{"id":54857,"date":"2010-09-17T00:00:00","date_gmt":"2010-09-17T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"el_desarrollo_en_competencias_y_el_c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el_desarrollo_en_competencias_y_el_c\/","title":{"rendered":"El desarrollo en competencias y el cultivo de la calidad humana.      Ponencia para el 7\u00ba Encuentro Internacional CETR"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Introducci&oacute;n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay aspecto de la vida humana que no quede afectado  por la transformaci&oacute;n de los modos de vida y, muy especialmente, la vida  de los peque&ntilde;os, su desarrollo y proceso de socializaci&oacute;n. Un abismo  separa a aquella infancia que aprend&iacute;a a andar al tiempo que aprend&iacute;a a  reconocer los movimientos de los astros, las lluvias y los vientos, a  &eacute;sta que maneja el rat&oacute;n antes de dar los primeros pasos y hace sus  primeras incursiones por el ciberespacio antes de aprender a leer&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cambia la captaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n del mundo, los h&aacute;bitos, las facultades que entran en juego en la interacci&oacute;n con la vida, con el aprendizaje, en las relaciones humanas. Cambian las zonas cerebrales m&aacute;s y menos activas. Cambia la percepci&oacute;n intergeneracional al romperse la cadena de transmisi&oacute;n connatural a cualquier especie. Cambia el uso del cuerpo, el desarrollo muscular, la coordinaci&oacute;n de movimientos, cambia el gesto. Cambian los modos y los tiempos del sistema sensorial. Cambian los lazos familiares, los tiempos compartidos, el desarrollo de las interconexiones sociales. Una infancia que crece en un mundo en el que se ha transformado el concepto de conocimiento, de verdad, de valor, el sentido de la existencia, y la transmisi&oacute;n de todo ello, como bien se va insistiendo en estos encuentros. De la heteronom&iacute;a a la autonom&iacute;a, sin pilares fijos e intocables, sino con la conciencia de que el mundo, la realidad en que vivimos, es pura construcci&oacute;n de la especie y responsabilidad suya.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Incertidumbre, duda, necesidad de asumir nuevos fundamentos, nuevas estructuras, nuevas redes&#8230; nuevas formas de dotar de significatividad a la realidad y a las relaciones humanas. En fin, todo cambia, y no va a dejar de cambiar -porque esa es precisamente la clave de esta transformaci&oacute;n: vivir de cambiar-. Y con ello el proceso de maduraci&oacute;n y socializaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se ve plenamente afectado, a todos los niveles: f&iacute;sico, sensorial, ps&iacute;quico, cognitivo, afectivo&#8230;(1). Construcci&oacute;n de la identidad personal, construcci&oacute;n del valor, del sentido &eacute;tico, construcci&oacute;n del conocimiento, construcci&oacute;n de la &ldquo;humanidad&rdquo; en cada uno&#8230; a los que la escuela debe ayudar. El significado de ense&ntilde;ar, de educar es, necesita ser y va a ser, totalmente otro.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La reflexi&oacute;n pedag&oacute;gica no ha permanecido dormida, no ha dejado nunca de perseguir una educaci&oacute;n integral, con menos desequilibrios entre la adquisici&oacute;n de conocimientos y el desarrollo cualitativo; pero la urgencia de adaptar la ense&ntilde;anza al nuevo &ldquo;sistema de producci&oacute;n&rdquo; -la producci&oacute;n de conocimientos-, ha convertido las reformas de la ense&ntilde;anza en objetivo social primordial (2). Y en ese preguntarse unos c&oacute;mo conseguir &ldquo;mejores profesionales&rdquo; y otros c&oacute;mo conseguir &ldquo;mejores personas&rdquo; (entre otras cosas porque sino tampoco podr&aacute;n ser mejores profesionales&#8230;) salta al ruedo la reflexi&oacute;n sobre el desarrollo interior, si ha de tener o no espacio en la escuela, y en qu&eacute; puede consistir &eacute;ste. &Eacute;ste es el aspecto en el que vamos a centrarnos en estas p&aacute;ginas: revisaremos la reforma educativa desde la perspectiva del desarrollo de la calidad interior.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por una parte se hace necesario clarificar a qu&eacute; apuntan los distintos discursos, detectar semblanzas, coincidencias y divergencias en relaci&oacute;n a conceptos como &ldquo;desarrollo interior&rdquo;, &ldquo;espiritual&rdquo;, &ldquo;integral&rdquo;, &ldquo;existencial&rdquo;, &ldquo;pleno&rdquo;&#8230;. &ndash;sin perder de vista la teor&iacute;a de las inteligencias m&uacute;ltiples que est&aacute; en la base del despliegue competencial&ndash;, para as&iacute; poder distinguir qu&eacute; se est&aacute; ofreciendo y qu&eacute; no, en relaci&oacute;n al cultivo de la calidad humana. Por otra, nos interesa ver el posible encaje de las propuestas de desarrollo interior elaboradas estos &uacute;ltimos a&ntilde;os por el equipo de did&aacute;ctica del CETR en el que es y va a ser el nuevo marco educativo. Urge recoger las posibilidades de cultivo que ofrece el actual dise&ntilde;o curricular, y revisar desde ah&iacute; las propuestas que venimos haciendo para facilitar su entronque en el nuevo curr&iacute;culo. Veamos pues, en primer lugar, c&oacute;mo se orienta esta reforma educativa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>El nuevo escenario escolar<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A mediados de mayo (2010), el alumnado de 6&ordm; curso, el &uacute;ltimo curso de primaria,&nbsp; pas&oacute; su &ldquo;rev&aacute;lida&rdquo;: una prueba para evaluar el grado de desarrollo en &ldquo;competencias b&aacute;sicas&rdquo;. Es ya la segunda promoci&oacute;n que se somete a este examen, cuyo objetivo &uacute;ltimo no es la calificaci&oacute;n de los alumnos sino la evaluaci&oacute;n del nuevo modelo de ense&ntilde;anza por el que ha apostado la Uni&oacute;n Europea. La Uni&oacute;n se ha propuesto superar una educaci&oacute;n transmisora de contenidos para volcarse en &ldquo;una educaci&oacute;n cuya finalidad es conseguir que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as adquieran los instrumentos necesarios para interpretar la realidad y desarrollarse como personas capaces de intervenir cr&iacute;tica y activamente en la sociedad plural, diversa y en continuo cambio en la que viven. Un curr&iacute;culum por competencias significa ense&ntilde;ar a aprender y seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida&rdquo; (3).<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las transformaciones en la educaci&oacute;n son el reflejo del grado en el que ya se ha asumido, colectivamente, el cambio de &ldquo;mundo&rdquo;, el cambio cultural, el cambio de paradigma en el que vivimos inmersos. Se ha dejado atr&aacute;s &ndash;al menos en teor&iacute;a- una visi&oacute;n del conocimiento como algo fijado, absoluto, definitivo, que era posible transmitir, y adquirir por acumulaci&oacute;n; se busca pasar a tomar la responsabilidad de un conocimiento que se sabe modelaci&oacute;n de la realidad y preparar a la ciudadan&iacute;a para su papel como constructores y gestores de mundos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La necesidad de llegar a acuerdos sobre la definici&oacute;n de &ldquo;competencia b&aacute;sica&rdquo;, identificar &eacute;stas, cu&aacute;les ser&iacute;an, qu&eacute; abarcan, c&oacute;mo se desarrollan&#8230; etc. puso en marcha &#8211; hace unos a&ntilde;os- un proceso de reflexi&oacute;n que sigue abierto sobre los &aacute;mbitos que configuran la existencia humana, su naturaleza, c&oacute;mo se interrelacionan y de qu&eacute; depende su desarrollo. Pronto irrumpi&oacute; la cuesti&oacute;n de si puede hablarse de una competencia b&aacute;sica &ldquo;espiritual&rdquo;, o no. Y a partir de ah&iacute; el distinguir entre lo &ldquo;espiritual&rdquo;, lo &ldquo;existencial&rdquo; y lo &ldquo;&eacute;tico&rdquo;; entre competencia y &ldquo;estado del ser&rdquo;;&nbsp; el plantear si todas las competencias se pueden tratar y desarrollar espec&iacute;ficamente o las hay que son &ldquo;derivaciones de&rdquo;, si toda realidad humana puede abordarse desde el an&aacute;lisis competencial, etc. etc. Un debate que no es balad&iacute; porque, entre otras cosas, acabar&aacute; dando la pauta del tratamiento que recibir&aacute;n las religiones en el marco curricular. Y, lo que es m&aacute;s importante, la pauta del cultivo de la calidad humana en el &aacute;mbito escolar. Un debate que est&aacute; forzando a definir hasta d&oacute;nde llega la educaci&oacute;n &ldquo;integral&rdquo;, si hay &aacute;mbitos que quedan excluidos de la educaci&oacute;n competencial o no, si puede obviarse el desarrollo cualitativo humano; en qu&eacute; consiste &eacute;ste. Y, todo ello, a menudo a trav&eacute;s de unos discursos que distinguen clara y expl&iacute;citamente entre &ldquo;religi&oacute;n&rdquo; y &ldquo;espiritualidad&rdquo; y que se sit&uacute;an desde la &oacute;ptica de una experiencia &ldquo;espiritual&rdquo; laica.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En estas p&aacute;ginas compartiremos, sumariamente, las l&iacute;neas generales de todo ello, as&iacute; como algunas de nuestras reflexiones a partir de c&oacute;mo vamos viendo que evoluciona el despliegue curricular. Un tema que no es ajeno a un Encuentro como &eacute;ste que se plantea &ldquo;el fin de la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica y sus consecuencias tanto en el orden religioso y espiritual como en el axiol&oacute;gico y social&rdquo;. Europa est&aacute; construyendo su modelo de ense&ntilde;anza desde el presupuesto impl&iacute;cito del fin de la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica, y es en ese marco en el que el cultivo de la calidad humana interior debe hacerse un lugar. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que, hace unas pocas semanas, han visto evaluadas sus competencias, van a ser los gestores de las sociedades y del Planeta en unos pocos a&ntilde;itos&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>La ense&ntilde;anza por competencias <\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La necesidad de superar una ense&ntilde;anza fundamentada en el aprendizaje memor&iacute;stico de conocimientos era evidente para cualquier persona implicada en el &aacute;mbito educativo, aunque respondiendo, quiz&aacute;s,&nbsp; a dos preocupaciones distintas:<\/p>\n<p>a) preocupaci&oacute;n por la incapacidad manifiesta del alumnado de aplicar los conocimientos adquiridos a la vida real (vida en una realidad cambiante) y, por tanto, su poca o nula preparaci&oacute;n para dar respuesta a los problemas con los que iban a enfrentarse a lo largo de su vida<\/p>\n<p>b)&nbsp; inter&eacute;s por un crecimiento desequilibrado propiciado por un sistema educativo focalizado sobre el desarrollo conceptual, en menoscabo del desarrollo de actitudes, habilidades y procedimientos: inter&eacute;s por un desarrollo pleno.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De una forma u otra la educaci&oacute;n competencial recoge las aspiraciones de distintas instancias y colectivos comprometidos con una &ldquo;educaci&oacute;n para la vida&rdquo; aunque esta expresi&oacute;n pueda encerrar significados relativamente distintos seg&uacute;n la maneje el informe de <em>Definici&oacute;n y Selecci&oacute;n de Competencias (4) <\/em>&nbsp;&nbsp;de la OCDE, o el informe para la Unesco sobre la <em>Educaci&oacute;n para el siglo XXI (5)<\/em>, por poner dos ejemplos. Vemos que en el marco de la educaci&oacute;n competencial caben las aspiraciones tanto de quienes procuran una formaci&oacute;n m&aacute;s ligada a las futuras necesidades profesionales del alumnado, como de quienes persiguen su desarrollo integral como seres humanos. Aspiraciones que en s&iacute; mismas ni son ni deber&iacute;an ser contradictorias; existe un acuerdo bastante generalizado en que, sin marginar el car&aacute;cter funcional del desarrollo competencial, &eacute;stas deben contribuir al pleno desarrollo de la personalidad en todos los &aacute;mbitos de la vida (en la l&iacute;nea de la &ldquo;educaci&oacute;n al servicio del desarrollo pleno de la persona&rdquo;, proclamada en la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&iquest;Cu&aacute;ndo es &ldquo;b&aacute;sica&rdquo; una competencia?<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; es lo que caracteriza a una &ldquo;competencia b&aacute;sica&rdquo;? Hemos encontrado distintas definiciones que, en general, se complementan. El Departament d&rsquo;Educaci&oacute; de la Generalitat de Catalunya, por ejemplo, entiende que una competencia b&aacute;sica es &ldquo;la capacidad del alumnado para poner en pr&aacute;ctica de una forma integrada conocimientos, habilidades y actitudes de car&aacute;cter transversal, es decir, que integren saberes y aprendizajes de diferentes &aacute;reas, que a menudo se aprenden no solamente en la escuela y que sirven para resolver problemas diversos de la vida real&rdquo;.&nbsp; La OCDE la define como &ldquo;la capacidad de responder a demandas complejas y llevar a cabo tareas diversas de forma adecuada. Supone una combinaci&oacute;n de habilidades pr&aacute;cticas, conocimientos, motivaci&oacute;n, valores &eacute;ticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acci&oacute;n eficaz&rdquo;. Notemos que, en ambas definiciones, la &ldquo;eficacia&rdquo; est&aacute; en el punto de mira.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A nivel nacional, se crean comisiones de estudio y se suceden -desde el a&ntilde;o 2000- diversas Conferencias Nacionales de Educaci&oacute;n con el fin de identificar las competencias propias de los distintos &aacute;mbitos, su gradaci&oacute;n en las distintas etapas y las pautas de evaluaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La Uni&oacute;n Europea cre&oacute; un grupo de trabajo encargado de identificar las competencias consideradas clave para el aprendizaje a lo largo de la vida y de elaborar una propuesta que en el 2006 se convirti&oacute; en una Recomendaci&oacute;n a los pa&iacute;ses miembros (6); seg&uacute;n la misma, las competencias clave (entendidas como combinaci&oacute;n de destrezas, conocimientos y actitudes adecuadas al contexto) son <em>aquellas que todas las personas precisan para su realizaci&oacute;n y desarrollo personal<\/em>, <em>as&iacute; como para la ciudadan&iacute;a activa, la inclusi&oacute;n social y el empleo<\/em>. &Eacute;stas deber&iacute;an haber sido desarrolladas para el final de la ense&ntilde;anza o formaci&oacute;n obligatoria en la medida necesaria para la vida adulta y deber&iacute;an seguir desarroll&aacute;ndose, manteni&eacute;ndose y actualiz&aacute;ndose, como parte de un aprendizaje a lo largo de la vida. Cada pa&iacute;s ha recogido y concretado la Recomendaci&oacute;n aportando sus propios matices.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&iquest;Cu&aacute;les?<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La Ley Org&aacute;nica de Educaci&oacute;n espa&ntilde;ola (LOE, 2006) establece ocho competencias b&aacute;sicas:<\/p>\n<p>1. Competencia comunicativa ling&uuml;&iacute;stica y audiovisual<\/p>\n<p>2. Competencia en el conocimiento e interacci&oacute;n con el mundo f&iacute;sico<\/p>\n<p>3. Competencia matem&aacute;tica<\/p>\n<p>4. Competencia art&iacute;stica y cultural<\/p>\n<p>5. Tratamiento de la informaci&oacute;n y competencia digital<\/p>\n<p>6. Competencia social y ciudadana<\/p>\n<p>7. Competencia para aprender a aprender<\/p>\n<p>8. Competencia de autonom&iacute;a e iniciativa personal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La educaci&oacute;n en competencias no sustituye al modelo curricular organizado en &aacute;reas de aprendizaje sino que lo complementa, dando as&iacute; lugar a un modelo de ense&ntilde;anza mixto. El curr&iacute;culo contin&uacute;a organizado por &aacute;reas (7); y junto con los contenidos y objetivos de cada &aacute;rea o materia, las competencias b&aacute;sicas forman parte de las ense&ntilde;anzas m&iacute;nimas de la educaci&oacute;n obligatoria. Las &aacute;reas se asientan sobre una trama de objetivos competenciales a los que deben dar apoyo. El reto est&aacute; en que la inercia de un modelo educativo basado en las materias consiga integrar el desarrollo competencial, hasta llegar a transformar de ra&iacute;z el sistema de ense&ntilde;anza; con esta finalidad corren r&iacute;os de tinta (y de p&aacute;ginas web) analizando y explorando todas y cada una de las competencias, poni&eacute;ndolas en relaci&oacute;n con los objetivos y los contenidos de las &aacute;reas en las que se distribuye el horario lectivo: en cada etapa, qu&eacute; &aacute;reas est&aacute;n implicadas en el desarrollo de cada una de las competencias, c&oacute;mo hacerlo, cu&aacute;ndo, d&oacute;nde&#8230; (8) Y de ah&iacute; la necesidad de evaluar ese desarrollo competencial, una evaluaci&oacute;n que este a&ntilde;o ha dejado patente que todav&iacute;a se est&aacute; muy lejos de los objetivos deseados.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El curr&iacute;culo catal&aacute;n identifica dos grupos de competencias: las transversales, que constituyen la base del desarrollo personal y de la construcci&oacute;n del conocimiento, y las competencias espec&iacute;ficas para convivir y habitar el mundo (competencia social y ciudadana, competencia en el conocimiento e interacci&oacute;n con el mundo f&iacute;sico)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las competencias &ldquo;desbordan&rdquo; un dise&ntilde;o curricular organizado seg&uacute;n las asignaturas tradicionales, exigiendo un trabajo metadisciplinar. El concepto de &ldquo;competencia&rdquo; no parte de las disciplinas sino del individuo y sus recursos. La idea es que el ser humano, en su vivir, pone en juego un &ldquo;saber hacer&rdquo; que incluye aspectos conceptuales, actitudes y habilidades o procedimientos, y la &ldquo;competencia&rdquo; est&aacute; relacionada con la capacidad de activarlos y movilizarlos para poder hacer frente a situaciones distintas y actuar en ellas de forma eficaz. Una de las concreciones es el trabajo por proyectos; es decir, se hacen confluir varios campos disciplinares, a nivel de conceptos, actitudes, habilidades y procedimientos, con la perspectiva del desarrollo competencial, alrededor de un tema determinado, situaci&oacute;n o proyecto.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La aspiraci&oacute;n a un sistema educativo que no quedara encorsetado en unas materias como compartimentos estancos es heredera de ensayos anteriores, como el de los &ldquo;ejes transversales&rdquo;, temas transversales atendidos a trav&eacute;s de las distintas &aacute;reas (educaci&oacute;n para la convivencia, para la salud, para la paz, medioambiental, viaria, audiovisual&#8230;)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces, como ahora, la pregunta es si se recoge suficientemente el desarrollo cualitativo humano. La educaci&oacute;n competencial est&aacute; claramente al servicio de una mejor gesti&oacute;n del conocimiento en la sociedad globalizada, sociedad de la informaci&oacute;n y del cambio continuo, pero &iquest;tiene en cuenta la doble dimensi&oacute;n del conocimiento humano, la necesitada y la gratuita, o s&oacute;lo la primera de ellas? &iquest;Har&aacute; falta tener en cuenta nuevas competencias o es viable explorar cada una de ellas desde esa doble posibilidad humana?<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Se necesitar&iacute;a una novena competencia, la &ldquo;competencia espiritual&rdquo; &ndash;como reclaman algunas voces-?&nbsp; Pero, quien desarrollara una hipot&eacute;tica competencia espiritual, &iquest;en qu&eacute; campo, en relaci&oacute;n a qu&eacute; habilidad o posibilidad humana ser&iacute;a competente? La competencia espiritual refiere a la excelencia en &ldquo;inteligencia espiritual&rdquo; &ndash;dir&iacute;an algunos-; y se abre ah&iacute; un debate entre psic&oacute;logos, neur&oacute;logos, te&oacute;logos, fil&oacute;sofos, antrop&oacute;logos, etc. sobre qu&eacute; ser&aacute; eso de ser &ldquo;espiritualmente competente&rdquo;&#8230; Un debate que tiene de positivo el&nbsp; haber trasladado la reflexi&oacute;n sobre la espiritualidad del coto de lo religioso al mundo de las ciencias humanas y cognitivas pero en el que, de momento, se entremezclan creencias, supuestos acr&iacute;ticos, datos fuera de contexto, etc. Queda un buen trecho por andar.&nbsp; Echemos un vistazo a la teor&iacute;a de las &ldquo;inteligencias m&uacute;ltiples&rdquo;; teor&iacute;a que, en cierta manera, gui&oacute;, o ayud&oacute;, o impuls&oacute;, la identificaci&oacute;n y caracterizaci&oacute;n de las distintas competencias, y a la que vuelven los ojos los defensores y detractores de una posible &ldquo;inteligencia espiritual&rdquo;.<\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Competencias e &ldquo;inteligencias m&uacute;ltiples&rdquo;<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Howard Gardner formul&oacute; por primera vez su teor&iacute;a de las &ldquo;inteligencias m&uacute;ltiples&rdquo; en 1983 (9), contra el presupuesto com&uacute;nmente aceptado en su momento de que una persona con sus capacidades cognitivas plenamente desarrolladas acabar&iacute;a pensando como un cient&iacute;fico. Partiendo de su propia experiencia en el campo del arte y de la m&uacute;sica trabaj&oacute; por ampliar en concepto de <em>cognici&oacute;n<\/em> considerando que las capacidades de los artistas eran tan cognitivas como las que los psic&oacute;logos cognitivos atribu&iacute;an a los matem&aacute;ticos y cient&iacute;ficos. Y as&iacute; como la escuela de Piaget estudi&oacute; el desarrollo cognitivo infantil en la vertiente del pensamiento cient&iacute;fico, Gardner y sus colaboradores estudiaron las fases del desarrollo art&iacute;stico y c&oacute;mo favorecerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Gardner desarroll&oacute; sus trabajos en contacto diario con adultos y peque&ntilde;os que padec&iacute;an lesiones cerebrales, constatando que se obten&iacute;an mejores resultados si se consideraba la mente humana como un conjunto de facultades relacionadas entre s&iacute; que como una m&aacute;quina &uacute;nica de uso general funcionando con independencia del contexto y del contenido.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estableci&oacute; una serie de criterios identificativos de las distintas facetas cognitivas, o <em>inteligencias<\/em>. En lugar de utilizar t&eacute;rminos como <em>facultades, capacidades, habilidades<\/em>&#8230;, prefiri&oacute; apropiarse del t&eacute;rmino <em>inteligencia<\/em> y &ldquo;emplearla de nuevas maneras redefini&eacute;ndola&rdquo; (10). Una opci&oacute;n que se ha mostrado &ndash;cuanto menos- dudosa, vistos los usos y derivaciones de la teor&iacute;a a los que ha dado pie.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En aquella primera versi&oacute;n defini&oacute; siete <em>inteligencias<\/em>: la inteligencia ling&uuml;&iacute;stica, la l&oacute;gico-matem&aacute;tica, la musical, la corporal-cinest&eacute;tica, la espacial y dos inteligencias &ldquo;personales&rdquo;: la interpersonal (capacidad para entender e interactuar con otras personas) y la intrapersonal (capacidad para comprenderse a s&iacute; mismo y de emplear ese conocimiento en la regulaci&oacute;n de la propia vida). En revisiones posteriores la lista se ampli&oacute; con la inclusi&oacute;n de la inteligencia naturalista y, medio entre par&eacute;ntesis, apareci&oacute; una posible inteligencia existencial, pero dejaba fuera la espiritual y la moral; no porque no existiera algo identificable como experiencia espiritual o como &aacute;mbito moral, sino porque su naturaleza no se correspond&iacute;a con los criterios utilizados para definir el concepto de inteligencia (11).<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No podemos aqu&iacute; extendernos en la exposici&oacute;n de esos criterios pero, en lo esencial, quedan recogidos en su definici&oacute;n de &ldquo;inteligencia&rdquo;. En la primera versi&oacute;n Gardner la defin&iacute;a como: &ldquo;capacidad de resolver problemas o de crear productos que son valorados en uno o m&aacute;s contextos culturales&rdquo;. Una definici&oacute;n posterior fue: &ldquo;potencial biopsicol&oacute;gico para procesar informaci&oacute;n que se puede activar en un marco cultural para resolver problemas o crear productos que tienen valor para una cultura&rdquo; (12). Gardner deja claro, por tanto, que su campo de an&aacute;lisis es la cognici&oacute;n en el &aacute;mbito sujeto-objeto; queda fuera de su definici&oacute;n un funcionamiento cognoscitivo que no persiga un resultado. Por eso mismo, a pesar de las cr&iacute;ticas, no a&ntilde;ade una &ldquo;inteligencia espiritual&rdquo; a su lista: &ldquo;por cualesquiera que sean los poderes intelectuales que se puedan reflejar en los logros de los budas o de Jes&uacute;s, est&aacute; claro que las expresiones &ldquo;resoluci&oacute;n de problemas&rdquo; o &ldquo;producci&oacute;n de algo&rdquo; no son descripciones adecuadas.&rdquo; (13)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Insiste en que la esfera de lo &ldquo;espiritual&rdquo; abarca elementos muy dispares, algunos de ellos relacionados con la participaci&oacute;n en una religi&oacute;n formal, otros con inquietudes personales; hay quien relaciona espiritualidad con el logro de ciertos estados fisiol&oacute;gicos y cerebrales, y quien la relaciona con una verdad &ldquo;m&aacute;s elevada&rdquo;&#8230;.: &ldquo;los &ldquo;ejemplos&rdquo; de lo espiritual pueden abarcar una enorme variedad de capacidades, inclinaciones y logros del ser humano, y algunos de ellos no encajan en el proyecto de identificar otras inteligencias. En primer lugar, he definido deliberadamente la <em>inteligencia <\/em>en t&eacute;rminos amorales: ninguna inteligencia es en s&iacute; misma &ldquo;buena&rdquo; o &ldquo;mala&rdquo; y se puede emplear con fines prosociales o antisociales&rdquo; (14) &ndash;escribe-.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por todo ello no cree que corresponda identificar el campo de lo espiritual con lo que &eacute;l define como <em>inteligencias; <\/em>quiz&aacute;s podr&iacute;a hablarse de una &ldquo;inteligencia existencial&rdquo; que tendr&iacute;a que ver con el aspecto m&aacute;s cognitivo de lo espiritual: &ldquo;inquietud por las cuestiones esenciales, [&#8230;] la capacidad de situarse uno mismo en relaci&oacute;n con las facetas m&aacute;s extremas del cosmos &ndash;lo infinito y lo infinitesimal-[&#8230;], la de situarse en relaci&oacute;n con determinadas caracter&iacute;sticas existenciales de la condici&oacute;n humana, como el significado de la vida y de la muerte, y ciertas experiencias como sentir un profundo amor o quedarse absorto ante una obra de arte&rdquo; [&#8230;] la &ldquo;capacidad de la especie para interesarse en cuestiones trascendentales, capacidad que se puede despertar y desplegar en unas circunstancias determinadas. (<em>ibid.<\/em> p.69) De ah&iacute; que considere que &ldquo;lo mejor es dejar a un lado el t&eacute;rmino <em>espiritual<\/em>, con sus connotaciones claramente problem&aacute;ticas y hablar de una inteligencia que explora la naturaleza de la existencia en sus m&uacute;ltiples facetas. En consecuencia, una inquietud manifiesta por las cuestiones espirituales o religiosas ser&iacute;a una variedad [&#8230;] de una posible inteligencia existencial&rdquo;. (<em>ibid. p. 68<\/em>)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De todas maneras insiste en no catalogar a &eacute;sta como una inteligencia m&aacute;s; es algo de otro orden, &ldquo;su distancia de las otras inteligencias aconsejan prudencia&rdquo;(15); en su caso, muy relacionado con la m&uacute;sica, describe c&oacute;mo en ese &aacute;mbito, pueden desvanecerse las ocupaciones mundanas y producirse un encuentro con la existencia que enriquece y ennoblece, haci&eacute;ndole sentirse m&aacute;s humilde. Gardner deja el tema ah&iacute;, abierto a futuras revisiones, reconociendo que escapa al objeto de sus trabajos. Como veremos, otros detr&aacute;s de &eacute;l se han esforzado en &ldquo;enmendarle la plana&rdquo; y hacerle un espacio a las <em>habilidades<\/em> espirituales en la lista de &ldquo;inteligencias&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La distinci&oacute;n que establece Gardner entre lo espiritual y lo existencial deja entrever que su percepci&oacute;n de lo &ldquo;espiritual&rdquo; se refiere y est&aacute;, a grandes rasgos, mediatizado por las formas religiosas en que se ha vertido; la &ldquo;espiritualidad&rdquo; apunta a una experiencia dual y a sus expresiones sociales. En cambio, los rasgos y ejemplos a los que alude con su inteligencia &ldquo;existencial&rdquo;, le acercan m&aacute;s a las puertas del silencio; describe situaciones de cognici&oacute;n silenciosa, pero sin recoger ese dato. Sin explicitarlo, se acerca a los frutos de una actitud cognitiva que arranca del ego y va m&aacute;s all&aacute; de &eacute;l. Pero al no contar con una distinci&oacute;n clara entre religi&oacute;n y espiritualidad, ni entre conocimiento desde la estructura del ego y conocimiento silencioso, queda ah&iacute; recogido el dato de una experiencia vital valiosa, pero sin llegar a extraer m&aacute;s consecuencias de ello.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El concepto de &ldquo;inteligencia&rdquo; de Gardner se ha popularizado, extendido, distorsionado, empeque&ntilde;ecido, ampliado&#8230;, se ha utilizado hasta la saciedad, y hoy disponemos de &ldquo;inteligencias&rdquo; para todos los gustos y ocasiones. Avasallados por tanta inteligencia&#8230; Probablemente su opci&oacute;n terminol&oacute;gica no fue muy acertada en la medida en que sus &ldquo;inteligencias&rdquo; hayan alimentado la idea de pluralidad, de conjunto de entidades aut&oacute;nomas, en lugar de facetas de una unidad. Pero siendo justos con Gardner, hay que agradecerle el esfuerzo por llevar las pautas del desarrollo cognitivo m&aacute;s all&aacute; del desarrollo de la mente cient&iacute;fica. Otorgando protagonismo al conjunto de capacidades del ser humano, &iacute;ntimamente implicadas en su relaci&oacute;n con el entorno, su capacidad de interpretaci&oacute;n, interrelaci&oacute;n y creatividad, favoreci&oacute; investigaciones y propuestas educativas en relaci&oacute;n a facetas determinadas, propuestas sensibles a la complejidad del ser humano. Y podr&iacute;amos afirmar que sirvi&oacute; de apoyo y orientaci&oacute;n a la reflexi&oacute;n sobre la educaci&oacute;n competencial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Sobre el concepto de competencia espiritual<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Deber&iacute;amos abrir aqu&iacute; un nuevo cap&iacute;tulo para dar cuenta de la breve pero prol&iacute;fera historia del concepto &ldquo;competencia espiritual&rdquo;; nombraremos s&oacute;lo alguno de los autores &ldquo;de &eacute;xito&rdquo; y m&aacute;s frecuentemente citados. B. Mac Gilchrist, K. Myers y J. Reed(16), por ejemplo, se&ntilde;alan que el sistema escolar debe contemplar nueve &ldquo;inteligencias&rdquo;: contextual, estrat&eacute;gica, acad&eacute;mica, reflexiva, pedag&oacute;gica, colegial, emocional, espiritual y &eacute;tica. La espiritual se define por facilitar la adquisici&oacute;n de un sistema de valores. Se caracteriza por valorar fundamentalmente la vida y el desarrollo de todos los miembros de una comunidad. El slogan publicitario en portada de una obra posterior reza as&iacute;: &ldquo;descubra los seis tipos distintos de personalidad espiritual: la convencional, la sociable, la interrogativa, la art&iacute;stica, la realista y la emprendedora&rdquo;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para Danah Zohar y Ian Marshall &ldquo;la inteligencia espiritual nos da capacidad de discriminar. Nos da nuestro sentido moral, una capacidad de atemperar las reglas r&iacute;gidas con comprensi&oacute;n y compasi&oacute;n, y una capacidad igual para ver d&oacute;nde tienen sus l&iacute;mites la compasi&oacute;n y la comprensi&oacute;n&rdquo; (17). Para estos autores los indicadores de una inteligencia espiritual desarrollada ser&iacute;an: capacidad de flexibilidad, capacidad de autoconocimiento, de superaci&oacute;n del dolor, de inspirarse en ideas y valores, de no causar da&ntilde;o y de criterio aut&oacute;nomo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; R. Emmons en un art&iacute;culo que apareci&oacute; acompa&ntilde;ado de la respuesta de H. Gardner (18) relaciona la espiritualidad con las &ldquo;cuestiones &uacute;ltimas&rdquo; (<em>ultimate concern<\/em>) y la define mediante toda una serie de habilidades que le ser&iacute;an propias: desde la capacidad de trascendencia del mundo f&iacute;sico y cotidiano&nbsp; para alcanzar una percepci&oacute;n m&aacute;s elevada, hasta comportarse de un modo virtuoso, pasando por la capacidad de entrar en estados iluminados.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vemos que, en general, cuando se relaciona con educaci&oacute;n, los elementos relacionados con el &aacute;mbito &ldquo;espiritual&rdquo; son los valores, la actuaci&oacute;n &eacute;tica y, muy especialmente, un sentido de unidad, fuente de compasi&oacute;n honda, de respeto-veneraci&oacute;n por la existencia. Y donde m&aacute;s expl&iacute;citamente vemos que se desarrollan propuestas met&oacute;dicas de cultivo de ese sentido de unidad fruto de la superaci&oacute;n de la egocentraci&oacute;n ser&iacute;a en los autores del entorno de la psicolog&iacute;a transpersonal y su desarrollo de un ego sano que supera la visi&oacute;n egocentrada; en autores como Ken Wilberg, conocedores de las tradiciones orientales, y su concepto de &ldquo;conciencia sin fronteras&rdquo;, sin separaci&oacute;n entre el sujeto y la realidad, conciencia no dual.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un estudio desarrollado por el Departamento Pedag&oacute;gico-pastoral de Escuelas Cat&oacute;licas de Madrid, en un esfuerzo por distinguir y clasificar entre el distinto orden de elementos relacionados con la &ldquo;competencia espiritual&rdquo;, establece una graduaci&oacute;n entre cuatro tipos. Partiendo de una &ldquo;inteligencia por la cual no captamos datos, ideas o emociones, sino que percibimos los contextos mayores de nuestra vida, totalidades significativas, y que nos hace sentir nuestra vinculaci&oacute;n con el Todo&rdquo; (19), se podr&iacute;a hablar de una <em>Competencia espiritual b&aacute;sica<\/em>: experiencia humana com&uacute;n de b&uacute;squeda de sentido y de identificaci&oacute;n de valores. En la enumeraci&oacute;n de sus rasgos propios, el primero ser&iacute;a &ldquo;experimentar y saber identificar y desarrollar experiencias de asombro, misterio y pregunta&rdquo;. La segunda ser&iacute;a la <em>Competencia espiritual trascendente<\/em>, que incluye todos los elementos de la b&aacute;sica m&aacute;s el <em>plus <\/em>de &ldquo;entender que hay una realidad trascendente&rdquo; a la persona. La tercera ser&iacute;a la <em>Competencia Espiritual Religiosa<\/em> que suma a lo anterior el religarse &ldquo;a una manifestaci&oacute;n religiosa con las peculiaridades propias de cada una de ellas&rdquo;. Y desde cada una de las confesiones religiosas, habr&iacute;a una cuarta competencia espiritual que consistir&iacute;a en profundizar en la especificidad de cada cual (<em>Competencia espiritual cristiana, musulmana&#8230;<\/em>).<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la graduaci&oacute;n se desprende que, en una u otra modalidad, la competencia espiritual ser&iacute;a pertinente para todo el alumnado y no s&oacute;lo para el sector que eligiera cursar religi&oacute;n. El trabajo de los distintos aspectos que recoge la primera de las cuatro, la &ldquo;competencia espiritual b&aacute;sica&rdquo; se distribuye entre las distintas &aacute;reas de conocimientos y se engarzan con las competencias en su conjunto.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Quien aboga por la espiritualidad aboga por el cultivo de la calidad humana, y quien se aleja de lo uno se aleja de lo otro? No. De hecho podr&iacute;an distinguirse dos clases de educadores &ldquo;pro-espiritualidad&rdquo; y dos entre los que se alejan del t&eacute;rmino (con posibilidades mixtas, posturas intermedias, etc.). Entre los &ldquo;pro&rdquo; se pueden encontrar:<\/p>\n<p>1. personas partidarias de la espiritualidad &ldquo;cl&aacute;sica&rdquo;, la religiosa, transformada en competencia espiritual, que se cultivar&aacute; sobre todo en el &aacute;rea de religi&oacute;n (abierta, generalmente, a una pluralidad religiosa).<\/p>\n<p>2. personas para las que &ldquo;espiritualidad&rdquo; significa experiencia contemplativa, capacidad de asombro y de gratuidad, no necesariamente ligada a las tradiciones religiosas, aunque puede darse en ellas (en el &aacute;mbito de la experiencia m&iacute;stica). Esa capacidad contemplativa se ayudar&aacute; de un cultivo expl&iacute;cito, distinto de la ense&ntilde;anza de la religi&oacute;n (aunque puedan formar parte de sus contenidos palabras de sabidur&iacute;a pertenecientes al legado de las tradiciones religiosas).<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre los que preferir&iacute;an no dedicar un espacio a la &ldquo;espiritualidad&rdquo;, se podr&iacute;an distinguir dos l&iacute;neas de pensamiento:<\/p>\n<p>1. a favor del cultivo de la atenci&oacute;n plena y de la apertura gratuita, como parte intr&iacute;nseca del curr&iacute;culo, ahondando en el mismo, sin necesidad de a&ntilde;adir espacios propios y sin conexi&oacute;n espec&iacute;fica con el legado de las tradiciones religiosas.<\/p>\n<p>2. El desarrollo de las competencias, tal como se proponen hasta ahora, es herramienta suficiente para el desarrollo de una ciudadan&iacute;a responsable y comprometida, a la vez que capaz de aprender e innovar.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como s&iacute;ntesis de este r&aacute;pido repaso destacar&iacute;amos el uso ambiguo del t&eacute;rmino &ldquo;espiritual&rdquo;, unas veces refiri&eacute;ndose a aspectos relacionados con el cultivo de la calidad humana, otras con la transmisi&oacute;n de la valoraci&oacute;n en las sociedades tradicionales, heter&oacute;nomas, etc. Un uso del t&eacute;rmino &ldquo;espiritual&rdquo; que, al esforzarse por llegar a definiciones diferenciadas respecto a lo religioso y a su institucionalizaci&oacute;n, navega entre datos, intuiciones, presupuestos&#8230; Un uso que trabaja con unas herramientas te&oacute;ricas que por una parte dicen alejarse de lo religioso pero al mismo tiempo no marcan la diferencia entre la ra&iacute;z de la calidad humana y las formas &ldquo;espirituales&rdquo; que revisti&oacute; la misma a lo largo de la sucesi&oacute;n de culturas religiosas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero queremos destacar tambi&eacute;n, que el debate evidencia el inter&eacute;s por educar tomando en consideraci&oacute;n un desarrollo humano pleno. La conciencia compartida por unos y otros, por todos, de que la simple suma de informaciones no da como resultado una relaci&oacute;n significativa con la realidad; admiraci&oacute;n, profundo inter&eacute;s, descubrimiento, dejarse sorprender, el cultivo de esos lazos valiosos con la vida, con la existencia&#8230; son rasgos de una actitud interior que no nace de la acumulaci&oacute;n de datos sino de la naturaleza de la relaci&oacute;n que se entabla con la realidad, con los otros, consigo mismo, con la vida. Y en la que entra en juego la totalidad de facetas de la existencia humana (ll&aacute;mense facultades, competencias, habilidades&#8230;). De ah&iacute; el inter&eacute;s por dejar constancia de ello de una forma expl&iacute;cita. V&eacute;anse por ejemplo las consideraciones de la agencia brit&aacute;nica School Curriculum and Assessement Authority (<em>Discussion Papers<\/em>, 3, 1995): &ldquo;el desarrollo espiritual es un importante elemento en la educaci&oacute;n de la infancia y fundamental para otras &aacute;reas del aprendizaje. Sin curiosidad, sin inquietud por preguntarnos, sin el ejercicio de la imaginaci&oacute;n, de percepci&oacute;n e intuici&oacute;n, los j&oacute;venes pierden la motivaci&oacute;n por aprender y su desarrollo intelectual es irregular. Privados de la autocomprensi&oacute;n y, potencialmente de la habilidad de comprender a otros, sienten dificultades para convivir con sus vecinos y compa&ntilde;eros, en detrimento de su desarrollo social. Si no somos capaces de movernos por sentimientos de asombro y admiraci&oacute;n por la belleza del mundo que habitamos, o del genio de los artistas, m&uacute;sicos y escritores para crear de la nada, entonces vivir&aacute;n en un desierto cultural y en un vac&iacute;o espiritual&rdquo;. (20)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Es adecuado llamarle &ldquo;espiritual&rdquo; a ese elemento esencial de la cognici&oacute;n humana,&nbsp; que nace y se cultiva en el silencio del yo, y que dota de su dimensi&oacute;n verdaderamente humana a la experiencia cognitiva, a la experiencia de vida? (21)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cruzando entre las l&iacute;neas de fuego de los defensores y detractores de la inclusi&oacute;n de una novena competencia en el curr&iacute;culo, la espiritual, nuestra pregunta es si lo que entendemos por cultivo de la calidad humana forma parte ya del actual dise&ntilde;o curricular o no. Si no fuera as&iacute;, &iquest;qu&eacute; faltar&iacute;a?, &iquest;c&oacute;mo favorecerlo? Aclarado este punto tendremos m&aacute;s elementos para poder echar un vistazo al debate sobre la conveniencia de una novena competencia.<\/p>\n<p><strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Competencias y cultivo de la calidad humana<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando se entra en la descripci&oacute;n del alcance de cada una de las ocho competencias, sus objetivos y procedimientos, as&iacute; como los objetivos generales de cada una de las etapas educativas, vemos que se apunta muy alto. Tanto en relaci&oacute;n a las competencias comunicativas y metodol&oacute;gicas, como a las de conocimiento y actuaci&oacute;n en el medio natural y social, y conocimiento y desarrollo personal, el listado de objetivos es amplio: despertar el inter&eacute;s, la comprensi&oacute;n de la realidad en que se vive, la toma de conciencia de la interacci&oacute;n con el medio natural y social, la corresponsabilidad en la creaci&oacute;n de conocimiento, en la gesti&oacute;n de la realidad, capacidad de interpretaci&oacute;n y de comunicaci&oacute;n, de empat&iacute;a, comprensi&oacute;n y actuaci&oacute;n capaces de captar hechos y procesos, predecir consecuencias, dirigir la actuaci&oacute;n hacia la mejora y preservaci&oacute;n de las condiciones de vida propia, de los dem&aacute;s y de todos los seres vivos. El di&aacute;logo intergeneracional, el conocimiento, respeto y aprecio de la pluralidad cultural, de las aportaciones, manifestaciones y producciones culturales en su amplia diversidad y pluralidad de g&eacute;nero, espacio y tiempo, como parte del patrimonio cultural de la humanidad. El reconocimiento de las diferencias entre las personas como propias de la riqueza humana, colaborando en la no discriminaci&oacute;n en ning&uacute;n orden. La iniciativa y autonom&iacute;a personal, la libertad y flexibilidad, basadas en la toma de conciencia de las propias capacidades, de las estrategias para desarrollarlas. <em>&nbsp; En s&iacute;ntesis, se busca que m&aacute;s all&aacute; de la acumulaci&oacute;n de informaciones, el alumnado comprenda el mundo del que forma parte y pueda participar positivamente en su construcci&oacute;n, desarrollando para ello los necesarios recursos competenciales. <\/em>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si nos centramos en competencias como la de &ldquo;Aprender a aprender&rdquo; o la de &ldquo;Autonom&iacute;a e iniciativa personal&rdquo; vemos la importancia que se otorga a fomentar el pensamiento creativo, la curiosidad, la interrogaci&oacute;n, el gusto por aprender&#8230; Su vinculaci&oacute;n con el desarrollo de la identidad personal y los propios valores, as&iacute; como la apertura y la flexibilidad, el compromiso hacia el otro. Copiamos: responsabilidad, perseverancia, conocimiento de s&iacute; mismo, autoestima, creatividad, autocr&iacute;tica, control emocional, capacidad de elecci&oacute;n, calcular riesgos y afrontar los problemas, capacidad de demorar la necesidad de satisfacci&oacute;n inmediata, aprender de los errores, asumir riesgos. Desarrollo de las propias opciones, imaginar proyectos, capacidad de transformar las ideas en acciones, visi&oacute;n estrat&eacute;gica de retos, necesidades y oportunidades, actitud positiva hacia los cambios, flexibilidad para adaptarse de forma cr&iacute;tica y constructiva. Habilidades de relaci&oacute;n, saberse poner en el lugar del otro, valorar otras ideas, dialogar, saber comunicar las propias decisiones, capacidad de cooperaci&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se apunta alto, muy alto. &iquest;Falta algo? S&iacute;: tomar en consideraci&oacute;n, de forma espec&iacute;fica, la naturaleza propia del desarrollo de la calidad humana, el silencio de s&iacute;&#8230; <em>El verdadero valor de un ser humano lo determina el grado en el que haya logrado liberarse del &ldquo;yo&rdquo; <\/em>&ndash;nos recordaba Einstein (22)&ndash;. Falta tener muy en cuenta que la experiencia humana de vida abre a la comprensi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la perspectiva del sujeto. Que el verdadero inter&eacute;s, empat&iacute;a, flexibilidad, libertad, creatividad&#8230; necesitan la capacidad de silencio del yo. Necesitan de la gratuidad, necesitan la capacidad de silenciar la mirada, la comprensi&oacute;n, el sentir egocentrado. S&oacute;lo as&iacute; se diluyen realmente las fronteras invisibles, divisiones, estereotipos, fijaciones, inercias, movimientos egocentrados&#8230; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como ya se ha insistido en otras ocasiones y en otros encuentros, el &aacute;mbito de la gratuidad es el &aacute;mbito de la calidad humana. De una forma m&aacute;s simple o m&aacute;s compleja, todas las especies se alimentan, se reproducen, se defienden, cuidan de su territorio y de los suyos. S&oacute;lo la especie humana es capaz de ir m&aacute;s all&aacute; del c&iacute;rculo de los intereses egocentrados, es capaz de inter&eacute;s gratuito, de amor gratuito, de dedicaci&oacute;n gratuita. Ah&iacute; radica el fundamento de la verdadera calidad humana interior, de esa capacidad de interesarse que ensancha, que lleva m&aacute;s all&aacute; de s&iacute;, que permite percibir el valor may&uacute;sculo de toda realidad. Que hace a esta especie capaz de asombrarse, capaz de admirarse, y de entregarse en consecuencia.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su posibilidad y su cultivo se engarzan sobre el triple eje de inter&eacute;s, distancia y silencio &ndash;insiste siempre Corb&iacute;-. Analizando la propuesta curricular vemos que la preocupaci&oacute;n por despertar y cultivar el inter&eacute;s por la realidad (social, personal, ambiental&#8230;) es uno de sus objetivos primordiales. Un inter&eacute;s capaz de interpretar, crear, conservar, construir, motivar&#8230; Pero se tratar&aacute; de un inter&eacute;s &ldquo;de corto alcance&rdquo; si no se tiene en cuenta que la capacidad de inter&eacute;s del ser humano tiene su calado en las honduras del &ldquo;m&aacute;s all&aacute; del yo&rdquo;. Y que la v&iacute;a para superar el l&iacute;mite del radio del yo es el cultivo de la atenci&oacute;n plena (o silenciada) y el distanciamiento de s&iacute; que la hace posible.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;C&oacute;mo concretarlo? &iquest;Qu&eacute; habilidad, qu&eacute; procedimiento, qu&eacute; recurso? El cultivo de la atenci&oacute;n, el cultivo de la atenci&oacute;n plena como puntal del conocimiento. La atenci&oacute;n es aprender a detenerse, es observar, focalizar, concentrarse, es apertura l&uacute;cida, es hacer espacio interior, es soltar lastre, es estar plenamente presentes; es movilizar las capacidades de percepci&oacute;n y comprensi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del ser necesitado. Es puesta en acto de la gratuidad, es mirada gratuita, sentir gratuito, pensar gratuito.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El cultivo del silencio del yo en la infancia avanza por las v&iacute;as de la construcci&oacute;n de un yo atento, un yo que aprende a reconocer y a gustar el sabor de la acci&oacute;n gratuita, de la atenci&oacute;n gratuita; un yo que no se cierra sobre s&iacute; mismo sino que construye su autoestima desde la percepci&oacute;n del valor del otro, de la realidad ilimitada, de un camino de desarrollo como ser humano ilimitado. En otras ocasiones nos hemos extendido sobre ello (23); hoy s&oacute;lo querr&iacute;amos poner de relieve que si despertar el inter&eacute;s es uno de los objetivos primordiales del curr&iacute;culo, &eacute;ste se desarrolla en la medida en que avanza de la mano de la atenci&oacute;n plena: del silencio interior l&uacute;cido, abierto, receptivo, en el que el yo sabe dejar libre la escena cuando hace falta. Y esa atenci&oacute;n, como cualquier otra capacidad, se entrena y se desarrolla con el ejercicio constante, de forma paulatina.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si con la conjunci&oacute;n de todo ello se estar&iacute;a cultivando la calidad humana, &iquest;hace falta a&ntilde;adir alguna nueva competencia o &aacute;rea a las que ya integran el curr&iacute;culo? &iquest;C&oacute;mo favorecer el cultivo?<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Revisando los distintos elementos que configuran la propuesta de trabajo del &ldquo;equipo pedag&oacute;gico CETR&rdquo;, vemos que &ndash;si hay voluntad&ndash; pueden contemplarse y desarrollarse desde el actual dise&ntilde;o curricular. Desde la consideraci&oacute;n de la doble dimensi&oacute;n de los seres humanos y de su relaci&oacute;n con la realidad, se busca:<\/p>\n<p>&#8211; impulsar el inter&eacute;s i la interrogaci&oacute;n, todo aquello que favorezca la experiencia de una realidad que nunca acaba de mostrar sus caras, que no queda limitada a ninguna de nuestras aproximaciones.<\/p>\n<p>&#8211; la toma de conciencia de las posibilidades humanas, tambi&eacute;n las gratuitas. Reflexi&oacute;n, di&aacute;logo, exploraci&oacute;n sobre lo que significa desarrollarse como seres humanos, en contacto con el legado de sabidur&iacute;a de la humanidad.<\/p>\n<p>&#8211; desarrollo de las capacidades relacionadas con lo anterior: capacidad de atenci&oacute;n sostenida, de escucha, de interrogaci&oacute;n e indagaci&oacute;n, reflexi&oacute;n&#8230; Como competencias metodol&oacute;gicas espec&iacute;ficas destacar&iacute;amos la atenci&oacute;n sostenida y la competencia en lenguaje simb&oacute;lico; familiarizarse con el lenguaje simb&oacute;lico como v&iacute;a de expresi&oacute;n propia del &aacute;mbito del conocimiento silencioso.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El cultivo del lenguaje simb&oacute;lico puede contar con condiciones apropiadas como parte de la competencia comunicativa ling&uuml;&iacute;stica y audiovisual, y de la competencia art&iacute;stica y cultural. Todo el amplio campo de inter&eacute;s por la realidad (as&iacute; como el conocimiento e interpretaci&oacute;n de la aportaci&oacute;n de las tradiciones de sabidur&iacute;a) formar&iacute;a parte de distintas competencias y, muy especialmente de las de interacci&oacute;n con el mundo f&iacute;sico y de la social y ciudadana. En principio, la posibilidad existe; tal como se plantea el curr&iacute;culo, ofrece la posibilidad de abordar la calidad humana, es m&aacute;s, nos parece que s&oacute;lo haci&eacute;ndolo podr&aacute; alcanzar verdaderamente los objetivos propuestos. Pero para ello hace falta una mayor conciencia de la doble dimensi&oacute;n que constituye lo propio de la especie (y de su desarrollo pleno como peculiaridad espec&iacute;fica de la misma: la dimensi&oacute;n necesitada y la gratuita. Una construye interpretaciones y mundos, la otra contempla, admira, se deja impactar. Una gestiona, la otra se abre, se entrega, ama. De la una, alimentada e impulsada por la otra, resulta una actuaci&oacute;n y una vida humana sabia, verdaderamente humana.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero si no se tiene presente esa doble dimensi&oacute;n antropol&oacute;gica, posiblemente se trabaje s&oacute;lo a un nivel. Y sin suficiente conciencia de la relaci&oacute;n entre el silencio del yo y la dimensi&oacute;n gratuita, las capacidades avanzan a medio gas; muy especialmente el cultivo de la atenci&oacute;n plena que es, en s&iacute;, la atenci&oacute;n polarizada y l&uacute;cida, en y desde la gratuidad.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Algo m&aacute;s a tener en cuenta? Que tambi&eacute;n el alumnado conozca su doble posibilidad, que tenga la ocasi&oacute;n de explorar el alcance de &ldquo;aprender a ser humanos&rdquo;. Es decir, explorar las posibilidades de crecimiento interior, de crecimiento humano pleno, trabajar sobre ellas, como parte de las competencias &ldquo;personales&rdquo;, como parte de la de Autonom&iacute;a e iniciativa personal, la de Aprender a aprender, etc&#8230; Como parte de aquellas actividades que ponen en contacto a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con sus potencialidades, y buscan su mejor comprensi&oacute;n, el autoconocimiento.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Aprender a ser<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Ayudar&iacute;a a profundizar en esa l&iacute;nea el a&ntilde;adir una &ldquo;competencia existencial&rdquo;? Quiz&aacute;s, si ello favoreciera el desarrollo de actividades que ahondaran en el significado de &ldquo;aprender a ser humanos&rdquo;. Pero, probablemente, ser&iacute;a mejor opci&oacute;n trasformar la &ldquo;competencia en autonom&iacute;a e iniciativa personal&rdquo; (hoy muy mediatizada por la necesaria adquisici&oacute;n de habilidades profesionales) en &ldquo;competencia existencial&rdquo;, haciendo de esa competencia existencial el &aacute;mbito propio de exploraci&oacute;n y comprensi&oacute;n de las v&iacute;as que se les presentan a los seres humanos para realizarse como tales, para el desarrollo de su humanidad. Sin olvidar en el &aacute;mbito de esa reflexi&oacute;n el acercarse al legado de sabidur&iacute;a presente en todas y cada una de las culturas, aprender a utilizarlo, a aprovecharlo, a servirse de &eacute;l, a beber de &eacute;l: fuente de infinidad de sugerencias, de pistas de reflexi&oacute;n, de orientaciones de b&uacute;squeda, de invitaciones al debate&#8230;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y, como colof&oacute;n, unas &uacute;ltimas reflexiones sobre la atenci&oacute;n sostenida o contemplativa. Ya hemos indicado que, en cierto modo, el curr&iacute;culo presupone su desarrollo. Hemos visto que orientaciones pedag&oacute;gicas distintas comparten en convencimiento de su importancia como elemento clave para el inter&eacute;s, la interrogaci&oacute;n, la admiraci&oacute;n, la creatividad&#8230; Pero, de momento, no se le otorga el espacio suficiente. Ni se ha profundizado suficientemente en la naturaleza de su desarrollo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La atenci&oacute;n plena avanza asociada a la gratuidad, en el sentido que se fortalece con el silencio de expectativas y presupuestos, con el silencio alerta, receptivo, ese que vac&iacute;a para dejar entrar. Atenci&oacute;n que se interesa y que crece al paso de ese inter&eacute;s desinteresado de s&iacute;, silenciado. El trabajo de la atenci&oacute;n requiere (en las formas adecuadas a cada edad) el cultivo del inter&eacute;s, de la capacidad de distancia, de alerta silenciada: la experiencia de asombro, de admiraci&oacute;n e interrogaci&oacute;n asombrada as&iacute; como la actitud de profunda gratuidad, son el fruto a la vez que el motor de esa atenci&oacute;n plena.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la misma forma que un proyecto como &ldquo;Filosof&iacute;a 3\/18&rdquo; se propone el &ldquo;desarrollo de la capacidad de pensar razonablemente como base de un ser humano m&aacute;s atento, m&aacute;s reflexivo, m&aacute;s razonable y, en consecuencia, m&aacute;s libre, m&aacute;s creativo, m&aacute;s feliz&rdquo;&#8230; el desarrollo de la atenci&oacute;n sostenida, o contemplativa, se halla en la base de una vida humana capaz de admirarse, de interesarse desinteresadamente, de honda comuni&oacute;n con la realidad, con la vida, de aut&eacute;ntica flexibilidad y apertura&#8230;, como hemos dicho ya.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Ese cultivo de la atenci&oacute;n s&iacute; que necesita ser incorporado espec&iacute;ficamente en el curr&iacute;culo. Aprender a atender, la atenci&oacute;n como recurso, como procedimiento, como competencia metodol&oacute;gica&#8230;, como se quiera<\/em>. No hay &aacute;rea, o actividad o situaci&oacute;n que no brinde oportunidades de cara a movilizar una atenci&oacute;n plena, l&uacute;cida, silenciada, receptiva. Pero se requiere tomar en cuenta su desarrollo espec&iacute;fico. Como el amor asume su aut&eacute;ntica dimensi&oacute;n de &ldquo;amor&rdquo; cuando ha volado m&aacute;s all&aacute; de la necesidad de aparejamiento\/compa&ntilde;&iacute;a de un animal viviente, cuando se adentra en el reconocimiento del otro, porque es, por su existir mismo, ya no por lo que me pueda aportar o no,&nbsp; as&iacute; con todo. El salto de cualidad no nos lo ofrece una competencia espec&iacute;fica u otra sino la movilizaci&oacute;n del ser sobre la base, sobre la trama, sobre la comprensi&oacute;n que va tejiendo la capacidad de atenci&oacute;n, de contemplaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay un &ldquo;aprender a aprender&rdquo; y hay un &ldquo;aprender a ser&rdquo;, y sin &eacute;ste no podr&iacute;amos hablar de calidad humana. Nos ayudemos -o no- de nuevas competencias que hagan m&aacute;s expl&iacute;cita la necesidad de ser competentes en &ldquo;aprender a ser&rdquo; (y en el &ldquo;aprender a atender&rdquo; implicado), lo que s&iacute; necesitamos es ser conscientes del amplio horizonte que ofrece un desarrollo humano pleno; y all&aacute; donde se lee que <em>un curr&iacute;culo por competencias significa ense&ntilde;ar a aprender y a seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida,<\/em> pueda leerse que&nbsp; <em>un curr&iacute;culo por competencias significa ense&ntilde;ar a aprender y ense&ntilde;ar a ser, y a seguir haci&eacute;ndolo a lo largo de toda la vida. <\/em>Conscientes de que son facetas indisociables y de que aprender a &ldquo;ser humanos&rdquo; es aprender a ir m&aacute;s all&aacute; de s&iacute;, es crecer en gratuidad. Y es desde ah&iacute; desde donde adquieren su dimensi&oacute;n verdaderamente humana todos los otros objetivos del curr&iacute;culo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>notas<\/p>\n<p>1. Ser&aacute; importante estudiar y subrayar una y otra vez el alcance de las transformaciones y el an&aacute;lisis de sus consecuencias para poder situar las mejoras educativas sobre base s&oacute;lida, sobre los verdaderos retos, necesidades, oportunidades y recursos&nbsp; que ofrece el nuevo escenario. A falta de an&aacute;lisis pueden proponerse &ldquo;diagn&oacute;sticos&rdquo; atribuyendo los distintos &ldquo;s&iacute;ntomas&rdquo; a causas que escapan a nuestra responsabilidad, como puede ser, por ejemplo, la aparici&oacute;n de una nueva especie humana con la conciencia gen&eacute;ticamente modificada, que se manifiesta en una serie de dones innatos como puede ser la percepci&oacute;n de determinados espectros de energ&iacute;a, la regeneraci&oacute;n r&aacute;pida de los tejidos celulares, cambios que permiten que los reci&eacute;n nacidos del tercer milenio est&eacute;n ya &ldquo;sintonizados&rdquo; con una nueva &ldquo;frecuencia energ&eacute;tica&rdquo;. V&eacute;ase por ejemplo el proyecto <em>Pedagooog&iacute;a 3000,<\/em> impulsado por Noem&iacute; Paymal, y su manual de referencia <em>(<a href=\"http:\/\/www.pedagooogia3000.info\/\">www.pedagooogia3000.info<\/a>),<\/em> que persigue el loable prop&oacute;sito de reunir y potencializar lo mejor de las metodolog&iacute;as, procedimientos y t&eacute;cnicas pedag&oacute;gicas del pasado, del presente (y del futuro&#8230;). Pero &iquest;para educar a qui&eacute;n? A una generaci&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as &ldquo;clarividentes y m&iacute;sticos por naturaleza&rdquo;, que detentan unos cambios estructurales que pueden reconocerse incluso en su ADN (&#8230;). &iquest;Se corresponde estas apreciaciones con los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de nuestras aulas? Cuanto mejor se conozcan las condiciones culturales que producen los cambios, m&aacute;s fruct&iacute;feros los esfuerzos pedag&oacute;gicos. <br \/> 2. &nbsp;Como lo demuestran la sucesi&oacute;n de informes nacionales y multinacionales sobre la educaci&oacute;n para el siglo XXI: i.e. Francia y el equipo coordinado por E. Morin, la Unesco y su &ldquo;informe Delors&rdquo;, etc.<br \/> 3. Generalitat de Catalunya. Departament d&rsquo;Educaci&oacute;. <em>Curr&iacute;culum educaci&oacute; prim&agrave;ria. <\/em>Barcelona, Serveis de Comunicaci&oacute;, Difusi&oacute; i Publicacions, 2009. p. 5<br \/> 4.&nbsp; OCDE. <em>Informe Pisa 2003. Aprender para el mundo del ma&ntilde;ana. Programa para la evaluaci&oacute;n internacional de alumnos.&nbsp; <\/em>&nbsp;PDF<em>: <a href=\"http:\/\/www.oecd.org\/dataoecd\/59\/1\/39732493.pdf\">http:\/\/www.oecd.org\/dataoecd\/59\/1\/39732493.pdf<\/a>.<\/em>&nbsp;&nbsp; OCDE. Definici&oacute;n y Selecci&oacute;n de Competencias (DeSeCo). PDF: <cite>www.deseco.admin.ch\/&#8230;\/deseco\/&#8230;\/2005.dscexecutivesummary.sp.pdf<\/cite><br \/> 5.&nbsp; Delors, Jacques (coord.) <em>Educaci&oacute;&nbsp;: hi ha un tresor amagat a dins. Informe per a la Unesco de la Comissi&oacute; Internacional sobre Educaci&oacute; per al Segle XXI.<\/em> Barcelona, Mediterr&agrave;nia, 1996. 251 p.<br \/> 6. <em>Recomendaci&oacute;n del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente <\/em>(2006\/962\/CE). Diario Oficial de la Uni&oacute;n Europea, 30.12.2006.<br \/> 7. &Aacute;reas de Primaria: Lenguas, Conocimiento el medio natural, social y cultural, Educaci&oacute;n art&iacute;stica, Educaci&oacute;n para el desarrollo personal y la ciudadan&iacute;a, Educaci&oacute;n F&iacute;sica, Matem&aacute;ticas. En Secundaria: Lenguas y Literatura, Ciencias de la Naturaleza, Ciencias Sociales, Geograf&iacute;a e Historia, Tecnolog&iacute;a, Inform&aacute;tica, Educaci&oacute;n F&iacute;sica, Educaci&oacute;n para la Ciudadan&iacute;a, Educaci&oacute;n &eacute;tico-c&iacute;vica, Religi&oacute;n (opcional), Educaci&oacute;n pl&aacute;stica y visual, M&uacute;sica<br \/> 8. v&eacute;ase, por ejemplo: Antoni Zabala; Laia Arnau. <em>C&oacute;mo aprender y ense&ntilde;ar competencias: 11 ideas clave. <\/em>Barcelona, Gra&oacute;, 2009. 226 p.<br \/> 9. su primera formulaci&oacute;n apareci&oacute; en 1983, <em>Frames of mind: the theory of multiple intelligences<\/em>(New York, Basic Books)<br \/> 10.&nbsp; <em>La inteligencia reformulada: las inteligencias m&uacute;ltiples en el siglo XXI. <\/em>Paid&oacute;s, 2001 (ed. inglesa 1999), p. 44<br \/> 11. <em>ibid<\/em>. pgs. 57-88.<br \/> 12.&nbsp; ibid. 2001, p. 45<br \/> 13.&nbsp; ibid. p. 67<br \/> 14.&nbsp; ibid. p. 67<br \/> 15.&nbsp; ibid. p. 73<br \/> 16.&nbsp; B. Mac Gilchrist, K. Myers y J. Reed.<em> The intelligent school<\/em>. London, Paul Chapman Publishing, 1997.<br \/>17.&nbsp; D. Zohar, I. Marshall. <em>La inteligencia espiritual: la inteligencia que permite ser creativo, tener valores y fe<\/em>. Barcelona, Plaza Jan&eacute;s, 2001. p.5<br \/>18.&nbsp; R. Emmons. &ldquo;Is spirituality an intelligence? Motivation, cognition and psychology of ultimate concern&rdquo;, en: <em>The International Journal for the psychology of Religion.<\/em> 2000<em> <\/em>Vol 10 (1), pgs. 3-26, y la respuesta de Gardner en el mismo n&uacute;mero, pgs. 27-34 &ldquo;A case against spiritual intelligence&rdquo;<br \/>19.&nbsp; P. Gonz&aacute;lez (coord.). <em>Reflexiones en torno a la competencia espiritual: la dimensi&oacute;n espiritual y religiosa en el contexto de las Competencias B&aacute;sicas Educativas. <\/em>Madrid, Escuelas Cat&oacute;licas, 2009. p. 63<br \/>20.&nbsp; citado en P. Gonz&aacute;lez (coord.). op.cit. p. 72<br \/>21.&nbsp; De forma muy parecida se expresa Francesc Torralba: &ldquo;En definitiva, la sorpresa es el principio del preguntar y la base del desarrollo del conocimiento en todas sus vertientes. &Eacute;ste exige, necesariamente, la interrogaci&oacute;n, el preguntar por, el asombro frente al hecho de existir, Cuando todo ello late profundamente en el ser humano, late en &eacute;l la vida espiritual&rdquo;. (<strong><em>Inteligencia espiritual. <\/em><\/strong>Barcelona, Plataforma, 2010. p. 117)<br \/>22. <em>Mis ideas y opiniones. <\/em>Barcelona, Bon Ton, 2000. p.19<br \/>23.&nbsp; v&eacute;ase las actas de los anteriores Encuentros. Y tambi&eacute;n: Maria Fradera; T. Guardans. <em>La s&eacute;ptima direcci&oacute;n: el cultivo de la interioridad. <\/em>(<a href=\"http:\/\/www.bubok.com\/libros\/20592\/La-septima-direccion-El-cultivo-de-la-interioridad\">http:\/\/www.bubok.com\/libros\/20592\/La-septima-direccion-El-cultivo-de-la-interioridad<\/a>). Edici&oacute;n catalana en editorial Claret, 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci&oacute;n &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay aspecto de la vida humana que no quede afectado por la transformaci&oacute;n de los modos de vida y, muy especialmente, la vida de los peque&ntilde;os, su desarrollo y proceso de socializaci&oacute;n. 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