{"id":53491,"date":"2008-05-08T00:00:00","date_gmt":"2008-05-08T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"5_un_camino_de_corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/5_un_camino_de_corazon\/","title":{"rendered":"5. Un camino de coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><div>del cap&iacute;tulo 5 de:<\/div>\n<div>\n<strong>J. Amando Robles Robles. <\/strong><br \/><strong> Hombre y mujer de conocimiento: la propuesta de Juan Matus y Carlos Castaneda. <\/strong><br \/><strong> Heredia, CR, Euna, 2006. 165 p.<\/strong> ISBN 9977-65-279-1<\/div>\n<p>En las diferentes tradiciones la espiritualidad, as&iacute; como sus diferentes m&eacute;todos, con frecuencia es presentada como un camino. Y quien dice camino dice jornada, recorrido, esfuerzo personal, trabajo sobre uno mismo. Lo contrario de automatismo y de magia. Igual sucede en el planteamiento de don Juan Matus y de Carlos Castaneda. Y de ello ser&aacute; objeto en el presente cap&iacute;tulo. <\/p>\n<p><span>Como veremos, la imagen del camino est&aacute; muy presente, desde el puro comienzo, en la obra de Carlos Castaneda. Decimos bien desde el puro comienzo, ya que en el primer libro, Las ense&ntilde;anzas de don Juan, el subt&iacute;tulo reza &ldquo;A Jaqui way of Knowledge&rdquo;. En castellano &ldquo;way&rdquo; aparece traducido por &ldquo;forma&rdquo;, pero &ldquo;way&rdquo; significa tambi&eacute;n &ldquo;camino&rdquo;. Y la tercera obra, llevar&aacute; por t&iacute;tulo &ldquo;journey&rdquo;, Viaje a Ixtl&aacute;n, viaje o camino, evidentemente, una met&aacute;fora de don Genaro para expresar su vida y la vida de todo aquel que quiere ser hombre de conocimiento. Comencemos por lo importante que es caminar. Sin jornada y esfuerzo, imposible llegar a ser hombre de conocimiento.<\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: bold;\">La importancia del caminar<\/span><\/p>\n<p>Don Juan Matus habl&oacute; mucho de varias plantas alucin&oacute;genas, de poderes y de aliados, de manera que a primera vista, al igual que sucede en las falsas espiritualidades, pareciera que don Juan creyera en la eficacia m&aacute;gica de ciertos medios y as&iacute; lo ense&ntilde;ara. <\/p>\n<p>En primer lugar, eso fue al puro comienzo y, ya sabemos, ten&iacute;a un objetivo pedag&oacute;gico. En segundo lugar, la desmitificaci&oacute;n de cuanto puede dar lugar a una interpretaci&oacute;n como &eacute;sa es formulada en las mismas p&aacute;ginas. El poder y los medios de poder, por importantes que sean, est&aacute;n supeditados a la clase del saber que se tenga. En otras palabras, el saber es m&aacute;s importante. que el poder, como el saber cosas que valen la pena es m&aacute;s importante que el saber cosas que valen poco. En este sentido, considerar el poder y los aliados como herramientas supremas, es de tontos. (EDJ, 43). Y por lo que refiere a los aliados, &eacute;stos no son m&aacute;s que la ayuda relativa que el interesado puede derivar de la experiencia de estados de realidad no ordinaria como los producidos por las drogas. Nada, pues, de saber esot&eacute;rico o de poderes ocultos. Nada, pues, de propuestas f&aacute;ciles.<\/p>\n<p>Lo verdaderamente importante, e indispensable, son las actitudes del propio sujeto: tener intenci&oacute;n r&iacute;gida, una claridad de mente, ser inflexible consigo mismo, vencer todas las dudas, ser un guerrero, saber esperar, vivir una vida verdadera. Es trabajo duro.<\/p>\n<p>Porque es cada quien que hace y debe hacer su camino. Progresivamente se lo fue ense&ntilde;ando don Juan a Carlos Castaneda. As&iacute; cuando &eacute;ste le pregunt&oacute; por el significado de la canci&oacute;n que su &ldquo;protector&rdquo; le hab&iacute;a ense&ntilde;ado durante una ingesti&oacute;n del humito. Don Juan le hace ver que no le puede ense&ntilde;ar tal cosa, porque no la sabe, porque, como experiencia, es propia de cada quien. Ense&ntilde;ar lo que significa es como aprender canciones ajenas, cuando cada quien debe tener su propia canci&oacute;n. &laquo;Oyendo cantar las canciones del protector, luego se conoce qui&eacute;nes son farsantes. Nada m&aacute;s las canciones con alma son suyas y &eacute;l las ense&ntilde;&oacute;. Las otras con copias de canciones de otros hombres. La gente es a veces enga&ntilde;osa. Canta canciones que ni siquiera sabe qu&eacute; dicen.&raquo; (EDJ, 182). Caminar no es imitar ni seguir los caminos de otros, es hacer el propio camino. Tanto que el arte de un maestro es llevar su disc&iacute;pulo hasta el borde del camino y poner trampas. &laquo;Un maestro s&oacute;lo puede se&ntilde;alar el camino y hacer trampas.&raquo; (VI, 298). <\/p>\n<p>De hecho, llegado un momento don Juan le hablar&aacute; a Castaneda de &ldquo;ver&rdquo; como lo que realmente es, un proceso independiente de los aliados y de las t&eacute;cnicas de brujer&iacute;a. Porque se trata de dos cosas bien diferentes. Si drogas y otras t&eacute;cnicas son medios que pueden ayudar en un comienzo y a determinadas personas, el &ldquo;ver&rdquo;, el conocimiento, no tiene nada que ver con la brujer&iacute;a, como no tiene nada que ver con la manipulaci&oacute;n, es todo lo contrario (RA, 193-194). &ldquo;Ver&rdquo; es el resultado del trabajo m&aacute;s puro, total y desinteresado de cada quien sobre s&iacute; mismo. A&uacute;n mejor, &ldquo;ver&rdquo; es el producto de &ldquo;ver&rdquo;, y por eso a &ldquo;ver&rdquo; s&oacute;lo se aprende &ldquo;viendo&rdquo;. Como lo que llama voluntad, intento, nagual, esp&iacute;ritu, &laquo;ocurre misteriosamente&raquo; (RA, 168). Existe, sus resultados son asombrosos, pero no hay modo de hablar de ello. Lo que hay que saber es que se puede lograr, que hay que trabajar, caminar en esa direcci&oacute;n y saber esperar. Y el verdadero poder consiste en esa voluntad, en esa fuerza, en esa nueva condici&oacute;n humana. <\/p>\n<p>Es en Viaje a Ixtl&aacute;n donde Carlos Castaneda evoca la primera vez que logr&oacute; &ldquo;parar el mundo&rdquo;, hecho que con raz&oacute;n califica de monumental en su vida, pero para decirnos lo siguiente: c&oacute;mo a ra&iacute;z de tal hecho tuvo que reexaminar en detalle su trabajo de los diez a&ntilde;os anteriores y c&oacute;mo se le hizo evidente que, contra lo que pensaba, las plantas psicotr&oacute;picas para nada eran algo esencial en las ense&ntilde;anzas de don Juan. Lo verdaderamente importante era lo que hasta entonces hab&iacute;a dejado de lado: las t&eacute;cnicas de &ldquo;parar el mundo&rdquo; (VI, 14), dir&iacute;amos, las t&eacute;cnicas y actitudes de la verdadera contemplaci&oacute;n, del verdadero conocimiento. Ya que para &ldquo;ver&rdquo; primero era necesario &ldquo;parar el mundo&rdquo;.<\/p>\n<p>T&eacute;cnicas como borrar la historia personal, perder la importancia de uno mismo, practicar el desatino controlado, tener la muerte como consejera, hacerse responsable de todos sus actos, volverse cazador, romper las rutinas de la vida, ser inaccesible, &ldquo;no-hacer&rdquo;, y otras tantas m&aacute;s, es este trabajarse a s&iacute; mismo, sin pausa y sin obsesi&oacute;n, libre y creadoramente, sin desmayo y con felicidad. Y lo mismo las artes de estar consciente de ser, del acecho, del intento y del ensue&ntilde;o. El mismo nombre lo dice, son artes, y hay que cultivarlas como tales, con disciplina, concentraci&oacute;n y paciencia, como subraya Erich Fromm en El arte de amar, con total dedicaci&oacute;n, pero a la vez de una manera realizada y feliz, voluntariamente soberana y libre. Por ello ante cualquier camino, antes de y para poder seguirlo, hay que preguntarse si tiene coraz&oacute;n.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">Un camino de coraz&oacute;n<\/span><\/p>\n<p>El camino del conocimiento, como cualquier otro camino de espiritualidad, es ya de por s&iacute; radical y exigente como para poder seguirlo a la fuerza, contra voluntad. Se podr&aacute; seguir, y muchos mal dirigidos as&iacute; lo intentan, pero no dar&aacute; los frutos prometidos. El camino quedar&aacute; en pura ascesis, en moral, pero no llevar&aacute; al conocimiento.<\/p>\n<p>Don Juan Matus es de claridad meridiana a este respecto. Veamos un pasaje perteneciente a la primera obra de Carlos Castaneda, Las ense&ntilde;anzas de don Juan: &laquo;La yerba del diablo es s&oacute;lo un camino entre cantidades de caminos. Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es s&oacute;lo un camino; si sientes que no deber&iacute;as seguirlo, no debes seguir en &eacute;l bajo ninguna condici&oacute;n. Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada (&#8230; ) Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. (&hellip;): &iquest;tiene coraz&oacute;n este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ning&uacute;n camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene coraz&oacute;n y el otro no. Uno hace gozoso el camino; mientras lo sigas, eres uno con &eacute;l. El otro te har&aacute; maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro debilita.&raquo; (EDJ, 133-134; cf. 193). El camino tiene que convencer, hay que llegar a sentirlo como propio.<\/p>\n<p>Pero &iquest;c&oacute;mo sabe usted cuando el camino no tiene coraz&oacute;n?, le pregunt&oacute; Castaneda, por &eacute;l y por nosotros, a don Juan. &laquo;&mdash;Cualquiera puede saber eso. El problema es que nadie hace la pregunta, y cuando uno por fin se da cuenta de que ha tomado un camino sin coraz&oacute;n, el camino est&aacute; ya a punto de matarlo. En esas circunstancias muy pocos hombres pueden pararse a considerar, y m&aacute;s pocos a&uacute;n pueden dejar el camino.&raquo; (EDJ, 192).<\/p>\n<p>Este es el problema m&aacute;s grave. No s&oacute;lo es cuesti&oacute;n de facilidad, que lo es, a un camino con coraz&oacute;n se le toma m&aacute;s el gusto, es m&aacute;s f&aacute;cil, sino tambi&eacute;n, con m&aacute;s frecuencia de lo que se piensa, una cuesti&oacute;n de vida o muerte. Un camino sin coraz&oacute;n, como por ejemplo el de la religi&oacute;n convertida en moral, es un camino que puede llegar a matarlo a uno. F&aacute;cilmente se convierte en el &uacute;nico camino, el camino de la verdad, y como tal un camino que anestesia. En esta opci&oacute;n la pregunta por el camino se hace pr&aacute;cticamente imposible, no se hace, y el d&iacute;a que se hace, suele ser demasiado tarde: falta energ&iacute;a para abandonar el camino y comenzar de nuevo. Esto mismo es lo que pasa, aunque en forma proporcional, a&uacute;n entre caminos de espiritualidad, seg&uacute;n &eacute;stos, y con relaci&oacute;n a quien hace el camino, tengan coraz&oacute;n o no lo tengan, sean mejores o peores, m&aacute;s adecuados o menos.<\/p>\n<p>Uno siempre debe escoger el camino, el camino de coraz&oacute;n. &laquo;Siempre hay que escoger el camino con coraz&oacute;n para estar lo mejor posible, quiz&aacute; para poder re&iacute;r todo el tiempo.&raquo; (RA, 98). Y para escogerlo tiene que estar libre de ambici&oacute;n y de miedo. Para una vez escogido, recorrerlo con coraz&oacute;n: un camino de coraz&oacute;n y con coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>No es el camino en s&iacute; lo que es importante. Cualquier camino no ser&aacute; nada m&aacute;s que un camino entre cantidad de caminos. Al final de cuentas un camino es un m&eacute;todo, una disciplina, un comportamiento, hasta el punto que cualquier cosa puede ser un camino. Y en tal sentido, todos los caminos son iguales, en s&iacute; mismos considerados no llevan a ninguna parte. Son lo que son, y nada m&aacute;s: puros medios. El secreto est&aacute; en que el camino sea sabio y adecuado para uno, tenga coraz&oacute;n, y en la forma de seguirlo, con sobriedad y serenidad, sin tensi&oacute;n, morbidez ni obsesiones. A&uacute;n el mejor camino, vivido con ansiedad y preocupaci&oacute;n, resulta una trampa. El camino del conocimiento es el camino por excelencia de la sobriedad. Y la sobriedad no es otra cosa que la realidad tal cual es. Cualquier cosa que se le a&ntilde;ada termina sobrando porque la impide.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">Viaje a Ixtl&aacute;n<\/span><\/p>\n<p>&ldquo;Viaje al Ixtl&aacute;n&rdquo; es la met&aacute;fora, por lo dem&aacute;s muy sugerente, del camino del que estamos hablando. Tan importante como met&aacute;fora, que da t&iacute;tulo a toda la tercera obra de Carlos Castaneda, pese a que en realidad sea s&oacute;lo en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, el XX, en el que la met&aacute;fora es utilizada y su sentido, explicado.<\/p>\n<p>Quien hace uso de ella es don Genaro Flores, el indio mazateco, amigo y compa&ntilde;ero de don Juan, en una narraci&oacute;n de todo punto vista emblem&aacute;tica, dirigida a Castaneda. Aparentemente se trataba de la historia del primer encuentro con su aliado.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una lucha con su aliado en la que don Genaro result&oacute; victorioso, y no sabiendo d&oacute;nde se encontraba exactamente, &eacute;ste decide volver a su casa: &laquo;&mdash;Voy a mi casa, en Ixtl&aacute;n&raquo;, dijo a unos indios que se encontr&oacute;. En el camino se va a encontrar con varios tipos de gentes, hombres y mujeres, incluso a un ni&ntilde;o guardando cabras, gentes &ldquo;fantasmas&rdquo; como &eacute;l dice, en el doble sentido de que lo son y de que no hacen su &ldquo;camino&rdquo; aunque parecen caminar, y m&aacute;s bien tratan de apartarlo a &eacute;l del suyo. Les falta lo que &eacute;l si tiene: conocimiento y determinaci&oacute;n. &laquo;Supe que Ixtl&aacute;n quedaba en la direcci&oacute;n que yo llevaba&raquo;. &laquo;Supe entonces que iba bien para Ixtl&aacute;n y que esos fantasmas trataban de apartarme de mi camino&raquo;. Perdido, en las monta&ntilde;as peladas y en sus caminos, la tristeza quiso asaltarlo, pero no cede. Recuerda que tiene un aliado y que nada podr&aacute;n hacerle los fantasmas: &laquo;&hellip; mi decisi&oacute;n era inflexible&raquo;. &laquo;No me detuve ni las mir&eacute;&raquo;. De hecho, despu&eacute;s de su encuentro con su aliado, ya nada era real, ya nada era como antes: quienes le rodeaban eran gente, pero no reales. Ante su voluntad, m&aacute;s fuerte que los fantasmas, &eacute;stos dejaron de molestar. &iquest;Qu&eacute; ocurri&oacute; despu&eacute;s de eso?, le pregunta Carlos. &laquo;&mdash;Segu&iacute; caminando&raquo;, fue la respuesta sin &eacute;nfasis. Y aqu&iacute; la narraci&oacute;n parec&iacute;a iba a terminar.<\/p>\n<p>En este impase ret&oacute;rico, Castaneda va a hacer la pregunta detonante de la met&aacute;fora: &laquo;&iquest;Cu&aacute;l fue el resultado final de aquella experiencia. Digo, &iquest;cu&aacute;ndo y c&oacute;mo lleg&oacute; usted por fin al Ixtl&aacute;n?. \/ Ambos echaron a re&iacute;r al mismo tiempo. \/ &mdash;Con que &eacute;se es para ti el resultado final &mdash;coment&oacute; don Juan&mdash;. Digamos entonces que no hubo ning&uacute;n resultado final. &iexcl;Genaro va todav&iacute;a camino a Ixtl&aacute;n!&raquo;. Y don Genaro remarc&oacute; &laquo;&mdash;Nunca llegar&eacute; a Ixtl&aacute;n. (&hellip;) &mdash;Pero en mis sentimientos&hellip;en mis sentimientos pienso a veces que estoy a un solo paso de llegar. Pero nunca llegar&eacute;. En mi viaje, ni siquiera encuentro los sitios que conoc&iacute;a. Nada es ya lo mismo. (&hellip;) &mdash;En mi viaje a Ixtl&aacute;n s&oacute;lo encuentro viajeros fantasmas.&raquo; <\/p>\n<p>En este momento Carlos percibe que el viaje a Ixtl&aacute;n de don Genaro era una met&aacute;fora; met&aacute;fora sin embargo de un camino bien real, el camino del conocimiento. Los que no eran reales eran los viajeros, porque su vida no era un caminar a Ixtl&aacute;n. Por ello, se&ntilde;alando a don Juan, dijo don Genaro: &laquo; &mdash;Este es el &uacute;nico que es real. El mundo es real s&oacute;lo cuando estoy con &eacute;ste.&raquo;<\/p>\n<p>Un camino que no tiene fin, en este sentido nunca llevar&aacute; a un resultado final, don Genaro va todav&iacute;a camino a Ixtl&aacute;n, pero que tampoco es compatible con la marcha atr&aacute;s: &laquo;te encontrar&aacute;s vivo en una tierra desconocida &mdash;le dice don Juan a Castaneda&mdash;. Entonces, como es natural para todos nosotros, lo primero que querr&aacute;s hacer es volver a Los Angeles. Pero no hay modo de volver a Los Angeles. Lo que dejaste all&iacute; est&aacute; perdido para siempre. (&hellip;) y el brujo inicia su camino a casa sabiendo que nunca llegar&aacute;, sabiendo que ning&uacute;n poder sobre la tierra, as&iacute; sea su misma muerte, lo conducir&aacute; al sitio, las cosas, la gente que amaba. Eso es lo que Genaro te dijo. &raquo; (VI, 360-362).<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">Sin casa adonde regresar.<\/span><\/p>\n<p>Otro tema cl&aacute;sico en los grandes maestros espirituales: una vez tomada la decisi&oacute;n, no hay posibilidad de volver atr&aacute;s, a lo conocido, a lo habitual, a la vida de antes. Expresado en otros t&eacute;rminos, una vez muertos al yo, superado &eacute;ste, no hay yo adonde volver, no hay casa adonde regresar. En palabras de Jes&uacute;s de Nazaret, &laquo;Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo tienen sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene d&oacute;nde descansar la cabeza.&raquo; (Lucas 9, 58). Palabras que el evangelista Lucas ubica una vez presentada la gran decisi&oacute;n del camino tomada por Jes&uacute;s: &laquo;Como ya se acercaba el tiempo en que deb&iacute;a salir del mundo, emprendi&oacute; resueltamente el camino a Jerusal&eacute;n.&raquo; (Lucas 9, 51).<\/p>\n<p>Como en los maestros espirituales, tambi&eacute;n en las ense&ntilde;anzas de don Juan Matus el camino del conocimiento no conoce marcha atr&aacute;s. Muy pronto, y en t&eacute;rminos dram&aacute;ticos, se lo ense&ntilde;&oacute; as&iacute; a Castaneda: &laquo;Mi benefactor dec&iacute;a que, cuando un hombre se embarca en los caminos de la brujer&iacute;a, poco a poco se va dando cuenta de que la vida ordinaria ha quedado atr&aacute;s para siempre; de que el conocimiento es en verdad algo que da miedo; de que los medios del mundo ordinario ya no le sirven de sost&eacute;n; y de que si desea sobrevivir debe adoptar una nueva forma de vida.&raquo; (RA, 172). Esta forma de vida no es otra que la del guerrero.<\/p>\n<p>En el caso de Carlos Castaneda, tan dado a explicarlo todo, una forma de siempre querer regresar a su yo, el no regreso va a ser un tema muy enfatizado. Precisamente, en el cap&iacute;tulo XIX de Viaje a Ixtl&aacute;n preparando el tema del cap&iacute;tulo XX y &uacute;ltimo ya visto, le advertir&aacute; don Juan a Castaneda: &laquo;&mdash;Eres muy listo &mdash;dijo por fin&mdash;. Regresas adonde siempre has estado. Pero esta vez se acab&oacute; el juego. No tienes a d&oacute;nde regresar. Ya no voy a explicarte nada.&raquo; (VI, 339). En adelante tendr&aacute; que conocer con todo su ser, incluido su cuerpo, y vivir en consecuencia, hacer de su vida un camino.<\/p>\n<p>Decir que no hay marcha atr&aacute;s es una manera de expresar la exigencia del camino del conocimiento, a la vez que la experiencia de quien lo alcanza. Mientras es sentida como una exigencia, siempre es posible la marcha atr&aacute;s, no as&iacute; cuando la persona de alg&uacute;n modo se ha visto tocada por el conocimiento. A esta condici&oacute;n se refiere don Juan Matus cuando le ense&ntilde;a a Castaneda: &laquo;Los brujos creen que, hasta el momento mismo en que desciende el esp&iacute;ritu, cualquier brujo puede dejar la brujer&iacute;a, pero ya no despu&eacute;s. (&hellip;). &mdash;Existe un umbral que, una vez franqueado, no permite retiradas &mdash;dijo&mdash;.&raquo; (CS, 120).<\/p>\n<p>No hay ya marcha atr&aacute;s, no hay ya regreso a casa, s&oacute;lo camino hacia delante, en el infinito y en todas las direcciones. Aqu&iacute; no hay camino, ni siquiera caminos de coraz&oacute;n y que haya que seguir con coraz&oacute;n. Aqu&iacute; se lleg&oacute; a la totalidad de la realidad y de uno mismo, aqu&iacute; se lleg&oacute; a la nueva casa.<br \/>En el tao&iacute;smo se le llamar&aacute; Tao, en el hinduismo M&atilde;rga, en el islam Tar&icirc;qa. Los t&eacute;rminos como se conocen algunas de las principales formas del budismo, Mahayana = &laquo;Gran Veh&iacute;culo&raquo;, Hinayana = &laquo;Peque&ntilde;o Veh&iacute;culo&raquo;, no son menos expresivos. En cuanto al cristianismo ser&aacute; frecuente hablar de camino de perfecci&oacute;n (Santa Teresa de Jes&uacute;s) y de camino interior, incluso en nuestros d&iacute;as, como lo hace Mariano Corb&iacute; en una de sus obras, El camino interior. M&aacute;s all&aacute; de las formas religiosas, Ediciones del Bronce, Barcelona 2001.<br \/>Seg&uacute;n muy prontamente le sentenciara don Juan Matus a Carlos Castaneda, &laquo;nada en este mundo era un regalo: todo cuanto hubiera de aprender deb&iacute;a aprenderse por el camino dif&iacute;cil.&raquo; (EDJ, 49).<br \/>&laquo;En el sistema de creencias de don Juan, la adquisici&oacute;n de un aliado significaba exclusivamente la explotaci&oacute;n de los estados de realidad no ordinaria que produjo en m&iacute; usando plantas alucin&oacute;genas. &raquo; (EDJ, 44).<br \/>El maestro tiene que no caer en el vicio de ser maestro. &laquo;Capaz si esos maestros tienen el vicio de ser maestros &mdash;dijo don Juan sin mirarme&mdash;. Y no soy maestro. Yo soy solamente un guerrero. No s&eacute; en realidad qu&eacute; es lo que uno siente como maestro.&raquo; (RP, 18).<br \/>El desatino controlado es el equivalente de la &laquo;santa indiferencia&raquo; en los espirituales cristianos, un inter&eacute;s libre de s&iacute; mismo, desinteresado, que don Juan explic&oacute; a Castaneda de la siguiente manera, respondiendo a la pregunta directa de &eacute;ste sobre qu&eacute; es exactamente el desatino controlado: &laquo;Estoy feliz de que, al cabo de tantos a&ntilde;os, finalmente me hayas preguntado por mi desatino controlado, y si embargo no me hubiera importado en lo m&aacute;s m&iacute;nimo si nunca hubieras preguntado. Pero he decidido sentirme feliz, como si me importara que me preguntaras, como si importara que me importara. &iexcl;Eso es desatino controlado! &raquo; (RA 1974: 92).<\/p>\n<p>&laquo;Para lograr &eacute;xito en cualquier empresa se debe ir muy despacio, con mucho esfuerzo pero sin tensi&oacute;n ni obsesiones.&raquo; (RP, 23).<br \/>&laquo;Todo lo que se requiere es impecabilidad, eso es energ&iacute;a. Todo comienza con un solo acto que tiene que ser premeditado, preciso y continuo. Si este acto se lleva a cabo por un per&iacute;odo de tiempo largo uno adquiere un sentido de intento inflexible que puede aplicarse a cualquier cosa. Si se logra ese intento inflexible el camino queda despejado. Una cosa llevar&aacute; a otra hasta que el guerrero emplea todo su potencial.&raquo; (FI, 203).<br \/>&laquo;&mdash;En el camino del conocimiento hay peligros incalculables para quienes carecen de sobriedad y serenidad &mdash;prosigui&oacute;&mdash;.&raquo; (FI, 79). &laquo; Nadie podr&iacute;a tener convicciones m&aacute;s fuertes que los antiguos videntes, y sin embargo eran d&eacute;biles. Tener fuerza interna significaba poseer un sentido de ecuanimidad, casi de indiferencia, un sentimiento de sosiego y de holgura. Pero sobre todo, significaba tener una inclinaci&oacute;n natural y profunda por el examen, por la comprensi&oacute;n. Los nuevos videntes llamaron sobriedad a todos estos rasgos de car&aacute;cter.&raquo; (FI, 202). &laquo;Lo que verdaderamente necesitamos es sobriedad, y nadie puede d&aacute;rnosla, ni ayudarnos a obtenerla, salvo nosotros mismos. &raquo; (FI, 206). <br \/>&laquo;La guerra para el brujo es la lucha total contra ese yo individual que ha privado al hombre de su poder.&raquo; (CS, 184).<br \/>&laquo;Dijo que el nagual Juli&aacute;n sol&iacute;a decirles que hab&iacute;an sido expulsados de los hogares en los que hab&iacute;an vivido todas sus vidas. Un resultado de ahorro de energ&iacute;a hab&iacute;a sido la desorganizaci&oacute;n de su c&oacute;modo y acogedor nido en el mundo de la vida cotidiana.&raquo; (FI, 176).<br \/>&laquo;&mdash;S&oacute;lo como guerrero se puede sobrevivir en el camino del conocimiento &mdash;dijo&mdash; Porque el arte del guerrero es equilibrar el terror de ser hombre con el prodigio de ser hombre.&raquo; (RA, 365).<br \/> Otra forma de expresar la no vuelta atr&aacute;s ser&aacute; decir hay un abismo sin fondo en frente y &laquo;una vez que la puerta se abre no hay manera de volverla a cerrar.&raquo; (RP, 304).<\/p>\n<p>&laquo;&mdash;Dicen los brujos que el cuarto centro abstracto nos acontece cuando el esp&iacute;ritu corta las cadenas que nos atan a nuestro reflejo &mdash;continu&oacute;&mdash;. Cortar nuestras cadenas es algo maravilloso, pero tambi&eacute;n algo muy fastidioso porque nadie quiere ser libre.&raquo; (CS, 121). &#8216;Centros abstractos&#8217; es una manera de referirse a las manifestaciones de lo que en s&iacute; es inefable, lo abstracto, el intento, el esp&iacute;ritu. Y como vemos, para que se d&eacute; esta manifestaci&oacute;n hay que superar todo conocimiento reflejo de nuestro yo. &laquo;&mdash;Los brujos ya no son parte del mundo diario &mdash;sigui&oacute; don Juan&mdash;, simplemente porque ya no son presa de su reflejo.&raquo; (CS, 122)<br \/><span><span><br \/><\/span><\/span> <\/p>\n<hr style=\"width: 100%; height: 2px;\" \/>\n<span style=\"font-weight: bold;\"><span><span>OBRAS DE CARLOS CASTANEDA SEG&Uacute;N A&Ntilde;O DE APARICION<\/span><\/span><\/span><span><span><\/p>\n<p>Las ense&ntilde;anzas de don Juan. Una forma yaqui de conocimiento, 1968.<br \/>Una realidad aparte. Nuevas conversaciones con don Juan , 1971.<br \/>Viaje a Ixtl&aacute;n. Las lecciones de don Juan, 1972.<br \/>Relatos de poder. Las lecciones de don Juan, 1974.<br \/>El segundo anillo de poder, 1977.<br \/>El don del Aguila, 1981.<br \/>El fuego interno, 1984.<br \/>El conocimiento silencioso, 1987.<br \/>El arte de enso&ntilde;ar, 1993.<br \/>Pases m&aacute;gicos, 1998.<br \/>La rueda del tiempo, 1998.<br \/>El lado activo del infinito, 1998.<br \/><br style=\"font-weight: bold;\" \/><span style=\"font-weight: bold;\">OBRAS DE CARLOS CASTANEDA CITADAS POR SIGLAS<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">AE<\/span> El arte de enso&ntilde;ar, Emec&eacute; Editores, Buenos Aires 1998<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">CS<\/span> El conocimiento silencioso, Gaia Ediciones, 4&ordf; ed. Madrid 1998.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">DA<\/span> El don del Aguila, Gaia Ediciones, 3&ordf; ed. Madrid 1998.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">EDJ<\/span> Ense&ntilde;anzas de don Juan, F.C.E., M&eacute;xico-Madrid 1974.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">FI<\/span> El fuego interno, Gaia Ediciones, 2&ordf; ed. Madrid 1997.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">LAI<\/span> El lado activo del infinito, Suma de Letras S.L., Madrid 2001.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">PM<\/span> Pases m&aacute;gicos, Ediciones Mart&iacute;nez Roca, 2&ordf; ed. Barcelona 1998.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">RA<\/span> Una realidad aparte, F.C.E., M&eacute;xico-Madrid 1974.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">RP<\/span> Relatos de poder, F.C.E., M&eacute;xico-Madrid 1976.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">RT<\/span> La rueda del tiempo, Gaia Ediciones, Madrid 1998.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">SAP<\/span> El segundo anillo de poder, Gaia Ediciones, 2&ordf; ed. Madrid 1997.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">VI<\/span> Viaje a Ixtl&aacute;n, F.C.E., M&eacute;xico 1975.<\/span><\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>del cap&iacute;tulo 5 de: J. Amando Robles Robles. Hombre y mujer de conocimiento: la propuesta de Juan Matus y Carlos Castaneda. Heredia, CR, Euna, 2006. 165 p. ISBN 9977-65-279-1 En las diferentes tradiciones la espiritualidad, as&iacute; como sus diferentes m&eacute;todos, con frecuencia es presentada como un camino. Y quien dice camino dice jornada, recorrido, esfuerzo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53492,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[158],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-53491","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-sabiduria-en","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53491","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53491"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53491\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53492"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53491"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53491"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53491"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=53491"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}