor dicho, la trascendencia descender\u00e1 sobre ellos. De ah\u00ed que se me antojen in\u00fatiles las condenas al relativismo y a la religiosidad an\u00e1rquica: precisamente la sociedad secularizada es la que mejor puede hacer brotar una trascendencia \u00edntima, espont\u00e1nea, experimental. Donde cada cual sea el due\u00f1o de su castillo y el autor de su propia m\u00fasica<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salvador Paniker La tesis de este art\u00edculo es sencilla: en la actualidad, donde mejor puede prosperar el sentido de la trascendencia es en una sociedad plenamente secularizada. La idea es que si se alcanza realmente la libertad secular civilizada, surge espont\u00e1neamente la sacralidad del origen, que es tambi\u00e9n la trascendencia, lo \u00abm\u00edstico\u00bb. 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