{"id":53324,"date":"2008-02-12T00:00:00","date_gmt":"2008-02-12T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"espiritualidad_sin_creencias_la_vang","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/espiritualidad_sin_creencias_la_vang\/","title":{"rendered":"Espiritualidad sin creencias (la vanguardia art\u00edculo)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: bold;\">La nueva espiritualidad. Espiritualidad sin creencias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;\">M. CORBI  &#8211; 13\/06\/2001<\/span><\/p>\n<p><span>La necesidad de una nueva espiritualidad no arranca de un deseo de novedades sino de las transformaciones de las sociedades industriales en Occidente. En pocos a&ntilde;os la sociedad ha tomado conciencia de que hemos entrado en una nueva trama cultural: la de la sociedades postindustriales de conocimiento. Son sociedades que tienden a vivir de la creaci&oacute;n continua de conocimientos y tecnolog&iacute;as y, en consecuencia, de nuevas formas de trabajar, de organizaci&oacute;n, cohesi&oacute;n y valores colectivos. En este tipo de sociedades que viven y prosperan por la innovaci&oacute;n, todo se mueve continuamente en todos los niveles de la vida. Su organizaci&oacute;n y cohesi&oacute;n no puede conseguirse por la sumisi&oacute;n y la subordinaci&oacute;n porque da&ntilde;ar&iacute;a la creatividad de los individuos y la intensa comunicaci&oacute;n e intercambio de informaci&oacute;n que se requiere.<\/span><\/p>\n<p>Por sus caracter&iacute;sticas, estas sociedades no se pueden fundamentar en creencias y sumisiones porque eso bloquear&iacute;a el cambio y la creatividad, sino en proyectos libremente creados y asumidos voluntariamente. En sociedades as&iacute; no son viables las creencias, ni religiosas ni laicas. Todav&iacute;a nos quedan creencias y sumisiones porque la nueva sociedad est&aacute; s&oacute;lo en sus inicios, pero en la medida que se afianza y generaliza, las creencias, sean del tipo que sean, pierden terreno y prestigio. Esta p&eacute;rdida no es hija de la infidelidad o de la maldad, sino de los cambios que se est&aacute;n provocando y que no tendr&aacute;n marcha atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Lo que se llamaba \u00abespiritualidad\u00bb estaba ligado a formas religiosas articuladas entorno a creencias y sumisiones. &iquest;C&oacute;mo se puede cultivar la espiritualidad cuando para vivir hay que abandonar las creencias? Si el legado religioso fuera inseparable de las creencias, aunque s&oacute;lo fuera de unas pocas y centrales, tendr&iacute;amos que aceptar darlo por caducado. Si es separable de creencias y sumisiones, &iquest;qu&eacute; es ese legado? &iquest;En qu&eacute; consistir&iacute;a hoy la espiritualidad?<\/p>\n<p>Para saberlo habr&aacute; que leer las tradiciones religiosas, sabiendo que de ellas podremos tomar lo que sea, pero no creencias. Si se releen las grandes tradiciones desde esta perspectiva se advierte enseguida que todas ellas coinciden en una ense&ntilde;anza fundamental: dicen que \u00abhay otro acceso a la realidad\u00bb y que se consigue desde el silencio de la perspectiva egocentrada del funcionamiento de nuestras facultades, interesada primariamente por uno mismo. Nos invitan a que, en estado de silencio interior y en completa alerta, observemos todo lo que nos rodea y a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Y dicen los maestros de la vida espiritual que ese silencio de la egocentraci&oacute;n y de la necesidad quiebra la dualidad que es la base de la experiencia de los vivientes. Como seres necesitados que somos, hacemos una lectura de la realidad en la que nos contraponemos como \u00absujetos\u00bb de carencias y de acci&oacute;n frente a \u00abun medio como campo\u00bb donde satisfacer esas necesidades. Todo viviente se interpreta en esa dualidad fundamental y nosotros estamos tambi&eacute;n sometidos a esa ley. Pero esa dualidad no es lo que realmente hay, es s&oacute;lo lo que los vivientes necesitados requerimos ver para sobrevivir. El silencio disuelve esa dualidad y nos conduce a la experiencia de lo que hay, \u00abeso no dual\u00bb. Todos los seres somos olas de un mismo mar; no somos seres venidos a este mundo que deben partir; somos esa misma realidad \u00abno dual\u00bb. El mundo de realidades resultado de la lectura que hacemos desde la egocentraci&oacute;n y la dualidad no es lo que hay; eso s&oacute;lo est&aacute; en nuestra mente.<\/p>\n<p>Por consiguiente, para el cultivo del silencio y el acceso a las dimensiones a las que da acceso, no se requieren creencias. Todas las tradiciones y sus grandes textos hablan de \u00abesa otra dimensi&oacute;n\u00bb a la que da acceso el silencio; incitan a ella, la expresan seg&uacute;n sus categor&iacute;as culturales, proporcionan medios, m&eacute;todos para acceder a ella. Eso es lo &uacute;nico que las nuevas sociedades pueden tomar de las tradiciones. Todas expresan lo que es el conocer y sentir desde el silencio y desde el m&aacute;s all&aacute; de la dualidad. Incitan a emprender ese camino con argumentos, narraciones, s&iacute;mbolos y mitos. Muestran la manera de iniciar el camino, c&oacute;mo recorrerlo, los m&eacute;todos convenientes, los errores que evitar, las desviaciones que hay que obviar.<\/p>\n<p>Cuando las tradiciones religiosas no se presentan como sistemas de creencias sino como propuestas de camino al silencio, vamos a parar a un ecumenismo completo. Las tradiciones se opon&iacute;an cuando se sustentaban e identificaban con creencias; cuando se centran en el camino interior, ya no se oponen, se ayudan, van a lo mismo aunque no se confundan unas tradiciones con otras ni se mezclen. Ahora, en una sociedad global, todas las tradiciones religiosas de la humanidad son la herencia de todos, no hay m&aacute;s \u00ablo nuestro\u00bb y \u00ablo de ellos\u00bb.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva de silencio, las tradiciones hacen una oferta a las nuevas sociedades, una oferta profunda, rica y enormemente desnuda: no proponen nada que creer, ni nada que practicar, no imponen ninguna organizaci&oacute;n, no pretenden reivindicar un proyecto fijo de vida, no predican ning&uacute;n exclusivismo, huyen de toda sacralizaci&oacute;n y absolutizaci&oacute;n, no postulan ning&uacute;n poder, ofrecen la inmediatez directa del conocer y del sentir, la ida completa a las cosas, la escucha total, el inter&eacute;s incondicional por toda realidad, la completa acogida de todo y \u00abel acceso a \u00abeso no dual\u00bb\u00bb al que se le pueden dar diversos nombres.<br \/>En nuestra &eacute;poca, la oferta de las tradiciones se presenta desnuda porque es silenciosa y olvidada de s&iacute;.<\/p>\n<p><span>MARI&Agrave; CORB&Iacute;, director del Centro para el Estudio de las Tradiciones Religiosas<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La nueva espiritualidad. 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