{"id":55267,"date":"2010-11-24T00:00:00","date_gmt":"2010-11-24T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"una_ensenanza_de_la_calidad_en_la_si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/una_ensenanza_de_la_calidad_en_la_si\/","title":{"rendered":"La ense\u00f1anza de la calidad en la simbolog\u00eda del mito del nacimiento de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p>El mito de la encarnaci&oacute;n y de la natividad ten&iacute;a, para nuestros antepasados, una potencia expresiva y ontol&oacute;gica enorme: un Dios que se encarna en un d&eacute;bil ni&ntilde;o, en el portal de&nbsp; Bel&eacute;n, nacido de una madre virgen, al que, desde su nacimiento, los &aacute;ngeles, las almas sencillas y los sabios reconocen como el Hijo de Alt&iacute;simo. El Hijo de Dios, en sentido esencial, viene para salvarnos, para liberarnos del pecado, para traernos la vida eterna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>L&rsquo;ensenyament de la qualitat en la simbologia del mite del naixement de Jes&uacute;s<\/p>\n<p>Mito potente, profundo y tierno, que canta el amor de Dios a los hombres y la esperanza radical de nuestra especie.<\/p>\n<p>El Dios residual que queda ya no soporta este potente mito que se ha vuelto incre&iacute;ble. Ya s&oacute;lo queda el potente mito c&oacute;smico con referencia al maestro Jes&uacute;s de Nazaret, s&oacute;lo accesible a los que han cultivado lo suficiente su esp&iacute;ritu para comprenderlo y vivirlo.<\/p>\n<p>Ha sido una gran p&eacute;rdida la disoluci&oacute;n progresiva y casi imperceptible, pero profunda y sin vuelta atr&aacute;s, de las creencias que soportaban esta mitolog&iacute;a; y, a la vez una gran ganancia para el acceso a la comprensi&oacute;n y vivencia de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real que no se apoye en creencia alguna, pero que se sustente y fundamente en los grandes maestros de la calidad humana, como Jes&uacute;s de Nazaret.<\/p>\n<p>Por el momento, una gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n queda desmantelada. Veremos, con el tiempo, c&oacute;mo hacer llegar a toda la poblaci&oacute;n la riqueza que esta situaci&oacute;n nos ha abierto con respecto al mito del nacimiento de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Partimos del dato de que el mito del nacimiento es un mito c&oacute;smico aut&oacute;nomo, muy anterior al nacimiento de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Es un potente mito que pone de relieve, de una manera muy acertada y detallada, el doble acceso a la realidad que tenemos los humanos: un acceso a lo real relativo a nuestras necesidades de vivientes, y un acceso a lo real absoluto.<\/p>\n<p>La dimensi&oacute;n relativa de lo real y la dimensi&oacute;n absoluta no son dos realidades; ambas son esta misma realidad que se nos muestra bajo dos aspectos, pero que en realidad no son dos, sino una &uacute;nica realidad.<\/p>\n<p>El mito habla de esta nuestra condici&oacute;n peculiar humana, que nos diferencia de las otras especies animales; y expresa c&oacute;mo la totalidad de la realidad y el cosmos entero tiene para nosotros esas dos dimensiones, como una unidad.<\/p>\n<p>El mito dice que toda la realidad que vemos, tocamos, sentimos y vivimos en nuestra vida cotidiana: el cielo estrellado, la noche, la tierra, nuestra propia especie en la figura de una mujer, los animales, est&aacute;n pre&ntilde;ados de la dimensi&oacute;n absoluta. Esa dimensi&oacute;n absoluta se muestra desde las entra&ntilde;as mismas de todas las realidades del cosmos.<\/p>\n<p>Y para quien advierte que todo lo que damos por real est&aacute; pre&ntilde;ado de lo absoluto, de &ldquo;lo que es&rdquo;, &ldquo;del que es&rdquo;, es como si presenciara un parto. Es como si toda la realidad pariera, y pariendo nos mostrara lo que tiene en su seno: &ldquo;lo que realmente es&rdquo;, la dimensi&oacute;n absoluta, Dios.<\/p>\n<p>Es como un parto del cosmos entero, es un parto en el que nadie nace, porque el que es dado a luz es el que siempre ha sido y es.<\/p>\n<p>El mito es aut&oacute;nomo, tiene significado por s&iacute; mismo, pero cuando los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s ven en &Eacute;l &ldquo;al que es&rdquo;, narran su nacimiento aplic&aacute;ndole ese mito c&oacute;smico ancestral. Aplic&aacute;ndoselo afirman la grandeza de Jes&uacute;s y afirman tambi&eacute;n que Jes&uacute;s muestra y es esa dimensi&oacute;n de la que el cosmos entero est&aacute; pre&ntilde;ado. Como la dimensi&oacute;n absoluta no es &ldquo;otra&rdquo; del cosmos, as&iacute; lo que Jes&uacute;s muestra en su persona no es &ldquo;otro&rdquo; del cosmos. Y nosotros somos eso.<\/p>\n<p>El gran mito del nacimiento proclama la verdad de todo y la unidad radical de todo, y si unidad, amor. Lo mismo que proclam&oacute; Jes&uacute;s y todos los grandes maestros de profundidad en la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva el mito de navidad no es un cuento sentimental sino un gran mito c&oacute;smico que proclama, para quien sabe comprenderlo, una gran verdad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La narraci&oacute;n del nacimiento de Jes&uacute;s no es una narraci&oacute;n de hechos, no es una cr&oacute;nica, es una representaci&oacute;n, una simbolizaci&oacute;n de lo que fue la ense&ntilde;anza central de Jes&uacute;s, de su revelaci&oacute;n: el conocimiento silencioso.<\/p>\n<p>Para hacerlo tomaron los elementos centrales de un mito ancestral, el del nacimiento de dioses y h&eacute;roes, para simbolizar, en lo posible, esa inefable revelaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La narraci&oacute;n del nacimiento est&aacute; formada por unos s&iacute;mbolos centrales, ensartados en una narraci&oacute;n. Esa es la estructura com&uacute;n de los mitos: s&iacute;mbolos poderosos ensartados en una narraci&oacute;n. La narraci&oacute;n s&oacute;lo pretende poner de relieve a los s&iacute;mbolos centrales.<\/p>\n<p>Los s&iacute;mbolos centrales de la narraci&oacute;n del nacimiento son <em>la noche c&oacute;smica<\/em>, <em>la cueva<\/em> y <em>el seno de una madre<\/em>. En realidad son tres s&iacute;mbolos confluyentes porque insisten en una misma idea desde una triple perspectiva: una perspectiva c&oacute;smica, otra terrestre y otra humana.<\/p>\n<p>Para comprender la profundidad del mensaje del mito de la natividad, basta con prestar atenci&oacute;n a esos tres grandes s&iacute;mbolos.<\/p>\n<p><strong> <\/strong>Jes&uacute;s, la Luz del mundo, nace en el momento central de la noche c&oacute;smica, desde las tinieblas del seno de la tierra en una cueva, y de la oscuridad de las entra&ntilde;as de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>Los s&iacute;mbolos del mito parecen&nbsp; sugerir la contraposici&oacute;n de la luz y la oscuridad, la contraposici&oacute;n de la luz y las tinieblas, pero no es as&iacute;. En la oscura noche brilla la comprensi&oacute;n de la inmensidad y el sentimiento de lo ilimitado, como no puede sugerirlo la luz del sol.  Las tinieblas de los abismos de la tierra o la oscuridad del seno de una madre son m&aacute;s elocuentes que los campos abiertos.<\/p>\n<p>Esos tres tipos de tinieblas, la del cosmos, la del seno de la tierra y la de las entra&ntilde;as de una madre, son oscuridades que iluminan la mente y el sentir m&aacute;s que el claro d&iacute;a.<\/p>\n<p>Estas tres oscuridades-luz, no son tres, sino una sola.<\/p>\n<p>C&oacute;mo llamaremos a esa oscuridad, &iquest;oscuridad luminosa o claridad oscura?<\/p>\n<p>As&iacute; es la luz que Jes&uacute;s trajo al mundo con su vida y su muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El mito narra que en Jes&uacute;s se encarna el Hijo de Dios en un infante jud&iacute;o.<\/p>\n<p>Esa afirmaci&oacute;n es oscura como la noche c&oacute;smica. En ella se dice que ese humilde reci&eacute;n nacido es la Luz de Dios venida al mundo.<\/p>\n<p>La vida y la muerte de Jes&uacute;s nos mostraron &ldquo;al que es&rdquo;, al absoluto, al Padre. &Eacute;l fue esa revelaci&oacute;n. Esa revelaci&oacute;n de Jes&uacute;s es la que simboliza el mito de la navidad, retrotray&eacute;ndola a su nacimiento.<\/p>\n<p>La verdad que nos trajo Jes&uacute;s, la verdad del Dios Padre, es la verdad absoluta.<\/p>\n<p>Una verdad que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de las pobres y limitadas posibilidades de nuestro cerebro y nuestro coraz&oacute;n. Una verdad que excede todas nuestras posibilidades de representaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sabemos de su verdad con una certeza inquebrantable, pero ni la podemos individualizar, diferenci&aacute;ndola de las otras verdades (toda diferenciaci&oacute;n ser&iacute;a hija de una formulaci&oacute;n, y la verdad de Jes&uacute;s no es ninguna formulaci&oacute;n), ni la podemos acotar, ni la podemos representar.<\/p>\n<p>Es una verdad vac&iacute;a, sin l&iacute;mites, que lo abarca todo.<\/p>\n<p>Y es una verdad que lo abarca todo, porque de nada puede ser diferenciada.<\/p>\n<p>Es la verdad de todo, porque est&aacute; vac&iacute;a de toda posible objetivaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Y porque es inobjetivable la vivimos como nada.<\/p>\n<p>Es certeza completa y es vac&iacute;o completo.<\/p>\n<p>Es peso de certeza, pero es certeza de nada.<\/p>\n<p>Es presencia indudable, pero es presencia de nadie.<\/p>\n<p>Es la luz del absoluto, pero, por los rasgos descritos, es luz tenebrosa.<\/p>\n<p>Es como la noche del cosmos, oscura como los espacios infinitos, pero plagada de galaxias de soles.<\/p>\n<p>Es como las entra&ntilde;as de la tierra y como el seno de Mar&iacute;a, oscuras, pero dadoras de vida.<\/p>\n<p>Desde la revelaci&oacute;n de Jes&uacute;s, simbolizada en el mito de su nacimiento, la luz m&aacute;s intensa y las tinieblas de la noche ya no est&aacute;n separadas para nosotros, est&aacute;n indisolublemente juntas.<\/p>\n<p>La luz del absoluto es tan pura e intensa que resulta tenebrosa para nuestros humildes ojos de animales vivientes.<\/p>\n<p>Y la tiniebla de la presencia del absoluto es m&aacute;s deslumbrante que el sol de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>En este grandioso mito no hay nada que creer y s&iacute; mucho que comprender, verificar y realizar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mito de la encarnaci&oacute;n y de la natividad ten&iacute;a, para nuestros antepasados, una potencia expresiva y ontol&oacute;gica enorme: un Dios que se encarna en un d&eacute;bil ni&ntilde;o, en el portal de&nbsp; Bel&eacute;n, nacido de una madre virgen, al que, desde su nacimiento, los &aacute;ngeles, las almas sencillas y los sabios reconocen como el Hijo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[160],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-55267","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-calidad-humana","entry","no-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55267"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55267\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55267"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=55267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}