{"id":54212,"date":"2009-04-23T00:00:00","date_gmt":"2009-04-23T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-16T11:53:26","modified_gmt":"2016-09-16T09:53:26","slug":"reflexiones_acerca_de_la_crisis_econ","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/reflexiones_acerca_de_la_crisis_econ\/","title":{"rendered":"Reflexiones acerca de la crisis econ\u00f3mica"},"content":{"rendered":"<p>No s\u00e9 si la actual situaci\u00f3n de crisis en que est\u00e1 sumida nuestra econom\u00eda tiene mucho que ver con la dimensi\u00f3n espiritual atribuida a la naturaleza humana. Pero a m\u00ed me parece que de un fen\u00f3meno como este, que afecta tan profundamente a nuestra supervivencia colectiva, podemos extraer lecciones para nuestro potencial de crecimiento interior. Intentar\u00e9, pues, enumerar algunas de las reflexiones que me ha sugerido la actual crisis econ\u00f3mica sin pasar por la descripci\u00f3n de su desarrollo que me parece suficientemente conocida.<\/p>\n<p>En primer lugar, cuesta entender hasta qu\u00e9 punto nos ha afectado esta situaci\u00f3n que parece habernos cogido por sorpresa. O quiz\u00e1 es que ya nos iba bien pensar que est\u00e1bamos instalados en la definitiva superaci\u00f3n de las crisis c\u00edclicas del capitalismo. En cualquier caso, el sistema se aguantaba (y todav\u00eda se aguanta) por el consumo creciente, tanto si es necesario como irracional. Los que levantaban sus voces cr\u00edticas eran sospechosos de izquierdismo antisistema y nadie importante los hab\u00eda escuchado.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 nadie escuchaba porque todos, poco o mucho, \u00edbamos en el mismo barco. La mayor\u00eda hab\u00edamos cre\u00eddo de una u otra forma que la econom\u00eda financiera en que viv\u00edamos era incuestionable. Este disparate de ganar dinero, de endeudarnos por encima de nuestras posibilidades, de pedir cr\u00e9ditos a largo plazo para los gastos corrientes y tantos otros mecanismos, al final se han manifestado perversos y han hecho explotar la burbuja.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed ha fallado el necesario liderazgo de los gobernantes. Han fallado los principales operadores econ\u00f3micos, al l\u00edmite de la \u00e9tica o algunos fuera de toda \u00e9tica. Han fallado alternativas reales para un sistema fr\u00e1gil. Todos hemos reaccionado con miedo y conservadurismo. Y muchos, quiz\u00e1s muchos de nosotros, hemos pasado por alto los an\u00e1lisis que mostraban c\u00f3mo el sistema acentuaba la diferencia entre ricos y pobres y era, a largo plazo, netamente insostenible. Ha fallado, pues, la responsabilidad sobre nuestra propia supervivencia y dejamos as\u00ed deudas por pagar a las generaciones futuras.<\/p>\n<p>Es importante puntualizar que tambi\u00e9n han fallado algunos dogmas intocables en el mundo econ\u00f3mico, que act\u00faan con la fuerza ideol\u00f3gica de las religiones tradicionales. Por ejemplo, el dogma del mercado libre autorregulado, el de la necesidad de crecimiento ilimitado, el dogma seg\u00fan el cual los activos inmobiliarios no pierden nunca valor, el de la necesaria retirada del Estado para no interferir en la eficiencia del mercado, etc. De hecho estamos viendo ahora el retorno de algunos viejos tab\u00fas: nacionalizaciones (horror! ), intervenciones del Estado en el sistema bancario, llamada urgente a un \u201cregulador global\u201d, vuelta a Keynes, y qui\u00e9n sabe qu\u00e9 m\u00e1s. Es el descr\u00e9dito del neoliberalismo lo que nos ten\u00eda que salvar.<\/p>\n<p>Por otra parte, me preocupa la falta de sensibilidad de los actores econ\u00f3micos hacia los problemas de sostenibilidad de la actual forma de supervivencia humana. Ante la limitaci\u00f3n de los recursos, de los problemas irresolubles de desigualdad, de la bomba de relojer\u00eda que representa la explosi\u00f3n demogr\u00e1fica, del cambio clim\u00e1tico, y otras complejidades a que se enfrenta la econom\u00eda global, pensar en volver a lo mismo de siempre es como esconder la cabeza bajo el ala.<\/p>\n<p>Cuando los grandes gestores pol\u00edticos y econ\u00f3micos hablan de recuperaci\u00f3n en un a\u00f1o o quiz\u00e1s dos, \u00bftienen claro qu\u00e9 se recupera? \u00bfNuestro nivel de consumo? \u00bfNuestra industria automovil\u00edstica basada en combustibles y tecnolog\u00edas obsoletas? \u00bfM\u00e1s negocios inmobiliarios de segundas y terceras residencias en nuestro agotado litoral mediterr\u00e1neo? \u00bfM\u00e1s petr\u00f3leo y materias primeras para los pa\u00edses emergentes? \u00bfM\u00e1s desigualdad, m\u00e1s falsos reclamos para la inmigraci\u00f3n? \u00bfM\u00e1s hambre y pobreza? Para algunos la crisis es s\u00f3lo un tropiezo en un camino \u00fanico e invariable. Un camino conocido y que incluye todo lo anterior. \u00bfEs as\u00ed como piensan estrenar la entrada a lo que se anuncia como \u201cSociedad de Conocimiento\u201d?.<\/p>\n<p>Precisamente, nuestra situaci\u00f3n cultural es la de haber empezado una etapa diferente en la historia adaptativa de la supervivencia humana. Los especialistas la denominan de distintas maneras, como por ejemplo \u201cSociedad del Conocimiento\u201d. Es todo el sistema surgido de la etapa \u201cindustrial\u201d que empez\u00f3 en la \u00c9poca Moderna, el que est\u00e1 en crisis. \u00bfY qu\u00e9 significa este cambio cultural que casi no percibimos? Pues quiere decir, entre otras cosas, que las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y de la comunicaci\u00f3n facilitan una econom\u00eda basada en la creaci\u00f3n continua de conocimientos que acaban siendo la base de la creaci\u00f3n de riqueza. Hoy d\u00eda el poder no lo dan tanto la posesi\u00f3n de materias primas, o las fuentes de energ\u00eda, o el sistema productivo (f\u00e1bricas) como pas\u00f3 en el siglo XIX i gran parte del XX. Hoy es el conocimiento la fuente de dominio y el patrimonio principal de las empresas.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo son las ciencias y las tecnolog\u00edas las que cambian constantemente sus conocimientos, en nuestra sociedad llamada \u201cavanzada\u201d. Lo que cambia tambi\u00e9n es la forma de organizarse y relacionarse, cambian las instituciones y tambi\u00e9n las costumbres y los valores. \u00a1O no! Quiz\u00e1s no somos tan \u00e1giles a la hora de adaptarnos a una in\u00e9dita situaci\u00f3n de cambio continuo. Y es entonces cuando todo rechina. Fij\u00e9mosnos en los siguientes ejemplos: las instituciones no son adecuadas. Efectivamente, una de las causas de la crisis actual es la inoperancia de la regulaci\u00f3n financiera de los E.E.U.U. fruto de pol\u00edticas liberales que van de Reagan a Bush, as\u00ed como la quiebra de las empresas calificadoras o de \u201crating\u201d. Tenemos tecnolog\u00eda para cambiar el mundo (las famosas TIC) pero el mundo est\u00e1 anticuado, dividido en naciones contrapuestas. Somos globales, pero sin leyes ni tribunales globales. Un poco como en el salvaje Oeste&#8230;<\/p>\n<p>Otro ejemplo: las formas de trabajo, de organizaci\u00f3n sindical, de jerarquizaci\u00f3n de las empresas, de derechos sociales asegurados, son propias y coherentes con la sociedad industrial. Pero todav\u00eda hemos de encontrar (\u00a1y de imaginar!) c\u00f3mo ha de ser todo esto en la nueva econom\u00eda que se nos viene encima. Y ya no digamos c\u00f3mo es de inadecuado nuestro mundo de creencias y valores. Me refiero a nuestra \u201cfe\u201d en los dogmas intocables del Mercado que he citado anteriormente y el necesario sistema de valores que comporta: el individualismo, la competencia, el af\u00e1n de lucro, etc. En conjunto, da la impresi\u00f3n de que vamos mal equipados para salir de la crisis y que vamos mal equipados para sobrevivir en el nuevo mundo econ\u00f3mico global. La crisis ser\u00eda al mismo tiempo, una t\u00edpica crisis c\u00edclica del sistema y tambi\u00e9n un s\u00edntoma de un cambio m\u00e1s grande, de largo abasto, quiz\u00e1 como lo fueron la revoluci\u00f3n neol\u00edtica y la revoluci\u00f3n industrial.<\/p>\n<p>Si seguimos esta l\u00ednea de reflexi\u00f3n, podemos preguntarnos con qu\u00e9 contamos para enfocar esta nueva situaci\u00f3n cultural que llamamos Sociedad de Conocimiento. El inventario de fuerzas es m\u00e1s bien escaso. Disponemos de un cerebro forjado por la evoluci\u00f3n, s\u00f3lo preparado para situaciones sencillas de hace cuarenta mil a\u00f1os. De aqu\u00ed vienen nuestras reacciones de miedo visceral a lo desconocido, de hu\u00edda o entrada en oportunidades de negocio mal percibidas, del recurso a la violencia contra el competidor, de ignorar los cambios lentos en beneficio de las soluciones inmediatas, y tantos otros automatismos inconscientes que dibujan un estado de conciencia muy limitado.<\/p>\n<p>Disponemos por otra parte de una cultura basada en el desarraigo del sentimiento colectivo, el cual nos deja solos ante la angustia de nuestro propio vac\u00edo que queremos llenar con cosas y m\u00e1s cosas sin conseguirlo nunca. Y, por descontado, nuestra cultura nos prepara para repetir esquemas conocidos pero no para el cambio a la innovaci\u00f3n. No es raro que hablemos tan repetidamente de crisis de valores y que nos preguntemos si la econom\u00eda ha de ser compatible con la honestidad, con la limitaci\u00f3n de beneficios, con el esfuerzo y el estudio, con asumir responsabilidades sociales, con la renuncia a las hipotecas sobre el futuro, con la consideraci\u00f3n de que formamos parte de un sistema complejo que sobrepasa en mucho a nuestra tribu.<\/p>\n<p>Pero si bien esta crisis econ\u00f3mica y moral parece nueva y con recovecos mal delimitados, el pensamiento sobre sus protagonistas y sus problemas es de origen ancestral. Vale la pena repasar la sabidur\u00eda de las tradiciones espirituales de todos los tiempos a la b\u00fasqueda de una mayor comprensi\u00f3n. De hecho, hace siglos que hacemos o\u00eddos sordos a las advertencias de los grandes maestros del pensamiento y del esp\u00edritu cuando nos avisan de que nuestra naturaleza, si bien nos arroja a la satisfacci\u00f3n inmediata y constante de nuestros deseos, quiz\u00e1 de alguna manera puede ser reeducada hacia actitudes compasivas y solidarias. Nos dicen que la realidad puede ser considerada de forma gratuita y no interesada. Nos ense\u00f1an a salir de nuestra egocentraci\u00f3n, que es fuente de sufrimiento, para tomar conciencia de nuestra profunda unidad con los otros y con el mundo. Podemos resumir diciendo que todas las corrientes espirituales nos llevan a un cambio en profundidad de nuestra conciencia primitiva y limitada para alcanzar una nueva cualidad en el existir humano, transcendiendo la cerraz\u00f3n individualista.<\/p>\n<p>La moderna neurociencia nos habla tambi\u00e9n de la posibilidad de reorientar las redes neuronales, de acceder a estados de conciencia superiores o de la potencialidad creativa de nuestro cerebro para conseguir superar las tendencias y estados de conciencia arcaicos. Quiz\u00e1 no estamos, pues, hablando de cosas diferentes y hemos de pensar y trabajar m\u00e1s seriamente en una evoluci\u00f3n necesaria de nuestra conciencia. Las dudas se plantear\u00edan quiz\u00e1 en t\u00e9rminos de \u201cmasa cr\u00edtica\u201d y de plazos. \u00bfEs decir, podemos esperar un cambio social a partir del suficiente n\u00famero de personas capaces de influir en el entorno gracias a su \u201ccalidad humana\u201d, fruto de su transformaci\u00f3n interior? Y tambi\u00e9n: \u00bfestaremos a tiempo de gestionar los necesarios cambios en la estructura econ\u00f3mica de nuestro planeta antes que nos hundamos en una cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica o armament\u00edstica?<\/p>\n<p>Dicho todo lo anterior, creo que es pertinente preguntarse si las religiones institucionalizadas pueden aportar alguna cosa a la superaci\u00f3n de la crisis actual, sobre todo si la consideramos como una situaci\u00f3n de crisis de civilizaci\u00f3n. En mi opini\u00f3n, si las religiones toman posturas involucionistas, fruto del miedo y del desconcierto, no ser\u00e1n entendidas ni seguidas. Si ofrecen a los hombres y mujeres del siglo XXI s\u00f3lo su bagaje dogm\u00e1tico, sus cosmovisiones m\u00edticas y los valores que de ellas deriven, propios de culturas ya superadas, entrar\u00e1n en contradicci\u00f3n con la nueva situaci\u00f3n. Una sociedad de innovaci\u00f3n no se puede someter a un sistema de creencias que bloquea la creaci\u00f3n continua de conocimientos. La fe religiosa puesta s\u00f3lo al servicio de los intereses eclesi\u00e1sticos, no ser\u00e1 tampoco relevante en el nuevo contexto. La adhesi\u00f3n de personas y grupos a un determinado universo religioso por razones de conservaci\u00f3n y defensa de identidades colectivas, a\u00fan siendo comprensible, no aportar\u00e1 m\u00e1s que problemas de enfrentamientos interculturales.<\/p>\n<p>La antigua funci\u00f3n de todas las religiones hist\u00f3ricas, consistente en vertebrar ideol\u00f3gicamente y pol\u00edticamente unas sociedades est\u00e1ticas de ra\u00edz agraria y ganadera, ya no tiene sentido en nuestros d\u00edas. Ahora es el momento, en cambio, de ofrecer aquellos tesoros de sabidur\u00eda que todas las tradiciones espirituales han hecho llegar hasta nosotros, envueltos en lenguaje simb\u00f3lico, tan potentes a la hora de reclamar la transformaci\u00f3n interior de las personas. Esto quiere decir priorizar el acceso a la m\u00edstica y a los m\u00edsticos, que siempre han usado los s\u00edmbolos y los \u201ccontenidos\u201d de la fe como instrumentos de auto-conocimiento. Ser\u00eda necesario que hiciesen transparente el compromiso hacia toda la creaci\u00f3n y hacia la pr\u00e1ctica un amor activo para transformar desinteresadamente la realidad.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, en nuestra sociedad postmoderna, no todo el mundo est\u00e1 llamado a trabajarse espiritualmente dentro de una u otra tradici\u00f3n religiosa. La sociedad es laica y para muchos ser\u00eda necesario disponer de v\u00edas y accesos espirituales hacia la calidad humana a la que apuntan las grandes tradiciones de la humanidad pero sin la epistemolog\u00eda m\u00edtica que caracteriza las religiones hist\u00f3ricas. Porque en definitiva, el crecimiento espiritual, sea religioso o no, se basa en desarrollar conscientemente la atenci\u00f3n desinteresada hacia la realidad, en liberarse de la dependencia de poseer poder o bienes materiales y en afinar la vigilancia de nuestro pensamiento, silenciando progresivamente los prejuicios, los h\u00e1bitos, los intereses ego\u00edstas. Es dif\u00edcil llevar a cabo estas ideas a los programas educativos como es tambi\u00e9n dif\u00edcil rescatar a las religiones de sus funciones arcaicas. Pero no creo que aparezcan otros caminos m\u00e1s f\u00e1ciles al servicio del cambio de conciencia de los hombres y las mujeres de nuestro entorno.<\/p>\n<p>Hemos de reconocer que no ser\u00e1 f\u00e1cil encontrar la s\u00edntesis entre la ineludible transformaci\u00f3n de las personas, una a una, y unos cambios en los modelos culturales (que necesariamente comportan nuevas soluciones econ\u00f3micas, pol\u00edticas, educativas) que ayuden a emerger a este nuevo nivel de conciencia m\u00e1s responsable y comprensivo que postulo como salida \u201csostenible\u201d a largo plazo. Aqu\u00ed, tanto la sociedad civil (asociaciones, ONG\u2019S&#8230;) como las religiones organizadas, podr\u00edan aportar estilos espec\u00edficos de ayuda a personas y a grupos para crecer en la dimensi\u00f3n interior que apuntaba. Los lazos comunitarios sin exclusiones ni exclusivismos, la vivencia de la solidaridad entre y con los que pueden quedar excluidos, la intermediaci\u00f3n en conflictos sociales xen\u00f3fobos, etc. son medios que pienso imprescindibles. Pero no por ellos mismos sino como veh\u00edculos de la necesaria transformaci\u00f3n de la conciencia y del paradigma cultural.<\/p>\n<p>Para resumir y acabar, pienso que esta crisis, aparte de ser una manifestaci\u00f3n de final de ciclo econ\u00f3mico expansivo, nos revela la necesidad de una nueva manera de entender y de estar en el mundo. Si el futuro ha de ser sostenible, tendremos que ponernos a trabajar de una vez por todas para nuestra capacidad de expansi\u00f3n espiritual, si quieren decirlo as\u00ed. Sin que esto signifique una introspecci\u00f3n est\u00e9tica o individualista. Ojal\u00e1 sepamos aprovechar la lecci\u00f3n de la crisis.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo ha sido publicado a la revista Dialogal (Primavera 2009, n\u00fam.29 p\u00e1ginas: 8-17, dedicado a las: Lecturas espirituales de la crisis).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No s\u00e9 si la actual situaci\u00f3n de crisis en que est\u00e1 sumida nuestra econom\u00eda tiene mucho que ver con la dimensi\u00f3n espiritual atribuida a la naturaleza humana. 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