{"id":54859,"date":"2010-09-17T00:00:00","date_gmt":"2010-09-17T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"texto_y_tradicion_como_problema_en_e","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/texto_y_tradicion_como_problema_en_e\/","title":{"rendered":"Texto y tradici\u00f3n como problema en el marco de una nueva epistemolog\u00eda.         Ponencia para el 7\u00ba Encuentro Internacional CETR"},"content":{"rendered":"<p><strong>Presentaci&oacute;n:<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tema propuesto sobre el que se elabora el presente trabajo es <em>El problema de la herencia de las tradiciones religiosas en una epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica<\/em>. La intuici&oacute;n sobre la que se desarrolla nuestro trabajo es que nos encontramos ante una forma epistemol&oacute;gica nueva, que se presenta con las caracter&iacute;sticas de una mutaci&oacute;n, frente a las transformaciones que hasta hace poco se ven&iacute;an dando respecto al &aacute;mbito del conocer (1).<\/p>\n<p>Esta forma de conocer que denominamos <em>nueva<\/em> esta implicando, por sus caracter&iacute;sticas, una mutaci&oacute;n en nuestra forma de <em>conocer<\/em>, asumiendo como tal las distintas operaciones que van desde el percibir hasta la abstracci&oacute;n m&aacute;s elaborada, implicando, obviamente, los distintos &aacute;mbitos y momentos de la acci&oacute;n humana.<\/p>\n<p>En este contexto, la pregunta respecto a las tradiciones es pertinente &iquest;C&oacute;mo enfrentarnos y leer la tradici&oacute;n que se encuentra presente en las expresiones &ndash;ritos, rituales, acciones, textos, doctrinas, creencias- que, a su modo, objetiva un potencial humano de sabidur&iacute;a? En el presente trabajo abordaremos la tradici&oacute;n en relaci&oacute;n con los textos. Y el cambio que sufre el texto en la nueva comprensi&oacute;n epist&eacute;mica (2).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><strong>En el marco de una nueva epistemolog&iacute;a<\/strong><\/p>\n<p>En nuestra &eacute;poca, determinada profundamente por el conocimiento como factor central, asistimos, y somos parte de un proceso de cambio profundo y radical para el cual no es exagerado proponer que se trata de un salto cualitativo en nuestro proceso evolutivo mismo como especie (3). Este cambio tiene implicaciones en nuestro modo de situarnos frente al mundo y a nosotros mismos. Es a este modo al que le denominamos nueva epistemolog&iacute;a.<\/p>\n<p>La epistemolog&iacute;a, esta nueva epistemolog&iacute;a, se configura a partir de operaciones y estructuras de funcionamiento que se producen en la estructura cognitiva cerebral y corporal, y por tanto en el orden de lo biol&oacute;gico. Orden que en nuestra especie significa hablar de representaci&oacute;n, imaginaci&oacute;n, memoria, lenguaje. De ah&iacute; que, hablar de una nueva epistemolog&iacute;a consista en hablar de una nueva estructura en nuestra configuraci&oacute;n como especie.<\/p>\n<p>La novedad de la nueva epistemolog&iacute;a, aun en proceso de gestaci&oacute;n, se evidencia en una serie de aspectos y situaciones en las que la respuesta que se tiene en el presente dista mucho de aquella que se asum&iacute;a como natural (la que deb&iacute;a ser) hasta ahora. A modo de ejemplo se puede indicar el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje, y los retos que conlleva para la institucionalidad y los sistemas educativos. Los j&oacute;venes hoy funcionan con una l&oacute;gica de tipo intuitiva y de interacci&oacute;n, a diferencia de los antecesores donde la linealidad de razonamiento y su estructura l&oacute;gica eran lo <em>natural<\/em> de cara al proceso educativo. Las dificultades respecto a la adaptaci&oacute;n de programas acad&eacute;micos y su implementaci&oacute;n en el espacio del aula, es solo una muestra de un cambio en el cual encontramos una oferta v&aacute;lida y que funcion&oacute; durante mucho tiempo para un tipo de mentalidad, de epistemolog&iacute;a, pero que no sabe responder a los retos, por insospechados muchos de ellos, de una nueva estructura mental, una nueva epistemolog&iacute;a (4).<\/p>\n<p>La nueva epistemolog&iacute;a de la que aqu&iacute; hablamos es una configuraci&oacute;n mental, nueva estructura cognitiva, que conlleva un modo nuevo de operar y establecer la relaci&oacute;n del ser humano ante s&iacute; mismo, los otros, y el mundo. <em>No es que la exterioridad cambie, pero si su densidad de realidad<\/em>. La exterioridad, a la que podemos referirnos como las cosas, la realidad fenom&eacute;nica, no es la realidad real del ser humano. Nuestra especie, en el proceso evolutivo, fue configurando una estructura particular para la cual lo real se da en el nivel de aquello que es real para nosotros, y por tanto, en la modelaci&oacute;n que hacemos de la misma. Lo real, entonces, es un aspecto estrechamente interrelacionado con la estructura cognitiva que tenemos, y por tanto, aspecto importante a considerar en cualquier discusi&oacute;n epist&eacute;mica contempor&aacute;nea.<\/p>\n<p>Esta forma epist&eacute;mica nueva representa una transformaci&oacute;n radical que afecta todo con una profundidad no vista en nuestro desarrollo como especie desde aquellas mutaciones que nos han configurado como el <em>homo sapiens sapiens<\/em> que somos [asumimos, por considerarla una postulaci&oacute;n seria y v&aacute;lida, la expresi&oacute;n de Pierre L&eacute;vy, cuando indica que se trata de un paso en nuestro desarrollo como especie. L&eacute;vy, 1999].Nos afecta, sin exageraci&oacute;n, en la medida que ejerce sobre toda nuestra condici&oacute;n una fuerza tal que nos presenta de modo novedoso ante el mundo y nosotros mismos. Un proceso de interacci&oacute;n en la que transformando somos transformados.<\/p>\n<p>Una perspectiva cognitiva de tal &iacute;ndole configura tanto nuestra estructura misma de conocer [un ejemplo de ello es el auge por desarrollar propuestas pedag&oacute;gicas y did&aacute;cticas de cara a <em>ense&ntilde;ar<\/em>, por no decir <em>configurar<\/em>, los procesos mentales para enfrentar la multiplicidad de informaci&oacute;n y conocimiento en nuestra &eacute;poca, tales como <em>los &aacute;rboles de conocimiento<\/em> propuesto por Pierre L&eacute;vy. L&eacute;vy, 2007:141ss ], como la densidad-realidad de las cosas.<\/p>\n<p>Las cosas han dejado de ser, de alg&uacute;n modo, lo que hasta ahora hab&iacute;an sido de modo <em>natural<\/em>. Bajo una nueva mirada, las cosas se desterritorializan, se da una separaci&oacute;n en su objetividad respecto a nuestro acercamiento a ellas, y se produce lo que en t&eacute;rminos de Pierre L&eacute;vy es la <em>virtualizaci&oacute;n (5)<\/em>. Proceso que no es oponerse o negar la realidad, sino considerar <em>las <\/em>cosas en su din&aacute;mica, en su capacidad de potencialidad y actualizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Desde la perspectiva de la virtualizaci&oacute;n, todas las cosas se nos presentan con una densidad nueva. Son cosas, est&aacute;n ah&iacute;, tal cual han estado durante a&ntilde;os. Pero la relaci&oacute;n que establecemos con ellas es completamente nueva. Todo se transforma. En la nueva comprensi&oacute;n, el espacio y tiempo tienen una densidad nueva, como lo tiene tambi&eacute;n la profundidad de las cosas. Cada cosa se des-objetiva pasando a ser un <em>posible<\/em>, un <em>poder ser<\/em> potencial, din&aacute;mico.<\/p>\n<p>En una epistemolog&iacute;a nueva, marcada por estas condiciones, la <em>realidad<\/em> deja de ser la sola concreci&oacute;n objetiva, actual, porque integra su parte din&aacute;mica, potencial. Pero a su vez, se actualiza en cuanto es asumida en los marcos de la comprensi&oacute;n epist&eacute;mica. De este modo, la interacci&oacute;n entre <em>el mundo<\/em> de las cosas y nuestros procesos de conocimiento ejercen una relaci&oacute;n constante, con implicaciones para diversos &aacute;mbitos, tales como el trabajo, econom&iacute;a, educaci&oacute;n (6), como tambi&eacute;n en el &aacute;mbito de las tradiciones religiosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><strong>Implicaciones de la nueva configuraci&oacute;n del conocer<\/strong><\/p>\n<p>Las condiciones de esta nueva condici&oacute;n epist&eacute;mica tienen alcance sobre diversos momentos y aspectos de nuestra vida y acci&oacute;n. Sus implicaciones son profundas y novedosas. Tres dimensiones afectadas, y para nada ajenas a nuestro inter&eacute;s central, quisi&eacute;ramos comentar:<\/p>\n<p>&nbsp;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cambio en la consideraci&oacute;n del sujeto:<\/p>\n<p>&nbsp;Los conocimientos cient&iacute;ficos, las t&eacute;cnicas, la informaci&oacute;n, los diversos procesos de interacci&oacute;n, globalizaci&oacute;n, comunicaci&oacute;n, internet, etc., est&aacute;n generando no solamente una novedosa forma de presencia, sino, de modo m&aacute;s profundo, una novedosa comprensi&oacute;n de nosotros mismos, los otros, el entorno, el mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;La globalizaci&oacute;n, por ejemplo, o de modo particular las experiencias generadas desde el acceso a internet, conllevan a un nuevo modo de <em>comprender<\/em> las relaciones, como tambi&eacute;n las percepciones mismas de tiempo y espacio.<\/p>\n<p>En dicho marco, el sujeto se transforma. Y se transforma en distintos niveles. Dos mencionaremos aqu&iacute;:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">a.1. el sujeto reivindicado en la modernidad. Sujeto que se enfrenta de modo individual al mundo de los fen&oacute;menos. La nueva comprensi&oacute;n del sujeto es colectiva: subjetividad colectiva. El modo de enfrentar el mundo, de obtener conocimientos, y de construir nuevos sistemas no es, hoy m&aacute;s que nunca, una tarea <em>individual<\/em>. Esto marca, debe marcar, una comprensi&oacute;n del sujeto exponencialmente distinta a las reivindicaciones del sujeto de la modernidad. De ah&iacute;, como expresa la cr&iacute;tica de J. Searle, que el modelo epistemol&oacute;gico cartesiano sea hoy obsoleto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">a.2. Se transforma el sujeto, tambi&eacute;n, en su condici&oacute;n fenom&eacute;nica. El cuerpo humano, como otros muchos, deja de ser unidad, para aparecer ante nosotros en una multiplicidad de conexiones, capas, pieles. Si hasta hace poco, nuestro cuerpo era una caja negra reci&eacute;n explorada, hoy d&iacute;a es un conjunto de sistemas y conexiones a los cuales se accede sin problema, sin romper su unidad de cosa, pero si, con una nueva realidad. En el reconocimiento de nuestros propios cuerpos se da, de igual modo, una acci&oacute;n colectiva que conlleva el reconocernos frente a nosotros mismos en los otros, y viceversa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>b.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cambio en la consideraci&oacute;n del texto:<\/p>\n<p>La aproximaci&oacute;n a &ordm;texto en perspectiva de la nueva cultura debe significar, flexibilidad, libertad, memoria y comunicaci&oacute;n. Se trata de un movimiento individual, de base subjetiva, experiencia personal, por lo que de libertad es; pero tambi&eacute;n colectiva, porque es comunicaci&oacute;n, memoria y aprendizaje.<\/p>\n<p>Es en los textos, los diversos textos (lenguajes y discursos, cuerpos y acciones, socializaci&oacute;n e instituciones, utensilios y herramientas) que se concretiza, se hace actual nuestro potencial cognitivo, esa inteligencia presente en todo el cuerpo, con procesos l&oacute;gicos y emociones. En ella, cada texto, y con ello cada palabra, cada acci&oacute;n, cada gesto o cada trazo, no es sino impulso constante por sobrevivir, y por tanto, hacerlo al modo que le es propio a nuestra especie: imaginando, construyendo el mundo, habitando nuestro mundo.<\/p>\n<p>De ah&iacute; la necesidad de potenciar y educar las capacidades de inteligencia, de indagaci&oacute;n, de creaci&oacute;n. Cultivar la inteligencia es impulsar la libertad. Y la libertad no es sino expresi&oacute;n de nuestras estructuras cognitivas profundas, proporcionadas por la biolog&iacute;a, que han permitido adaptarnos y sobrevivir.<\/p>\n<p>Porque libertad es, tambi&eacute;n, capacidad de habitar nuestro propio cerebro, nuestra propia mente, y por ende, nuestra propia condici&oacute;n biol&oacute;gica. Capacidad para transformarnos, para reconstruirnos, para crearnos.<\/p>\n<p>La implicaci&oacute;n de dicho cambio para la lectura y comprensi&oacute;n de los <em>textos escritos<\/em> es importante. En la perspectiva que venimos trabajando, y propuesto de igual modo por P. L&eacute;vy, el texto es m&aacute;s que su concreci&oacute;n escrita. En dicho sentido, es cierto que la lectura presente es sobre el referencial escrito, objetivado, pero una primera consideraci&oacute;n a tener en cuenta es que ello, dicho material escrito, es a su vez un acto en el cual se ha objetivado <em>algo<\/em>, un algo que es humano y est&aacute; m&aacute;s all&aacute; del texto escrito: la memoria.<\/p>\n<p>La memoria es, con toda seguridad, un aspecto ancestral para la sobrevivencia de las especies, y para nada algo exclusivo de la nuestra. Su funci&oacute;n es posibilitar la supervivencia del grupo en su condici&oacute;n simbi&oacute;tica. Para una especie, la nuestra, en la cual el lenguaje, la imaginaci&oacute;n, la representaci&oacute;n son equipamiento biol&oacute;gico, la memoria ejerce un papel b&aacute;sico en la transmisi&oacute;n de las diversas configuraciones y representaciones del mundo. Memoria que se actualiza en cada instante de su recreaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Con la llegada de la escritura, y por tanto, encontrarnos ante un nuevo modelo cultural [modelo que nadie pone en duda al considerar el salto cualitativo que implic&oacute; en nuestro desarrollo], la memoria se objetiva, se plasma en los escritos. Durante muchos siglos, milenios, nuestra relaci&oacute;n con la memoria ha pasado por el texto escrito, el de las religiones no es ajeno.<\/p>\n<p>Hoy d&iacute;a, sin embargo, el proceso de virtualizaci&oacute;n conlleva tanto un proceso de desterritorializacion (la realidad <em>de las cosas<\/em> supera <em>las cosas mismas<\/em>), y un proceso de virtualizaci&oacute;n de la memoria. El texto deja de ser as&iacute; lo escrito, para ser la relaci&oacute;n, la interacci&oacute;n, la interpretaci&oacute;n, la acci&oacute;n de la lectura. El texto se abre, por tanto, como invitaci&oacute;n constante, recreada, abierta, din&aacute;mica, en libertad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>c.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cambio en la consideraci&oacute;n del mundo:<\/p>\n<p>Algunos aspectos los hemos se&ntilde;alado ya. La nueva epistemolog&iacute;a conlleva una comprensi&oacute;n nueva del entorno, el mundo, las cosas, y con ello, las diversas acciones, sistemas y relaciones que conforman nuestro vivir en el mundo.<\/p>\n<p>Insistimos en que no es se trata del paso de un realismo objetivable a un idealismo puro. Lo que s&iacute;, que se trata de una mutaci&oacute;n profunda con implicaciones tanto de nuestro propio sistema cognitivo, como de la realidad en la que nos movemos.<\/p>\n<p>En su aspecto externo, de mundo, las cosas se des-objetivan, present&aacute;ndose ante nosotros con una nueva densidad de realidad. Densidad que conlleva, por otra parte, la necesidad de adaptar nuestros sensores [sentidos] y nuestros procesos de comprensi&oacute;n [sistema cognitivo] para establecer una relaci&oacute;n adecuada en ese mundo.<\/p>\n<p>Estos tres &aacute;mbitos pretenden se&ntilde;alar las situaci&oacute;n de una &eacute;poca, nuestra &eacute;poca, en la cual las condiciones han cambiado de tal modo que se trata de un cambio profundo, un tipo de mutaci&oacute;n, de <em>salto en el proceso de hominizaci&oacute;n <\/em>&nbsp;(P. L&eacute;vy), que conlleva cambios no solamente cualitativos, sino profundamente novedosos. Lo caracter&iacute;stico del cambio es, con todo, la transformaci&oacute;n que se da en la estructura antropol&oacute;gica y cognitiva de nuestra especie.<\/p>\n<p>Lo anterior tiene implicaciones importantes de cara a la pregunta del encuentro, &iquest;cu&aacute;l es el problema, entonces, que enfrentan las tradiciones en esta nueva configuraci&oacute;n epist&eacute;mica?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><strong>El problema de la herencia de las tradiciones religiosas en el marco de una nueva epistemolog&iacute;a<\/strong><\/p>\n<p>Si el diagn&oacute;stico respecto a lo que sucede en la actualidad es pertinente, la inquietud sobre qu&eacute; hacer con todo aquello heredado del pasado es b&aacute;sica, debido a que se trata de saber enfrentar <em>las cosas<\/em>, las situaciones, las relaciones, los textos, con una nueva visi&oacute;n de lo que dichas cosas son, como tambi&eacute;n el modo de aproximaci&oacute;n que debemos hacer hacia ellas.<\/p>\n<p>Asumiendo la noci&oacute;n de <em>tradici&oacute;n religiosa<\/em> como texto [entendiendo dentro de dicha noci&oacute;n las diversas expresiones religiosas: ritos, devociones, textos, doctrinas], y considerando que en cuanto tal responde, de alg&uacute;n modo, a la somera caracterizaci&oacute;n que antes se ha hecho de la situaci&oacute;n del <em>texto <\/em>como aquello que objetiva y materializa lo posible, lo virtual, y por tanto, se trata de una concreci&oacute;n de memoria, experiencias, din&aacute;mica y libertad, podemos decir que los textos se presentan hoy d&iacute;a con posibilidad de relectura, en la medida que se les descubre, se les valore, en su dimensi&oacute;n no objetiva.<\/p>\n<p>De ah&iacute; la necesidad de potenciar y educar las capacidades de inteligencia, de indagaci&oacute;n, de creaci&oacute;n. Cultivar la inteligencia es impulsar la libertad. Y la libertad no es sino expresi&oacute;n de nuestras estructuras cognitivas profundas, proporcionadas por la biolog&iacute;a, que han permitido adaptarnos y sobrevivir. Porque libertad es, tambi&eacute;n, capacidad de habitar nuestro propio cerebro, nuestra propia mente, y por ende, nuestra propia condici&oacute;n biol&oacute;gica. Capacidad para transformarnos, para reconstruirnos, para crearnos.<\/p>\n<p>La implicaci&oacute;n epistemol&oacute;gica de la nueva sociedad en los discursos religiosos es &eacute;sa. Que no se puede asumir, hoy d&iacute;a, en la compleja realidad que hemos descrito que las textos y discursos religiosos transmitan la pretensi&oacute;n absoluta de la verdad, aunque posean una capacidad de significaci&oacute;n cargada de sentido y con enormes valores. Su condici&oacute;n valiosa est&aacute; en la virtualidad de la que participan. Virtualidad que hace del texto-discurso religioso, y con ello de sus propios t&eacute;rminos, un universo simb&oacute;lico cargado de comunicaci&oacute;n, de memoria, de experiencia vital, de sentido, de capacidad transformadora de la realidad actual y del futuro.<\/p>\n<p>En el texto religioso as&iacute; asumido, donde la virtualidad se potencia, el ser humano se abre a experiencias de profunda trascendencia, sin perder por ello el car&aacute;cter humano, cognitivo. El texto no proporciona as&iacute; la totalidad del sentido, porque no puede tenerlo en s&iacute;, aunque por la naturaleza simb&oacute;lica que lo constituye, impulsa a la construcci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n constante del sentido. Sentido potenciado, creado, construido, en la experiencia comunicativa y de inteligencia compartida, en la memoria y la imaginaci&oacute;n creadora, en definitiva, tambi&eacute;n, en su capacidad de transformaci&oacute;n de la propia realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><strong>Texto y conocimiento absoluto. Retos de una nueva epistemolog&iacute;a<\/strong><\/p>\n<p>La nueva condici&oacute;n epist&eacute;mica permite una serie de condiciones de posibilidad para enfrentarnos a las cosas, y asumir su realidad en su condici&oacute;n <em>virtual<\/em>, <em>no objetiva.<\/em> Es, considero, una posibilidad que no implica, necesariamente, la conciencia y la capacidad para enfrentar la realidad en su condici&oacute;n de <em>posibilidad<\/em>, aun cuando es una &eacute;poca-condici&oacute;n en la que se nos presenta como posibilidad m&aacute;s cercana y plausible que momentos anteriores.<\/p>\n<p>Dicha posibilidad exige de nuestra parte una serie de esfuerzos por el reconocimiento y formulaci&oacute;n de los procesos que subyacen a esta comprensi&oacute;n nueva. En este terreno, el avance de las diversas ciencias, especialmente las ciencias del conocimiento, aportan material suficiente y v&aacute;lido, que permite una reformulaci&oacute;n de nuestra propia condici&oacute;n como seres vivientes, redimensionando las perspectivas antropol&oacute;gicas.<\/p>\n<p>El reconocimiento y formulaci&oacute;n de los procesos de esta <em>nueva antropolog&iacute;a<\/em>, exigir&aacute; la capacidad de formular y proponer programas y medios de aprendizaje, que permitan hacernos cargo de nuestras vidas y los diversos niveles de realidad. Realidad que no es objetividad, sino <em>virtualidad<\/em>. Por tanto, es bajo esta nota constitutiva que se deber&aacute; pensar y formular las propuestas de c&oacute;mo hacer para que se <em>aprenda<\/em> a enfrentar la realidad, sin agotar la potencialidad humana en la <em>actualidad<\/em> de lo virtual, en una serie de instantes. Frente a ello el reto de c&oacute;mo potenciar la libertad y la capacidad de responsabilizarse y apropiarse de la realidad, que en el fondo no es otra cosa distinta al s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Y con ello el descubrir, enfatizar, las condiciones apropiadas de nuestra propia condici&oacute;n. Desarrollar la creatividad, la imaginaci&oacute;n, los procesos de sentir y pensar, de modo que seamos capaces de desarrollar la capacidad de niveles superiores de virtualizaci&oacute;n, una especie de <em>virtualizar la virtualidad<\/em>, de desarrollo de nuestro equipamiento biol&oacute;gico (lenguaje, imaginaci&oacute;n) en su nivel no interesado, &uacute;nico que permite el salto en libertad, apertura de cambio e indagaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El texto [tradici&oacute;n, cultura, cosas, instituciones, cuerpo, etc.] es as&iacute;, una posibilidad rica, valiosa, para propiciar el salto del propio <em>sujeto<\/em>. Es un asunto de c&oacute;mo leer, y c&oacute;mo asumir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf&iacute;a:<\/strong><\/p>\n<p>L&eacute;vy, Pierre: <em>&iquest;Qu&eacute; es lo virtual?.<\/em><strong> <\/strong>Paid&oacute;s. Barcelona. 1999<\/p>\n<p>L&eacute;vy, Pierre: <em>Cibercultura. La cultura de la sociedad digital.<\/em> Anthropos-Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana. Espa&ntilde;a-M&eacute;xico. 2007<\/p>\n<p>Searle, John: &ldquo;La filosof&iacute;a en el nuevo siglo&rdquo;. En: <strong>Fil&oacute;sofos actuales de habla Inglesa. Dworkin, Kitcher, Broghossian, Koertge, Searle.<\/strong> [Edici&oacute;n de Edison Otero] Universidad Diego Portales. Chile. 2009.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>&nbsp;1. &nbsp;Interesante la cr&iacute;tica que realiza J. Searle a la epistemolog&iacute;a <em>profesional especializada<\/em>, como la denomina, y que indica c&oacute;mo el &ldquo;problema epistemol&oacute;gico&rdquo;, en la l&iacute;nea del programa cartesiano, es hoy obsoleto (sic). [Searle, John: &ldquo;La filosof&iacute;a en el nuevo siglo&rdquo;, en Fil&oacute;sofos actuales de habla Inglesa. Dworkin, Kitcher, Broghossian, Koertge, Searle.]El asunto est&aacute;, coincidiendo con el an&aacute;lisis de Searle, en que nos encontramos ante una forma nueva, no intuida dentro de los esquemas filos&oacute;ficos y epistemol&oacute;gicos elaborados incluso avanzada buena parte del siglo XX. El factor informaci&oacute;n y conocimiento, como veremos m&aacute;s adelante, son en la segunda parte del s. XX un detonante que desarrolla exponencialmente una serie de valores y perspectivas, que est&aacute;n dando paso a una forma completamente nueva de configurar (y de asumir, en el an&aacute;lisis) la naturaleza del conocer.<\/p>\n<p>2. &nbsp;Utilizar&eacute; el t&eacute;rmino <em>epist&eacute;mico<\/em>, o <em>comprensi&oacute;n epist&eacute;mica<\/em>, para referirme al hecho y los procesos del conocer.<\/p>\n<p>3.&nbsp;&nbsp; Sugerente me parece la lectura que hace al respecto el fil&oacute;sofo Pierre L&eacute;vy, quien aborda las condiciones de la nueva sociedad en sus implicaciones antropol&oacute;gicas y cognitivas. Gran parte de la lectura aqu&iacute; realizada est&aacute; inspirada en su propuesta.<\/p>\n<p>4. . puede considerarse, al respecto, el an&aacute;lisis que realiza P. L&eacute;vy, entre otros, sobre las nuevas condiciones de educaci&oacute;n, y la propuesta de formas <em>pedag&oacute;gicas<\/em> adecuadas a las nuevas condiciones: Lev&yacute;, 2007: 117-157 [aunque de modo especial, 141-157].<\/p>\n<p>5.&nbsp; &ldquo;La palabra virtual procede del lat&iacute;n mediaval <em>virtualis<\/em>, que a su vez deriva de <em>virtus<\/em>; fuerza, potencia. En la filosof&iacute;a escol&aacute;stica, lo virtual es aquello que existe en potencia pero no en acto. Lo virtual <em>tiende<\/em> a actualizarse, aunque no se concretiza de modo efectivo o formal&hellip; lo virtual no se opone a lo real sino a lo actual: virtualidad y actualidad s&oacute;lo son dos maneras de ser diferentes&rdquo; (L&eacute;vy, 1999: 17)<\/p>\n<p>6.&nbsp; A estos &aacute;mbitos les dedica P. L&eacute;vy un tratamiento especial en sus trabajos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentaci&oacute;n: &nbsp; El tema propuesto sobre el que se elabora el presente trabajo es El problema de la herencia de las tradiciones religiosas en una epistemolog&iacute;a no m&iacute;tica. 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