{"id":53979,"date":"2008-12-23T00:00:00","date_gmt":"2008-12-23T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-21T14:05:00","modified_gmt":"2016-09-21T12:05:00","slug":"muy_cerca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/muy_cerca\/","title":{"rendered":"MUY CERCA"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: bold;\">Martin Buber<\/span><br \/>\n(Viena, 1878 \u2013 Israel, 1965)<br \/>\nA los disc\u00edpulos que se le acercaban por primera vez, el rab\u00ed Bunam sol\u00eda explicarles la historia de Eisik, hijo de Jeckel, de Cracovia. \u00c9ste, tras a\u00f1os de penas y trabajos y que, a pesar de ello, manten\u00eda una firme fe en Dios, hab\u00eda recibido en sue\u00f1os la orden de ir a buscar un tesoro a Praga, bajo el puente que conduce al palacio real. Despu\u00e9s de que el sue\u00f1o se repitiera tres veces, Eisik se puso en camino hacia Praga. Pero alrdedor del puente hab\u00eda guardias d\u00eda y noche y \u00e9l no osaba ponerse a cavar. As\u00ed, cada ma\u00f1ana, se dirig\u00eda hacia el puente y merodeaba por all\u00ed hasta el anochecer. Finalmente un d\u00eda el capit\u00e1n de la guardia, que se hab\u00eda fijado en su continuo ir y venir, le pregunt\u00f3 en tono amistoso, si es que buscaba algo por all\u00ed o si esperaba a alguien. Eisik le explic\u00f3 el sue\u00f1o que le hab\u00eda llevado desde su casa hasta esa tierra lejana. El capit\u00e1n se ech\u00f3 a reir:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Pobre diablo, que por creer en un sue\u00f1o has venido ganstando las suelas, peregrinando hasta aqu\u00ed! Si yo tuviera que hacer caso a los sue\u00f1os, tambi\u00e9n me habr\u00eda puesto en camino hace un tiempo, cuando un sue\u00f1o me mand\u00f3 ir hasta Cracovia para cavar a la b\u00fasqueda de un tesoro, bajo los fogones de la casa de un jud\u00edo llamado Eisik hijo de Jeckel. \u00a1Si all\u00ed la mitad se llaman Eisik y la otra mitad Jeckel! Estar\u00eda todav\u00eda hoy cavando agujeros por todas las casas.<br \/>\nY volvi\u00f3 a reir. Eisik le hizo una reverencia, y regres\u00f3 de vuelta a casa; desenterr\u00f3 el tesoro y lo aplic\u00f3 a la construcci\u00f3n del templo que lleva el nombre de Escuela Reb Eisik Jeckels.<br \/>\n&#8211; No olvides esta historia \u2013sol\u00eda a\u00f1adir el rab\u00ed Bunam- y aprende su ense\u00f1anza. \u00abHay algo que no puedes encontrar en ninguna parte del mundo, pero, por el contrario, s\u00ed que hay un lugar d\u00f3nde lo puedes encontrar\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9sta es una vieja historia que nos ha llegado a trav\u00e9s de varias literaturas populares, y que por boca hass\u00eddica toma una forma renovada. Hay algo que se puede encontrar en un \u00fanico lugar del mundo. Es un gran tesoro; podr\u00edamos llamarlo la plenitud de la existencia. Y el lugar d\u00f3nde se puede encontrar ese tesoro es el lugar donde uno est\u00e1. La mayor\u00eda de nosotros s\u00f3lo de forma espor\u00e1dica logra ser plenamente consciente del hecho de no haber llegado a saborear la plenitud de la existencia; que nuestra vida no participa de la existencia aut\u00e9nticamente plena y que, de hecho, vivimos como al margen de la vida. Pero con todo, sentimos esa carencia y, en cierta medida, nos esforzamos por encontrar en alg\u00fan lugar aquello que echamos en falta. Creemos que daremos con ello en alg\u00fan lugar del mundo o del esp\u00edritu, pero no se nos ocurre mirar all\u00e1 d\u00f3nde nos encontramos. Pero es justamente all\u00e1 y en ning\u00fan otro lugar d\u00f3nde podemos encontrar el tesoro.<br \/>\nEn mi entorno natural, las circunstancias que el destino me depara, lo que sucede en mi d\u00eda a d\u00eda, las exigencias cotidianas, es aqu\u00ed d\u00f3nde est\u00e1 hay mi deber esencial y donde se me ofrece el acceso a la plenitud de la existencia. Se cuenta de un maestro talm\u00fadico que los caminos del cielo se le iluminaban como las calles de su ciudad natal, Nehardea. El hasidismo da la vuelta a este dicho y anuncia que m\u00e1s grande es que a uno se le iluminen las calles de su ciudad natal como los caminos del cielo. Porque aqu\u00ed, d\u00f3nde nos hallamos, es d\u00f3nde ha de brotar la vida divina escondida. (&#8230;)<br \/>\nAlgunas religiones le niegan a nuestra estancia en la tierra el car\u00e1cter de vida aut\u00e9ntica. O bien ense\u00f1an que todo lo que tenemos delante en este mundo es s\u00f3lo una apariencia que hay que saber penetrar, o que todo es s\u00f3lo una antesala que debemos recorrer sin prestarle atenci\u00f3n. (&#8230;) En su verdad m\u00e1s \u00edntima los dos mundos son uno s\u00f3lo. Aunque los hayamos separado uno del otro, quieren recuperar la unidad que son en su verdad profunda. Con ese objetivo fue creado el ser humano, para la uni\u00f3n. El ser humano contribuye a la unidad viviendo sabiamente all\u00e1 donde est\u00e1. (&#8230;)<br \/>\nUna vez, el rab\u00ed Mendel de Kozk sorprendi\u00f3 a unos eruditos que hab\u00eda invitado a su casa pregunt\u00e1ndoles:<br \/>\n&#8211; \u00bfD\u00f3nde habita Dios? \u2013ellos se rieron.<br \/>\n&#8211; \u00a1Qu\u00e9 forma de hablar! \u00a1El mundo entero est\u00e1 lleno de su gloria!<br \/>\nY el rab\u00ed contest\u00f3 \u00e9l mismo a su pregunta:<br \/>\n&#8211; Dios habita all\u00e1 d\u00f3nde se le deja entrar. Al fin y al cabo, esto es lo que cuenta: dejar entrar a Dios. Pero s\u00f3lo se le puede dejar entrar all\u00e1 donde uno est\u00e1, donde uno est\u00e1 realmente, all\u00e1 d\u00f3nde uno vive una vida verdadera. Al tener un trato santo con esa peque\u00f1a porci\u00f3n de mundo que nos ata\u00f1e, establecemos en este espacio nuestro un habit\u00e1culo para Dios; dejamos as\u00ed que Dios entre.<\/p>\n<p>Martin Buber (Viena, 1878 \u2013 Israel, 1965). Fragmento de su obra \u00abEl cam\u00ed de l&#8217;home: la persona humana segons l&#8217;ensenyan\u00e7a hass\u00eddica\u00bb. (Pag\u00e8s editors, 2007)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Martin Buber (Viena, 1878 \u2013 Israel, 1965) A los disc\u00edpulos que se le acercaban por primera vez, el rab\u00ed Bunam sol\u00eda explicarles la historia de Eisik, hijo de Jeckel, de Cracovia. \u00c9ste, tras a\u00f1os de penas y trabajos y que, a pesar de ello, manten\u00eda una firme fe en Dios, hab\u00eda recibido en sue\u00f1os la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53980,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[158],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-53979","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-sabiduria-en","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53979","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53979"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53979\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60724,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53979\/revisions\/60724"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53980"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53979"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=53979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}