{"id":52864,"date":"2007-05-25T00:00:00","date_gmt":"2007-05-25T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-14T13:05:21","modified_gmt":"2016-09-14T11:05:21","slug":"genevieve_lanfranchi_1912-1986","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/genevieve_lanfranchi_1912-1986\/","title":{"rendered":"Genevi\u00e8ve Lanfranchi (1912-1986) &#8211; Primera parte"},"content":{"rendered":"<p>Este documento nos muestra el itinerario de b\u00fasqueda de Genevi\u00e8ve Lanfranchi (1912-1986), profesora de Filosof\u00eda en Beauvais (Francia).El texto forma parte de un volumen monogr\u00e1fico sobre el Vac\u00edo (\u00abVivre en vacuit\u00e9\u00bb, en: LE VIDE, EXP\u00c9RIENCE SPIRITUELLE. Paris, Deux Oc\u00e9ans\/Herm\u00e8s, 1981. pgs.271-289.). En \u00e9l Genevi\u00e8ve Lanfranchi expone su concepci\u00f3n de camino interior. En una segunda parte ofreceremos su \u00abdiario de traves\u00eda\u00bb. La exposici\u00f3n de un enfoque y de un m\u00e9todo. Pero, sobre todo, son el testimonio de un camino vivido, el de un compromiso radical, que nos pone en contacto con la autenticidad de una experiencia.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">LA CUEVA<\/span><\/p>\n<p>Para m\u00ed, la vida espiritual propiamente dicha se caracterizar\u00eda por la experiencia de la Vacuidad. En s\u00ed misma, \u00e9sta ser\u00eda como el ofrecimiento de Libertad absoluta a una conciencia encadenada; ser\u00eda como la experiencia \u00faltima aunque enmascarada a trav\u00e9s de muchas otras experiencias; tendr\u00eda sabor de eternidad: aunque en los principios es tan fugaz, que parece que no llega a ser contempor\u00e1nea ni de un s\u00f3lo segundo de nuestros relojes terrestres. Y la sutil alegr\u00eda que nos descubre -tan honda que har\u00e1 palidecer cualquier otra alegr\u00eda- no nos evitar\u00e1 el dolor del des\u00e1nimo (aunque su sabor de certeza s\u00ed que nos proteger\u00e1 de la desesperaci\u00f3n); dolor, pena o des\u00e1nimo que no existir\u00edan si vivi\u00e9ramos a ese nivel de experiencia pura.<\/p>\n<p>Al buscador se le plantea, entonces, un problema que expondremos mediante una alegor\u00eda, muy distinta -a pesar de las apariencias- de la que nos ofrece Plat\u00f3n en La Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Imaginemos a unos hombres viviendo en una inmensa cueva, cerrada por todas partes, con laberintos, salas, corrientes de agua, etc. &#8230; Los hombres exploran ese mundo inmenso; se detienen a veces al borde de las tinieblas; reverenc\u00edan como a una divinidad aquel abismo m\u00e1s oscuro, o aquella columna de estalactitas o de estalacmitas, o un lago subterr\u00e1neo. O adoran al profeta que les hace la vida m\u00e1s soportable. O, tambi\u00e9n, siguen los m\u00e9todos de aquellos que adecentan la cueva, que instalan luz artificial; a veces lo hacen con tal arte que llegan a multiplicar los reflejos en el espejo de las aguas o en el brillo de las rocas, consiguiendo dar la sensaci\u00f3n de un espacio m\u00e1gico.<\/p>\n<p>De esas multitudes subyugadas se alejan los solitarios -se cruzan, comentan algo, se separan-; se alejan tanteando, repasando la roca cuidadosamente con el tacto. Creen que existe otro mundo; un mundo totalmente distinto; la piedra, en algunos lugares, es ligeramente transl\u00facida y eso les confirma su presentimiento: cerca de esos lugares hallan una paz que les descansa; pero a veces &#8230;<\/p>\n<p>&#8230; \u00bfser\u00e1 porqu\u00e9 han descansado demasiado? o al contrario, porque desanimados de subir, de bajar y de perderse, luchan con desesperaci\u00f3n hasta que por casualidad se han situado en el lugar propicio? o, a lo mejor, su angustia les ha empujado a repasar la piedra con una minuciosidad febril que otorga a su percepci\u00f3n una doble agudeza?<\/p>\n<p>&#8230; en la pared, una fisura. Una grieta. Un error de la piedra.- \u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s? \u00bfPodr\u00eda ser el verdadero d\u00eda? la libre, clara y pura inmensidad?<br \/>\nEra esa falta lo que andaban buscando; algo que, aunque desconocido e inesperado, se reconoce inmediatamente.<br \/>\nIndescriptible impresi\u00f3n de descubrimiento, de sutil pero invencible certeza, ofrecida por ese error, esa falta, en la compacidad de la \u00abrealidad\u00bb &#8230;<\/p>\n<p>Desde entonces ya ninguna otra cosa puede atraer la atenci\u00f3n del que ha realizado este descubrimiento; incluso aunque en algunos momentos parezca olvidarlo (a lo mejor por no saber como refrescarlo) algo en \u00e9l no puede olvidarlo jam\u00e1s. Lo reconocer\u00e1 tan pronto como alguien hable de ello y, si ha sabido resguardarse un poco, intentar\u00e1 reencontrarlo.<br \/>\nA veces por casualidad, otras guiado por su tenacidad, por los Maestros, acabar\u00e1 detect\u00e1ndola cada vez con mayor precisi\u00f3n. Incluso se dar\u00e1 cuenta de que la gruta que parec\u00eda cerrada por todas partes tiene, en realidad, m\u00e1s de una fisura. Pero \u00e9stas permanecen invisibles para la mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros, deslumbrados por las luces inventadas por los hombres.<\/p>\n<p>Entonces, solo, o casi solo, se mantiene vigilante. Intenta, a veces, que sus compa\u00f1eros se acerquen a ese lugar; querr\u00eda describir lo que sabe -pero c\u00f3mo hacerlo?- C\u00f3mo sugerir el espacio Exterior si no es mediante lo que no es, mediante lo que s\u00f3lo es la forma de la apertura de la cueva?<br \/>\nSe mantiene vigilante pero querr\u00eda m\u00e1s: lo que desea es salir.<br \/>\nSalir de la cueva.<\/p>\n<p>Es posible.<br \/>\nQu\u00e9 silencio.<br \/>\nQu\u00e9 desierto.<br \/>\nLa fuerza de la Ausencia.<\/p>\n<p>Imposible mantenerse ah\u00ed \u00ablas 24 horas del dia\u00bb. Y, sin embargo, la exigencia se presenta como inneludible: es en ese Lugar y no en la cueva donde hay que vivir: \u00bfqu\u00e9 hacer? \u00bfc\u00f3mo hacerlo?<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: bold;\"> * * * <\/span><\/div>\n<p>El deseo de esta Ausencia -o, m\u00e1s a\u00fan, la Ausencia misma- suscita una sensibilidad nueva (pero \u00a1es tan secreta!), y \u00bfc\u00f3mo desarrollarla si s\u00f3lo el Encuentro secreto la suscita y la renueva y, a la vez la existencia del Encuentro depende de esta capacidad?<br \/>\nDurante a\u00f1os, intentar vivir en actitud vigilante; cerciorarse m\u00e1s y m\u00e1s que es ah\u00ed donde uno quiere vivir; constatar que resulta imposible permanecer en ese lugar, y dif\u00edcil mantenerse en esos alrededores:<\/p>\n<p>todo ello hace nacer una resoluci\u00f3n que se enra\u00edza cada vez con m\u00e1s fuerza -invisible para los dem\u00e1s y que la juzgar\u00edan una locura si lo llegaran a sospechar- una resoluci\u00f3n sorprendente incluso para uno mismo y que se vive como invencible:<br \/>\nhacerse otro<br \/>\ntransformarse de pies a cabeza<\/p>\n<p>Romper con las antiguas estructuras o, mejor todav\u00eda, disolverlas; inventar otras; probar, arriesgar; distinguir entre lo que funciona y lo que no; repetir, repetir los \u00abgestos\u00bb acertados, hasta que sustituyan por completo aquellos adquiridos por casualidad o creados por la educaci\u00f3n; coordinarlos entre s\u00ed; afinar, consolidar, aumentar, profundizar, enraizar: hasta conseguir no estar ya incondicionalmente seguros de la existencia de la cueva y lograr percibir como \u00fanico Universo digno de ese nombre, el puro Espacio que cubre la cueva por todas partes, que la envuelve, la ocupa, la recibe &#8230;<br \/>\nA grandes rasgos, intentaremos dar una idea del conjunto de medios que pueden generar esta transformaci\u00f3n.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: bold;\"> * * *<\/span><\/div>\n<p>Ser\u00eda peligroso e in\u00fatil apuntar directamente a la experiencia de Vacuidad: no puede entrarse por ah\u00ed a lo bruto. De lo que se trata es de ser d\u00f3cil a una cierta actitud que gu\u00eda si es lo suficientemente profunda y pura.<\/p>\n<p>El acto en s\u00ed mismo es simple, tan simple que lo puede practicar cualquiera que tenga voluntad de ello: se trata de interrogar a cada momento o, como m\u00ednimo, a cada momento importante de la vida, a aquello que uno siente como lo m\u00e1s profundo de s\u00ed mismo y, a la vez, como el nivel m\u00e1s alto de cualidad en el que uno sabe que puede vivir (\u00abcualidad\u00bb, \u00abpureza\u00bb). Esta \u00abauscultaci\u00f3n cualitativa profunda\u00bb lleva a elegir tal acto o tal actitud y no tal otra; una \u00ablucidez cr\u00edtica\u00bb que consiste, simplemente, en que las decisiones que uno toma sean lo m\u00e1s acordes posible con las disposiciones subjetivas.<\/p>\n<p>Cualquier persona honesta consigo misma adopta de una manera u otra esta pr\u00e1ctica que, en el fondo, le permite vivir una \u00abvida humana\u00bb lo m\u00e1s acertadamente que sabe. Es posible que ese sea el \u00fanico motivo; pero uno puede plantearse, tambi\u00e9n, que esa manera aut\u00f3noma y centrada de vivir en la gruta constituye, a su vez, como un ejercicio para ir ahondando en la vida profunda, purificando la vida cualitativa, prepar\u00e1ndonos a fin de cuentas para esa profundidad, esa pureza (esa autonom\u00eda radical) necesarias para poder soportar la ilimitada soledad de la vacuidad.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: bold;\"> * * *<\/span><\/div>\n<p>\u00c9ste seria, de hecho, el m\u00e9todo que de manera consciente o inconsciente, utiliza cualquier persona que quiere ser aut\u00e9ntica: pretender responder a la necesidad de absoluto no tendr\u00eda ning\u00fan sentido si esa b\u00fasqueda no significara, en el fondo, un intento de autenticidad especialmente exigente.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo mantener la audacia necesaria para poder llegar hasta los l\u00edmites de s\u00ed mismo?<br \/>\nLa persona que ha sido purificada por el Espacio Exterior guarda en sus pulmones, sobre sus labios, sobre su piel, en sus ojos, el \u00absabor\u00bb de esa libre inmensidad. Su deseo es tan vivo y tan evidente, sin embargo, la imposibilidad de abandonar las limitaciones del cuerpo y de las preocupaciones que acarrea, que lograr\u00e1 descubrir a trav\u00e9s de este mismo cuerpo y de su vida ps\u00edquica recursos a los que otras civilizaciones llamar\u00e1n m\u00e1gicos o trascendentes pero que son el resultado de una psicolog\u00eda atenta, de una psicolog\u00eda muy distinta y mucho m\u00e1s vasta de lo que acostumbramos a considerar psicolog\u00eda en nuestro entorno cultural.<\/p>\n<p>Los hombres de la gruta s\u00f3lo conocen algunas pocas notas de este \u00f3rgano extraordinario que es nuestro cuerpo; cinco o seis; siempre las mismas; las que permiten a cada uno colaborar en el trabajo del conjunto.<\/p>\n<p>Y, en cambio, algunos ejercicios bien simples, de relajaci\u00f3n o de trabajo con la respiraci\u00f3n por ejemplo, pueden constituir una sencilla base para descubrir capacidades de percepci\u00f3n distintas, posibilidades de sensaciones, de representaciones inesperadas, que se pueden ir organizando en un conjunto de gestos internos diferenciados, de experiencias con \u00absentido\u00bb, que nos van concediendo como el poder de &#8230; hacer desaparecer la cueva en el momento en que deseamos que \u00e9sta desaparezca.<br \/>\nEn la medida de lo posible, intentaremos analizar lo que sucede.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: bold;\"> * * * <\/span><\/div>\n<p>A lo largo de un ejercicio de relajaci\u00f3n algunas personas se perciben de manera espont\u00e1nea como \u00abpor encima\u00bb de su propio cuerpo acostado. Esta desidentificaci\u00f3n que desde el punto de vista del terapeuta no es muy deseable es, sin embargo, un claro indicio de que la psique puede separar la conciencia de un \u00abyo\u00bb de este cuerpo que soy yo; un poder de distanciamiento que es necesario saber controlar pero que, con todas las precauciones que haga falta, es posible desarrollar met\u00f3dica y vigorosamente, acostumbr\u00e1ndose, por ejemplo, a representarse a s\u00ed mismo -cuerpo y psique- a trav\u00e9s de los ojos de otras personas.<\/p>\n<p>Este sencillo h\u00e1bito ayuda a reducir la importancia central que se da el yo cotidiano; su estructura mental, profundamente egoc\u00e9ntrica, tiende a debilitarse en favor de una estructura radicalmente distinta en la que ese yo aparece en los enlaces de fuerzas que lo atraen o repelen o que, en el fondo, son lo que le constituyen.<\/p>\n<p>Esta pr\u00e1ctica que es ya de sobras conocida puede complementarse con otra que, a lo mejor, parecer\u00e1 m\u00e1s irrealizable: identificarse con el espacio. No es imposible. La f\u00f3rmula de esta identificaci\u00f3n ser\u00eda: \u00abel espacio es mi verdadera y libre conciencia\u00bb. \u00abSentir el espacio que circunda este cuerpo como mi Yo verdadero\u00bb. Puede parecer imposible, una locura. Sin embargo estas expresiones entre comillas corresponden a una sensaci\u00f3n que puede vivirse y, no s\u00f3lo eso, sino que se trata de una vivencia sugerida o claramente preconizada por algunos m\u00edsticos. Este espacio (su desnudez, inmensidad, perennidad, la total libertad que ofrece) constituye un esquema mental que no es una representaci\u00f3n pero que est\u00e1 impl\u00edcita en toda representaci\u00f3n. En lugar de situar ah\u00ed al yo, como har\u00edamos espont\u00e1neamente, se trata de sentir esa inmensidad como el verdadero Yo y, as\u00ed, dotar de una fuerza existencial perfectamente pura a aquello que parece totalmente desprovisto de fuerza; pero de alguna manera se trata, tambi\u00e9n, de restituirle a la Conciencia, como sensaci\u00f3n vivida, lo que en verdad es su dimensi\u00f3n verdadera; sea como sea, se trata, al fin y al cabo, de ejercitarse en dar poder de realidad a aquello que en la experiencia de vacuidad se muestra, a la vez, como sin fuerza propia, transparencia radical, presencia desapercibida; es decir, prepararse para dar poder de realidad a esa transparencia, a ese valor puro, que es la vacuidad.<\/p>\n<p>Pero, los ejercicios que acabamos de proponer sirven de algo o s\u00f3lo posponen el problema sin resolverlo? Porque la cuesti\u00f3n es c\u00f3mo lograr mantener este tipo de atenci\u00f3n en unos niveles de existencia tan enrarecidos. \u00bfC\u00f3mo vivir -vivir realmente- en esta abstracci\u00f3n radical, en esta conciencia totalmente pura y desnuda?<br \/>\nIntentaremos dar algunas pistas.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: bold;\">* * * <\/span><\/div>\n<p>Vittoz ped\u00eda a sus enfermos que sintieran sucesivamente cada uno de los segmentos de su cuerpo. Occidente descubri\u00f3 un nuevo tipo de atenci\u00f3n por medio de este procedimiento: una atenci\u00f3n sin esfuerzo. Tomamos conciencia de la existencia del cuerpo; el cuerpo, hasta entonces generalmente olvidado, se hace presente en su simple existir, sin interpretaciones, sin mezcla de sentimientos, reacciones, emociones, pensamientos. La desaparici\u00f3n de todo este marco emocional convierte esa presencia corporal en una presencia an\u00f3nima. Hay otros ejercicios que facilitan esta pac\u00edfica disoluci\u00f3n: acojer, con una atenci\u00f3n totalmente unificada, lo que oye el o\u00eddo cuando escucha, lo que sienten los ojos que se abren, lo que notan las manos que tocan, actitudes todas ellas que restituyen el cuerpo a su entorno y, al mismo tiempo, a s\u00ed mismo. La importancia desmesurada (absurda, si pensamos en ello) que tiene el ego para cada ego, tiende a detenerse y a desaparecer en la continuidad de la sucesi\u00f3n de sensaciones, que ya no pertenecen, parece, ni al yo ni al no-yo. En el ejercicio de identificaci\u00f3n con el espacio la desindividualizaci\u00f3n se hac\u00eda por medio de una especie de ruptura; aqu\u00ed, en cambio, la indiferenciaci\u00f3n entre yo y el mundo se lleva a cabo por medio de la conjunci\u00f3n entre las sensaciones y aquello que las suscita. Son dos movimientos que, lejos de contraponerse, se complementan: estos dedos que presionan el teclado de la m\u00e1quina de escribir, la mesa que sostiene a \u00e9sta, los pl\u00e1tanos alumbrados por el sol, los transe\u00fantes, etc., son, sensitivamente, equivalentes; mi Yo verdadero (mi conciencia pura: mi conciencia de espacio) los engloba a todos; su lugar es este espacio &#8211; en el cual se despliega la infinita diversidad &#8230;<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: bold;\"> * * *<\/span><\/div>\n<p>Por un lado, salto en la desnudez del espacio e identificaci\u00f3n con ese espacio (en lo que ser\u00eda una operaci\u00f3n que podr\u00edamos llamar supramental); por otro, borrar el propio cuerpo que pesa, ve y oye, en el pulular de los objetos que pesan, se ven y se oyen, en una operaci\u00f3n que apunta a sumergirse en la pura sensaci\u00f3n. Entre los dos, existe un mundo inmenso, el de los sentimientos y los actos: \u00bfc\u00f3mo transformarlos? Cuando la actividad cotidiana acapara toda la atenci\u00f3n; cuando el esfuerzo mantenido a lo largo de la vida entera parece condenado al fracaso; cuando los seres queridos se equivocan y se menosprecian; cuando el cansancio nos abruma y el dolor causa estragos, \u00bfqu\u00e9 hacer? \u00bfpuede hacerse algo todav\u00eda?<br \/>\nS\u00ed. Seguro.<\/p>\n<p>Al haber prestado atenci\u00f3n al cuerpo, el buscador acaba por darse cuenta de que la emoci\u00f3n, que siempre tiene una repercusi\u00f3n f\u00edsica, puede apaciguarse e incluso disolverse (al menos provisionalmente) por medio de una atenci\u00f3n simple, sin tensi\u00f3n, hacia el sitio f\u00edsico exacto en el que esa emoci\u00f3n vibra. Ese lugar, de hecho, var\u00eda poco para cada persona; ser\u00e1 el plexo, la nuca, la frente, el coraz\u00f3n, etc. Prestar toda la atenci\u00f3n a esa zona del cuerpo, con una atenci\u00f3n dulce y relajada, y no por medio de esa emoci\u00f3n que la atenaza, nos procura un primer y muy claro apaciguamiento.<\/p>\n<p>\u00c9ste puede alcanzar una profundidad -y como una \u00abrespuesta\u00bb- el alcance de la cual resulta a priori, insospechado. Le sigue entonces un momento en el que se instaura la siguiente sensaci\u00f3n:<\/p>\n<p>no s\u00f3lo se relaja el coraz\u00f3n dolido, por ejemplo; sino que incluso la misma sensaci\u00f3n de dolor se invierte; la sensaci\u00f3n es, entonces, como si este coraz\u00f3n (o la frente, la nuca, etc.) se transformara en el \u00f3rgano apropiado para poder percibir esa calidez indivisiblemente ps\u00edquica y afectiva. Es como si la confianza se expandiera alrededor del cuerpo; a la vez que esa calidez, esa ternura, ese amor, que la atenci\u00f3n ha situado como alrededor del cuerpo, se adentraran en \u00e9l. Este \u00faltimo paso transmuta el lugar en el que ordinariamente se sit\u00faa la conciencia: se percibe como alrededor del cuerpo, al menos tanto como dentro de \u00e9l.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: bold;\"> * * * <\/span><\/div>\n<p>Adentrarse en la noche. Percibir las tensiones, las opacidades, las cargas que obstruyen al cuerpo y, con suavidad, pacientemente, ofrecerlas a una profundidad tan profunda como profundos son los sentimientos que van asociados a ellas -simb\u00f3licamente dir\u00edamos: a la noche. Sentir esa noche como merecedora de confianza; abandonarse, abrirse, entregarse a ella, y a ninguna otra cosa; a ella, que es indistinta, y a nada en particular: ni a un deber, ni a un ser, ni a una intenci\u00f3n cualquiera- solamente a la oscuridad tranquilizadora, c\u00e1lida, de esta noche. Hacer esto cada d\u00eda en una meditaci\u00f3n que es a la vez mental (ya que la mente sostiene firmemente ese sentir de una noche que nos engloba), afectiva (esa noche deshace nudos atados desde la infancia), sensitiva (puesto que la atenci\u00f3n diferenciada sobre cada segmento del cuerpo es un medio id\u00f3neo para sostener esta atenci\u00f3n y mantener la orientaci\u00f3n acertada); hacer esto dirige la propia profundidad, no hacia un proyecto o una persona, sino hacia ese Fondo sin fondo; esta p\u00e9rdida voluntaria, y reiterada sin descanso, se vive como el indecible encuentro de un yo insospechado y reconocido en esa noche.<\/p>\n<p>Esta noche -como lo muestran los t\u00e9rminos que hemos empleado para hablar de ella- es en el fondo de la misma naturaleza que la vacuidad. \u00c9sta era como la cima que coronaba un esfuerzo, una tensi\u00f3n; invitaba al desprendimiento, al vuelo. En cambio el movimiento hacia la profundidad de la noche es como introducirse en la densidad del ser; no s\u00f3lo sensitivamente sino tambi\u00e9n afectivamente (y si no fuera por miedo a caer en un contrasentido, nos gustar\u00eda decir: sensualmente). Esa testificaci\u00f3n lo penetra todo de tal manera que resulta autom\u00e1ticamente eficaz: el impulso amoroso que se dirig\u00eda hacia una esperanza demasiado humana, de pronto se vive como en su propia fuente; suspendido; con otra orientaci\u00f3n distinta; vuelto hacia ese Fondo inmenso que lo acoge, lo pacifica, lo engrandece. Inmensidad nocturna, tan parecida a la transparencia del espacio.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: bold;\"> * * *<\/span><\/div>\n<p>Aparece, entonces, un \u00faltimo estado:<br \/>\ntan profundamente como haya podido ejercitarse la vida psicol\u00f3gica para convertirla en un \u00f3rgano apto para recibir la vacuidad, esa vacuidad se hace presente de forma permanente, envolvente en su extrema pureza -\u00bfen cierta manera tamizada ya que la atenci\u00f3n se ocupa, a la vez, de alguna otra cosa a parte de ella?-; pero incluso esa \u00abotra cosa\u00bb o la actividad que sea que nos ocupe, en lugar de apartarnos pasa a ser ojos, orejas, papilas, para gustar el sabor siempre nuevo de la inalterable vacuidad.<\/p>\n<p>Ella llena el espacio, un espacio que adquiere muchas m\u00e1s que tres dimensiones, ya que ha dejado de ser s\u00f3lo ps\u00edquico o mental para abrazar las innumerables sensaciones, todas las vibraciones del amor, todas las profundidades de la Noche.<\/p>\n<p>Omnipresencia de la vacuidad, percibida como englobadora, penetrante; percibida por todas las capacidades subjetivas (de distinta forma por parte de cada una de ellas), por todas las apariencias objetivas, en ocasi\u00f3n de toda relaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Esa abundante riqueza sin fin, encuentra su realizaci\u00f3n en la pura vibraci\u00f3n que la expande: mil formas de ausencia coronan de inalterable Ausencia cada una de las mil formas de presencia. La misma vida cotidiana, inexpugnable adversaria anta\u00f1o, se ha convertido en aliada; los gestos familiares son expresi\u00f3n de esa luz invisible,<br \/>\nnada ha cambiado,<br \/>\ntodo ha cambiado,<br \/>\nsecretamente, todo se ha transfigurado.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este documento nos muestra el itinerario de b\u00fasqueda de Genevi\u00e8ve Lanfranchi (1912-1986), profesora de Filosof\u00eda en Beauvais (Francia).El texto forma parte de un volumen monogr\u00e1fico sobre el Vac\u00edo (\u00abVivre en vacuit\u00e9\u00bb, en: LE VIDE, EXP\u00c9RIENCE SPIRITUELLE. Paris, Deux Oc\u00e9ans\/Herm\u00e8s, 1981. pgs.271-289.). En \u00e9l Genevi\u00e8ve Lanfranchi expone su concepci\u00f3n de camino interior. 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