{"id":54991,"date":"2010-10-24T00:00:00","date_gmt":"2010-10-24T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-14T12:34:25","modified_gmt":"2016-09-14T10:34:25","slug":"los_frutos_de_la_atencion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/los_frutos_de_la_atencion\/","title":{"rendered":"Los frutos de la \u00abatenci\u00f3n\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00abCompare usted la conciencia y su contenido con una nube. Usted est\u00e1 denro de la nube, mientras que yo la miro. Est\u00e1 usted perdido en ella, casi incapaz de ver la punta de sus dedos, mientras que yo veo la nube y otras muchas nubes y tambi\u00e9n el cielo azul, el sol, la luna y las estrellas. La realidad es una para nosotros dos, pero para usted es una prisi\u00f3n y para m\u00ed un hogar\u00bb.<\/em> (Nisargadatta)<\/p>\n<p>Describiremos algunos frutos de esta <strong><em>atestiguaci\u00f3n<\/em><\/strong>:<\/p>\n<p><em>*\u00a0 La impersonalidad<\/em>. Para nosotros, occidenales, la palabra \u201cimpersonalidad\u201d suele tener evocaciones negativas.<\/p>\n<p>Puesto que hemos concedido un valor absoluto a nuestra personalidad, asociamos la palabra \u201cimpersonal\u201d a la anulaci\u00f3n de lo que m\u00e1s estimamos: nuestra persona, nuestra individualidad. Efectivamente, la palabra \u201cimpersonalidad\u201d tiene una acepci\u00f3n negativa: denominamos as\u00ed a aquello que diluye la persona, que \u201cdespersonaliza\u201d. pero esta palabra puede tener otra aceptci\u00f3n, la que ha tenido para la sabidur\u00eda; en este segundo sentido no es sin\u00f3nimo de \u201cinfra-personal\u201d sino todo lo contrario, de \u201ctrans-personal\u201d; no alude a aquello que niega o diluye la persona, sino a lo que la supera \u2013sin negarla- porque es m\u00e1s originario que ella. La sabidur\u00eda nos dice que lo impersonal es el sustrato y la realidad \u00edntima de lo personal; que no lo excluye, sino que lo sostiene; que, por eso, para ser plenamente personales tenemos que ser plenamente impersonales.<\/p>\n[&#8230;] Es dejar de otorgar un valor absoluto a lo que llamamos \u201c<em>mi<\/em> cuerpo, <em>mis <\/em>pensamientos, <em>mis<\/em> emociones, <em>mis <\/em>acciones, <em>mi<\/em> vida, <em>mi <\/em>persona&#8230;\u201d; comprender lo rid\u00edcula y miope que es nuestra tendencia a hacer que el mundo orbite en torno a nuestro limitado argumento vital \u2013el definido por nuestro yo superficial-. Equivale a cesar de dramatizar nuestras experiencias, de ver el mundo como el mero tel\u00f3n de fondo de dicho drama, y a las dem\u00e1s personas como los actores secundarios del mismo. Es sentir que las alegr\u00edas y los dolores de los dem\u00e1s son tan nuestros como nuestros dolores y alegr\u00edas, que el cuerpo c\u00f3smico es tan nuestro como nuestro propio cuerpo; desistir de ser los protagonistas de nuestra particular \u201cnovela\u201d vital, para convertirnos en los espectadores maravillados, apasionados y desapegados a la vez, del drama de la vida c\u00f3smica, del \u00fanico drama, de la \u00fanica Vida.<\/p>\n<p>El Testigo nos sit\u00faa directamente en el foco central de nuestra identidad. Ah\u00ed somos presencia l\u00facida, atenta, consciente, que es una con todo lo que es. Esta Presencia l\u00facida que constituye nuestra Identidad central es la misma en todo ser humano. Es nuestra Identidad real, pues es lo permanente y auto-id\u00e9ntico, mientras que nuestro cuerpo-mente no hace m\u00e1s que cambiar. Esa Identidad central nada tiene que ver con la pseudoidentidad que depende de algo tan fr\u00e1gil y fraudulento como la memoria.<\/p>\n<p>*\u00a0 <em>El amor incondicional. <\/em>Saber que la <em>aceptaci\u00f3n incondicional <\/em>es nuestra verdadera naturaleza es sabernos un abrazo dado a todo lo que es. La naturaleza del <em>Testigo<\/em> es el Amor. El yo superficial, intr\u00ednsecamente divisor y separativo, no puede amar, aunque as\u00ed lo crea.<\/p>\n<p>*\u00a0 <em>La libertad interior. <\/em>Si soy mi sufrimiento, \u00e9ste me poseer\u00e1 y me abrumar\u00e1. Si soy mi ansiedad me sentir\u00e9 totalmente perdido cuando me sienta ansioso. Al confundirme con mis sentimientos, positivos o negativos, me mover\u00e9 con ellos y vivir\u00e9 en una monta\u00f1a rusa emocional, me ser\u00e1 imposible alcanzar la paz y la estabilidad. Por el contrario, si no me identifico con lo que experimento, ni tampoco lo resisto, advertir\u00e9 que el sufrimiento no es la naturaleza interna de ninguna experiencia, sino el resultado de mi deseo de retenerla o de negarla. Descubrir\u00e9 que, en mi m\u00e1s \u00edntima verdad, soy libre.<\/p>\n<p>*\u00a0 <em>La transformaci\u00f3n. <\/em>El <em>Testigo <\/em>no busca ni pretende nada, ni siquiera busca <em>directamente<\/em> el cambio y la mejora; por eso puede descansar totalmente en el presente. El yo superficial, por el contrario, experimenta constantemente el contraste entre \u201clo que cree ser\u201d y \u201clo que cree que deber\u00eda llegar a ser\u201d; se considera b\u00e1sicamente incompleto, y por eso s\u00f3lo se siente ser a trav\u00e9s de la tensi\u00f3n, la lucha y la b\u00fasqueda constante de logros y resultados futuros.<\/p>\n<p>No hay nada que pueda parecer m\u00e1s contrario a nuestro sentido com\u00fan y a nuestras creencias m\u00e1s arraigadas que la idea de que, en ocasiones, el empe\u00f1o de ser mejores puede ser contraproducente. Pero la experiencia del <em>Testigo <\/em>nos proporciona una profunda revelaci\u00f3n: cuando aceptamos \u201clo que hay\u201d, \u201clo que es\u201d, es decir, cuando otorgamos a todo una atenci\u00f3n incondicional, tambi\u00e9n a lo que solemos calificar de negativo, experimentamos las m\u00e1s revolucionarias transformaciones. [&#8230;]\n<p>La aceptaci\u00f3n \u2013entendida no como resignaci\u00f3n, sino como la acci\u00f3n del <em>Testigo<\/em>&#8211; es la fuente por excelencia de la transformaci\u00f3n, del crecimiento y del cambio profundos. Parad\u00f3gicamente, cambiamos de forma m\u00e1s radical cuando no nos centramos obsesivamente en el cambio, ni determinamos de antemano cu\u00e1l ser\u00e1 su curso. [&#8230;]\n<p>*\u00a0 <em>La comprensi\u00f3n. <\/em>La aceptaci\u00f3n es la fuente de la transformaci\u00f3n, y tambi\u00e9n de la comprensi\u00f3n. Como ya explicamos [&#8230;] esta comprensi\u00f3n no ha de confundirse con la seudocomprensi\u00f3n meramente intelectual. A diferencia de esta \u00faltima, la comprensi\u00f3n de la que hablamos acontece cuando nos relajamos con relaci\u00f3n a algo (y ni siquiera pretendemos entenderlo); es una consecuencia directa de la aceptaci\u00f3n y de la transformaci\u00f3n que \u00e9sta conlleva.<\/p>\n<p>Para aceptar no es preciso entender. El <em>Testigo <\/em>acepta lo que hay, la experiencia presente. Esta experiencia presente puede ser de ignorancia o de confusi\u00f3n. Ahora bien, parad\u00f3gicamente, esta aceptaci\u00f3n de todo \u2013tambi\u00e9n de la propia ignorancia y confusi\u00f3n- propicia una actitud de lucidez desimplicada y objetiva, favorecedora de la comprensi\u00f3n. La aceptaci\u00f3n nos hace m\u00e1s penetrantes; permite que aflore la <em>visi\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>(selecci\u00f3n de: <strong>M\u00f3nica Cavall\u00e9. <em>La sabidur\u00eda recobrada.<\/em> <\/strong>Madrid, Mart\u00ednez Roca, 2006. pgs.180-184)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abCompare usted la conciencia y su contenido con una nube. Usted est\u00e1 denro de la nube, mientras que yo la miro. 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