{"id":53644,"date":"2008-07-31T00:00:00","date_gmt":"2008-07-31T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"el_cultivo_de_la_cualidad_humana_y_d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el_cultivo_de_la_cualidad_humana_y_d\/","title":{"rendered":"El cultivo de la cualidad humana y de la cualidad humana profunda"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: bold;\">&iquest;Qu&eacute; es eso que nuestros antepasados llamaron &ldquo;espiritualidad&rdquo;?<\/span> Nos proponemos dar una fundamentaci&oacute;n laica, sin creencias ni religiones, a lo que nuestros antepasados llamaron &ldquo;espiritualidad&rdquo;, y que nosotros llamaremos &ldquo;cualidad humana&rdquo; y &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo;, porque nuestra antropolog&iacute;a ya no es una antropolog&iacute;a de cuerpo y esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p> &iquest;Qu&eacute; es eso que nuestros antepasados llamaron &ldquo;espiritualidad? <br \/>En una sociedad como la nuestra que no puede ser creyente ni religiosa, &ldquo;la espiritualidad&rdquo;, si se refiere a algo real, tiene que referirse a un peculiar uso de nuestras facultades de conocer, de sentir y de actuar.<\/p>\n<p> &iquest;C&oacute;mo plantear lo que nuestros antepasados llamaron &ldquo;espiritualidad&rdquo; o lo que la tradici&oacute;n cristiana llam&oacute; tambi&eacute;n &ldquo;salvaci&oacute;n&rdquo;, si es que corresponde a fen&oacute;menos reales, en una sociedad sin creencias, sin religiones y sin dioses?<\/p>\n<p> Hay que dar respuesta a esta pregunta, teniendo expl&iacute;citamente en cuenta la pluralidad de tradiciones religiosas en las que ese fen&oacute;meno se presenta, aunque adopte diferentes nombres.<\/p>\n<p> Nuestro punto de partida no puede ser, por razones obvias, ni creyente, ni religioso, tendr&aacute; que ser antropol&oacute;gico, epistemol&oacute;gico, cultural y social.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; hay en la estructura humana, en la estructura de su conocer y sentir e, incluso, en su estructura social para que se generare ese tipo de fen&oacute;menos que nuestros antepasados interpretaron como &ldquo;espiritualidad&rdquo;?<\/p>\n<p> &iquest;Fue s&oacute;lo consecuencia de la forma mitol&oacute;gica, simb&oacute;lica y ritual de pensar, sentir? <\/p>\n<p> En otros lugares hemos expuesto, con detalle, que los mitos y s&iacute;mbolos no pretenden explicar la realidad, sino modelarla, a fin de que sea vivible y manejable en unas condiciones determinadas de forma preindustrial de vivir en el medio. Los mitos y s&iacute;mbolos, con sus met&aacute;foras centrales o paradigmas, y con sus desarrollos en mitolog&iacute;as completas, eran sistemas de socializaci&oacute;n, sistemas de programaci&oacute;n de un colectivo, para un tipo de vida determinado. <\/p>\n<p>Por consiguiente, lo que nuestros antepasados llamaban espiritualidad no era consecuencia de su forma m&iacute;tica de pensar y sentir, sino que sus afirmaciones religiosas y espirituales modelaban, tambi&eacute;n, una cierta dimensi&oacute;n de lo real. <\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; dimensiones eran esas que los mitos y s&iacute;mbolos modelaban y, model&aacute;ndolas, las interpretaban como entidades reales, de acuerdo con la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica, que da por real lo que los mitos, s&iacute;mbolos y rituales afirman?<\/p>\n<p> &iquest;Fue s&oacute;lo una secuela del sistema m&iacute;tico-simb&oacute;lico de programaci&oacute;n colectiva?<\/p>\n<p> El hecho de que los sistemas m&iacute;tico-simb&oacute;licos de programaci&oacute;n colectiva, propios de las sociedades preindustriales, hablen de antepasados sagrados, dioses y esp&iacute;ritus, nos indica que se ven necesitados a modelar ciertas dimensiones de su existir. <\/p>\n<p>Ese es el dato que los mitos y s&iacute;mbolos nos proporcionan y que debemos tener en cuenta. Las figuraci&oacute;n que construyen de ese dato, que se ven precisados a modelar, y la interpretaci&oacute;n epistemol&oacute;gica que hacen de los t&eacute;rminos de esa modelaci&oacute;n, eso s&iacute; es consecuencia de su forma m&iacute;tica de pensar y sentir; no lo es, en cambio, la manera de ser y la naturaleza de esa otra dimensi&oacute;n de la que hablan.<\/p>\n<p> El hecho de que esa dimensi&oacute;n, que nos proponemos investigar, estuviera modelada por una forma m&iacute;tico-simb&oacute;lica de socializaci&oacute;n y programaci&oacute;n colectiva, le impon&iacute;a unas formas de presentarse y una epistemolog&iacute;a, que no podemos considerar adecuadas para nosotros, que ya no vivimos en sociedades preindustriales, ni tenemos unos sistemas m&iacute;tico-simb&oacute;licas de socializaci&oacute;n y programaci&oacute;n, ni, por consiguiente, una epistemolog&iacute;a m&iacute;tica.<\/p>\n<p> &iquest;Fue s&oacute;lo fruto de la necesidad precient&iacute;fica de explicar lo real? <\/p>\n<p>Los mitos y s&iacute;mbolos no pretend&iacute;an explicar la realidad, sino modelarla para poder vivir en ella, aunque, luego, en la conciencia de los individuos y del grupo, se interpretara y viviera esa modelaci&oacute;n (que deb&iacute;a funcionar como sistema de programaci&oacute;n colectiva para vivir), como una interpretaci&oacute;n y una descripci&oacute;n de la realidad.<\/p>\n<p> No pretend&iacute;an, como incluso pretendi&oacute; despu&eacute;s la ciencia durante largo tiempo, hacer una interpretaci&oacute;n de la realidad, sino una modelarla. Eso significa que lo que no se topaban en su vivir, no ten&iacute;an por qu&eacute; modelarlo. Si no se hubieran topado con esa peculiar dimensi&oacute;n que llamaron &ldquo;espiritualidad&rdquo;, no la hubieran modelado, y hubieran interpretado esa &ldquo;no modelaci&oacute;n&rdquo; como la interpretaci&oacute;n v&aacute;lida de la realidad.<\/p>\n<p> &iquest;Fue s&oacute;lo una necesidad del poder para controlar la sociedad?<\/p>\n<p> La religi&oacute;n y la espiritualidad no las invent&oacute; el poder para controlar y dominar, sino que utiliz&oacute; lo que la modelaci&oacute;n m&iacute;tica le ofrec&iacute;a para controlar y dominar; en el caso que tratamos, el poder utiliz&oacute; a la religi&oacute;n e incluso a la espiritualidad para sus fines.<\/p>\n<p> El poder puede utilizar la religi&oacute;n, pero no la necesita. En el siglo XX hemos tenido experiencia de sistemas de poder muy duros y dictatoriales, sin base religiosa ni espiritual.<\/p>\n<p> Por todo lo dicho, lo coherente es pensar que nuestros antepasados preindustriales se toparon con ciertas dimensiones del uso de nuestras facultades que se vieron necesitados a modelar para poder vivir contando con ellas. Ese es un hecho del que tenemos que dar cuenta, porque quiz&aacute;s nos jugamos mucho en ello. El modo de su modelaci&oacute;n y la interpretaci&oacute;n epistemol&oacute;gica que esa modelaci&oacute;n gener&oacute;, es la forma como ellos tuvieron que vivirlo, no como tendremos que vivirlo e interpretarlo nosotros.<\/p>\n<p> &iquest;Qu&eacute; dimensi&oacute;n del existir humano es esa, que ellos vivieron como religi&oacute;n y como espiritualidad? &iquest;Qu&eacute; tipo de conocer y sentir es ese? &iquest;Qu&eacute; tipo de compromisos y acciones desencadena? &iquest;Qu&eacute; supone esa dimensi&oacute;n, que por la constancia con que se present&oacute;, parece ser intr&iacute;nseca a nuestra especie? &iquest;Qu&eacute; supone esa dimensi&oacute;n para nuestros sistemas de socializaci&oacute;n y programaci&oacute;n colectiva? &iquest;Qu&eacute; dimensiones son esas que debiera tener en cuenta nuestra cultura, en sus construcciones, si es que no se quiere traicionarse a s&iacute; misma, si es que no quiere deformar los rasgos esenciales de nuestro linaje de animales que hablan?<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">La &ldquo;cualidad humana&rdquo; y &ldquo;la profunda cualidad humana&rdquo; sin creencias ni religiones.<\/span><br \/>Ha llegado la hora de que nos planteemos abandonar las formas religiosas, y todos sus aparatos de creencias y organizaciones, en todas sus variantes, para poder cultivar, en las nuevas condiciones culturales, lo que ellos llamaron &ldquo;espiritualidad&rdquo;, que, por estructura y din&aacute;mica cultural de la nueva sociedad, no puede adoptar formas ni creyentes ni religiosas.<\/p>\n<p>Nos vemos forzados a abandonar incluso el t&eacute;rmino &ldquo;espiritualidad&rdquo;, porque sugiere y va ligado a un tipo de antropolog&iacute;a, de cuerpo y esp&iacute;ritu, que ya no es la nuestra y que se presta a ser mal interpretada o simplemente rechazada, y con raz&oacute;n.<\/p>\n<p>Propongo sustituir el t&eacute;rmino &ldquo;espiritualidad&rdquo; por el de &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo;. Lo que nuestros antepasados llamaban &ldquo;espiritualidad&rdquo; es una peculiar forma de funcionamiento de nuestras facultades mentales, sensitivas, perceptivas y activas; es una forma de funcionamiento que, por su valor intr&iacute;nseco, llamaremos &ldquo;cualidad&rdquo;. <\/p>\n<p>Se trata de una cualidad propia de nuestra especie, que arranca desde nuestra misma base biol&oacute;gica: desde la modelaci&oacute;n que hacemos de la realidad desde nuestro aparato sensitivo y motor, desde nuestro cerebro, desde nuestra condici&oacute;n simbi&oacute;tica y sexual, desde nuestra condici&oacute;n de animales que hablan; por eso la llamo &ldquo;cualidad humana&rdquo;.<\/p>\n<p>Esa cualidad humana, que podr&iacute;amos tambi&eacute;n llamar &ldquo;sabidur&iacute;a&rdquo;, es una manera de comprender, sentir y actuar, interesada verdaderamente por las realidades, ponderada y, por ello, con capacidad de distanciamiento de los propios deseos, temores, expectativas y prejuicios; capaz de acercarse a las cosas y personas siempre de forma nueva, porque es capaz de silenciar todo lo que nuestra condici&oacute;n de vivientes necesitados espera y proyecta sobre las realidades, para conformarlas a la medida de nuestros intereses.<\/p>\n<p>Esa cualidad humana puede y debe tener una doble dimensi&oacute;n. <\/p>\n<p>La primera dimensi&oacute;n de la cualidad humana consiste en la conveniencia de cultivar una actitud capaz de manejar todos los asuntos de nuestra vida cotidiana, como individuos y como grupo, de forma adecuada y sabia. Eso es lo que llamar&iacute;amos simplemente &ldquo;cualidad humana&rdquo;. <\/p>\n<p>Este tipo de cualidad requiere poseerla todo humano; especialmente los que debemos vivir y gestionar las complejas sociedades de conocimiento y de innovaci&oacute;n continua. Sin la sabidur&iacute;a que proporciona esa cualidad humana, nuestras potentes ciencias y tecnolog&iacute;as ser&iacute;an un grave riesgo para nosotros mismos y para el planeta. <\/p>\n<p>El car&aacute;cter globalizado de nuestras sociedades exige tambi&eacute;n esa sabidur&iacute;a para gestionar la pluralidad de culturas, tradiciones, intereses, diferentes grados de desarrollo, desigualdad cultural y econ&oacute;mica, etc.<\/p>\n<p>La segunda dimensi&oacute;n de la cualidad humana, es la que debe heredar todas las riquezas de lo que nuestros antepasados llamaban &ldquo;espiritualidad&rdquo;. Ese nivel de cualidad ya no tiene una pretensi&oacute;n pr&aacute;ctica al servicio de grupos de vivientes necesitados, aunque de hecho siempre las tenga; la llamaremos &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo;. Esa cualidad humana profunda es lo que nuestros antepasados llamar&iacute;an &ldquo;sabidur&iacute;a del esp&iacute;ritu&rdquo;. Hablaremos m&aacute;s tarde de ella.<\/p>\n<p>Para estudiar esa peculiar &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo; que nuestros antepasados, durante milenios, llamaron &ldquo;religi&oacute;n&rdquo; y &ldquo;espiritualidad&rdquo;, no podremos partir de ninguna religi&oacute;n ni de ning&uacute;n tipo de creencias; deberemos partir de los datos de la antropolog&iacute;a, la ling&uuml;&iacute;stica, la etnolog&iacute;a y la historia de las religiones, teniendo, adem&aacute;s, en cuenta la estructura cultural de las nuevas sociedades de conocimiento.<\/p>\n<p>Habr&aacute; que buscar el fundamento de nuestra peculiar &ldquo;cualidad humana&rdquo; y de la &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo;, en nuestra condici&oacute;n de animales que hablan, y en las consecuencias que se derivan de esa nuestra condici&oacute;n de animales que hablan.<br \/>Nuestra condici&oacute;n de hablantes determina una peculiar relaci&oacute;n con el medio del que vivimos. Estamos sometidos a las leyes generales de los vivientes, pero con las modificaciones introducidas por nuestra condici&oacute;n de hablantes.<\/p>\n<p>El habla nos proporciona una relaci&oacute;n no fijada con el medio. Sobre una base gen&eacute;tica fijada, que podr&iacute;amos llamar m&iacute;nima (la fisiolog&iacute;a, la condici&oacute;n sexual y simbi&oacute;tica y la competencia ling&uuml;&iacute;stica) quedan indeterminados todos los &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; de esa base gen&eacute;tica. El habla ser&aacute; el encargado de completar esa indeterminaci&oacute;n. Hablando entre nosotros, autoprogramamos todos esos &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; que nos faltan para resultar animales viables.<\/p>\n<p>El habla nos abre a una <span style=\"text-decoration: underline;\">doble dimensi&oacute;n de la realidad:<\/span> la dimensi&oacute;n relativa a nuestras necesidades de vivientes, como el resto de nuestros parientes animales, y la dimensi&oacute;n gratuita o no relativa a nuestras necesidades, que podemos llamar absoluta, no porque esa dimensi&oacute;n absoluta tenga, de entrada, ninguna connotaci&oacute;n religiosa, sino porque no es relativa a nuestras necesidades.<\/p>\n<p>El hecho de abrirnos a esta doble dimensi&oacute;n de la realidad, nos proporciona una <span style=\"text-decoration: underline;\">doble experiencia de lo real y de nosotros mismos:<\/span> una experiencia relativa y una experiencia absoluta.<\/p>\n<p>La lengua nos abre a esta doble experiencia porque nos permite distinguir entre lo que las realidades que nos rodean significan para nuestra vida de seres necesitados, y las realidades mismas, que pueden tener esas significaciones u otras. <\/p>\n<p>Todas las realidades, en s&iacute; mismas, pueden tener diversas significaciones para nuestro vivir, porque en ellas mismas no tienen ninguna de las significaciones que les atribuimos, son aut&oacute;nomas, no relativas, absolutas.<\/p>\n<p>Nuestra doble experiencia de la realidad es <span style=\"text-decoration: underline;\">&ldquo;nuestra cualidad espec&iacute;fica&rdquo;<\/span> como vivientes. Esa cualidad espec&iacute;fica es la raz&oacute;n de nuestra flexibilidad. Podemos adaptarnos a los cambios del medio y podemos, incluso, provocarlos. Lo hemos hecho a lo largo de toda la historia y lo est&aacute;n demostrando las sociedades industriales de innovaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La flexibilidad es nuestra <span style=\"text-decoration: underline;\">&ldquo;ventaja espec&iacute;fica&rdquo;<\/span>. Gracias a esa ventaja, que es una ventaja competitiva, nos hemos podido hacer due&ntilde;os de la tierra en la competencia con las otras especies animales; hasta el punto de poner en grave peligro su misma existencia.<\/p>\n<p>El habla, la doble experiencia de la realidad y la flexibilidad en nuestra respuesta al medio, son tres aspectos diferentes del mismo hecho: ser unos vivientes que, para resultar viables, tienen que autoprogramarse.<\/p>\n<p>Una observaci&oacute;n importante: no podr&iacute;amos autoprogramarnos si no tuvi&eacute;ramos una doble experiencia de la realidad. Si s&oacute;lo tuvi&eacute;ramos la experiencia de la realidad que tiene que ver con nuestras necesidades, estar&iacute;amos fijados a un modo de vida &uacute;nico, como las restantes especies animales. Si no tuvi&eacute;ramos noticia y experiencia, mental y sensitiva, de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, incluidos nosotros mismos, nos estar&iacute;a vedada la posibilidad de autoprogramarnos y de cambiar nuestros modos de vida.<\/p>\n<p>Para tener la posibilidad de autoprogramarnos tenemos que saber, consciente o inconscientemente, clara u oscuramente, que hay una realidad ah&iacute; que es aut&oacute;noma respecto a nuestras necesidades; que es aut&oacute;noma de lo que pueda o no significar para nosotros. Esa realidad, ah&iacute;, aut&oacute;noma, nos incluye a nosotros mismos. Tambi&eacute;n tenemos noticia de ello. <\/p>\n<p>Tener que programar todos nuestros &ldquo;c&oacute;mo&rdquo;, conscientes o inconscientes de que lo hacemos, supone e implica una base, consciente o inconsciente: la de nuestra experiencia absoluta de lo real, que nos incluye a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Por consiguiente, nuestra doble experiencia de la realidad, que es nuestra &ldquo;cualidad espec&iacute;fica&rdquo; y nuestra &ldquo;ventaja espec&iacute;fica&rdquo;, que es la ra&iacute;z de nuestra &ldquo;flexibilidad&rdquo; es un dato proporcionado por la antropolog&iacute;a y por la ling&uuml;&iacute;stica.<\/p>\n<p>Y la doble experiencia de la realidad no tiene una finalidad religiosa, sino pr&aacute;ctica; permite a nuestra especie adaptarse a los cambios del medio sin tener que utilizar para ello, como las restantes especies, millones de a&ntilde;os; permite a nuestra especie adaptarse al medio o adaptar el medio a sus intereses, con la rapidez que convenga. <\/p>\n<p>Los grandes cambios en las sociedades preindustriales supusieron centenares de miles de a&ntilde;os o decenas de miles de a&ntilde;os. Cuando aparecen las sociedades industriales se empieza, primero, a contar por centenares de a&ntilde;os y, con las sociedades de conocimiento, hablar de lustros ya son espacios demasiado largos, para medir la rapidez de los cambios.<\/p>\n<p>Pero a pesar de la pretensi&oacute;n pr&aacute;ctica de la experiencia de esa doble dimensi&oacute;n de la realidad, nos da acceso a &ldquo;eso que est&aacute; ah&iacute;, que nos incluye a nosotros mismos&rdquo;, que no es nuestra construcci&oacute;n, que en s&iacute; no tiene ninguna significaci&oacute;n para nosotros, aunque nosotros con nuestras construcciones se la demos.<\/p>\n<p>Esa dimensi&oacute;n absoluta de la realidad, que nace con pretensi&oacute;n pr&aacute;ctica, nos abre, no obstante, un gran ventanal: la de &ldquo;eso que ah&iacute; viene&rdquo;. Por ese ventanal se puede salir y navegar.<\/p>\n<p>Por poco que se reflexione, desde fuera de los sistemas religiosos de creencias, sobre los rasgos de esas dos dimensiones de nuestra experiencia de lo real, podemos advertir que la dimensi&oacute;n relativa, en su seno, nos proporciona una experiencia dual de la realidad: un sujeto de necesidades, frente a un medio en el que satisface esas necesidades. La dimensi&oacute;n relativa de la realidad es el un mundo que vivimos en nuestra experiencia cotidiana como lleno de sujetos y objetos. <\/p>\n<p>La dimensi&oacute;n absoluta de nuestra experiencia de lo real ya no tiene esa estructura dual; es el &aacute;mbito de lo real en el que no podemos aplicar esas categor&iacute;as duales; en el que, al no poder hablar ni sujetos ni objetos, tampoco podemos hablar de que haya individualidades. Es un &aacute;mbito de lo real no-dual y sin forma, porque todas las formas proceden y residen en la dimensi&oacute;n relativa de lo real.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">La autoprogramaci&oacute;n debe dar cuenta de nuestra doble experiencia de lo real.<\/span><br \/>De nuestra condici&oacute;n de vivientes que hablan, que tienen que autoprogramarse para resultar viables, y de las consecuencias que se derivan de esa estructura para nuestra relaci&oacute;n con lo real, se concluye que en la construcci&oacute;n de nuestra autoprogramaci&oacute;n, tenemos que tener expl&iacute;citamente en cuenta la doble dimensi&oacute;n de nuestro acceso a lo real.<\/p>\n<p>En nuestra especie nada funciona solo, porque todos los &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; tenemos que constru&iacute;rnoslos nosotros. Sin que concretemos el modo de nuestro funcionamiento, nada es viable, porque ninguna concreci&oacute;n est&aacute; gen&eacute;ticamente determinada. Este hecho comporta que tengamos que programar nuestro acceso interesado a la realidad y tambi&eacute;n nuestro modo de acceso gratuito, absoluto, a eso mismo real.<\/p>\n<p>La historia de nuestra especie confirma este supuesto. Durante casi toda la historia de nuestra especie, las religiones hicieron esa doble funci&oacute;n: fueron un proyecto de vida colectiva e individual, que se pens&oacute; que proced&iacute;a de los dioses o los antepasados sagrados, porque eran sociedades que deb&iacute;an excluir el cambio, y fueron tambi&eacute;n un medio de expresar y vehicular del cultivo de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real. <\/p>\n<p>Los modos de concienciaci&oacute;n y cultivo de esa segunda dimensi&oacute;n de lo real, variaron seg&uacute;n los modos m&iacute;tico-simb&oacute;licos de programaci&oacute;n de los diversos tipos de sociedades preindustriales.<\/p>\n<p>Cuando las ideolog&iacute;as sustituyeron a los mitos y s&iacute;mbolos como sistemas de programaci&oacute;n colectiva, ocurrieron dos cosas: o se continu&oacute; concienciando y cultivando la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, en sectores amplios de las sociedades, los no industrializados, con las viejas religiones; o se absolutizaron las mismas ideolog&iacute;as. La absolutizaci&oacute;n de las ideolog&iacute;as fue a costa de p&eacute;rdida de flexibilidad y de perdida de capacidad de responder a las transformaciones del medio. Cuanto mayor fue la absolutizaci&oacute;n, mayor fue fijaci&oacute;n y mayor la ineptitud para responder a los cambios de circunstancias.<\/p>\n<p>La absolutizaci&oacute;n de cualquier &ldquo;c&oacute;mo&rdquo;, sea mitol&oacute;gico o ideol&oacute;gico, arrastra consigo p&eacute;rdida de flexibilidad y, con ello, p&eacute;rdida de respuesta adecuada a las transformaciones provocadas por los crecimientos cient&iacute;ficos y t&eacute;cnicos y, adem&aacute;s, p&eacute;rdida de capacidad de innovaci&oacute;n y de capacidad creativa cient&iacute;fico-t&eacute;cnica.<\/p>\n<p>La &uacute;nica manera de asegurar que no se absolutice ning&uacute;n &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; es mantener viva, activa y cultivada la dimensi&oacute;n absoluta de la realidad. La dimensi&oacute;n absoluta de la realidad se muestra siempre como vac&iacute;a de forma, como m&aacute;s all&aacute; de toda posible representaci&oacute;n conceptual o simb&oacute;lica. Esa su condici&oacute;n absoluta y vac&iacute;a de forma, consciente o inconsciente, es la garant&iacute;a de la flexibilidad humana. <\/p>\n<p>O formulado de otra manera: la &uacute;nica manera de conservar nuestra ventaja espec&iacute;fica es disponer de medios para concienciar y vivenciar nuestro doble acceso a la realidad.<\/p>\n<p>En las nuevas condiciones culturales, sin religiones (porque las religiones eran consecuencia del sistema m&iacute;tico-simb&oacute;lico de socializaci&oacute;n y programaci&oacute;n de las sociedades preindustriales est&aacute;ticas), y sin ideolog&iacute;as, (porque eran una consecuencia del sistema de programaci&oacute;n de las sociedades de la primera industrializaci&oacute;n), habr&aacute; que plantearse expl&iacute;citamente el &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; del cultivo de la segunda dimensi&oacute;n de lo real.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">El fin de la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica.<\/span><br \/>Los sistemas mitol&oacute;gicos de socializaci&oacute;n y programaci&oacute;n colectiva eran procedimientos de programaci&oacute;n adecuados a sociedades que eran est&aacute;ticas, porque deb&iacute;an excluir el movimiento y las posibles alternativas; y los sistemas ideol&oacute;gicos de programaci&oacute;n eran adecuados a sociedades pseudoest&aacute;ticas porque, aunque aceptaban el cambio en las ciencias y en las tecnolog&iacute;as, el resto de la estructura de la sociedad deb&iacute;a permanecer intocable.<\/p>\n<p>Lo que establec&iacute;an los mitos, s&iacute;mbolos y rituales era intocable porque era revelaci&oacute;n divina; lo que proclamaban las ideolog&iacute;as era intocable porque ten&iacute;a la pretensi&oacute;n de describir la naturaleza misma de las cosas.<\/p>\n<p>Tanto los mitos como las ideolog&iacute;as daban por supuesto que lo que las palabras expresaban relataba la naturaleza misma de las cosas. Este supuesto en el uso del lenguaje es lo que llamamos &ldquo;epistemolog&iacute;a m&iacute;tica&rdquo;.<\/p>\n<p>Los cambios constantes y cada vez m&aacute;s frecuentes de las ciencias y las tecnolog&iacute;as, (con lo que ese hecho supon&iacute;a en la aceleraci&oacute;n de la transformaci&oacute;n constante de la interpretaci&oacute;n de todos los niveles de la realidad y con lo que supon&iacute;a en la aceleraci&oacute;n de las creaciones tecnol&oacute;gicas, y sus consecuencias en los cambios en las maneras de trabajar, organizarse y cohesionarse), nos han forzado ha tener que abandonar la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica. <\/p>\n<p>Eso nos han conducido a comprender que todas nuestras construcciones ling&uuml;&iacute;sticas, sean las axiol&oacute;gicas con las que nos autoprogramamos, tanto ahora como en el pasado, como las abstractas y cient&iacute;ficas, las construimos nosotros mismos. <\/p>\n<p>Por ello, esas construcciones no tienen capacidad para describir las realidades tal como son en ellas mismas, ni las de la dimensi&oacute;n relativa de lo real, mi mucho menos las de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real; s&oacute;lo tienen el poder de modelar unas y otras a nuestra pobre medida, seg&uacute;n sean nuestros modos de vivir.<\/p>\n<p>Tener que abandonar las pretensiones de la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica nos ha devuelto a nuestra condici&oacute;n de animales necesitados, y nos ha vuelto a hermanar con las restantes especies de vivientes, de las que hab&iacute;amos tenido la pretensi&oacute;n de separarnos.<\/p>\n<p>El sistema de socializaci&oacute;n y programaci&oacute;n de las sociedades de conocimiento, innovaci&oacute;n y cambio, ya no puede apoyarse, como el de nuestros antepasados, en creencias sagradas, ni tampoco en creencias laicas, sino que tendr&aacute; que fundamentarse en postulados axiol&oacute;gicos. <\/p>\n<p>Con esos postulados formulamos las grandes matrices axiol&oacute;gicas desde las que deseamos vivir, supuesto el desarrollo de nuestras ciencias y tecnolog&iacute;as. Desde esas matrices axiol&oacute;gicas o postulados tendremos que construir nuestros proyectos de vida colectivos e individuales. <\/p>\n<p>Unos y otras deber&aacute;n estar dispuestos al cambio, cuando las exigencias de nuestras creaciones cient&iacute;ficas y tecnol&oacute;gicas y sus consecuencias en nuestros modos de vida, lo exijan.<\/p>\n<p>Vivir desde postulados y proyectos axiol&oacute;gicos, construidos por nosotros mismos, y desde ciencias y t&eacute;cnicas en continua mutaci&oacute;n, nos fuerza a abandonar la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica y nos fuerza a tomar conciencia de que vivimos apoy&aacute;ndonos &uacute;nicamente en nuestras propias construcciones.<\/p>\n<p>La epistemolog&iacute;a m&iacute;tica nos creaba la ilusi&oacute;n de que nuestros modos de vida, dictados por los mitos y s&iacute;mbolos o dictados por las ideolog&iacute;as, ten&iacute;an una garant&iacute;a externa a nosotros, divina o dada por la naturaleza de las cosas. Ahora sabemos que no es as&iacute;, que tenemos que vivir a nuestro propio riesgo. Tambi&eacute;n en el pasado viv&iacute;amos as&iacute;, pero no &eacute;ramos conscientes de ello. Ahora lo sabemos y tenemos que asumirlo.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">&iquest;C&oacute;mo vivir, en las nuevas circunstancias, la dimensi&oacute;n absoluta de lo real?<\/span><br \/>En estas circunstancias, &iquest;c&oacute;mo tendr&aacute; que vivirse la dimensi&oacute;n absoluta de la realidad, que nuestros antepasados experimentaron a trav&eacute;s de creencias sagradas y a la que llamaron espiritualidad?<\/p>\n<p>Primero tendremos que postular la necesidad del cultivo de esa dimensi&oacute;n, si queremos conservar nuestra cualidad espec&iacute;fica, que es la doble experiencia de la realidad, y si queremos conservar las consecuencias que de ese hecho se derivan que son: la flexibilidad y la ventaja espec&iacute;fica. <\/p>\n<p>Este es el punto dif&iacute;cil para la nueva sociedad que todav&iacute;a vive con la inercia y los restos de la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica. La gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n piensa que los mitos, s&iacute;mbolos y rituales en los que se expresaban las religiones del pasado, s&oacute;lo son historias muertas, errores de nuestros antepasados o sistemas para dominar las mentes y los corazones de las gentes a favor de algunos; y que las ciencias describen la naturaleza de las cosas y que, por tanto, con ellas basta para organizar adecuadamente nuestras sociedades.<\/p>\n<p>No comprenden que nuestra cualidad espec&iacute;fica como vivientes es tener un doble acceso a la realidad. Ni comprenden que si no cultivamos, de una forma u otra, ese doble acceso, perdemos esa cualidad espec&iacute;fica.<\/p>\n<p>No comprenden que, en las condiciones de las sociedades de conocimiento e innovaci&oacute;n y cambio continuo, es cuando m&aacute;s necesitamos de la flexibilidad y estabilidad que proporciona nuestro doble acceso a la realidad.<\/p>\n<p>Una vez aceptado que debemos postular, como imprescindible a nuestra condici&oacute;n de humanos, alg&uacute;n tipo de cultivo serio del acceso a la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, habr&aacute; que sostener que no podemos solventar ese problema como lo hicieron nuestros antepasados, por medio de creencias y religiones. Por consiguiente, tendremos que hacerlo de una forma laica, sin religiones, ni creencias.<\/p>\n<p>Hay que cultivar expl&iacute;citamente la dimensi&oacute;n absoluta de nuestro acceso a la realidad, <br \/>-como constitutiva de nuestra peculiar condici&oacute;n de humanos, <br \/>-como la cualidad espec&iacute;fica que nos establece como estirpe aparte de los restantes vivientes <br \/>-y como imprescindible para el correcto funcionamiento del nuevo tipo de sociedades, en las que las religiones han colapsado, aunque puedan sobrevivir en los m&aacute;rgenes, y en las que las pretensiones de las ideolog&iacute;as han entrado en crisis. <br \/>Autoprogram&aacute;ndonos, somos responsables de nuestro destino y del destino de la vida sobre la tierra. Ninguna soluci&oacute;n nos viene del cielo o de la naturaleza. En esa tarea continua de autoprogramaci&oacute;n, de socializaci&oacute;n, al paso acelerado del crecimiento continuo de nuestras ciencias y tecnolog&iacute;as, hemos de contar con nuestro doble acceso a la realidad: el relativo a nuestras necesidades, y el absoluto, gratuito. <\/p>\n<p>Si no tenemos en cuenta, en nuestra autoprogramaci&oacute;n, la segunda dimensi&oacute;n de nuestro acceso a lo real, ir&iacute;amos a la ruina porque no salvar&iacute;amos nuestra cualidad espec&iacute;fica, ni podr&iacute;amos mantener la flexibilidad, ni la estabilidad que precisamos. Nos quedar&iacute;amos reducidos a la condici&oacute;n de unos superpredadores, con medios muy sofisticados, siempre estresados porque no podemos hacer pie en ninguna de las formas que construimos. Ni nuestra especie se salvar&iacute;a, ni la vida en el planeta tampoco.<br \/><br style=\"font-weight: bold;\" \/><span style=\"font-weight: bold;\">&iquest;No estaremos intentando prolongar la vida de las religiones, sin darnos cuenta de ello?<\/span><br \/>Postular la necesidad de cultivo de esta segunda dimensi&oacute;n de nuestro acceso a la realidad, no es una manera disfrazada de continuar cultivando la religi&oacute;n. Hemos dicho con suficiente claridad, que las religiones deben ser abandonadas. De las religiones y de las grandes tradiciones espirituales de la humanidad s&oacute;lo nos interesa la sabidur&iacute;a que en ellas se acumul&oacute; durante milenios. No nos interesa nada de sus sistemas de creencias, organizaciones, sistemas de sumisiones, rituales, etc.<\/p>\n<p>Lo que defendemos es un rasgo esencial de la antropolog&iacute;a: la doble experiencia de lo real, y las consecuencias que ese hecho tiene. Ese rasgo esencial de nuestra naturaleza de hombres, en el tiempo de las sociedades preindustriales, lo cultivaron las religiones. La &eacute;poca de las religiones ya pas&oacute;, pero el hecho al que salieron al paso y le dieron una respuesta, est&aacute; ah&iacute;, y hay que darle una soluci&oacute;n de acuerdo a nuestras propias condiciones culturales.<\/p>\n<p>Hemos puesto un fundamento exclusivamente antropol&oacute;gico, ling&uuml;&iacute;stico y sociol&oacute;gico a nuestras afirmaciones, y desde ah&iacute; hay solventar las dificultades con las que nos enfrentamos. En ning&uacute;n momento ha entrado en nuestra reflexi&oacute;n ni la religi&oacute;n ni la creencia.<\/p>\n<p>La conclusi&oacute;n a la que hemos llegado, desde ese fundamento, es que en nuestra vida cotidiana debe estar regida por los postulados axiol&oacute;gicos que formulemos y por los proyectos colectivos e individuales que construyamos sobre ellos. <\/p>\n<p>Hay que cobrar conciencia, individual y colectivamente: <br \/>-de que nuestra condici&oacute;n de animales que hablan nos lleva a tener un doble acceso a la realidad, <br \/>-que ese doble acceso a lo real es nuestra cualidad espec&iacute;fica como vivientes, <br \/>-que esa cualidad espec&iacute;fica es la ra&iacute;z de nuestra flexibilidad y de nuestra ventaja competitiva con relaci&oacute;n al resto de los vivientes. <br \/>Todo esto es especialmente importante y urgente en sociedades de conocimiento que comportan un cambio constante en nuestras interpretaciones de la realidad, en nuestros modos de sobrevivir en ella y en todos los niveles de nuestra vida. Por tanto, nuestros postulados y nuestros proyectos tienen que tener estos hechos expl&iacute;citamente en cuenta.<\/p>\n<p>Antes de entrar a se&ntilde;alar c&oacute;mo podr&iacute;a cultivarse esa dimensi&oacute;n absoluta de nuestro acceso a la realidad, sin religiones ni creencias, en forma completamente laica, intentaremos exponer las grandes consecuencias que comporta abrir, a unos vivientes como nosotros, el gran portal&oacute;n del acceso absoluto a la realidad. Despu&eacute;s mostraremos c&oacute;mo los mismos medios que nos permiten mantener vivo y vibrante nuestro acceso a la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, que es el rasgo esencial de nuestra especie, nos permiten adentrarnos en ese mar sin l&iacute;mites.<\/p>\n<p>Tanto la posibilidad de nuestra navegaci&oacute;n de cabotaje en esa segunda dimensi&oacute;n de nuestra experiencia de lo real, como la posibilidad de nuestra navegaci&oacute;n de altura, son hechos que se derivan de nuestra condici&oacute;n de humanos, o m&aacute;s en concreto, de nuestra condici&oacute;n de vivientes que hablan.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">La gran posibilidad humana.<\/span><br \/> Adentrarse en la navegaci&oacute;n de altura es &ldquo;la gran posibilidad humana&rdquo;. <br \/>Adentrarse en el acceso a la dimensi&oacute;n absoluta de lo real es lo que podr&iacute;amos llamar &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo;. Esa cualidad humana profunda es la posibilidad de acceder y profundizar en &ldquo;eso que hay ah&iacute;, que me incluye a m&iacute; mismo&rdquo;, eso que est&aacute; ah&iacute; independientemente de m&iacute; y de las posibles relaciones que pueda tener en relaci&oacute;n con mi sobrevivencia.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso que hay ah&iacute;&rdquo;, por el simple hecho de estar ah&iacute;, y de advertir que est&aacute; simplemente ah&iacute;, independiente de m&iacute;, absoluto, aunque incluy&eacute;ndome, genera &ldquo;inter&eacute;s&rdquo; por ello mismo, prescindiendo de las ventajas o desventajas que pueda tener para m&iacute; o para nosotros. &ldquo;Eso que hay ah&iacute;, que me incluye&rdquo; se me afirma, cuando lo advierto con claridad, como &ldquo;lo que es&rdquo;, frente a las interpretaciones que pueda hacer de &ldquo;todo eso de ah&iacute;&rdquo;, frente al significado que pueda o no tener para m&iacute;, frente al uso o usos que pueda hacer de &ldquo;eso&rdquo; y de m&iacute; mismo.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso que hay ah&iacute;&rdquo;, cuando le presto atenci&oacute;n, se afirma claramente como absoluto, como desligado de todas mis interpretaciones y valoraciones, como desligado de todos los significados que pueda atribuirle y de los usos que pueda hacer. Se afirma como no relativo a m&iacute;, ni a la comunidad de los humanos, como absoluto, tanto en un sentido mental, como sensitivo y perceptivo.<br \/>&ldquo;Eso que ah&iacute; se presenta&rdquo; y el inter&eacute;s que en m&iacute; despierta son inseparables. Si se muestra en su ser absoluto, despierta inmediatamente todo mi inter&eacute;s. Si no despierta todo mi inter&eacute;s, es que no se ha presentado con todo su peso absoluto.<\/p>\n<p>Su peso absoluto me traga, me atrae como un agujero negro atrae a la materia que le rodea. Porque me traga, mi inter&eacute;s se polariza. Se polariza de tal forma, que ya no queda inter&eacute;s para otras cosas. Y si tengo que atender a otros asuntos, ser&aacute; con un inter&eacute;s desinteresado, porque mi verdadero inter&eacute;s se lo trag&oacute; &ldquo;eso absoluto&rdquo; que todo es.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso absoluto&rdquo; es la negaci&oacute;n, por anulaci&oacute;n, de todas las realidades que yo pueda construir con mi mente, con mi sentir o con mi acci&oacute;n. &ldquo;Eso absoluto&rdquo; se traga toda realidad, hasta que no queda m&aacute;s que &Eacute;l.<br \/>&ldquo;Eso absoluto&rdquo; sorbe toda realidad y con ella todo el inter&eacute;s de mente, de coraz&oacute;n, de sentidos y de acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Puesto que toda realidad ha sido absorbida por &ldquo;eso absoluto&rdquo;, de ello resulta el &ldquo;desapego&rdquo; y el distanciamiento de todo lo que no sea esa realidad; por consiguiente el desapego y el distanciamiento de todos mis deseos, temores, recuerdos, expectativas, circunstancias, etc.<\/p>\n<p>El inter&eacute;s totalitario y el distanciamiento son dos caras de una misma realidad, fruto de la conciencia clara de &ldquo;eso absoluto, que se presenta ah&iacute;&rdquo; y que me devora.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso absoluto&rdquo; que atrae de forma irresistible todo mi inter&eacute;s, porque, como un agujero negro se traga toda realidad, incluida la m&iacute;a, y que, por ello mismo, crea el distanciamiento y el desapego de todo lo que ven&iacute;a considerando como realidad y valioso; &ldquo;eso absoluto&rdquo; que se traga toda pretendida realidad, produce en mi mente y en mi sentir el m&aacute;s completo silencio de toda interpretaci&oacute;n, de toda figuraci&oacute;n, de toda imagen, de todo deseo, de toda expectativa y de todo recuerdo, un silencio total en mi mente y en mi coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Lo que queda es lucidez de mente y de sentir; y pura conciencia de &ldquo;eso que es&rdquo;, en todo lo que parece ser. <\/p>\n<p>A esa lucidez le acompa&ntilde;a una certeza completa, pero s&oacute;lo de &ldquo;eso absoluto&rdquo; que disuelve todas mis interpretaciones y valoraciones, pero que me lanza de vuelta a todo lo que me rodea, que parece ser, pero que s&oacute;lo es &ldquo;eso que es&rdquo;.<\/p>\n<p>El inter&eacute;s y distanciamiento y el silencio que provoca la experiencia clara y expl&iacute;cita de &ldquo;eso absoluto de ah&iacute;&rdquo;, que lo vac&iacute;a todo de realidad propia, incluido a m&iacute; mismo, me vuelve, con toda su potencia absoluta, a toda esa realidad que ha vaciado de su pretendido ser, para llenarlo con su propio y absoluto ser.<\/p>\n<p>La experiencia, si es que se puede hablar as&iacute;, de &ldquo;ese ser absoluto&rdquo;, que es &ldquo;puro ser&rdquo;, me catapulta, con todo el inter&eacute;s y pasi&oacute;n que ha provocado, a toda la realidad que ha vaciado de ser propio, porque el vac&iacute;o que ha provocado lo ha invadido con su propia ser y absolutez. <\/p>\n<p>&ldquo;Eso absoluto de ah&iacute;&rdquo;, primero vac&iacute;a de realidad todo lo que interpret&aacute;bamos y viv&iacute;amos como realidad, para, en un segundo momento, llenarlo con su propio ser.<\/p>\n<p>Vac&iacute;a todos nuestros amores, para llenarlos con un &uacute;nico amor que lo abarca todo. Entonces, ya nada es lo que parec&iacute;a ser, sino que todo es &ldquo;lo que es&rdquo;. Y esta transmutaci&oacute;n alqu&iacute;mica nos incluye a nosotros mismos: comprendemos que no somos lo que cre&iacute;amos ser, sino que somos realmente &ldquo;eso que es, que viene en todo&rdquo;.<\/p>\n<p>He expuesto la l&oacute;gica interna de la conciencia de absoluto que posibilita nuestra condici&oacute;n de hablantes, cuando se entra a navegar por ella con toda la lucidez de la mente y del sentir. Y en esa l&oacute;gica interna no intervienen para nada, ni la religi&oacute;n ni las creencias.<\/p>\n<p>Podr&iacute;amos afirmar que en la conciencia de la dimensi&oacute;n absoluta de la realidad, el inter&eacute;s totalitario (I), el distanciamiento y desapego (D), y el completo silenciamiento (S), son s&oacute;lo aspectos de una misma y &uacute;nica realidad. As&iacute; es como se presenta. Lo significaremos con las siglas IDS.<\/p>\n<p>Sin embargo, nuestro inter&eacute;s, nuestros amores y nuestras interpretaciones tienen que ocuparse de nuestro acceso relativo a lo real. De ese acceso depende nuestra vida; y la vida hay que mantenerla a corto plazo. Tenemos que comer, vestirnos, protegernos de la intemperie cada d&iacute;a. Tenemos que trabajar, llevar adelante nuestras empresas, cuidar de nuestras familias e hijos, cada d&iacute;a. <\/p>\n<p>Para unos vivientes necesitados como nosotros el corto plazo y algo de medio plazo absorben toda nuestra atenci&oacute;n. Nos absorbe potentemente y ocupa nuestra mente analizar situaciones, recordar aciertos y errores, y proyectar y esperar mejores soluciones.<\/p>\n<p>En otras palabras, nuestra doble experiencia de la realidad tiende siempre a inclinarse a favor de la dimensi&oacute;n relativa e inmediata, la que tiene que ver con nuestras necesidades. La mayor&iacute;a de las veces, y en la mayor&iacute;a de las personas, la experiencia de la dimensi&oacute;n absoluta permanece s&oacute;lo como un ruido de fondo, m&aacute;s o menos intenso.<\/p>\n<p>Para superar esa tendencia a quedar completamente ocupados por la dimensi&oacute;n relativa de la realidad, la misma estructura de la experiencia de lo absoluto puede servirnos de gu&iacute;a para escapar de la tiran&iacute;a de la inmediatez de nuestras necesidades y preocupaciones.<\/p>\n<p>Podemos utilizar cualquiera de los rasgos que acompa&ntilde;an a la experiencia de &ldquo;eso absoluto que viene aqu&iacute;&rdquo; para desplazar nuestra mente y nuestro coraz&oacute;n a &Eacute;l. <\/p>\n<p>Podemos ejercitar la atenci&oacute;n para conseguir que el ruido de fondo pase a primer plano de la conciencia; podemos fomentar el distanciamiento del deseo y de los apegos, temores y expectativas que provoca, para podernos aproximar a &ldquo;eso gratuito que ah&iacute; viene&rdquo;; podemos usar el silenciamiento de todas nuestras interpretaciones, valoraciones, deseos, recuerdos y expectativas, para que &ldquo;eso que es&rdquo; pueda presentarse tal como es y no como nuestras necesidades le imponen que se presente.<\/p>\n<p>Las mismas caracter&iacute;sticas de la experiencia clara de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, pueden usarse para hacerla subir del fondo de nuestro esp&iacute;ritu a la punta de nuestra mente y de nuestro sentir. O afirmado de forma m&aacute;s cl&aacute;sica: el t&eacute;rmino del camino es tambi&eacute;n el medio para caminar y el camino.<\/p>\n<p>Cualquier entrada es buena, porque arrastrar&aacute; a todo el resto. Se puede empezar a trabajar desde la atenci&oacute;n y el inter&eacute;s por &ldquo;eso absoluto&rdquo;, o por fomentar el desapego y distanciamiento de todos nuestros intereses y circunstancias, o por fomentar el silenciamiento completo de todo nuestro sistema de interpretaci&oacute;n y valoraci&oacute;n. Por donde quiera que se entre se llegar&aacute; al punto en que esas diferentes caracter&iacute;sticas se re&uacute;nen en una &uacute;nica vivencia: la vivencia de &ldquo;eso absoluto que viene en todo y tambi&eacute;n en m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>En el peculiar estado de conciencia que acompa&ntilde;a a la subida del ruido de fondo al primer plano de la mente, del sentir, de la percepci&oacute;n y de la acci&oacute;n, el sentimiento del yo desaparece, porque comprende su irrealidad. Se comprende que no es lo que parec&iacute;a ser, una entidad aut&oacute;noma venida a este mundo; sino que est&aacute; vac&iacute;o de realidad propia, que toda su realidad es la de &ldquo;eso que es&rdquo;. Al comprender con toda claridad su irrealidad, el sentimiento de ego que acompa&ntilde;aba a esa pretendida realidad, se diluye en la nada. <\/p>\n<p>No obstante el ego contin&uacute;a funcionando espont&aacute;neamente, como lo que es, no una realidad substancial sino una funci&oacute;n de la vida.<\/p>\n<p>Aqu&iacute;, en m&iacute;, en este cuerpo, hay acci&oacute;n, responsabilidad, conocimiento de la dimensi&oacute;n relativa de la realidad, amor, deseos, recuerdos y expectativas, pero ya no soy yo el que realiza todas esas operaciones; ocurren en m&iacute;, aqu&iacute;, pero no soy yo el actor. <br \/>Aqu&iacute;, en este cuerpo, que ya s&eacute; que no es mi cuerpo, porque el sentimiento de ego, que se apoyaba en &eacute;l y lo apoyaba, se ha diluido, hay acci&oacute;n, pero no hay ning&uacute;n actor aut&oacute;nomo. El actor es &ldquo;eso que es&rdquo;.<\/p>\n<p>Ya no hay una sede aut&oacute;noma de todas esas operaciones. Todo eso ocurre desde el no-sujeto. Y si no hay sujeto, tampoco hay la oposici&oacute;n de sujeto \/ objeto. Todo eso ocurre desde la no-dualidad, eso real al que no se le pueden aplicar los conceptos duales de objeto y sujeto; y la no-dualidad es &ldquo;eso absoluto&rdquo; que se presenta en todo, sin que se ligue a nada.<\/p>\n<p>El &uacute;nico actor es &ldquo;eso no-dual&rdquo;, ni siquiera Dios, porque la idea, el s&iacute;mbolo &ldquo;Dios&rdquo; apunta a la dimensi&oacute;n absoluta de la realidad, pero con una imagen construida desde la dualidad.<\/p>\n<p>Ahora puedo saber con toda claridad que todo lo que hago, pienso y siento, ocurre desde el lugar de mi cuerpo, mi personalidad, mi peculiar historia y mis peculiares expectativas, pero s&eacute;, tambi&eacute;n, que aqu&iacute;, en mi cuerpo, en mi sentimiento de ego, no hay actor ninguno, que el &uacute;nico actor es &ldquo;eso absoluto no-dual&rdquo; irrepresentable e inconcebible, porque todo nuestro sistema ling&uuml;&iacute;stico de representaci&oacute;n y concepci&oacute;n es dual. Ahora s&eacute; que lo que tengo por mi ser, es irrepresentable.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">Consecuencias de la conciencia expl&iacute;cita de la segunda dimensi&oacute;n de lo real.<\/span><br \/>Adentrarse en la clara conciencia de &ldquo;eso absoluto&rdquo; tiene muchos efectos.<br \/>El primero de ellos es un aumento de la lucidez con respecto a la dimensi&oacute;n absoluta de todo lo real, pero tambi&eacute;n con respecto a las cosas, las situaciones, las personas, los grupos.<\/p>\n<p>Cuando el inter&eacute;s por todo lo que nos rodea es completo, porque se sabe y se siente que todo lo parece ser s&oacute;lo es &ldquo;eso que es&rdquo; y &ldquo;eso que es absorbe por completo toda nuestra capacidad de atenci&oacute;n y de inter&eacute;s&rdquo;, se comprende adecuadamente las realidades y las situaciones, en lo que son y en lo que valen, en s&iacute; mismas y para nuestra sobrevivencia.<\/p>\n<p>El inter&eacute;s por todo lo que nos rodea es sin condiciones, porque las condiciones siempre las pone el yo, y hemos dicho que el sentimiento de ego ha desaparecido. Cuanto m&aacute;s se debilite el yo, por la conciencia de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, mayor es la capacidad de volverse e interesarse por lo que nos rodea, tal como se presenta.<\/p>\n<p>Desde ese inter&eacute;s se comprenden las cosas, las personas y las situaciones, se las siente y se act&uacute;a, sin las desfiguraciones que introducen nuestros deseos, temores, recuerdos y expectativas. <\/p>\n<p>Mientras observamos las realidades y actuamos desde el ego, como paquete de deseos\/temores, recuerdos y expectativas basadas en esos deseos\/temores, desfiguramos las realidades, perdemos la capacidad de verlas y valorarlas en ellas mismas. Desde el silenciamiento y el distanciamiento del ego y de todo lo que comporta, y desde el inter&eacute;s incondicional por todo, nuestra respuesta a las realidades tiene la posibilidad abierta de ser la adecuada.<\/p>\n<p>Desde la conciencia de que no soy un actor que tenga nada que conseguir; desde la conciencia de que mi realidad es la de &ldquo;eso no dual que es&rdquo;, nada me amenaza; cesa el miedo. <\/p>\n<p>Donde no hay nada que conseguir, ni nada que perder, hay paz y reconciliaci&oacute;n con todo, tal como es y como se presenta, porque todo no es otra cosa que &ldquo;el que es&rdquo;. <\/p>\n<p>Esa actitud no se convierte en conformismo con lo que funciona mal, sino en inter&eacute;s sin condiciones por mejorarlo, en la medida de nuestras posibilidades.<\/p>\n<p>Desaparece el miedo a morir, porque donde no hay nadie, fuera de &ldquo;eso que es&rdquo;, no hay ni nacer ni morir.<\/p>\n<p>Crece la capacidad de conmocionarse, no por los propios sentimientos, como sistema de se&ntilde;ales de nuestras necesidades, sino por lo que existe y porque existe.<\/p>\n<p>Supuesto que tenemos una doble experiencia de la realidad, <span style=\"text-decoration: underline;\">caben tres posibilidades:<\/span><br \/>La primera posibilidad es vivir completamente inmerso en la dimensi&oacute;n relativa a nuestras necesidades. Eso quiere decir, vivir completamente identificado con el propio cuerpo, el propio ego y sus estructuras de deseos\/temores. La consecuencia de esta primera posibilidad es una muy baja cualidad humana. Comporta, adem&aacute;s, una capacidad muy baja para juzgar las cosas, las situaciones y las personas de manera conveniente y no totalmente desfiguradas por los intereses del ego, sus deseos, sus miedos y sus expectativas. Y, sobre todo, comporta un grave riesgo de mantener en muy bajos niveles la misma condici&oacute;n humana. <\/p>\n<p>Las personas que se sit&uacute;an en esta actitud est&aacute;n m&aacute;s cerca de la condici&oacute;n de nuestros parientes animales, que de las caracter&iacute;sticas propiamente humanas. Los individuos y los grupos que se sit&uacute;an en ese nivel son puros depredadores.<\/p>\n<p>Lo grave es que una gran mayor&iacute;a de las personas, por falta de cultivo o por la dureza de la lucha por la existencia, se sit&uacute;an en este nivel.<\/p>\n<p>La segunda posibilidad es vivir en las condiciones de la lucha por la sobrevivencia, pero con un grado m&aacute;s o menos intenso de cultivo de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real. Estos pueden ser hombres de calidad; pueden tener la capacidad de interesarse por las realidades, por ellas mismas y no por el provecho que pueda sacarse de ellas; pueden distanciarse de sus propios intereses y circunstancias; pueden ser capaces de silenciar, en alg&uacute;n grado, las propias interpretaciones, prejuicios, deseos, temores, expectativas etc. Para acercarse a las realidades adecuadamente y darles una respuesta conveniente. <\/p>\n<p>No estamos todav&iacute;a frente a una respuesta sabia, pero ser&aacute; humana. Su actuaci&oacute;n todav&iacute;a ser&aacute; la de un depredador, pero de un depredador moderado y ponderado.<\/p>\n<p>Las personas que se sit&uacute;an en esta segunda posibilidad, ya no tienen riesgo de caer en niveles casi no humanos y pueden poseer una cualidad humana en un grado m&aacute;s o menos elevado. No son infrecuentes las personas que residen en este nivel, pero tampoco es que sean una mayor&iacute;a.<\/p>\n<p>La tercera posibilidad es la que surge de la conciencia y el sentir claro de la experiencia de &ldquo;eso absoluto que todo es&rdquo;. El que se sit&uacute;a en esa posibilidad, ese puede residir ya no en el sentimiento de ego, sino que puede hacer pie en &ldquo;eso no-dual que todo es&rdquo;. Su juicio y valoraci&oacute;n de las cosas no arranca de su ego, con sus temores y deseos, sus recuerdos y expectativas, sino que arranca del completo silencio del ego y de todas sus interpretaciones e intereses. Su juicio, su valoraci&oacute;n y su actuaci&oacute;n no arrancan de un depredador, sino de un amante; no parten desde fuera de las realidades y las personas, sino desde dentro; no se apoyan en el inter&eacute;s egoc&eacute;ntrico sino en un amor sin condiciones, porque ya no hay ego que las ponga.<\/p>\n<p>Los hombres y mujeres de esta tercera posibilidad poseen la &ldquo;cualidad humana&rdquo; y la poseen en alto grado, en el grado que hemos llamado &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo;.<\/p>\n<p>Adentrarse en esta &uacute;ltima posibilidad, que es la &ldquo;gran posibilidad humana&rdquo;, vale por s&iacute; misma. Lo muestra el cultivo del arte, algunas especies de ciencia y algunos tipos de filosof&iacute;a y lo muestra lo que nuestros antepasados llamaron cultivo de la religi&oacute;n y de la espiritualidad.<\/p>\n<p>Cuanto m&aacute;s se adentra uno, con mente y coraz&oacute;n en esa dimensi&oacute;n gratuita, m&aacute;s cualidad humana profunda posee.<\/p>\n<p>Navegar mar adentro se busca por s&iacute; mismo, gratuitamente. Pero aunque se busque por ello mismo y no por los beneficios que reporta a un viviente, que debe autoconstruirse social e individualmente, esa b&uacute;squeda gratuita, tiene siempre consecuencias beneficiosas.<\/p>\n<p>Cuanto mayor sea la cualidad humana profunda, mejores ser&aacute;n las respuestas al medio y m&aacute;s adecuadas y mejores transformaciones pueden hacerse del medio mismo. <\/p>\n<p>Se da la paradoja de que somos unos depredadores capaces de distanciarnos de nuestra condici&oacute;n de depredadores. Precisamente porque somos capaces de distanciarnos de nuestra condici&oacute;n de depredadores podemos ser m&aacute;s eficaces y adecuados actores.<\/p>\n<p>Lo que diferencia a los animales depredadores de sus presas es su mayor flexibilidad en las rutinas. Lo que nos convierte a nosotros en superpredadores es nuestra capacidad de distanciarnos incluso de nuestra capacidad de depredaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Porque somos depredadores flexibles, sin estructura de depredaci&oacute;n fijada, porque nos la tenemos que autoconstruir, podemos construirla c&oacute;mo y cuando convenga. Tenemos esta capacidad porque somos capaces de ver y sentir la realidad fuera de nuestra condici&oacute;n de depredadores.<\/p>\n<p>Esa doble posibilidad es nuestra cualidad espec&iacute;fica como depredadores y nuestra ventaja competitiva con los restantes depredadores y tambi&eacute;n nuestra gran posibilidad. Si olvid&aacute;ramos el cultivo de la posibilidad de ver las cosas como si no fu&eacute;ramos depredadores, perder&iacute;amos nuestra cualidad y ventaja espec&iacute;fica.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">Nuestra cualidad espec&iacute;fica como vivientes es lo que nos abre a la gran dimensi&oacute;n absoluta de la realidad.<\/span><br \/>En esta nuestra forma de ser se produce una paradoja a&uacute;n mayor: el mismo factor que nos convierte en superpredadores, nos abre a la otra dimensi&oacute;n de lo real. <\/p>\n<p>Nuestra condici&oacute;n de hablantes, que es un invento biol&oacute;gico, y que nos abre a la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, es lo que nos permite autoprogramarnos y as&iacute; tener un instrumento para una m&aacute;s r&aacute;pida adaptaci&oacute;n a los cambios del medio y para modificar el medio, si conviene. <\/p>\n<p>Eso que nos convierte en los superpredadores de la tierra, eso mismo nos abre la gran posibilidad de navegar, sin fin, por la dimensi&oacute;n absoluta de lo real.<\/p>\n<p>Nuestra capacidad de atenci&oacute;n e inter&eacute;s por las realidades en ellas mismas, distanci&aacute;ndonos de nosotros mismos, de nuestros deseos y circunstancias, y silenciando todo nuestro sistema de interpretaci&oacute;n y valoraci&oacute;n, que es la raz&oacute;n de nuestra flexibilidad y nuestra ventaja competitiva para la vida, esos mismos factores son los instrumentos que podemos utilizar para la navegaci&oacute;n de altura.<\/p>\n<p>Lo que constituye nuestra cualidad espec&iacute;fica como vivientes, es lo que nos abre a una dimensi&oacute;n insospechada e inconcebible para un viviente.<\/p>\n<p>Durante milenios, casi la totalidad de nuestra historia como especie, en todo tiempo y en todo lugar, cultivamos esa nuestra cualidad espec&iacute;fica, que es un doble acceso a lo real, uno relativo a nuestra necesidades y otro absoluto, mediante las construcciones m&iacute;ticas, simb&oacute;licas y rituales, que aunque las constru&iacute;amos nosotros mismos, las ten&iacute;amos que tomar como revelaci&oacute;n divina y legado de nuestros antepasados sagrados. <\/p>\n<p>Ese tipo de programa, capaz de cumplir esa doble funci&oacute;n, es lo que en Occidente hemos llamado <span style=\"font-weight: bold;\">religi&oacute;n<\/span>. Ese fue el eje de nuestro sistema de autoprogramaci&oacute;n durante el largo per&iacute;odo de las sociedades preindustriales est&aacute;ticas. A ese sistema de programaci&oacute;n le acompa&ntilde;aba necesariamente la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica que sosten&iacute;a que lo que dec&iacute;an los mitos, s&iacute;mbolos y rituales describ&iacute;a como era la realidad en s&iacute; misma; la que ten&iacute;a que ver con nuestras necesidades y la absoluta misma.<\/p>\n<p>En las nuevas sociedades industriales de conocimiento hemos de vivir esa doble dimensi&oacute;n de lo real, que constituye nuestra cualidad espec&iacute;fica, en el seno de un cambio de sistema de autoprogramaci&oacute;n grave.<\/p>\n<p>Sabemos que somos nosotros mismos los que construimos nuestros propios sistemas de socializaci&oacute;n y autoprogramaci&oacute;n. <br \/>Sabemos que lo que construyamos no pretende describir la realidad como es en ella misma, sino s&oacute;lo modelarla para poder vivir adecuadamente en esta inmensidad. <\/p>\n<p>Sabemos que nada nos viene dado, que todo nos lo tenemos que construir nosotros, sin ning&uacute;n tipo de garant&iacute;a externa, sino a nuestro propio riesgo. <\/p>\n<p>Sabemos que lo que nosotros mismos construimos lo podemos usar mientras resulte &uacute;til, pero no nos lo podemos creer como intocable. <\/p>\n<p>Sabemos que no hay nada intocable; que incluso las formas milenarias de representar y vivir la dimensi&oacute;n absoluta de lo real son construcciones simb&oacute;licas nuestras que se pueden usar, pero que no son para ser cre&iacute;das como descripciones fidedignas de &ldquo;eso absoluto&rdquo;.<\/p>\n<p>Tenemos que cultivar esa doble dimensi&oacute;n de la realidad, desde nuestras propias construcciones de postulados axiol&oacute;gicos y proyectos. Esos postulados y proyectos deber&aacute;n revisarse cada vez que los cambios en nuestras maneras de vivir, que provocan nuestras ciencias y tecnolog&iacute;as en continuo crecimiento, lo requieran.<\/p>\n<p>Tenemos que abandonar el modo de cultivo de &ldquo;eso absoluto&rdquo; propio de las creencias y las religiones. <\/p>\n<p>Tenemos que abandonar la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica. Al hacerlo arrancamos el suelo en el que se cultivaron y crecieron todas las religiones.<\/p>\n<p>Tenemos que abandonar las creencias reveladas, y tenemos que comprenderlas como s&iacute;mbolos y narraciones que aluden a &ldquo;eso absoluto no dual&rdquo;, que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de todas las posibilidades de nuestros sistemas ling&uuml;&iacute;sticos, construidos para manejar la dualidad. <\/p>\n<p>Las narraciones simb&oacute;licas y los s&iacute;mbolos, siempre se quedan del lado de ac&aacute;, del lado de la dualidad, en su misma pretensi&oacute;n de referirse y apuntan a lo que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de toda conceptualizaci&oacute;n y de toda imagen.<\/p>\n<p>En indudable que tenemos que abandonar las creencias y las religiones, pero ser&iacute;a necio abandonar la sabidur&iacute;a de las expresiones y de los procedimientos de aproximaci&oacute;n de nuestros antepasados para despertar nuestra conciencia a &ldquo;eso absoluto que viene en todo y que todo es&rdquo;. <\/p>\n<p>Las religiones y las tradiciones espirituales son inmensos dep&oacute;sitos, no de proyectos de vida, ni de soluciones para esta vida o para la otra, sino tesoros de sabidur&iacute;a para cultivar nuestra cualidad humana espec&iacute;fica y para cultivar esa cualidad humana en toda su profundidad. Esa cualidad humana profunda que es nuestra m&aacute;xima posibilidad como humanos.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">Recoger el legado de nuestros antepasados sin vivir ni pensar como ellos.<\/span><br \/>Ya lo hemos dicho, pero lo repetiremos una vez m&aacute;s, heredar el legado de sabidur&iacute;a de nuestros antepasados y heredar el legado de procedimientos para adquirir esa sabidur&iacute;a, no comporta vivir como ellos vivieron, -nos es imposible-, ni creer lo que ellos creyeron, ni ser hombres religiosos como ellos lo fueron.<\/p>\n<p>Hemos perdido definitivamente nuestra inocencia. Lo que sabemos que fue y es construcci&oacute;n humana, para responder a unas circunstancias determinadas de maneras de vivir, no pueden ser objeto de creencia, ni de sacralizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Tenemos que ser conscientes de que somos pioneros en una manera nueva de cultivar nuestro acceso a la doble dimensi&oacute;n de lo real que es propio de nuestra especie. <\/p>\n<p>En especial debemos ser conscientes que somos pioneros en lo referente a lo que tendr&aacute; que ser la forma de cultivar la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, sin creencias, sin religiones, pero heredando todo el legado de sabidur&iacute;a de todas las tradiciones religiosas y espirituales de la humanidad, sabiendo que todas ellas son construcciones nuestras, mortales como todo lo nuestro. <\/p>\n<p>Lo que nosotros mismos construimos, para hablar de lo que no se puede hablar, s&oacute;lo puede ser tomado en su sentido simb&oacute;lico, como grandes poemas que intentan apuntar a lo innombrable, que cuentan los logros de sabidur&iacute;a de nuestros antepasados y los medios que les fueron &uacute;tiles para aproximarse a su consecuci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hemos tenido que redefinir la dimensi&oacute;n que nuestros antepasados llamaron &ldquo;religi&oacute;n&rdquo; y &ldquo;espiritualidad&rdquo; como &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo;. <\/p>\n<p>Y ahora debemos tomar conciencia clara de c&oacute;mo nos podemos aproximar a ella, heredando el legado que nos dejaron nuestros antepasados, pero en un contexto sin creencias ni religiones, laico; en seno de sociedades que generan grandes masas de marginaci&oacute;n; y que por la misma marginaci&oacute;n y globalizaci&oacute;n a la que se somete a los pueblos, provocan fuertes y extensos integrismos religiosos y nacionalistas.<\/p>\n<p>Tenemos que plantearnos las consecuencias que deber&iacute;an acompa&ntilde;ar a esos nuestros intentos por elevar al primer plano de la conciencia, del sentir y de la acci&oacute;n, la dimensi&oacute;n absoluta de lo real: consecuencias en nuestra responsabilidad en el seno de las sociedades de conocimiento; en nuestra responsabilidad en la lucha contra la marginaci&oacute;n y la injusticia que las nuevas sociedades industriales de innovaci&oacute;n globalizadas tienden a crear y aumentar.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; implicaciones debe acompa&ntilde;ar al cultivo expl&iacute;cito, aunque laico y no religioso, de esa dimensi&oacute;n de nuestro acceso a lo real, que nuestros antepasados llamaron espiritualidad?<\/p>\n<p>Conviene se&ntilde;alar y remarcar que, aunque no hay m&aacute;s que un solo &ldquo;eso absoluto que ah&iacute; viene&rdquo;, hay muy diversos contextos desde los que acceder a &Eacute;l: desde retos sociales diferentes; desde sensibilidades diferentes; desde maneras diferentes de concretar el ejercicio del inter&eacute;s totalitario por lo real, el distanciamiento y el silenciamiento interior; desde tipos de compromisos sociales y culturales diferentes; desde tradiciones culturales diferentes.<\/p>\n<p>La &eacute;poca de las homogeneidades, en la expresi&oacute;n y acceso a &ldquo;eso absoluto de ah&iacute;&rdquo;, se terminaron con el final de las creencias reveladas y con el final de las religiones. Las sociedades de conocimiento globalizadas, aunque desde el control del capitalismo han tendido a uniformizar, de por s&iacute; son un tipo de sociedades generadoras de diversidad, porque se apoyan en la creatividad libre de individuos y grupos.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">La necesidad de &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo;.<\/span><br \/>Los postulados y proyectos, -que deben cambiar al ritmo de las transformaciones que inducen los continuos crecimientos de las ciencias y las tecnolog&iacute;as-, al ser creaci&oacute;n nuestra y tener que funcionar en sociedades de innovaci&oacute;n y cambio, no pueden ser coercitivos; tienen que intentar provocar la adhesi&oacute;n libre, s&oacute;lo por la cualidad de los postulados y los proyectos mismos que se proponen.<\/p>\n<p>La coerci&oacute;n s&oacute;lo podr&aacute; aplicarse a lo que da&ntilde;e a la colectividad o a sus individuos, pero no a la imposici&oacute;n de sistemas de valoraci&oacute;n y a la adhesi&oacute;n, que no puede sino ser libre.<\/p>\n<p>Puede construirse un sistema de valoraci&oacute;n por indoctrinaci&oacute;n, por lavado de cerebro mediante la propaganda intensiva; pero si se hace eso, se da&ntilde;ar&aacute; gravemente a la creatividad individual y colectiva que se exige en la nueva sociedad de conocimiento. <\/p>\n<p>La creatividad ha de ser individual y colectiva, y s&oacute;lo puede existir si es libre.<\/p>\n<p>Una creatividad libre que beneficie a los individuos, a los colectivos y al medio, s&oacute;lo ser&aacute; beneficiosa, si arranca de postulados y proyectos valiosos; y s&oacute;lo habr&aacute; postulados y proyectos valiosos, si los crean hombres dotados de cualidad humana y, a ser posible, de cualidad humana profunda.<\/p>\n<p>No podemos continuar con una sociedad de conocimiento que pone toda su capacidad creativa al servicio del capitalismo explotador de las personas y de los recursos de la tierra. Si continuamos por el camino que llevamos terminar&iacute;amos, en un plazo no muy largo de tiempo, por destrozar la vida sobre la tierra y la tierra misma.<\/p>\n<p>Las sociedades de conocimiento e innovaci&oacute;n constante nos exigen recuperar, en un nuevo contexto cultural, el cultivo de la dimensi&oacute;n absoluta de nuestro acceso a lo real, lo &uacute;nico que puede proporcionarnos la &ldquo;cualidad humana&rdquo; que tanto precisamos para gestionar todos nuestros asuntos y para gestionar la vida de la tierra.<\/p>\n<p>Lo que nuestros antepasados llamaron &ldquo;espiritualidad&rdquo;, lo que llamaron &ldquo;trascendencia&rdquo;, lo que llamaron &ldquo;Dios&rdquo; y con otros muchos nombres, es la segunda dimensi&oacute;n de nuestra experiencia de lo real y de nosotros mismos, la experiencia absoluta &ldquo;de todo esto de aqu&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Toda nuestra argumentaci&oacute;n ha sido racional, sin creencias, sin religi&oacute;n y laica. La fuerza de nuestra argumentaci&oacute;n nos empuja a no cometer la torpeza de intentar volver a inventar lo que ya hace milenios que est&aacute; inventado, sino que nos impele a recoger todo el legado de sabidur&iacute;a de las generaciones que nos han precedido, en un mundo ya globalizado en todos los aspectos, tambi&eacute;n en el de las tradiciones religiosas y espirituales. Tambi&eacute;n este es un argumento racional y laico, sin el menor rastro de intentar rescatar o revivificar las antiguas religiones y las antiguas creencias.<\/p>\n<p>Ya s&oacute;lo nos queda una tarea: <br \/>-delimitar el uso que se haga de IDS para adquirir la cualidad humana que nos permita manejar nuestros asuntos cotidianos de forma sabia, con creatividad y eficacia, sin perjudicarnos a nosotros mismos y a la vida del planeta del que vivimos, <br \/>-y diferenciar el uso que se haga de esos mismos procedimientos, de IDS, para la gran navegaci&oacute;n mar adentro, en la experiencia de &ldquo;eso absoluto&rdquo; que nos abre nuestra condici&oacute;n de vivientes que hablan.<\/p>\n<p>Si nuestra cualidad espec&iacute;fica, que es nuestro doble acceso a la realidad, es nuestra ventaja espec&iacute;fica y la ra&iacute;z de nuestra flexibilidad para enfrentarnos a las situaciones y los problemas y darles una respuesta adecuada, ser&iacute;a l&oacute;gico echar mano de esa posibilidad nuestra para solventar adecuadamente los problemas, siempre nuevos, que nos presentan las sociedades de conocimiento.<\/p>\n<p>Nuestros antepasados, que vivieron en sociedades est&aacute;ticas, dispon&iacute;an de patrones para solventar los problemas que se les presentaban. Pod&iacute;an tener patrones de soluci&oacute;n, porque los colectivos viv&iacute;an de hacer lo mismo durante largos espacios de tiempo. <\/p>\n<p>Aquellas eran unas sociedades regidas por patrones, desde los que afrontaba el presente y el futuro, con soluciones hechas en el pasado. Una sociedad de innovaci&oacute;n y cambio no puede mirar al pasado para enfrentarse al presente, ni para proyectar el futuro.<\/p>\n<p>En las sociedades est&aacute;ticas el futuro era repetici&oacute;n del pasado, no ten&iacute;an que proyectarlo. En las sociedades din&aacute;micas, ni el presente ni el futuro pueden repetir el pasado. Hay que proyectar el futuro para decidir el presente.<\/p>\n<p>En el pasado las religiones, y luego sus sustitutos las ideolog&iacute;as, eran las proveedoras de soluciones. Ahora las soluciones hay que crearlas al paso. Tenemos que acudir expl&iacute;citamente a lo que son nuestras caracter&iacute;sticas como especie. Nuestros antepasados lo hac&iacute;an tambi&eacute;n, pero s&oacute;lo impl&iacute;citamente.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">El imprescindible cultivo de IDS.<\/span><br \/>Tendremos que acudir a nuestra posibilidad de interesarnos por las realidades en ellas mismas; a nuestra posibilidad de mirar las cosas y situaciones distanciadamente y con desapego de nuestros intereses; y a nuestra posibilidad de silenciar todos nuestros criterios, interpretaciones, deseos, temores, recuerdos, expectativas.<\/p>\n<p>Practicando l&uacute;cida y conscientemente IDS podemos acercarnos a las cosas, los problemas, las personas, las situaciones sin desfigurarlas desde nuestros deseos y temores, desde nuestras expectativas.<\/p>\n<p>Practicar IDS frente a problemas y situaciones concretas nos posibilita la m&aacute;xima objetividad y comprensi&oacute;n de las realidades que consideramos, porque vuelca en ellas toda nuestra atenci&oacute;n e inter&eacute;s desinteresado, distanciado de nuestra implicaci&oacute;n en ello, y desde el silenciamiento de todos nuestros patrones de soluciones y valoraciones. <\/p>\n<p>Quienes se acerquen a las cosas, problemas y personas, <br \/>-con ese completo inter&eacute;s por las realidades mismas y no por las ventajas o desventajas que puedan importar para nosotros; <br \/>-quienes sean capaces de prestar esa atenci&oacute;n completamente distanciada de s&iacute; mismo y de su posible implicaci&oacute;n; <br \/>-y en pleno silencio de todos sus patrones mentales, sensitivos y de todas las posibles expectativas; <br \/>-comprender&aacute;n adecuadamente lo que se ponga frente a su mente y su coraz&oacute;n y le dar&aacute;n, sin duda, una soluci&oacute;n adecuada, de acuerdo con el saber cient&iacute;fico y la tecnolog&iacute;a que se disponga.<\/p>\n<p>Habr&iacute;a que utilizar expl&iacute;cita y met&oacute;dicamente IDS <br \/>-para solventar todos los problemas que se presenten, <br \/>-para hacer los postulados adecuados y los proyectos convenientes.<\/p>\n<p>Pero para poderlo hacer con facilidad y eficacia, <br \/>-habr&iacute;a que haberse ejercitado previamente en la atenci&oacute;n e inter&eacute;s por las realidades mismas (I), <br \/>-habr&iacute;a que haberse ejercitado en el distanciamiento y desapego, en una actitud de desimplicaci&oacute;n y paso atr&aacute;s (D) <br \/>-y habr&iacute;a que haberse ejercitado en el silenciamiento de todos nuestros patrones mentales, sensitivos, de todos nuestros recuerdos y expectativas (S).<\/p>\n<p>Las tradiciones religiosas y espirituales son un inmenso dep&oacute;sito de procedimientos para cultivar y ejercitarse en el IDS. S&oacute;lo hay que tomar la tarea de despojar todas esas propuestas de procedimientos y m&eacute;todos del contexto en que estuvieron construidos, que es un contexto de creencias y religiones.<\/p>\n<p>La tarea que habr&iacute;a que realizar es conocer esas tradiciones milenarias, que construyeron esos procedimientos, que los refinaron y verificaron durante milenios, vaci&aacute;ndolos de su forma religiosa y creyente.<\/p>\n<p>Es una tarea factible y no especialmente complicada. En nuestro Centro ya hemos creado un equipo para hacer este trabajo y hace dos a&ntilde;os que lo estamos realizando.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, una lectura atenta y detenida de las tradiciones religiosas y espirituales de la humanidad, desde las condiciones de nuestras sociedades sin creencias, sin religiones y laicas, nos permite comprender que lo m&aacute;s esencial de esas tradiciones es ense&ntilde;ar a utilizar IDS tanto para solventar los problemas que se presentan en sociedades preindustriales, como para adentrarse mar adentro en la experiencia de la dimensi&oacute;n absoluta de la realidad.<\/p>\n<p>Todas las tradiciones utilizan esas tres actitudes (I, D, S) pero cada una de ellas desarrolla especiales procedimientos para conseguirlo, insistiendo m&aacute;s en unas actitudes que en otras. La variedad, riqueza y sofisticaci&oacute;n de los procedimientos es incre&iacute;blemente amplia, rica y largamente verificada.<\/p>\n<p>Ser&iacute;a necio no aprovechar esa sabidur&iacute;a y experiencia milenaria por el hecho que viene expresada, (como no pod&iacute;a ser de otra manera), en formas creyentes y religiosas. Aunque no todos esos sabios procedimientos vienen expresados en creencias y religiones, algunos vienen expresados sin creencias ni religiones.<\/p>\n<p>Sea como fuere, las formas religiosas y creyentes no forman la intenci&oacute;n profunda de su esfuerzo expresivo. El armaz&oacute;n &uacute;ltimo de su estructura y de su intenci&oacute;n, se apoya en nuestra cualidad espec&iacute;fica como vivientes, que es tener un doble acceso a la realidad; y se apoya en la posibilidad de transformar esa cualidad humana en una cualidad humana profunda, por un cultivo intensivo de IDS.<\/p>\n<p>El mismo procedimiento que podemos emplear para solventar convenientemente los problemas de nuestra vida cotidiana en las sociedades de conocimiento, innovaci&oacute;n y cambio, que ser&aacute; el que nos proporcione la &ldquo;cualidad humana&rdquo; que precisamos, ser&aacute; el que nos permitir&aacute; adentrarnos en la dimensi&oacute;n absoluta y gratuita de la realidad. <\/p>\n<p>Cuanto m&aacute;s profundamente nos adentremos en esa dimensi&oacute;n absoluta de toda realidad, mayor y m&aacute;s profunda ser&aacute; nuestra cualidad humana.<\/p>\n<p>Somos unos animales peculiares, porque somos capaces de hablar. Esa innovaci&oacute;n de la vida nos abre muchas posibilidades para adaptarnos a los cambios del medio f&iacute;sico o social y para provocarlos, si conviene. Esa misma innovaci&oacute;n de la vida, nos abre un impensable ventanal a la realidad que hay, independiente de nuestra condici&oacute;n de vivientes. <\/p>\n<p>Esa posibilidad segunda es lo que nuestros antepasados llamaron espiritualidad y que nosotros consideramos m&aacute;s adecuado llamar &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo;.<\/p>\n<p>Aunque es una dimensi&oacute;n que se busca por s&iacute; misma, gratuitamente, sin embargo, siempre tiene grandes repercusiones en nuestra vida pr&aacute;ctica, porque el crecimiento en la profundidad de la cualidad humana, siempre tiene consecuencia en el trato que demos a todas las cosas y a nosotros mismos. <\/p>\n<p>Precisamente porque se busca por ella misma, sin consideraci&oacute;n ninguna egoc&eacute;ntrica, tiene consecuencias de inter&eacute;s y amor por todo, y tiene una gran repercusi&oacute;n en todas las maneras de tratar con las personas y las cosas.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">A modo de conclusi&oacute;n.<\/span><br \/> Hemos puesto todo nuestro inter&eacute;s en fundamentar en la antropolog&iacute;a, la ling&uuml;&iacute;stica, la sociolog&iacute;a y la historia de las religiones, sin creencias, ni religiones, la posibilidad y la necesidad de cultivar nuestra cualidad humana y la cualidad humana profunda, lo que nuestros antepasados llamaron &ldquo;religi&oacute;n&rdquo; y &ldquo;espiritualidad&rdquo;.<\/p>\n<p> A nuestro juicio, es la &uacute;nica manera de vivir esa nuestra peculiar condici&oacute;n de vivientes, con doble experiencia de la realidad, tanto individualmente como colectivamente, en las sociedades de conocimiento, innovaci&oacute;n y cambio continuo, que son sociedades globalizadas.<\/p>\n<p> Es tambi&eacute;n la &uacute;nica manera de poder heredar el riqu&iacute;simo legado de sabidur&iacute;a y de procedimientos para adquirir la cualidad humana profunda que nos dejaron todos nuestros antepasados; no s&oacute;lo los de nuestra tradici&oacute;n occidental, sino los de todas las tradiciones religiosas y espirituales de la humanidad.<\/p>\n<p> No podemos apoyarnos en creencias, porque las nuevas sociedades no nos lo permiten. Y si nos apoy&aacute;ramos en creencias s&oacute;lo podr&iacute;amos heredar nuestra propia tradici&oacute;n occidental, pero en realidad ni esa, porque no podemos creer. <\/p>\n<p>Puesto que no podemos creer, y hemos de aprender a heredar nuestro propio legado sin creencias ni religiones &iquest;qu&eacute; raz&oacute;n puede haber para no recoger el legado completo que los maestros y tradiciones de la humanidad nos han dejado?<\/p>\n<p>Somos afortunados de tener tales y tan extensas herencias. <\/p>\n<p>S&oacute;lo se nos exige una condici&oacute;n para poder hacer nuestras esas riqu&iacute;simas herencias: <br \/>-aprender a tomarlas, dejando en las estanter&iacute;as de la historia las tinajas en los que ven&iacute;an envasados esos perfumes y esencias: los sistemas religiosos y de creencias en que se expresaron en las &eacute;pocas en que se crearon, y con los que intentan todav&iacute;a imponerse en el presente; <br \/>-y aprender tambi&eacute;n a dejar, como inadecuados, los sistemas antirreligiosos, de creencias laicas y desinter&eacute;s por esa dimensi&oacute;n, que ha originado la pretensi&oacute;n y los esfuerzos, injustificados de las religiones y las creencias religiosas, por imponerse en las sociedades industriales y en las sociedades de conocimiento.<\/p>\n<p>No es mucho trabajo el que se exige para conseguir una tan valiosa y necesaria herencia.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">Mari&agrave; Corb&iacute;<\/span><br style=\"font-weight: bold;\" \/><span style=\"font-weight: bold;\">doctor en filosof&iacute;a y licenciado en teolog&iacute;a, especializado en epistemolog&iacute;a; actualmente dirige CETR.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Qu&eacute; es eso que nuestros antepasados llamaron &ldquo;espiritualidad&rdquo;? Nos proponemos dar una fundamentaci&oacute;n laica, sin creencias ni religiones, a lo que nuestros antepasados llamaron &ldquo;espiritualidad&rdquo;, y que nosotros llamaremos &ldquo;cualidad humana&rdquo; y &ldquo;cualidad humana profunda&rdquo;, porque nuestra antropolog&iacute;a ya no es una antropolog&iacute;a de cuerpo y esp&iacute;ritu. &iquest;Qu&eacute; es eso que nuestros antepasados llamaron &ldquo;espiritualidad?&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53645,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[160],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-53644","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-calidad-humana","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53644","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53644"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53644\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53645"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53644"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53644"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53644"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=53644"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}