{"id":53419,"date":"2008-04-13T00:00:00","date_gmt":"2008-04-13T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"el_camino_al_que_invitan_las_tradici","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el_camino_al_que_invitan_las_tradici\/","title":{"rendered":"El camino al que invitan las tradiciones es un camino de sutilidad"},"content":{"rendered":"<p><span><span><span style=\"color: #993300;\">Fragmento del libro de Mari&agrave; Corb&iacute;:<br \/>\u00abHacia una espiritualidad laica &#8211; Sin creencias, sin religiones, sin dioses\u00bb<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>El camino de la espiritualidad es el camino de la sutilizaci&oacute;n porque es la v&iacute;a al refinamiento del conocer y del sentir.<\/p>\n<p>Los humanos somos unos seres que precisamos depredar el entorno para mantenernos vivos. Como depredadores que somos, tenemos que matar y destruir para vivir. El mundo en que vivimos y que sentimos es nuestro campo de caza. Nos vemos forzados, irremisiblemente, a concebir y sentir el mundo que nos rodea y a nosotros mismos como el campo de caza de un cazador. Nuestros procesos culturales han sofisticado mucho el campo de caza y la actuaci&oacute;n del cazador, pero, en definitiva, no han transformado, en lo m&aacute;s m&iacute;nimo, nuestra condici&oacute;n, ni pueden, ni deben hacerlo.<\/p>\n<p><span>Esta es nuestra condici&oacute;n y nuestro destino: vivir depredando, subsistir matando y destruyendo. En s&iacute; no tiene nada de malo o de indigno. Somos, por a&ntilde;adidura, unos depredadores culturales. Utilizamos nuestras creaciones culturales para depredar con m&aacute;s eficacia. Esa es la base donde necesariamente hacemos pie. Negarla o revelarse contra ella ser&iacute;a negar nuestra condici&oacute;n y caer en el vac&iacute;o de la irrealidad.<\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, seg&uacute;n el testimonio de todas las tradiciones religio\u001fsas y de todos los maestros, nuestra condici&oacute;n de depredadores en el conocer, el percibir y el sentir no es nuestra &uacute;nica posibilidad. Tene\u001fmos otra, verdaderamente incre&iacute;ble para un depredador: la capacidad de percibir, conocer y sentir todo lo que nos rodea, y a nosotros mis\u001fmos, de una forma que ya no es la propia de un grupo de cazadores en un campo de caza; contamos con la posibilidad de conocer y sen\u001ftir desde la m&aacute;s completa gratuidad, sin buscar nada.<\/p>\n<p>Aunque nos resulte incre&iacute;ble, los maestros lo testifican universal-mente: podemos conmovernos hasta la &uacute;ltima fibra de nuestro ser y, conmovidos, conocer lo que nos rodea y a nosotros mismos, sin que esa conmoci&oacute;n y ese conocimiento nos comporten ning&uacute;n beneficio ni pretendamos conseguir nada. Podemos conocer y sentir como pu\u001fros testigos desinteresados.<br \/>Adem&aacute;s de nuestra condici&oacute;n b&aacute;sica, fundamental e irrenuncia-ble, de depredadores en un campo de caza, podemos ser, tambi&eacute;n, luz vibrante frente a toda esta maravilla que nos rodea; podemos ser calor que se transforma en luz frente al esplendor que nos rodea.<\/p>\n<p>Cuando un ser vivo necesitado, estructurado para vivir de matar y depredar, aprende a conocer y a sentir as&iacute;, su conocer y su sentir se hacen sutiles y et&eacute;reos. Cuando as&iacute; aprende a conocer y a sentir con esa gratuidad y desinter&eacute;s, decimos que se ha espiritualizado, que se ha hecho tan inasible como el aire.<\/p>\n<p>Para un ser necesitado, lo que no tiene una relaci&oacute;n directa o in\u001fdirecta con sus necesidades es como si no existiera. Todo lo que se sit&uacute;a m&aacute;s all&aacute; de los par&aacute;metros de realidad y valor que construye su necesidad es huidizo, sutil, como si no existiera.<br \/>Cuando el ser humano aprende a conocer y a sentir gratuitamen\u001fte, se hace capaz de conocer y sentir lo que es &laquo;nada&raquo; para su necesi\u001fdad, lo que carece de relaci&oacute;n con su mundo de realidad.<\/p>\n<p>El mundo que estructura nuestra percepci&oacute;n, el que articula nuestro conocimiento y nuestro sentir es como un gran c&iacute;rculo cuyo centro es un n&uacute;cleo de necesidades, el &laquo;ego&raquo;. Todo se estructura con relaci&oacute;n a ese centro. Nuestro &laquo;yo&raquo; es como una casa en el centro del c&iacute;rculo.<\/p>\n<p>En nuestra vida cotidiana s&oacute;lo salimos de casa a cazar, y cuando salimos es para volver otra vez a casa, con una pieza al hombro. Nues\u001ftro mundo es exclusivamente un campo de caza, y toda incursi&oacute;n en ese mundo con la percepci&oacute;n, el conocimiento o el sentimiento es una caza. &Eacute;ste es el sentido de nuestra vida: ir y venir de casa al cam\u001fpo de caza y del campo de caza a casa.<\/p>\n<p>La oferta de las tradiciones religiosas y de los maestros espirituales es totalmente ajena a esta nuestra manera espont&aacute;nea de proceder. Su oferta es para nosotros algo inconcebible, extremadamente descon\u001fcertante y nuevo. Proponen que aprendamos a conocer, a sentir y a percibir sin el punto de referencia de las necesidades del ego. Nos pro\u001fponen la posibilidad de un conocer y de un sentir no ego&iacute;sta. Eso supone que desarticulemos nuestra construcci&oacute;n del mundo y, por tanto, nuestra construcci&oacute;n del conocer y del sentir ego&iacute;sta. Enton\u001fces, quien mira al mundo no es ya un centro de necesidades, sino s&oacute;lo un testigo imparcial.<\/p>\n<p>Eso es la sutilizaci&oacute;n; eso es la espiritualizaci&oacute;n.<br \/>Cuando se mira, se comprende y se siente lo que hay sin tener en cuenta las necesidades, en el centro del c&iacute;rculo no hay nadie, porque el yo s&oacute;lo es un n&uacute;cleo articulado de necesidades. Puesto que en el centro del c&iacute;rculo no hay nadie, tampoco hay c&iacute;rculo. Nada se estruc\u001ftura en torno de nada. Esa es la percepci&oacute;n de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real. Para un pobre animal viviente y necesitado, nada hay m&aacute;s inasible y m&aacute;s sutil que eso.<\/p>\n<p>Puesto que nadie es un centro de necesidad, no hay ni campo de caza ni cazador. El mundo es un enigma sin fin que se dice a s&iacute; mismo sin que ning&uacute;n cazador le imponga lo que ha de decir.<\/p>\n<p>El mundo no es un c&iacute;rculo con un centro, no tiene esa estructura egocentrada, es un oc&eacute;ano sin fronteras y sin puntos de referencia.<\/p>\n<p>Cuando alguien, no un ego necesitado, sale al mundo a percibir, a sentir y a conocer, nada es da seg&uacute;n la medida de alguien, todo es desconcertantemente libre y sin referencia a nadie. Cuando se sale as&iacute;, no se sale a cazar porque ya no existe la caza, ni nadie puede vol\u001fver a casa cargado con una pieza, porque ni hay cazador, ni hay pieza, ni hay casa adonde volver.<\/p>\n<p>Cuando el que mira no mira como necesitado, se quiebra la dua\u001flidad que se formaba entre el ego &mdash;n&uacute;cleo de necesidades&mdash;, y el mundo &mdash;campo de caza&mdash;. Puesto que se rompe la dualidad, todo se hace no-dos.<\/p>\n<p>Lo que entonces hay es conocer y sentir, pero nadie conoce y siente. Ni se conoce ni se siente nada concreto. Se trata de un aut&eacute;n\u001ftico conocimiento y de un aut&eacute;ntico sentir y amor, pero sin que sea posible decir, yo, t&uacute;, eso, m&iacute;o o nuestro. En la experiencia espiri\u001ftual, el animal que somos conoce, siente y percibe, realmente y sin dudar; y lo que percibe y conoce, seg&uacute;n sus criterios de realidad, es nada.<\/p>\n<p>Dicen los maestros que lo que se conoce y siente desde ah&iacute; es una &laquo;ausencia&raquo;, la ausencia de todo lo que para el animal es realidad. Pero la carne conoce y siente esa ausencia realmente y no como una nada, sino como una &laquo;presencia&raquo;.<\/p>\n<p>Podr&iacute;a decirse que el misterio de lo que hay testifica y se conmue\u001fve frente al misterio de lo que hay; y se hace patente, a la vez, que el testigo es ese misterio.<\/p>\n<p>La transformaci&oacute;n a la que invitan las tradiciones espirituales es el paso del depredador al testigo desinteresado y vibrante; del depre\u001fdador al amante. Quien acierta a conocer y sentir sin estar sometido a la perspectiva de la necesidad, a la estructura de los deseos del ego, adquiere un conocer y sentir libre, porque s&oacute;lo la necesidad somete. Para conocer y sentir gratuitamente, el cuerpo no es un obst&aacute;cu\u001flo, porque todo &eacute;l es un perceptor, un sensor. Todo nuestro cuerpo es un ojo. Somos como los querubines, ojos por todas las partes de nuestro ser. Tambi&eacute;n nuestro cuerpo es un sensor. Toda nuestra carne puede conmoverse, toda ella puede convertirse en coraz&oacute;n, en amor. As&iacute;, nuestro cuerpo ha de convertirse en luz y calor; todo &eacute;l ha de ser lucidez conmovida. Eso es lo que los maestros del esp&iacute;ritu dicen cuando hablan de nuestro cuerpo como un cuerpo de luz y de fuego. Eso es lo que ellos llaman sutilizar nuestro ser, espiritualizarlo.<\/p>\n<p>Nuestro cuerpo no es s&oacute;lo la carne de un viviente necesitado sino tambi&eacute;n un puro perceptor, un fino sensor desinteresado y un testigo capaz de conmoverse hasta sus ra&iacute;ces con lo que hay, no s&oacute;lo porque nos sirve, sino simplemente porque est&aacute; ah&iacute;, porque existe, por su no\u001fvedad sin fin y por la maravilla con la que nos habla.<\/p>\n<p>Nuestra carne no es opaca. Somos seres luminosos porque nues\u001ftro mismo cuerpo es sutilidad. Y dicen los maestros que esa condi\u001fci&oacute;n de testigos vibrantes y desinteresados es nuestra propia naturaleza.<\/p>\n<p>Llegar a hacer de todo nuestro ser y de toda nuestra carne, ojos y coraz&oacute;n desinteresado, luz y fuego, sutilidad, espiritualidad, no es so\u001fmeternos a una sobrecarga desmesurada para nuestra humilde condi\u001fci&oacute;n de animales, sino que, por el contrario, seg&uacute;n los maestros &eacute;sa es nuestra condici&oacute;n propia.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">p. 295 a 299<\/span><\/p>\n<p><span><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/UserFiles\/Image\/ultimo-libro.jpg\" alt=\"\" hspace=\"40\" width=\"111\" height=\"171\" \/><br \/><span><span style=\"font-weight: bold;\"><\/span><\/span><\/span> <\/p>\n<hr style=\"width: 100%; height: 2px;\" \/>\n<span><a style=\"font-weight: bold;\" href=\"\/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=451\"><\/a><\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fragmento del libro de Mari&agrave; Corb&iacute;:\u00abHacia una espiritualidad laica &#8211; Sin creencias, sin religiones, sin dioses\u00bb El camino de la espiritualidad es el camino de la sutilizaci&oacute;n porque es la v&iacute;a al refinamiento del conocer y del sentir. Los humanos somos unos seres que precisamos depredar el entorno para mantenernos vivos. Como depredadores que somos,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[160],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-53419","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-calidad-humana","entry","no-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53419","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53419"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53419\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53419"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53419"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53419"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=53419"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}