{"id":54512,"date":"2009-12-02T00:00:00","date_gmt":"2009-12-02T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-19T12:38:54","modified_gmt":"2016-09-19T10:38:54","slug":"introducir_el_silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/introducir_el_silencio\/","title":{"rendered":"INTRODUCIR EL SILENCIO&#8230;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Josep M. Lozano*<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230;en la escultura. Eso es lo que dijo Andr\u00e9 Gide ante Mediterr\u00e0nia de Maillol: \u00abMaillol acaba de introducir el silencio en la escultura\u00bb. En La Pedrera de Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una extraordinaria exposici\u00f3n de Aristides Maillol, un aut\u00e9ntico men\u00fa degustaci\u00f3n de su obra. \u00bfQu\u00e9 es lo que nos hace tan pr\u00f3xima la obra de un artista que dijo de s\u00ed mismo que quer\u00eda inaugurar el siglo, supuesto que podemos decir que el siglo ya ha concluido?<\/p>\n<p>Me atrever\u00eda a decir que una mirada apaciguada, cuidadosa, progresivamente serena de su obra desvela, efectivamente, la verdad de la afirmaci\u00f3n de Gide: Maillol introduce el silencio en la escultura hasta el punto que la contemplaci\u00f3n de sus obras hace emerger lentamente, progresivamente, un silencio interior que es el eco del que el escultor nos ha mostrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mompou ya nos regal\u00f3 la posibilidad de captar, concebir y pensar una M\u00fasica Callada. Misterio del esp\u00edritu y esp\u00edritu del misterio. Lo sutil que, simplemente, ocurre, est\u00e1 ah\u00ed. Maillol, en cambio, muestra el silencio presente en la pesadez y la densidad de la materia. Maillol transforma la materia sin que deje de ser materia; el tacto nos evoca la consistencia insoslayable de su realidad y, al mismo tiempo, la p\u00e1tina tornasolada y c\u00e1lida nos recuerda que el tiempo es, como dijo Yourcenar, el gran escultor. Nuestro escultor; lo que va dando forma a nuestras vidas.<\/p>\n<p>Lo que cautiva de las esculturas de Maillol es la ligereza que las habita. Se dir\u00eda que el hecho de que est\u00e9n depositadas sobre una superficie es una confusi\u00f3n visual. S\u00f3lo lo parece, porque se sostienen sobre s\u00ed mismas. No son figuras aladas, pero parece que las podr\u00edas sostener sin esfuerzo, incluso las de m\u00e1s volumen.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/UserFiles\/Image\/MAILLOL.jpg\" alt=\"\" align=\"left\" hspace=\"10\" vspace=\"5\" \/>Quiz\u00e1s es todo eso lo que nos lo hace tan pr\u00f3ximo. Porque nos transmite un mensaje cifrado sobre nuestras vidas. Cuando Gide dice que ha introducido el silencio en la escultura lo se\u00f1ala con exactitud. No se trata de retirarse al silencio para poder esculpir mejor. Se trata introducir el silencio en la densidad, la materialidad, a menudo la pesadez de nuestras vidas. No nos invita, simplemente a buscar lugares apartados donde nos acercamos al silencio exterior (silencio, por cierto, que no tardaremos en considerar un art\u00edculo de lujo). No se trata de ir a cargar las pilas, porque no hay pilas que cargar. Se trata de introducir el silencio en aquello que la vida va esculpiendo en nosotros, va haciendo de nosotros, va haciendo con nosotros.<\/p>\n<p>Las esculturas de Maillol suscitan un recogimiento meditativo. Pero no suscitan pasividad. Ser receptivo no es ser pasivo. De hecho, el grueso de su obra se aleja de toda pretensi\u00f3n de copiar o repetir. Siempre acompa\u00f1ado de sus cuadernos, permanece atento a todo lo que lo rodea. Pero su obra no responde a la voluntad de copiar o reproducir la realidad; no hay sometimiento a o dependencia de lo que ya existe. Es la b\u00fasqueda de la belleza, la armon\u00eda, la pureza de la forma. La pureza, sin embargo, entendida como depuraci\u00f3n, como simplificaci\u00f3n que capta lo esencial. La total presencia de lo esencial en el momento presente, en cualquier instante, presencia captada por la mirada atenta. Contemplad La lavandera, Joven arrodillada, Mujer y paloma, Joven sentada pein\u00e1ndose o La Noche. En eso, si se me permite la heterodoxia al hacer esta comparaci\u00f3n, recuerda a Vermeer (que tambi\u00e9n pint\u00f3 fundamentalmente figuras femeninas): ambos reflejan, recogen y acogen un instante huidizo, cotidiano, cogido el azar; que parece que podr\u00eda ser \u00e9ste o cualquier otro, pero que pasado por sus manos transparenta la plenitud esencial. Porque todos los instantes la pueden transparentar, si los sabemos ver y vivir.<\/p>\n<p>Si el tiempo es el gran escultor de nuestras vidas, tenemos que introducir el silencio en la escultura. Es posible trans-formar nuestra realidad, sin renunciar a su materialidad, pero sin creer que la consistencia, la densidad y la pesadez presentes en ella son incompatibles con el silencio, la paz, la serenidad y el recogimiento. En este punto, Maillol se nos vuelve especialmente pr\u00f3ximo en su opci\u00f3n de centrar muchas de sus obras en el torso. Sin brazos, sin cabeza ni brazos&#8230; la plenitud en el fragmento, no en la totalidad. La obra puede estar plenamente, completamente acabada, y la figura ser incompleta, cuando menos ante los ojos del observador distanciado y anal\u00edtico. Pero es importante, crucial, saber ver que la plenitud vivida y transparentada no requiere ni exige una figura humana sin carencias. Se puede materializar y crear la belleza de la vida no a pesar de las carencias, sino en ellas y con ellas.<\/p>\n<p>Tres apuntes finales de su biograf\u00eda, que me parecen imprescindibles cuando se utilizan en exceso palabras como silencio, armon\u00eda o plenitud. Empez\u00f3 a dedicarse totalmente a la escultura tarde, hacia los 40 a\u00f1os, cuando una enfermedad de la vista le impidi\u00f3 poder continuar en oficios en los cuales era reconocido, especialmente en la tapicer\u00eda. Con diversos compa\u00f1eros cre\u00f3 el Sal\u00f3 dels Artistes Rossellonesos, rehuyendo el centralismo parisino para acercar sus obras al p\u00fablico de la Catalunya Nord. Ayud\u00f3 a huir de Francia a personas perseguidas por los nazis, hasta el punto que la primera organizaci\u00f3n de gu\u00edas y pasadores de la frontera franco-espa\u00f1ola recibe el nombre de \u00abred Maillol\u00bb.<\/p>\n<p>Maillol introdujo el silencio en la escultura. Y al hacerlo nos acompa\u00f1\u00f3 en el camino de introducirlo en el tiempo de nuestras vidas. Porque el tiempo es nuestro gran escultor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Estas l\u00edneas son responsabilidad m\u00eda, pero no hubieran sido posibles sin una conversaci\u00f3n con mi mujer, Pilar Par\u00eds, que me hizo caer en la cuenta de dimensiones primordiales de la obra de Maillol que yo no hab\u00eda captado).<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>* publicado el 17\/11\/2009 en <\/strong><a href=\"http:\/\/www.josepmlozano.cat\" target=\"_blank\"><strong>http:\/\/www.josepmlozano.cat<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Josep M. Lozano* &#8230;en la escultura. Eso es lo que dijo Andr\u00e9 Gide ante Mediterr\u00e0nia de Maillol: \u00abMaillol acaba de introducir el silencio en la escultura\u00bb. 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