{"id":55411,"date":"2010-03-27T00:00:00","date_gmt":"2010-03-27T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-14T12:45:01","modified_gmt":"2016-09-14T10:45:01","slug":"el_asombro-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el_asombro-2\/","title":{"rendered":"El asombro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Una cosa es existir. Otra, muy distinta, es darse cuenta de que uno existe. La planta existe, ocupa un lugar en el espacio y dispone de un tiempo de vida, pero ella no sabe que existe. Nunca lo llegar\u00e1 a saber, nunca podr\u00e1 tomar distancia de la realidad natural, ni se preguntar\u00e1 por el sentido de la existencia. La oruga tambi\u00e9n existe, pero no sabe que tiene el don de ser, que goza de esta maravillosa posibilidad. No experimenta la sorpresa de existir, ni el v\u00e9rtigo del fluir temporal.<\/p>\n<p>Una cosa es mirar, otra es admirarse de la realidad. La admiraci\u00f3n va estrechamente vinculada a la operaci\u00f3n de tomar distancia.<\/p>\n<p>El mirar focaliza la atenci\u00f3n en un objeto, mientras que la admiraci\u00f3n exige una parada en el tiempo, una visi\u00f3n de conjunto que va unida al sobrecogimiento. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando uno toma consciencia de que existe, pudiendo no existir, emprende un viaje que no sabe ad\u00f3nde le conducir\u00e1. Es un viaje sin posible retorno. El hecho de existir s\u00f3lo llega a convertirse en sorpresa para aquel ser que tiene capacidad de tomar distancia, de ver el mundo como un todo y de verse a s\u00ed mismo como un ser contingente. La contingencia es el reconocimiento del car\u00e1cter ef\u00edmero del propio ser, la constataci\u00f3n del car\u00e1cter relativo, ef\u00edmero, insignificante del propio ser. (&#8230;) Excepto el ser humano, ning\u00fan ser vivo se sorprende de su propia existencia, del mero hecho de ser, de estar aqu\u00ed. (&#8230;) El extra\u00f1amiento es un rasgo espec\u00edficamente humano. Al distanciarse del conjunto de la naturaleza, al admirarse de ella, uno se siente extra\u00f1o en el mundo, fuera de lugar. El mundo deja de ser algo obvio, banal y conocido, para convertirse en algo profundo, misterioso y enigm\u00e1tico. (&#8230;)<\/p>\n<p>Sorprenderse es quedar sobrecogido ante algo. M\u00e1s coloquialmente: pasmado. Se trata de una experiencia an\u00edmica, sin previa anticipaci\u00f3n. Consiste en no saber a qu\u00e9 atenerse. De golpe, uno se percata de que est\u00e1 en el mundo, que existe, que ocupa un lugar y un tiempo, que podr\u00eda no haber existido jam\u00e1s, que no era necesaria su existencia. (&#8230;) Consiste en saberse siendo. Es la toma de conciencia de que se est\u00e1 existiendo, la autoconciencia de ser, pero no en el plano puramente intelectual o no\u00e9tico, sino en el plano existencial.<\/p>\n<p>Un primer obst\u00e1culo para vivir esta experiencia de corte metaf\u00edsico es la inconsciencia. Con demasiada frecuencia se parte de la idea de que existir, esto de estar en el mundo, es una exigencia, algo necesario. No se percibe como un don, como algo completamente inmerecido, como una posibilidad \u00fanica que se hace realidad entre millones de posibilidades. Si uno no es consciente de que est\u00e1 existiendo pudiendo no haber existido, no puede tampoco sorprenderse ni alegrarse por el hecho de existir.<br \/>\nOtro obst\u00e1culo para vivir esta sorpresa es la no aceptaci\u00f3n de las condiciones que nos han engendrado; con demasiada frecuencia pensamos que ten\u00edamos que haber existido, que estaba fatalmente determinado desde el principio de la historia, independientemente de las circunstancias hist\u00f3ricas. Y, sin embargo, todo ser humano es el fruto de un azaroso itinerario de encuentros y de situaciones sin el que jam\u00e1s hubiere existido.<\/p>\n<p>Un \u00faltimo obst\u00e1culo para vivir la sorpresa de existir es la no aceptaci\u00f3n de la existencia de las personas y dem\u00e1s seres que nos rodean, tal y como son. (&#8230;) Sorprenderse de que existan los otros es un modo de reconocer su valor, de apreciar su ser y lleva a practicar m\u00e1s intensamente la estima por los otros. (&#8230;) La sorpresa es el punto de partida de la pregunta filos\u00f3fica, del \u201cno saber que quiere saber\u201d. Al sorprendernos ante algo, nos interesamos por ello, filosofamos. En definitiva, la sorpresa es el principio del preguntar y la base del desarrollo del conocimiento en todas sus vertientes. \u00c9ste exige, necesariamente, la interrogaci\u00f3n, el preguntar por, el asombro frente al hecho de existir, Cuando todo ello late profundamente en el ser humano, late en \u00e9l la vida espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(* extracto de la obra: Inteligencia espiritual. Barcelona, Plataforma, 2010. pgs. 109-117)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una cosa es existir. Otra, muy distinta, es darse cuenta de que uno existe. La planta existe, ocupa un lugar en el espacio y dispone de un tiempo de vida, pero ella no sabe que existe. 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