{"id":54026,"date":"2009-01-29T00:00:00","date_gmt":"2009-01-29T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"la_musica_como_vehiculo_espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/la_musica_como_vehiculo_espiritual\/","title":{"rendered":"La m\u00fasica como veh\u00edculo espiritual"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: bold;\"><\/p>\n<p><\/span>Estas l&iacute;neas no son m&aacute;s que unas primeras reflexiones, fruto del contacto con el Instituto de Estudios Suf&iacute;s i el CETR, sobre qu&eacute; calidad ha de tener la m&uacute;sica a fin de poder considerarla como veh&iacute;culo espiritual, o lo que es lo mismo, veh&iacute;culo para el cultivo de la cualidad humana profunda.<\/p>\n<p><span>Hay que hacer referencia, ante todo, a dos ideas que deber&iacute;an estar presentes y te&ntilde;ir todo cuanto a continuaci&oacute;n se expondr&aacute;: la primera es la idea de lo invisible-visible, idea &iacute;ntimamente unida a la capacidad de sutileza que todos los seres humanos tienen en potencia, pero que hay que despertar y cultivar; y la segunda, la idea de met&aacute;fora (may&acirc;z en lenguaje suf&iacute;, palabra que remite literalmente a la idea de traspasar, de transportar). As&iacute; la met&aacute;fora, como recurso literario que nos permite el tr&aacute;nsito de un nivel cognoscitivo a otro, alude al doble sentido, a la cara oculta de lo que ya Es aqu&iacute; y ahora, pero que no siempre percibimos porque a menudo tenemos la capacidad de sutileza adormecida. Y es que la m&uacute;sica, como veremos a continuaci&oacute;n, a pesar de poder ser una maravillosa met&aacute;fora del camino interior, no es el camino interior: puede ser un medio muy poderoso del camino, claro que s&iacute;, pero teniendo siempre presente que la cuesti&oacute;n es el camino, no la m&uacute;sica.<\/span><\/p>\n<p>Dicho lo cual, hagamos la primera constataci&oacute;n: de la m&uacute;sica, a pesar de su enorme poder, no deriva forzosamente una connotaci&oacute;n espiritual: s&oacute;lo c&oacute;mo ha sido hist&oacute;ricamente utilizada con fines tan diversos y alejados de la espiritualidad como por ejemplo enaltecer pasiones guerreras, ser un medio de tortura en ls prisiones de Guant&aacute;namo y Abu Graib, etc.<br \/> Tampoco es la m&uacute;sica un veh&iacute;culo para el cultivo de la cualidad humana profunda la que se hace desde el sentimentalismo o el esteticismo: y es que el camino espritual habla de conmoci&oacute;n, no de emoci&oacute;n.<br \/>Y finalmente, precisemos tambi&eacute;n que no toda la m&uacute;sica religiosa es m&uacute;sica espiritual: la m&uacute;sica puede ser religiosa por su tem&aacute;tica, pero ello no implica que conduzca a lo que es el n&uacute;cleo de la espiritualidad profunda.<\/p>\n<p> Descartado lo cual, establezcamos la segunda premisa: s&oacute;lo podemos hablar de m&uacute;sica con finalidad espiritual, cuando est&aacute; orientada hacia esta intenci&oacute;n, y por tanto, lleva la silenciamiento interior, al acallamiento del ego y a la experiencia de la Unidad d toda la existencia. Pero vayamos paso a paso.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">M&uacute;sica y silencio interior<\/span><\/p>\n<p> Hay que empezar por deshacer un malentendido a&uacute;n muy presente en el &aacute;mbito musical que consiste en considerar el silencio como ausencia de sonido. Las pausas en la m&uacute;sica &ndash;los silencios- son a menudo entendidas como ausencia de sonido. Sobre la relaci&oacute;n entre el silencio y la m&uacute;sica, es esclarecedor el comentario que hace Halil B&aacute;rcena del veros de R&ucirc;m&icirc; &ldquo;Para esta liberaci&oacute;n el camino es el silencio&rdquo;. Dice H. B&aacute;rcena:<\/p>\n<div style=\"margin-left: 40px; text-align: justify;\">&ldquo;Silencio no es s&oacute;lo suspender el flujo de la palabra, sino bajar el volumen de intensidad del ruido ensordecedor de la mente desbocada saltando de idea en idea, de recuerdo en recuerdo. (&#8230;) Silencio no es callar nada m&aacute;s (&#8230;) Silencio, para el derviche, es vaciarse de s&iacute; hasta el punto de que las cosas comienzan a hablar por ellas mismas (&#8230;) Para el hombre que ha silenciado sus deseos, todo cuanto existe habla, mejor a&uacute;n: todo emite su propia melod&iacute;a, puesto que el mundo se ha convertido para &eacute;l en una sinfon&iacute;a hecha a base de notas ora silentes, ora estruendosas.&rdquo;<\/div>\n<p> El silencio no es pues ausencia de m&uacute;sica, sino todo lo contrario: en el silencio interior es donde se halla la aut&eacute;ntica m&uacute;sica, la m&uacute;sica de la Vida. Y es que para R&ucirc;m&icirc;, todo es pura Vida, todo est&aacute; en movimiento y en vibraci&oacute;n, y por tanto, todo suena.<\/p>\n<p> Habr&iacute;a pues un primer momento de caer en cuenta del ruido interno, entendido como ant&iacute;tesis de la m&uacute;sica, y de la necesidad de silenciarlo.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">M&uacute;sica y silenciamiento del ego <\/span><\/p>\n<p> Como consecuencia de este entender la necesidad de silenciamiento, la m&uacute;sica &ldquo;desegocentrada&rdquo; puede convertirse en una proped&eacute;utica, en una preparaci&oacute;n de la experiencia de la Unidad d la existencia.<br \/> Hay ya aqu&iacute; un grado m&aacute;s de &ldquo;desegocentraci&oacute;n&rdquo; tanto por parte del m&uacute;sico, como de quien escucha. Y es que tambi&eacute;n hay un doble acceso a la m&uacute;sica: un acceso interesado, y un acceso gratuito. Hay acceso interesado, por ejemplo, cuando el m&uacute;sico toca desde una posici&oacute;n de seducci&oacute;n sentimental que nos est&aacute; diciendo: &ldquo;yo&rdquo; hago la m&uacute;sica&hellip;. Como tambi&eacute;n hay acceso interesado si qui&eacute;n escucha s&oacute;lo lo hace desde un posici&oacute;n demandante (de relajaci&oacute;n, de emociones, etc.). En definitiva, s&oacute;lo habr&aacute; acceso desinteresado si tanto el m&uacute;sico como el oyente cultivan una actitud de distanciamiento de las necesidades, de pura gratuidad, de pura atenci&oacute;n y por tanto, de presencia.<br \/> Podemos pues decir pues, desde este punto de vista, que la m&uacute;sica puede hacernos saborear el silencio. Pero a&uacute;n es necesario un paso m&aacute;s, porque cuando decimos que el nafs (ego) se est&aacute; silenciando, a&uacute;n hay la dualidad del ego y de quien lo silencia.<\/p>\n<p><br style=\"font-weight: bold;\"><span style=\"font-weight: bold;\">M&uacute;sica como met&aacute;fora de la Unidad de la existencia<\/span><\/p>\n<p> Cuando se es consciente de que el ruido del ego nos mantiene en la dualidad y de que su progresivo apaciguamiento nos hace entrar en el silencio, se puede empezar a degustar la unidad de toda la existencia. Cuando dejamos de demandar a la m&uacute;sica que nos distraiga, que nos emocione, etc., la m&uacute;sica queda como una gran met&aacute;fora que nos recuerda que todo vibra y por tanto que todo suena: en definitivo que todo vive ya, aqu&iacute; y ahora.<br \/> El sufismo es sufismo isl&aacute;mico, y hay que decir que en el Islam, el concepto de Unidad de la existencia (Tawhid) est&aacute; &iacute;ntimamente unido al acto de la creaci&oacute;n. Nos interesa la m&uacute;sica como veh&iacute;culo que nos recuerda qui&eacute;n somos, de d&oacute;nde venimos y ad&oacute;nde hemos de regresar. La m&uacute;sica ser&iacute;a pues una met&aacute;fora formidable del relato, en clave de metahistoria y por tanto, en clave puramente simb&oacute;lica, del d&iacute;a de Alast (Cor&aacute;n 7,172). Este relato se sit&uacute;a en el momento previo a que las criaturas emergieran del abismo del no ser, momento en que todo era pureza, vaciamiento y por tanto silencio primordial, es decir, naturaleza inicial y unitiva. Allah crea a las criaturas y &eacute;stas se extrav&iacute;an. Extrav&iacute;o entendido como olvido (gafla) de dicho origen primordial. Dios les recuerda entonces: &ldquo;Alastu bi-rabikkun?&rdquo; (&ldquo;&iquest;Acaso no soy yo vuestro Se&ntilde;or?&rdquo;) a lo que las criaturas responden que s&iacute;. <\/p>\n<div style=\"margin-left: 40px; text-align: justify;\">Tal como dice Halil B&aacute;rcena <span style=\"font-weight: bold;\">(*)<\/span><\/p>\n<p>&ldquo;El prop&oacute;sito del derviche ser&aacute; pues retornar a la experiencia del &ldquo;D&iacute;a de Alast&rdquo;, cuando s&oacute;lo Dios exist&iacute;a &ldquo;antes de que salieran las futuras criaturas del abismo del no ser y las dotara de vida, amor y comprensi&oacute;n para que pudieran de nuevo presentarse ante su rostro al final de los tiempos&rdquo; (Shimmel 2002:40)&rdquo;.<\/p><\/div>\n<p> La m&uacute;sica se convierte pues en met&aacute;fora formidable de este proceso circular que va de la unidad de todo cuanto existe, el posterior olvido de esta unidad al vivir los hombre en la dispersi&oacute;n y aparente multiplicidad de formas y en la toma de conciencia de este hecho y el consiguiente retorno a la unidad primordial.<br \/> Traducido a t&eacute;rminos musicales, podr&iacute;amos hablar de un silencio primordial en el que todos los sonidos y toda la m&uacute;sica ya pre-existen; del despliegue de la m&uacute;sica como manifestaci&oacute;n de los estados m&uacute;ltiples del Ser; y de la afinaci&oacute;n que supone re-conocer o re-cordar la patria de origen, este silencio primordial al que hay que volver, o, a&uacute;n mejor, del que nunca hemos salido. Concretando a&uacute;n m&aacute;s la met&aacute;fora, toda la m&uacute;sica que despliega el m&uacute;sico ya preexiste: el m&uacute;sico s&oacute;lo afina y hace aparente una posible m&uacute;sica de entre las infinitas m&uacute;sicas posibles, y cuando acaba, vuelve a este silencio primordial en el que toda la m&uacute;sica sigue existiendo. Sonido y silencio no ser&iacute;an ya pues conceptos opuestos, sino diferentes intensidades del mismo sonido unitivo primordial.<\/p>\n<p><\/p>\n<div><embed type=\"application\/x-shockwave-flash\" width=\"320\" height=\"200\" src=\"\/files\/Glenn-Goldberg.swf?\/files\/Glenn-Goldberg.flv\" pluginspage=\"http:\/\/www.macromedia.com\/go\/getflashplayer\"><\/embed><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"text-align: center;\">\n<span style=\"font-weight: bold;\">Tema de las \u00abVariaciones Goldberg\u00bb de J. S. Bach,<\/span><br style=\"font-weight: bold;\"><span style=\"font-weight: bold;\">interpretado por Glenn Gould<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Pongamos un ejemplo musical y cojamos el tema de las Variaciones Goldberg de Bach (ejemplo por cierto extraordinario de m&uacute;sica espiritual de tem&aacute;tica no religiosa). Si nos qued&aacute;ramos un momento en silencio antes de escuchar este tema, podr&iacute;amos sentir que todas las posibles combinaciones sonoras ya est&aacute;n presentes.<br \/> Bach escoge un sonido de entres todos los infinitos sonidos posibles: un sol. Lo deja resonar unos instantes y tambi&eacute;n en este instante puede percibirse que todo el tema que se desplegar&aacute; a continuaci&oacute;n ya existe en este primer sol. Pero es que tambi&eacute;n las 30 extraordinarias variaciones que es expandir&aacute;n a continuaci&oacute;n est&aacute;n tambi&eacute;n contenidas en este sol. En n c&iacute;rculo perfecto que se recoge sobre s&iacute; mismo, al final de las variaciones se vuelve a estuchar el tema, ahora s&iacute; desde la conmoci&oacute;n total que supone el retorno despu&eacute;s de un viaje profundo e intenso. Pero es que adem&aacute;s el tema se repliega nuevamente en la nota sol de la que todo ha surgido, sol, que a su vez, se funde en el silencio primordial unitivo&hellip;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold;\">El Reb&acirc;b<\/span><\/p>\n<p> Muchos de los simbolismos de los que hemos hablado se muestran en el reb&acirc;b, instrumento muy querido por R&ucirc;m&icirc; y al que dedic&oacute; diversos poemas.<br \/> As&iacute;, por ejemplo, la idea de Unidad de la existencia queda reflejada en el hecho de que los elementos materiales que componen este instrumento representan los tres mundo vegetal (la madera, el coco), mineral (el metal del derviche que gira y de dos de las tres cuerdas) y animal (las cuerdas de crin de caballo, la piel que recubre el coco). Tambi&eacute;n aparece el s&iacute;mbolo de la unidad en los diferentes cabellos de crin que componen la primera cuerda y el arco.<br \/> Es revelador tambi&eacute;n el s&iacute;mil entre el reb&acirc;b como caja de resonancia de qui&eacute;n lo toca y nuestro cuerpo como caja de resonancia de la vibraci&oacute;n de la vida que nos traspasa y nos viene regalada.<br \/> Especialmente delicados y sutiles son los momentos de cambio de direcci&oacute;n en el paso del arco, o de comienzo y final de las frases, momentos en los que se pasa imperceptiblemente del silencio al sonido y del sonido al silencio. Met&aacute;fora de la respiraci&oacute;n &ndash;este acto puramente corporal en relaci&oacute;n a trav&eacute;s del cual e tiene tambi&eacute;n un doble acceso a la realidad (podemos respirar desde el automatismo o bien siendo conscientes de que somos respirados)-, el paso del sonido al silencio remite al mundo intermedio (barz&acirc;j) entre la realidad sensible y la realidad inteligible, espacio por tanto de conocimiento.<br \/> Como tambi&eacute;n remite a (barz&acirc;j) el deslizamiento entre nota y nota, met&aacute;fora de lo aparente (la nota concreta) y de lo oculta (el espacio intermedio entre las notas), no siendo lo aparente y lo oculto sino dos intensidades de lo mismo: el Sonido.<\/p>\n<p> Y para acabar, una &uacute;ltima reflexi&oacute;n: igual que hablamos de una espiritualidad m&aacute;s all&aacute; de las formas religiosas, podemos tambi&eacute;n hablar de la m&uacute;sica m&aacute;s all&aacute; de las formas musicales. No puede expresarlo mejor Henry Corbin <span style=\"font-weight: bold;\">(**) <\/span><span>al referirse a R&ucirc;zbeh&acirc;n Baql&icirc; Shir&acirc;z&icirc;, gran Maestro suf&iacute; persa (1128-1209):<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div style=\"margin-left: 40px; text-align: justify;\">&ldquo;Al final de su vida&hellip;se abstuvo de la pr&aacute;ctica de la audici&oacute;n musical; no necesitaba ya de la mediaci&oacute;n de sonidos sensibles: escuchaba los sonidos inaudibles en una m&uacute;sica puramente interior&hellip;. &ldquo;Ahora, es Dios mismo en persona quine me ofrece su concierto (o Dios mismo en persona quien es el oratorio que yo escucho)&rdquo;. Por eso me abstengo de escuchar todo lo que ofrece a mis o&iacute;dos cualquiera que no sea &eacute;l&rdquo;.<br \/>&ldquo;Al t&eacute;rmino de la experiencia de toda una vida, en el momento en que el o&iacute;do del coraz&oacute;n, el del hombre interior, se vuelve indiferente a los sonidos del mundo exterior, he aqu&iacute; en efecto que escucha sonoridades que jam&aacute;s escuchar&aacute; el hombre disperso, fuera de s&iacute;, arrancado a s&iacute; mismo por las ambiciones de este mundo. Lo que el o&iacute;do del coraz&oacute;n percibe entonces son unas sonoridades, una m&uacute;sica que algunos privilegiados han percibido tambi&eacute;n en este mundo, desde m&aacute;s all&aacute; de la tumba, hasta el punto de que el tabique opaco se convert&iacute;a para ellos en pura transparencia&rdquo;&hellip;<\/div>\n<p><span> Y es que la aut&eacute;ntica m&uacute;sica es escucha con el o&iacute;do del coraz&oacute;n, espacio simb&oacute;lico en el que se produce la transmutaci&oacute;n de lo invisible en visible, de la necesidad en pura gratuidad.<\/span><\/p>\n<hr style=\"width: 100%; height: 2px;\"><span style=\"font-weight: bold;\">(*) Halil B&aacute;rcena &ldquo;El simbolismo musical en el sufismo de Mawlana Yalal al-Din Rumi&rdquo;<\/span><br style=\"font-weight: bold;\"><span>(**) Henry Corbin &ldquo;El Imam oculto&rdquo;<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estas l&iacute;neas no son m&aacute;s que unas primeras reflexiones, fruto del contacto con el Instituto de Estudios Suf&iacute;s i el CETR, sobre qu&eacute; calidad ha de tener la m&uacute;sica a fin de poder considerarla como veh&iacute;culo espiritual, o lo que es lo mismo, veh&iacute;culo para el cultivo de la cualidad humana profunda. 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