{"id":53755,"date":"2008-10-06T00:00:00","date_gmt":"2008-10-06T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"sobre_el_conocimiento_silencioso_pri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/sobre_el_conocimiento_silencioso_pri\/","title":{"rendered":"Sobre el conocimiento silencioso [ primera parte ]"},"content":{"rendered":"<p><span><span><span><\/span><\/span><span><span><span style=\"font-weight: bold;\">Contenido: <\/span><br \/><span style=\"font-weight: bold;\">1.<\/span> El conocimiento silencioso, una explicaci&oacute;n laica.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">2.<\/span> La naturaleza del conocimiento silencioso. <br \/><span style=\"font-weight: bold;\">3.<\/span> La gu&iacute;a hacia el conocimiento es el discernimiento interior.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">4.<\/span> El papel de las escrituras en el conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">5.<\/span> El papel de la doctrina en el conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">6.<\/span> La funci&oacute;n del maestro en el conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">7.<\/span> La ense&ntilde;anza de los maestros.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">8.<\/span> La funci&oacute;n de la experiencia en el camino del conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">9.<\/span> La funci&oacute;n de la religi&oacute;n en el camino del conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">10.<\/span> La moralidad como camino al conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">11.<\/span> La plegaria.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">12.<\/span> Ep&iacute;logo<\/p>\n<p><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span style=\"font-weight: bold;\">1. EL CONOCIMIENTO SILENCIOSO, UNA EXPLICACI&Oacute;N LAICA. <\/span><br style=\"font-weight: bold;\" \/><\/span><\/span> <\/span><br \/>Hay dos grandes modos de conocimiento, para nosotros los humanos: uno que consiste en hacernos un dibujo, un dise&ntilde;o, una representaci&oacute;n de la estructura de las cosas que tenemos delante, y otro que consiste en reconocer las cosas mismas.<br \/> El conocimiento-representaci&oacute;n es un conocimiento que se distancia de la realidad, la conoce re-present&aacute;ndola, dibuj&aacute;ndola desde la distancia y la contraposici&oacute;n. Nos contraponemos a lo que conocemos, lo objetivamos; es decir, lo lanzamos ah&iacute; fuera, delante nuestro, -eso es lo que dice el t&eacute;rmino \u00abob-iectum\u00bb-, y una vez lanzado ah&iacute; fuera, para poderlo mirar con distancia, lo delineamos, lo representamos para mejor estudiar y orientar nuestra acci&oacute;n con respecto a ello. Y la representaci&oacute;n que hacemos del objeto es, evidentemente, desde la perspectiva del sujeto que se le pone enfrente y desde sus intereses de acci&oacute;n.<\/p>\n<p> En Occidente no hemos considerado y trabajado m&aacute;s que este tipo de conocimiento. Ese exclusivismo de nuestra perspectiva la hemos cultivado con intensidad. El gran desarrollo de este tipo de conocimiento-representaci&oacute;n, que es un conocimiento de manipulaci&oacute;n y, por tanto, conocimiento-poder, ha llegado a transformar profundamente nuestro sistema de vida sobre la tierra; la de nuestra cultura occidental y la de la cultura de todos los pueblos y est&aacute; afectando, tambi&eacute;n, a todo el sistema vivo de nuestro planeta.<\/p>\n<p> Hay otra posible modalidad de conocimiento, poco o nada desarrollado en Occidente, y del que hablan todas las tradiciones religiosas: un conocimiento que no es re-presentaci&oacute;n ni com-prensi&oacute;n, sino reconocimiento. Dicen los maestros religiosos que ese conocimiento es un reconocimiento, una testificaci&oacute;n gratuita de la presencia misma de las realidades.<\/p>\n<p> En ese tipo de funcionamiento de nuestras facultades cognoscitivas, no hacemos una representaci&oacute;n, un dibujo de las realidades que tenemos delante; y no lo hacemos porque rompemos la distancia que nos separa de ellas. Las reconocemos aproxim&aacute;ndonos a ellas, no distanci&aacute;ndonos. Reconocerlas as&iacute; es testificar su verdad que es la realidad compacta de su existencia.<\/p>\n<p> Cuando reconocemos la belleza de una realidad no hacemos un dise&ntilde;o de la estructura de esa belleza, s&oacute;lo la reconocemos y la atestiguamos. Cuando nos relacionamos inmediatamente con una persona, no hacemos una representaci&oacute;n de ella. Simplemente la tratamos, la reconocemos y la testificamos como persona con nuestra conducta. <\/p>\n<p> Este conocimiento-reconocimiento y testificaci&oacute;n es el conocimiento silencioso del que hablan los maestros religiosos. Es, seg&uacute;n dicen ellos, un conocer que se salta la representaci&oacute;n. Se la salta porque quiebra la distancia porque abandona la voluntad de comprender para controlar. A ese conocer silencioso, no le interesa la utilidad que las cosas puedan tener; le interesa la existencia misma de las cosas, su presencia misma. El conocimiento silencioso no dise&ntilde;a, s&oacute;lo re-conoce el ser de lo que tiene delante, lo re-conoce y lo testifica. Y eso es todo.<\/p>\n<p> Ese conocer-testificaci&oacute;n unifica todas las facultades. Para llegar a ese conocimiento-testificaci&oacute;n, uno tiene que haberse aproximado totalmente a las cosas; para ello tiene que haber reunido, como en un manojo, todas sus capacidades de lucidez, de percepci&oacute;n, de atenci&oacute;n e inter&eacute;s y dirigirlas a las cosas para tocar y acariciar con ellas la realidad de su presencia. <\/p>\n<p> Este conocimiento sin distancia, sin mediaci&oacute;n, engendra comuni&oacute;n y unidad con lo que se conoce. Es un conocer que es inter&eacute;s total por la cosa misma; es conocer y amor, en una pieza. <\/p>\n<p> Dicen los maestros que tenemos que acercarnos a las cosas gratuitamente, sin buscar nada en ellas, pero a la vez, con total inter&eacute;s y pasi&oacute;n. <\/p>\n<p> Cuando uno quiere acceder a ese tipo de conocimiento que no es una representaci&oacute;n, tiene que aprender a interesarse incondicionalmente por la realidad de la presencia de lo que le rodea, para reconocer y testificar, sin m&aacute;s. S&oacute;lo reconocer totalmente, s&oacute;lo testificar la verdad de la existencia de este nuestro mundo, de esta nuestra hermosa tierra, de todos los seres y todos los vivientes que nos rodean, de la existencia de todos y de cada uno.<\/p>\n<p> Dicen los maestros religiosos -y esa es una magn&iacute;fica ense&ntilde;anza, con un gran regusto de verdad- que ese es nuestro destino: reconocer y testificar, sin m&aacute;s. Ese es nuestro gozo, nuestra certeza -certeza que no es fruto de una representaci&oacute;n-, y nuestra vida. Si no se hace eso, no se ha hecho nada, aunque se domine la tierra entera.<\/p>\n<p> Hay que volcarse totalmente sobre lo que se quiere conocer. S&oacute;lo si uno lo hace totalmente, lo hace silenciosamente. Si uno no se vuelca ah&iacute; fuera silenciosamente es que no lo hace totalmente porque pretende conseguir algo del conocimiento de las cosas de nuestro mundo, aunque no sea m&aacute;s que sentido de la vida, mitigaci&oacute;n del tedio y del temor a la muerte.<\/p>\n<p> Y dicen los maestros religiosos, los maestros del silencio, que quien quiera buscar en el conocimiento silencioso y, por tanto, tambi&eacute;n en la religi&oacute;n, el sentido de la vida o cualquier otra cosa que no sea la testificaci&oacute;n desinteresada, se extrav&iacute;a.<\/p>\n<p> Cuando las religiones insisten en proporcionar a sus fieles un sistema de comportamiento, una interpretaci&oacute;n de la realidad, un sentido de la vida o, incluso, una promesa para m&aacute;s all&aacute; de la muerte, desv&iacute;an del conocimiento silencioso.<\/p>\n<p> Dicen las tradiciones religiosas que cuando se consigue el conocimiento que no es representaci&oacute;n sino testificaci&oacute;n desinteresada de las realidades de este nuestro mundo y esta nuestra tierra, esas realidades nos testifican a nosotros. Dicen que, entonces, cada una de las realidades que nos rodean se hace como una mente, como un esp&iacute;ritu, como una faz que nos reconoce y nos testifica; y su testimonio pacifica nuestro ser, hace completo nuestro gozo y aleja, del todo, el temor. Y se consigue todo eso, no por lo que nos dicen las cosas, ni porque nos expliquen nuestro destino o nos digan c&oacute;mo tenemos que pensar y actuar o cual es nuestro futuro, sino s&oacute;lo por su testimonio silencioso, mudo y sin forma.<\/p>\n<p> Cuando nuestra actitud respecto de todas las cosas que nos rodean es un \u00abs&iacute; incondicional\u00bb, la actitud de todo lo que existe es, tambi&eacute;n, con respecto a nosotros, un claro y expl&iacute;cito \u00abs&iacute; incondicional\u00bb. Ese \u00abs&iacute;\u00bb mutuo es la unidad, el gozo, la paz, el conocimiento, la certeza, el fin del miedo y la vida eterna. As&iacute; hablan los maestros.<\/p>\n<p> El peculiar tipo de conocimiento que llamamos \u00abreconocer\u00bb pasa intensamente por la percepci&oacute;n y el sentir, porque es un conocer concreto. S&oacute;lo en concreto se reconoce una presencia. Si el conocimiento de eso concreto no pasara y se asentara en la fuerza de la percepci&oacute;n y del sentir, no ser&iacute;a concreto. El conocimiento abstracto conoce conceptos. Un concepto no es eso que hay ah&iacute; sino un dise&ntilde;o de eso que hay ah&iacute;. Lo que representa a una cosa es un dise&ntilde;o de ella, una simplificaci&oacute;n de su enorme complejidad, construida no tanto para acogerla y reconocerla cuanto para estar orientado con respeto a ella y manejarla cuando sea necesario. Lo que representa a una cosa no es la cosa, si no, no la representar&iacute;a.<\/p>\n<p> El conocimiento religioso se sit&uacute;a en el &aacute;mbito del conocimiento que reconoce, no en el &aacute;mbito del conocimiento que dise&ntilde;a y conceptualiza para manejar. De ah&iacute; se concluye que el conocimiento religioso se apoya en la percepci&oacute;n y en el sentir. Las creencias son conceptualizaciones o simbolizaciones de lo que \u00abah&iacute; viene\u00bb; son, por tanto, dise&ntilde;os. Pero son dise&ntilde;os tambi&eacute;n construidos para orientar nuestra aproximaci&oacute;n completa a lo que nos rodea, a fin de poder percibirlo, sensarlo y reconocerlo. Las conceptualizaciones religiosas, las creencias y los s&iacute;mbolos son como las conceptualizaciones o expresiones est&eacute;ticas, orientan para aproximarse a ver y a sentir. S&oacute;lo eso.<\/p>\n<p> Esta es la raz&oacute;n por la que los hechos religiosos pasan, se apoyan y se enra&iacute;zan en lo concreto, en el sentir y en el cuerpo. Lo que se queda en la mente, se queda en el concepto, en el conocer de dise&ntilde;os, en lo que delinea y representa las cosas, pero que no son las cosas. Quien se queda en las creencias o insiste en ellas se mantiene separado de la realidad sagrada. Quien se mantiene separado no puede reconocer su presencia porque se contenta con creer.<\/p>\n<p> El conocimiento religioso, (puesto que no es un conocimiento que versa sobre dise&ntilde;os y tampoco versa sobre creencias), tiene que v&eacute;rselas con algo que se hace presente por s&iacute; mismo. S&oacute;lo lo que nuestros sentidos perciben y lo que nuestra sensibilidad testifica es concreto. Ah&iacute;, y s&oacute;lo ah&iacute;, tiene que presentarse lo religioso, fuere lo que fuere. Si no se presenta ah&iacute;, no lo podremos reconocer ni acoger o testificar su presencia.<\/p>\n<p> Sea lo que sea lo que llamamos religioso es algo que ah&iacute;, en todo lo que nos rodea, viene y puede ser reconocido. <br \/> No hay alternativa: si queremos tener acceso a lo religioso, hay que aprender a usar y cultivar un sentir completo de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea, y dejar atr&aacute;s tanto los conceptos como las creencias.<\/p>\n<p> Este es el conocimiento que pueden ofrecer las tradiciones religiosas a nuestra cultura cient&iacute;fica e industrial. <\/p>\n<p> Es urgente terminar con el monopolio del conocimiento-representaci&oacute;n. Una cultura de continua transformaci&oacute;n del conocimiento-representaci&oacute;n; una cultura que con sus estrategias cognoscitivas ha llegado a controlar, o por lo menos, a alterar los procesos de nuestro planeta; una cultura que ha hecho de la especie humana la gestora de los destinos de todos los seres vivientes y del planeta entero, requiere, con urgencia, cultivar el conocimiento que engendra el inter&eacute;s por todo y la testificaci&oacute;n gratuita de todo lo que existe.<\/p>\n<p> Lo que necesita, pues, con urgencia nuestra sociedad es el conocimiento silencioso.<\/p>\n<p> Si las tradiciones religiosas se empe&ntilde;an en suministrar creencias, sistemas de comportamiento o, incluso, sentido de la vida, no sirven para nada. No sirven para nada porque colaboran al mantenimiento de la exclusividad del conocimiento-representaci&oacute;n y plantean la pelea en si esta representaci&oacute;n o si esta otra. <\/p>\n<p> Lo verdaderamente urgente es romper el monopolio del conocimiento-representaci&oacute;n y proporcionar maneras, asequibles para todos, de acceso al conocimiento silencioso. <\/p>\n<p> Las tradiciones religiosas son las maestras de ese conocimiento, las que conservan la venerable tradici&oacute;n y las ense&ntilde;anzas de los maestros. Si la sal se vuelve ins&iacute;pida, &iquest;qui&eacute;n la salar&aacute;?<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">2. LA NATURALEZA DEL CONOCIMIENTO SILENCIOSO <\/span><\/p>\n<p> Dice Valmiki que \u00abaquellos que tienen sed de conocimiento y buscan la Verdad, esos son llamados, con toda raz&oacute;n, seres humanos; todos los dem&aacute;s, no son m&aacute;s que brutos\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">1<\/span>]. <\/p>\n<p> Valmiki se est&aacute; refiriendo al conocimiento silencioso. Esta afirmaci&oacute;n del sabio es una dura advertencia para nosotros, los hombres de la cultura industrial que desconocemos, casi por completo, la existencia misma de ese tipo de conocimiento. Parad&oacute;jicamente, los hombres de la sociedad de conocimiento, los que tendemos a vivir de la continua producci&oacute;n de conocimiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico, ignoramos el conocimiento silencioso; no entra en nuestra cuenta, no lo catalogamos como conocimiento. <\/p>\n<p> Si se piensa con un poco de detenimiento, nadie dejar&aacute; de darle la raz&oacute;n a Valmiki: nuestro conocimiento cient&iacute;fico y t&eacute;cnico no nos salva de no ser m&aacute;s que brutos, brutos con un terrible aparato cient&iacute;fico y t&eacute;cnico, pero brutos; por tanto, si queremos ser verdaderamente humanos hemos de admitir y buscar el otro tipo de conocimiento, el conocimiento silencioso. Hemos de buscar la Verdad. Y no bastan las verdades de las formulaciones de la ciencia; requerimos buscar la Verdad que aparece en el silencio, la que es una presencia.<\/p>\n<p> Es, pues, preciso aprender el conocimiento desinteresado que se limita a ser testigo ecu&aacute;nime, espectador desvinculado e impasible, sin morada, pero ben&eacute;volo. <\/p>\n<p> El conocer como puro testigo es un conocer sin retorno. Conocer como testigo es salir fuera sin retornar a casa; es reconocer. Es mirar sin nadie que mire porque quien mira, viendo se olvid&oacute; de s&iacute;; es una lucidez que lo es hasta tal extremo que pierde la morada. <\/p>\n<p> Quien conoce as&iacute; &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a ofenderse? Ya no hay nadie para ofenderse. Puesto que no hay nadie que pueda ofenderse, ya no hay residuo ninguno de resentimiento. Todo es lucidez conmovida, tan conmovida que ya no tiene retorno.<\/p>\n<p> Y puesto que no hay retorno, no hay morada y puesto que ya no hay morada, ya no hay m&aacute;s dualidad, s&oacute;lo una presencia l&uacute;cida de s&iacute; misma.<\/p>\n<p> Ese es el reino de los cielos: la conmoci&oacute;n que enciende la luz. Cuando ya se es fuego y luz, queda calcinada la casa y el que la habitaba y ya no queda nadie en ninguna parte, s&oacute;lo lucidez vibrante.<\/p>\n<p> Este es el conocimiento que descerraja el ego&iacute;smo. S&oacute;lo ese conocimiento hace explotar la burbuja que enclaustra. S&oacute;lo ese conocimiento para la rueda que gira en torno de la necesidad. La mente y la carne se abren, salen del capullo en que estaban presas para no volver m&aacute;s sobre s&iacute; mismas. Ese conocimiento vac&iacute;a al yo porque disuelve su n&uacute;cleo. La experiencia, repetida, del conocimiento silencioso, del conocimiento que s&oacute;lo reconoce y testifica, va disolviendo la consistencia del yo.<\/p>\n<p> El conocimiento silencioso, el religioso, no se opone a la duda. S&oacute;lo la creencia se contrapone a la duda. El conocimiento silencioso acepta la duda, no la reprime; la acepta para poderla disolver con el peso de la certeza. Toda duda debe aflorar, debe hacerse presente al esp&iacute;ritu y a la carne para que el conocimiento, el m&aacute;s potente de los &aacute;cidos, la disuelva. S&oacute;lo la duda que es diluida por el conocimiento desaparece; la que no disuelve el conocimiento sino que la reprime la creencia, permanece dividiendo en dos el esp&iacute;ritu y la carne.<\/p>\n<p> La duda m&aacute;s peligrosa que el conocimiento silencioso debe diluir no es la duda de una interpretaci&oacute;n, de una formulaci&oacute;n, sino la duda con respecto a la verdad que hemos caracterizado como una presencia. <\/p>\n<p> Con frecuencia, en el proceso del conocimiento religioso, la mente se adelanta y se rinde a la certeza; el hombre llega a tocar con la punta m&aacute;s afilada y estirada de su esp&iacute;ritu la presencia que quebranta toda duda. Pero la certeza conseguida en esa punta, en ese estiramiento, no basta para disolver la duda de la carne, no basta para que las entra&ntilde;as se cercioren. Quien pacifica y certifica, quien convence definitivamente al hombre no es la punta alargada de su esp&iacute;ritu; quien convence y disuelve la duda es la carne. S&oacute;lo cuando la carne conoce y se conmociona hay certeza plena y eficaz. Hay que esforzarse para arrastrar a la carne hasta donde el esp&iacute;ritu, estir&aacute;ndose, llega. Hay que buscar estrategias para que la carne se entere.<\/p>\n<p> La carne necesita tiempo para reconocer y hacer llegar la luz hasta sus m&aacute;s profundos repliegues. Hay que darle tiempo para que se empape. Empapar de conocimiento a la carne es sutilizarla. Sutilizar a la carne es educar sus sensores. Educar la sensibilidad es hacerle aprender a reconocer la realidad sutil.<\/p>\n<p> Esta es la verdadera dificultad del proceso religioso: sutilizar a la carne; hacerla cognoscitiva como el esp&iacute;ritu; hacer que se conmueva como testigo impasible.<\/p>\n<p> Hay que entender con claridad esto: no hay silencio verdadero, no hay conocimiento silencioso, no hay reconocimiento de la presencia que ah&iacute; viene hasta que nuestra sensibilidad no consigue todo eso. No es nuestro esp&iacute;ritu y nuestra mente la que tiene que alcanzar la categor&iacute;a de testigo imparcial y conmovido, es nuestra carne la que debe alcanzar esa condici&oacute;n. El conocer y el saber del que hablan los maestros religiosos es conocer y saber con el cuerpo. Es un conocer que es sentir. As&iacute; es que el conocimiento tiene que ser a la vez sentir, sentimiento. Y en el &aacute;mbito de las experiencias religiosas s&oacute;lo es v&aacute;lido el sentimiento que es luz, conocer.<\/p>\n<p> Los sentimientos que son \u00abmis\u00bb sentimientos, son un obst&aacute;culo al conocimiento silencioso. Mis sentimientos dan consistencia al yo y refuerzan, mucho m&aacute;s que las ideas, el ego&iacute;smo. <\/p>\n<p> El silenciamiento de los sentimientos no es convertir a nuestro cuerpo en una piedra incapaz de conmoverse y vibrar. El silenciamiento de los sentimientos es hacerlos progresivamente impersonales. Hay que hacer de nuestra carne un sensor fino y continuamente vibrante, pero impersonal. Hay que aprender a sentir con tal intensidad que ya no sea posible volver a casa. <\/p>\n<p> La gente suele tener una dificultad al emprender el camino religioso: teme que adentrarse por ese sendero sea entrar en el mundo de la insensibilidad. Es un gran error. Mientras los sentimientos sean mis sentimientos, es que no han sido los suficientemente fuertes, y as&iacute; me han permitido volver a casa. Quien tiene sentimientos, quien busca sentimientos, mantiene su capacidad de conmoverse refrenada y con sordina. S&oacute;lo quien ya no tiene sentimientos siente con plenitud. Quien siente plenamente ya no vuelve a casa, porque su sentimiento no le deja volver, ya no tiene sentimientos, porque como no ha podido volver a casa, ya no hay nadie que pueda tener nada; ya es s&oacute;lo una vibraci&oacute;n impersonal y cognoscitiva, es s&oacute;lo una conmoci&oacute;n sin morada, sin vuelta a casa.<\/p>\n<p> En esto tambi&eacute;n ocurre como en el arte: cuando uno siente profundamente la m&uacute;sica, al o&iacute;rla no vuelve a casa, su sentir es tan profundo que se olvida de su yo y, as&iacute;, su sentir es tan radical que es impersonal. S&oacute;lo quien no siente con la totalidad de su ser la m&uacute;sica, puede, cuando la oye, volver a casa y ocuparse y entretenerse con sus sentimientos.<\/p>\n<p> Cuando el conocimiento silencioso tiene lugar en la punta del esp&iacute;ritu, la certeza es tenue y puede convivir con la duda, con la inquietud y con la falta de paz, es decir, con la falta de convencimiento de la carne. S&oacute;lo cuando el conocimiento llega a la carne la certeza se hace como un bloque, una masa inconmovible. No se puede saber lo que es esa certeza hasta que hayamos hecho llegar el conocimiento al &uacute;ltimo rinc&oacute;n de nuestra carne. <\/p>\n<p> Nadie puede impartir el conocimiento silencioso,- el conocimiento religioso-, desde fuera. La certeza que dice nacer de la sumisi&oacute;n al prestigio o a la autoridad, aunque sea la autoridad de Dios, no es una certeza, es s&oacute;lo aferramiento a una creencia que reprime la duda. La certeza s&oacute;lo brota desde dentro, desde el conocimiento y desde la conmoci&oacute;n de la carne que disuelve toda duda. <\/p>\n<p> Cuando el conocimiento de la punta del esp&iacute;ritu llega a la carne, cuando la carne se ha sutilizado hasta conocer como esp&iacute;ritu, hasta hacerse esp&iacute;ritu y vida, entonces lo que se conoce es nada, porque en todo eso que nos rodea no podemos se&ntilde;alar nada que engendre esa certeza. Todo tiene un convincente sabor de verdad, pero nada de todo esto es la verdad. La verdad que engendra la certeza es un s&oacute;lo sabor en los miles de sabores. <\/p>\n<p> La certeza inconmovible de \u00abnada\u00bb es quiz&aacute;s la mejor orientaci&oacute;n para aprender a reconocer lo que es el conocimiento silencioso, el sentir silencioso e impersonal, la certeza masiva que se filtra hasta la carne.<\/p>\n<p> Desde aqu&iacute; puede comprenderse que el conocimiento es libertad. Desde la certeza inconmovible de \u00abnada\u00bb, (porque no es certeza de nada en concreto), es de la &uacute;nica manera que se es libre de todo.<\/p>\n<p> El conocimiento silencioso no es sumisi&oacute;n a ninguna verdad, ni siquiera a una que baje del cielo; ni es sumisi&oacute;n a una autoridad, ni siquiera a la de Dios. Ninguna verdad somete, ni ninguna cosa, ni ning&uacute;n dios, porque la certeza es certeza de \u00abnada\u00bb. Es certeza de \u00abnada\u00bb porque todo me certifica y en todo me muevo en lo cierto; as&iacute; nada me somete. El sabor fuerte de la verdad no es el sabor de algo, es el sabor profundo de todo; as&iacute;, para gustarlo no me he de someter a nada, porque nada tiene la exclusividad de ese sabor.<\/p>\n<p> El conocimiento libre que libera de todo no es el conocimiento de mi raz&oacute;n, ni siquiera de mi mente. El conocimiento realmente libre y liberado es el que se produce cuando la carne se extiende como un tent&aacute;culo para tocar lo que ah&iacute; viene, no para devorarlo y sustentarse con ello, sino para reconocerlo, conmovi&eacute;ndose con su presencia.<\/p>\n<p> El conocimiento es libertad total cuando la carne entera es una voluntad que no quiere \u00abnada\u00bb, porque ha podido llegar a ser s&oacute;lo testigo.<\/p>\n<p> Cuando se llega a este conocimiento silencioso, que por silencioso es masivamente cierto de nada, entonces, se da el conocimiento libre porque ya no hay apego a nada. Dice Huei-Neng que ese no apego \u00abes ver y conocer que todos los fen&oacute;menos son &#8216;pensamiento&#8217; sin apegarse a nada, es ver que lo que se manifiesta por todas partes es el no-apego que permanece desapegado de todo\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">2<\/span>]. <\/p>\n<p> Con el conocimiento silencioso hay certeza en todo; y porque hay certeza en todo, -ya que es certeza de nada-, en todo hay desapego y libertad; entonces, todo es una presencia, y dice bellamente Huei-Neng, que entonces, tambi&eacute;n, \u00abnada es inerte\u00bb.<br \/> Puesto que la verdad es el sabor de todo, no hay nada que abandonar ni nada que desear. Esta es la ra&iacute;z de la libertad.<\/p>\n<p> Uno mismo tiene el mismo sabor de todo. No hay pues nadie en casa porque en realidad soy un testigo sin morada. La ilusi&oacute;n de la necesidad nos induce a pensar que hay alguien en casa; pero aqu&iacute;, en m&iacute;, no hay realmente nadie y pensar que hay alguien, creer, m&aacute;s bien, que hay alguien es el sustento del ego&iacute;smo que bloquea el conocimiento.<\/p>\n<p> Todo tiene el mismo sabor. Por eso s&eacute; que en mi casa no hay nadie y tambi&eacute;n comprendo que tampoco hay nada que buscar. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a que buscar cuando todo tiene el mismo sabor? &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a que buscar y d&oacute;nde si no hay nada en ninguna parte que tenga la exclusiva del sabor? <\/p>\n<p><br style=\"font-weight: bold;\" \/><span style=\"font-weight: bold;\">3. LA GUIA HACIA EL CONOCIMIENTO ES EL DISCERNIMIENTO INTERIOR.<\/span><\/p>\n<p> Lo real es m&aacute;s sutil que lo imaginario y solamente lo perciben los que \u00abhan muerto antes de morir\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">3<\/span>]. <br \/> Se necesita un criterio sutil para discernir lo verdaderamente real de lo que no lo es. Ese criterio sutil es lo que llamamos \u00abdiscernimiento\u00bb.<\/p>\n<p> Pregunta Castaneda, \u00ab&iquest;c&oacute;mo sabr&eacute; que he visto, que estoy viendo?\u00bb<br \/> Responde D. Juan: \u00abSabr&aacute;s. Te confundes s&oacute;lo cuando hablas.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">4<\/span>]. <br \/> El criterio de verdad funciona desde el seno del silencio. El discurso no es capaz de conducirnos a la realidad sutil.<\/p>\n<p> Dice Rum&iacute; que \u00absi alguna vez has gustado el az&uacute;car, aunque te fuera ofrecida en cien diferentes tipos de halva, reconocer&aacute;s su sabor. Aquel que mordi&oacute; una vez la ca&ntilde;a de az&uacute;car, si luego no reconoce su gusto, &iexcl;sin duda tiene dos cuernos!\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">5<\/span>].<\/p>\n<p> Dice Sankara que \u00abla realizaci&oacute;n de la Verdad se obtiene mediante el discernimiento, jam&aacute;s mediante la acci&oacute;n; ni aunque realiz&aacute;semos diez millones de acciones.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">6<\/span>]\n<p> El mismo Sankara insiste en otro lugar que a la verdad no conducen m&aacute;s que el desapego y el discernimiento: <br \/> \u00abPerseverando en el recto discernimiento que le permite al hombre renunciar a las ilusiones creadas por su propia mente, obtiene inspiraci&oacute;n suficiente para que dentro de &eacute;l surja un profundo anhelo por alcanzar la liberaci&oacute;n. As&iacute; pues, un verdadero buscador de la libertad debe antes que nada fortalecer estos dos aspectos: discernimiento y renuncia\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">7<\/span>]. <\/p>\n<p> En realidad, la renuncia, el desapego es causa y efecto del discernimiento.<\/p>\n<p> El discernimiento y la ayuda del Maestro, la gracia del Maestro, conducen a trascender las envolturas para llegar al discernimiento completo que acaba diciendo \u00abNeti, neti\u00bb, \u00abno esto, no esto\u00bb. Cuando se llega a ese punto ya no hay m&aacute;s razonamiento ni an&aacute;lisis; s&oacute;lo queda el Testigo, el Absoluto Conocimiento, el Atman [<span style=\"font-weight: bold;\">8<\/span>]. <\/p>\n<p> Se necesita discernimiento para no confundir lo que apunta al conocimiento con el conocimiento, los s&iacute;mbolos con lo simbolizado. Dicen los maestros zen:<br \/> \u00abNo es dif&iacute;cil<br \/> ver la forma en el espejo.<br \/> Pero no existe ning&uacute;n medio de capturar<br \/> la luna en la corriente de agua\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">9<\/span>] No hay sistemas para capturar la luna en el agua sin confundirla con la corriente de agua. El &uacute;nico sistema es el \u00abno-sistema\u00bb que supone el fino discernimiento.<\/p>\n<p> El discernimiento cognoscitivo va indisolublemente unido al amor. Podr&iacute;a decirse que el discernimiento es una forma apasionada de amor. Este es el sentido de la afirmaci&oacute;n suf&iacute;: <br \/> \u00abes necesaria una pasi&oacute;n, un deseo ardiente, para distinguir el vino de la copa\u00bb . <br \/> M&aacute;s expl&iacute;cita, si cabe, y mucho m&aacute;s bella es esta otra expresi&oacute;n del mismo pensamiento: <br \/> \u00abEl amor es el astrolabio de los misterios de Dios.\u00bb&nbsp; [<span style=\"font-weight: bold;\">11<\/span>]\n<p> En resumen: El conocimiento desde el silencio, el conocimiento desapegado que es un conocimiento-Testigo es el gu&iacute;a. Y ese conocimiento-Testigo desapegado y silencioso es pasi&oacute;n, amor. Ese Testigo-Amor es el gu&iacute;a.<\/p>\n<p><br style=\"font-weight: bold;\" \/><span style=\"font-weight: bold;\">4. PAPEL DE LAS ESCRITURAS EN EL CONOCIMIENTO.<\/span><\/p>\n<p> Dice Sankara: <br \/> \u00abEl estudio de las Escrituras es in&uacute;til si no se tiene la experiencia pr&aacute;ctica de la Verdad Suprema; y siguen siendo igualmente in&uacute;tiles una vez conocida la Verdad Suprema.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">12<\/span>]. <br \/> El papel de las Escrituras es muy circunscrito.<br \/> Contin&uacute;a el mismo Sankara: <br \/> &ldquo;Nadie se cura de una enfermedad por el mero hecho de repetir el nombre de la medicina, sin tom&aacute;rsela; igualmente, sin la experiencia directa de ese Poder Supremo nadie puede liberarse, por m&aacute;s que repita la palabra Brahman.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">13<\/span>]. <br \/> Las Escrituras valen en cuanto ayudan a conducir a Eso. No tienen otro valor.<\/p>\n<p> Dice Rum&iacute; con respecto a su obra cumbre, el Mathnaw&icirc;. <br \/> \u00abNo he cantado el Mathnaw&icirc; para que se lo lleve encima, para que se lo repita, sino para que se ponga bajo los pies y se vuele con &eacute;l. El Mathnaw&icirc; es una escalera de ascensi&oacute;n hacia la Verdad\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">14<\/span>]. <br \/> Y eso &uacute;nicamente son todas las Escrituras, una escalera que se utiliza y se abandona.<\/p>\n<p> Ramana Maharshi resume en una frase feliz la funci&oacute;n de las Escrituras en el conocimiento: <br \/> \u00abTodo el Ved&acirc;nta est&aacute; contenido en dos pasajes de la Biblia: &#8216;Yo soy el que soy&#8217; y &#8216;No temas, yo soy Dios'\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">15<\/span>]. <\/p>\n<p> Pero, sin duda, es todav&iacute;a m&aacute;s expresivo de la funci&oacute;n de las Escrituras en el conocimiento este otro texto extraordinario, ya citado, de un maestro zen: <br \/> \u00abLlegar&aacute; el tiempo&#8230; habr&aacute; un sumergirse en lo desconocido con el grito: &iexcl;Ah, es esto! Cuando profieras este grito, te habr&aacute;s descubierto. Descubrir&aacute;s al mismo tiempo que todas las ense&ntilde;anzas de los antiguos ilustres, expuestas en el Tripitaka budista, en las Escrituras Tao&iacute;stas y en los Cl&aacute;sicos confucianos, no son m&aacute;s que comentarios sobre tu propio grito repentino: &iexcl;Ah, esto!\u00bb. [<span style=\"font-weight: bold;\">16]<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">5. PAPEL DE LA DOCTRINA EN EL CONOCIMIENTO.<\/span><\/p>\n<p> Dicen los Maestros que solo los mundanos se satisfacen con las creencias.<br \/> Milarepa tiene estas duras palabras para los apegados a las doctrinas:<br \/> \u00abApegarse al fanatismo sectario y al dogma<br \/> hace de uno un malvado y un pecador sumo\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">17<\/span>]. <\/p>\n<p> Radhakrishnan dice que \u00abdiscuten sobre los dogmas los semirreligiosos e irreligiosos, pero no los realmente religiosos\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">18<\/span>]. <br \/> Cuando, en un s&iacute;mil, a uno le interesa realmente contemplar la belleza, &iquest;pasar&aacute; su tiempo discutiendo sobre la interpretaci&oacute;n correcta, ortodoxa de la belleza? &iquest;No es el inter&eacute;s por las interpretaciones de la belleza indicio del desinter&eacute;s por la belleza misma? Cuando la belleza est&aacute; presente, &iquest;qu&eacute; inter&eacute;s tiene la \u00abre-presentaci&oacute;n\u00bb que es s&oacute;lo ausencia de la inmediatez de la presencia? Cabe decir lo mismo con respecto a la verdad religiosa.<\/p>\n<p> Dice un Maestro suf&iacute; que \u00absi la conducta externa y las creencias de los hombres hiciesen santos, no existir&iacute;a la Tierra, s&oacute;lo un cielo poblado de santos.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">19<\/span>]\n<p> Adem&aacute;s, tomarse demasiado en serio las doctrinas es una trampa mortal.<br \/> Dice Huang Po: \u00ab&iquest;A qu&eacute; buscar una doctrina? Tan pronto como teng&aacute;is una doctrina caer&eacute;is en el pensamiento dual&iacute;stico.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">20<\/span>]. <br \/> Y si uno es atrapado en el pensamiento dualista, no hay posibilidad ninguna de acceder al conocimiento completo.<\/p>\n<p> &iquest;Cu&aacute;l es entonces, la utilidad de las palabras, de los t&eacute;rminos, de los s&iacute;mbolos, de las doctrinas?<br \/> Un Maestro suf&iacute; respondi&oacute;: \u00abLa palabra es &uacute;til porque incita a la b&uacute;squeda y no porque a trav&eacute;s de ella pueda obtenerse lo que se busca. Si as&iacute; fuera, obviamente, no ser&iacute;an necesarios los esfuerzos y la renuncia a s&iacute; mismo. La palabra es como una cosa que vemos moverse a lo lejos: corremos hacia ella para verla, pero a causa de su movimiento no podemos hacerlo. As&iacute; es, en su aspecto oculto, la palabra del hombre: ella te incita a buscar el sentido aunque en realidad no puedas verlo.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">21<\/span>]\n<p> Adem&aacute;s de la utilidad que acabamos de mentar, incitar a la b&uacute;squeda, las palabras tienen otras funciones.<br \/> \u00abAl escuchar el dharma (la palabra, la doctrina) los sabios se tornan serenos, como lagos profundos, tranquilos y cristalinos.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">22<\/span>] <\/p>\n<p> Sin embargo, no debe olvidarse nunca que la doctrina es una balsa para atravesar el r&iacute;o, no para llevarla encima. Dice el Buda:<br \/> \u00abOh bhikkhus, un hombre est&aacute; de viaje. Llega a una gran extensi&oacute;n de agua de la cual la orilla de su lado es peligrosa y espantable, pero la otra orilla es segura y sin peligro. No hay barca con la que ganar la otra orilla, ni puente para pasar de esta orilla a la otra. Piensa: Esta extensi&oacute;n de agua es vasta y la orilla de este lado de ac&aacute; es peligrosa y espantable; la otra orilla es segura y sin peligro. No hay barca con la que ganar la otra orilla y no hay puente para pasar de esta orilla a la otra. Ser&aacute; bueno que re&uacute;na hierba, madera, ramas y hojas y que me haga una balsa y que con la ayuda de esta balsa, pase seguro a la otra orilla, sirvi&eacute;ndome de mis manos y de mis pies. Entonces, este hombre, oh bhikkhus, re&uacute;ne hierba, madera, ramas y hojas y hace una balsa y con la ayuda de esta balsa pasa seguro a la otra orilla sirvi&eacute;ndose de sus manos y sus pies. Habiendo hecho la traves&iacute;a y habiendo alcanzado la otra orilla piensa: Esta balsa me ha sido de una gran ayuda. Con la ayuda de esta balsa he pasado seguro a la otra orilla, sirvi&eacute;ndome de mis manos y de mis pies. Ser&aacute; bueno que lleve esta balsa sobre mi cabeza o sobre mi espalda donde quiera que vaya. &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;ais, oh bhikkhus? Actuando de esta manera, &iquest;actuar&iacute;a convenientemente en lo que se refiere a la balsa?<br \/> -No, Se&ntilde;or<br \/> -Entonces, &iquest;de qu&eacute; forma actuar&iacute;a convenientemente con respecto a la balsa? Habiendo hecho la traves&iacute;a y habiendo pasado al otro lado, este hombre piensa: Esta balsa ha sido una gran ayuda. Con la ayuda de esta balsa he podido pasar seguro a la otra orilla, sirvi&eacute;ndome de mis manos y de mis pies. Ser&aacute; bueno que deje esta balsa en el suelo sobre la orilla o que la deje a las olas y que yo me vaya donde quiera. Actuando de esta manera, este hombre act&uacute;a convenientemente en lo que concierne a la balsa.<\/p>\n<p>Igualmente, oh bhikkhus, he ense&ntilde;ado una doctrina semejante a una balsa, est&aacute; hecha para atravesar las aguas y no para llevarla encima. Vosotros, oh bhikkhus, que comprend&eacute;is que la ense&ntilde;anza es semejante a una balsa, deber&iacute;ais abandonar las buenas cosas, y cuanto m&aacute;s las malas.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">23<\/span>]\n<p> La adhesi&oacute;n a una doctrina no debe ser tal que conduzca a despreciar a otras. A este respecto dice el Buda:<br \/> \u00abEstar ligado a un punto de vista y menospreciar otros puntos de vista como inferiores, a eso los sabios le llaman un lazo\u00bb<\/p>\n<p> \u00abOh bhikkhus, incluso este punto de vista -el budista- que es tan puro y tan claro, si os lig&aacute;is a &eacute;l, si lo acarici&aacute;is en vuestro interior, si lo guard&aacute;is como un tesoro, si est&aacute;is ligado a &eacute;l, entonces, no comprend&eacute;is que la ense&ntilde;anza es semejante a una balsa que est&aacute; hecha para atravesar las aguas, no para ligarse a ella.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">24<\/span>]\n<p> En estos textos se pone de manifiesto la pura funcionalidad de la doctrina y, por tanto, su magnanimidad y el desapego que debe acompa&ntilde;ar a todo lo que no sea la pura e informulable verdad. Tambi&eacute;n se pone de manifiesto la magn&iacute;fica sabidur&iacute;a del Buda.<\/p>\n<p> Los grandes cristianos no est&aacute;n lejos de esta sabidur&iacute;a. Para San Gregorio de Niza, <br \/> \u00abtodo concepto relativo a Dios es un simulacro, una imagen falaz, un &iacute;dolo. Los conceptos que formamos seg&uacute;n el entendimiento y la opini&oacute;n que nos son naturales, bas&aacute;ndonos en una representaci&oacute;n inteligible, crean &iacute;dolos de Dios en vez de revelarnos a Dios mismo. No hay m&aacute;s que un nombre para expresar la naturaleza divina: es el asombro que embarga al alma cuando piensa en Dios.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">25<\/span>] San Juan Damasceno recoge el pensamiento de S.Gregorio Nacianceno y dice: <br \/> \u00abTodo cuanto decimos de Dios en t&eacute;rminos positivos declara, no su naturaleza, sino lo que la rodea.\u00bb<\/p>\n<p> Lo que importa de la doctrina es lo que puede ayudar a conducir al conocimiento. Las interpretaciones, aunque sean doctrinas metaf&iacute;sicas no conducen al conocimiento. Veamos el famoso texto de Buda a este respecto:<br \/> \u00abPor consiguiente, M&acirc;lunkyaputta, conserva en tu esp&iacute;ritu lo que he explicado como lo he explicado y lo que no he explicado como no-explicado. &iquest;Qu&eacute; cosas son las que no he explicado? Si este universo es eterno o no lo es, etc&#8230;no lo he explicado. &iquest;Por qu&eacute;, M&acirc;lunkyaputta, no las he explicado? Porque esto no es &uacute;til, porque esto no est&aacute; fundamentalmente ligado a la vida santa y espiritual, porque esto no conduce a la aversi&oacute;n, al desapego, a la cesaci&oacute;n, a la tranquilidad, a la penetraci&oacute;n profunda, a la realizaci&oacute;n completa, al Nirv&acirc;na. Es por eso que yo no las he explicado. [<span style=\"font-weight: bold;\">26<\/span>] Entonces, M&acirc;lunkyaputta, &iquest;qu&eacute; he explicado? He explicado dukkha (el dolor), el nacimiento de dukkha, la cesaci&oacute;n de dukkha y el camino que conduce a la cesaci&oacute;n de dukkha. &iquest;Por qu&eacute;, M&acirc;lunkyaputta, he explicado estas cosas? Porque es &uacute;til, porque est&aacute; fundamentalmente ligado a la vida santa y espiritual, porque conduce a la aversi&oacute;n, al desapego, a la cesaci&oacute;n, a la tranquilidad, a la penetraci&oacute;n profunda, a la realizaci&oacute;n completa, al Nirv&acirc;na. Es por eso que las he explicado\u00bb. <\/p>\n<p> Esta es, pues, la limitada funci&oacute;n de las doctrinas, de las palabras, de los s&iacute;mbolos, de los mitos. <br \/> En realidad \u00abhasta que el hombre no pueda escuchar el mensaje sin palabras y olvidar el mensaje verbal, permanecer&aacute; encadenado\u00bb. [<span style=\"font-weight: bold;\">27<\/span>]<span style=\"font-weight: bold;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<hr style=\"width: 100%; height: 2px;\" \/>\n[<span style=\"font-weight: bold;\">1<\/span>] Valmiki: El mundo est&aacute; en el alma. Yoga V&acirc;sishtha. Madrid, Taurus, 1982. 5a conversaci&oacute;n. pg. 33.<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">2<\/span>] Hui-Neng. Vida y ense&ntilde;anza. L. Carcamo. Madrid. pg. 32.<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">3<\/span>] RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.158<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">4<\/span>] CASTANEDA,C. Una realidad aparte, p.195<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">5<\/span>] RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.153<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">6<\/span>] SHANKARA. La joya suprema del discernimiento (no.11), p.31<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">7<\/span>] ibid.(no.175), p.63<br \/> [<span style=\"font-weight: bold;\">8<\/span>] ibid.(no.210), p.70<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">9<\/span>] DAISHI,Y. op.cit., p.68<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">10<\/span>] RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.100<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">11<\/span>] ibid. El Masnavi, p.18<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">12<\/span>] SHANKARA. op.cit.(no.59), p.40<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">13<\/span>] ibid.(no.62), p.41<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">14<\/span>] VITRAY-MEYEROVITCH,E. Rumi et le soufisme, p.142<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">15<\/span>] MAHARSHI,R. op.cit., p.291<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">16<\/span>] Y&uuml;-M&ecirc;n en, SUZUKI,D.T. Ensayos sobre budismo zen,v.2.,p.97-98<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">17<\/span>] MILAREPA. Cantos, p.52<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">18<\/span>] RADHAKRISHNAN. La concepci&oacute;n hind&uacute; de la vida, p.72-73<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">19<\/span>] SHAH,I. El monasterio m&aacute;gico, p.40<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">20<\/span>] BLOFELD,J.(comp.). op.cit., p.75<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">21<\/span>] RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.231<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">22<\/span>] DHAMMAPADA (VI,82), p.134<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">23<\/span>] .RAHULA,W. op.cit., pgs.31-32<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">24<\/span>] .ibid.<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">25<\/span>] .LOSSKY,V. op.cit., p.26<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">26<\/span>] .RAHULA,W. op.cit., pgs.35-36<br \/> [<span style=\"font-weight: bold;\">27<\/span>] .SHAH,I. Sabidur&iacute;a de los idiotas, p.134<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido: 1. El conocimiento silencioso, una explicaci&oacute;n laica.2. La naturaleza del conocimiento silencioso. 3. La gu&iacute;a hacia el conocimiento es el discernimiento interior.4. El papel de las escrituras en el conocimiento.5. El papel de la doctrina en el conocimiento.6. La funci&oacute;n del maestro en el conocimiento.7. La ense&ntilde;anza de los maestros.8. 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