{"id":54928,"date":"2010-09-27T00:00:00","date_gmt":"2010-09-27T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"el_cultivo_interior_elementos_para_u","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el_cultivo_interior_elementos_para_u\/","title":{"rendered":"EL CULTIVO INTERIOR. Elementos para una did\u00e1ctica. Mar\u00eda Fradera y Teresa Guardans"},"content":{"rendered":"<p><em>Cuentan los indios lakota que cuando Wakan Tanka hubo dispuesto las seis direcciones (el Este, el Sur, el Oeste, el Norte, arriba y abajo), quedaba todav&iacute;a por fijar la s&eacute;ptima. Wakan Tanka sab&iacute;a que esa &uacute;ltima direcci&oacute;n &ndash;la de la sabidur&iacute;a- ser&iacute;a la m&aacute;s poderosa, y quer&iacute;a situarla donde no fuera f&aacute;cil dar con ella. Por ello eligi&oacute; un lugar en el que no suelen pensar los seres humanos: el coraz&oacute;n de cada uno. Desde entonces &eacute;sa es la direcci&oacute;n de la sabidur&iacute;a.<\/em><\/p>\n<p>Seis son las direcciones de la necesidad. La s&eacute;ptima, la de la gratuidad.<em> <\/em>Seis direcciones nos facilitan todo lo que necesitamos para sobrevivir: unas direcciones que dan forma al mundo y a las capacidades de los seres vivos. La s&eacute;ptima es otro cantar: es una invitaci&oacute;n, una puerta abierta, una posibilidad viva. La s&eacute;ptima es poderosa, es transformadora.<\/p>\n<p>Introducci&oacute;n al libro: La s&eacute;ptima direcci&oacute;n, el cultivo de la interioridad (Bubok, 2009. 101 p.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/files\/1285598183_septima dir_t256.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><strong>(<a title=\"Bubok Fradera SeptimaDir\" href=\"http:\/\/www.bubok.com\/libros\/20592\/La-septima-direccion-El-cultivo-de-la-interioridad\">venta del libro y descarga gratuita del pdf<\/a>) <br \/><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el mism&iacute;simo nacimiento desarrollamos el arte de proveernos para satisfacer las necesidades: necesitamos alimentos, ganarnos un lugar, cobijo, reproducirnos, reconocimiento&#8230;, &iexcl;siempre nos hace falta algo! Es lo propio de los seres vivos.<\/p>\n<p>Cada una de nuestras facultades puede quedar totalmente ocupada y limitada en procurarnos provisiones: mirar para&#8230;, leer para&#8230;, buscar para&#8230;, investigar para&#8230;, estudiar para&#8230;, amar para&#8230;, dar para&#8230; Con la atenci&oacute;n focalizada hacia el objetivo a alcanzar. Desde la perspectiva de la necesidad, cada uno de nosotros convierte la realidad en un escenario y se sit&uacute;a en el centro en actitud recaudadora, de cacer&iacute;a, exactamente en medio. Hay, sin embargo, m&aacute;s posibilidades. Desplazando el punto de vista, as&iacute; como quien no desea nada, mirando como quien no pretende nada&#8230; &iexcl;es posible que nos llevemos alguna sorpresa! Los mismos tonos, las mismas personas, los mismos sonidos&#8230; pero todo ha cambiado. Nada es como era. Como cuando movemos el punto de enfoque de la c&aacute;mara fotogr&aacute;fica y lo que s&oacute;lo era un fondo borroso pasa a mostrarse n&iacute;tido, vivo. Con profundidad. Bello. Misterioso. Pleno. De repente, cada cosa cuenta, nada es insignificante. Ya nada forma parte de un decorado inerte. Ni siquiera nosotros mismos. Todo adquiere dimensiones insospechadas.<\/p>\n<p>Desplazarse, dejar de ocupar el centro (de atenci&oacute;n), tratar con la vida poniendo entre par&eacute;ntesis nuestro juego de necesidades, equivaldr&aacute; a \u00abdejar ser\u00bb a la realidad. Un \u00abdejar ser\u00bb que da paso a la admiraci&oacute;n profunda, a la interrogaci&oacute;n, a la veneraci&oacute;n. Hablar en t&eacute;rminos de una nueva \u00abdirecci&oacute;n\u00bb es una buena imagen: la direcci&oacute;n de la sabidur&iacute;a, la que reorienta las capacidades en un sincero inter&eacute;s &ndash;distinto de aquel inter&eacute;s que se rige por unas expectativas&ndash;. Y desde ese inter&eacute;s sincero, la realidad muestra su rostro inefable, absoluto&#8230; El inter&eacute;s sincero es sincero amor, y el amor es corresponsabilidad. No se trata pues de una orientaci&oacute;n a&ntilde;adida a las dem&aacute;s, con nuevas tareas, sino de un cambio de perspectiva que transforma, que genera una modificaci&oacute;n profunda en la vida misma (el &aacute;mbito de aquellas otras \u00abseis direcciones\u00bb&#8230;). Vivir pasa a ser, verdaderamente, otra cosa.<\/p>\n<p>Es la s&eacute;ptima direcci&oacute;n, la que nos permite ser, en verdad, seres humanos. Una direcci&oacute;n &ndash;en cierto modo&ndash; escondida, una direcci&oacute;n que hay que encontrar&#8230;<\/p>\n<p>Y, para encontrar, hay que buscar. Una b&uacute;squeda que &ndash;en este entorno&ndash; significa desarrollar o alimentar lo que le da solidez, consistencia; y tambi&eacute;n todo aquello que pueda facilitar el desplazamiento del centro. Buscar es hacer posible que la s&eacute;ptima direcci&oacute;n se convierta en el eje del existir.<\/p>\n<p>Ir en pos de la s&eacute;ptima direcci&oacute;n es cultivar la capacidad de atenci&oacute;n sostenida, de observaci&oacute;n, de escucha, de silenciamiento: la atenci&oacute;n que nos permitir&aacute; engendrar el inter&eacute;s por lo que existe, por s&iacute; mismo, distinta de aquella otra que ayuda a detectar lo que pueda satisfacer unas necesidades&#8230; Es hacer lo posible por ver y transmitir que la realidad no es un escenario plano, inerte, domesticado: es espolear la interrogaci&oacute;n, la capacidad de maravilla. Es huir de las respuestas cerradas, de las etiquetas f&aacute;ciles, de las recetas.<\/p>\n<p>Buscar la s&eacute;ptima direcci&oacute;n es mirar porque la vida se lo merece. Escuchar por que s&iacute;, porque vale la pena, jugar, amar&#8230; una larga lista que, al fin y al cabo, no es otra cosa que optar por \u00abvivir porque merece la pena&rdquo;. O lo que es lo mismo: hacerle un hueco a la gratuidad de coraz&oacute;n, de mente y de acci&oacute;n. Es dejar fluir aquella corriente interior que, nacida en las profundidades del existir, desemboca en el reconocimiento y en el agradecimiento.<\/p>\n<p>Buscar la s&eacute;ptima direcci&oacute;n es, tambi&eacute;n, favorecer la autonom&iacute;a personal. Que las decisiones se apoyen, cada vez m&aacute;s, en la certeza interior, en el sabor de verdad, en la reflexi&oacute;n compartida e individual. Es valorar la fortaleza, los intentos y el &aacute;nimo de reto m&aacute;s que la perfecci&oacute;n de unos resultados. Es transmitir que el verdadero &eacute;xito reside en la constancia: revisar, modificar, insistir&#8230; Al mismo tiempo, es aprender a reconocer la grandeza de la pulga. Porque somos pulgas. Y mi grandeza, la de cada uno, no proviene del papel de primeros actores en el centro del escenario, sino de aquello que trasciende cualquiera de esos papeles&#8230;<\/p>\n<p>Ir en pos de la s&eacute;ptima direcci&oacute;n es tambi&eacute;n desarrollar las herramientas que nos har&aacute;n capaces de saborear el legado de sabidur&iacute;a de tantas y tantas generaciones. Es decir,&nbsp; familiarizarnos con el lenguaje simb&oacute;lico, el lenguaje de la poes&iacute;a y de la b&uacute;squeda espiritual, el lenguaje del arte y de la m&uacute;sica&#8230;: hacer nuestros todos aquellos lenguajes que no tienen por finalidad describir c&oacute;mo funcionan las cosas, sino abrir caminos para poder indagar sobre su valor.<\/p>\n<p>Porque la s&eacute;ptima direcci&oacute;n es precisamente eso: aquella orientaci&oacute;n que nos permite darnos cuenta del valor de todo lo que existe y, haci&eacute;ndolo, genera reconocimiento, gratitud, produce ese movimiento interior que ensancha los corazones y transforma las miradas. Es, en verdad, la direcci&oacute;n de la sabidur&iacute;a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Queda claro, pues, que estas p&aacute;ginas tratan de buscar la s&eacute;ptima direcci&oacute;n. Si no fuera as&iacute;, el t&iacute;tulo ser&iacute;a otro&#8230; Para ello, repasaremos, en primer lugar, los puntos que acabamos de mencionar y c&oacute;mo se interrelacionan; veremos que, de hecho, son aspectos de una misma orientaci&oacute;n, que se ayudan unos a otros. Seguir&aacute;n varias propuestas de trabajo, algunas actividades concretas con las que podr&aacute; verse que no se trata de complicarse la vida sino de sacar provecho de lo que ya est&aacute; a nuestro alcance.<\/p>\n<p>Cada propuesta incluye diversas actividades, presentadas en un abanico de variantes, para facilitar la adaptaci&oacute;n a los diversos entornos educativos: familia, escuela, educaci&oacute;n no formal&#8230;, as&iacute; como a un amplio arco de edades. Tal como est&aacute;n presentadas pensamos en grupos de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de 8-12 a&ntilde;os, pero pueden adaptarse a otras edades. Las actividades siguen un cierto itinerario, sin que ello quiera decir que haya que seguirlo punto por punto. Lo que importa es llegar a captar el sentido de la propuesta y, a partir de ah&iacute;, cada cual desarrollar&aacute; aquello que le pueda resultar &uacute;til en el entorno concreto en el que interacciona.<\/p>\n<p>Y ya sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos iniciamos esta reflexi&oacute;n sobre el crecimiento interior, o sobre un deseable desarrollo humano arm&oacute;nico, pleno, en todas sus dimensiones.<\/p>\n<p><strong><br \/> <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentan los indios lakota que cuando Wakan Tanka hubo dispuesto las seis direcciones (el Este, el Sur, el Oeste, el Norte, arriba y abajo), quedaba todav&iacute;a por fijar la s&eacute;ptima. 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