{"id":55398,"date":"2011-05-25T00:00:00","date_gmt":"2011-05-25T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-16T11:44:02","modified_gmt":"2016-09-16T09:44:02","slug":"guia_de_perplejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/guia_de_perplejos\/","title":{"rendered":"Gu\u00eda de perplejos"},"content":{"rendered":"<p>Selecci\u00f3n del cap\u00edtulo 8, \u201cUna \u00e9tica sin absolutos\u201d, del libro: Despu\u00e9s de Dios: la religi\u00f3n y las redes de la ciencia, el arte, las finanzas y la pol\u00edtica. Madrid, Siruela, 2011. pgs. 391-403. Saber m\u00e1s: <a href=\"http:\/\/www.siruela.com\/archivos\/fragmentos\/DespuesdeDiosfrag.pdf\" target=\"_blank\">www.siruela.com\/archivos\/fragmentos\/DespuesdeDiosfrag.pdf<\/a><\/p>\n<p>Una sensaci\u00f3n de crisis domina el mundo de hoy. A medida que las antiguas figuras y patrones se desmoronan, se percibe que nos encontramos en un punto cr\u00edtico, pero a\u00fan no se pueden discernir los contornos del llamado nuevo orden mundial. este malestar no es el simple resultado de la ansiedad que acompa\u00f1a y caracteriza al nuevo milenio. M\u00e1s bien hay una creciente conciencia de que las estructuras mismas que constituyen el mundo cambian cada vez m\u00e1s deprisa, de modo que la realidad misma se transforma de manera inesperada. Estos momentos de transici\u00f3n tienden a generar inseguridad e incertidumbre. En nuestros d\u00edas, como en la \u00e9poca de Lutero, el suelo se abre bajo nuestros pies y todo el mundo trata de encontrar un fundamento firme que, una vez m\u00e1s, pueda proporcionar sentido y prop\u00f3sito a la vida. Con un presente inquietante y un futuro incierto, muchos de los perplejos se vuelven hacia el pasado para encontrar una gu\u00eda. Si los cambios que est\u00e1n teniendo lugar son, de hecho, radicales, esta estrategia est\u00e1 condenada al fracaso. Los antiguos mapas no pueden proporcionar una gu\u00eda correcta para los nuevos territorios.<\/p>\n[&#8230;] es necesario desarrollar una \u00e9tica global de la vida que pueda guiar las decisiones individuales e impulsar pol\u00edticas sociales desde el nivel local hasta el internacional. Para lograr este ambicioso objetivo, no es suficiente criticar y oponerse a posturas que se consideran problem\u00e1ticas, porque, como Kierkegaard observ\u00f3 una vez, hacer lo contrario tambi\u00e9n es una forma de imitaci\u00f3n. Lo que se necesita es una concienzuda reformulaci\u00f3n de las cuestiones para articular una nueva visi\u00f3n del mundo que no s\u00f3lo nos ayude a entender el lugar que ocupamos en \u00e9l, sino que tambi\u00e9n proporcione una serie e principios rectores que nos sirvan para manejar conflictos que a menudo parecen inmanejables. He estado planteando este esquema alternativo desde el principio del libro. [&#8230;] La cuesti\u00f3n es: \u00bfcu\u00e1l es el \u201cdeber\u00eda ser\u201d que el \u201ces\u201d alberga? Si, como he sostenido, la vida es una red adaptativa compleja en la que todo es codependiente y coevoluciona, el absolutismo debe dejar paso al relacionalismo. En la red infinita de la vida, nada es absoluto porque todo est\u00e1 relacionado. [&#8230;] El relacionalismo proporciona los contornos dentro de los cuales puede articularse una \u00e9tica de la vida global adecuada para la naciente cultura de redes. [&#8230;]\n<p>Teniendo presentes estas ideas, cuatro principios rectores deber\u00edan guiar a los perplejos cuando intentan formular pol\u00edticas y programas en la cultura de redes.<\/p>\n<h4>1. Abrazar la complejidad<\/h4>\n<p>Aunque la creciente complejidad puede resultar abrumadora, tambi\u00e9n puede enriquecer la vida al estimular las diferencias creadoras. Los que consideran que la complejidad es amenazante tratan de evitar lo extra\u00f1o y protegen lo conocido manteni\u00e9ndolo todo igual. Sin embargo, en la medida en que la identidad y la diferencia, la unicidad y la multiplicidad, la unidad y la pluralidad no son opuestos excluyentes, sino codependientes, la producci\u00f3n de diferencias en redes complejas no tiene por qu\u00e9 conducir al conflicto. Una mayor diversidad puede fortalecer la vida y hacer que los sistemas naturales, sociales, culturales y tecnol\u00f3gicos sean m\u00e1s s\u00f3lidos, de modo que aumente su viabilidad. En cambio, la reducci\u00f3n de la heterogeneidad a la homogeneidad hace que los sistemas sean m\u00e1s fr\u00e1giles y vulnerables. Para los que aprecian el valor de la complejidad, la sutileza y los matices son virtudes importantes. En un mundo dominado por la l\u00f3gica excluyente del o\/o, la insistencia en que las cosas no son ni simplemente de esta manera ni de la otra se tilda demasiado a menudo de confusi\u00f3n mental que no resuelve nada, que debe ser rechazada en nombre de la claridad que se supone que requiere la acci\u00f3n decidida. Pero la claridad no es, necesariamente, una virtud, y la decidibilidad puede ser destructora en un mundo complejo en el que las cosas no siempre son claras.<\/p>\n<h4>2. Promover la cooperaci\u00f3n tanto como la competencia<\/h4>\n<p>Desde el nivel molecular hasta el humano, la vida, seg\u00fan hemos descubierto, supone tanto la cooperaci\u00f3n como la competencia. La combinaci\u00f3n de una concepci\u00f3n simplificada de la individualidad aut\u00f3noma con la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de Darwin y la econom\u00eda pol\u00edtica de Smith ha llevado a privilegiar la competencia por encima de la cooperaci\u00f3n en todos los reinos de la vida. Las diferentes versiones de estos esquemas \u201cmusculares\u201d presuponen, y a la vez promueven, la l\u00f3gica dualista del o\/o, que, cuando se lleva al extremo, degenera en un conflicto destructor. Aunque la competencia es necesaria para todo organismo, organizaci\u00f3n o sistema sano, es fatal si no se aten\u00faa con la cooperaci\u00f3n. A medida que aumenta la interdependencia, se hace m\u00e1s importante promover estrategias de cooperaci\u00f3n.<\/p>\n<h4>3. Aceptar la volatilidad<\/h4>\n<p>Aunque la volatilidad y la inseguridad que acompa\u00f1an a una mayor complejidad pueden ser destructoras, tambi\u00e9n son condiciones necesarias para la creatividad. La creatividad emerge entre el exceso y la insuficiencia de orden. Por un lado, la seguridad engendra estancamiento, lo cual tiende\u00a0 a reprimir la infinita agitaci\u00f3n de la vida y, por otro lado, la vida es imposible cuando el orden se disuelve por completo. Como la emergencia creadora ocurre en condiciones lejanas al equilibrio, la volatilidad y la inestabilidad que engendra proporcionan oportunidades que no tienen por qu\u00e9 ser amenazantes. Puesto que las acciones y los acontecimientos genuinamente creadores desestabilizan de forma inevitable los sistemas y estructuras, cierta deconstrucci\u00f3n es un momento necesario de todo proceso constructor.<\/p>\n<h4>4. Cultivar la incertidumbre<\/h4>\n<p>La certeza es el s\u00edntoma de la muerte; la incertidumbre, el pulso de la vida. La muerte es posible, por supuesto, antes del final de la vida; la muerte en vida ocurre cuando parece que se han agotado las posibilidades porque el futuro no es otra cosa que la repetici\u00f3n del pasado. Esta condici\u00f3n es la desesperaci\u00f3n (lat\u00edn desperare: de-, \u201cinversi\u00f3n\u201d; sperare, \u201ctener esperanza\u201d): sufrir la desesperaci\u00f3n es no tener esperanza. La esperanza es la huella fugaz de la apertura inagotable de los sistemas y estructuras sin los cuales la vida es imposible. Sin la incertidumbre, no hay futuro, y sin un futuro, no hay esperanza. Alimentar la incertidumbre sirve como correctivo terap\u00e9utico para toda verdad que se pretende absoluta. Puesto que la incertidumbre se\u00f1ala el huidizo horizonte de la vida, el futuro se ve menos amenazado por los que dudan que por los que verdaderamente creen e insisten en que su v\u00eda es la \u00fanica v\u00eda. Puesto que el conocimiento inevitablemente incluye, como condici\u00f3n de su propia posibilidad, lo que es incomprensible, siempre es incompleto. El reconocimiento de este car\u00e1cter incompleto deriva en la docta ignorancia que nos mantiene abiertos a lo inesperado, que es el regalo del futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando se toman en conjunto, estos cuatro principios sugieren que la \u00fanica \u00e9tica adecuada para la emergente cultura de redes es una \u00e9tica sin absolutos. Los principios rectores del relacionalismo ponen en cuesti\u00f3n lo que he identificado como los principios m\u00e1s importantes que moldean gran parte de la moral personal y de la pol\u00edtica p\u00fablica en la actualidad.<\/p>\n<h4>1. Dualismo<\/h4>\n<p>El relacionalismo sustituye el o\/o del absolutismo con el ni\/ni que subvierte las oposiciones claras. El reconocimiento de la complejidad no necesariamente conduce a la indecibilidad, sino que puede promover unas decisiones deliberadas que sean sensibles a sus limitaciones inevitables, as\u00ed como a la posibilidad de sus ramificaciones impredecibles.<\/p>\n<h4>2. Fundacionalismo<\/h4>\n<p>No parece haber ning\u00fan fondo o fundamento subyacente que pueda garantizar el sentido y prop\u00f3sito de la vida. M\u00e1s precisamente, el fundamento infundamentado del que todo emerge y al que todo vuelve (sin llegar a cerrar el c\u00edrculo) se acerca retir\u00e1ndose, de tal manera que pone en cuesti\u00f3n todo fundamento que parec\u00eda seguro. La ausencia de fondo deriva en la interminable agitaci\u00f3n de la vida, en la que todo est\u00e1 en movimiento y en la que (el) todo fluye.<\/p>\n<h4>3. Proliferaci\u00f3n de posibilidades de elecci\u00f3n<\/h4>\n<p>Aunque la decisi\u00f3n libre es definitoria de la subjetividad, la elecci\u00f3n no es un fin en s\u00ed mismo. La proliferaci\u00f3n de las posibilidades de elecci\u00f3n no tiene ninguna consecuencia si su contenido es trivial o, incluso, destructor. Lo que se elige es tan importante como el hecho de elegir. Adem\u00e1s, en un mundo interconectado, la limitaci\u00f3n de las posibilidades de elecci\u00f3n es, a veces, un bien com\u00fan y, como tal, puede ser un imperativo \u00e9tico. En la sociedad contempor\u00e1nea, la ideolog\u00eda de la elecci\u00f3n promueve un consumismo que amenaza con escapar al control, En esta situaci\u00f3n, limitar las alternativas estableciendo razonables par\u00e1metros de restricci\u00f3n puede, en realidad, promover la creatividad.<\/p>\n<h4>4. Regulaci\u00f3n y desregulaci\u00f3n<\/h4>\n<p>Lutero lo formul\u00f3 claramente: desregular lo privado y, cuando sea necesario, regular lo p\u00fablico. La ideolog\u00eda neoconservadora y neoliberal de la desregulaci\u00f3n descansa sobre un desencaminado fundamentalismo de mercado que supone una antropolog\u00eda equivocada, Se cree que el mercado es, como el Dios trascendente, omnisciente, omnipotente y omnipresente, y en tanto que los seres humanos tienen un conocimiento limitado, las intervenciones de \u00e9stos son, inevitablemente, contraproducentes. Si el mercado sabe lo que es mejor, la pol\u00edtica m\u00e1s prudente es dejarlo funcionar por s\u00ed solo. Esta l\u00ednea de an\u00e1lisis presupone una relaci\u00f3n externa entre los agentes individuales y el sistema econ\u00f3mico en su conjunto que es, simplemente err\u00f3nea. Las redes y los sujetos se relacionan \u00edntegramente, m\u00e1s que externamente. En consecuencia, la acci\u00f3n humana es la autodeterminaci\u00f3n del mismo sistema, y no una intervenci\u00f3n externa en una estructura aparentemente aut\u00f3noma. En los bucles no lineales de las redes adaptativas complejas, los diferentes esquemas proporcionan regulaci\u00f3n en cada nivel. A medida que la red de redes se hace consciente de s\u00ed misma en la conciencia y la autoconciencia humanas, la regulaci\u00f3n se hace deliberada y debe ser guiada por normas elegidas con cuidado. La cuesti\u00f3n, pues, no es si hay que regular o no, sino qu\u00e9 principios deber\u00edan guiar la regulaci\u00f3n. Como el conocimiento es necesariamente limitado y los efectos pueden ser desproporcionados con respecto a sus causas, todas las decisiones reguladoras y desreguladoras deben hacerse con extrema precauci\u00f3n. Si, como he sostenido, la trayectoria del proceso evolutivo va hacia una mayor conectividad, cada vez ser\u00e1 m\u00e1s urgente desarrollar una \u00e9tica sin absolutos que pueda sostener y enriquecer la infinita complejidad de la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211;<\/p>\n<p><em><strong>Mark C. Taylor<\/strong> (Plainfield, Nueva Jersey, 1945), fil\u00f3sofo de las religiones y colaborador de The New York Times y Los Angeles Times, estudi\u00f3 en la Universidad de Harvard y es catedr\u00e1tico de religi\u00f3n. Desde 2007 es director del departamento de Religi\u00f3n de la universidad de Columbia. Ha escrito una veintena de libros sobre teolog\u00eda, filosof\u00eda, arquitectura, tecnolog\u00eda, etc., entre ellos About Religion: Economies of Faith in Virtual Culture (1999), The Moment of Complexity (2003), Mystic Bones (2006) o Field notes from elsewhere. Reflections on dying and living (2009)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Selecci\u00f3n del cap\u00edtulo 8, \u201cUna \u00e9tica sin absolutos\u201d, del libro: Despu\u00e9s de Dios: la religi\u00f3n y las redes de la ciencia, el arte, las finanzas y la pol\u00edtica. Madrid, Siruela, 2011. pgs. 391-403. Saber m\u00e1s: www.siruela.com\/archivos\/fragmentos\/DespuesdeDiosfrag.pdf Una sensaci\u00f3n de crisis domina el mundo de hoy. 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