{"id":54257,"date":"2009-05-31T00:00:00","date_gmt":"2009-05-31T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"el_coran_y_sus_intuiciones_espiritua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el_coran_y_sus_intuiciones_espiritua\/","title":{"rendered":"El Cor\u00e1n y sus intuiciones espirituales fundamentales"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: bold;\">Director del Institut d&rsquo;Estudis Suf&iacute;s de Barcelona <br \/>y profesor del CETR<\/span>&#8212;<\/p>\n<p>El Cor&aacute;n todo &eacute;l gira en torno al <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span> o principio de la unicidad absoluta de la existencia, que aparece condensado en la f&oacute;rmula &ldquo;<span style=\"font-style: italic;\">L&acirc; il&acirc;ha il&middot;l&acirc; Al&middot;l&acirc;h<\/span>&rdquo;, &ldquo;<span style=\"font-style: italic;\">No hay m&aacute;s divinidad que Dios<\/span>&rdquo;, e incluso &ldquo;<span style=\"font-style: italic;\">L&acirc; il&acirc;ha il&middot;l&acirc; H&ucirc;<\/span>&rdquo;, &ldquo;<span style=\"font-style: italic;\">No hay m&aacute;s divinidad que &Eacute;l<\/span>&rdquo;. Ese es el n&uacute;cleo de la cosmovisi&oacute;n isl&aacute;mica, del que se desprende una concepci&oacute;n hol&iacute;stica de la existencia como un todo integrado.<\/p>\n<p>Sin embargo, resiguiendo los pasos dados por Muhammad, hasta donde nos lo permiten los datos que de &eacute;l disponemos y lo que alcanzamos a intuir de lo que fue su experiencia espiritual, podemos afirmar que el Profeta no arranca del <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span><span>, sino que llega a &eacute;l, algo que aparece explicitado en los pasajes cor&aacute;nicos m&aacute;s significativos referidos a los signos, como veremos m&aacute;s adelante.<\/span><\/p>\n<p>Por consiguiente, del <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span> no se parte, sino que al <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span> se llega. Ello quiere decir que el tawh&icirc;d no es una ideolog&iacute;a previa, no puede serlo, ni una creencia, ni tampoco un dogma, sino una forma de ver el mundo (y, por ende, de comprenderlo) y de estar en &eacute;l. Hoy, para nosotros, el tawh&icirc;d posee un doble alcance: es, por un lado, la cristalizaci&oacute;n de la intuici&oacute;n espiritual fundamental a la que llega Muhammad, y, al mismo tiempo, la puerta de acceso que se nos invita a franquear, a fin de que actualicemos por nosotros mismos dicha intuici&oacute;n muhammadiana. <\/p>\n<p>Gramaticalmente, la palabra <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span> no es un sustantivo, sino un masdar o nombre de acci&oacute;n, peculiar categor&iacute;a gramatical de la lengua &aacute;rabe que remite siempre a la actuaci&oacute;n y el movimiento, lo cual implica que el <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span> no sea una conceptualizaci&oacute;n cerrada, sino una acci&oacute;n abierta que jam&aacute;s concluye, como el mundo que, afirma el Cor&aacute;n, no es est&aacute;tico, sino que se est&aacute; creando y recreando a cada instante. Cuando Muhammad proclama el tawh&icirc;d, as&iacute; pues, no est&aacute; diciendo en qu&eacute; cree, sino c&oacute;mo ve, vive y experimenta el mundo, puesto que el <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span> tiene que ver, justamente, con el funcionamiento de las cosas. <\/p>\n<p>A pesar del lenguaje te&iacute;sta en el que est&aacute; expresado el <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span>, su sentido profundo es que nada es real, verdadero y operativo salvo lo Real (esto es, <span style=\"font-style: italic;\">Al&middot;l&acirc;h, H&ucirc;\/&Eacute;l<\/span>, &ldquo;<span style=\"font-style: italic;\">El que es<\/span>&rdquo;, que de esas formas lo ha dicho la tradici&oacute;n isl&aacute;mica). No existe m&aacute;s realidad que la realidad realmente real. Todo es relativo, excepto lo absoluto. S&oacute;lo hay una Realidad, lo que significa que s&oacute;lo la Realidad es y que toda realidad no es sino en virtud de su participaci&oacute;n en la Realidad. A fin de cuentas, el <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span> no es sino la manera isl&aacute;mica de decir la intuici&oacute;n universal de la unidad, que toda tradici&oacute;n religiosa y de sabidur&iacute;a expresa de un modo m&aacute;s o menos expl&iacute;cito seg&uacute;n sus propias categor&iacute;as ling&uuml;&iacute;sticas. <\/p>\n<p>El tawh&icirc;d no suma nada a la realidad, no se trata, pues, de una interpretaci&oacute;n superpuesta al mundo, sino que, justamente, es la operaci&oacute;n de radical despojamiento de todo a&ntilde;adido o asociado (shirk) a lo &uacute;nico que es. El tawh&icirc;d es desnudamiento de la mirada, hasta ver la realidad tal cual es. Dice un aforismo sapiencial o had&icirc;z, atribuido a Muhamamd: &ldquo;&iexcl;Se&ntilde;or, hazme ver las cosas tal como son!&rdquo;. <\/p>\n<p>La revelaci&oacute;n de Muhammad, su experiencia espiritual de lo que &eacute;l llama <span style=\"font-style: italic;\">Al&middot;l&acirc;h<\/span>, tiene que ver con la comprensi&oacute;n profunda del funcionamiento intr&iacute;nseco de la realidad, con eso que gobierna las cosas desde su interior y las hace ser lo que son y no otra cosa. El islam de Muhammad (de hecho a lo &uacute;nico que podemos llamar realmente islam, pues lo que viene despu&eacute;s no es sino un constructo sobre dicha experiencia primordial muhammadiana), no es algo aparte de la vida, sino la vida misma en su m&aacute;xima plenitud. El islam de Muhammad es vivir naturalmente lo que hay.<\/p>\n<p>Y lo que hay es m&aacute;s que lo aparentemente observable. Eso es lo que intuye Muhammad desde un principio y esa es la rendija a trav&eacute;s de la que se cuela y sale de s&iacute; mismo. Lo que hay es la trama de la vida. El mundo es un texto (que etimol&oacute;gicamente quiere decir tejido) de teofan&iacute;as, o si se quiere, de signos teof&aacute;nicos. Este mundo es, en consecuencia, el mundo de los signos, por cuanto no contiene nada que no sea un signo, que es otra forma de decir que en todo late vida, que nada es inerte. Y es, justamente, el conocimiento de los signos lo que permite presentir la dimensi&oacute;n absoluta de la realidad e intuir la unidad de todo cuanto es. Obs&eacute;rvese, al respecto, que en &aacute;rabe &lsquo;<span style=\"font-style: italic;\">&acirc;lam<\/span>, mundo, &lsquo;<span style=\"font-style: italic;\">al&acirc;ma<\/span>, signo e <span style=\"font-style: italic;\">&lsquo;ilm<\/span>, conocimiento, comparten la misma ra&iacute;z gramatical. Por consiguiente, el <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span> no es un dogma misterioso, sino algo, en principio, accesible a la comprensi&oacute;n humana. En definitiva, lo que el Cor&aacute;n preconiza es un saber de los signos y no un saber de las esencias. <\/p>\n<p>La existencia es el escenario donde se expresa y multiplica la vida en m&uacute;ltiples e infinitos matices. Todo es expresi&oacute;n de lo que el Cor&aacute;n denomina la <span style=\"font-style: italic;\">rahma<\/span> o fuerza creadora y misericordiosa de Al&middot;<span style=\"font-style: italic;\">l&acirc;h<\/span>, que es la materia prima, o si se quiere, la estructura interior que constituye un universo en el que todo cuanto existe, incluido el ser humano, es signo de la vida expres&aacute;ndose a s&iacute; misma a trav&eacute;s de todo. <\/p>\n<p>Llegado a este punto, el reto que plantea Muhammad es el siguiente: c&oacute;mo estar en el mundo, que se resume en los dos aforismos o <span style=\"font-style: italic;\">ah&acirc;d&icirc;z<\/span> siguientes. Dice el primero: &ldquo;<span style=\"font-style: italic;\">El mundo es maldito<\/span>&rdquo;; y el segundo: &ldquo;<span style=\"font-style: italic;\">El mundo todo &eacute;l es una mezquita<\/span>&rdquo;. La contradicci&oacute;n, obs&eacute;rvese, es s&oacute;lo aparente. El mundo es maldito, y fuente perpetua de sufrimiento, si te identificas con &eacute;l; pero es una mezquita, esto es, un lugar de postraci&oacute;n y constante admiraci&oacute;n (<span style=\"font-style: italic;\">hayra<\/span>), si eres capaz de entrever que todo en &eacute;l es signo de una realidad &uacute;nica que las formas no agotan. El mundo es maldito, tal como un infierno, para quien cree ser por s&iacute; mismo, mientras que es una mezquita para quien es consciente de que todo le pertenece a &Eacute;l y que tenemos las cosas, tambi&eacute;n la vida, en dep&oacute;sito. <\/p>\n<p>Vivir en el recuerdo, reconocimiento y presencia de la rahma o fuerza creadora de la vida que se expresa a trav&eacute;s de los signos, comporta un obrar amoroso y solidario en el mundo a favor de la vida, la paz y la justicia, dado que el amor y la solidaridad derivan del sentido de la unidad subyacente de toda la existencia. Amar a una criatura, solidarizarse con ella, es reconocer su v&iacute;nculo con lo real y con el todo y, llegado el caso, incluso, ayudarla a no perder dicho v&iacute;nculo, que est&aacute; en la base de su realidad. Para Muhammad, la perfecci&oacute;n del conocimiento se verifica con la perfecci&oacute;n de las obras. A fin de cuentas, el <span style=\"font-style: italic;\">tawh&icirc;d<\/span><span> es, ya lo hemos dicho, una acci&oacute;n.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Director del Institut d&rsquo;Estudis Suf&iacute;s de Barcelona y profesor del CETR&#8212; El Cor&aacute;n todo &eacute;l gira en torno al tawh&icirc;d o principio de la unicidad absoluta de la existencia, que aparece condensado en la f&oacute;rmula &ldquo;L&acirc; il&acirc;ha il&middot;l&acirc; Al&middot;l&acirc;h&rdquo;, &ldquo;No hay m&aacute;s divinidad que Dios&rdquo;, e incluso &ldquo;L&acirc; il&acirc;ha il&middot;l&acirc; H&ucirc;&rdquo;, &ldquo;No hay m&aacute;s divinidad&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":54258,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[158],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-54257","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-sabiduria-en","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54257","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54257"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54257\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54258"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54257"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=54257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}