{"id":53108,"date":"2007-10-25T00:00:00","date_gmt":"2007-10-25T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"el_ofrecimiento_de_los_maestros_del","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el_ofrecimiento_de_los_maestros_del\/","title":{"rendered":"El ofrecimiento de los maestros del esp\u00edritu"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A nadie se le ocurrir&aacute; decir que el camino del arte es un camino de deber, sometimiento, esfuerzo y dolor, porque es todo lo contrario de eso. El arte es un camino de libertad, creatividad, novedad, gozo, conocimiento, profundidad y realidad.<\/p>\n<p><span> Igualmente inadecuado es hablar del mensaje de los grandes del esp&iacute;ritu del pasado como una propuesta de deber riguroso, sometimiento y entrega, esfuerzo y sufrimiento, porque es todo lo contrario. No hay mayor libertad que la que ellos ofrecen; no ha novedad mayor; no hay conocer m&aacute;s valioso ni gozo mayor que el que ellos proponen; no hay mayor amplitud de la mente, del coraz&oacute;n, de la percepci&oacute;n, de la vida, de la hondura, del ser y del amor que la que ellos proponen.<\/span><\/p>\n<p>Para decirlo en forma breve: lo que ofrecen no es el deber y el sufrimiento, a cambio de una vida futura; lo que ofrecen es un gran gozo de la mente, del coraz&oacute;n y de los ojos; lo que ofrecen es la alegr&iacute;a de la vida que s&oacute;lo se puede tener cuando le acompa&ntilde;a la paz y la reconciliaci&oacute;n amorosa con todo. Ah&iacute; se excluye todo temor.<\/p>\n<p> En las nuevas sociedades hay que separar la oferta profunda de los maestros del esp&iacute;ritu, vehiculada por las tradiciones religiosas, de la forma que adopt&oacute; en las sociedades preindustriales como religi&oacute;n. <\/p>\n<p> Hay que deslindar la propuesta que ense&ntilde;aron, el camino del silencio, de la forma que esa propuesta tuvo que adoptar en los moldes de las religiones. <\/p>\n<p> Hay que disociar la oferta de firmeza, paz, gozo, lucidez y amor que hacen las grandes tradiciones de sabidur&iacute;a de la humanidad, de los moldes que impusieron a todo eso los patrones culturales de las sociedades preindustriales.<\/p>\n<p> En el &aacute;mbito de la cultura occidental, llamamos religi&oacute;n a la uni&oacute;n de esos dos elementos: la oferta profunda de los maestros del esp&iacute;ritu y los patrones culturales de las sociedades preindustriales.<\/p>\n<p> En esa larga etapa, el mensaje profundo de las religiones se ligaba al deber porque se vert&iacute;a en moldes de creencias, de sumisi&oacute;n al Se&ntilde;or y a su mandato.<\/p>\n<p> La religi&oacute;n acoplaba la gran oferta de la experiencia de la hondura de la vida, a la obediencia, a la entrega sometida, con promesa de otra vida.<\/p>\n<p> Esa modelaci&oacute;n religiosa del gran descubrimiento de los maestros fue necesaria e inevitable en el pasado, pero es hoy inasimilable para los protagonistas de las sociedades de conocimiento.<\/p>\n<p> Los maestros de la belleza, en la pintura, en la m&uacute;sica o en la poes&iacute;a no hablan de promesas futuras sino que ponen en nuestras manos, en nuestros ojos y o&iacute;dos, en nuestra mente y en nuestro coraz&oacute;n, la belleza clara y manifiesta de todo lo que nos rodea.<\/p>\n<p> Los sabios de las ciencias ofrecen los conocimientos de la inmensa complejidad de nuestro mundo que han logrado desentra&ntilde;ar, para que podamos recorrer el camino de saber que ellos abrieron, con nuestros propios pies.<\/p>\n<p> Ni artistas ni sabios hablan de creer, ni de someterse, ni de verificar lo que proponen en una vida futura. Unos y otros ofrecen la magn&iacute;fica posibilidad de ampliar las mentes y los corazones en una aventura de profundidad, novedad, libertad y creaci&oacute;n, aqu&iacute;, en esta vida.<\/p>\n<p> Ni artistas ni cient&iacute;ficos invitan a renunciar a nada; lo que proponen es adentrarse por unos caminos que s&oacute;lo implican adquisici&oacute;n.<\/p>\n<p> Para adentrarse por las v&iacute;as de la belleza o del saber, no hay que someterse a nada ni a nadie, ni hay que ce&ntilde;irse a unos caminos con m&aacute;rgenes y t&eacute;rminos marcados.<\/p>\n<p> Sin embargo, aprender a andar por los senderos de la belleza o de la ciencia, tiene unas exigencias de aprendizaje severas; pero s&oacute;lo son exigencias de aprendizaje. El rigor, la disciplina, la constancia, la dedicaci&oacute;n e incluso el sacrificio son inevitables. Pero esas inexcusables inversiones rinden beneficios muy pronto. Los rendimientos son primero lentos y humildes, luego, los frutos son abundantes, generosos y m&aacute;s r&aacute;pidos.<\/p>\n<p> La propuesta de los maestros del esp&iacute;ritu, que hemos llamado hist&oacute;ricamente maestros religiosos, est&aacute; en la misma l&iacute;nea que la oferta de los artistas y de los sabios. Tambi&eacute;n ellos invitan a una ampliaci&oacute;n de nuestra mente, nuestro sentir y nuestra percepci&oacute;n. No ofrecen promesas sino realidad; no hablan de otra vida, sino de &eacute;sta; no invitan a recorrer un camino prefijado de bordes vallados; invitan a una aventura de conocimiento y de sensibilidad por caminos de profundidad y novedad.<\/p>\n<p> Hablan de una ampliaci&oacute;n de nuestras facultades de comprensi&oacute;n, percepci&oacute;n y sentir, que s&oacute;lo se produce cuando se consigue el gran silencio interior. <\/p>\n<p> Hablan de una ampliaci&oacute;n de nuestras capacidades de atenci&oacute;n e inter&eacute;s que acompa&ntilde;an a un crecimiento de nuestra condici&oacute;n de testigos imparciales y silenciosos. <\/p>\n<p> Hablan de una libertad que escapa del duro yugo que somete a s&iacute; mismo. Dicen que quien se libera de s&iacute; mismo, se libera de todo sometimiento.<\/p>\n<p> Los maestros del esp&iacute;ritu invitan a un itinerario que es un camino de silencio; un silencio que permite escapar de todos los patrones que modelan la comprensi&oacute;n, el sentir, la percepci&oacute;n y la actuaci&oacute;n. S&oacute;lo el silencio interior libera de todos los patrones culturales colectivos e individuales. Quien se libera de patrones, se libera de creencias, prejuicios y dependencias.<\/p>\n<p> Los maestros del esp&iacute;ritu ense&ntilde;an que para conseguir la completa libertad de la mente y del sentir, hay que lograr evadirse de la sumisi&oacute;n a intereses, propios y ajenos.<\/p>\n<p> Es preciso aprender a vivir el mensaje y la oferta de los grandes, en nuevas formas y patrones. Esa nueva forma tendr&aacute; que ser adecuada a los hombres y mujeres de las sociedades de conocimiento y cambio continuo. <\/p>\n<p> Esas nuevas formas de vivir los viejos mensajes, se distancia claramente de los patrones de las venerables religiones, pero no de su sabidur&iacute;a de fondo.<\/p>\n<p><span> Dice la Brihad&acirc;ranyaka-Upanishad &ldquo;si uno se va de este mundo, sin haber descubierto su propio mundo (que es la gran posibilidad de la que hablan los maestros) entonces, su mundo, por no haber sido conocido, no le beneficia&#8230;&rdquo;<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; A nadie se le ocurrir&aacute; decir que el camino del arte es un camino de deber, sometimiento, esfuerzo y dolor, porque es todo lo contrario de eso. El arte es un camino de libertad, creatividad, novedad, gozo, conocimiento, profundidad y realidad. 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