{"id":55240,"date":"2010-11-24T00:00:00","date_gmt":"2010-11-24T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-16T11:46:46","modified_gmt":"2016-09-16T09:46:46","slug":"los_siete_saberes_necesarios_para_la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/los_siete_saberes_necesarios_para_la\/","title":{"rendered":"Los siete saberes necesarios para la educaci\u00f3n del futuro. Edgar Morin"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo educar para un futuro sostenible? La evoluci\u00f3n hacia cambios fundamentales de nuestros estilos de vida y nuestros comportamientos exige una revisi\u00f3n de la educaci\u00f3n, pues uno de los desaf\u00edos m\u00e1s dif\u00edciles es el de modificar nuestro pensamiento de manera que haga frente a la creciente complejidad, la rapidez de los cambios y la imprevisibilidad que caracterizan nuestro mundo. Por ello se impone la reformulaci\u00f3n de las pol\u00edticas y programas educativos, manteniendo la mirada fija a largo plazo, hacia el mundo de las generaciones futuras, conscientes de la responsabilidad en relaci\u00f3n a ellas. En el marco de esta reflexi\u00f3n, la UNESCO encarg\u00f3 un informe a Edgar Morin (1921) que respondi\u00f3 con el estudio: <strong>Los siete saberes necesarios para la educaci\u00f3n del futuro<\/strong>. El trabajo fue publicado en franc\u00e9s en 1999. La editorial Paid\u00f3s se hizo cargo de la edici\u00f3n castellana (2001). Posteriormente el documento se difundi\u00f3 gratuitamente a trav\u00e9s de las webs de las sedes Unesco (Unescocat.org para la traducci\u00f3n catalana). En el Pr\u00f3logo introductorio del estudio, Edgar Morin sintetiza esos siete saberes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Enlaces para la descarga del documento completo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/files\/1290746303_7saberes.pdf\/\">versi\u00f3n castellana<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 versi\u00f3n catalana<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p><strong>Pr\u00f3logo <\/strong><\/p>\n<p>Este texto antecede cualquier gu\u00eda o compendio de ense\u00f1anza. No es un tratado sobre el conjunto de materias que deben o deber\u00edan ense\u00f1arse: pretende \u00fanica y esencialmente exponer problemas centrales o fundamentales que permanecen por completo ignorados u olvidados y que son necesarios para ense\u00f1ar en el pr\u00f3ximo siglo.<\/p>\n<p>Hay siete saberes \u00abfundamentales\u00bb que la educaci\u00f3n del futuro deber\u00eda tratar en cualquier sociedad y en cualquier cultura sin excepci\u00f3n alguna, ni rechazo seg\u00fan los usos y las reglas propias de cada sociedad y de cada cultura. Adem\u00e1s, el saber cient\u00edfico sobre el cual se apoya este texto para situar la condici\u00f3n humana no s\u00f3lo es provisional, sino que destapa profundos misterios concernientes al Universo, a la Vida, al nacimiento del Ser Humano. Aqu\u00ed se abre un indecidible en el cual intervienen las opciones filos\u00f3ficas y las creencias religiosas a trav\u00e9s de culturas y civilizaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LOS SIETE SABERES NECESARIOS<br \/>\n\u00ad\u00ad<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo I: Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>Es muy reciente el hecho de que la educaci\u00f3n, que es la que tiende a comunicar los conocimientos, permanezca ciega ante lo que es el conocimiento humano, sus disposiciones, sus imperfecciones, sus dificultades, sus tendencias tanto al error como a la ilusi\u00f3n, y no se preocupe en absoluto por hacer conocer lo que es conocer.<\/p>\n<p>En efecto, el conocimiento no se puede considerar como una herramienta ready made que se puede utilizar sin examinar su naturaleza. El conocimiento del conocimiento debe aparecer como una necesidad primera que servir\u00eda de preparaci\u00f3n para afrontar riesgos permanentes de error y de ilusi\u00f3n que no cesan de parasitar la mente humana. Se trata de armar cada mente en el combate vital para la lucidez.<\/p>\n<p>Es necesario introducir y desarrollar en la educaci\u00f3n el estudio de las caracter\u00edsticas cerebrales, mentales y culturales del conocimiento humano, de sus procesos y modalidades, de las disposiciones tanto ps\u00edquicas como culturales que permiten arriesgar el error o la ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo II: Los principios de un conocimiento pertinente <\/strong><\/p>\n<p>Existe un problema capital, a\u00fan desconocido: la necesidad de promover un conocimiento capaz de abordar problemas globales y fundamentales para\u00a0 inscribir all\u00ed conocimientos parciales y locales. La supremac\u00eda de un conocimiento fragmentado seg\u00fan las disciplinas impide, a menudo operar el v\u00ednculo entre las partes y las totalidades y, debe dar paso a un modo de conocimiento capaz de aprehender los objetos en sus contextos, sus complejidades y sus conjuntos.<\/p>\n<p>Es necesario desarrollar la aptitud natural de la inteligencia humana para ubicar todas sus informaciones en un contexto y en un conjunto. Es necesario ense\u00f1ar los m\u00e9todos que permiten aprehender las relaciones mutuas y las influencias rec\u00edprocas entre las partes y el todo en un mundo complejo.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo III: Ense\u00f1ar la condici\u00f3n humana <\/strong><\/p>\n<p>El ser humano es a la vez f\u00edsico, biol\u00f3gico, ps\u00edquico, cultural, social e hist\u00f3rico. Es esta unidad compleja de la naturaleza humana la que est\u00e1 completamente desintegrada en la educaci\u00f3n a trav\u00e9s de las disciplinas y que imposibilita aprender lo que significa ser \u201chumano\u201d. Hay que restaurarla de tal manera que cada uno desde donde est\u00e9 tome conocimiento y conciencia al mismo tiempo de su identidad compleja y de su identidad com\u00fan a todos los dem\u00e1s humanos.<\/p>\n<p>As\u00ed, la condici\u00f3n humana deber\u00eda ser objeto esencial de cualquier educaci\u00f3n. Este cap\u00edtulo indica como, a partir de las disciplinas actuales, es posible reconocer la unidad y la complejidad humanas reuniendo y organizando conocimientos dispersos en las ciencias de la naturaleza, en las ciencias humanas, la literatura y la filosof\u00eda y mostrar la uni\u00f3n indisoluble entre la unidad y la diversidad de todo lo que es humano.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo IV: Ense\u00f1ar la identidad terrenal <\/strong><\/p>\n<p>En lo sucesivo, el destino planetario del g\u00e9nero humano ser\u00e1 otra realidad fundamental ignorada por la educaci\u00f3n. El conocimiento de los desarrollos de la era planetaria que van a incrementarse en el siglo XXI, y el reconocimiento de la identidad terrenal que ser\u00e1 cada vez m\u00e1s indispensable para cada uno y para todos, debe convertirse en uno de los mayores objetos de la educaci\u00f3n.\u00a0 Es pertinente ense\u00f1ar la historia de la era planetaria que comienza con la comunicaci\u00f3n de todos los continentes en el siglo XVI y mostrar c\u00f3mo se volvieron intersolidarias todas las partes del mundo sin por ello ocultar las opresiones y dominaciones que han asolado a la humanidad y que a\u00fan no han desaparecido.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que se\u00f1alar la complejidad de la crisis planetaria que enmarca el siglo XX mostrando que todos los humanos, confrontados desde ahora con los mismos problemas de vida y muerte, viven en una misma comunidad de destino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo V: Enfrentar las incertidumbres\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>Las ciencias nos han hecho adquirir muchas certezas, pero de la misma manera nos han revelado, en el siglo XX, innumerables campos de incertidumbre. La educaci\u00f3n deber\u00eda comprender la ense\u00f1anza de las incertidumbres que han aparecido en las ciencias f\u00edsicas (microf\u00edsica, termodin\u00e1mica, cosmolog\u00eda), en las ciencias de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica y en las ciencias hist\u00f3ricas. Se tendr\u00edan que ense\u00f1ar principios de estrategia que permitan afrontar los riesgos, lo inesperado, lo incierto, y modificar su desarrollo en virtud de las informaciones adquiridas en el camino. Es necesario aprender a navegar en un oc\u00e9ano de incertidumbres a trav\u00e9s de archipi\u00e9lagos de certeza. \u00a0 La f\u00f3rmula del poeta griego Eur\u00edpides que data de hace 25 siglos est\u00e1 ahora m\u00e1s actual que nunca. \u00abLo esperado no se cumple y para lo inesperado un dios abre la puerta\u00bb. El abandono de los conceptos deterministas de la historia humana que cre\u00edan poder predecir nuestro futuro, el examen de los grandes acontecimientos y accidentes de nuestro siglo que fueron todos inesperados, el car\u00e1cter en adelante desconocido de la aventura humana, deben incitarnos a preparar nuestras mentes para esperar lo inesperado y poder afrontarlo. Es imperativo que todos aquellos que tienen la carga de la educaci\u00f3n est\u00e9n a la vanguardia con la incertidumbre de nuestros tiempos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo VI: Ense\u00f1ar la comprensi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n es al mismo tiempo medio y fin de la comunicaci\u00f3n humana. Ahora bien, la educaci\u00f3n para la comprensi\u00f3n est\u00e1 ausente de nuestras ense\u00f1anzas. El planeta necesita comprensiones mutuas en todos los sentidos. Teniendo en cuenta la importancia de la educaci\u00f3n para la comprensi\u00f3n en todos los niveles educativos y en todas las edades, el desarrollo de la comprensi\u00f3n necesita una reforma de las mentalidades. Tal debe ser la tarea para la educaci\u00f3n del futuro.<\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n mutua entre humanos, tanto pr\u00f3ximos como extra\u00f1os es en adelante vital para que las relaciones humanas salgan de su estado b\u00e1rbaro de incomprensi\u00f3n. De all\u00ed, la necesidad de estudiar la incomprensi\u00f3n desde sus ra\u00edces, sus modalidades y sus efectos. Este estudio ser\u00eda tanto m\u00e1s importante cuanto que se centrar\u00eda, no s\u00f3lo en los s\u00edntomas, sino en las causas de los racismos, las xenofobias y los desprecios. Constituir\u00eda, al mismo tiempo, una de las bases m\u00e1s seguras para la educaci\u00f3n por la paz, a la cual estamos ligados por esencia y vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo VII: La \u00e9tica del g\u00e9nero humano<\/strong><\/p>\n<p>La educaci\u00f3n debe conducir a una \u00abantropo-\u00e9tica\u00bb, considerando el car\u00e1cter ternario de la condici\u00f3n humana, que es el de individuo &lt;-&gt; sociedad &lt;-&gt; especie. En este sentido, la \u00e9tica individuo\/especie necesita un control mutuo de la sociedad por el individuo y del individuo por la sociedad, es decir la democracia; la \u00e9tica individuo &lt;-&gt; especie convoca a la ciudadan\u00eda terrestre en el siglo XXI.<\/p>\n<p>La \u00e9tica no se podr\u00eda ense\u00f1ar con lecciones de moral. Ella debe formarse en las mentes a partir de la conciencia de que el humano es al mismo tiempo individuo, parte de una sociedad, parte de una especie. Llevamos en cada uno de nosotros esta triple realidad. De igual manera, todo desarrollo verdaderamente humano debe comprender el desarrollo conjunto de las autonom\u00edas individuales, de las participaciones comunitarias y la conciencia de pertenecer a la especie humana.<\/p>\n<p>De all\u00ed, se esbozan las dos grandes finalidades \u00e9tico-pol\u00edticas del nuevo milenio: establecer una relaci\u00f3n de control mutuo entre la sociedad y los individuos por medio de la democracia y concebir la Humanidad como comunidad planetaria. La educaci\u00f3n debe no s\u00f3lo contribuir a una toma de conciencia de nuestra Tierra-Patria, sino tambi\u00e9n permitir que esta conciencia se traduzca en la voluntad de realizar la ciudadan\u00eda terrenal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo educar para un futuro sostenible? La evoluci\u00f3n hacia cambios fundamentales de nuestros estilos de vida y nuestros comportamientos exige una revisi\u00f3n de la educaci\u00f3n, pues uno de los desaf\u00edos m\u00e1s dif\u00edciles es el de modificar nuestro pensamiento de manera que haga frente a la creciente complejidad, la rapidez de los cambios y la imprevisibilidad&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[161],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-55240","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad-en-cambio","entry","no-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55240","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55240"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55240\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60420,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55240\/revisions\/60420"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55240"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55240"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55240"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=55240"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}