{"id":53057,"date":"2007-09-23T00:00:00","date_gmt":"2007-09-23T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-14T13:01:33","modified_gmt":"2016-09-14T11:01:33","slug":"el_discurso_sobre_dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el_discurso_sobre_dios\/","title":{"rendered":"EL DISCURSO SOBRE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>Raimon Panikkar<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">\u00a0<\/span><br \/>\nLa experiencia de la humanidad, expresada a trav\u00e9s de innumerables tradiciones \u2013tanto orales como escritas\u2014ha llamado a lo que solemos denominar \u201cDios\u201d con muchos nombres y, casi \u00fanicamente, ha nombrado y entendido a Dios como s\u00edmbolo, como nombre, no como concepto.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>El origen s\u00e1nscrito de la palabra \u201cDios\u201d, dyau (d\u00eda), sugiere lo brillante, la luz, la divinidad (como en griego theos). La luz permite ver y da la vida. No sin motivo el Sol se acepta universalmente \u2013tambi\u00e9n en el catolicismo\u2014como uno de los s\u00edmbolos divinos.<\/p>\n<p>Hay una pol\u00edtica de los vocablos, y hoy d\u00eda los medios de comunicaci\u00f3n ejercen un influjo considerable sobre el poder de las palabras. Hay muchas concepciones sobre el significado de esta palabra. Y nadie tiene el monopolio sobre su sentido. M\u00e1s de una vez he pensado si no ser\u00eda saludable una moratoria sobre tal nombre. Pero teniendo poco poder para proponerlo lo utilizaremos. Sac\u00e1ndole el mayor partido posible, apoyados en la sabidur\u00eda ancestral de una gran parte de la humanidad. Este peque\u00f1o libro no es sino una meditaci\u00f3n sobre el sentido que a\u00fan pueda tener esta palabra tan usada y abusada. Si alg\u00fan lector tiene alergia al nombre le rogar\u00eda que lo cambiase y viese si acaso no nos referimos a una preocupaci\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p>En las nueve proposiciones siguientes no se pretender decir nada sobre Dios, sino tan s\u00f3lo situar el lugar donde el discurso acerca de Dios pueda tener sentido y resultar fecundo, para vivir una vida m\u00e1s plena y libre. La cuesti\u00f3n sobre Dios no es primariamente la cuesti\u00f3n sobre un Ente, sino la cuesti\u00f3n sobre la Realidad. Si \u201cla cuesti\u00f3n sobre Dios\u201d deja de ser la cuesti\u00f3n central de la existencia ya no es la cuesti\u00f3n sobre Dios, y \u00e9sta se desplaza hacia la problem\u00e1tica que ha ocupado su lugar. No se discute si existe un Alguien o Algo con tales o cuales atributos. Se pregunta por el sentido de la vida, el destino de la tierra, la necesidad o no de un fundamento; se pregunta, sencillamente, por aquello que para cada cual es la \u00faltima pregunta, o por qu\u00e9 no la hay. He aqu\u00ed el novenario.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">1. No se puede hablar de Dios sin un previo silencio interior<\/span><\/p>\n<p>Toda disciplina parte de unos presupuestos epistemol\u00f3gicos que le permiten acercarse a su campo propio. De la misma manera que para detectar a un electr\u00f3n se requieren laboratorios sofisticados y matem\u00e1ticas complejas, el m\u00e9todo adecuado para hablar de Dios requiere la pureza de coraz\u00f3n que sabe escuchar la voz de la trascendencia (divina) en la inmanencia (humana).<\/p>\n<p>Sin pureza de coraz\u00f3n no s\u00f3lo no es posible \u201cver\u201d a Dios, sino que es igualmente imposible vislumbrar de qu\u00e9 se trata. Sin el silencio del intelecto y de la voluntad, sin el silencio de los sentidos, sin la apertura de lo que algunos llaman el \u201ctercer ojo\u201d \u2013 del que no s\u00f3lo hablan los tibetanos sino tambi\u00e9n los victorinos\u2014no es posible acercarse al \u00e1mbito en donde la palabra \u201cDios\u201d pueda tener sentido. Seg\u00fan Ricardo de San V\u00edctor, hay tres ojos: el oculus carnis, el oculus rationis y el oculus fidei. El llamado \u201ctercer ojo\u201d es el \u00f3rgano de la facultad que nos distingue de los dem\u00e1s seres vivos, permiti\u00e9ndonos el acceso a una dimensi\u00f3n de la realidad que trasciende, sin negar, lo que captan la inteligencia y los sentidos.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">2. Es un discurso \u201csui generis\u201d<\/span><\/p>\n<p>El discurso sobre Dios es radicamente distinto de cualquier otro discurso sobre cualquier otra cosa, porque Dios no es una cosa. Ser\u00eda entonces un mero \u00eddolo.<\/p>\n<p>La palabra \u201cDios\u201d apunta a un campo sem\u00e1ntico de b\u00fasqueda y ense\u00f1anza radicalmente distinto a cualquier otro. Tomemos, por ejemplo, la f\u00edsica. La diferencia no consiste en decir que Dios es misterioso y la f\u00edsica no lo es. Los conceptos de la f\u00edsica \u2013energ\u00eda, fuerza, masa, n\u00famero\u2014son tan misteriosos como pueda serlo la palabra \u201cDios\u201d. Pero si en la f\u00edsica, aun desconociendo a ciencia cierta lo que sea, disponemos o podemos disponer de par\u00e1metros que nos permitan medir regularidades o formular posibles leyes sobre el funcionamiento de la realidad f\u00edsica, con Dios esta operaci\u00f3n no es posible. No hay par\u00e1metros adecuados que nos permitan hablar del \u201cfuncionamiento\u201d de esta realidad a la que llamamos \u201cDios\u201d.<\/p>\n<p>El discurso sobre Dios es \u00fanico y, por tanto, incomparable con todos los dem\u00e1s lenguajes humanos. Es irreductible a cualquier otro discurso.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">3. Es un discurso de todo nuestro ser<\/span><\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo del sentimiento, de la raz\u00f3n, del cuerpo, de la ciencia, de la sociolog\u00eda, ni siquiera de la filosof\u00eda o de la teolog\u00eda acad\u00e9micas. Dios no es localizable con ning\u00fan instrumento. El discurso sobre Dios no es una especialidad elitista de ning\u00fan tipo.<\/p>\n<p>No necesitamos mediaciones para abrirnos al misterio de Dios. Ciertamente, para hablar, sentir, ser conscientes de Dios, necesitamos la mediaci\u00f3n del lenguaje, del sentimiento, de la conciencia. Pero esto no significa que necesitemos un lenguaje particular, un determinado sentimiento, un contenido de conciencia especial. La \u00fanica mediaci\u00f3n posible es nuestro propio ser, nuestra existencia desnuda, nuestra propia entidad entre Dios y la nada.<\/p>\n<p>El Libro de los XXIV fil\u00f3sofos, que tan citado y estimado fue por los escol\u00e1sticos cristianos, dice en su proposici\u00f3n 4: \u201cDios es lo opuesto a la nada por mediaci\u00f3n del ser\u201d. No hay otra mediaci\u00f3n que nosotros mismos. No necesitamos mediaci\u00f3n, porque aquello \u00faltimo que nosotros somos, nuestro ser, es precisamente mediaci\u00f3n: \u201cLa criatura es la mediaci\u00f3n (el mediator) entre Dios y la nada\u201d, escribi\u00f3 Tom\u00e1s de Aquino. Brevemente, esse est coesse (ser es ser conjuntamente). No hay monismo absoluto.<\/p>\n<p>La experiencia humana de todos los tiempos ha intentado siempre expresar un \u201cmisterio\u201d que est\u00e1 tanto al principio como al final de todo cuanto somos, sin excluir nada. Dios, si \u201ces\u201d no puede estar ni a la derecha ni a la izquierda, ni arriba ni abajo, en cualquiera de los sentidos que podamos dar a estas palabras. Pretender situar a Dios a nuestro lado, en contra de los otros, es sencillamente una blasfemia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/UserFiles\/Image\/panikkar2.jpg\" alt=\"\" width=\"342\" height=\"230\" \/><\/div>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">4. No es un discursos sobre ninguna iglesia, religi\u00f3n o creencia.<\/span><\/p>\n<p>Dios no es el monopolio de ninguna tradici\u00f3n humana; ni de las que se llaman \u201cte\u00edstas\u201d, ni de las mal llamadas creyentes, puesto que todos creen en una u otra cosa. Tampoco es \u201cobjeto\u201d de pensamiento alguno. Ser\u00eda un discurso sectario el que quisiera aprisionarlo en cualquier ideolog\u00eda [&#8230;]\n<p>Pero si el nombre de Dios tiene que desempe\u00f1ar alg\u00fan papel en todo esto, tiene que ser un s\u00edmbolo de otro orden, un s\u00edmbolo con el que se quite el aguij\u00f3n del absolutismo a toda actividad humana, un s\u00edmbolo que ilumine la contingencia de todas las empresas humanas y haga as\u00ed imposible todo totalitarismo, se a del tipo que sea. \u201cDios no es extramundano, sino que es absolutamente intramundano\u201d, dec\u00eda Zubiri. Tan intramundano que no se le puede ni metaf\u00edsicamente separar, ni pol\u00edticamente dividir ni socialmente compartimentar.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">5. Es un discurso siempre mediatizado por alguna creencia<\/span><\/p>\n<p>No es posible hablar sin la mediaci\u00f3n del lenguaje, ni utilizar \u00e9ste sin expresar alguna creencia, aunque no se debe nunca identificar el discurso sobre Dios con creencia particular alguna. Hay una \u201crelaci\u00f3n trascendental\u201d entre el Dios del que se habla y lo que de \u00e9l se dice. Las tradiciones occidentales lo han llamado mysterion, que no quiere decir ni enigma ni inc\u00f3gnita. Los hombre de Dios no son independientes de Dios y cada denominaci\u00f3n del misterio representa un aspecto de este misterio, del que no puede decirse que sea ni uno ni m\u00faltiple.<\/p>\n<p>Cada religi\u00f3n es un sistema diferenciado de mediaciones. Todo lenguaje es particular y est\u00e1 vinculado a una cultura. Cada lenguaje depende de un contexto concreto que le da sentido, a la vez que lo limita. Es necesario darse cuenta de la inadecuaci\u00f3n constitutiva de cualquier expresi\u00f3n. No es ning\u00fan esc\u00e1ndalo que cada religi\u00f3n defienda sus formulaciones, con tal de que respete a las dem\u00e1s y se d\u00e9 cuenta de que cada mediaci\u00f3n es una mediatizaci\u00f3n [\u2026]\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">6. Es un discurso sobre un s\u00edmbolo y no sobre un concepto<\/span><\/p>\n<p>Dios no puede ser objeto ni de conocimiento ni de creencia alguna. La palabra Dios es un s\u00edmbolo que se revela y vela en el mismo s\u00edmbolo del que se habla. Todo s\u00edmbolo es tal porque simboliza y no porque es interpretado en un contenido e id\u00e9ntico objetivo. No hay hermen\u00e9utica posible del s\u00edmbolo, porque en \u00e9l est\u00e1 su propia hermen\u00e9utica. El s\u00edmbolo es s\u00edmbolo cuando simboliza, esto es, cuando se le reconoce como tal. Un s\u00edmbolo que no hable inmediatamente a quien lo percibe deja de ser s\u00edmbolo. Se nos puede ense\u00f1ar a leer s\u00edmbolos, pero hasta que no entendamos directamente lo que leemos el s\u00edmbolo es letra muerta.<\/p>\n<p>A diferencia de los conceptos, que tienen al menos la intencionalidad de ser un\u00edvocos, los s\u00edmbolos son polis\u00e9micos. El s\u00edmbolo es eminentemente relativo; no en el sentido de relativismo, sino de relatividad, de relacionalidad entre un sujeto y un objeto. El s\u00edmbolo es contemplado y no pretende ser universal ni objetivo. Es concreto e inmediato, es decir, sin intermediario entre el sujeto y el objeto. El s\u00edmbolo es a la vez objetivo-subjetivo; es constitutivamente relaci\u00f3n. Por eso, el s\u00edmbolo simboliza lo simbolizado en \u00e9l y no otra \u201ccosa\u201d. [\u2026]\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">7. Es un discurso polis\u00e9mico que no puede ser ni siquiera anal\u00f3gico<\/span><\/p>\n<p>El discurso sobre Dios tiene constitutivamente muchos sentidos y no puede existir un primum analogatum, puesto que no puede haber una metacultura desde la que se haga el discurso. Hay muchos conceptos de Dios, pero ninguno de ellos lo \u201cconcibe\u201d [..].<\/p>\n<p>Pretender limitar, definir, concebir a Dios es una empresa contradictoria, porque aquello que surgir\u00eda de ello ser\u00eda una creaci\u00f3n de la mente, una criatura. Es una deformaci\u00f3n del pensamiento el pretender encontrar algo m\u00e1s amplio, m\u00e1s englobante, que Dios \u2013aunque evidentemente podemos comparar distintas nociones de divinidad.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">8. Dios no es el \u00fanico s\u00edmbolo de lo divino<\/span><\/p>\n<p>El pluralismo es inherente a la condici\u00f3n humana e impide que se pueda mentar aquello que la palabra Dios quiere decir desde una sola perspectiva, ni tampoco desde un \u00fanico principio de inteligibilidad. La misma palabra \u201cDios\u201d no es necesaria.<\/p>\n<p>Cualquier pretensi\u00f3n de reducir el s\u00edmbolo \u201cDios\u201d a lo que nosotros entendemos por tal no s\u00f3lo destruir\u00eda, sino que tambi\u00e9n cortar\u00eda los lazos con todos aquellos hombres y culturas que no sienten la necesidad de este s\u00edmbolo. La misma pretensi\u00f3n de presentar un esquema de inteligibilidad unificado a escala universal es un resto de colonialismo cultural. Universalizar nuestra propia perspectiva representa una extrapolaci\u00f3n no justificada. La misma posibilidad de una \u201cperspectiva global\u201d es ciertamente una contradicci\u00f3n in terminis.<\/p>\n<p>No niego que fil\u00f3sofos y te\u00f3logos puedan matizar las dos afirmaciones precedentes, pero quiz\u00e1 la soluci\u00f3n podr\u00eda surgir m\u00e1s f\u00e1cilmente si cort\u00e1semos el nudo gordiano de una teor\u00eda universal sobre Dios y redescubri\u00e9ramos lo divino como una dimensi\u00f3n y el pluralismo (no la pluralidad) como un rasgo de la misma realidad.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">9. Es un discurso que revierte necesariamente en un nuevo silencio<\/span><\/p>\n<p>Un Dios puramente trascendente, aparte de la contradicci\u00f3n interna de cualquier discurso sobre \u00e9l (\u00bfc\u00f3mo hablar de lo puramente trascendente?), se convertir\u00eda en hip\u00f3tesis superflua, cuando no perversa, y oscurecer\u00eda la inmanencia divina destruyendo la trascendencia humana. El misterio divino es inefable y ning\u00fan decir lo describe.<\/p>\n<p>Pertenece a la experiencia humana el saberse limitada, no s\u00f3lo linealmente \u2013por el futuro\u2014sino tambi\u00e9n constitutivamente \u2013por su propio fundamento, que le viene dado&#8211;. Sin amor y sin conocimiento, sin corporalidad y temporalidad, no es posible esta experiencia. \u201cDios\u201d es la palabra, biensonante para algunos y malsonante para otros, que rompiendo el silencio del ser nos da la oportunidad de recobrarlo nuevamente. [\u2026]\nEl silencio es la matriz de toda palabra aut\u00e9ntica.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/UserFiles\/Image\/wikipedia.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"106\" \/><\/p>\n<p><a style=\"font-weight: bold;\" href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Raimon_Panikkar\" target=\"_blank\">Raimon Panikkar<\/a><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"width: 100%; height: 2px;\" \/>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/UserFiles\/Image\/iconosdelmisterio.jpg\" alt=\"\" width=\"110\" height=\"158\" align=\"left\" hspace=\"10\" \/><\/span><\/p>\n<p>Este texto procede de la obra de Raimon Panikkar,<br \/>\nICONOS DEL MISTERIO:<br \/>\nLA EXPERIENCIA DE DIOS.<br \/>\nEdiciones Pen\u00ednsula, pgs. 17-32)<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Raimon Panikkar &nbsp; &nbsp; \u00a0 La experiencia de la humanidad, expresada a trav\u00e9s de innumerables tradiciones \u2013tanto orales como escritas\u2014ha llamado a lo que solemos denominar \u201cDios\u201d con muchos nombres y, casi \u00fanicamente, ha nombrado y entendido a Dios como s\u00edmbolo, como nombre, no como concepto. 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