{"id":53851,"date":"2008-10-26T00:00:00","date_gmt":"2008-10-26T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"sobre_el_conocimiento_silencioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/sobre_el_conocimiento_silencioso\/","title":{"rendered":"Sobre el conocimiento silencioso"},"content":{"rendered":"<p><span><span><span><span style=\"font-weight: bold;\">Contenido: <\/span><br \/><span style=\"font-weight: bold;\">1.<\/span> El conocimiento silencioso, una explicaci&oacute;n laica.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">2.<\/span> La naturaleza del conocimiento silencioso. <br \/><span style=\"font-weight: bold;\">3.<\/span> La gu&iacute;a hacia el conocimiento es el discernimiento interior.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">4.<\/span> El papel de las escrituras en el conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">5.<\/span> El papel de la doctrina en el conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">6.<\/span> La funci&oacute;n del maestro en el conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">7.<\/span> La ense&ntilde;anza de los maestros.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">8.<\/span> La funci&oacute;n de la experiencia en el camino del conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">9.<\/span> La funci&oacute;n de la religi&oacute;n en el camino del conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">10.<\/span> La moralidad como camino al conocimiento.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">11.<\/span> La plegaria.<br \/><span style=\"font-weight: bold;\">12.<\/span> Ep&iacute;logo<\/p>\n<p><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><p><strong>1. EL CONOCIMIENTO SILENCIOSO, UNA EXPLICACI&Oacute;N LAICA. <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay dos grandes modos de conocimiento, para nosotros los humanos: uno que consiste en hacernos un dibujo, un dise&ntilde;o, una representaci&oacute;n de la estructura de las cosas que tenemos delante, y otro que consiste en reconocer las cosas mismas.<br \/> El conocimiento-representaci&oacute;n es un conocimiento que se distancia de la realidad, la conoce re-present&aacute;ndola, dibuj&aacute;ndola desde la distancia y la contraposici&oacute;n. Nos contraponemos a lo que conocemos, lo objetivamos; es decir, lo lanzamos ah&iacute; fuera, delante nuestro, -eso es lo que dice el t&eacute;rmino \u00abob-iectum\u00bb-, y una vez lanzado ah&iacute; fuera, para poderlo mirar con distancia, lo delineamos, lo representamos para mejor estudiar y orientar nuestra acci&oacute;n con respecto a ello. Y la representaci&oacute;n que hacemos del objeto es, evidentemente, desde la perspectiva del sujeto que se le pone enfrente y desde sus intereses de acci&oacute;n.<\/p>\n<p> En Occidente no hemos considerado y trabajado m&aacute;s que este tipo de conocimiento. Ese exclusivismo de nuestra perspectiva la hemos cultivado con intensidad. El gran desarrollo de este tipo de conocimiento-representaci&oacute;n, que es un conocimiento de manipulaci&oacute;n y, por tanto, conocimiento-poder, ha llegado a transformar profundamente nuestro sistema de vida sobre la tierra; la de nuestra cultura occidental y la de la cultura de todos los pueblos y est&aacute; afectando, tambi&eacute;n, a todo el sistema vivo de nuestro planeta.<\/p>\n<p> Hay otra posible modalidad de conocimiento, poco o nada desarrollado en Occidente, y del que hablan todas las tradiciones religiosas: un conocimiento que no es re-presentaci&oacute;n ni com-prensi&oacute;n, sino reconocimiento. Dicen los maestros religiosos que ese conocimiento es un reconocimiento, una testificaci&oacute;n gratuita de la presencia misma de las realidades.<\/p>\n<p> En ese tipo de funcionamiento de nuestras facultades cognoscitivas, no hacemos una representaci&oacute;n, un dibujo de las realidades que tenemos delante; y no lo hacemos porque rompemos la distancia que nos separa de ellas. Las reconocemos aproxim&aacute;ndonos a ellas, no distanci&aacute;ndonos. Reconocerlas as&iacute; es testificar su verdad que es la realidad compacta de su existencia.<\/p>\n<p> Cuando reconocemos la belleza de una realidad no hacemos un dise&ntilde;o de la estructura de esa belleza, s&oacute;lo la reconocemos y la atestiguamos. Cuando nos relacionamos inmediatamente con una persona, no hacemos una representaci&oacute;n de ella. Simplemente la tratamos, la reconocemos y la testificamos como persona con nuestra conducta. <\/p>\n<p> Este conocimiento-reconocimiento y testificaci&oacute;n es el conocimiento silencioso del que hablan los maestros religiosos. Es, seg&uacute;n dicen ellos, un conocer que se salta la representaci&oacute;n. Se la salta porque quiebra la distancia porque abandona la voluntad de comprender para controlar. A ese conocer silencioso, no le interesa la utilidad que las cosas puedan tener; le interesa la existencia misma de las cosas, su presencia misma. El conocimiento silencioso no dise&ntilde;a, s&oacute;lo re-conoce el ser de lo que tiene delante, lo re-conoce y lo testifica. Y eso es todo.<\/p>\n<p> Ese conocer-testificaci&oacute;n unifica todas las facultades. Para llegar a ese conocimiento-testificaci&oacute;n, uno tiene que haberse aproximado totalmente a las cosas; para ello tiene que haber reunido, como en un manojo, todas sus capacidades de lucidez, de percepci&oacute;n, de atenci&oacute;n e inter&eacute;s y dirigirlas a las cosas para tocar y acariciar con ellas la realidad de su presencia. <\/p>\n<p> Este conocimiento sin distancia, sin mediaci&oacute;n, engendra comuni&oacute;n y unidad con lo que se conoce. Es un conocer que es inter&eacute;s total por la cosa misma; es conocer y amor, en una pieza. <\/p>\n<p> Dicen los maestros que tenemos que acercarnos a las cosas gratuitamente, sin buscar nada en ellas, pero a la vez, con total inter&eacute;s y pasi&oacute;n. <\/p>\n<p> Cuando uno quiere acceder a ese tipo de conocimiento que no es una representaci&oacute;n, tiene que aprender a interesarse incondicionalmente por la realidad de la presencia de lo que le rodea, para reconocer y testificar, sin m&aacute;s. S&oacute;lo reconocer totalmente, s&oacute;lo testificar la verdad de la existencia de este nuestro mundo, de esta nuestra hermosa tierra, de todos los seres y todos los vivientes que nos rodean, de la existencia de todos y de cada uno.<\/p>\n<p> Dicen los maestros religiosos -y esa es una magn&iacute;fica ense&ntilde;anza, con un gran regusto de verdad- que ese es nuestro destino: reconocer y testificar, sin m&aacute;s. Ese es nuestro gozo, nuestra certeza -certeza que no es fruto de una representaci&oacute;n-, y nuestra vida. Si no se hace eso, no se ha hecho nada, aunque se domine la tierra entera.<\/p>\n<p> Hay que volcarse totalmente sobre lo que se quiere conocer. S&oacute;lo si uno lo hace totalmente, lo hace silenciosamente. Si uno no se vuelca ah&iacute; fuera silenciosamente es que no lo hace totalmente porque pretende conseguir algo del conocimiento de las cosas de nuestro mundo, aunque no sea m&aacute;s que sentido de la vida, mitigaci&oacute;n del tedio y del temor a la muerte.<\/p>\n<p> Y dicen los maestros religiosos, los maestros del silencio, que quien quiera buscar en el conocimiento silencioso y, por tanto, tambi&eacute;n en la religi&oacute;n, el sentido de la vida o cualquier otra cosa que no sea la testificaci&oacute;n desinteresada, se extrav&iacute;a.<\/p>\n<p> Cuando las religiones insisten en proporcionar a sus fieles un sistema de comportamiento, una interpretaci&oacute;n de la realidad, un sentido de la vida o, incluso, una promesa para m&aacute;s all&aacute; de la muerte, desv&iacute;an del conocimiento silencioso.<\/p>\n<p> Dicen las tradiciones religiosas que cuando se consigue el conocimiento que no es representaci&oacute;n sino testificaci&oacute;n desinteresada de las realidades de este nuestro mundo y esta nuestra tierra, esas realidades nos testifican a nosotros. Dicen que, entonces, cada una de las realidades que nos rodean se hace como una mente, como un esp&iacute;ritu, como una faz que nos reconoce y nos testifica; y su testimonio pacifica nuestro ser, hace completo nuestro gozo y aleja, del todo, el temor. Y se consigue todo eso, no por lo que nos dicen las cosas, ni porque nos expliquen nuestro destino o nos digan c&oacute;mo tenemos que pensar y actuar o cual es nuestro futuro, sino s&oacute;lo por su testimonio silencioso, mudo y sin forma.<\/p>\n<p> Cuando nuestra actitud respecto de todas las cosas que nos rodean es un \u00abs&iacute; incondicional\u00bb, la actitud de todo lo que existe es, tambi&eacute;n, con respecto a nosotros, un claro y expl&iacute;cito \u00abs&iacute; incondicional\u00bb. Ese \u00abs&iacute;\u00bb mutuo es la unidad, el gozo, la paz, el conocimiento, la certeza, el fin del miedo y la vida eterna. As&iacute; hablan los maestros.<\/p>\n<p> El peculiar tipo de conocimiento que llamamos \u00abreconocer\u00bb pasa intensamente por la percepci&oacute;n y el sentir, porque es un conocer concreto. S&oacute;lo en concreto se reconoce una presencia. Si el conocimiento de eso concreto no pasara y se asentara en la fuerza de la percepci&oacute;n y del sentir, no ser&iacute;a concreto. El conocimiento abstracto conoce conceptos. Un concepto no es eso que hay ah&iacute; sino un dise&ntilde;o de eso que hay ah&iacute;. Lo que representa a una cosa es un dise&ntilde;o de ella, una simplificaci&oacute;n de su enorme complejidad, construida no tanto para acogerla y reconocerla cuanto para estar orientado con respeto a ella y manejarla cuando sea necesario. Lo que representa a una cosa no es la cosa, si no, no la representar&iacute;a.<\/p>\n<p> El conocimiento religioso se sit&uacute;a en el &aacute;mbito del conocimiento que reconoce, no en el &aacute;mbito del conocimiento que dise&ntilde;a y conceptualiza para manejar. De ah&iacute; se concluye que el conocimiento religioso se apoya en la percepci&oacute;n y en el sentir. Las creencias son conceptualizaciones o simbolizaciones de lo que \u00abah&iacute; viene\u00bb; son, por tanto, dise&ntilde;os. Pero son dise&ntilde;os tambi&eacute;n construidos para orientar nuestra aproximaci&oacute;n completa a lo que nos rodea, a fin de poder percibirlo, sensarlo y reconocerlo. Las conceptualizaciones religiosas, las creencias y los s&iacute;mbolos son como las conceptualizaciones o expresiones est&eacute;ticas, orientan para aproximarse a ver y a sentir. S&oacute;lo eso.<\/p>\n<p> Esta es la raz&oacute;n por la que los hechos religiosos pasan, se apoyan y se enra&iacute;zan en lo concreto, en el sentir y en el cuerpo. Lo que se queda en la mente, se queda en el concepto, en el conocer de dise&ntilde;os, en lo que delinea y representa las cosas, pero que no son las cosas. Quien se queda en las creencias o insiste en ellas se mantiene separado de la realidad sagrada. Quien se mantiene separado no puede reconocer su presencia porque se contenta con creer.<\/p>\n<p> El conocimiento religioso, (puesto que no es un conocimiento que versa sobre dise&ntilde;os y tampoco versa sobre creencias), tiene que v&eacute;rselas con algo que se hace presente por s&iacute; mismo. S&oacute;lo lo que nuestros sentidos perciben y lo que nuestra sensibilidad testifica es concreto. Ah&iacute;, y s&oacute;lo ah&iacute;, tiene que presentarse lo religioso, fuere lo que fuere. Si no se presenta ah&iacute;, no lo podremos reconocer ni acoger o testificar su presencia.<\/p>\n<p> Sea lo que sea lo que llamamos religioso es algo que ah&iacute;, en todo lo que nos rodea, viene y puede ser reconocido. <br \/> No hay alternativa: si queremos tener acceso a lo religioso, hay que aprender a usar y cultivar un sentir completo de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea, y dejar atr&aacute;s tanto los conceptos como las creencias.<\/p>\n<p> Este es el conocimiento que pueden ofrecer las tradiciones religiosas a nuestra cultura cient&iacute;fica e industrial. <\/p>\n<p> Es urgente terminar con el monopolio del conocimiento-representaci&oacute;n. Una cultura de continua transformaci&oacute;n del conocimiento-representaci&oacute;n; una cultura que con sus estrategias cognoscitivas ha llegado a controlar, o por lo menos, a alterar los procesos de nuestro planeta; una cultura que ha hecho de la especie humana la gestora de los destinos de todos los seres vivientes y del planeta entero, requiere, con urgencia, cultivar el conocimiento que engendra el inter&eacute;s por todo y la testificaci&oacute;n gratuita de todo lo que existe.<\/p>\n<p> Lo que necesita, pues, con urgencia nuestra sociedad es el conocimiento silencioso.<\/p>\n<p> Si las tradiciones religiosas se empe&ntilde;an en suministrar creencias, sistemas de comportamiento o, incluso, sentido de la vida, no sirven para nada. No sirven para nada porque colaboran al mantenimiento de la exclusividad del conocimiento-representaci&oacute;n y plantean la pelea en si esta representaci&oacute;n o si esta otra. <\/p>\n<p> Lo verdaderamente urgente es romper el monopolio del conocimiento-representaci&oacute;n y proporcionar maneras, asequibles para todos, de acceso al conocimiento silencioso. <\/p>\n<p> Las tradiciones religiosas son las maestras de ese conocimiento, las que conservan la venerable tradici&oacute;n y las ense&ntilde;anzas de los maestros. Si la sal se vuelve ins&iacute;pida, &iquest;qui&eacute;n la salar&aacute;?<\/p>\n<p><strong>2. LA NATURALEZA DEL CONOCIMIENTO SILENCIOSO <\/strong><\/p>\n<p> Dice Valmiki que \u00abaquellos que tienen sed de conocimiento y buscan la Verdad, esos son llamados, con toda raz&oacute;n, seres humanos; todos los dem&aacute;s, no son m&aacute;s que brutos\u00bb [<strong>1<\/strong>]. <\/p>\n<p> Valmiki se est&aacute; refiriendo al conocimiento silencioso. Esta afirmaci&oacute;n del sabio es una dura advertencia para nosotros, los hombres de la cultura industrial que desconocemos, casi por completo, la existencia misma de ese tipo de conocimiento. Parad&oacute;jicamente, los hombres de la sociedad de conocimiento, los que tendemos a vivir de la continua producci&oacute;n de conocimiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico, ignoramos el conocimiento silencioso; no entra en nuestra cuenta, no lo catalogamos como conocimiento. <\/p>\n<p> Si se piensa con un poco de detenimiento, nadie dejar&aacute; de darle la raz&oacute;n a Valmiki: nuestro conocimiento cient&iacute;fico y t&eacute;cnico no nos salva de no ser m&aacute;s que brutos, brutos con un terrible aparato cient&iacute;fico y t&eacute;cnico, pero brutos; por tanto, si queremos ser verdaderamente humanos hemos de admitir y buscar el otro tipo de conocimiento, el conocimiento silencioso. Hemos de buscar la Verdad. Y no bastan las verdades de las formulaciones de la ciencia; requerimos buscar la Verdad que aparece en el silencio, la que es una presencia.<\/p>\n<p> Es, pues, preciso aprender el conocimiento desinteresado que se limita a ser testigo ecu&aacute;nime, espectador desvinculado e impasible, sin morada, pero ben&eacute;volo. <\/p>\n<p> El conocer como puro testigo es un conocer sin retorno. Conocer como testigo es salir fuera sin retornar a casa; es reconocer. Es mirar sin nadie que mire porque quien mira, viendo se olvid&oacute; de s&iacute;; es una lucidez que lo es hasta tal extremo que pierde la morada. <\/p>\n<p> Quien conoce as&iacute; &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a ofenderse? Ya no hay nadie para ofenderse. Puesto que no hay nadie que pueda ofenderse, ya no hay residuo ninguno de resentimiento. Todo es lucidez conmovida, tan conmovida que ya no tiene retorno.<\/p>\n<p> Y puesto que no hay retorno, no hay morada y puesto que ya no hay morada, ya no hay m&aacute;s dualidad, s&oacute;lo una presencia l&uacute;cida de s&iacute; misma.<\/p>\n<p> Ese es el reino de los cielos: la conmoci&oacute;n que enciende la luz. Cuando ya se es fuego y luz, queda calcinada la casa y el que la habitaba y ya no queda nadie en ninguna parte, s&oacute;lo lucidez vibrante.<\/p>\n<p> Este es el conocimiento que descerraja el ego&iacute;smo. S&oacute;lo ese conocimiento hace explotar la burbuja que enclaustra. S&oacute;lo ese conocimiento para la rueda que gira en torno de la necesidad. La mente y la carne se abren, salen del capullo en que estaban presas para no volver m&aacute;s sobre s&iacute; mismas. Ese conocimiento vac&iacute;a al yo porque disuelve su n&uacute;cleo. La experiencia, repetida, del conocimiento silencioso, del conocimiento que s&oacute;lo reconoce y testifica, va disolviendo la consistencia del yo.<\/p>\n<p> El conocimiento silencioso, el religioso, no se opone a la duda. S&oacute;lo la creencia se contrapone a la duda. El conocimiento silencioso acepta la duda, no la reprime; la acepta para poderla disolver con el peso de la certeza. Toda duda debe aflorar, debe hacerse presente al esp&iacute;ritu y a la carne para que el conocimiento, el m&aacute;s potente de los &aacute;cidos, la disuelva. S&oacute;lo la duda que es diluida por el conocimiento desaparece; la que no disuelve el conocimiento sino que la reprime la creencia, permanece dividiendo en dos el esp&iacute;ritu y la carne.<\/p>\n<p> La duda m&aacute;s peligrosa que el conocimiento silencioso debe diluir no es la duda de una interpretaci&oacute;n, de una formulaci&oacute;n, sino la duda con respecto a la verdad que hemos caracterizado como una presencia. <\/p>\n<p> Con frecuencia, en el proceso del conocimiento religioso, la mente se adelanta y se rinde a la certeza; el hombre llega a tocar con la punta m&aacute;s afilada y estirada de su esp&iacute;ritu la presencia que quebranta toda duda. Pero la certeza conseguida en esa punta, en ese estiramiento, no basta para disolver la duda de la carne, no basta para que las entra&ntilde;as se cercioren. Quien pacifica y certifica, quien convence definitivamente al hombre no es la punta alargada de su esp&iacute;ritu; quien convence y disuelve la duda es la carne. S&oacute;lo cuando la carne conoce y se conmociona hay certeza plena y eficaz. Hay que esforzarse para arrastrar a la carne hasta donde el esp&iacute;ritu, estir&aacute;ndose, llega. Hay que buscar estrategias para que la carne se entere.<\/p>\n<p> La carne necesita tiempo para reconocer y hacer llegar la luz hasta sus m&aacute;s profundos repliegues. Hay que darle tiempo para que se empape. Empapar de conocimiento a la carne es sutilizarla. Sutilizar a la carne es educar sus sensores. Educar la sensibilidad es hacerle aprender a reconocer la realidad sutil.<\/p>\n<p> Esta es la verdadera dificultad del proceso religioso: sutilizar a la carne; hacerla cognoscitiva como el esp&iacute;ritu; hacer que se conmueva como testigo impasible.<\/p>\n<p> Hay que entender con claridad esto: no hay silencio verdadero, no hay conocimiento silencioso, no hay reconocimiento de la presencia que ah&iacute; viene hasta que nuestra sensibilidad no consigue todo eso. No es nuestro esp&iacute;ritu y nuestra mente la que tiene que alcanzar la categor&iacute;a de testigo imparcial y conmovido, es nuestra carne la que debe alcanzar esa condici&oacute;n. El conocer y el saber del que hablan los maestros religiosos es conocer y saber con el cuerpo. Es un conocer que es sentir. As&iacute; es que el conocimiento tiene que ser a la vez sentir, sentimiento. Y en el &aacute;mbito de las experiencias religiosas s&oacute;lo es v&aacute;lido el sentimiento que es luz, conocer.<\/p>\n<p> Los sentimientos que son \u00abmis\u00bb sentimientos, son un obst&aacute;culo al conocimiento silencioso. Mis sentimientos dan consistencia al yo y refuerzan, mucho m&aacute;s que las ideas, el ego&iacute;smo. <\/p>\n<p> El silenciamiento de los sentimientos no es convertir a nuestro cuerpo en una piedra incapaz de conmoverse y vibrar. El silenciamiento de los sentimientos es hacerlos progresivamente impersonales. Hay que hacer de nuestra carne un sensor fino y continuamente vibrante, pero impersonal. Hay que aprender a sentir con tal intensidad que ya no sea posible volver a casa. <\/p>\n<p> La gente suele tener una dificultad al emprender el camino religioso: teme que adentrarse por ese sendero sea entrar en el mundo de la insensibilidad. Es un gran error. Mientras los sentimientos sean mis sentimientos, es que no han sido los suficientemente fuertes, y as&iacute; me han permitido volver a casa. Quien tiene sentimientos, quien busca sentimientos, mantiene su capacidad de conmoverse refrenada y con sordina. S&oacute;lo quien ya no tiene sentimientos siente con plenitud. Quien siente plenamente ya no vuelve a casa, porque su sentimiento no le deja volver, ya no tiene sentimientos, porque como no ha podido volver a casa, ya no hay nadie que pueda tener nada; ya es s&oacute;lo una vibraci&oacute;n impersonal y cognoscitiva, es s&oacute;lo una conmoci&oacute;n sin morada, sin vuelta a casa.<\/p>\n<p> En esto tambi&eacute;n ocurre como en el arte: cuando uno siente profundamente la m&uacute;sica, al o&iacute;rla no vuelve a casa, su sentir es tan profundo que se olvida de su yo y, as&iacute;, su sentir es tan radical que es impersonal. S&oacute;lo quien no siente con la totalidad de su ser la m&uacute;sica, puede, cuando la oye, volver a casa y ocuparse y entretenerse con sus sentimientos.<\/p>\n<p> Cuando el conocimiento silencioso tiene lugar en la punta del esp&iacute;ritu, la certeza es tenue y puede convivir con la duda, con la inquietud y con la falta de paz, es decir, con la falta de convencimiento de la carne. S&oacute;lo cuando el conocimiento llega a la carne la certeza se hace como un bloque, una masa inconmovible. No se puede saber lo que es esa certeza hasta que hayamos hecho llegar el conocimiento al &uacute;ltimo rinc&oacute;n de nuestra carne. <\/p>\n<p> Nadie puede impartir el conocimiento silencioso,- el conocimiento religioso-, desde fuera. La certeza que dice nacer de la sumisi&oacute;n al prestigio o a la autoridad, aunque sea la autoridad de Dios, no es una certeza, es s&oacute;lo aferramiento a una creencia que reprime la duda. La certeza s&oacute;lo brota desde dentro, desde el conocimiento y desde la conmoci&oacute;n de la carne que disuelve toda duda. <\/p>\n<p> Cuando el conocimiento de la punta del esp&iacute;ritu llega a la carne, cuando la carne se ha sutilizado hasta conocer como esp&iacute;ritu, hasta hacerse esp&iacute;ritu y vida, entonces lo que se conoce es nada, porque en todo eso que nos rodea no podemos se&ntilde;alar nada que engendre esa certeza. Todo tiene un convincente sabor de verdad, pero nada de todo esto es la verdad. La verdad que engendra la certeza es un s&oacute;lo sabor en los miles de sabores. <\/p>\n<p> La certeza inconmovible de \u00abnada\u00bb es quiz&aacute;s la mejor orientaci&oacute;n para aprender a reconocer lo que es el conocimiento silencioso, el sentir silencioso e impersonal, la certeza masiva que se filtra hasta la carne.<\/p>\n<p> Desde aqu&iacute; puede comprenderse que el conocimiento es libertad. Desde la certeza inconmovible de \u00abnada\u00bb, (porque no es certeza de nada en concreto), es de la &uacute;nica manera que se es libre de todo.<\/p>\n<p> El conocimiento silencioso no es sumisi&oacute;n a ninguna verdad, ni siquiera a una que baje del cielo; ni es sumisi&oacute;n a una autoridad, ni siquiera a la de Dios. Ninguna verdad somete, ni ninguna cosa, ni ning&uacute;n dios, porque la certeza es certeza de \u00abnada\u00bb. Es certeza de \u00abnada\u00bb porque todo me certifica y en todo me muevo en lo cierto; as&iacute; nada me somete. El sabor fuerte de la verdad no es el sabor de algo, es el sabor profundo de todo; as&iacute;, para gustarlo no me he de someter a nada, porque nada tiene la exclusividad de ese sabor.<\/p>\n<p> El conocimiento libre que libera de todo no es el conocimiento de mi raz&oacute;n, ni siquiera de mi mente. El conocimiento realmente libre y liberado es el que se produce cuando la carne se extiende como un tent&aacute;culo para tocar lo que ah&iacute; viene, no para devorarlo y sustentarse con ello, sino para reconocerlo, conmovi&eacute;ndose con su presencia.<\/p>\n<p> El conocimiento es libertad total cuando la carne entera es una voluntad que no quiere \u00abnada\u00bb, porque ha podido llegar a ser s&oacute;lo testigo.<\/p>\n<p> Cuando se llega a este conocimiento silencioso, que por silencioso es masivamente cierto de nada, entonces, se da el conocimiento libre porque ya no hay apego a nada. Dice Huei-Neng que ese no apego \u00abes ver y conocer que todos los fen&oacute;menos son &#8216;pensamiento&#8217; sin apegarse a nada, es ver que lo que se manifiesta por todas partes es el no-apego que permanece desapegado de todo\u00bb [<strong>2<\/strong>]. <\/p>\n<p> Con el conocimiento silencioso hay certeza en todo; y porque hay certeza en todo, -ya que es certeza de nada-, en todo hay desapego y libertad; entonces, todo es una presencia, y dice bellamente Huei-Neng, que entonces, tambi&eacute;n, \u00abnada es inerte\u00bb.<br \/> Puesto que la verdad es el sabor de todo, no hay nada que abandonar ni nada que desear. Esta es la ra&iacute;z de la libertad.<\/p>\n<p> Uno mismo tiene el mismo sabor de todo. No hay pues nadie en casa porque en realidad soy un testigo sin morada. La ilusi&oacute;n de la necesidad nos induce a pensar que hay alguien en casa; pero aqu&iacute;, en m&iacute;, no hay realmente nadie y pensar que hay alguien, creer, m&aacute;s bien, que hay alguien es el sustento del ego&iacute;smo que bloquea el conocimiento.<\/p>\n<p> Todo tiene el mismo sabor. Por eso s&eacute; que en mi casa no hay nadie y tambi&eacute;n comprendo que tampoco hay nada que buscar. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a que buscar cuando todo tiene el mismo sabor? &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a que buscar y d&oacute;nde si no hay nada en ninguna parte que tenga la exclusiva del sabor? <\/p>\n<p><strong><br \/> 3. LA GUIA HACIA EL CONOCIMIENTO ES EL DISCERNIMIENTO INTERIOR.<\/strong><\/p>\n<p> Lo real es m&aacute;s sutil que lo imaginario y solamente lo perciben los que \u00abhan muerto antes de morir\u00bb [<strong>3<\/strong>]. <br \/> Se necesita un criterio sutil para discernir lo verdaderamente real de lo que no lo es. Ese criterio sutil es lo que llamamos \u00abdiscernimiento\u00bb.<\/p>\n<p> Pregunta Castaneda, \u00ab&iquest;c&oacute;mo sabr&eacute; que he visto, que estoy viendo?\u00bb<br \/> Responde D. Juan: \u00abSabr&aacute;s. Te confundes s&oacute;lo cuando hablas.\u00bb [<strong>4<\/strong>]. <br \/> El criterio de verdad funciona desde el seno del silencio. El discurso no es capaz de conducirnos a la realidad sutil.<\/p>\n<p> Dice Rum&iacute; que \u00absi alguna vez has gustado el az&uacute;car, aunque te fuera ofrecida en cien diferentes tipos de halva, reconocer&aacute;s su sabor. Aquel que mordi&oacute; una vez la ca&ntilde;a de az&uacute;car, si luego no reconoce su gusto, &iexcl;sin duda tiene dos cuernos!\u00bb [<strong>5<\/strong>].<\/p>\n<p> Dice Sankara que \u00abla realizaci&oacute;n de la Verdad se obtiene mediante el discernimiento, jam&aacute;s mediante la acci&oacute;n; ni aunque realiz&aacute;semos diez millones de acciones.\u00bb [<strong>6<\/strong>]\n<p> El mismo Sankara insiste en otro lugar que a la verdad no conducen m&aacute;s que el desapego y el discernimiento: <br \/> \u00abPerseverando en el recto discernimiento que le permite al hombre renunciar a las ilusiones creadas por su propia mente, obtiene inspiraci&oacute;n suficiente para que dentro de &eacute;l surja un profundo anhelo por alcanzar la liberaci&oacute;n. As&iacute; pues, un verdadero buscador de la libertad debe antes que nada fortalecer estos dos aspectos: discernimiento y renuncia\u00bb [<strong>7<\/strong>]. <\/p>\n<p> En realidad, la renuncia, el desapego es causa y efecto del discernimiento.<\/p>\n<p> El discernimiento y la ayuda del Maestro, la gracia del Maestro, conducen a trascender las envolturas para llegar al discernimiento completo que acaba diciendo \u00abNeti, neti\u00bb, \u00abno esto, no esto\u00bb. Cuando se llega a ese punto ya no hay m&aacute;s razonamiento ni an&aacute;lisis; s&oacute;lo queda el Testigo, el Absoluto Conocimiento, el Atman [<strong>8<\/strong>]. <\/p>\n<p> Se necesita discernimiento para no confundir lo que apunta al conocimiento con el conocimiento, los s&iacute;mbolos con lo simbolizado. Dicen los maestros zen:<br \/> \u00abNo es dif&iacute;cil<br \/> ver la forma en el espejo.<br \/> Pero no existe ning&uacute;n medio de capturar<br \/> la luna en la corriente de agua\u00bb [<strong>9<\/strong>] No hay sistemas para capturar la luna en el agua sin confundirla con la corriente de agua. El &uacute;nico sistema es el \u00abno-sistema\u00bb que supone el fino discernimiento.<\/p>\n<p> El discernimiento cognoscitivo va indisolublemente unido al amor. Podr&iacute;a decirse que el discernimiento es una forma apasionada de amor. Este es el sentido de la afirmaci&oacute;n suf&iacute;: <br \/> \u00abes necesaria una pasi&oacute;n, un deseo ardiente, para distinguir el vino de la copa\u00bb . <br \/> M&aacute;s expl&iacute;cita, si cabe, y mucho m&aacute;s bella es esta otra expresi&oacute;n del mismo pensamiento: <br \/> \u00abEl amor es el astrolabio de los misterios de Dios.\u00bb&nbsp; [<strong>11<\/strong>]\n<p> En resumen: El conocimiento desde el silencio, el conocimiento desapegado que es un conocimiento-Testigo es el gu&iacute;a. Y ese conocimiento-Testigo desapegado y silencioso es pasi&oacute;n, amor. Ese Testigo-Amor es el gu&iacute;a.<\/p>\n<p><strong><br \/> 4. PAPEL DE LAS ESCRITURAS EN EL CONOCIMIENTO.<\/strong><\/p>\n<p> Dice Sankara: <br \/> \u00abEl estudio de las Escrituras es in&uacute;til si no se tiene la experiencia pr&aacute;ctica de la Verdad Suprema; y siguen siendo igualmente in&uacute;tiles una vez conocida la Verdad Suprema.\u00bb [<strong>12<\/strong>]. <br \/> El papel de las Escrituras es muy circunscrito.<br \/> Contin&uacute;a el mismo Sankara: <br \/> &ldquo;Nadie se cura de una enfermedad por el mero hecho de repetir el nombre de la medicina, sin tom&aacute;rsela; igualmente, sin la experiencia directa de ese Poder Supremo nadie puede liberarse, por m&aacute;s que repita la palabra Brahman.\u00bb [<strong>13<\/strong>]. <br \/> Las Escrituras valen en cuanto ayudan a conducir a Eso. No tienen otro valor.<\/p>\n<p> Dice Rum&iacute; con respecto a su obra cumbre, el Mathnaw&icirc;. <br \/> \u00abNo he cantado el Mathnaw&icirc; para que se lo lleve encima, para que se lo repita, sino para que se ponga bajo los pies y se vuele con &eacute;l. El Mathnaw&icirc; es una escalera de ascensi&oacute;n hacia la Verdad\u00bb [<strong>14<\/strong>]. <br \/> Y eso &uacute;nicamente son todas las Escrituras, una escalera que se utiliza y se abandona.<\/p>\n<p> Ramana Maharshi resume en una frase feliz la funci&oacute;n de las Escrituras en el conocimiento: <br \/> \u00abTodo el Ved&acirc;nta est&aacute; contenido en dos pasajes de la Biblia: &#8216;Yo soy el que soy&#8217; y &#8216;No temas, yo soy Dios'\u00bb [<strong>15<\/strong>]. <\/p>\n<p> Pero, sin duda, es todav&iacute;a m&aacute;s expresivo de la funci&oacute;n de las Escrituras en el conocimiento este otro texto extraordinario, ya citado, de un maestro zen: <br \/> \u00abLlegar&aacute; el tiempo&#8230; habr&aacute; un sumergirse en lo desconocido con el grito: &iexcl;Ah, es esto! Cuando profieras este grito, te habr&aacute;s descubierto. Descubrir&aacute;s al mismo tiempo que todas las ense&ntilde;anzas de los antiguos ilustres, expuestas en el Tripitaka budista, en las Escrituras Tao&iacute;stas y en los Cl&aacute;sicos confucianos, no son m&aacute;s que comentarios sobre tu propio grito repentino: &iexcl;Ah, esto!\u00bb. [<strong>16]<\/strong><\/p>\n<p><strong>5. PAPEL DE LA DOCTRINA EN EL CONOCIMIENTO.<\/strong><\/p>\n<p> Dicen los Maestros que solo los mundanos se satisfacen con las creencias.<br \/> Milarepa tiene estas duras palabras para los apegados a las doctrinas:<br \/> \u00abApegarse al fanatismo sectario y al dogma<br \/> hace de uno un malvado y un pecador sumo\u00bb [<strong>17<\/strong>]. <\/p>\n<p> Radhakrishnan dice que \u00abdiscuten sobre los dogmas los semirreligiosos e irreligiosos, pero no los realmente religiosos\u00bb [<strong>18<\/strong>]. <br \/> Cuando, en un s&iacute;mil, a uno le interesa realmente contemplar la belleza, &iquest;pasar&aacute; su tiempo discutiendo sobre la interpretaci&oacute;n correcta, ortodoxa de la belleza? &iquest;No es el inter&eacute;s por las interpretaciones de la belleza indicio del desinter&eacute;s por la belleza misma? Cuando la belleza est&aacute; presente, &iquest;qu&eacute; inter&eacute;s tiene la \u00abre-presentaci&oacute;n\u00bb que es s&oacute;lo ausencia de la inmediatez de la presencia? Cabe decir lo mismo con respecto a la verdad religiosa.<\/p>\n<p> Dice un Maestro suf&iacute; que \u00absi la conducta externa y las creencias de los hombres hiciesen santos, no existir&iacute;a la Tierra, s&oacute;lo un cielo poblado de santos.\u00bb [<strong>19<\/strong>]\n<p> Adem&aacute;s, tomarse demasiado en serio las doctrinas es una trampa mortal.<br \/> Dice Huang Po: \u00ab&iquest;A qu&eacute; buscar una doctrina? Tan pronto como teng&aacute;is una doctrina caer&eacute;is en el pensamiento dual&iacute;stico.\u00bb [<strong>20<\/strong>]. <br \/> Y si uno es atrapado en el pensamiento dualista, no hay posibilidad ninguna de acceder al conocimiento completo.<\/p>\n<p> &iquest;Cu&aacute;l es entonces, la utilidad de las palabras, de los t&eacute;rminos, de los s&iacute;mbolos, de las doctrinas?<br \/> Un Maestro suf&iacute; respondi&oacute;: \u00abLa palabra es &uacute;til porque incita a la b&uacute;squeda y no porque a trav&eacute;s de ella pueda obtenerse lo que se busca. Si as&iacute; fuera, obviamente, no ser&iacute;an necesarios los esfuerzos y la renuncia a s&iacute; mismo. La palabra es como una cosa que vemos moverse a lo lejos: corremos hacia ella para verla, pero a causa de su movimiento no podemos hacerlo. As&iacute; es, en su aspecto oculto, la palabra del hombre: ella te incita a buscar el sentido aunque en realidad no puedas verlo.\u00bb [<strong>21<\/strong>]\n<p> Adem&aacute;s de la utilidad que acabamos de mentar, incitar a la b&uacute;squeda, las palabras tienen otras funciones.<br \/> \u00abAl escuchar el dharma (la palabra, la doctrina) los sabios se tornan serenos, como lagos profundos, tranquilos y cristalinos.\u00bb [<strong>22<\/strong>] <\/p>\n<p> Sin embargo, no debe olvidarse nunca que la doctrina es una balsa para atravesar el r&iacute;o, no para llevarla encima. Dice el Buda:<br \/> \u00abOh bhikkhus, un hombre est&aacute; de viaje. Llega a una gran extensi&oacute;n de agua de la cual la orilla de su lado es peligrosa y espantable, pero la otra orilla es segura y sin peligro. No hay barca con la que ganar la otra orilla, ni puente para pasar de esta orilla a la otra. Piensa: Esta extensi&oacute;n de agua es vasta y la orilla de este lado de ac&aacute; es peligrosa y espantable; la otra orilla es segura y sin peligro. No hay barca con la que ganar la otra orilla y no hay puente para pasar de esta orilla a la otra. Ser&aacute; bueno que re&uacute;na hierba, madera, ramas y hojas y que me haga una balsa y que con la ayuda de esta balsa, pase seguro a la otra orilla, sirvi&eacute;ndome de mis manos y de mis pies. Entonces, este hombre, oh bhikkhus, re&uacute;ne hierba, madera, ramas y hojas y hace una balsa y con la ayuda de esta balsa pasa seguro a la otra orilla sirvi&eacute;ndose de sus manos y sus pies. Habiendo hecho la traves&iacute;a y habiendo alcanzado la otra orilla piensa: Esta balsa me ha sido de una gran ayuda. Con la ayuda de esta balsa he pasado seguro a la otra orilla, sirvi&eacute;ndome de mis manos y de mis pies. Ser&aacute; bueno que lleve esta balsa sobre mi cabeza o sobre mi espalda donde quiera que vaya. &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;ais, oh bhikkhus? Actuando de esta manera, &iquest;actuar&iacute;a convenientemente en lo que se refiere a la balsa?<br \/> -No, Se&ntilde;or<br \/> -Entonces, &iquest;de qu&eacute; forma actuar&iacute;a convenientemente con respecto a la balsa? Habiendo hecho la traves&iacute;a y habiendo pasado al otro lado, este hombre piensa: Esta balsa ha sido una gran ayuda. Con la ayuda de esta balsa he podido pasar seguro a la otra orilla, sirvi&eacute;ndome de mis manos y de mis pies. Ser&aacute; bueno que deje esta balsa en el suelo sobre la orilla o que la deje a las olas y que yo me vaya donde quiera. Actuando de esta manera, este hombre act&uacute;a convenientemente en lo que concierne a la balsa.<\/p>\n<p> Igualmente, oh bhikkhus, he ense&ntilde;ado una doctrina semejante a una balsa, est&aacute; hecha para atravesar las aguas y no para llevarla encima. Vosotros, oh bhikkhus, que comprend&eacute;is que la ense&ntilde;anza es semejante a una balsa, deber&iacute;ais abandonar las buenas cosas, y cuanto m&aacute;s las malas.\u00bb [<strong>23<\/strong>]\n<p> La adhesi&oacute;n a una doctrina no debe ser tal que conduzca a despreciar a otras. A este respecto dice el Buda:<br \/> \u00abEstar ligado a un punto de vista y menospreciar otros puntos de vista como inferiores, a eso los sabios le llaman un lazo\u00bb<\/p>\n<p> \u00abOh bhikkhus, incluso este punto de vista -el budista- que es tan puro y tan claro, si os lig&aacute;is a &eacute;l, si lo acarici&aacute;is en vuestro interior, si lo guard&aacute;is como un tesoro, si est&aacute;is ligado a &eacute;l, entonces, no comprend&eacute;is que la ense&ntilde;anza es semejante a una balsa que est&aacute; hecha para atravesar las aguas, no para ligarse a ella.\u00bb [<strong>24<\/strong>]\n<p> En estos textos se pone de manifiesto la pura funcionalidad de la doctrina y, por tanto, su magnanimidad y el desapego que debe acompa&ntilde;ar a todo lo que no sea la pura e informulable verdad. Tambi&eacute;n se pone de manifiesto la magn&iacute;fica sabidur&iacute;a del Buda.<\/p>\n<p> Los grandes cristianos no est&aacute;n lejos de esta sabidur&iacute;a. Para San Gregorio de Niza, <br \/> \u00abtodo concepto relativo a Dios es un simulacro, una imagen falaz, un &iacute;dolo. Los conceptos que formamos seg&uacute;n el entendimiento y la opini&oacute;n que nos son naturales, bas&aacute;ndonos en una representaci&oacute;n inteligible, crean &iacute;dolos de Dios en vez de revelarnos a Dios mismo. No hay m&aacute;s que un nombre para expresar la naturaleza divina: es el asombro que embarga al alma cuando piensa en Dios.\u00bb [<strong>25<\/strong>] San Juan Damasceno recoge el pensamiento de S.Gregorio Nacianceno y dice: <br \/> \u00abTodo cuanto decimos de Dios en t&eacute;rminos positivos declara, no su naturaleza, sino lo que la rodea.\u00bb<\/p>\n<p> Lo que importa de la doctrina es lo que puede ayudar a conducir al conocimiento. Las interpretaciones, aunque sean doctrinas metaf&iacute;sicas no conducen al conocimiento. Veamos el famoso texto de Buda a este respecto:<br \/> \u00abPor consiguiente, M&acirc;lunkyaputta, conserva en tu esp&iacute;ritu lo que he explicado como lo he explicado y lo que no he explicado como no-explicado. &iquest;Qu&eacute; cosas son las que no he explicado? Si este universo es eterno o no lo es, etc&#8230;no lo he explicado. &iquest;Por qu&eacute;, M&acirc;lunkyaputta, no las he explicado? Porque esto no es &uacute;til, porque esto no est&aacute; fundamentalmente ligado a la vida santa y espiritual, porque esto no conduce a la aversi&oacute;n, al desapego, a la cesaci&oacute;n, a la tranquilidad, a la penetraci&oacute;n profunda, a la realizaci&oacute;n completa, al Nirv&acirc;na. Es por eso que yo no las he explicado. [<strong>26<\/strong>] Entonces, M&acirc;lunkyaputta, &iquest;qu&eacute; he explicado? He explicado dukkha (el dolor), el nacimiento de dukkha, la cesaci&oacute;n de dukkha y el camino que conduce a la cesaci&oacute;n de dukkha. &iquest;Por qu&eacute;, M&acirc;lunkyaputta, he explicado estas cosas? Porque es &uacute;til, porque est&aacute; fundamentalmente ligado a la vida santa y espiritual, porque conduce a la aversi&oacute;n, al desapego, a la cesaci&oacute;n, a la tranquilidad, a la penetraci&oacute;n profunda, a la realizaci&oacute;n completa, al Nirv&acirc;na. Es por eso que las he explicado\u00bb. <\/p>\n<p> Esta es, pues, la limitada funci&oacute;n de las doctrinas, de las palabras, de los s&iacute;mbolos, de los mitos. <br \/> En realidad \u00abhasta que el hombre no pueda escuchar el mensaje sin palabras y olvidar el mensaje verbal, permanecer&aacute; encadenado\u00bb. [<strong>27<\/strong>]\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\"><br \/>6. FUNCION DEL MAESTRO EN EL CONOCIMIENTO.<\/span><\/p>\n<p> La transmisi&oacute;n se ha de hacer de hombre a hombre, de Maestro a disc&iacute;pulo. Bodhidharma dijo:<br \/> \u00abTransmisi&oacute;n particular m&aacute;s all&aacute; de los escritos.<br \/> No fundarse en los textos.<br \/> Revelar directamente a cada hombre su esp&iacute;ritu original.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">28<\/span>]\n<p> \u00abEl hombre es un libro, -dice Mawl&acirc;n&acirc;-. En &eacute;l todas las cosas est&aacute;n escritas, pero las oscuridades no le permiten leer esta ciencia interior a &eacute;l mismo. La misi&oacute;n del Maestro es desvelarle sus verdaderas dimensiones.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">29<\/span>]\n<p> Transmitir la tradici&oacute;n es algo realmente dif&iacute;cil de expresar y m&aacute;s de entender. <br \/> &ldquo;Transmitir y recibir la transmisi&oacute;n son ambos un g&eacute;nero dificil&iacute;simo de misteriosa comprensi&oacute;n, de modo que son muy pocos quienes han sido capaces de lograrla. Sin embargo, de hecho, la Mente no es la Mente y la transmisi&oacute;n no es realmente la transmisi&oacute;n.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">30<\/span>]\n<p> Los Maestros son los que nos preceden en el camino; son la avanzada, los exploradores. <br \/> \u00bb Ellos, -los Maestros, los Profetas- primero fueron al otro mundo, escapando a sus atributos humanos, a la carne y a la sangre; contemplaron las alturas y las profundidades de ambos mundos; pasaron por todas las etapas y aprendieron el modo de avanzar por el camino. Despu&eacute;s regresaron y dirigieron un llamado a la humanidad diciendo: &iexcl;Venid a este mundo original!\u00bb. [<span style=\"font-weight: bold;\">31<\/span>]\n<p> Maestro es quien lo ha comprobado primero y s&oacute;lo quien lo ha comprobado primero. Dice Dionisio el Areopagita: <br \/> \u00ab&#8230;quienquiera que pretenda abusivamente ense&ntilde;ar la santidad antes de practicarla &eacute;l mismo de manera constante, un tal es imp&iacute;o y totalmente extranjero a nuestras santas instituciones&#8230;. as&iacute; debe evitarse siempre la audacia de mostrar a otros las v&iacute;as de Dios si no ha uno mismo logrado una deificaci&oacute;n perfecta y durable, si la inspiraci&oacute;n y la elecci&oacute;n divinas no nos han llamado a la funci&oacute;n de jefes.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">32<\/span>]\n<p> El Maestro es el que es capaz de mostrarnos lo que realmente somos. Nosotros somos como una gota de agua, pero de la misma naturaleza que el oc&eacute;ano. &ldquo;La gran masa de agua es de la misma naturaleza que la peque&ntilde;a gota y ambas comparten una misma esencia.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">33<\/span>]\n<p> Sobre la diversidad de los Maestros y de los Profetas: todos ellos son como velas diversas que arden con el mismo fuego.<br \/> \u00abLos profetas son como velas. La luz de Dios es esa llama que, si alumbra las velas, les da el mismo atributo, el mismo aspecto y la misma esencia. Todas las velas tienen un solo atributo, pero en n&uacute;mero son m&uacute;ltiples.<br \/> Si t&uacute; consideras la forma, tu visi&oacute;n es doble.<br \/> Considera su luz, porque es &uacute;nica.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">34<\/span>]\n<p> Los Maestros son un compendio de todo lo que somos. <br \/> \u00abTodos los que son buenos y todos los que son malos forman parte del derviche (Maestro); el que no es as&iacute;, no es derviche. [<span style=\"font-weight: bold;\">35<\/span>]\n<p> Las ense&ntilde;anzas de los grandes Maestros son simples, terriblemente sencillas y en su sencillez y desnudez duras y dif&iacute;ciles de asimilar. <br \/> \u00abLa mayor parte de los seres humanos son incapaces de asimilar las ense&ntilde;anzas demasiado desnudas de los grandes Maestros. Estos &uacute;ltimos han llamado siempre a un trabajo de transformaci&oacute;n interior muy duro.<br \/> Numerosos son los que han preferido limitarse a la adoraci&oacute;n f&aacute;cil de la imagen del Maestro. Con eso han olvidado la transformaci&oacute;n espiritual que el Maestro les suger&iacute;a realizar.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">36<\/span>]\n<p> Los Maestros son Maestros de la indagaci&oacute;n libre. Ellos nos invitan a analizarlo todo, a probarlo todo, a indagarlo todo y a verlo todo por nosotros mismos.<br \/> Buda les dio a sus disc&iacute;pulos este consejo, -&uacute;nico, por lo expl&iacute;cito, en la historia de las religiones: <br \/> \u00abS&iacute;, K&acirc;l&acirc;ma, es justo que dud&eacute;is y que est&eacute;is perplejos, por que la duda se levanta en una cuesti&oacute;n que es dudosa. Ahora, escuchad, K&acirc;l&acirc;ma, no os gui&eacute;is por relaciones, por la tradici&oacute;n o por lo que has o&iacute;do decir. No os dej&eacute;is guiar por la autoridad de los textos religiosos, ni por la simple l&oacute;gica o la inferencia, ni por las apariencias ni por el placer de especular sobre opiniones ni por verosimilitudes posibles, ni por el pensamiento &#8216;es nuestro Maestro&#8217;. Sino que, K&acirc;l&acirc;ma, porque sab&eacute;is por vosotros mismos que ciertas cosas son desfavorables, falsas y malas, entonces, renunciar a ellas&#8230; Y cuando por vosotros mismos sab&eacute;is que ciertas cosas son favorables y buenas, entonces, aceptarlas y seguirlas.\u00bb <br \/> Buda dijo a los Bhikkhu que un disc&iacute;pulo deber&iacute;a examinar incluso al Tath&acirc;gata mismo, de forma que el disc&iacute;pulo pueda estar completamente convencido del valor verdadero del Maestro que sigue. [<span style=\"font-weight: bold;\">37<\/span>]\n<p> En el camino no hay que ligarse a nada, ni al mismo Maestro. El Maestro es un Maestro de libertad incondicional. El Maestro es la misma libertad, no la sujeci&oacute;n a ninguna forma, a ninguna cosa que venga de fuera. No hay que buscar refugio ninguno en algo externo o en figuraci&oacute;n alguna, sino s&oacute;lo en la certeza desnuda que se genera en uno mismo y que el Maestro desde fuera hace ver hasta que se vea dentro lo que se entrevi&oacute; fuera.<br \/> \u00abAunque surgiera un Buda ante vosotros, no pens&eacute;is en &eacute;l como si fuera &#8216;Iluminado&#8217; o estuviera &#8216;Iluminado&#8217; como si fuera &#8216;bueno&#8217; o &#8216;malo&#8217;. Apresuraos a libraros del deseo de apegaros a &eacute;l; separaos de &eacute;l en un abrir y cerrar de ojos. No lo sujet&eacute;is en forma alguna. No trat&eacute;is de detenerlo, pues ni un millar de cerraduras podr&iacute;an encerrarlo, ni podr&iacute;a ser atado con diez mil metros de cuerda. Siendo as&iacute; esforzaos denodadamente en desterrarlo y aniquilarlo.<br \/> Ahora aclarar&eacute; con luz meridiana c&oacute;mo hab&eacute;is de proceder para manteneros libres de ese Buda. &iexcl;Considerar la luz del Sol! Tal vez dig&aacute;is que est&aacute; cercana; sin embargo, si la segu&iacute;s de mundo a mundo, nunca la coger&eacute;is en vuestras manos. Entonces tal vez la califiqu&eacute;is de lejana; pero he aqu&iacute; que la estar&eacute;is viendo delante de vuestros ojos. Seguidla, y he aqu&iacute; que se os escapa; alejaos y os alcanza por dondequiera. No pod&eacute;is poseerla ni terminar con ella. De este ejemplo pod&eacute;is deducir lo que sucede con la verdadera naturaleza de todas las cosas y, de hoy m&aacute;s, no tendr&eacute;is necesidad de afligiros ni de preocuparos de tales cosas.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">38<\/span>]\n<p> La gran ense&ntilde;anza de los Maestros es el silencio. <br \/> \u00abMauna -el silencio- es la forma m&aacute;s elevada de instrucci&oacute;n espiritual\u00bb . [<span style=\"font-weight: bold;\">39<\/span>] \u00abMauna es la iniciaci&oacute;n mejor y la m&aacute;s poderosa.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">40<\/span>] La tarea m&aacute;s fundamental del Maestro es hacer comprender que el mundo es s&oacute;lo una descripci&oacute;n y que lo que hay que hacer para llegar al conocimiento es callar esa descripci&oacute;n. <br \/> \u00abLa tarea de una Maestro es introducir la idea de que el mundo que creemos ver no es m&aacute;s que una imagen, una descripci&oacute;n del mundo. Cada esfuerzo del Maestro est&aacute; destinado a probarle esto al aprendiz. Pero hacer que lo acepte, es una de las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles; cada uno de nosotros est&aacute; atrapado, con satisfacci&oacute;n en su propia representaci&oacute;n del mundo; &eacute;sta nos empuja a sentir y actuar como si conoci&eacute;ramos verdaderamente alguna cosa del mundo. Un Maestro, desde el primer acto que realiza apunta a poner fin a esa representaci&oacute;n . Los brujos -los Maestros- llaman a esto interrumpir el di&aacute;logo interior, y est&aacute;n convencidos que es la sola t&eacute;cnica y la m&aacute;s importante, que hay que ense&ntilde;ar al aprendiz.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">41<\/span>]\n<p> Los Maestros ense&ntilde;an a los hombres que la vida est&aacute; llena de misterio, de gozo, de alegr&iacute;a y de amor; nos ense&ntilde;an a evitar que la vida sea como una tarde de domingo, <br \/> \u00abuna tarde no del todo desdichada, pero calurosa, pesada y desagradable. Han sudado, se han cansado. No saben donde ir ni que hacer. Esa tarde no les ha dejado m&aacute;s recuerdo que el de peque&ntilde;as contrariedades y mucho aburrimiento, despu&eacute;s, se termin&oacute; bruscamente; ya era de noche.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">42<\/span>]\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">7. LA ENSE&Ntilde;ANZA DE LOS MAESTROS.<\/span><\/p>\n<p> No hay nombre que revele el Misterio. <br \/> Dice Dionisio el Areopagita: \u00abEn verdad ni uno, ni tres ni ning&uacute;n n&uacute;mero, ni unidad ni fecundidad ni ninguna denominaci&oacute;n sacada de los seres ni de nociones accesibles a los seres no podr&iacute;a revelar (porque sobrepasa toda raz&oacute;n y toda inteligencia) el misterio de la Deidad sobreesencial sobreesencialmente y totalmente trascendente.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">43<\/span>] S&oacute;lo hay una manera de conocer y hacer conocer: la oraci&oacute;n. <br \/> Dicen los Padres: \u00abSi oras verdaderamente, eres te&oacute;logo.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">44<\/span>]\n<p> Rum&iacute; explica la siguiente historia para iluminar el papel de la ense&ntilde;anza de los Maestros: <br \/> \u00abUna caravana que recorre una ruta dif&iacute;cil y peligrosa en una noche oscura, avanza con temor, con miedo al da&ntilde;o que puede causarle un enemigo. No obstante, al escuchar el ladrido de un perro o el canto del gallo indicando la proximidad de un poblado, se esfuma su inquietud. Todos se acuestan y duermen dulcemente.<br \/> En la ruta, -donde no hab&iacute;a siquiera un murmullo- el temor no les permit&iacute;a dormir; en el poblado &#8211; a despecho de los ladridos y del canto de los gallos-, se sienten seguros y felices, y duermen indiferentes.`<br \/> Nuestras palabras provienen de un sitio apacible y seguro; desde ese lugar hablan los profetas y los santos. Cuando el esp&iacute;ritu escucha las palabras de sus amigos, se siente seguro y libre de temor, pues esas palabras le transmiten el perfume de la esperanza y la felicidad. As&iacute;, el hombre que viaja en la caravana a trav&eacute;s de la noche oscura -temiendo que los ladrones pudieran haberse infiltrado- desea escuchar la voz de sus compa&ntilde;eros de viaje y reconocerlos por sus palabras. Se tranquiliza cuando oye sus voces.<br \/>` Di: &iexcl;Oh Mohammad! Recita: Siendo tu esencia sutil, las miradas no te alcanzan m&aacute;s, al hablar ellos perciben que eres el amigo &iacute;ntimo de sus esp&iacute;ritus y se sienten seguros y en paz. Entonces &iexcl;habla!. De no haberos hablado, hubiera permanecido invisible a vuestros ojos, tal como la delgadez de mi cuerpo lo atestigua.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">45<\/span>] La voz de los Maestros anuncia la proximidad y tranquiliza el esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p> La ense&ntilde;anza de los Maestros se da en secreto, act&uacute;a en secreto y no quiere observadores. <br \/> \u00abLa ense&ntilde;anza es como la caridad: se debe dar en secreto, pues su exhibici&oacute;n p&uacute;blica es mala para el que la da, para el que la recibe y para el observador. La ense&ntilde;anza es como una nutrici&oacute;n y sus efectos no son visibles en el momento en que se la proporciona, de modo que no tiene sentido que haya un observador, salvo del fruto de la nutrici&oacute;n. Al mismo tiempo, no debe considerarse la ense&ntilde;anza independientemente de las circunstancias en que se la imparte. Por lo tanto, la presencia de observadores altera las circunstancias y, por consiguiente, tambi&eacute;n el producto de la ense&ntilde;anza.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">46<\/span>]\n<p> Cuando se aprende no hay que apegarse a las palabras, dice Milarepa, \u00abno sea que el fuego dormido de las Cinco Pasiones Venenosas levante llama y consuma los pensamientos y actos virtuosos\u00bb. [<span style=\"font-weight: bold;\">47<\/span>]\n<p> La ense&ntilde;anza es hasta tal punto libre de las palabras y sutil que el Buda dud&oacute; si deb&iacute;a predicar una doctrina tan pura a los hombres, tan atrapados por los deseos groseros.<br \/> \u00abEsto que con bastante trabajo yo gan&eacute;,<br \/> &iquest;Por que he de hacerlo conocer<br \/> a gentes por odio y deseo consumidas?<br \/> &iexcl;No es esta la Verdad que puedan comprender, <br \/> contra la corriente del pensamiento com&uacute;n,<br \/> honda, sutil, dif&iacute;cil, delicada,<br \/> invisible, mientras sean, de la pasi&oacute;n esclavos,<br \/> cubiertos por la lobreguez de la Ignorancia.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">48<\/span>]\n<p> Esa doctrina extremadamente sutil, en realidad es una \u00abno-doctrina\u00bb.<br \/> \u00abSi alguien dice que el Tath&acirc;gata tiene una Doctrina que predicar, hace injuria a Buda, no es capaz de comprender su predicaci&oacute;n, oh Subh&ucirc;ti; la ausencia de toda Doctrina que se pueda predicar, he ah&iacute; lo que se llama predicaci&oacute;n\u00bb. [<span style=\"font-weight: bold;\">49<\/span>]\n<p> En el mismo sentido afirma el Praj&ntilde;a-P&aacute;ramita-Sutra: \u00abNo tener Dharma -doctrina- alguno sobre el cual discutir: esto es discutir acerca del Dharma.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">50<\/span>]\n<p> Lo que en realidad se ense&ntilde;a es la visi&oacute;n, no el razonamiento o la argumentaci&oacute;n. [<span style=\"font-weight: bold;\">51<\/span>]\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">8. FUNCION DE LA EXPERIENCIA EN EL CAMINO DEL CONOCIMIENTO.<\/span><\/p>\n<p> En el camino hacia la verdad la experiencia es la &uacute;nica cosa que cuenta, no la doctrina.<br \/> Un suf&iacute; eminente ha dicho esto: <br \/> \u00abQuien habla de una realidad interior que no le concierne hace el asno, conforme a la palabra de Dios: como el asno que lleva libros\u00bb. [<span style=\"font-weight: bold;\">52<\/span>]\n<p> Lo que pueda significar el t&eacute;rmino &#8216;Dios&#8217; es algo que no puede ser apreciado m&aacute;s que por medios interiores, no es accesible en los cuadros de una religi&oacute;n formal, sea la que sea. [<span style=\"font-weight: bold;\">53<\/span>]\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">9. LA FUNCI&Oacute;N DE LA RELIGI&Oacute;N EN EL CAMINO DEL CONOCIMIENTO.<\/span><\/p>\n<p> M&aacute;s que hacer un recuento de definiciones de lo que se entiende por religi&oacute;n y m&aacute;s que hacer un recorrido de sus rasgos, resultar&aacute; &uacute;til reunir unas pocas afirmaciones de los Maestros sobre el tema.<br \/> No es recomendable el entusiasmo religioso, es mejor la mansa benevolencia junto a la serenidad y la ecuanimidad internas. La tradici&oacute;n budista aconseja encarecidamente que los disc&iacute;pulos no se dejen perturbar por ninguna emoci&oacute;n, por excelente que parezca. <br \/> \u00abAl tender a lo personal, la emoci&oacute;n impide el examen fr&iacute;o y desapasionado de las leyes y principios que conducen a la iluminaci&oacute;n. El pensamiento puro es siempre impersonal, mientras que la emoci&oacute;n , vinculada con el deseo y por tanto inevitablemente personal, introduce factores que enturbian las ideas y hacen mucho m&aacute;s dif&iacute;cil su an&aacute;lisis sereno.\u00bb . [<span style=\"font-weight: bold;\">54<\/span>] Hay una emoci&oacute;n impersonal que acompa&ntilde;a a la benevolencia incondicional y a la serenidad, ecuanimidad y lucidez que trasciende el yo.<\/p>\n<p> La misma tradici&oacute;n budista advierte que hay que cuidar para no quedar intoxicado con la religi&oacute;n. <br \/> Dice Deshimaru: \u00ab&iexcl;Tened cuidado con la religi&oacute;n!&#8230; no hay que intoxicarse. No hay que buscar el esoterismo. Zazen (la meditaci&oacute;n) permite la vuelta a las condiciones normales. Un religioso verdadero no debe vender alcohol esot&eacute;rico, alcohol ext&aacute;tico, alcohol misterioso a sus creyentes.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">55<\/span>]\n<p> La esencia de la religi&oacute;n no se encuentra en las mortificaciones, ni en el ascetismo, ni en la devoci&oacute;n o en los preceptos. [<span style=\"font-weight: bold;\">56<\/span>]\n<p> Tampoco est&aacute; la religi&oacute;n en la adhesi&oacute;n a una doctrina, a una tradici&oacute;n con menosprecio de las dem&aacute;s. Hay que alejarse de la tendencia natural de los grupos humanos que hace que cada uno de los diferentes grupos niegue a los otros: <br \/> \u00abNosotros tenemos raz&oacute;n; nuestra inspiraci&oacute;n es verdadera, la de aquellos es falsa. Y el otro grupo afirma lo mismo. As&iacute; setenta y dos sectas se niegan las unas a las otras &#8211; dice Rum&iacute;- o se juzgan, rec&iacute;procamente, carentes de la iluminaci&oacute;n. En verdad ellas coinciden en lo que respecta a la falta de iluminaci&oacute;n, lo cual significa, que alguien la posee, en lo cual tambi&eacute;n concuerdan.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">57<\/span>]\n<p> La verdadera religi&oacute;n ama primero la verdad, luego las sectas, tradiciones particulares. <br \/> Primero es la verdad, despu&eacute;s el grupo particular, lo dem&aacute;s es ego&iacute;smo.<\/p>\n<p> Las religiones han de ser necesariamente diversas, sin que eso afecte a su verdad interna, porque <br \/> \u00ablas religiones reflejan el punto de vista del que busca.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">58<\/span>]\n<p> Dice Ibn el Arab&iacute;: \u00abSi conocierais el dicho de Yunaid de que el agua adopta el color del vaso de cristal que la contiene, no ofender&iacute;ais las creencias ajenas y percibir&iacute;ais a Dios en todas la formas y en todas las religiones.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">59<\/span>]\n<p> Dice un hadith: \u00abYo estoy all&iacute; donde se encuentran los pensamientos de mi servidor. Cada criatura tiene una imagen de M&iacute;, y es all&iacute; donde Yo me encuentro. Purificad, oh mis criaturas, vuestra imaginaci&oacute;n, que es mi morada y mi residencia.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">60<\/span>]\n<p> Los nombres sagrados, divinos, de las religiones \u00abrevelan la Providencia divina, no expresan la Bondad en s&iacute;, en su sobreesencialidad, ni revelan la esencia, la vida, la sabidur&iacute;a de la Deidad en s&iacute;, en su sobreesencialidad, de esta Deidad que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de toda bondad, de toda divinidad, de toda esencia, de toda sabidur&iacute;a, de toda vida, y que se asienta, como dicen las Escrituras, en lugares ocultos.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">61<\/span>]\n<p> \u00abLa verdadera religi&oacute;n no es para los muertos. La verdadera religi&oacute;n es viviente y va dirigida a los vivos. S&oacute;lo &#8216;aqu&iacute; y ahora&#8217; es importante.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">62<\/span>]\n<p> Rum&iacute; hace esta estupenda afirmaci&oacute;n: \u00abS&iacute;, el asunto de la religi&oacute;n es s&oacute;lo perplejidad\u00bb. [<span style=\"font-weight: bold;\">63<\/span>]\n<p> \u00abLa visi&oacute;n constituye la ciencia de la religi&oacute;n; el conocimiento constituye la ciencia de los cuerpos. Lo esencial es, entonces, el ver y la visi&oacute;n.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">64<\/span>]\n<p> Dicho de otra manera: \u00abToda religi&oacute;n es construida sobre el cimiento de la experiencia religiosa, sin la cual se derrumba toda su superestructura metaf&iacute;sica o teol&oacute;gica.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">65<\/span>]\n<p> Todas las controversias religiosas se centran sobre la interpretaci&oacute;n de la experiencia, no sobre la experiencia misma. <br \/> \u00abDe manera que c&oacute;mo interpretar la experiencia se convierte frecuentemente en causa de una muy irreligiosa persecuci&oacute;n o en guerra muy sangrienta.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">66<\/span>]\n<p> La religi&oacute;n es el aprendizaje de la libertad, y una libertad que no conoce l&iacute;mites. [<span style=\"font-weight: bold;\">67<\/span>]\n<p> Los sistemas de representaci&oacute;n de las religiones y sus ritos se emplean para impregnarse de la tradici&oacute;n, para estar seguros de no perder el camino, pero no deben ser jam&aacute;s causa de exclusi&oacute;n, desprecio o persecuci&oacute;n mutua.<\/p>\n<p> Los s&iacute;mbolos, mitos y ritos son alegor&iacute;as. \u00abEso es lo que se llama el credo de los &#8216;hombres de coraz&oacute;n, de las gentes vueltas hacia el interior'\u00bb. [68]\n<p> Dice Ibn al Arab&iacute;:<br \/> \u00abNo te apegues exclusivamente a ninguna religi&oacute;n, de manera que dejes de creer en las otras; perder&aacute;s no poco bien; m&aacute;s a&uacute;n, no acertar&aacute;s a reconocer la verdadera verdad.<br \/> Dios el omnipresente y el omnipotente, no est&aacute; encerrado en ning&uacute;n credo ni religi&oacute;n porque dice (Cor&aacute;n, 2,119), \u00abDondequiera que os volv&aacute;is, all&iacute; est&aacute; la cara de Dios\u00bb.<br \/> Cada cual reza lo que cree; su Dios es la hechura de s&iacute; mismo, y al rezar, se ora a s&iacute; mismo. Por eso anatematiza las creencias de los dem&aacute;s, lo que no har&iacute;a si fuese justo, porque el desagrado hacia la religi&oacute;n ajena se basa en la ignorancia.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">69<\/span>]\n<p> \u00abLas religiones pueden ser estudiadas como fen&oacute;menos hist&oacute;ricos o como sistemas dogm&aacute;ticos en teolog&iacute;a; se puede, incluso, simplemente tolerarlas por razones humanitarias. Tolerar a otra religi&oacute;n significa que se la cree falsa, pero que se acepta su presencia, lo mismo que se tolera el sufrimiento cuando no se puede escapar a &eacute;l. Para comprender en profundidad otra religi&oacute;n ortodoxa, no basta con analizar sus manifestaciones hist&oacute;ricas o incluso sus formulaciones teol&oacute;gicas y tolerarlas. Es preciso, m&aacute;s bien , llegar, aunque no sea m&aacute;s que por una anticipaci&oacute;n intelectual a las verdades interiores de donde brotan todas las manifestaciones exteriores de una tradici&oacute;n, es decir, es preciso pasar del fen&oacute;meno de una religi&oacute;n a su n&uacute;meno, de las formas a la esencia donde reside la verdad de todas las religiones y desde donde &uacute;nicamente es posible comprender y aceptar verdaderamente una religi&oacute;n dada.\u00bb Este magn&iacute;fico p&aacute;rrafo se debe a Seyyed Hossein Nasr. [<span style=\"font-weight: bold;\">70<\/span>]\n<p> Es famosa por su belleza y profundidad la afirmaci&oacute;n de Al-Hallaj: \u00abHe reflexionado sobre las denominaciones confesionales, haciendo esfuerzos para comprenderlas y las considero como un Principio &uacute;nico con numerosas ramificaciones. No le pido a un hombre que adopte tal denominaci&oacute;n confesional, porque eso lo apartar&iacute;a del Principio fundamental y, en verdad, es ese mismo principio el que debe ir a buscarlo a El, en quien se dilucidan todas las grandezas y todos los significados. De ser as&iacute;, el hombre comprender&aacute;.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">71<\/span>]\n<p> \u00abLa verdadera religi&oacute;n difiere para cada persona, de la misma manera que difieren las caras, las personalidades; cada uno comprende de manera diferente la misma verdad.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">72<\/span>]\n<p> Pero es que, adem&aacute;s, la verdadera religi&oacute;n no se encierra en una religi&oacute;n, en una secta, en un sistema. [<span style=\"font-weight: bold;\">73<\/span>] A pesar de la pluralidad de tradiciones religiosas, de la diversidad en cada individuo de los caminos religiosos, la verdadera religi&oacute;n es una que trasciende todo sistema, toda tradici&oacute;n, todo individuo y toda secta.<\/p>\n<p> No s&oacute;lo las diferencias entre las religiones deben ser trascendidas, tambi&eacute;n las diferencias entre creencia e increencia. Dice Abu Sa&#8217;id ibn Abi &#8216;l Khayr: \u00bb Nuestra santa obra no se habr&aacute; concluido, hasta que yazgan en ruinas todas las mezquitas que se levantan debajo del sol. El verdadero musulm&aacute;n no se manifestar&aacute; hasta que sean una sola cosa la fe y la infidelidad.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">74<\/span>]\n<p> La tradici&oacute;n hind&uacute; ha sido un modelo de tolerancia. Parti&oacute; de una ventaja sobre la tradici&oacute;n cristiana, porque era \u00abconsciente de la relatividad esencial de todo mito religioso, en tanto que el cristianismo tiende a absolutizarlos como verdad &uacute;ltima.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">75<\/span>] Los hind&uacute;s conocieron pronto que los dioses son formas creadas por el hombre. Lo dicen bellamente en esta plegaria: <br \/> \u00abT&uacute; que tomas las formas imaginadas por tus adoradores\u00bb. [<span style=\"font-weight: bold;\">76<\/span>]\n<p> En la tradici&oacute;n hind&uacute; \u00abel intelecto se subordina a la intuici&oacute;n, el dogma a la experiencia, la expresi&oacute;n externa a la conciencia interna. La religi&oacute;n no consiste en una aceptaci&oacute;n de abstracciones acad&eacute;micas o en la celebraci&oacute;n de ceremonias, sino en una forma de vida o de experiencia. Es una percepci&oacute;n de la naturaleza de la realidad o una experiencia de la realidad. Esta experiencia no es un estremecimiento emocional, o una fantas&iacute;a subjetiva, sino la respuesta de toda la personalidad, la integraci&oacute;n del ser en la realidad central. La religi&oacute;n es una actitud espec&iacute;fica del ser, del ser en s&iacute; y de nada fuera de &eacute;l, aunque suela ir mezclada con visiones intelectuales, formas est&eacute;ticas y enjuiciamientos morales.\u00bb Estas son palabras de Radhakrishnan. [<span style=\"font-weight: bold;\">77<\/span>]\n<p> En la crisis religiosa de occidente dice H. Le Saux que \u00ablos elementos m&aacute;s esenciales de la fe pierden su sabor de verdad. La formulaci&oacute;n de los dogmas de la Trinidad y de la Encarnaci&oacute;n mismos no son capaces de hablar al alma. Es absolutamente preciso que el alma pierda el Dios-trino y el Dios-hombre de su concepci&oacute;n para dejarse tragar por el abismo del Ser, de la incontestable Deidad, que irresistiblemente le atrae.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">78<\/span>] En ese despertar del misterio podremos hacer pie de nuevo en la experiencia.<br \/> Porque \u00abel cristianismo, el verdadero, el del Evangelio, no est&aacute; en juego. Podemos estar seguros de su perennidad. El Sentimiento religioso no ser&aacute; jam&aacute;s totalmente abolido en el hombre, en el sentido del t&eacute;rmino &#8216;religare&#8217;. Son solamente las instituciones y las formas religiosas las que se encuentran afectadas. Est&aacute; tambi&eacute;n el problema de los intermediarios, es decir, de los sacerdotes.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">79<\/span>]\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">10. LA MORALIDAD COMO CAMINO AL CONOCIMIENTO COMPLETO.<\/span><\/p>\n<p> La moralidad ha de ser una indagaci&oacute;n, si ha de conducir al conocimiento.<br \/> \u00abTodo el mundo considera bello lo bello,<br \/> en eso reside su fealdad.<br \/> Todo el mundo considera el bien como el bien,<br \/> en eso reside su mal.\u00bb (Lao-Tse). [<span style=\"font-weight: bold;\">80<\/span>]\n<p> La moralidad que es indagaci&oacute;n es libertad.<br \/> \u00abAtarse al pie de la letra a los preceptos es ego&iacute;smo o miedo.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">81<\/span>]\n<p> Ni el ascetismo ni los preceptos son buenos conductores de la moralidad, la benevolencia incondicional es el gu&iacute;a de la moralidad que conduce al conocimiento.<\/p>\n<p> \u00abPues, se&ntilde;or Gotama, el conocimiento es purificado por la disciplina moral; la disciplina moral es purificada por el conocimiento. Cuando hay disciplina moral, entonces hay conocimiento; cuando hay conocimiento, entonces hay disciplina moral. El conocimiento es del que est&aacute; dotado de disciplina moral; la disciplina moral es del que est&aacute; dotado de conocimiento. Se dice que la disciplina moral y el conocimiento son lo mejor en este mundo. As&iacute; como, se&ntilde;or Gotama, con la mano se lava la mano o con el pie se lava el pie, de la misma manera, se&ntilde;or Gotama, el conocimiento es purificado con la disciplina moral; la disciplina moral es purificada con el conocimiento. Cuando hay conocimiento, entonces hay disciplina moral; cuando hay disciplina moral, entonces hay conocimiento. El conocimiento es del que est&aacute; dotado de disciplina moral; la disciplina moral es del que est&aacute; dotado de conocimiento. Se dice que la disciplina moral y el conocimiento son lo mejor en este mundo.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">82<\/span>]\n<p> Si nuestro esp&iacute;ritu se separa de Dios, es decir, si deja de hacer pie en lo que trasciende el yo como estructura de apetencias, el poder de libre arbitrio nos es quitado. <br \/> \u00abEntonces, en efecto, el hombre no podr&aacute; ya dominar sus inclinaciones, ni las necesidades de su cuerpo, ni los contactos exteriores.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">83<\/span>]\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">11. LA PLEGARIA.<\/span><\/p>\n<p> Dice Evagrio P&oacute;ntico que la plegaria es el preludio del conocimiento. [<span style=\"font-weight: bold;\">84<\/span>]\n<p> Y no hay plegaria sin conocimiento. <br \/> \u00abSabed que el Profeta -la paz sea con El!- ha dicho: El conocimiento es mi secreto. El Enviado de Dios ha dicho tambi&eacute;n: La plegaria no es v&aacute;lida m&aacute;s que con el conocimiento.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">85<\/span>]\n<p> Es imposible el conocimiento sin la paz de la mente. Y dice Marcos el Ermita&ntilde;o que es imposible pacificar el intelecto sin el concurso del cuerpo y que es imposible hacer caer el muro que los separa sin la paz y la plegaria. [<span style=\"font-weight: bold;\">86<\/span>] Isaac de N&iacute;nive afirmaba que el silencio del hombre que vive en la igualdad de &aacute;nimo es una plegaria [<span style=\"font-weight: bold;\">87<\/span>] . Y sabemos que el silencio es conocimiento.<\/p>\n<p> La plegaria que conduce al conocimiento es la plegaria que es fruto del gozo y del reconocimiento, la que es exclusi&oacute;n de la tristeza y del des&aacute;nimo. [<span style=\"font-weight: bold;\">88<\/span>]\n<p> Si hay verdaderamente plegaria, hay conocimiento. Para que haya conocimiento, a la inversa, ha de haber plegaria. Por eso los Padres dec&iacute;an : \u00abSi oras verdaderamente, eres te&oacute;logo.\u00bb [<span style=\"font-weight: bold;\">89<\/span>]\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">12. EP&Iacute;LOGO.<\/span><\/p>\n<p> La nueva sociedad industrial es una sociedad que vive de la creaci&oacute;n de conocimientos, de la creaci&oacute;n e innovaci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica.<br \/> La nueva sociedad podemos definirla como una sociedad de conocimiento porque vive del conocimiento.<\/p>\n<p> La sociedad que vive de la creaci&oacute;n de conocimientos es una sociedad din&aacute;mica en la que todo se mueve:<br \/> -se mueve continuamente la interpretaci&oacute;n de la realidad en todos sus niveles;<br \/> -con ese movimiento de las ciencias se mueven las tecnolog&iacute;as de producci&oacute;n y con ellas el trabajo y su organizaci&oacute;n;<br \/> -con el movimiento de la organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n se mueven las estructuras de la sociedad y, por consiguiente, se mueven sus sistemas de relaciones, sus valores y sus finalidades.<\/p>\n<p> La sociedad de conocimiento es una sociedad m&oacute;vil en la que todo se crea continuamente.<\/p>\n<p> Resulta importante haber descubierto y comprobado que lo que ofrecen a la nueva sociedad de conocimiento todas las tradiciones religiosas de la historia es conocimiento, pero un nivel de conocimiento que no frena ni fija ni discute la interpretaci&oacute;n cambiante de la realidad de las ciencias, ni discute, fija o compite con los sistemas de relaciones humanas, con las instituciones, con los valores y finalidades que la nueva sociedad pueda crear.<br \/> El conocimiento que ofrecen las tradiciones religiosas es dinamismo, proceso. Es un dinamismo y un proceso que no traba el de la nueva sociedad industrial porque no pretende imponerle nada.<br \/> El ofrecimiento de las religiones es un ofrecimiento de conocimiento y de conmoci&oacute;n, vibraci&oacute;n y valor frente a toda la realidad que no discute ni disputa ni imponen ning&uacute;n destino a la especie humana, ninguna interpretaci&oacute;n de la realidad, ning&uacute;n sistema de valores o de vida. No va en contra de la libertad y responsabilidad total con que los hombres hemos de asumir nuestro destino sino, al contrario, libera de toda sujeci&oacute;n, promueve todo inter&eacute;s e introduce y afianza una modalidad de proceso que usa formas sin ligarse a ellas, que crea instituciones y es libre de ellas, que crea valores pero los rehace y recrea cuando conviene.<br \/> Se trata de un proceso de conocimiento que usa formas pero que las trasciende; una certeza que no depende de estas formas o aquellas; un inter&eacute;s por toda realidad que es un \u00abs&iacute;\u00bb sin condiciones porque es inter&eacute;s total y libertad total a la vez; se trata de otra dimensi&oacute;n del conocer y el valorar, como una unidad, que es silenciosa porque tiene fuerza, peso, consistencia, vibraci&oacute;n y calor por encima, por debajo y en las formas que usa, sin que esa consistencia, certeza, peso, fuerza y valor le venga de las formas que usa.<\/p>\n<p> En la nueva sociedad hemos de construir todas las formas de nuestra existencia, todos los trazos de nuestro destino y, con nuestro destino, del destino de todas las especies vivientes y de la tierra. Ahora ya sabemos que la naturaleza no tiene fijada una marcha infalible de progreso a la que podamos someternos. Sabemos, tambi&eacute;n, que nada asegura que el proceso de nuestras ciencias y t&eacute;cnicas, que su complejidad y poder creciente sea para bien y no para mal. Sabemos que no disponemos de ning&uacute;n sistema de vida, de ning&uacute;n modo de finalidades y valores individuales y colectivos bajado del cielo o entregado por los dioses. Nuestro destino est&aacute; en nuestras manos y s&oacute;lo en ellas. Las ciencias que poseemos son instrumento para que construyamos ese destino, pero son mudas con respecto al tipo de destino que hemos de construir. En la construcci&oacute;n nos va la sobrevivencia como especie y la sobrevivencia de toda la vida de nuestro planeta.<\/p>\n<p> En esta situaci&oacute;n nos encontramos con que las tradiciones religiosas hacen una oferta enormemente sutil e inesperada, pero adecuada a nuestra necesidad: nos ofrecen calidad para discernir, nos invitan a un proceso de refinamiento que termina en un conocimiento admirado, perplejo, respetuoso, reverente con todo lo que existe; conocimiento que es inseparable de una actitud de inter&eacute;s totalitario, incondicional por todo lo que existe, inter&eacute;s que no es de uso sino amor apasionado y gratuito.<\/p>\n<p> No hemos de juzgar la oferta de las tradiciones religiosas a nuestra situaci&oacute;n cultural por la utilidad que puedan tener para resolver problemas. La oferta religiosa ha de valer por s&iacute; misma o no vale en absoluto, de forma semejante a como la oferta de la belleza ha de valer por s&iacute; misma y no por la utilidad que pueda tener para la vida pr&aacute;ctica.<br \/> Hay que evitar toda actitud utilitaria con respecto a la oferta de las religiones, de lo contrario caer&iacute;amos en viejos vicios cuyas consecuencias catastr&oacute;ficas -en especial para una sociedad de conocimiento y m&oacute;vil- conocemos suficientemente.<br \/> Sin embargo, que las tradiciones ofrezcan conocimiento, es relevante para una sociedad de conocimiento; que ofrezcan proceso es pertinente para una sociedad de innovaci&oacute;n y m&oacute;vil; que ofrezcan libertad de toda forma es pertinente para una sociedad que ha de crear continuamente todas sus formas de comprensi&oacute;n, valoraci&oacute;n y de vida; que ofrezcan unas dimensiones de lucidez, inter&eacute;s y amor por todo lo que existe es pertinente para quienes han de construirse su propio destino y han de ser gestores del destino de todo lo que vive y existe sobre la tierra.<\/p>\n<p> Ojal&aacute; que la nueva sociedad preste suficiente atenci&oacute;n a la oferta profunda de todas las tradiciones religiosas de la historia humana; si lo hacemos quiz&aacute;s nos permita adquirir calidad humana y discernimiento para controlar adecuadamente nuestro potente instrumental cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico; si lo hacemos quiz&aacute;s tengamos m&aacute;s garant&iacute;as de supervivencia y de calidad de vida; si lo hacemos quiz&aacute;s evitemos que las ciencias y tecnolog&iacute;as funcionen solas o guiadas por las ansias de dominio, de poder, por el ego&iacute;smo de grupos o pa&iacute;ses o por la necedad colectiva.<\/p>\n<hr style=\"width: 100%; height: 2px;\">\n<p><!-- @font-face {   font-family: \"Times\"; }@font-face {   font-family: \"Calibri\"; }@font-face {   font-family: \"Cambria\"; }p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: \"Times New Roman\"; }div.Section1 { page: Section1; } --> [<strong>1<\/strong>] Valmiki: El mundo est&aacute; en el alma. Yoga V&acirc;sishtha. Madrid, Taurus, 1982. 5a conversaci&oacute;n. pg. 33.<br \/> [<strong>2<\/strong>] Hui-Neng. Vida y ense&ntilde;anza. L. Carcamo. Madrid. pg. 32.<br \/> [<strong>3<\/strong>] RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.158<br \/> [<strong>4<\/strong>] CASTANEDA,C. Una realidad aparte, p.195<br \/> [<strong>5<\/strong>] RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.153<br \/> [<strong>6<\/strong>] SHANKARA. La joya suprema del discernimiento (no.11), p.31<br \/> [<strong>7<\/strong>] ibid.(no.175), p.63<br \/> [<strong>8<\/strong>] ibid.(no.210), p.70<br \/> [<strong>9<\/strong>] DAISHI,Y. op.cit., p.68<br \/> [<strong>10<\/strong>] RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.100<br \/> [<strong>11<\/strong>] ibid. El Masnavi, p.18<br \/> [<strong>12<\/strong>] SHANKARA. op.cit.(no.59), p.40<br \/> [<strong>13<\/strong>] ibid.(no.62), p.41<br \/> [<strong>14<\/strong>] VITRAY-MEYEROVITCH,E. Rumi et le soufisme, p.142<br \/> [<strong>15<\/strong>] MAHARSHI,R. op.cit., p.291<br \/> [<strong>16<\/strong>] Y&uuml;-M&ecirc;n en, SUZUKI,D.T. Ensayos sobre budismo zen,v.2.,p.97-98<br \/> [<strong>17<\/strong>] MILAREPA. Cantos, p.52<br \/> [<strong>18<\/strong>] RADHAKRISHNAN. La concepci&oacute;n hind&uacute; de la vida, p.72-73<br \/> [<strong>19<\/strong>] SHAH,I. El monasterio m&aacute;gico, p.40<br \/> [<strong>20<\/strong>] BLOFELD,J.(comp.). op.cit., p.75<br \/> [<strong>21<\/strong>] RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.231<br \/> [<strong>22<\/strong>] DHAMMAPADA (VI,82), p.134<br \/> [<strong>23<\/strong>] .RAHULA,W. op.cit., pgs.31-32<br \/> [<strong>24<\/strong>] .ibid.<br \/> [<strong>25<\/strong>] .LOSSKY,V. op.cit., p.26<br \/> [<strong>26<\/strong>] .RAHULA,W. op.cit., pgs.35-36<br \/> [<strong>27<\/strong>] .SHAH,I. Sabidur&iacute;a de los idiotas, p.134<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">28<\/span>] .T.Deshimaru, comentarios a DAISHI,Y.op.cit., p.7<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">29<\/span>] .VITRAY-MEYEROVITCH,E. Rumi et le soufisme, p.160<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">30<\/span>] .BLOFELD,J.op.cit., p.65-66<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">31<\/span>] .RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.198<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">32<\/span>] .PSEUDO-DENYS. op.cit., p.280<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">33<\/span>] .RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.54<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">34<\/span>] .VALAD. op.cit., p.152<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">35<\/span>] .RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.103<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">36<\/span>] .LINSSEN,R. op.cit., p.229<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">37<\/span>] .RAHULA,W. op.cit., p.21<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">38<\/span>] .BLOFELD,J.(comp.).op.cit., p.130<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">39<\/span>] .MAHARSHI,R.op.cit., p.381<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">40<\/span>] .ibid., p.372<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">41<\/span>] .CASTANEDA,C. Histoires de pouvoir, p.225<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">42<\/span>] .ibid. p.277<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">43<\/span>] .PSEUDO-DENYS. op.cit., p.175<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">44<\/span>] .TEOFANO EL RECLUSO. op.cit., p.145<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">45<\/span>] .RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.270<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">46<\/span>] .SHAH,I. El monasterio m&aacute;gico, p.117<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">47<\/span>] .MILAREPA. Cantos, p.91<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">48<\/span>] .SUZUKI,D.T. Ensayos sobre budismo zen,v.1, pgs.131-132<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">49<\/span>] .SILBURN,L.(comp.). Le bouddhisme, p.97<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">50<\/span>] .SUZUKI,D.T. Ensayos sobre budismo zen,v.1, p.308<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">51<\/span>] .ibid., v.3, p.266<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">52<\/span>] .KALABADHI.op.cit., p.167<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">53<\/span>] .SHAH,I. Les soufis et l&#8217;esot&eacute;risme, p.138<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">54<\/span>] .HUMPHREYS,C. Concentraci&oacute;n y meditaci&oacute;n, p.116<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">55<\/span>] .DESHIMARU,T.op.cit., p.175<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">56<\/span>] .T.Deshimaru, comentarios a DAISHI,Y.op.cit., p.249<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">57<\/span>] .RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.153<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">58<\/span>] .MAHARSHI,R. op.cit., p.119<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">59<\/span>] .GURAIEB,J.E. op.cit., p.92<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">60<\/span>] .RUMI. Fihi-ma-Fihi, p.70<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">61<\/span>] .PSEUDO-DENYS.op.cit., p.127<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">62<\/span>] .T.Deshimaru, comentarios a DAISHI,Y.op.cit., p.164<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">63<\/span>] .RUMI. El Masnavi, p.22<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">64<\/span>] .ibid. Fihi-ma-Fihi, p.270<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">65<\/span>] .SUZUKI,D.T. Ensayos sobre budismo zen,v.2, p.192<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">66<\/span>] .ibid., p.194<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">67<\/span>] .BAYLE DE JESS&Eacute;,B. Houa-T&#8217;eou, p.96<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">68<\/span>] .SHAH,I. Les soufis et l&#8217;esot&eacute;risme, p.232<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">69<\/span>] .Ibn al&#8217;Arabi en, NICHOLSON,R.A. op.cit., pgs.99-100<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">70<\/span>] .NASR,S.H. Essais sur le soufisme, pgs.47-48<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">71<\/span>] .HALLAJ. Diw&acirc;n (ML), p.97<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">72<\/span>] .T.Deshimaru, comentarios a DAISHI,Y. op.cit., p.183<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">73<\/span>] .ibid.<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">74<\/span>] .NICHOLSON,R.A. op.cit., pgs.101-102<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">75<\/span>] .DAVY,M.M. op.cit., p.166<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">76<\/span>] .COOMARASWAMY. op.cit., p.178<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">77<\/span>] .RADHAKRISHNAN. op.cit., pgs.15-16<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">78<\/span>] .DAVY,M.M. op.cit., p.159-160<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">79<\/span>] .ibid., p.63<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">80<\/span>] .DESHIMARU,T. op.cit., p.186<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">81<\/span>] .DAISHI,Y. op.cit., p.145<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">82<\/span>] .D&icirc;GHA NIKAYA, pgs.310-311<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">83<\/span>] .TEOFANO EL RECLUSO. op.cit., p.56<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">84<\/span>] .FILOCALIA, p.26<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">85<\/span>] .VITRAY-MEYEROVITCH,E. Anthologie du soufisme, p.74<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">86<\/span>] .FILOCALIA, p.49<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">87<\/span>] .ibid., p.59<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">88<\/span>] .MEYENDORFF,J. St.Gregoire Palamas, p.20<br \/>[<span style=\"font-weight: bold;\">89<\/span><span>] .TEOFANO EL RECLUSO.op.cit., p.145<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido: 1. El conocimiento silencioso, una explicaci&oacute;n laica.2. La naturaleza del conocimiento silencioso. 3. La gu&iacute;a hacia el conocimiento es el discernimiento interior.4. El papel de las escrituras en el conocimiento.5. El papel de la doctrina en el conocimiento.6. La funci&oacute;n del maestro en el conocimiento.7. La ense&ntilde;anza de los maestros.8. 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