{"id":53804,"date":"2008-10-14T00:00:00","date_gmt":"2008-10-14T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"transito_de_una_religion_de_creencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/transito_de_una_religion_de_creencia\/","title":{"rendered":"Tr\u00e1nsito de una religi\u00f3n de creencias a una espiritualidad de conocimiento"},"content":{"rendered":"<p>Art&iacute;culo para la Revista Alternativas  -Revista de an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n teol&oacute;gica-  n&ordm; 29 Enero-Junio 2005. <br style=\"font-weight: bold;\" \/>Ed. Lascasiana. Managua. <br style=\"font-weight: bold;\" \/><a href=\"mailto:Mari&agrave; Corb&iacute;, espistem&oacute;logo y director de CETR\">revista.alternativas@gmail.com<\/a> <\/p>\n<p>Los dos grandes tipos de sociedades.<\/p>\n<p> En la historia humana se han dado dos tipos de sociedades:<br \/> -las que repiten el pasado, deciden el presente repitiendo el pasado;<br \/> -las que no pueden repetir el pasado, deciden el presente proyectando el futuro.  <br \/> Vamos a estudiar estos dos tipos de sociedades y las consecuencias que tienen para la vida espiritual.<\/p>\n<p>Las sociedades preindustriales son todas sociedades que repiten la vida de los antepasados, repiten su proyecto de vida humana, sus maneras de vivir. Repetir, poner los pies en las huellas de los antepasados es lo sabio, lo correcto, lo moral, lo sagrado. Alejarse de las sendas de los antepasados es peligroso, es error, es necedad y es culpa.<br \/> Puesto que estas sociedades reiteran el pasado, son est&aacute;ticas. As&iacute; lo consideran sus miembros, aunque siempre haya algo de movimiento. Y su consideraci&oacute;n es correcta porque aunque haya siempre movimiento, nunca es en los n&uacute;cleos centrales y decisivos de sus modos de vida.<br \/> Estas sociedades crean sus maneras de vivir y los fijan, de forma que se excluya todo cambio y alternativa, mediante las narraciones sagradas de los hechos y dichos primigenios de los dioses y antepasados sagrados en los que se establece c&oacute;mo hay que pensar, sentir, y actuar en las diversas circunstancias de la vida y c&oacute;mo hay que organizarse y vivir.<br \/> Estas narraciones son los mitos que se tienen como revelaci&oacute;n divina y legado de los antepasados. Esos mitos son constitucionales y hay que someterse a ellos, excluyendo toda duda posible.<br \/> Los mitos, los s&iacute;mbolos y los rituales son los sistemas de programaci&oacute;n de ese tipo de sociedades. Son un proyecto y un precepto de vida humana, revelado e intocable. Este ha sido el sistema de programaci&oacute;n, durante centenares de miles de a&ntilde;os, de las sociedades est&aacute;ticas.<br \/> Esos mitos, s&iacute;mbolos y rituales, revelaci&oacute;n divina y legado de los antepasados, que son intocables y excluyen toda duda y posible alternativa son, de hecho, un sistema de creencias.<\/p>\n<p> El t&eacute;rmino &ldquo;creencia&rdquo; es muy ambiguo y tiene muchas valencias.<br \/> En el lenguaje cotidiano se dice &ldquo;creer&rdquo; lo que se da por sentado acr&iacute;ticamente, lo que se da por supuesto.<br \/> Hay tambi&eacute;n un uso social del t&eacute;rmino &ldquo;creencia&rdquo;. Se dice creer lo que son puntos intocables sobre los que se estructura un colectivo; se creen los elementos del programa colectivo que son el fundamento del funcionamiento social y que no se someten a cr&iacute;tica.<br \/> Hay un uso psicol&oacute;gico del t&eacute;rmino. Se dice &ldquo;creer&rdquo; lo que son los puntos de apoyo sobre los que gira la psicolog&iacute;a de un individuo, son esos puntos que en ninguna situaci&oacute;n se tocan, porque se han hecho inmunes a toda cr&iacute;tica.<br \/> Todos estos tipos de creencias tienen una intocabilidad de hecho, pero no de derecho, y el tiempo los cambia.<br \/> Hay otro tipo de creencias que son intocables de hecho y de derecho para un colectivo, son las creencias religiosas. Se &ldquo;creen&rdquo; las verdades reveladas, que son formulaciones en las que se dice la verdad. Lo revelado no es una verdad sin forma, es una verdad con unas formas fijadas, de origen divino y, por tanto, absolutamente invariables e intocables. Es el prestigio de su origen divino lo que las hace eternas e intocables.<br \/> Sin embargo, la creencia no es en s&iacute; misma un hecho religioso. La creencia llamada religiosa, que se dice de procedencia divina, pertenece al aparato de programaci&oacute;n colectiva de las sociedades que viv&iacute;an de hacer siempre fundamentalmente lo mismo, como lo eran todas las sociedades preindustriales, y que, por tanto, deb&iacute;an excluir y bloquear cambios y alternativas.<br \/> Cuando decimos que las creencias no son en s&iacute; un hecho religioso sino programador, queremos decir que las creencias no son hechos espirituales. Hechos religiosos lo son, porque las religiones son sistemas de creencias sagradas.<\/p>\n<p> Existe un principio b&aacute;sico de la evoluci&oacute;n de las culturas: los hechos, las experiencias y las iniciaciones espirituales se vierten siempre en los cuadros y sistemas de programaci&oacute;n y cultura vigente de las colectividades. No existe otra posibilidad.<br \/> De este principio se deduce que en las sociedades preindustriales est&aacute;ticas, que duraron milenios, tanto la religi&oacute;n como la espiritualidad no pudieron presentarse m&aacute;s que en forma de creencias; no pudieron presentarse m&aacute;s que como sistemas de creencias.<br \/> Esta es la raz&oacute;n por la que durante tanto tiempo, la espiritualidad y las creencias han tenido que ir unidas. Cuando las sociedades tienen que vivir de la innovaci&oacute;n y el cambio, como veremos, esa asociaci&oacute;n resulta inviable.<\/p>\n<p> Aunque en la larga etapa de las sociedades articuladas sobre creencias, la espiritualidad no tuviera m&aacute;s remedio que vivirse y expresarse en creencias, la l&oacute;gica de la espiritualidad y la de las creencias son opuestas.<br \/> La espiritualidad tuvo que expresarse y vivirse en mitos, s&iacute;mbolos y rituales, interpretados como sistemas de creencias, a causa del principio b&aacute;sico de la evoluci&oacute;n de las culturas ya enunciado. Puesto que los mitos, s&iacute;mbolos y rituales eran el sistema de programaci&oacute;n colectiva, lo espiritual no pod&iacute;a sino expresarse y vivirse en esa programaci&oacute;n. La manifestaci&oacute;n de lo absoluto y sagrado en los centros y n&uacute;cleos de esas formas ling&uuml;&iacute;sticas y expresivas, los hac&iacute;a sagrados, revelaci&oacute;n divina, sumamente prestigiosos e intocables. <br \/>As&iacute; se un&iacute;an lo program&aacute;tico constituyente y lo espiritual. Esa uni&oacute;n fue lo caracter&iacute;stico de las religiones.<br \/> De arranque, no hab&iacute;a otra posibilidad. Pero si la hab&iacute;a, aunque minoritaria; existi&oacute; realmente en los grandes hombres, los grandes m&iacute;sticos y los grandes maestros del esp&iacute;ritu y resultaba peligroso para el colectivo.<br \/> La fuerza del programa colectivo consist&iacute;a en su origen divino intocable, que hab&iacute;a que creer y al que hab&iacute;a que someterse. Transgredir esa sumisi&oacute;n era atentar contra el colectivo, porque la transgresi&oacute;n debilita y relativiza lo que deb&iacute;a ser un programa intocable incondicionalmente, y supon&iacute;a, a la vez, una rebeli&oacute;n contra el orden social y contra el mandato divino.<br \/> La creencia somete a la forma, fija en la forma. Y sabemos, por los maestros espiritualidades de todos los tiempos y de todas las tradiciones que la experiencia interior debe trascender toda forma, silenciarla; debe dejar toda forma atr&aacute;s, para adentrarse en el Sin-forma. Hablaremos m&aacute;s tarde de esto.<\/p>\n<p> Las culturas preindustriales, programadas por mitos, s&iacute;mbolos y rituales, interpretados como sistemas de creencias, se organizaban en provincias, bloques territoriales, frecuentemente opuestos los unos a los otros, siempre ignor&aacute;ndose en profundidad. Las religiones ten&iacute;an que plegarse a esas condiciones y expresarse y vivirse en ellas. Otra cosa no era ni concebible ni posible.<br \/> Las llamadas religiones universales, lo eran en sus pretensiones y porque se extend&iacute;an a una ecumene que, sin embargo resultaba siempre delimitada por unas estructuras culturales y m&iacute;tico-simb&oacute;licas determinadas y siempre delimitadas por el territorio. <br \/> Los pueblos cuyas creencias difer&iacute;an, ten&iacute;an que combatirse o ignorarse lo m&aacute;s profundamente posible, porque las creencias de los unos amenazaban y relativizaban la sacralidad e inviolabilidad de las creencias de los otros. Esta era una consecuencia de la estructura misma de la creencia. <br \/> A la dificultad estructural de comprensi&oacute;n mutua, se a&ntilde;ad&iacute;a el hecho de que las grandes tradiciones religiosas estaban geogr&aacute;ficamente distanciadas, lo cual complicaba los contactos. Cuando esos contactos se produc&iacute;an, por causas comerciales o militares, las sociedades buscaban las maneras de anular las posibles consecuencias.<\/p>\n<p> Ocurr&iacute;a con mucha frecuencia, que sociedades pertenecientes a troncos culturales diferentes, vivieran de maneras fundamentalmente coincidentes. Este fue el caso de varias de las principales culturas agrario-autoritarias de la antig&uuml;edad: las sociedades de la Mesopotamia de los grandes imperios antiguos, Egipto cl&aacute;sico, la sociedad imperial china, las grandes monarqu&iacute;as helenistas, el imperio romano.<br \/> Los cuadros mitol&oacute;gicos y de creencias de estas sociedades eran superficialmente muy diferentes, pero las estructuras profundas coincid&iacute;an. Los grandes mitos de estos pueblos ten&iacute;an estructuras superficialmente divergentes y estructuras profundas id&eacute;nticas.<br \/> Como que los pueblos ni las religiones no hacen an&aacute;lisis m&iacute;ticos, pueblos con ra&iacute;ces mitol&oacute;gicas coincidentes e id&eacute;nticas, se opon&iacute;an y se hac&iacute;a la guerra, porque las creencias ten&iacute;an diferentes formas exteriores.<br \/> Por consiguiente, los sistemas m&iacute;ticos, simb&oacute;licos y rituales, interpretados como sistemas de creencias exclusivas, son causa de enfrentamientos inevitables. Los enfrentamientos son inevitables porque esas diversas mitolog&iacute;as son todas sistemas de programaci&oacute;n que excluyen la duda, el cambio y todas las posibles alternativas puesto que se dicen todos revelaci&oacute;n divina y legado sagrado de los antepasados. Y serlo es la condici&oacute;n intr&iacute;nseca e indispensable de todo procedimiento de programaci&oacute;n para sociedades preindustriales y est&aacute;ticas.<br \/> Todo sistema m&iacute;tico, le&iacute;do como sistema de creencias, es necesariamente exclusivo y excluyente. &iquest;C&oacute;mo no va a serlo, si es &ldquo;la&rdquo; revelaci&oacute;n divina? Por consiguiente, los mitos, s&iacute;mbolos y rituales, como sistemas de creencias, empujan a un enfrentamiento radical y sagrado.<br \/> No es preciso argumentar mucho para comprender que lo que induce a la intolerancia, al enfrentamiento, a la exclusividad y a la exclusi&oacute;n, no tiene una l&oacute;gica y din&aacute;mica espiritual, sino que es contraria a la comprensi&oacute;n profunda, a la aceptaci&oacute;n, a la tolerancia, al amor y a la paz, requisitos y consecuencias de la espiritualidad verdadera.<br \/> Por tanto es l&iacute;cito concluir que las creencias, desde un punto de vista particular, ni desde un punto de vista colectivo, sean hechos espirituales.<\/p>\n<p> En el pasado, la espiritualidad tuvo que someterse a la l&oacute;gica de las creencias, porque no hab&iacute;a otra posibilidad. S&oacute;lo los grandes se escaparon de esa l&oacute;gica y tuvieron que pagar un duro precio por ello, en marginaci&oacute;n y persecuci&oacute;n.<br \/> Para una sociedad globalizada esta es una l&oacute;gica perversa. Cuando los pueblos y las culturas y las religiones ya no viven en provincias aisladas e incomunicadas, sino que viven mezcladas, especialmente en las sociedades desarrolladas por efecto de las migraciones y por la universalidad de las comunicaciones, la contraposici&oacute;n exclusivista y excluyente de creencias, religiones y culturas es intolerable y un enemigo formal de una sociedad universal y en paz.<\/p>\n<p>Los europeos hemos vivido casi dos siglos en una sociedad mixta formada por una mayor&iacute;a preindustrial y una minor&iacute;a industrial influyente econ&oacute;mica y pol&iacute;ticamente. <br \/>Durante ese largo per&iacute;odo &ndash;aunque breve en las dimensiones de los prolongados tramos de las sociedades preindustriales, que duraron milenios- la secci&oacute;n mayoritaria preindustrial continu&oacute; programada por los mitos, s&iacute;mbolos y rituales que se cre&iacute;an de procedencia divina; era una sociedad religiosa, estructurada toda ella sobre creencias.<br \/>La secci&oacute;n minoritaria industrial sustituy&oacute; la programaci&oacute;n mediante narraciones mitol&oacute;gicas de procedencia sagrada, por las ciencias y las ideolog&iacute;as, pero interpretando lo que dec&iacute;an las ciencias y las ideolog&iacute;as como desvelamiento de la verdad de la naturaleza de las cosas.<br \/>La secci&oacute;n preindustrial recib&iacute;a su proyecto de vida de Dios y los antepasados; la secci&oacute;n industrial recib&iacute;a su proyecto de vida de la naturaleza de las cosas. El proyecto de vida preindustrial-mitol&oacute;gico era revelaci&oacute;n; el proyecto de vida industrial-ideol&oacute;gico era descubrimiento, desvelaci&oacute;n.<br \/>Los dos tipos de proyectos, aunque contrapuestos entre s&iacute;, ten&iacute;an puntos en com&uacute;n. Los dos exig&iacute;an el sometimiento y la creencia. Unos cre&iacute;an en la revelaci&oacute;n de Dios y los otros cre&iacute;an en el poder desvelador de la realidad de las ciencias y la filosof&iacute;a. Ni unos ni otros eran plenamente conscientes de que tanto el proyecto mitol&oacute;gico como el ideol&oacute;gico eran construcci&oacute;n humana, contingente y fr&aacute;gil. Las creencias subsistieron, o como creencias religiosas o como creencias laicas.<br \/>Podr&iacute;a argumentarse que las ideolog&iacute;as fueron construcciones racionales, como lo fueron las ciencias o la filosof&iacute;a. Y para los fil&oacute;sofos y los cient&iacute;ficos que las construyeron y cultivaron pudo ser as&iacute;; pero cuando funcionaron como programa colectivo y cuando pretendieron describir la naturaleza misma de las cosas, se convirtieron en creencias de hecho.<br \/>Por tanto, podemos concluir, que la sociedad mixta continu&oacute; siendo en su conjunto una sociedad articulada sobre creencias, contrapuestas y enfrentadas, en ocasiones violentamente y en otras pac&iacute;ficamente.<br \/>Supuesto &eacute;sto, no es de extra&ntilde;ar que la espiritualidad continuara dependiendo de las religiones como sistemas de creencias, y que no fuera posible intentar arrancar a la espiritualidad de las creencias religiosas, sin que pareciera, con ello, una conversi&oacute;n a las creencias del laicismo.<\/p>\n<p>No era s&oacute;lo la sociedad la que estaba dividida en mayor&iacute;a preindustrial y minor&iacute;a influyente industrial; tambi&eacute;n los individuos, con raras excepciones, estaban internamente divididos, en su pensar y, sobre todo, en su sentir, en una secci&oacute;n mayoritaria de s&iacute; mismos de programaci&oacute;n m&iacute;tico-simb&oacute;lica y algunas veces religiosa, y otra secci&oacute;n menor de s&iacute; mismos, estructurada por las ciencias y las ideolog&iacute;as. La totalidad de la persona, con excepci&oacute;n de algunos sabios y fil&oacute;sofos, estaba estructurada sobre sometimientos y creencias, en conflicto grave o suave.<br \/>Tampoco para los individuos la espiritualidad pod&iacute;a separarse de la religi&oacute;n y de las creencias sin provocar una crisis en las dos secciones de las personas y de las sociedades mixtas.<\/p>\n<p>La generalizaci&oacute;n de la industrializaci&oacute;n fue invadiendo poco a poco todo el terreno que en la sociedad y en los individuos ocupaba la cultura preindustrial m&iacute;tico-simb&oacute;lica y religiosas y fue substituy&eacute;ndolo por la explicaci&oacute;n y valoraci&oacute;n de la realidad de las ciencias e ideolog&iacute;as. La substituci&oacute;n afect&oacute; a las organizaciones y todos los &aacute;mbitos de la vida y la cultura. A finales del siglo XX se conquistaron en Europa los &uacute;ltimos reductos de las sociedades preindustriales.<br \/>S&oacute;lo este hecho ya alter&oacute; los equilibrios sociales entre los dos tipos de programas y de creencias de las sociedades mixtas, tan costosamente construidos despu&eacute;s de la segunda guerra mundial; y alter&oacute;, tambi&eacute;n, los fr&aacute;giles equilibrios entre estos dos tipos de creencias en el interior de los individuos.<\/p>\n<p>Pero se produjo otro acontecimiento m&aacute;s poderoso que ese: la aparici&oacute;n de las sociedades de innovaci&oacute;n continua de servicios y productos. Ya he descrito en otro lugar las alteraciones que ha supuesto tener que vivir de crear innovaci&oacute;n, pero la repetir&eacute; brevemente.<br \/>Para crear innovaci&oacute;n en productos y servicios hay que estar creando continuamente innovaci&oacute;n en ciencias y tecnolog&iacute;as. En realidad fue una interacci&oacute;n mutua. La continua creaci&oacute;n de ciencias y tecnolog&iacute;as abri&oacute; la posibilidad de un nuevo tipo de econom&iacute;a, y la nueva econom&iacute;a de innovaci&oacute;n de servicios y productos, exig&iacute;a continua creaci&oacute;n de ciencias y tecnolog&iacute;as. Esta interacci&oacute;n acelera el proceso por los dos lados, el de las ciencias y las tecnolog&iacute;as y el de la econom&iacute;a de innovaci&oacute;n.<br \/>Pero no hay que olvidar que la continua creaci&oacute;n de ciencias, supone un continuo cambio de la interpretaci&oacute;n de la realidad, sin posible fijaci&oacute;n; y que la continua transformaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as origina un cambio continuo de las formas de trabajar y, por consiguiente, de las formas de organizarse, de cohesionar a los colectivos y de proponer valores y fines. Tambi&eacute;n aqu&iacute; es imposible la fijaci&oacute;n. Hay que ponderar seriamente estos hechos.<br \/>Por tanto, una sociedad que vive de crear continuamente ciencias, tecnolog&iacute;as, productos y servicios nuevos, debe excluir todo lo que fije, debe excluir, por tanto, las creencias, tanto las religiosas como las laicas, porque las creencias fijan la interpretaci&oacute;n de la realidad (aunque s&oacute;lo pretendan fijar lo nuclear), quien fija la interpretaci&oacute;n, fija la valoraci&oacute;n, fija la actuaci&oacute;n, fija la organizaci&oacute;n y fija los modos de vida.<br \/>L&oacute;gicamente y para poder subsistir con coherencia como sociedad de innovaci&oacute;n, se tendr&aacute; que excluir las creencias. Y esa exclusi&oacute;n es tanto social como individual.<br \/>Las sociedades de innovaci&oacute;n son din&aacute;micas, no pueden, por ello, repetir el pasado; no pueden permanecer fieles a los proyectos de vida legados por los antepasados; se ven forzados a no apoyarse en creencias sino en postulados, desde los que tendr&aacute;n que ir construyendo proyectos de vida, al ritmo de crecimiento de nuestras innovaciones.<br \/>Un &ldquo;postulado&rdquo; y una &ldquo;creencia&rdquo; podr&iacute;an parecer iguales a algunos, pero son radicalmente diferentes: la creencia se recibe, no se construye, la creencia somete; el postulado se construye, no se recibe; el postulado no somete, se acepta o no se acepta.<br \/>Una &uacute;ltima conclusi&oacute;n con respecto a las sociedades din&aacute;micas. Las sociedades de innovaci&oacute;n continua deben ser llamadas sociedades de conocimiento, no porque sean sociedades sabias (pueden ser sociedades de conocimiento y ser necias) sino porque son sociedades que viven creando conocimientos cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos. Desde esos nuevos conocimientos surgen los nuevos productos y servicios que ser&aacute;n la clave del &eacute;xito econ&oacute;mico.<br \/>El conocimiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico puede ir acompa&ntilde;ado de una total falta de sabidur&iacute;a. Podemos verificarlo con facilidad. Pero eso no es obst&aacute;culo para que las nuevas sociedades puedan ser llamadas, justamente, sociedades de conocimiento en el sentido dicho.<\/p>\n<p>En esta situaci&oacute;n las religiones han entrado en una grave crisis, diferente y m&aacute;s grave, sin comparaci&oacute;n, que todas las anteriores, porque los mitos, s&iacute;mbolos y rituales en los que se apoyaban las creencias religiosas han perdido pie con la desaparici&oacute;n completa de las sociedades preindustriales.<br \/>Tambi&eacute;n las ideolog&iacute;as han entrado en una crisis de muerte. El socialismo real de los pa&iacute;ses comunistas ha implosionado catastr&oacute;ficamente. Ha sido un intento fallido, sea por las causas que sea, con categor&iacute;a de cat&aacute;strofe social y econ&oacute;mica. En mucho tiempo la humanidad no se atrever&aacute; a repetir ese intento.<br \/>Ese hundimiento no ha dejado indemnes muchos de los principios centrales de la socialdemocracia, como por ejemplo, el principio de la gesti&oacute;n p&uacute;blica de la econom&iacute;a.<br \/>El liberalismo no ha salido vencedor, aunque lo parezca. En el liberalismo hay que distinguir dos tipos de elementos: los ideol&oacute;gicos y otros elementos que podr&iacute;amos llamar t&eacute;cnicos, de m&eacute;todos de funcionamiento pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, como son el mercado como sistema de regulaci&oacute;n e informaci&oacute;n de transacciones econ&oacute;micas, la iniciativa privada como motor de la econom&iacute;a y la democracia como procedimiento de construcci&oacute;n pol&iacute;tica.<br \/>El individualismo aut&aacute;rquico del viejo liberalismo tiene que ceder terreno a un individualismo en equipo, de libre adhesi&oacute;n de las sociedades de conocimiento. Todav&iacute;a no se ha ponderado suficientemente el significado de esta transformaci&oacute;n del individualismo. La misma reacci&oacute;n neoconservadora liberal es una clara se&ntilde;al de crisis grave.<\/p>\n<p>A estos hechos hay que a&ntilde;adir otro de gran importancia: las nuevas sociedades saben que crean su propio saber. Y saben, tambi&eacute;n, que su saber no es una descripci&oacute;n de la realidad en s&iacute; misma sino una construcci&oacute;n basada en postulados y teor&iacute;as.<br \/>Saben que los proyectos de vida colectiva e individual que construyen, ni bajan de los cielos, ni los proporciona la naturaleza misma de las cosas, sino que son obra humana. Saben que el destino de la humanidad est&aacute; en las propias manos y que en ellas est&aacute; tambi&eacute;n el destino del planeta.<br \/>Esta es una conciencia expl&iacute;cita en las elites, pero m&aacute;s o menos oscura o claramente es ya una conciencia generalizada.<br \/>Mientras se produc&iacute;an estos derrumbes e innovaciones, la vida y las costumbres de las gentes han cambiado muy r&aacute;pidamente, como no pod&iacute;a ser menos, en las sociedades europeas.<br \/>Todas estas transformaciones han creado una conciencia, a veces expl&iacute;cita y otras muchas impl&iacute;cita, pero real y operante, de que todos los proyectos humanos, tanto los que se ten&iacute;an por m&aacute;s sagrados, como aquellos que hab&iacute;an costado enormes sacrificios y por los que hab&iacute;an muerto millones de hombres, eran s&oacute;lo construcciones humanas, m&aacute;s o menos acertadas o desacertadas.<br \/>La sangrienta historia del siglo XX y los destrozos en sus &uacute;ltimas d&eacute;cadas en el medio ambiente, han convencido a la gran mayor&iacute;a de que el crecimiento de las ciencias y las tecnolog&iacute;as no significa, autom&aacute;ticamente, crecimiento del bienestar, de la paz, de la equidad.<br \/>El reconocimiento de esta limitaci&oacute;n de las ciencias y las t&eacute;cnicas no ha rebajado su prestigio, antes al contrario; pero ahora son, en s&iacute; mismas y en la opini&oacute;n de las gentes, m&aacute;s humildes y conscientes de que no se bastan ellas solas.<\/p>\n<p>Todos estos hechos han conducido a que la conciencia de la autonom&iacute;a de todas las cuestiones humanas se generalice. Y no debe olvidarse que donde crece la conciencia de autonom&iacute;a, se retira la heteronom&iacute;a y, por consiguiente, las creencias.<br \/>Nuestras sociedades europeas occidentales son sociedades mayoritariamente sin creencias ni religiosas ni laicas, pero conscientes de que necesitamos postulados axiol&oacute;gicos sobre los que poder construir proyectos de futuro, desde los que decidir el presente e interpretar el pasado.<br \/>Nos vemos reducidos a partir de nuestras posibilidades cient&iacute;ficas y tecnol&oacute;gicas, y desde ah&iacute; plantear postulados que sean la base de nuestras construcciones continuas de proyectos al paso de nuestras innovaciones y cambios.<\/p>\n<p>Es evidente que para una situaci&oacute;n cultural como esta, el legado de las tradiciones religiosas de la humanidad no puede ser un legado de creencias.<br \/>Pero si las tradiciones religiosas de la humanidad no transmiten creencias ni proyectos de vida, &iquest;qu&eacute; ofrecen?<br \/>Para intentar aclarar esta cuesti&oacute;n tendremos que distinguir con claridad la fe de las creencias. Si no conseguimos separar el paquete fe-creencias, el rechazo de la creencia, necesario desde nuestro punto de vista, ser&iacute;a tambi&eacute;n rechazo de la fe.<br \/>En las sociedades preindustriales de programaci&oacute;n m&iacute;tico-simb&oacute;lica, la fe y la creencia iban unidas de forma indisoluble. La manifestaci&oacute;n del aspecto absoluto de lo real ten&iacute;a lugar en los centros del sistema m&iacute;tico-simb&oacute;lico, se revelaba en los lugares en que se hac&iacute;a m&aacute;s claramente trasl&uacute;cido el paradigma de toda la construcci&oacute;n. Lo que ten&iacute;a valor absoluto para la supervivencia, era el lugar de la hierofan&iacute;a de lo absoluto.<br \/>Si, en esas sociedades, la fe no estuviera unida a las formulaciones m&iacute;ticas se pondr&iacute;a en riesgo la funci&oacute;n de programaci&oacute;n incondicional que deben ejercer los mitos y los s&iacute;mbolos. Un acceso a lo absoluto real, independiente del cuerpo m&iacute;tico-simb&oacute;lico, lo hubiera relativizado. Relativizados, los mitos no hubieran sido capaces de crear una programaci&oacute;n incondicional e intocable.<\/p>\n<p>La fe es un hecho de conocimiento, pero es don, noticia no conceptual ni simb&oacute;lica sino, como dice el Maestro Eckhart, &ldquo;de esencia a esencia&rdquo;. Es un rayo de luz, que para nuestros h&aacute;bitos de conocimiento, es oscuro. El Pseudodionisio el Areopaguita le llama &ldquo;rayo de tinieblas&rdquo;.<br \/>Hablando de las visiones, revelaciones, locuciones, sabores o deleites espirituales dice Juan de la Cruz: &ldquo;De &eacute;stos, pues, tambi&eacute;n como de las dem&aacute;s aprehensiones corporales imaginarias hicimos, nos conviene desembarazar aqu&iacute; el entendimiento, encamin&aacute;ndole y enderez&aacute;ndole por ellas en la noche espiritual de la fe a la divina y substancial uni&oacute;n de Dios [<span style=\"font-weight: bold;\">1<\/span>].&rdquo; <br \/>&ldquo;Porque, en alguna manera, esta noticia oscura amorosa, que es la fe, sirve en vida para la divina uni&oacute;n, como la lumbre de gloria sirve en la otra de medio para la clara visi&oacute;n de Dios [<span style=\"font-weight: bold;\">2<\/span>]&rdquo;. <br \/>La fe es un conocimiento ni conceptual ni simb&oacute;lico, es un conocer vac&iacute;o de representaci&oacute;n, de esencia a esencia. Es una noticia oscura que genera certeza. Una certeza que resulta oscura porque no es seg&uacute;n las patrones de nuestro conocer cotidiano en el que la noticia y la certeza est&aacute; siempre unidas a la representaci&oacute;n.<br \/>La fe da noticia y certeza sin representaci&oacute;n alguna. La noticia es potente y genera una certeza inconmovible, pero vac&iacute;a. Por eso es justa la expresi&oacute;n &ldquo;de esencia a esencia&rdquo;.<br \/>La fe es noticia de Dios, de Eso, del Absoluto. Aunque nos llegue en una formulaci&oacute;n o en s&iacute;mbolo, no es ni la formulaci&oacute;n ni el s&iacute;mbolo lo que genera la certeza, sino el &ldquo;toque&rdquo;, en expresi&oacute;n de Juan de la Cruz, que no es de cosa particular, porque es de Dios mismo. Ese &ldquo;toque&rdquo; renueva el esp&iacute;ritu, lo limpia, porque lo aleja de la fuente de toda impureza, la egocentraci&oacute;n.<br \/>Afecta directamente a la mente, pero repercute en el sentido. Aunque sea una noticia de esencia a esencia, repercute en los sensores de un viviente como nosotros.<br \/>Dicen los sabios que esa noticia oscura y cierta, vale m&aacute;s que mil saberes y sentires.<\/p>\n<p>La fe no es logro de ninguna estrategia o m&eacute;todo humano.<br \/>En ella se sabe que estamos en contacto con la verdad, aunque sea una verdad diferente de las otras verdades ligadas a formas. Por eso es como un rayo de luz tenebrosa, porque es luz y es oscura. La oscuridad no le viene de falta de luz, sino de que es una verdad cierta y sin forma, aunque cabalgue en formas en su viaje de boca a o&iacute;dos.<br \/>La fe es un hecho de conocimiento en el que las categor&iacute;as de sujeto y objeto quedan trascendidas. Lo conocido no es ning&uacute;n objeto, y el conocedor desaparece en lo conocido. La fe es una noticia, un conocimiento en el que el sujeto y el objeto quedan silenciados. Por eso es llamada justamente &ldquo;conocimiento silencioso&rdquo;.<br \/>La fe empuja a trascender todas las formas sometidas a las categor&iacute;as duales de sujeto y objeto. Es el silenciamiento del mundo de la dualidad y la noticia de lo que trasciende esa dualidad de sujetos y objetos, es la noticia del &ldquo;no-dos&rdquo;, del &ldquo;no-otro&rdquo;, de Nicol&aacute;s de Cusa, del &Uacute;nico.<br \/>La creencia, por el contrario es la adhesi&oacute;n incondicional a formas y formulaciones que se consideran reveladas por Dios mismo. Las creencias, como ya hemos dicho, pertenecen al aparato de programaci&oacute;n colectiva de las sociedades preindustriales que viv&iacute;an de hacer fundamentalmente lo mismo y que, por consiguiente, deb&iacute;an bloquear y excluir el cambio y las alternativas.<br \/>En las sociedades de conocimiento la fe es posible, porque es un hecho de conocimiento, aunque sea un conocimiento muy peculiar, pero no es posible la fe-creencia. En las sociedades que se articulaban sobre las creencias, la espiritualidad no ten&iacute;a otra posibilidad que pasar por la creencia; en las sociedades que tienen que excluir las creencias, la espiritualidad no puede pasar por la creencia.<\/p>\n<p>Repitamos la pregunta: &iquest;Cu&aacute;l es, pues, la oferta de las tradiciones religiosas a las nuevas sociedades?<br \/>Es una oferta de conocimiento, la fe, el conocimiento silencioso.<br \/>El conocimiento silencioso es el conocimiento de la verdad que no condena, porque no est&aacute; ligada a f&oacute;rmulas, sino que libera, porque libera de las formas.<br \/>Esa verdad no somete a nada, sino que libera de toda sumisi&oacute;n. La sumisi&oacute;n siempre es sumisi&oacute;n a formas.<br \/>Esa verdad no excluye sino re&uacute;ne, porque es capaz de trascender todas las formas.<br \/>No domina sino que sirve, porque trascendi&eacute;ndolo todo est&aacute; en todo.<br \/>No desconoce la verdad de otras verdades, porque es reconocimiento.<br \/>No teme a la verdad de los otros, porque es acogimiento sin temor.<br \/>No es dura, no juzga, es s&oacute;lo amabilidad y ternura.<br \/>No desune sino que s&oacute;lo unifica.<br \/>Reside en formas, pero no se liga a ninguna forma. Y porque no se liga a ninguna f&oacute;rmula puede estar en todas ellas.<br \/>Esa verdad vac&iacute;a de formas, aunque se diga en formas, es lo que se llama el &ldquo;conocimiento silencioso&rdquo;. Una noci&oacute;n clave para comprender las tradiciones religiosas del pasado en su diversidad y en su unidad; clave para comprender la m&iacute;stica de todas las tradiciones; para manejar el legado religioso del pasado en una sociedad sin mitos, ni s&iacute;mbolos, ni creencias, ni religiones, ni sacralidades.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo caracterizaron las grandes tradiciones del pasado a ese &ldquo;conocimiento silencioso?<br \/>Para la tradici&oacute;n de Jes&uacute;s, es el conocimiento que resulta de &ldquo;morir a s&iacute; mismo&rdquo; en perfecto estado de alerta. &iquest;Cabe mayor silencio interior que el del que ha muerto?<br \/>La misma idea se expresa en la tradici&oacute;n del profeta Mahoma cuando afirma que &ldquo;hay que morir antes de morir&rdquo;. Quien se acerca a lo real, muerto aunque vivo, puede conocer la realidad que es. Acercarse a las realidades muerto, pero vivo, es acercarse silencioso, es acercarse sin deseos, ni recuerdos, ni proyectos.<br \/>La tradici&oacute;n budista gu&iacute;a al conocimiento del constructor de toda nuestra realidad, el deseo y, desde ah&iacute;, al conocimiento mental y sensitivo del vac&iacute;o radical de todo, porque todo es impermanente y porque todo est&aacute; vac&iacute;o de sujetos y objetos. Cuando se conoce el vac&iacute;o de los objetos y los sujetos, se puede conocer a Eso, que es Vac&iacute;o de toda objetivaci&oacute;n y subjetivaci&oacute;n.<br \/>La tradici&oacute;n hind&uacute; utiliza los diferentes tipos de yogas para silenciar al sujeto y todas sus construcciones, el mundo y todas sus objetivaciones, hasta llegar al conocimiento de &ldquo;Eso que hay&rdquo; que es Ser-Conciencia, Existir-Luz sin cualificaci&oacute;n alguna, por tanto, equivalente al Vac&iacute;o budista.<br \/>En todos los casos se est&aacute; hablando de un conocimiento que los m&iacute;sticos cristianos han llamado &ldquo;conocimiento-no conocimiento&rdquo;, &ldquo;conocimiento superesencial&rdquo;, &ldquo;conocer de esencia a esencia&rdquo;, &ldquo;luz tenebrosa&rdquo;, &ldquo;conocimiento que es un no saber&rdquo;.<br \/>&iquest;Por qu&eacute; emplearon expresiones tan enigm&aacute;ticas? Porque se trata de un conocimiento en el que se ha silenciado por completo toda objetivaci&oacute;n: lo que se conoce no es un objeto; y se ha silenciado toda subjetividad: el que conoce no es un sujeto. <br \/>El conocimiento silencioso es simult&aacute;neamente verdadero conocer y verdadero sentir, aunque lo que se conoce es nada (para un ser viviente lo que se conoce que no sea objeto es como nada, como vac&iacute;o); y quien conoce es nadie, (porque no es un sujeto de necesidad frente a un medio de objetos).<br \/>En el conocimiento silencioso nada es conocido y nadie conoce, porque es un conocimiento de la no-dualidad desde la no-dualidad, de la unidad plena desde la unidad plena.<br \/>El silencio interior que predican los maestros conduce al conocimiento, no a la sumisi&oacute;n. Este es el gran secreto del silencio.<\/p>\n<p>La espiritualidad de las sociedades de conocimiento pasa por la autonom&iacute;a, no por la sumisi&oacute;n; pasa por el silenciamiento, no por la creencia. La v&iacute;a de la espiritualidad es la v&iacute;a del silenciamiento; y la v&iacute;a del silenciamiento en la v&iacute;a de la muerte a s&iacute; mismo, de la muerte antes de morir, del vaciamiento.<br \/>Esta es una de las razones, oscuramente sentida, de la moda de las espiritualidades orientales en Occidente: son caminos de silencio para acceder al conocimiento desde el silencio, un conocimiento que ni pasa por la creencia ni se resuelve en creencias.<br \/>El conocimiento silencioso, que es verdadero conocer y verdadero sentir, no puede lograrlo ning&uacute;n sujeto, ni sus m&eacute;todos, ni sus m&eacute;ritos, ni es t&eacute;rmino de ning&uacute;n proceso, porque todo esfuerzo, todo m&eacute;rito y todo proceso afianza su punto de partida, el sujeto y, por tanto, obstaculiza, con su mismo esfuerzo, al conocimiento silencioso.<br \/>El conocimiento silencioso es s&oacute;lo don, pero don de nada a nadie, porque cuando llega es sin cualificaci&oacute;n alguna y su llegada muestra el absoluto vac&iacute;o del sujeto<br \/>El conocimiento silencioso es la presencia absoluta, aunque no sea presencia de nada ni de nadie; es certeza completa, pero de nada y de nadie. Por eso es inefable y como un rayo de tinieblas.<\/p>\n<p>El conocimiento silencioso es la &uacute;nica y verdadera ra&iacute;z del amor incondicional a todos los seres. Donde no hay conocer silencioso, hay sujeto, donde hay sujeto hay egocentraci&oacute;n y donde hay egocentraci&oacute;n no hay verdadero amor.<br \/>El &uacute;nico camino al amor y servicio a los otros y a la tierra es el camino al conocer y sentir silencioso.<br \/>El amor es la ra&iacute;z de la importancia del silenciamiento y de los m&eacute;todos de silenciamiento. Donde no hay completo silenciamiento del ego y su egocentraci&oacute;n, no hay posibilidad de verdadero amor.<\/p>\n<p>En las sociedades de innovaci&oacute;n y cambio continuo, las sociedades de conocimiento, hemos tenido que reconocer la importancia del silencio interior para el camino espiritual sin creencias, pero adem&aacute;s hemos descubierto su centralidad incluso para el correcto funcionamiento de las sociedades laicas.<br \/>La distancia y el silenciamiento est&aacute; en el mismo seno de nuestra estructura de vivientes culturales.<br \/>La estructura y el uso del habla crea la experiencia mental y sensitiva de que hay una distancia entre<br \/>-las realidades en cuanto son significativas para m&iacute; como viviente necesitado,<br \/>-y las realidades en cuanto que est&aacute;n ah&iacute;, independientes de la significaci&oacute;n que puedan tener para m&iacute;, indiferentes respecto a su relaci&oacute;n conmigo.<br \/>Dec&iacute;amos que as&iacute;, cada realidad, por efecto de la mediaci&oacute;n de la lengua, tiene una doble significaci&oacute;n y valor: <br \/>-el estimulativo y pragm&aacute;tico para un viviente <br \/>-y el gratuito. <br \/>De cada realidad puedo conocer su utilidad para m&iacute; y su existencia en s&iacute;, su propio esplendor de ser.<br \/>Hay pues dos momentos en la estructura de nuestra relaci&oacute;n con la realidad: uno regido por la necesidad y el deseo y otro desde la distancia de la necesidad y el deseo, es decir, desde el silenciamiento de la necesidad y el deseo. Y esta es nuestra cualidad espec&iacute;fica de hablantes.<\/p>\n<p>Ya en las Upanishad reconocieron este doble efecto de la significaci&oacute;n y lo expresaron en una figura desde entonces memorable.<br \/>Dos p&aacute;jaros, siempre amigos y con igual nombre, subidos en el mismo &aacute;rbol.<br \/>Uno de ellos toma el fruto de diferentes sabores.<br \/>El otro observa sin comer.<br \/>Los dos p&aacute;jaros, amigos y con el mismo nombre son las dos posibilidades humanas de conocer y sentir, son una misma entidad. Subidos en el mismo &aacute;rbol significa que est&aacute;n en el mismo mundo. Uno de los p&aacute;jaros tiene una relaci&oacute;n utilitaria con las cosas, regida por la necesidad y el deseo. El otro p&aacute;jaro es s&oacute;lo un testigo impasible e imparcial.<br \/>Esta es nuestra estructura fundamental como vivientes culturales.<\/p>\n<p>Si no existiera la distancia entre la significaci&oacute;n de la realidad y la realidad misma, como no se da en los animales, no ser&iacute;a posible cambiar los modos de vida, ni ser&iacute;an posibles las mutaciones culturales profundas. Estar&iacute;amos tan fijados como los animales.<br \/>Se requiere un grado u otro de experiencia de la distancia objetiva, (que es distancia de la inmediatez de la necesidad y el deseo), para la supervivencia de la especie humana como especie cultural. Un cierto grado de cultivo de la dimensi&oacute;n de la distancia, que es silenciamiento de la necesidad y el deseo y que es la actitud de testigo, es necesaria para el buen funcionamiento de la cultura y para que se de la capacidad de responder adecuadamente a los cambios de circunstancias.<br \/>Las sociedades de innovaci&oacute;n y cambio continuo requieren del cultivo de la distancia, del silencio del deseo y de la actitud de testigo, que son tres nombres para hablar de lo mismo.<br \/>El alejamiento crea un &aacute;mbito de libertad y una peculiar calidad en la relaci&oacute;n con las realidades, que es neta y exclusivamente humana. Los restantes animales no pueden tener esa calidad de relaci&oacute;n.<br \/>Si no se da, convenientemente, la experiencia de la distancia y el silencio, se da&ntilde;a a la libertad, a la flexibilidad, a la calidad y a la condici&oacute;n misma de humanidad.<br \/>Esa doble relaci&oacute;n con las cosas, desde la necesidad y el deseo y desde el silencio de la necesidad y del deseo, como implicado en una relaci&oacute;n de sujeto necesitado en un campo de objetos, y como puro testigo desinteresado y silencioso es nuestra caracter&iacute;stica m&aacute;s intr&iacute;nseca. Esa es una doble relaci&oacute;n de conocimiento y noticia: un conocimiento representativo, objetivo, modelado por la necesidad, y un conocimiento sin representaci&oacute;n, sin objetivaci&oacute;n, ni modelaci&oacute;n, silencioso.<br \/>Ese es nuestro n&uacute;cleo espec&iacute;fico, ese es el n&uacute;cleo generador de las culturas y de los cambios culturales, y ese es tambi&eacute;n el n&uacute;cleo generador de las religiones y ra&iacute;z de nuestro inter&eacute;s por lo absoluto.<\/p>\n<p>En cualquier estadio cultural se requiere de esa experiencia y de su cultivo, pero cuando las sociedades viven de moverse, requieren de un peculiar cultivo de esa dimensi&oacute;n, porque precisan de una flexibilidad m&aacute;xima para abordar las transformaciones de todo tipo a que les enfrentan los continuos crecimientos de las ciencias y las tecnolog&iacute;as y de todo lo que esos cambios arrastran tras s&iacute;. Necesitan poderse distanciar de los mism&iacute;simos fundamentos y patrones centrales de las maneras de hacer y vivir.<br \/>El conocimiento silencioso es un invento de nuestra estructura central como vivientes hablantes, que es el instrumento capital para realizar las trasformaciones culturales y que es, tambi&eacute;n, el instrumento central del camino espiritual.<br \/>La capacidad de conocer, distanciado de las necesidades y los deseos, lo que equivale a conocer desde el silencio de las necesidades y los deseos, es el gran recurso humano. Y es un recurso de conocimiento.<br \/>Para crecer humana y psicol&oacute;gicamente hay que hacerse capaz de distanciarse de las satisfacciones de los deseos inmediatos, silenciarlos. Sin la distancia y el silenciamiento de los deseos inmediatos no se pueden reconocer como bienes los que pertenecen a un nivel superior de evoluci&oacute;n.<br \/>El paso por la distancia y el silenciamiento es la ley del crecimiento de la calidad de individuos y grupos.<br \/>Tambi&eacute;n para ser eficaces en la consecuci&oacute;n de fines hay que distanciarse y callar la satisfacci&oacute;n inmediata de los deseos, aunque sea por un corto espacio de tiempo.<br \/>En la confluencia de necesidades y en la capacidad de evaluarlas para optar por cu&aacute;l de ellas se satisfar&aacute; primero, se precisa de distanciamiento, y no hay distanciamiento sin silenciamiento.<br \/>Se requiere distanciamiento-silenciamiento para cooperar con otros en una tarea com&uacute;n, para dise&ntilde;ar futuros posibles, etc. <br \/>Para todas las actividades humanas se requiere la distancia y el silenciamiento de necesidades y deseos y todo lo que ello comporta en interpretaci&oacute;n, valoraci&oacute;n y actuaci&oacute;n.<br \/>No se debe olvidar que, siempre, el fundamento del distanciamiento y el silencio es el conocimiento silencioso, el conocimiento del p&aacute;jaro testigo de la imagen de las Upanishad.<\/p>\n<p>Cuando las sociedades se estructuraban sobre creencias y las religiones ten&iacute;an que vivirse desde las creencias, en esa larga etapa, el silencio y el conocimiento silencioso tuvo que vivirse, normalmente, como anonadamiento, vaciamiento y sumisi&oacute;n, m&aacute;s que como conocimiento y liberaci&oacute;n de toda forma, porque los hombres de las sociedades de creencias eran hombres enmarcados y sometidos a un orden intocable de la mente, del sentir, de la actuaci&oacute;n y de la organizaci&oacute;n.<br \/>Sin embargo, los hombres del silencio y el conocimiento silencioso, tienden a liberarse de las creencias, aunque las utilicen, y eso por la misma estructura del distanciamiento y de la conciencia testigo. Las sociedades que nos han precedido (autoritarias, patriarcales, est&aacute;ticas, exclusivistas y excluyentes) tuvieron que enmarcar el conocimiento silencioso en el anonadamiento y en la sumisi&oacute;n, procurando controlar su libertad de f&oacute;rmulas y formas. <br \/>Los m&iacute;sticos se vieron siempre constre&ntilde;idos a encuadrarse en las estructuras jer&aacute;rquicas eclesi&aacute;sticas y estuvieron siempre muy vigilados y controlados y con frecuencia marginados y perseguidos.<\/p>\n<p>Las nuevas sociedades industriales de innovaci&oacute;n y cambio continuo son sociedades que deben excluir la fijaci&oacute;n que supone las creencias.<br \/>Esas sociedades est&aacute;n abiertas a la fe, porque la fe es una noticia libre de formas, un conocimiento y sentir silencioso. No es f&aacute;cil que utilicen ese t&eacute;rmino &ldquo;fe&rdquo; para designar al conocimiento silencioso, por la confusi&oacute;n que el t&eacute;rmino provoca con la &ldquo;fe-creencia&rdquo; tradicional de las religiones.<br \/>La oferta de las grandes tradiciones religiosas a la humanidad de las nuevas sociedades, no puede ser una oferta de creencias, ni sumisiones; no puede ser la oferta de un camino religioso; s&oacute;lo puede ser una oferta de autonom&iacute;a, de libertad, de conocer y sentir m&aacute;s all&aacute; de las construcciones de la necesidad y el deseo, un conocer que libera de toda sumisi&oacute;n porque libera de toda forma.<br \/>El conocimiento y sentir silencioso es connatural a nuestra especie, forma parte de nuestro n&uacute;cleo antropol&oacute;gico, es nuestra cualidad espec&iacute;fica, es, tambi&eacute;n, el presupuesto de todos nuestros grandes desarrollos culturales. Las tradiciones religiosas inciden en esa gran grieta de nuestra estructura de hablantes, para cultivar esa dimensi&oacute;n peculiar de nuestro sentir y de nuestro conocer, guiados por sus grandes maestros.<br \/>La oferta de las tradiciones religiosas a las sociedades de conocimiento es una oferta de conocimiento, pero de un conocimiento que es a la vez sentir; un conocimiento que arranca del silenciamiento de la necesidad, del deseo y de todas las objetivaciones y construcciones que nuestra estructura dual de vivientes construye.<br \/>Es la invitaci&oacute;n a una indagaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de nuestra condici&oacute;n de vivientes que hablan. Una indagaci&oacute;n que es la vez un don absoluto, un &ldquo;toque&rdquo; &ldquo;del que es&rdquo;, una gracia de Dios.<\/p>\n<p>Hemos pasado, pues, de una religiosidad de creencias a una espiritualidad de conocimiento.<br \/>Estamos abocados a una espiritualidad laica, sin creencias, sin sacralidades, sin religi&oacute;n, orientada al conocimiento silencioso y guiada por las grandes tradiciones y los grandes maestros del pasado.<\/p>\n<hr style=\"width: 100%; height: 2px;\" \/>\n[<span style=\"font-weight: bold;\">1<\/span>] S. Juan de la Cruz: Subida al monte Carmelo. 2, 23, 4.<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">2<\/span>] Ib&iacute;dem: 2, 24, 4.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art&iacute;culo para la Revista Alternativas -Revista de an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n teol&oacute;gica- n&ordm; 29 Enero-Junio 2005. Ed. Lascasiana. Managua. revista.alternativas@gmail.com Los dos grandes tipos de sociedades. 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