{"id":52942,"date":"2007-05-26T00:00:00","date_gmt":"2007-05-26T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"la_verdad_no_es_un_hogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/la_verdad_no_es_un_hogar\/","title":{"rendered":"La verdad no es un hogar"},"content":{"rendered":"<p>La verdad no es una casa donde morar, porque ninguna expresi&oacute;n o formulaci&oacute;n construye las paredes de su cerca. La verdad se escapa siempre de toda cerca. Quien la quiera poseer amurall&aacute;ndola, es tan necio como el que quiera levantar un muro en medio del oc&eacute;ano. La verdad, como el oc&eacute;ano, ignora las fronteras, deshace las tapias, es incontrolable.<\/p>\n<p><span>La verdad no es un techo, bajo el que protegerse, porque la verdad, como un hurac&aacute;n, levanta y se lleva todas las protecciones, como las hojas secas de los &aacute;rboles.<\/span><\/p>\n<p>La certeza que genera la verdad no se apoya en la protecci&oacute;n que proporciona ni en lo delimitados que est&aacute;n sus contornos sino, por el contrario, en su pura e inevitable intemperie; en sus fronteras indefinibles; en su capacidad de invadir, como una inundaci&oacute;n, todos los cercados; en su poder para filtrarse y huir de los muros m&aacute;s solidamente construidos.<\/p>\n<p> La verdad convence, precisamente, porque est&aacute; desnuda, como una noche de estrellas y vac&iacute;a como el cielo inmenso. <\/p>\n<p>La verdad confirma sin decir una palabra y sin hacer un solo gesto. La verdad gu&iacute;a sin se&ntilde;alar caminos; pacifica sin dar soluciones; da respuestas sin proponer f&oacute;rmulas; es acogedora sin ofrecer un hogar; es un suelo donde poner los pies sin que sea un cercado; viste su desnudez con mil atuendos, pero despu&eacute;s de presentarse ante nuestros ojos cuidadosamente vestida y adornada, cuando volvemos nuestros ojos hacia ella, se quita los adornos y las ropas y vuelve a quedarse de nuevo  irremediablemente desnuda. <\/p>\n<p> El rostro sin contornos de la verdad y sus ojos vac&iacute;os son firmes, serenos y tiernos. Su discurso sin palabras se envuelve, como con una t&uacute;nica, con todo tipo de historias, creencias y formulaciones, para mostrar bajo esas telas su desnudez sin forma.<\/p>\n<p> La verdad es implacable; deja expuestos a todos los vientos a los que quieren protegerse detr&aacute;s de ella; aborrece y condena a quienes quieren utilizarla como el m&aacute;s potente de los instrumentos de poder; vuelve la espalda a quienes s&oacute;lo piensan en s&iacute; mismos; endurece el coraz&oacute;n y la mirada de aquellos que la buscan s&oacute;lo para tener en ella una garant&iacute;a que les salve de su falta de calidad interna.<\/p>\n<p> S&oacute;lo cuando uno aprende a tener el valor de quedarse en la total intemperie, sin techo que le proteja del cosmos inmenso, sin paredes que le resguarden de los vientos, sin refugio alguno; s&oacute;lo cuando uno renuncia a poder disponer de un cercado donde  sentirse menos insignificante en el vasto espacio; s&oacute;lo cuando, con los a&ntilde;os, uno aprende a no esperar que la verdad tenga un rostro tan delimitado y pr&oacute;ximo como el de una mujer; s&oacute;lo cuando se ha aprendido, por fin, a no intentar, de mil maneras, salvarse; s&oacute;lo entonces, la verdad es inh&oacute;spita pero profundamente hospitalaria; despiadada como la inmensidad pero acogedora como una amante; vac&iacute;a como un abismo pero haci&eacute;ndose sentir con una presencia plena y c&aacute;lida. <\/p>\n<p>Cuando el conocimiento te reduce a una mota de polvo en los espacios estelares, ella se aproxima como amiga; cuando el fracaso de todos tus proyectos te ha llevado a desesperar de todo m&eacute;todo seguro, acreditado y controlado de salvaci&oacute;n, la verdad, piadosa, alarga su mano para cogerte.<\/p>\n<p> La implacable y desnuda verdad sin forma, que nadie puede apropiarse, la que desmantela como un tornado toda cerca, la que es silenciosa y por ello indomable,  esa misma verdad es tierna, c&aacute;lida, piadosa, acogedora, protectora y gu&iacute;a; s&oacute;lo ella es como una presencia &iacute;ntima que engendra una certeza que es libre de toda forma y, por ello, puede acogerlo todo.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\"> Dice Hui Hai <\/span><br \/> Si tu mente desea morar en alguna parte, no la sigas, de ese modo pondr&aacute;s fin a la b&uacute;squeda de morada. As&iacute; es como terminar&aacute;s poseyendo una mente que no more en parte alguna, una mente que permanezca en el estado de no-permanecer. Si eres plenamente consciente de que posees una mente que no mora en parte alguna, descubrir&aacute;s que no hay lugar alguno en el que morar o no morar. <span>(en: David Loy.  No- dualidad. Barcelona: Kair&oacute;s, 2000. pg. 163)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La verdad no es una casa donde morar, porque ninguna expresi&oacute;n o formulaci&oacute;n construye las paredes de su cerca. La verdad se escapa siempre de toda cerca. Quien la quiera poseer amurall&aacute;ndola, es tan necio como el que quiera levantar un muro en medio del oc&eacute;ano. 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