{"id":55084,"date":"2011-02-24T00:00:00","date_gmt":"2011-02-24T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-16T11:44:37","modified_gmt":"2016-09-16T09:44:37","slug":"que_esta_haciendo_internet_con_nuest","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/que_esta_haciendo_internet_con_nuest\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo Internet con nuestras mentes?  Nicholas Carr"},"content":{"rendered":"<p>La tercera parte de la poblaci\u00f3n mundial ya es &#8216;internauta&#8217;. La revoluci\u00f3n digital crece veloz. Nicholas Carr, en su libro <em>Superficiales. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo Internet con nuestras mentes? <\/em>(Taurus, 2011) reflexiona sobre el fen\u00f3meno. \u201cEn mi opini\u00f3n- afirma en una entrevista-, nos estamos dirigiendo hacia un ideal muy utilitario, donde lo importante es lo eficiente que uno es procesando informaci\u00f3n y donde deja de apreciarse el pensamiento contemplativo, abierto, que no necesariamente tiene un fin pr\u00e1ctico y que, sin embargo, estimula la creatividad.<\/p>\n<p><em><img decoding=\"async\" style=\"float: left; padding: 5px;\" src=\"\/files\/1298541516_nicholas_carr.jpg\" alt=\"\" \/><\/em> La tercera parte de la poblaci\u00f3n mundial ya es &#8216;internauta&#8217;. La revoluci\u00f3n digital crece veloz. Nicholas Carr, en su libro\u00a0<em>Superficiales. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo Internet con nuestras mentes? <\/em>(Taurus, 2011) reflexiona sobre el fen\u00f3meno. \u201cEn mi opini\u00f3n- afirma en una entrevista-, nos estamos dirigiendo hacia un ideal muy utilitario, donde lo importante es lo eficiente que uno es procesando informaci\u00f3n y donde deja de apreciarse el pensamiento contemplativo, abierto, que no necesariamente tiene un fin pr\u00e1ctico y que, sin embargo, estimula la creatividad. La ciencia habla claro en ese sentido: la habilidad de concentrarse en una sola cosa es clave en la memoria a largo plazo, en el pensamiento cr\u00edtico y conceptual, y en muchas formas de creatividad. Incluso las emociones y la empat\u00eda precisan de tiempo para ser procesadas. Si no invertimos ese tiempo, nos deshumanizamos cada vez m\u00e1s. Yo simplemente me limito a alertar sobre la direcci\u00f3n que estamos tomando y sobre lo que estamos sacrificando al sumergirnos en el mundo digital. Un primer paso es ser conscientes de ello\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n[Selecci\u00f3n: pgs. 250-266] Cuando un carpintero coge un martillo, el martillo se convierte, por lo que a su cerebro se refiere, en parte de su mano. Cuando un soldado se lleva unos prism\u00e1ticos a la vista, su cerebro ve a trav\u00e9s de un nuevo par de ojos, adapt\u00e1ndose instant\u00e1neamente a un campo visual muy diferente. [&#8230;]\u00a0 Nuestra habilidad para combinar todo tipo de herramientas es una de las cualidades que m\u00e1s nos distinguen como especie. Tambi\u00e9n es lo que nos hace tan buenos a la hora de inventarlas. Nuestros cerebros pueden imaginar la mec\u00e1nica y los beneficios de utilizar un nuevo dispositivo antes de que el dispositivo exista. [&#8230;] Toda herramienta impone limitaciones, aunque tambi\u00e9n abra posibilidades. Cuanto m\u00e1s la usemos, m\u00e1s nos amoldaremos a su forma y funci\u00f3n. [&#8230;] Marshall McLuhan escribi\u00f3 que nuestras herramientas acaban por \u201cadormecer\u201d cualquiera de las partes de nuestro cuerpo que \u201camplifican\u201d. Cuando extendemos una parte de nosotros mismos de forma artificial, tambi\u00e9n nos distanciamos de la parte as\u00ed amplificada y de sus funciones naturales. Cuando se invent\u00f3 el telar mec\u00e1nico, los tejedores pudieron fabricar en una jornada laboral mucha m\u00e1s tela de la que hab\u00edan podido hacer a mano, pero sacrificaron parte de su destreza manual, por no hablar de su \u201csensaci\u00f3n\u201d del tejido. Sus dedos, en t\u00e9rminos de McLuhan, se adormecieron. De manera similar, [&#8230;] al volante de nuestro coche podemos cubrir una distancia mucho mayor de la que recorrer\u00edamos a pie, pero perdemos esa \u00edntima conexi\u00f3n del caminante con la tierra.<\/p>\n[&#8230;] Las herramientas de la mente amplifican y a la vez adormecen las m\u00e1s \u00edntimas y humanas de nuestras capacidades naturales: las de la raz\u00f3n, la percepci\u00f3n, la memoria, la emoci\u00f3n. El reloj mec\u00e1nico, por muchas bendiciones que otorgara, nos apart\u00f3 del flujo natural del tiempo. Cuando Lewis Mumford describi\u00f3 c\u00f3mo los relojes modernos hab\u00edan ayudado a \u201ccrear la creencia en un mundo independiente hecho de secuencias matem\u00e1ticamente mensurables\u201d, tambi\u00e9n subray\u00f3 que, en consecuencia los relojes \u201chab\u00edan desvinculado el tiempo de los acontecimientos humanos\u201d. Wizenbaum argumentaba que la concepci\u00f3n del mundo surgida de los instrumentos de medida del tiempo \u201cera y sigue siendo una versi\u00f3n empobrecida de la anterior, ya que se basa en un rechazo de las experiencias directas que formaban la base y de hecho constitu\u00edan la vieja realidad\u201d. Al decidir cu\u00e1ndo comer, trabajar, dormir o despertar, dejamos de escuchar nuestros sentidos y comenzamos a obedecer al reloj. Nos volvimos mucho m\u00e1s cient\u00edficos, pero tambi\u00e9n nos hicimos un poco m\u00e1s mec\u00e1nicos. Incluso una herramienta tan aparentemente simple y benigna como el mapa tuvo un efecto anest\u00e9sico. Las habilidades de navegaci\u00f3n de nuestros antepasados se ampliaron enormemente con la cartograf\u00eda. La gente pudo recorrer con confianza tierras y mares que nunca hab\u00eda visto, avance que impuls\u00f3 una expansi\u00f3n hist\u00f3rica de la exploraci\u00f3n, el comercio y la guerra. [&#8230;] El mapa es una representaci\u00f3n abstracta, bidimensional, del espacio, que se interpone entre el lector de mapas y su percepci\u00f3n real de la Tierra. [&#8230;]\n<p>Al explicar c\u00f3mo las tecnolog\u00edas adormecen las mismas facultades que amplifican, McLuhan no trataba de idealizar la sociedad tal como era antes de la invenci\u00f3n de los mapas, los relojes o los telares mec\u00e1nicos. La alienaci\u00f3n, entend\u00eda \u00e9l, es un inevitable subproducto del uso de la tecnolog\u00eda. Siempre que utilizamos una herramienta para ejercer un mayor control sobre el mundo exterior, cambiamos nuestra relaci\u00f3n con ese mundo. [&#8230;] El argumento de McLuhan es que una evaluaci\u00f3n honrada de cualquier nueva tecnolog\u00eda, o del progreso en general, requiere una sensibilidad hacia lo que se ha perdido, as\u00ed como para lo ganado. No debemos permitir que las glorias de la tecnolog\u00eda nos cieguen ante la posibilidad de que hayamos adormecido una parte esencial de nuestro ser.<\/p>\n<p>Como medio universal, como extensi\u00f3n sumamente vers\u00e1til de nuestros sentidos, nuestro conocimiento y nuestra memoria, el ordenador conectado a la Red es un amplificador neuronal de un alcance particularmente grande. Sus efectos adormecedores son igualmente fuertes. Norman Doidge explica que \u201cel ordenador extiende las capacidades de procesamiento de nuestro sistema nervioso central\u201d; y durante ese proceso, \u201ctambi\u00e9n lo altera\u201d. Los medios de comunicaci\u00f3n electr\u00f3nicos \u201cson tan efectivos en la alteraci\u00f3n del sistema nervioso porque ambos funcionan de manera similar, son b\u00e1sicamente compatibles y pueden vincularse con facilidad\u201d. Gracias a su plasticidad, el sistema nervioso \u201cpuede aprovecharse de esta compatibilidad y combinarse con los medios de comunicaci\u00f3n electr\u00f3nicos, construyendo un solo sistema m\u00e1s grande\u201d.\u00a0 [&#8230;] A medida que \u201cexternalizamos\u201d la resoluci\u00f3n de problemas y otras tareas cognitivas a nuestros ordenadores, vamos reduciendo la capacidad de nuestro cerebro \u201cpara construir estructuras estables de conocimientos\u201d \u2013esquemas, en otras palabras- que luego puedan aplicarse a nuevas situaciones\u201d. [&#8230;] Queremos programas amables y serviciales. \u00bfPor qu\u00e9 no \u00edbamos a quererlos? Sin embargo, a medida que vamos cediendo al silicio la fatiga del pensar, lo m\u00e1s probable es que estemos mermando el potencial de nuestro cerebro de maneras sutiles pero significativas. Cuando un obrero que se dedica a cavar zanjas cambia su pala por una excavadora, los m\u00fasculos de su brazo se debilitan, por m\u00e1s que \u00e9l multiplique su eficacia. Un intercambio muy similar a \u00e9ste podr\u00eda estar llev\u00e1ndose a cabo cuando automatizamos el trabajo de la mente.<\/p>\n[&#8230;] Los est\u00edmulos de la Red, como los de la ciudad, pueden ser vigorizantes, estimulantes. No queremos renunciar a ellos. Pero tambi\u00e9n son una agotadora y constante distracci\u00f3n. F\u00e1cilmente pueden, como entendi\u00f3 Hawthorne, acallar toda forma de pensamiento m\u00e1s tranquilo. Uno de los mayores riesgos a que nos enfrentamos al automatizar el trabajo de nuestras mentes, cuando cedemos el control sobre el flujo de nuestros pensamientos y recuerdos a un sistema electr\u00f3nico de gran alcance, es el que suscita los temores del cient\u00edfico Joseph Weizenbaum y el artista Richard Foreman: una lenta erosi\u00f3n de nuestra humanidad. No s\u00f3lo el pensamiento profundo requiere una mente tranquila, atenta. Tambi\u00e9n la empat\u00eda y la compasi\u00f3n. [&#8230;] En un experimento reciente, Damasio y sus colegas pusieron a sus voluntarios a escuchar historias que describ\u00edan a personas que padec\u00edan dolor f\u00edsico o psicol\u00f3gico. A continuaci\u00f3n, los sujetos del experimento fueron introducidos en una m\u00e1quina de resonancia magn\u00e9tica y sus cerebros escaneados mientras se les ped\u00eda que recordaran las historias escuchadas. El experimento revel\u00f3 que mientras que el cerebro humano reacciona muy r\u00e1pidamente a las manifestaciones de dolor f\u00edsico, el proceso mental m\u00e1s sofisticado de empat\u00eda con el sufrimiento psicol\u00f3gico se desarrolla mucho m\u00e1s lentamente. Se necesita tiempo, descubrieron los investigadores, para que el cerebro \u201ctrascienda m\u00e1s all\u00e1 de la participaci\u00f3n inmediata del cuerpo y empiece a entender y sentir \u201clas dimensiones psicol\u00f3gicas y morales de una situaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El experimento indica, dicen los estudiosos, que cuanto m\u00e1s distra\u00eddos nos volvemos, menos capaces somos de experimentar las formas m\u00e1s sutiles y m\u00e1s claramente humanas de la empat\u00eda, la compasi\u00f3n y otras emociones. Si las cosas est\u00e1n sucediendo demasiado r\u00e1pido, no siempre se pueden asimilar bien las emociones acerca de los estados psicol\u00f3gicos de otras personas.<\/p>\n<p>Ser\u00eda temerario saltar a la conclusi\u00f3n de que Internet est\u00e1 minando nuestro sentido moral. Pero no ser\u00eda aventurado sugerir que, a medida que la Red redibuja nuestro camino vital y disminuye nuestra capacidad para la contemplaci\u00f3n, est\u00e1 alterando la profundidad de nuestras emociones y nuestros pensamientos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>selecci\u00f3n del libro: <em>Superficiales \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo Internet con nuestras mentes?<\/em> Madrid, Taurus, 2011. 340 p. (pgs. 250-266)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tercera parte de la poblaci\u00f3n mundial ya es &#8216;internauta&#8217;. La revoluci\u00f3n digital crece veloz. Nicholas Carr, en su libro Superficiales. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo Internet con nuestras mentes? 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