{"id":54737,"date":"2010-08-31T00:00:00","date_gmt":"2010-08-31T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"religion_y_teologia_desde_una_episte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/religion_y_teologia_desde_una_episte\/","title":{"rendered":"Religi\u00f3n y Teolog\u00eda desde una epistemolog\u00eda no m\u00edtica o de la no dualidad.     Ponencia para el 7\u00ba Encuentro Internacional CETR"},"content":{"rendered":"<p>Con  la &uacute;nica excepci&oacute;n de la teolog&iacute;a apof&aacute;tica, bimilenariamente en   Occidente religi&oacute;n y teolog&iacute;a cristianas se han moldeado en el marco de   una epistemolog&iacute;a m&iacute;tica, en el sentido de pretendidamente objetivista y   descriptiva, que ya no ser&aacute; de recibo en el futuro<sup><a href=\"#sdfootnote1sym\"><sup>1<\/sup><\/a><\/sup>.   En el futuro ambas tendr&aacute;n que concebirse y pensarse en t&eacute;rminos de  una  epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica, en t&eacute;rminos pues profundamente diferentes y   nuevos. De este cambio radical y de su impacto en religi&oacute;n y teolog&iacute;a  va  a ser cuesti&oacute;n en el an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n que siguen.<\/p>\n<p>Para mostrar novedad y retos que el cambio supone, nos proponemos   desarrollar cuatro pasos: (1) lo que hay que entender en religi&oacute;n y   teolog&iacute;a por epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica y por qu&eacute;, en contraste con la   religi&oacute;n y la teolog&iacute;a m&iacute;ticas; (2) contraste de &eacute;stas en sus formas   actuales m&aacute;s logradas en lo que refiere a objeto y enfoque, con lo que   deber&aacute; ser la nueva religi&oacute;n y la nueva teolog&iacute;a; y (3) lo que religi&oacute;n y   teolog&iacute;a no m&iacute;ticas tienen que ser, enfatizando algunas de sus   consecuencias y aportes, para (4) terminar con un ejemplo, el   pensamiento y la pr&aacute;ctica de Etty Hillesum.<\/p>\n<p>Al  tratarse de un an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n macro, m&aacute;s que datos  emp&iacute;ricos  concretos lo que aqu&iacute; se tiene en cuenta es una din&aacute;mica  epistemol&oacute;gica  de cambio, que, aunque din&aacute;mica, o sea, trat&aacute;ndose de  una gran variable  junto a otras, no la &uacute;nica, sin embargo la misma es  ya de una gran  presencia y con un gran poder de configuraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1. De \tuna epistemolog&iacute;a m&iacute;tica a una epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica<\/strong><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>1.1 De \t\tuna epistemolog&iacute;a m&iacute;tica en religi&oacute;n y teolog&iacute;a&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Lo   primero que hay que comenzar asentando es que, rigurosamente hablando,   la epistemolog&iacute;a que llamamos m&iacute;tica no es exclusiva del dominio de lo   religioso. La misma echa sus ra&iacute;ces en todo conocimiento que se   autopercibe en t&eacute;rminos de adecuaci&oacute;n mental a una realidad, por tanto   en t&eacute;rminos de dualidad: dualidad mente-realidad, sujeto-objeto,   verdadero-falso&hellip; En otras palabras, su trasfondo epistemol&oacute;gico se   confunde con el del conocimiento en general, con el del conocimiento   funcional a la vida.<\/p>\n<p>Y  la  calificamos de m&iacute;tica, porque hoy sabemos que, rigurosamente  hablando,  la pretendida adecuaci&oacute;n no se da. Lo que se da es una  modelaci&oacute;n.  Intervenimos en la realidad, model&aacute;ndola, configur&aacute;ndola, de  manera  que, afect&aacute;ndola de acuerdo a nuestros intereses, podamos  obtener los  resultados que deseamos. No se da adecuaci&oacute;n sino  modelaci&oacute;n. Y tampoco  se da lo que la adecuaci&oacute;n y modelaci&oacute;n suponen  &ndash;otra nota  determinante de la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica&ndash;, un sujeto frente a  objetos:  el conocedor identificado con su mente (sujeto) frente a todo  lo que no  es su mente (objetos). No existe conocimiento como adecuaci&oacute;n  mental a  la realidad ni existen el yo identificado con la mente y  realidad como  dos cosas diferentes. Ambos supuestos son construcciones  nuestras. La  suposici&oacute;n de lo contrario implica a su vez, no importa de  qu&eacute; tipo de  conocimiento estemos hablando, una epistemolog&iacute;a que, al no   corresponderle realidad alguna, rigurosamente hablando es m&iacute;tica.<\/p>\n<p>Pero es  sin duda en lo religioso donde el car&aacute;cter m&iacute;tico del  conocimiento  entendido como adecuaci&oacute;n mental y por tanto suponiendo la  dualidad  sujeto-objeto, tiene m&aacute;s consecuencias. Porque, al fin y al  cabo, en el  conocimiento funcional a la vida no es en lo que tiene de  m&iacute;tico donde  se juega su pertinencia y su valor, y buena prueba de ello  es que,  pese a lo que tiene de m&iacute;tico o de no adecuaci&oacute;n, el  conocimiento  funciona. Porque modela la realidad. Pero en el dominio de  lo  religioso, s&iacute;, es en el car&aacute;cter m&iacute;tico o no m&iacute;tico donde se juega su   propia funcionalidad. Aqu&iacute; el conocimiento m&iacute;tico no funciona.  Y sin   embargo, &eacute;ste es el conocimiento t&iacute;pico en que ha consistido lo   religioso.<\/p>\n<p>En   efecto, si la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica no es exclusiva del conocimiento   pretendidamente religioso,  sin embargo su funci&oacute;n en &eacute;ste ha sido   determinante, hasta el punto de confundirse con &eacute;l. De hecho, &iquest;cu&aacute;ndo y   c&oacute;mo es que emerge lo religioso? Cuando, en virtud del conocimiento  dual  y en la medida en que el sujeto tiene alguna experiencia de lo   Absoluto, &eacute;ste es pensado como fuera del ser humano y fuera del mundo<sup><a href=\"#sdfootnote2sym\"><sup>2<\/sup><\/a><\/sup>.   Ah&iacute; y as&iacute; comienza lo religioso: cuando lo Absoluto es pensado en   t&eacute;rminos de alteridad total a la realidad, al ser propio como sujeto y   al mundo. En otras palabras, cuando lo religioso emerge lo hace sobre el   coraz&oacute;n de la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica y gracias a ella; llevando la   dualidad a su m&aacute;xima expresi&oacute;n axiol&oacute;gica. De ah&iacute; la identificaci&oacute;n   pr&aacute;ctica entre religi&oacute;n y epistemolog&iacute;a  m&iacute;tica en su expresi&oacute;n m&aacute;s   val&oacute;rica, la expresi&oacute;n de lo Absoluto. Y epistemolog&iacute;a y religi&oacute;n son   m&iacute;ticas porque, como expresa Mari&agrave; Corb&iacute;, &laquo;No obstante, lo mental no   tiene ninguna existencia en tanto que entidad separada; por tanto,   tampoco la tienen, como entidades separadas, sus objetivaciones: el ego,   el mundo y Dios&raquo; <sup><a href=\"#sdfootnote3sym\"><sup>3<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>No   solamente en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos se da una identificaci&oacute;n entre   epistemolog&iacute;a m&iacute;tica y religi&oacute;n, sino mucho m&aacute;s. Por la naturaleza y   funci&oacute;n de ambas, lo que se da es un proceso simult&aacute;neo y permanente de   naturalizaci&oacute;n y sacralizaci&oacute;n de lo m&iacute;tico, lo que es m&aacute;s grave. La   epistemolog&iacute;a &ldquo;naturaliza&rdquo; lo Absoluto religioso, al mostrarlo como algo   de acuerdo a la &ldquo;ratio naturalis&rdquo;, a la naturaleza humana; l&oacute;gico y   hasta evidente. Y lo Absoluto religioso as&iacute; encontrado sanciona   sacralmente, &ldquo;sacraliza&rdquo; y en cierta manera &ldquo;diviniza&rdquo; la epistemolog&iacute;a   m&iacute;tica como el &uacute;nico camino para llegar a lo Absoluto, concebido pues y   dise&ntilde;ado por &eacute;ste. En otras palabras, un camino divinamente  garantizado.<\/p>\n<p>Sobre  esta epistemolog&iacute;a m&iacute;tica es que se ha articulado milenariamente   religi&oacute;n y teolog&iacute;a en Occidente. En realidad, ello ocurri&oacute; mientras tal   epistemolog&iacute;a, dualista, tuvo sentido, vale decir, mientras el   paradigma agrario, artesanal y jer&aacute;rquico, tuvo vigencia, esto es, en   las sociedades agrarias y de la primera revoluci&oacute;n industrial, no ya as&iacute;   en las sociedades de conocimiento. En &eacute;stas la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica ha   comenzado a presentar fisuras y a desmoronarse, sobre todo en lo que   refiere al conocimiento religioso. M&aacute;s el conocimiento en su funci&oacute;n de   apoyo a la vida se autopercibe  modelaci&oacute;n y configuraci&oacute;n de la   realidad, instrumento pues y herramienta, construcci&oacute;n, m&aacute;s el   conocimiento como adecuaci&oacute;n de la mente con la realidad se desvaloriza,   el n&uacute;cleo, pues, de la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica, y m&aacute;s las expresiones que   la fundaron y la coronaron, sus expresiones m&aacute;ximas de sentido y   axiol&oacute;gicas, caen bajo la mira de la sospecha y de la deconstrucci&oacute;n    cr&iacute;tica. Hasta el punto que, sobre todo en lo que refiere a lo religioso   y a lo teol&oacute;gico, desde hace unas d&eacute;cadas comenzamos a encontrarnos en   la necesidad del paso de una epistemolog&iacute;a m&iacute;tica a una epistemolog&iacute;a  no  m&iacute;tica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>1.2 A \t\tuna epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica<\/em><\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; hay  que entender por una epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica en el campo del  dominio  de lo religioso y de lo teol&oacute;gico? Exactamente lo contrario de  lo que  ha sido y todav&iacute;a es una epistemolog&iacute;a m&iacute;tica. Un conocimiento no  dual,  sin separaci&oacute;n pues entre sujeto y objeto. Un conocimiento   experiencial, en el que el sujeto no se identifica con su mente, ni se   percibe por tanto diferente de la realidad, sino uno con ella, no-dos.   De manera que la realidad as&iacute; percibida es la plenitud, lo Absoluto. Esa   realidad que es todo: lo que la dualidad desagrega en sujetos,  objetos,  mundo y Dios. Y que es todo siendo uno: unidad y totalidad. Un   conocimiento que es ser: el ser que es ese uno y ese todo. El ser que   somos y que es todo, pero descubierto y permiti&eacute;ndolo ser, hasta que   s&oacute;lo &eacute;l sea. El ser y la realidad como en s&iacute; misma es: en toda su   plenitud y sin ning&uacute;n filtro. Sin ninguna mentalizaci&oacute;n. Porque   mentalizaci&oacute;n es igual a modelaci&oacute;n y configuraci&oacute;n, a mediaci&oacute;n y   mediatizaci&oacute;n,  a particularidad y diferencia, a &ldquo;sujetizaci&oacute;n&rdquo; y   &ldquo;objetizaci&oacute;n&rdquo;, y por tanto inaccesibilidad a la realidad como en s&iacute;   misma es. La realidad conocida en su ser, uno, absoluto, infinito,   total, ni siquiera en t&eacute;rminos de sentido, significaci&oacute;n o valor, sin   conocedor ni testigo. La realidad tal cual, s&oacute;lo ella.<\/p>\n<p>Sobre  esta epistemolog&iacute;a tiene que articularse ahora lo religioso, mejor   dicho, en ella es que tiene que consistir ahora, si de verdad, como   pretende, lo religioso quiere ser de verdad religioso, la cualidad   humana m&aacute;s profunda, experiencia de gratuidad y de Absoluto. En funci&oacute;n   de ella tiene que concebirse, redise&ntilde;arse y hacerse la teolog&iacute;a.<\/p>\n<p>Una   epistemolog&iacute;a sin contenidos, ajena a todo criterio de inter&eacute;s,   utilidad o conveniencia, in&uacute;til para construir el proyecto humano,   experiencia pura del ser. Pero por ello mismo posibilidad de plenitud   humana aqu&iacute; y ahora, y primera condici&oacute;n para la construcci&oacute;n de todo   proyecto humano  digno de este nombre. Ya que sin ella ning&uacute;n proyecto   humano es viable en cuanto humano, entendiendo por humano lo plenamente   humano.  Condici&oacute;n primera, garant&iacute;a y resultado.<\/p>\n<p>Una   epistemolog&iacute;a que no tiene por funci&oacute;n, ni lo hace, ofrecer una visi&oacute;n   ni de la historia ni del mundo, fundamentar el ser ni garantizar una   &eacute;tica personal y social de acuerdo a la cual construir el proyecto   humano.<\/p>\n<p>El   cambio no puede ser m&aacute;s radical. Se trata de una verdadera mutaci&oacute;n:   pasar de un conocimiento en t&eacute;rminos de contenidos, dual, construido   sobre la relaci&oacute;n dual sujeto-objeto, que tanta seguridad ha dado, que   tanta credibilidad y confianza ha merecido, a un conocimiento sin   contenidos, puramente experiencial, y a&uacute;n &eacute;ste bien entendido, lejos de   toda psicologizaci&oacute;n, a un conocimiento que es ser, donde la certeza es   total, pero no hay fondo donde hacer pie. Una mutaci&oacute;n tan grande que,   mirando al pasado, su solo planteamiento suena a negaci&oacute;n y traici&oacute;n,   negaci&oacute;n y traici&oacute;n a lo que ha sido la buena teolog&iacute;a, y mirando al   presente y al futuro, a tarea imposible, si no a propuesta absurda y sin   sentido. Pero tal es el reto, del que no nos van a librar ni nos est&aacute;n   librando a&uacute;n las teolog&iacute;as actuales m&aacute;s cr&iacute;ticas, ni &eacute;tica y  socialmente  m&aacute;s comprometidas, mientras ambas en su objeto de estudio  permanezcan  dualistas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2. L&iacute;mites \tde la religi&oacute;n y teolog&iacute;a actuales epistemol&oacute;gicamente m&aacute;s \tlogradas<\/strong><\/p>\n<p>Dentro de la categor&iacute;a de las m&aacute;s logradas, epistemol&oacute;gicamente   hablando, consideramos aqu&iacute; la religi&oacute;n y teolog&iacute;a construidas   actualmente en t&eacute;rminos de teonom&iacute;a y a partir de la identificaci&oacute;n con   las v&iacute;ctimas. Las primeras formuladas a partir de una motivaci&oacute;n   cultural filos&oacute;fico-antropol&oacute;gica, autonom&iacute;a-teonom&iacute;a frente a   heteronom&iacute;a<sup><a href=\"#sdfootnote4sym\"><sup>4<\/sup><\/a><\/sup>, y las segundas siguiendo una motivaci&oacute;n fundamentalmente &eacute;tica, el sufrimiento de las v&iacute;ctimas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.1 Religi&oacute;n \t\ty teolog&iacute;a teon&oacute;micas<\/p>\n<p>Religi&oacute;n  y teolog&iacute;a en t&eacute;rminos teon&oacute;micos implican el postulado de que  hay un  solo mundo, &eacute;ste de aqu&iacute;, aunque entendido en toda su dimensi&oacute;n   c&oacute;smica, maravilloso y misterioso desde su origen, no dos, uno &ldquo;arriba&rdquo; y   otro &ldquo;abajo&rdquo;; Dios no como un ser superior que est&aacute; &ldquo;arriba&rdquo;, sino  como  la realidad m&aacute;s profunda que est&aacute; dentro, esencia de todas las  cosas y  ley interior a la que todo ser, cosas y humanidad, responde<sup><a href=\"#sdfootnote5sym\"><sup>5<\/sup><\/a><\/sup>.   A esta conciliaci&oacute;n de autonom&iacute;a del ser humano y fe en Dios, es a la   que se llama teonom&iacute;a, superaci&oacute;n de toda heteronom&iacute;a, &ndash;incompatible   &eacute;sta con la visi&oacute;n que de s&iacute; mismo y de todo lo creado tiene el ser   humano moderno&ndash;, y, por tanto, reconocimiento pleno y total de la   autonom&iacute;a c&oacute;smica y humana.<sup><a href=\"#sdfootnote6sym\"><sup>6<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n<p>La   autonom&iacute;a queda salvada en este planteamiento. &iquest;Pero la epistemolog&iacute;a   implicada ser&aacute; la correcta? Aunque se tenga clara conciencia, como la   tiene por ejemplo Lenaers, de que de este Dios as&iacute; concebido nada se   puede decir con propiedad o al menos afirmativamente, que todo lenguaje   con respecto a &eacute;l tiene que ser simb&oacute;lico,  ya que tiene que ser tomado   de aqu&iacute; &ldquo;abajo&rdquo;, no por ello deja de ser un Dios hallado y expresado   filos&oacute;ficamente, racionalmente, por tanto v&iacute;a la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica,   dualista, a la que no corresponde la realidad que se pretende. Incluso   cuando, como en el caso de Lenaers, expl&iacute;citamente se rechace que este   Dios es el de los fil&oacute;sofos. Porque seg&uacute;n &eacute;l el Dios teon&oacute;micamente   encontrado no ser&iacute;a un principio, es un &ldquo;t&uacute;&rdquo;, y como &ldquo;t&uacute;&rdquo;, nunca lejano y   distante de los seres humanos y de su suerte, al contrario, profunda y   plenamente interesado desde siempre en los seres humanos y en su  suerte,  tal como la atestigua la fe b&iacute;blica y cristiana.<\/p>\n<p>No   creemos que la epistemolog&iacute;a utilizada sea la correcta. Porque, como   decimos, es una epistemolog&iacute;a dualista, hecha a partir de una   epistemolog&iacute;a objetivista, en la medida en que pretende conocer a Dios   sin cambiar de &ldquo;chip&rdquo; racional, matricialmente dualista. En el caso de   Lenaers esto se confirma cuando, al estilo de Teilhard de Chardin,   vincula estrechamente Dios con la evoluci&oacute;n c&oacute;smica. Con raz&oacute;n insiste   en que el problema no es de contenidos sino de lenguaje, y por ello para   &eacute;l el reto es traducir el lenguaje cristiano de hace veinte siglos al   siglo XXI. En nuestro criterio, el reto no es s&oacute;lo de lenguaje sino de   epistemolog&iacute;a, el paso, como hemos dicho, de una epistemolog&iacute;a m&iacute;tica a   una epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica.<\/p>\n<p>A  la  religi&oacute;n y teolog&iacute;a concebidas teon&oacute;micamente habr&iacute;a que a&ntilde;adir, de   acuerdo a nuestro criterio, las teolog&iacute;as preocupadas ante todo de   &ldquo;traducir&rdquo; mitos religiosos y teol&oacute;gicos del pasado al lenguaje moderno.   Nos estamos refiriendo a teolog&iacute;as como la de John A. T. Robinson, en   el siglo pasado, inspir&aacute;ndose a su vez en las teolog&iacute;as de Bonhoeffer y   Tillich, y la de John Shelby Spong  en la actualidad. Aunque se trata  de  una preocupaci&oacute;n muy compartida y como tal, no cabe duda, necesaria,   aunque insuficiente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>2.2 Identificaci&oacute;n \t\tcon las v&iacute;ctimas como criterio epistemol&oacute;gico<\/em><\/p>\n<p>Otra  teolog&iacute;a actual de las epistemol&oacute;gicamente m&aacute;s elaboradas y  logradas es  la teolog&iacute;a latinoamericana de la liberaci&oacute;n, cuyo criterio   epistemol&oacute;gico es el sufrimiento de las v&iacute;ctimas. En ella partir de las   v&iacute;ctimas, desde la identificaci&oacute;n con ellas, no es s&oacute;lo un imperativo   &eacute;tico y una opci&oacute;n teologal que debe caracterizar a todo cristiano, del   mismo modo que Dios ha optado por los pobres, sino que es criterio de   acierto epistemol&oacute;gico en la vivencia de la fe y en la reflexi&oacute;n   teol&oacute;gica. Sin esta identificaci&oacute;n, imposible tener una vivencia   aut&eacute;ntica de la fe cristiana e imposible hacer una teolog&iacute;a cristiana   correcta. &iquest;Imposible? M&aacute;s grave a&uacute;n, su discurso ser&iacute;a <em>idol&aacute;trico<\/em>. As&iacute; como el discurso de la filosof&iacute;a que no parte de las v&iacute;ctimas se convierte en <em>ideol&oacute;gico<\/em><sup><em><a href=\"#sdfootnote7sym\"><sup>7<\/sup><\/a><\/em><\/sup>.   V&iacute;ctimas y sufrimiento de las v&iacute;ctimas no es s&oacute;lo un tema muy   importante en la teolog&iacute;a latinoamericana de la liberaci&oacute;n, es un   criterio epistemol&oacute;gico de la vivencia de fe y del discurso teol&oacute;gico,   si no el criterio epistemol&oacute;gico por antonomasia.<\/p>\n<p>A  la  postulaci&oacute;n de tal criterio subyace, como ya pas&oacute; en t&eacute;rminos   racionales y &eacute;ticos en el Holocausto y en Auschwitz, la percepci&oacute;n de la   realidad latinoamericana como una situaci&oacute;n cristianamente l&iacute;mite, y   por tanto la necesidad de la superaci&oacute;n de todo lo que ha conducido y   conduce a ella: una &eacute;tica convencional, una fe religiosa no   comprometida, una teolog&iacute;a abstracta, e incluso un determinado tipo de   racionalidad. Todo ello corroborado por la relectura que, a partir de   esta situaci&oacute;n l&iacute;mite, se hace de la Biblia, del Dios liberador   encontrado en ella, y por un nuevo criterio de verdad y de conocimiento,   verdad y conocimiento pr&aacute;xicos: verdad y conocimiento como   transformaci&oacute;n de la realidad. En la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, para   corregir la abstracci&oacute;n y alejamiento de la realidad a la que propende   conocimiento y discurso, la pr&aacute;ctica en t&eacute;rminos de compromiso liberador   es primero, <em>acto primero<\/em>, y la teolog&iacute;a viene despu&eacute;s, <em>acto segundo<\/em>.<\/p>\n<p>Como a  la religi&oacute;n y teolog&iacute;a teon&oacute;micas se les reconoci&oacute; su valor, de  igual  manera hay que reconocer a la fe y a la teolog&iacute;a liberadoras sus   grandes aportes: haber descubierto la opci&oacute;n por los pobres como una   opci&oacute;n teologal, haber situado &eacute;sta en el centro de la vivencia de la fe   y de la reflexi&oacute;n teol&oacute;gica, y la pr&aacute;ctica liberadora como  verificaci&oacute;n  de vivencia de fe y de discurso o la unificaci&oacute;n de teor&iacute;a  y pr&aacute;ctica,  partiendo de la calidad liberadora de &eacute;sta como criterio.  Pero  igualmente hay que preguntarse: &iquest;ser&aacute; suficiente? &iquest;bastar&aacute;n las   salvaguardas adoptadas para garantizar la calidad liberadora de pr&aacute;ctica   de fe  y reflexi&oacute;n teol&oacute;gica? &iquest;La epistemolog&iacute;a en que se sustenta  este  planteamiento ser&aacute; la adecuada?<\/p>\n<p>Adelantemos  un criterio: si la identificaci&oacute;n con el sufrimiento y las  v&iacute;ctimas es  total y realizada desde la unidad y totalidad de s&iacute; mismo,  no cabe  duda que lleva a la muerte del propio yo. En otras palabras, no  s&oacute;lo es  camino de realizaci&oacute;n plena, sino realizaci&oacute;n plena sin m&aacute;s. Es  el  camino espiritual del amor tan conocido y enfatizado en el   cristianismo, del amor hasta la muerte del propio yo (y del hacer sin   prop&oacute;sito ni inter&eacute;s). Pero &iquest;es &eacute;ste el caso? &iquest;La teolog&iacute;a de la   liberaci&oacute;n tal como se ha concebido y expresado visualiza con la   radicalidad y operacionalidad necesarias esta exigencia de unidad y   totalidad y conduce a ella?<\/p>\n<p>En   muchas de sus expresiones, comenzando por la categor&iacute;a de victimas,   partir de las victimas y de la identificaci&oacute;n con ellas, la   epistemolog&iacute;a que se pone de manifiesto es una epistemolog&iacute;a m&iacute;tica, en   el sentido que aqu&iacute; le damos, de epistemolog&iacute;a dualista. El lenguaje de   contrarios utilizado, v&iacute;ctimas \/ victimarios, lo delata. As&iacute; como el   hecho de que la liberaci&oacute;n que se propone sea fundamentalmente pensada   en t&eacute;rminos de futuro, por tanto sometida al tiempo, procesual, con   sujetos (las v&iacute;ctimas, los pobres) y con objetos (la liberaci&oacute;n),   obedeciendo a un plan y proyecto de Dios, un Dios por tanto personal,   dotado de intencionalidad y voluntad, <em>siguiendo<\/em> a Jes&uacute;s de Nazaret m&aacute;s que <em>recreando<\/em> la experencia que &eacute;l vivi&oacute;&hellip; T&eacute;rminos todos ellos reveladores de una   epistemolog&iacute;a dualista, en la que la dimensi&oacute;n no dualista est&aacute; ausente o   no se da noticia de ella. Al depurar a Dios de la abstracci&oacute;n  hist&oacute;rica  y social a la que le someti&oacute; secularmente la teolog&iacute;a, e  implicarlo  directamente en la liberaci&oacute;n humana, y ahora del planeta,  la teolog&iacute;a  de la liberaci&oacute;n le ha ubicado dualistamente, en funci&oacute;n  pues de la vida  y de la historia humana, con las consecuencias m&iacute;ticas  que esto  conlleva.<\/p>\n<p>Los   logros epistemol&oacute;gicos de la teolog&iacute;a latinoamericana, aunque   importantes, son limitados. En su concepci&oacute;n y aplicaci&oacute;n no logran   superar la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica, que hoy precisamente hace crisis. M&aacute;s   bien la reproducen. Por ello tampoco est&aacute; en su capacidad visualizar   como posible aqu&iacute; y ahora la plenitud humana, y a la luz de &eacute;sta   concebir y construir un proyecto humano liberador,  sino que, contra lo   que es su m&aacute;s grande aspiraci&oacute;n y apuesta, lo &uacute;nico que puede ofrecer   son realizaciones dependientes del tiempo, parciales pues, nunca plenas y   totales. De esta manera, partir de las v&iacute;ctimas no es el criterio   epistemol&oacute;gico primero ni el m&aacute;s radical para que experiencia fe y   teolog&iacute;a sean correctas.<\/p>\n<p>Es   cierto que sin amor no hay espiritualidad digna de este nombre, ya que   el amor es la cualidad humana por excelencia. Y en este sentido es   igualmente cierto que sin opci&oacute;n por los pobres no hay espiritualidad   posible. Pero es igualmente cierto que para que amor y opci&oacute;n por los   pobres sean tales, tienen que ser no duales. Que no significa convertir   en ideal y abstracto un amor que tiene que ser concreto. Todo lo   contrario. Significa que no se puede amar concretamente si no es desde   la pobreza total (en nuestros t&eacute;rminos, no dualidad), como coment&oacute;   Marcel L&eacute;gaut a prop&oacute;sito de la par&aacute;bola evang&eacute;lica del buen samaritano   (Lc 10, 25-37)<sup><a href=\"#sdfootnote8sym\"><sup>8<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3. Religi&oacute;n \ty teolog&iacute;a no m&iacute;ticas<\/strong><\/p>\n<p>El  criterio epistemol&oacute;gico primero y m&aacute;s radical en religi&oacute;n y  teolog&iacute;a es  partir de la realidad concebida en t&eacute;rminos de unidad y  totalidad. No  una unidad y totalidad de sentido y l&oacute;gica, a la que se  llega a trav&eacute;s  de una reflexi&oacute;n sobre el cosmos, la vida, el mundo o la  historia, ni  incluso la que se puede lograr mediante determinado tipo  de ascesis,  pr&aacute;cticas de concentraci&oacute;n mental o el uso de ciertas  t&eacute;cnicas. Mucho  menos una unidad y totalidad tipo &ldquo;cu&aacute;ntico&rdquo; o virtual,  sino una unidad y  totalidad experiencial y real, en la que no cabe  sujeto y objeto,  sujeto pensante y convicci&oacute;n o conclusi&oacute;n, sujeto  actuante y resultado,  porque s&oacute;lo es ella, y ella es todo.<\/p>\n<p>Hablar pues de epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica en el dominio de la religi&oacute;n y  de  la teolog&iacute;a no es hablar de una epistemolog&iacute;a continuaci&oacute;n o culmen  de  la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica, percibida como una superaci&oacute;n cr&iacute;tica de  &eacute;sta.  Es otra cosa. Son dos epistemolog&iacute;as totalmente diferentes,   incompatibles. Incluso m&aacute;s, hablando de la manera m&aacute;s radical que   humanamente cabe hablar, desde la epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica, desde la   realidad conocida como en s&iacute; misma es, una y total, la realidad que se   corresponde con la mitolog&iacute;a m&iacute;tica no existe ni &eacute;sta tampoco. Lo que   existe es la realidad vista en su unidad, sin dualidad, y por tanto   desde la epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica, esto es, no dual. En todo caso, si,   por conveniencia, quisi&eacute;ramos hablar, como lo hacemos, de dos   epistemolog&iacute;as, lo que se da entre la m&iacute;tica y la no m&iacute;tica es un salto   de  naturaleza, al que la mitolog&iacute;a m&iacute;tica o conocimiento dualista,   incluida la meditaci&oacute;n como t&eacute;cnica, puede preparar pero no puede   producir ni explicar. Lo que en el salto se da es pura y total creaci&oacute;n,   una dimensi&oacute;n y realidad nueva que, por lo dem&aacute;s, no es otra dimensi&oacute;n   ni realidad que la que ya estaba ah&iacute;, pero que no percib&iacute;amos as&iacute;.   Simplemente porque la percib&iacute;amos dualistamente, como una realidad   separada de nosotros y nosotros de ella, haciendo as&iacute; imposible la   percepci&oacute;n de la realidad como en s&iacute; misma ella es.<\/p>\n<p>Por  esto mismo, religi&oacute;n y teolog&iacute;a no son &uacute;tiles para nada  pr&aacute;ctico, esto  es, para nada funcional a la vida, pese a ser como  experiencia  espiritual su realizaci&oacute;n humana m&aacute;s plena. Y por ello  mismo nunca  debieran ser valoradas ni buscadas en t&eacute;rminos de utilidad,  por el  aporte &uacute;til que puedan significar al individuo y a la sociedad.  Esto es  pervertirlas, desnaturalizarlas. Experiencia religiosa y,   proporcionalmente, la reflexi&oacute;n teol&oacute;gica a partir y en funci&oacute;n  de   ella, tienen que ser valoradas en s&iacute; mismas y buscadas por s&iacute; mismas,   sin ning&uacute;n otro objetivo ni fin. Por parad&oacute;jico que resulte, sobre todo   en nuestros tiempos, el valor de la experiencia religiosa y de la   reflexi&oacute;n teol&oacute;gica no est&aacute; en sus pretendidos aportes de valor y de   sentido, de visi&oacute;n, motivaci&oacute;n y compromiso en la realizaci&oacute;n de la   persona y en la construcci&oacute;n del proyecto humano. Est&aacute; en s&iacute; misma.   Estos aportes, analizados a fondo no son tales, no son genuinamente   religiosos, son suced&aacute;neos, propios de otras funciones humanas, s&oacute;lo que   religiosamente travestidos.<\/p>\n<p>Entonces, epistemol&oacute;gicamente hablando, &iquest;religi&oacute;n y teolog&iacute;a en qu&eacute;   consisten, qu&eacute; son? La religi&oacute;n en tanto experiencia religiosa genuina o   espiritual es eso, la realizaci&oacute;n m&aacute;s plena y total que el ser humano   puede lograr, por tanto, plena y totalmente gratuita, unidad y fin en  s&iacute;  misma, nunca medio o paso para otra realizaci&oacute;n superior o  simplemente  diferente. De ah&iacute; su car&aacute;cter unitario, no dualista. Y la  teolog&iacute;a es  reflexi&oacute;n que, a partir de esta experiencia, trata de dar  cuenta de ella  preparando para ella, s&oacute;lo para ella y para ninguna otra  cosa m&aacute;s. No  tiene otro objetivo ni otro fin.<\/p>\n<p>La  realizaci&oacute;n plena y total, gratuita, en que consiste la  experiencia  religiosa genuinamente tal, puede tener lugar en todo  momento y en todo  lugar, all&iacute; donde hay realidad, contexto y soporte de  la vida humana y  creaci&oacute;n de &eacute;sta. Porque es en esta realidad aqu&iacute; y  ahora donde la  experiencia de la realidad como en s&iacute; misma es, infinita  y total, puede  tener lugar, apareciendo la realidad de ambas,  experiencia y realidad,  como lo que realmente son, una sola realidad,  uno sin dos. La teolog&iacute;a  en tanto reflexi&oacute;n trabaja en funci&oacute;n de esta  experiencia y s&oacute;lo de  ella. La unidad en tanto experiencia le atraviesa  totalmente, siendo sin  embargo la teolog&iacute;a dual, tanto por el material  que trabaja, la  experiencia de unidad expresada simb&oacute;licamente, como  por la manera  racional de hacerlo, que, aunque sea apof&aacute;tica, no puede  dejar de ser  &ldquo;logos&rdquo;, raz&oacute;n. Pero raz&oacute;n en funci&oacute;n de la uni&oacute;n y de la  unidad.<\/p>\n<p>En  una visi&oacute;n experiencial de la realidad como unidad y totalidad,  no hay  lugar pues para carencias, y por tanto para necesidades,  intereses y  deseos. Todo es uno y total. En esta dimensi&oacute;n pobreza,  sufrimiento y  muerte, por ejemplo, no son carencias ni vistas como  tales. La carencia  que supone ser v&iacute;ctima tampoco es lo primero ni lo  m&aacute;s determinante del  ser humano. Prueba de ello es que quien es  genuinamente espiritual puede  vivir la misma condici&oacute;n de v&iacute;ctima, y la  vive, como parte integrante  de esa unidad y totalidad. Lo cual no  significa que podamos y, menos  a&uacute;n, debamos desentendernos de las  condiciones de vida de los dem&aacute;s y de  nosotros mismos, la mayor&iacute;a de  ellas hist&oacute;rica y socialmente impuestas e  infligidas. Nuestro  compromiso tiene que ser con toda la humanidad,  especialmente con las  mayor&iacute;as sufrientes, y hoy, con todo el planeta y  con toda la creaci&oacute;n.  El cambio no est&aacute; en el compromiso como tal, sino  en la calidad humana  de &eacute;ste, en su naturaleza tambi&eacute;n no dual. Porque  un compromiso que  nazca de la dualidad ser&aacute; siempre limitado y de  efectos limitados, ya  que, por naturaleza, ni nace de la unidad y  totalidad del ser humano,  ni &eacute;l mismo es unidad y totalidad, ni termina  en la unidad y totalidad  que es la realidad, toda realidad.<\/p>\n<p>En  este punto es esclarecedora la distinci&oacute;n que formula Mari&agrave; Corb&iacute;  entre  funci&oacute;n o necesidades de la vida y en los seres humanos, que no  cambian,  est&aacute;n ah&iacute;, y como necesidades tienen que ser atendidas, y la  dimensi&oacute;n  desde la que debemos atenderlas, o sea entre necesidades que  hay que  satisfacer y el c&oacute;mo hacerlo. Esclarecedora la distinci&oacute;n y   esclarecedora la respuesta: &laquo;Una cosa es la funci&oacute;n de la mente para un   viviente y otra cosa es el supuesto que ese funcionamiento induce desde   la ignorancia: ser una entidad aut&oacute;noma, identificada al cuerpo. El   supuesto debe ser destruido, la funci&oacute;n no&raquo;<sup><a href=\"#sdfootnote9sym\"><sup>9<\/sup><\/a><\/sup>.   En otras palabras, las necesidades, ll&aacute;mense vida, pobreza, derechos   humanos, relaciones justas entre todos los seres humanos y entre todos   los pueblos, vida buena y feliz para todos, tambi&eacute;n para las   generaciones que nos sigan, en armon&iacute;a con la naturaleza &ndash;lo que Corb&iacute;   llama <em>funci&oacute;n<\/em>&ndash;  tienen que ser vividas y atendidas: la funci&oacute;n  no puede ser destruida.  Pero no s&oacute;lo vividas y atendidas con el mayor  sentido y grado de  responsabilidad, de identificaci&oacute;n con las v&iacute;ctimas y  de entrega, sino   desde y con el ser uno y total que somos y que es  todo ser humano y  pueblo necesitado, carente, empobrecido, marginado,  atropellado. Desde  la no dualidad, desde el uno que somos y que es  todo.<\/p>\n<p>Contrariamente a la econom&iacute;a en uso, que como disciplina comienza   afirmando que los recursos son escasos, experiencia y conocimiento no   dual comienza afirmando la maravilla y la sobreabundancia de todo: todo,   en cualquier direcci&oacute;n que se mire, es uno e infinito. Y tambi&eacute;n lo es   la funci&oacute;n de gestionarlo. Como lo es el resultado de algo en s&iacute; ya   infinito gestionado de acuerdo a su naturaleza y a la propia gesti&oacute;n   tambi&eacute;n en s&iacute; misma infinita aunque sea de algo finito.  Podr&iacute;amos   resumirlo en una frase: vivir y gestionar lo &ldquo;finito&rdquo; desde su   infinitud.<\/p>\n<p>No  es otra cosa que el tan conocido actuar desde el desapego total o  sin  inter&eacute;s por el resultado. Desapego total, porque,  independientemente del  logro que se obtenga en el nivel de lo funcional  a la vida, la realidad  es lo que es, y ya es plena y es total, y lo  ser&aacute; siempre. Es en este  sentido tambi&eacute;n, que pobreza, sufrimiento y  muerte no son carencias,  sino situaciones tambi&eacute;n de plenitud; y que  Dios, hablando en t&eacute;rminos  te&iacute;stas, para serlo no tenga que estar  demostrando que  sufre con los  pobres y con las v&iacute;ctimas, que ha tomado  su causa y est&aacute; con ellas. Dios  no tiene que hacer cosas por los m&aacute;s  sufridos de los humanos para ser  Dios ni porque es Dios. En este  sentido, Dios no ha hecho ninguna opci&oacute;n  por los pobres, como tampoco  la hecho de ning&uacute;n otro tipo. No tiene que  hacerla. En cualquier  situaci&oacute;n la realidad es plena y es total, y en  t&eacute;rminos te&iacute;stas, Dios  es Dios.<sup><a href=\"#sdfootnote10sym\"><sup>10<\/sup><\/a><\/sup> Es a nosotros a quienes nos toca caer en la cuenta de ello y vivirlo;   hacer la experiencia de que ver y vivir la realidad como en s&iacute; misma es,   sin dualidad, es la realizaci&oacute;n humana suprema.<\/p>\n<p>No  le toca a Dios, para seguir utilizando el lenguaje te&iacute;sta,  mostrar que  est&aacute; constitutivamente relacionado con la justicia, con la  liberaci&oacute;n de  todos los seres humanos y de los pueblos, con su  realizaci&oacute;n y con su  felicidad. Ser&iacute;a &eacute;l entonces un ser carente, que  necesita mostrar que es  Dios, y su ayuda, parcial, ser&iacute;a tambi&eacute;n parte  del problema. No le toca  a &eacute;l, no le toca a la realidad, nos toca a  nosotros , descubriendo en  toda realizaci&oacute;n limitada su dimensi&oacute;n  divina, m&aacute;s all&aacute; a&uacute;n de su  dimensi&oacute;n &eacute;tica; el &ldquo;mostrarlo&rdquo;, si as&iacute;  queremos hablar, y el vivirlo.  Aunque no se trata de &ldquo;mostrar&rdquo; nada a  nadie, porque no hay nada que  mostrar, ni un sujeto que muestre a otro  sujeto o sujetos, sino m&aacute;s bien  ser &ldquo;testigos&rdquo; y, en &uacute;ltima instancia,  ni siquiera de ser &ldquo;testigos&rdquo;  sino de &ldquo;ser&rdquo;, solamente &ldquo;ser&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4. Religi&oacute;n \ty teolog&iacute;a no m&iacute;ticas de Etty Hillesum como ejemplo<\/strong><\/p>\n<p>Como tambi&eacute;n en este tema un ejemplo vale m&aacute;s que muchas palabras,   quisi&eacute;ramos terminar ilustrando religi&oacute;n y teolog&iacute;a no m&iacute;ticas evocando   la experiencia espiritual y la reflexi&oacute;n teol&oacute;gica de Etty Hillesum.   Advertimos, no es el mejor ejemplo de una epistemolog&iacute;a religiosa no   dual, y, desde luego, Etty Hillesum no es te&oacute;loga, pero es un hecho que   apunta a aqu&eacute;lla. Y al ser una v&iacute;ctima especialmente l&uacute;cida de   Auschwitz, compromiso y lucidez la convierten en un referente para   nosotros de la vinculaci&oacute;n que debe darse entre experiencia espiritual y   reflexi&oacute;n teol&oacute;gica no m&iacute;ticas y compromiso.<sup><a href=\"#sdfootnote11sym\"><sup>11<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n<p>Lo  primero que llama la atenci&oacute;n en ella es su experiencia de que la  vida,  no importa la situaci&oacute;n en que se viva, es maravillosa y, como  tal,  digna de ser vivida. Es como su primera expresi&oacute;n, y luego quiz&aacute;s  la m&aacute;s  reiterada en su diario, de la experiencia de unidad y totalidad  que  atraviesa sus tres a&ntilde;os de vida espiritual propiamente tal. Una  fuerza  incontenible que siente subir en ella desde su interior y que no  puede  contener ni dejar de expresar caminando, por ejemplo, en las  noches  entre los barracones y detr&aacute;s de los alambres de espinos del  campo de  concentraci&oacute;n (Westerbork). Aunque la clave de ello quiz&aacute;s  est&eacute; en la  manera una y total como comenz&oacute; a experimentar a Dios cuando  su amigo  Julius Spier lo despert&oacute; en ella: &laquo;lo m&aacute;s profundo de m&iacute;, que  por mayor  comodidad lo llamo Dios&raquo;<sup><a href=\"#sdfootnote12sym\"><sup>12<\/sup><\/a><\/sup>. De manera que cuando reza siente que es Dios que escucha a Dios en ella: &laquo;cuando digo que <em>yo me escucho<\/em>, entonces es en realidad Dios el que <em>escucha<\/em> en m&iacute;. Lo m&aacute;s esencial y lo m&aacute;s profundo de m&iacute;, escuchando lo m&aacute;s esencial y lo m&aacute;s profundo del otro. De Dios a Dios.&raquo;<sup><a href=\"#sdfootnote13sym\"><sup>13<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n<p>A  esta experiencia de unidad y totalidad nada escapa. De ella forma  parte  todo, incluidos el sufrimiento y la muerte. En otras palabras, en  esta  experiencia de unidad y totalidad el sufrimiento y la muerte no  son  carencias, son parte constitutiva de la vida y como tales hay que   vivirlas. De lo contrario la vida es artificial y se malogra. &laquo; La   rebeld&iacute;a y el miedo s&oacute;lo nos dejan un m&iacute;sero y mutilado resto de vida,   al que apenas puede llamarse vida.   Suena casi parad&oacute;jico: cuando uno  deja fuera de su vida la muerte, la  vida nunca es plena, y cuando se  incluye la muerte en la vida, uno la  ampl&iacute;a y enriquece&raquo;<sup><a href=\"#sdfootnote14sym\"><sup>14<\/sup><\/a><\/sup> . Por ello cuando la amenaza y la agresi&oacute;n llegan, por ejemplo bajo la   convicci&oacute;n de que lo que buscan es la destrucci&oacute;n del pueblo jud&iacute;o, hay   que integrarlas en la experiencia de unidad y de totalidad   asumi&eacute;ndolas  como una certeza nueva en la vida y busc&aacute;ndoles un lugar   (en la unidad  y la totalidad, se entiende)<sup><a href=\"#sdfootnote15sym\"><sup>15<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>De ah&iacute; que, a&uacute;n expres&aacute;ndose en su lenguaje te&iacute;sta, Etty diga que a Dios no hay que pedirle explicaciones, no nos la debe<sup><a href=\"#sdfootnote16sym\"><sup>16<\/sup><\/a><\/sup>, y que m&aacute;s bien hay que perdonarlo<sup><a href=\"#sdfootnote17sym\"><sup>17<\/sup><\/a><\/sup> y ayudarlo<sup><a href=\"#sdfootnote18sym\"><sup>18<\/sup><\/a><\/sup>.   En efecto, al estilo del &laquo;por eso le pido a Dios que me libere de  Dios&raquo;  del Maestro Eckhart, tambi&eacute;n hay que perdonar a Dios, al Dios que  no  puede hacer lo que una religi&oacute;n y teolog&iacute;a dualistas le ponen a  hacer,  porque ese no es su ser, no es Dios. En nombre de Dios hay que  perdonar a  otro Dios. Perdonarlo y literalmente ayudarlo. Porque &eacute;l no  lo puede  hacer, s&oacute;lo nosotros. Todo lo que es hacer en el orden de lo  necesario a  la vida es responsabilidad nuestra y s&oacute;lo nuestra.<\/p>\n<p>No  hay que pedir explicaci&oacute;n a Dios, ni tampoco pues postularlo,  como hacen  las teolog&iacute;as dualistas, las teon&oacute;micas como fundamentaci&oacute;n  del ser,  las de la liberaci&oacute;n como el ser personal que crea y dirige la  historia y  anima la liberaci&oacute;n de los pueblos. En este nivel no hay  nada que  corregir, orientar o dirigir, porque todo es uno. &laquo;La vida y  la muerte,  el sufrimiento y la alegr&iacute;a, las ampollas en mis destrozados  pies y el  jazm&iacute;n detr&aacute;s de mi casa, la persecuci&oacute;n, las innumerables  crueldades  sin sentido, <em>todo eso est&aacute; dentro de m&iacute; como una fuerte unidad, y lo acepto como un todo<\/em>,   y empiezo a comprenderlo cada vez mejor, s&oacute;lo para m&iacute; misma, sin ser   capaz hasta ahora de explicarle a nadie c&oacute;mo est&aacute; todo interrelacionado.   Me gustar&iacute;a vivir mucho tiempo para poder explicarlo alguna vez m&aacute;s   adelante&raquo;<sup><a href=\"#sdfootnote19sym\"><sup>19<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>&laquo;Todo eso est&aacute; dentro de m&iacute; como una fuerte unidad y lo acepto como  un  todo&raquo;. De haber hecho teolog&iacute;a, de aqu&iacute; partir&iacute;a la teolog&iacute;a de Etty   Hillesum. A partir de aqu&iacute; justificar&iacute;a el compromiso con su pueblo   hasta la muerte. Y de hecho as&iacute; fue como lo justific&oacute;. O a partir de la   fuente y origen de esa unidad y totalidad, que no es otra que la <em>interioridad<\/em>, el ser unificado<sup><a href=\"#sdfootnote20sym\"><sup>20<\/sup><\/a><\/sup>.   Y por ello apelaba al descubrimiento de esta interioridad  y a la   conversi&oacute;n hacia ella. No a partir de su condici&oacute;n de v&iacute;ctima ni de la   condici&oacute;n de v&iacute;ctima de su pueblo. Este punto de partida lo sent&iacute;a   radicalmente insuficiente. Por ello incluso dec&iacute;a que los jud&iacute;os lo   ten&iacute;an m&aacute;s dif&iacute;cil &laquo; No es todo verdaderamente tan f&aacute;cil todav&iacute;a y   nosotros los jud&iacute;os somos los que lo tenemos menos f&aacute;cil todav&iacute;a&raquo;<sup><a href=\"#sdfootnote21sym\"><sup>21<\/sup><\/a><\/sup>.   Precisamente porque se consideraban v&iacute;ctimas y no m&aacute;s bien necesitados   de cambio. Como tampoco parti&oacute; de un concepto previo,  dualista, de   Dios. Y por ello nunca se pregunt&oacute; c&oacute;mo iba a hablar de &eacute;l &ldquo;despu&eacute;s&rdquo; de   la guerra, contrariamente a las teolog&iacute;as jud&iacute;as y cristianas.<\/p>\n<p>&laquo;Me  gustar&iacute;a vivir mucho tiempo para poder explicarlo&raquo;. A juzgar por  el  testimonio que nos dej&oacute; de su experiencia, vivi&oacute; todo el tiempo y  nos  dej&oacute; expresado lo que quer&iacute;a expresar: la unidad y la totalidad  como  punto de partida en la construcci&oacute;n de la sociedad. Unidad y  totalidad  que le llev&oacute; a vivir persecuci&oacute;n, campo de concentraci&oacute;n,  deportaci&oacute;n y  muerte como los vivi&oacute;, y a ser, adem&aacute;s de testigo de la  unidad y  totalidad que es la vida y la realidad, una de las conciencias  m&aacute;s  l&uacute;cidas del Holocausto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\">1<\/a> Asumimos la expresi&oacute;n <em>epistemolog&iacute;a m&iacute;tica<\/em> tal como la \tentiende Mari&agrave; Corb&iacute; en <em>Hacia una espiritualidad laica. Sin \tcreencias, sin religiones, sin dioses<\/em>, Herder, Barcelona 2007, \tpp. 148-163 y 228-233.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\">2<\/a> Corb&iacute;, Mari&agrave;, <em>M&aacute;s all&aacute; de \tlos l&iacute;mites. Meditaciones sobre la unidad<\/em>, \tCETR, Barcelona 2009, p. 21.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\">3<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\">4<\/a> Esta  teolog&iacute;a arranca de Paul Tillich que, aunque no \tfue el primero  en  formularla en estos t&eacute;rminos, s&iacute; es el primero \ten tematizarla   modernamente. A partir de &eacute;l hoy es un enfoque muy \tcompartido por la   teolog&iacute;a critica moderna. En castellano el \tte&oacute;logo que m&aacute;s y mejor ha   asumido y presentado la teonom&iacute;a como \ts&iacute;ntesis de trascendencia (Dios) y   autonom&iacute;a quiz&aacute;s sea Andr&eacute;s \tTorres Queiruga, como puede verse en sus   obras <em>Creo \ten Dios Padre. El Dios de Jes&uacute;s como plena afirmaci&oacute;n del hombre<\/em>, \tSal T&eacute;rrea, Santander 1988; <em>Recuperar la \tcreaci&oacute;n. Por una religi&oacute;n humanizadota<\/em>, \tSal T&eacute;rrea. Santander 1997; <em>Fin del \tcristianismo premoderno. Retos hacia un nuevo horizonte<\/em>, \tSal Terrae, Santander 2000.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\">5<\/a> Como  &laquo;la raz&oacute;n aut&oacute;noma unida a su propia \tprofundidad&raquo; definir&aacute; Paul   Tillich la teonom&iacute;a, y, sigui&eacute;ndole a \t&eacute;l, Torres Queiruga la definir&aacute;   como &laquo;una Trascendencia que se \trealiza en la m&aacute;xima inmanencia&raquo; (<em>Fin del \tcristianismo premoderno<\/em>, p. 26).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\">6<\/a> Ver obra de Roger Lenaers, <em>Otro \tcristianismo es posible. La fe en lenguaje de modernidad<\/em>. \tCap. 7 &ldquo;Lo que supera las palabras. La imagen de Dios en la \tteonom&iacute;a&rdquo;, Editorial Abya Yala, Quito 2008, pp. 78-90.<em> <\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\">7<\/a> Scannone, Juan Carlos, <em>Religi&oacute;n \ty nuevo pensamiento. Hacia una filosof&iacute;a de la religi&oacute;n para \tnuestro tiempo desde Am&eacute;rica Latina<\/em>, \tAnthropos, Barcelona 2005, p. 103.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\">8<\/a> &ldquo;El otro y el pr&oacute;jimo&rdquo;, en <em>Trabajo \tde la fe<\/em>, Asociaci&oacute;n Marcel L&eacute;gaut, Madrid \t1996, p. 115-135.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\">9<\/a> <em>M&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites<\/em>, \tp. 25.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\">10<\/a> Cuando  se dice que la opci&oacute;n por los pobres es \tteologal, lo que se  est&aacute;  expresando es que es gratuita, absoluta y \ttotal, sin raz&oacute;n ni por  qu&eacute;  ni para qu&eacute;, como lo es Dios, pobreza \ttotal en el tener &ndash;no tiene  nada&ndash;  pero plenitud en el ser; \tpobreza-plenitud de Dios, que es  tambi&eacute;n del  pobre, de la criatura. \tEn otras palabras, la opci&oacute;n de  Dios por los  pobres no da nada, en \tel sentido de &ldquo;dar algo&rdquo;, a los  pobres.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\">11<\/a> Es  por la raz&oacute;n apuntada que retenemos la experiencia \ty reflexi&oacute;n   religiosas de Etty Hillesum. Si se tratara de dar \tcuenta de la   inmensidad y urgencia del reto que supone el paso de la \tcreencia a la   fe, equivalente en buena parte al paso de la \tepistemolog&iacute;a m&iacute;tica a la   epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica en nuestro \tplanteamiento, tendr&iacute;amos que  evocar  m&aacute;s bien el an&aacute;lisis y \treflexi&oacute;n teol&oacute;gica de Marcel L&eacute;gaut, de  una  radicalidad y con \tuna perspectiva hist&oacute;rica quiz&aacute;s in&eacute;dita en un   creyente \tcristiano. Solamente se&ntilde;alamos que para referirse a este reto   los \tt&eacute;rminos que con m&aacute;s frecuencia &eacute;l utiliza son <em>mutaci&oacute;n<\/em> y <em>conversi&oacute;n<\/em>; <em>mutaci&oacute;n<\/em> del \tcristianismo y de la iglesia, y <em>conversi&oacute;n \tespiritual<\/em> , que es mucho m&aacute;s que moral, de \tlos propios creyentes cristianos.   Aunque no es el &uacute;nico. Es sabido \ttambi&eacute;n como Raimon Panikkar utiliza   frecuentemente la categor&iacute;a \tbiol&oacute;gica <em>mutaci&oacute;n<\/em>, \tcon toda la radicalidad de la misma.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\">12<\/a> <em>Diario de Etty Hillesum. Una vida conmocionada<\/em> (19 de julio de 1942), Anthropos, Barcelona 2007, p.148.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\">13<\/a> <em>Ibid.<\/em> (17 de septiembre de \t1942), pp., 169-170.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\">14<\/a> <em>Ibid.<\/em> (3 de julio de 1942), \tp. 118.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\">15<\/a> <em>Ibid<\/em>,, p. 116.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\">16<\/a> <em>Ibid<\/em>., (29 de junio de \t1942), p. 112.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\">17<\/a> Cita de una carta a Julius Spier s\/f en julio de 1942 \ten Lebeau, Paul, <em>Etty Hillesum. Un itinerario \tespiritual. &Aacute;msterdam 1941 &ndash; Auschwitz 1942<\/em>, \tSal T&eacute;rrea, Santander 2000, p. 197.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\">18<\/a> <em>Diario<\/em> (12 de julio de \t1942), p. 142.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote19anc\">19<\/a> <em>Diario<\/em> (3 de julio de 1942), \tpp. 116-117). &Eacute;nfasis nuestro.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote20anc\">20<\/a> Referencia  muy utilizada en Etty Hillesum. &laquo;La &uacute;nica \tseguridad sobre  c&oacute;mo se debe  vivir y qu&eacute; se debe hacer, s&oacute;lo \tpuede provenir de las  fuentes que  bullen en las profundidades&raquo; <em>Diario<\/em> (12 de \tdiciembre de 1941), p. 71.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote21anc\">21<\/a> <em>El coraz&oacute;n pensante&hellip;<\/em> (Carta a dos hermanas en la Haya, &Aacute;msterdam, finales de diciembre \tde 1942),, p. 55.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la &uacute;nica excepci&oacute;n de la teolog&iacute;a apof&aacute;tica, bimilenariamente en Occidente religi&oacute;n y teolog&iacute;a cristianas se han moldeado en el marco de una epistemolog&iacute;a m&iacute;tica, en el sentido de pretendidamente objetivista y descriptiva, que ya no ser&aacute; de recibo en el futuro1. 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