{"id":53787,"date":"2011-04-23T00:00:00","date_gmt":"2011-04-23T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"de_la_espiritualidad_religiosa_a_la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/de_la_espiritualidad_religiosa_a_la\/","title":{"rendered":"De la espiritualidad religiosa a la espiritualidad laica comprometida"},"content":{"rendered":"<p>Ponencia presentada en el <strong>Primer Coloquio Internacional. Di&aacute;logos: presente y futuro de las religiones y la espiritualidad, sus contextos en Europa y America Latina.<\/strong> 22-26 de marzo, 2011. Guadalajara (M&eacute;xico). Organizan: Universidad de Guadalajara, ITESO, UNIVA, Colegio de San Lu&iacute;s y CETR<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<a href=\"\/files\/1303117869_robles_j_amando_espiritua.pdf\" target=\"_blank\">descargar texto completo &ndash;pdf-<\/a>)<\/p>\n<h3>Resumen<\/h3>\n<p> En di&aacute;logo-debate con la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, la ponencia comienza planteando un concepto riguroso de espiritualidad, para a partir de &eacute;l resaltar aportes y limitaciones de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n. Entre los aportes se se&ntilde;ala el concepto teologal de la opci&oacute;n de Dios por los pobres y el concepto teologal de praxis liberadora. Entre las limitaciones se rese&ntilde;an cuatro: una concepci&oacute;n todav&iacute;a religiosa de la espiritualidad, enfeudada por la concepci&oacute;n occidental de la historia, las v&iacute;ctimas como principio epistemol&oacute;gico, y primac&iacute;a de lo te&oacute;rico y pr&aacute;xico sobre el cultivo de la propia interioridad. Para terminar presentando la espiritualidad laica o sin creencias como superaci&oacute;n de estas limitaciones y &uacute;nica garant&iacute;a del compromiso total.  <br \/> Para mayor claridad desde un principio, como explicitaci&oacute;n del contexto social y religioso en el que quisi&eacute;ramos ubicarnos &ndash;reconocimiento al gran aporte espiritual que en nuestro continente ha supuesto la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, y por tanto tomando &eacute;ste como desaf&iacute;o&ndash;,  el t&iacute;tulo de la ponencia tendr&iacute;a que decir &ldquo;en el contexto de Am&eacute;rica Latina&rdquo;; no queriendo sugerir con ello que en otros contextos sociales, como en los pa&iacute;ses del primer mundo, otra espiritualidad, desentendida del compromiso, sea posible, sino, como expresamos, para enfatizar contexto, reconocimiento y desaf&iacute;o. <br \/> Precisado as&iacute; el t&iacute;tulo, los pasos, limitados por razones de espacio pero necesarios, que nos proponemos dar en nuestra ponencia son los siguientes. Como primer paso, por su importancia y necesidad, explicitar el concepto que vamos a manejar de espiritualidad: sin creencias ni contenidos, &uacute;nicamente experiencial y, sin embargo, totalmente comprometida. En segundo lugar y desde este concepto, acoger y valorar como gran aporte y desaf&iacute;o espiritual el compromiso teologal &ndash;opci&oacute;n por los pobres y praxis liberadora&ndash; que la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n y su espiritualidad han sabido poner en primer plano. En un tercer paso, y pese al reconocimiento de este aporte, mostrar lo que a nuestro juicio constituyen cuatro de sus insuficiencias en tanto propuesta de espiritualidad y en orden al compromiso mismo. Para, a modo de conclusi&oacute;n y como garant&iacute;a del compromiso m&aacute;s radical y liberador que existe, terminar proponiendo una espiritualidad laica, sin creencias, pero por ello mismo plenamente comprometida.<\/p>\n<h4> Una espiritualidad sin creencias y, por tanto, laica<\/h4>\n<p>Si en cualquier dominio el rigor en la comprensi&oacute;n y en el uso de conceptos es fundamental, en el dominio de la espiritualidad lo es a&uacute;n m&aacute;s, dada su importancia y sobre todo la forma tan et&eacute;rea y vagarosa como en este dominio y en nuestros d&iacute;as se utilizan los t&eacute;rminos, comenzando por el de espiritualidad. Una forma que no es inocente y que tiene dos expresiones: una de excelsitud y de espontaneidad, generalmente poco comprometida, y otra, aparentemente muy comprometida, que valora la espiritualidad por su compromiso &eacute;tico, social y pol&iacute;tico.<\/p>\n<p> De acuerdo a la primera expresi&oacute;n, la espiritualidad es la dimensi&oacute;n humana formalmente m&aacute;s valiosa, pero tan espont&aacute;nea que todo ser humano la experimenta y en cierta manera la cultiva. Es la espiritualidad como visi&oacute;n global de sentido y de valor al alcance de todos, en buena parte ret&oacute;rica, y que como ret&oacute;rica demanda poco esfuerzo.<\/p>\n<p> De acuerdo a la segunda, compromiso &eacute;tico y espiritualidad ser&iacute;an conceptos tan pr&oacute;ximos que pr&aacute;cticamente  ser&iacute;an equivalentes, o al menos el primero ser&iacute;a testimonio inequ&iacute;voco del segundo, y la espiritualidad, fuerza y motivaci&oacute;n que lleva al compromiso &eacute;tico, y a la inversa, no percibiendo sus diferencias.<\/p>\n<p> La espiritualidad tal como aqu&iacute; la concebimos no tiene nada de ret&oacute;rica ni se reduce a la realizaci&oacute;n &eacute;tica. Al contrario, es la concepci&oacute;n m&aacute;s anti-ret&oacute;rica que existe y m&aacute;s all&aacute; de toda &eacute;tica. Porque es la realizaci&oacute;n humana m&aacute;s plena y total, y como tal gracia o don, es decir en s&iacute; misma considerada no tiene causa ni conoce proceso, a la vez que demanda esfuerzo, el esfuerzo humano m&aacute;s grande que existe.<\/p>\n<p> Como todos los hombres y mujeres espirituales dicen, no se sabe c&oacute;mo es que la experiencia espiritual ocurre, c&oacute;mo se produce, pero s&iacute; se sabe qu&eacute; es: una experiencia  sin contenido ni forma; m&aacute;s a&uacute;n, sin sujeto ni objeto; un conocer, dir&aacute;n los maestros orientales, donde el que conoce, lo conocido y el acto de conocer son la misma cosa, no se distinguen; una experiencia de la realidad en t&eacute;rminos de unidad y totalidad; realizaci&oacute;n plena y total; ser y solo ser. Por ello una experiencia totalmente desegocentrada y desinteresada, sin objetivo y sin inter&eacute;s. Gratuidad pura, plena y total, fin en s&iacute; misma, nunca funci&oacute;n o medio para otra realizaci&oacute;n. Un existir donde no hay diferencia entre sentir, percibir, amar, entender y actuar, porque todo ello se da a la vez. Acto puro, &uacute;nico y total.<\/p>\n<p> La espiritualidad es, pues, un conocer, un vivir y un actuar sin creencias. Por lo mismo que es un conocer, un vivir y un actuar que no tiene contenidos ni forma, ni se basa ni se fundamenta en estos, sino en la experiencia pura y desnuda de su propio acto o ser, en s&iacute; misma, y en nada ni nadie m&aacute;s. Sin creencias ni religiosas ni laicas, puesto que no se apoya ni en verdades de fe ni en argumentaciones de naturaleza cient&iacute;fica, filos&oacute;fica o afines. <br \/> En la experiencia espiritual y en orden a ella las creencias no son adecuadas. No porque sean religiosas, y en tanto religiosas, autoritarias, lo que sin duda es un obst&aacute;culo a&ntilde;adido, sino ante todo y sobre todo porque significan contenidos, conocimiento ya preexistente, religioso o racional, a fin de cuentas recibido y convencional, no creado, no originario y &uacute;nico. Y la espiritualidad en cuanto conocimiento y experiencia es &uacute;nica, espec&iacute;fica, aut&eacute;ntica y verdadera creaci&oacute;n cada vez que se da o ello ocurre. <br \/> Una espiritualidad con creencias, religiosas o laicas &ndash;lo corporal, la multiplicidad y el tiempo, dec&iacute;a el Maestro Eckhart en t&eacute;rminos de su &eacute;poca (1)&ndash; es el mayor obst&aacute;culo para la espiritualidad genuinamente tal. Porque la convierten en m&aacute;s de lo mismo, en &eacute;tica, filosof&iacute;a, religi&oacute;n&hellip;, y en este sentido la hacen imposible, m&aacute;s a&uacute;n, la pervierten.<\/p>\n<p> Por tanto cuando hablamos de espiritualidad estamos hablando de una experiencia laica, en el sentido religioso pero tambi&eacute;n, si se nos permite hablar as&iacute;, en el sentido profano, t&eacute;cnico y cient&iacute;fico. Porque en la espiritualidad como experiencia que es todo lo que tiene forma y contenido, ya sea religioso o cient&iacute;fico y filos&oacute;fico, es creencia.<\/p>\n<p> Hoy la naturaleza laica de la espiritualidad como experiencia se hace m&aacute;s evidente. La espiritualidad, que en s&iacute; misma siempre ha sido laica, en el pasado fue normal en ella expresarse en formas culturales religiosas. Las religiones eran portadoras de espiritualidad y pod&iacute;an conducir hacia ella. Pero, dada la crisis epistemol&oacute;gica de las formas y contenidos religiosos con el advenimiento de la sociedad de conocimiento, eso ya no es m&aacute;s posible.<\/p>\n<p> Una &uacute;ltima precisi&oacute;n. La espiritualidad as&iacute; concebida, por ser fin en s&iacute; misma, realizaci&oacute;n plena y total, no es &uacute;til para nada m&aacute;s, no es medio ni existe en funci&oacute;n de otra realizaci&oacute;n que en el tiempo, y por lo que respecta al individuo o a la sociedad, ser&iacute;a superior. La espiritualidad no es una realidad sometida al tiempo y dependiente de &eacute;ste. &laquo;El pasado y el porvenir son, en efecto, extra&ntilde;os a Dios&raquo;, dec&iacute;a el Maestro Eckhart (2). Por ello el criterio de lo &uacute;til e instrumental tampoco es adecuado en esta dimensi&oacute;n humana. Y sin embargo es la mayor fuente de compromiso, de liberaci&oacute;n y de realizaci&oacute;n humana, personal y social, que existe. Porque ella no es una realidad aparte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>1. Maestro Eckhart. 1998. Serm&oacute;n n. 5 Qui audit me, non confundetur, en Obras Escogidas. Barcelona: Edicomunicaci&oacute;n, p. 145.<\/p>\n<p>2.  &ldquo;El libro del consuelo divino&rdquo; en Obras Escogidas, p. 60<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ponencia presentada en el Primer Coloquio Internacional. Di&aacute;logos: presente y futuro de las religiones y la espiritualidad, sus contextos en Europa y America Latina. 22-26 de marzo, 2011. Guadalajara (M&eacute;xico). 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