{"id":54291,"date":"2009-06-27T00:00:00","date_gmt":"2009-06-27T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"mas_alla_de_los_limites_pequena_sele","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/mas_alla_de_los_limites_pequena_sele\/","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites  (peque\u00f1a selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<p><strong>La confianza en s&iacute; mismo<\/strong><\/p>\n<p> La necesidad, que es el sentimiento de insuficiencia, es la causa de todos los deseos, todos los temores, todas las expectativas, todas las interpretaciones, todas las valoraciones.<br \/>Cuando se comprende que no hay nada que ganar, surge el desapego.<br \/>Cuando sabes que nada te falta porque todo lo que existe eres t&uacute; y es tuyo, el deseo se desvanece y cesan los proyectos.<br \/>Todo lo que necesitas est&aacute; en ti, porque t&uacute; eres &ldquo;ese no-dos&rdquo; que hay.<br \/>Ac&eacute;rcate a ti, a tus posibilidades, con veneraci&oacute;n, amor y confianza.<\/p>\n<div id=\"_mcePaste\" class=\"mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow: hidden;\"><!-- h3 { margin-bottom: 0.11cm; }h3.western { font-family: \"Arial\",sans-serif; font-size: 13pt; }h3.cjk { font-family: \"DejaVu Sans\"; font-size: 13pt; }h3.ctl { font-family: \"Arial\",sans-serif; font-size: 13pt; }p { margin-bottom: 0.21cm; } --><\/p>\n<h3 class=\"western\" style=\"page-break-after: auto;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: small;\">La confianza en s&iacute; mismo<\/span><\/span><\/h3>\n<\/div>\n<p>Desconfiar de s&iacute; mismo y menospreciarse es una equivocaci&oacute;n grave que nace del error de creerse una entidad separada.<br \/>L&iacute;brate del miedo, &iquest;a qui&eacute;n o a qu&eacute; deber&iacute;as temer? Comprende que nada puede da&ntilde;arte. Este convencimiento es el fundamento del valor.<\/p>\n<p>El valor es imprescindible para el camino, porque la intrepidez es la puerta de lo Supremo.<\/p>\n<p>Para salirse de lo que se da por real y adentrarse en lo que parece vac&iacute;o de realidad, aunque esas apreciaciones sean hijas de la ignorancia, se precisa confianza en s&iacute; mismo, valor e intrepidez.<\/p>\n<p>La v&iacute;a est&aacute; cerrada a los timoratos.<\/p>\n<p>Hay que tener confianza en s&iacute; mismo porque es tener confianza en el &Uacute;nico, el que es, el no-dos.<\/p>\n<p>Todo lo que te ocurre, no viene de fuera, llega a ti desde ti.<\/p>\n<p>T&uacute; eres el poder, el camino y el t&eacute;rmino del camino. Pero el &ldquo;t&uacute;&rdquo; de que hablo, no es el &ldquo;t&uacute;&rdquo; de tu ego, como entidad separada venida a este mundo.<\/p>\n<p><strong>Servir a otros<\/strong><\/p>\n<p>Quienes no buscan m&aacute;s que la felicidad para s&iacute; mismos, pueden terminar en la m&aacute;s completa indiferencia con respecto a todo; mientras que el amor siempre act&uacute;a sin buscar nada para s&iacute;, y termina interes&aacute;ndose por todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La acci&oacute;n desinteresada, vac&iacute;a de toda preocupaci&oacute;n por el ego y sus intereses, transporta al coraz&oacute;n mismo de la realidad.<\/p>\n<p>Si quieres ayudar al mundo, es necesario que sobrepases la necesidad de ayudar. S&oacute;lo entonces ayudar&aacute;s con eficacia porque ayudar&aacute;s libre de ti mismo.<\/p>\n<p>Si quieres ayudar a alguien, no te impliques emocionalmente, no te sientas empujado afectivamente a ayudar; permanece fuera, con distancia interior, de lo contrario fracasar&aacute;s en tu ayuda. Si el ego, con sus intereses, se inmiscuye lo altera todo.<\/p>\n<p>Empieza por situarte m&aacute;s all&aacute; de la necesidad de ayudar. Entonces podr&aacute;s asegurarte de que tu actitud es de pura buena voluntad, vac&iacute;a de toda espera de retribuci&oacute;n.<\/p>\n<p>Porque podr&iacute;as estar muy ocupado con tus actividades y muy contento de tu naturaleza caritativa, sin que realices gran cosa.<\/p>\n<p>La acci&oacute;n m&aacute;s valiosa es ayudar a comprender; en la espera, alimenta a los que tienen hambre y viste a los desnudos, si est&aacute; en tu mano.<\/p>\n<p>Para ayudar, la lucidez y la caridad van juntas. Una tiene necesidad de la otra y la fortalece.<\/p>\n<p><strong>El amor<\/strong><\/p>\n<p>No necesitas perseguir al &ldquo;ego&rdquo; para matarlo. No podr&iacute;as.<\/p>\n<p>Lo que necesitas es amor a lo Supremo; ese amor te dar&aacute; determinaci&oacute;n para liberarte de lo falso.<\/p>\n<p>El ego es lo falso. S&oacute;lo el amor a lo Supremo libera del ego.<\/p>\n<p>Sin amor, y la voluntad que inspira el amor, no se puede llevar a t&eacute;rmino nada.<\/p>\n<p>La energ&iacute;a viene del amor. Tienes que amar para actuar, sea el que sea el objeto de tu amor.<\/p>\n<p>No encierres ni limites el amor a s&oacute;lo tu cuerpo, d&eacute;jalo abierto.<\/p>\n<p>El amor que viene de la persona y que se identifica con el cuerpo, por intenso y sincero que sea, apega inevitablemente, y es un amor egocentrado porque cierra; el amor que arranca de m&aacute;s all&aacute; de la persona, es desapegado, es libre y as&iacute; lo ama todo porque es un amor abierto.<\/p>\n<p>Cuando todas las falsas autoidentificaciones hayan sido rechazadas, lo que queda, es el amor que lo abraza todo.<\/p>\n<p>Cuando tu amor se ve libre de identificaciones, amando a un solo ser los amas a todos; am&aacute;ndolos a todos, amas a cada uno.<\/p>\n<p>El despertar y el amor son una misma cosa.<\/p>\n<p>El despertar es comprensi&oacute;n y es amor en acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero la acci&oacute;n de ese amor es oculta, desconocida, porque no es la acci&oacute;n de un sujeto sobre unos objetos. No puedes conocer m&aacute;s que los frutos. La acci&oacute;n del amor es oculta y desconocida, act&uacute;a sin actuar porque act&uacute;a desde la no dualidad.<\/p>\n<p>S&oacute;lo el sabio es amante. S&oacute;lo el que conoce est&aacute; desapegado de todo y es perfectamente libre de s&iacute; mismo. S&oacute;lo el sabio es libre, y porque es libre es amante.<\/p>\n<p><strong>El individuo, la identidad<\/strong><\/p>\n<p> Hay sentimiento de individualidad, de identidad, pero es la individualidad y la identidad de una representaci&oacute;n en la memoria.<br \/> La identidad es s&oacute;lo un agregado de recuerdos, ligados en un hatillo por el apego y representado como una entidad aut&oacute;noma.<br \/> Sal y m&iacute;ralo desde el exterior. Si lo logras podr&aacute;s percibir, por primera vez, algo directamente, algo que no es la memoria ni la representaci&oacute;n. Si lo logras cesar&aacute;s de ser un individuo ocupado en tus asuntos y estar&aacute;s en paz.<br \/> El individuo desaparece con la realizaci&oacute;n. La realizaci&oacute;n es la consecuci&oacute;n del conocimiento que trasciende la dualidad que construye la necesidad. Trascendiendo la dualidad se trasciende la individualidad.<br \/> Toda identidad, a lo largo del tiempo, demuestra ser ilusoria. Esto vale tanto de las diversas identidades que cada persona adopta a lo largo de su vida, como del individuo como tal.<br \/> Sin embargo, la identidad es inherente a la realidad no-dual. Pero esa identidad, que no se borra jam&aacute;s, no es ni la de la personalidad impermanente, limitadora y deformadora, ni la de la individualidad ligada a la acci&oacute;n y a los frutos de la acci&oacute;n. Es la identidad que queda cuando toda identificaci&oacute;n personal es abandonada, porque se la ha percibido como falsa. La identidad permanente es la de la Pura Conciencia, la del Ser-Conciencia no-dual.<br \/> La persona es un individuo y una identidad, aunque sea no real. El Ser-Conciencia es una identidad porque es no-dos pero por ello mismo no es una individualidad.<br \/> Hay individualidad cuando hay dualidad, cuando hay pluralidad.<br \/> En el &ldquo;no-dos&rdquo; ni hay pluralidad ni dualidad, por tanto, tampoco puede hablarse de individualidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La distancia de s&iacute; mismo: el testigo<\/strong><\/p>\n<p> Mantener la atenci&oacute;n distante del flujo de los pensamientos y los sentimientos del ego, es un ejercicio saludable y necesario. Cuando el observador, cuando la atenci&oacute;n, se disocia del flujo mental, aparece el testigo. Cuando el testigo aparece, la atenci&oacute;n se distancia del ego y se identifica con el testigo.<br \/> La actitud de &ldquo;testigo&rdquo; supone desplazar el inter&eacute;s y la atenci&oacute;n de la implicaci&oacute;n en el flujo de la mente de pensamientos, sentimientos, proyectos y recuerdos, a la observaci&oacute;n de ese mismo flujo interno.<br \/> No puede haber testigo sin distanciamiento y desapego. Si est&aacute;n presentes esas dos cualidades, el bloque de la atenci&oacute;n puede situarse en la orilla del r&iacute;o mental y observarlo. Si falta la distancia y el desapego, se est&aacute; sumergido en las aguas del r&iacute;o.<br \/> Observa tu mente con desapego y distancia. Eso bastar&aacute; para calmar tu mon&oacute;logo interno. Cuando al r&iacute;o mental le falta la energ&iacute;a de la atenci&oacute;n y la implicaci&oacute;n, porque esa atenci&oacute;n se ha desplazado a las orillas, las aguas se remansan.<br \/> La atenci&oacute;n es la energ&iacute;a y el motor del flujo continuo de la mente. Si la atenci&oacute;n se fija en el continuo ir y venir de pensamientos y sentimientos, de recuerdos y proyectos, y se implica en ellos, el flujo cobra vida. Si la atenci&oacute;n se desv&iacute;a de ese flujo continuo y distancia su inter&eacute;s de &eacute;l, la corriente languidece y las aguas se calman.<br \/> Tranquiliza tu mente. No la ocupes constantemente. Para, dale tranquilidad.<br \/> Si se calma, se purifica y adquiere vigor. Con el torrente del flujo mental serenado, la comprensi&oacute;n es m&aacute;s clara y m&aacute;s vigorosa. Cuando la fuerza de las aguas est&aacute; encalmada, el testigo puede salirse a la orilla y conocer desde fuera el correr de las aguas. Si las aguas est&aacute;n muy embravecidas, es dif&iacute;cil alcanzar la orilla.<\/p>\n<p> Tener la mente siempre ocupada, sin descanso, debilita al testigo.<br \/> Lo mental, las operaciones mentales del ego, son tan poco sutiles como las necesidades de un animal. Lo mental est&aacute; lleno hasta los bordes de pensamientos y sentimientos nada sutiles, groseros. Lo mental es un barullo animal; cierto, es el barullo de un animal cultural, pero por cultural, no menos animal. La calma permite que se posen esos lodos y se pueda ver el fondo de las aguas.<br \/> Si te encolerizas o te apenas, sit&uacute;ate fuera de la c&oacute;lera y de la pena, obs&eacute;rvalas. Si deseas o temes, ponte fuera del deseo y del temor y obs&eacute;rvalos. Al&eacute;jate desimplic&aacute;ndote, observa desde el desapego. Ponte fuera de tu pensar y tu sentir; ese ser&aacute; el primer paso a la libertad.<br \/> Precisas de un mental apacible y no hay paz sin distancia y desapego. De ah&iacute; se seguir&aacute;n todos los bienes.<br \/> Para que pueda surgir el testigo, necesitas un m&iacute;nimo de paz en la mente y en los sentimientos; una vez surgido el testigo, su mirada terminar&aacute; por calmar las aguas.<br \/> Mira y s&eacute;, simplemente. Esa es la f&oacute;rmula.<br \/> Entonces te conocer&aacute;s como el testigo inmutable de lo mental cambiante. Si tu esp&iacute;ritu no vagabundea entre los pensamientos y los sentimientos, entre los proyectos y los recuerdos, podr&aacute; volver a su lugar propio, a su pura naturaleza de ser consciente, una forma de ser sutil para la apreciaci&oacute;n de un animal viviente.<br \/> Advierte tu condici&oacute;n de testigo l&uacute;cido, distante y desapegado. Advierte su modo de ser.<br \/> Podr&aacute;s observar como testigo pero no podr&aacute;s observar al testigo porque no podr&aacute;s objetivarlo, y no podr&aacute;s objetivarlo porque es vac&iacute;o; no es ni un sujeto ni un objeto, est&aacute; vac&iacute;o de todo eso. Es puro observador y no se puede observar al observador, como no se puede ver la visi&oacute;n.<br \/> El testigo observa, pero no puede ser observado.<br \/> El testigo no es un sujeto de necesidades, porque est&aacute; distante y desapegado; tampoco es una persona, porque carece de deseos, temores y memoria; tampoco es una individualidad, porque no es objetivable.<\/p>\n<p> Lo que ve el testigo no son objetos para &eacute;l, porque carece de necesidades.<br \/> Pero el testigo puede ser advertido. Entonces podemos advertir su naturaleza peculiar. Es un estado de conciencia que conoce sin ser un sujeto de necesidades, que conoce y lo que conoce no son objetos para &eacute;l.<br \/> Esa insospechada forma de conocer y sentir es nuestra, aunque no sea la propia de un ego en un mundo, ni sea la propia de una persona.<br \/> El testigo, esa inesperada forma de conocer y sentir, esa incre&iacute;ble forma de ser para las perspectivas de un viviente, es nuestra, es nuestro propio ser. Para empezar, tan nuestra como la condici&oacute;n de ego en un mundo y como la condici&oacute;n de persona con la que nos identificamos. M&aacute;s tarde veremos que esa es nuestra propia naturaleza, y no la condici&oacute;n de &ldquo;venidos a este mundo&rdquo;.<br \/> La mente sirve a la vida, es un instrumento de supervivencia del animal humano.<br \/> El testigo observa a la vida, no la sirve.<br \/> Antes de la indagaci&oacute;n no pod&iacute;amos sospechar que la mente y el ego eran s&oacute;lo un hatillo de deseos y temores, recuerdos y proyectos, sin que haya nadie detr&aacute;s que desee y tema, recuerde y proyecte. Tampoco pod&iacute;amos suponer que el cuerpo mismo sea tambi&eacute;n s&oacute;lo un hatillo de dependencias, sin que haya nadie detr&aacute;s que dependa.<br \/> Pero, en contrapartida, tampoco sab&iacute;amos que el testigo, como lucidez pura de la mente y del sentir, libre de necesidades y temores, libre de dependencias, sea nuestra naturaleza propia.<br \/> Con la mente en calma y el testigo l&uacute;cido y despierto, est&aacute; la puerta abierta para salir de la prisi&oacute;n del ego y de la individualidad. El testigo,<br \/> que ha salido de los m&aacute;rgenes marcados por la dualidad,<br \/> que est&aacute; vac&iacute;o de toda objetividad e individualidad,<br \/> que conoce y no es un sujeto acotable,<br \/> que conoce y no conoce objetos,<br \/> es, a la vez, la puerta de salida de la dualidad<br \/> y la puerta de entrada a lo no dual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El no-hacer<\/strong><\/p>\n<p>No-hacer no es abstenerse de actuar sino la comprensi&oacute;n de la inactividad en la actividad misma, es decir, la visi&oacute;n de que la acci&oacute;n no se atribuye a un sujeto.<\/p>\n<p>La acci&oacute;n, cuando no tiene un sujeto al que atribuirse, se vuelve inocente, porque lo que determina la acci&oacute;n humana es la intenci&oacute;n.<\/p>\n<p>La intenci&oacute;n de toda acci&oacute;n humana es &ldquo;tener&rdquo;.<\/p>\n<p>La intenci&oacute;n del no-hacer del que hablan los Maestros es la &ldquo;desposesi&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>La intenci&oacute;n de la acci&oacute;n es poseer porque su fundamento es la necesidad. Por eso, la acci&oacute;n, para los vivientes, es sin origen.<\/p>\n<p>En los seres humanos, su origen es la ignorancia que lleva a creerse alguien venido a este mundo. Tambi&eacute;n ese error no tiene origen, nace con la humanidad misma.<\/p>\n<p>No se act&uacute;a cuando se act&uacute;a sin intenci&oacute;n de poseer, cuando no se buscan los frutos de la acci&oacute;n. Entonces hay acci&oacute;n como si<\/p>\n<p>no la hubiera porque hay agente como si no lo hubiera.<\/p>\n<p>Esa acci&oacute;n no tiene efecto negativo, no tiene karma, porque no afianza al ego ni refuerza sus tendencias.<\/p>\n<p>La acci&oacute;n sin buscar los frutos de la acci&oacute;n es un no-hacer sin efectos negativos con respecto a la afirmaci&oacute;n del ego; por el contrario, debilita los intereses del ego y, con ello, diluye su consistencia.<\/p>\n<p>La acci&oacute;n exige un sujeto; el no-hacer no prevalece hasta que el sujeto ha desaparecido.<\/p>\n<p>Cuando el sujeto ha desaparecido, el mundo es destruido.<\/p>\n<p>Cuando desaparece el mundo, desaparece tanto los objetos como los sujetos.<\/p>\n<p>Cuando desaparecen los objetos y los sujetos, desaparece tanto la unidad como la dualidad, porque la dualidad y la unidad son correlativas.<\/p>\n<p>El no-hacer, por tanto, es la anulaci&oacute;n de todas las cosas y, con ellas, tanto de la unidad como de la multiplicidad.<\/p>\n<p>El mundo se edifica con el hacer. El no-hacer destruye el mundo.<\/p>\n<p>El mundo no es m&aacute;s que sobreimposici&oacute;n a lo Real. Las percepciones exteriores e interiores son tambi&eacute;n sobreimposiciones.<br \/>Toda forma est&aacute; en funci&oacute;n de lo mental; y lo mental est&aacute; en funci&oacute;n de la acci&oacute;n.<\/p>\n<p>El no-hacer, al crear el silencio del hacer, calla la mente, disuelve la forma y conduce al Sin-forma.<\/p>\n<p>Mientras hay yo, hay hacer y hay sumisi&oacute;n al &ldquo;tener&rdquo;.<\/p>\n<p>El no-hacer es el Ser-Conciencia sin ego. Esa es la realizaci&oacute;n: el Ser-Conciencia sin yo.<\/p>\n<p>El no-hacer transforma lo conocido en desconocido, porque transforma lo que es un yo familiar en un mundo conocido, en algo por completo vac&iacute;o de sujetos y objetos y, por tanto, desconocido.<\/p>\n<p>Mi mente es mi conocer y sentir interesado. Ver lo que hay, desde mi exclusivo inter&eacute;s, oculta &ldquo;lo que hay&rdquo;. El hacer construye ese muro resistente e ilusorio de &ldquo;lo conocido&rdquo;.<\/p>\n<p>El no-hacer le arranca los soportes a la mente y as&iacute; disuelve el muro de lo conocido.<\/p>\n<p>El no-hacer destruye al mundo y al sujeto con la fuerza de la muerte, que es el fuego de la naturaleza del vac&iacute;o que todo lo arrasa.<\/p>\n<p>Pero la fuerza de la muerte, que es la fuerza del vac&iacute;o, es la fuerza del retorno.<\/p>\n<p>El agente y la acci&oacute;n son correlativos. El agente no puede preceder a la acci&oacute;n ni existe, como tal, antes de la acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Tampoco la acci&oacute;n es anterior al agente, ni puede existir sin el agente.<\/p>\n<p>El agente existe, como tal agente, por la acci&oacute;n. Y la acci&oacute;n existe, por el agente.<\/p>\n<p>Pensar sigue al hacer. El no-hacer calla el pensar y sumerge en el silencio.<\/p>\n<p>El sabio, con el no-hacer, calla al ego y diluye la ignorancia.<\/p>\n<p>En la construcci&oacute;n del mundo, que es nuestra imagen, consumimos una gran cantidad de energ&iacute;a. El no-hacer retira esa energ&iacute;a del servicio de la egocentraci&oacute;n, madre del tiempo y de la muerte, para utilizarla en otra tarea, la de la liberaci&oacute;n. Por ello, el no-hacer es la V&iacute;a del Poder.<\/p>\n<p>El conocimiento abole la acci&oacute;n porque abole la ignorancia.<\/p>\n<p>El no-hacer es el hacer de la naturaleza porque es un hacer sin sujeto. Al ser sin sujeto, es sin intenci&oacute;n y, por ello, sin punto de arranque ni punto de llegada.<\/p>\n<p>El no-hacer es el hacer verdadero porque es un hacer misterioso y sagrado.<\/p>\n<p>El no-hacer conduce al conocimiento y a lo Real; el hacer conduce a la ignorancia y a lo irreal.<\/p>\n<p>El no-hacer es Brahman, el hacer es M&acirc;y&acirc; 1.<\/p>\n<p>El no-hacer es la llave de la realizaci&oacute;n espiritual.<\/p>\n<p>El no-hacer nos libera de la estructura en la que nuestra necesidad y nuestra ignorancia nos han encerrado.<\/p>\n<p>La verdadera liberaci&oacute;n es un no-hacer y no el fruto de una serie de actos.<\/p>\n<p>La atenci&oacute;n que prestamos a las cosas de este mundo es la base del hacer. Con la atenci&oacute;n &ldquo;hacemos&rdquo; el mundo. Con nuestra atenci&oacute;n y nuestro hacer construimos un mundo de elementos, en dependencia mutua, que sobre imponemos a la realidad.<\/p>\n<p>El mundo est&aacute; tejido, como nosotros mismos, por nuestro pensar; y nuestro pensar est&aacute; tejido por nuestra acci&oacute;n. Acci&oacute;n y mente son dos caras de la misma moneda.<\/p>\n<p>El no-hacer es la ruptura de ese tejido porque no-haciendo se para el di&aacute;logo interior y, con &eacute;l, el mundo.<\/p>\n<p>Al hacer al mundo, nos hacemos a nosotros mismos, porque estamos en dependencia mutua.<\/p>\n<p>El que piensa y hace est&aacute; ausente de lo Real para hacerse presente a un mundo de representaciones y conceptos. La Presencia es el no-hacer que silencia el pensar.<\/p>\n<p>El acto y el pensamiento encubren lo Real y crean el mundo de sujetos y objetos.<\/p>\n<p>El hambre crea el mundo pensado poder comer. Esa es la ignorancia del hacer.<\/p>\n<p>El no-hacer muestra que ni hay hambre, ni hay nada que comer. Esa es la sabidur&iacute;a.<\/p>\n<p>Ver el mundo como algo manipulable, es crear el mundo en funci&oacute;n de la utilidad, para ejercer en &eacute;l el hacer.<\/p>\n<p>Ver el mundo como un misterio, es la base del no-hacer. En el no-hacer, la energ&iacute;a del silencio abre la concha protectora de la dualidad para despertar al &ldquo;no-dos&rdquo;, que es lo que somos cuando comprendemos que no somos nada.<\/p>\n<p>El sabio ve al mundo como un misterio en el que las cosas, sin naturaleza propia, flotan en el &ldquo;Oc&eacute;ano de la Vacuidad&rdquo;.<\/p>\n<p>La diferencia entre un ser humano ordinario y uno de conocimiento es que:<br \/>&#8211; uno hace, y el otro no-hace,<br \/>&#8211; uno posee, el otro se desnuda de posesiones,<br \/>&#8211; uno afirma, el otro niega,<br \/>&#8211; uno busca el conocimiento como una acumulaci&oacute;n cotidiana,<br \/>el otro como una p&eacute;rdida cotidiana.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br \/><em>&nbsp;Brahman: la eterna e inmutable Realidad absoluta; M&acirc;y&acirc;: el mundo de la manifestaci&oacute;n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La confianza en s&iacute; mismo La necesidad, que es el sentimiento de insuficiencia, es la causa de todos los deseos, todos los temores, todas las expectativas, todas las interpretaciones, todas las valoraciones.Cuando se comprende que no hay nada que ganar, surge el desapego.Cuando sabes que nada te falta porque todo lo que existe eres t&uacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":54292,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[160],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-54291","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-calidad-humana","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54291","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54291"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54291\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54292"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54291"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54291"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54291"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=54291"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}