{"id":55416,"date":"2009-09-22T00:00:00","date_gmt":"2009-09-22T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"ponencia_de_maria_corbi_6_encuentro-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/ponencia_de_maria_corbi_6_encuentro-2\/","title":{"rendered":"Ponencia de Mari\u00e0 Corb\u00ed &#8211; 6\u00ba Encuentro Internacional"},"content":{"rendered":"<p>NO HAY CUALIDAD HUMANA PROFUNDA SIN DESEGOCENTRACI&Oacute;N, NI DESEGOCENTRACI&Oacute;N SIN ACTUACI&Oacute;N INCONDICIONAL A FAVOR DE TODA CRIATURA. M. Corb&iacute;.<\/p>\n<h4>Introducci&oacute;n breve.<\/h4>\n<p>Nos proponemos presentar la posibilidad de una profunda vida  espiritual, o dicho m&aacute;s de acuerdo con nuestra antropolog&iacute;a real, una  cualidad humana profunda, sin creencias, sin religiones ni dioses.<\/p>\n<p>La  exposici&oacute;n de esa cualidad humana profunda nos muestra su intr&iacute;nseca  conexi&oacute;n con un inter&eacute;s y amor incondicional por todo lo existente, y en  especial por nuestros hermanos de especie, de quienes depende la  sobrevivencia de las dem&aacute;s especies y de la vida entera del planeta.<\/p>\n<p>Tanto  la cualidad humana profunda, como su conexi&oacute;n intr&iacute;nseca con el inter&eacute;s  y amor sin condiciones, son hechos antropol&oacute;gicos, pero de una  antropolog&iacute;a que abarca todas nuestras dimensiones. Las religiones y  espiritualidades del pasado expresaron estas dimensiones antropol&oacute;gicas  con mitos y creencias, y desde una epistemolog&iacute;a m&iacute;tica.<br \/>Si lo  hicieron con esas formas, no fue porque fueran menos sabios o de menor  cualidad humana profunda, sino porque las condiciones culturales de  sobrevivencia les forzaron a ello. Nosotros ya no vivimos en sus  condiciones culturales y tenemos que alejarnos de sus formas de  representar y vivir; pero, si no somos necios, debemos esforzarnos por  heredar su profundo y gran legado, en nuestras nuevas formas culturales  de sobrevivencia.<\/p>\n<p>Si lo hicieron con esas formas, no fue porque fueran menos sabios o de menor cualidad humana profunda, sino porque las condiciones culturales de sobrevivencia les forzaron a ello. Nosotros ya no vivimos en sus condiciones culturales y tenemos que alejarnos de sus formas de representar y vivir; pero, si no somos necios, debemos esforzarnos por heredar su profundo y gran legado, en nuestras nuevas formas culturales de sobrevivencia.<\/p>\n<h3>1&ordf; Parte: No hay cualidad humana profunda sin desegocentraci&oacute;n.<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras haya egocentraci&oacute;n, hay depredaci&oacute;n. Eso comporta una comprensi&oacute;n y valoraci&oacute;n de la realidad en funci&oacute;n de las propias necesidades, lo que implica una modelaci&oacute;n de la realidad regida por los propios intereses.<\/p>\n<p>Toda modelaci&oacute;n es una deformaci&oacute;n; todo conocer interesado deforma aquello que conoce. Toda modelaci&oacute;n del conocer, que es una deformaci&oacute;n, arrastra consigo, tambi&eacute;n, una modelaci&oacute;n-deformaci&oacute;n del sentir de lo real. Sentimos nuestras necesidades y satisfacciones con respecto a lo real, m&aacute;s que lo real mismo. Sentimos nuestros deseos, temores y prop&oacute;sitos sobre lo real, no lo real.<\/p>\n<p>Nuestro conocer y sentir no conoce lo real, eso que hay ah&iacute;, sino lo que mi mente y mi coraz&oacute;n necesitan ver y sentir de lo real que hay ah&iacute;, desde la perspectiva de nuestras carencias y temores individuales y de grupo.<\/p>\n<p>Nuestras necesidades imponen lo que las cosas deben decir a nuestro pensar y sentir. Esas imposiciones son unas proyecciones que lanzamos a las cosas y a las personas y que encubren su verdadera realidad como un espeso velo. Eso es la ignorancia de la que hablan los maestros del esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p>Nuestras imposiciones de lo que deben decirnos y lo que debemos sentir con respecto a ellas, ocultan y acallan lo que las cosas y personas dir&iacute;an de ellas mismas, si call&aacute;ramos nuestras imposiciones.<\/p>\n<p>Por tanto lo que vemos y sentimos en las cosas no son las cosas y personas mismas, sino que nos vemos y sentimos a nosotros mismos, en relaci&oacute;n con las cosas y personas. No las vemos en ellas mismas, sino en funci&oacute;n de nuestros intereses, miedos, expectativas.<\/p>\n<p>Lo que no tiene que ver con nuestros intereses, directa o indirectamente, tendemos a no verlo, a no apreciarlo, a no sentirlo.<\/p>\n<p>Nuestro conocer y sentir est&aacute; en funci&oacute;n de nuestra depredaci&oacute;n, de nuestra actuaci&oacute;n interesada con todo lo que nos rodea. La necesidad que mueve toda nuestra acci&oacute;n es la ra&iacute;z de nuestra modelaci&oacute;n de lo real desde nuestro pensar y sentir, modelaci&oacute;n que es una deformaci&oacute;n y una imposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Nuestros sentidos perciben acotan y conforma todo lo real, son instrumentos de nuestra actitud y actividad depredadora. Vemos, percibimos, conocemos y sentimos lo que nuestra acci&oacute;n de depredaci&oacute;n tiene que ver, para actuar y satisfacer las necesidades del individuo y del grupo.<\/p>\n<p>En todo esto no hacemos m&aacute;s que cumplir con la ley general de los vivientes. En esto no somos superiores a una garrapata, una cucaracha, un rat&oacute;n, un perro o un tigre. Nuestra modelaci&oacute;n de lo real es m&aacute;s compleja, pero es igualmente modelaci&oacute;n y, por tanto, deformaci&oacute;n, encubrimiento de lo real.<\/p>\n<h4>\n<p>Nuestra cualidad espec&iacute;fica: la doble experiencia de lo real.<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La cualidad espec&iacute;ficamente humana, la que es la cualidad que nos diferencia como especie de las restantes especies animales es la doble experiencia de lo real:<\/p>\n<p>-una experiencia en funci&oacute;n de nuestras necesidades, relativa a ellas, la que hemos considerado y que nos hermana con las restantes especies animales,<\/p>\n<p>-y una experiencia absoluta; experiencia de lo real que hay ah&iacute;, sin relaci&oacute;n a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Esta segunda experiencia de lo real, no condicionada por nuestras necesidades ni por nuestra naturaleza depredadora, la llamamos absoluta porque no es relativa, no porque en s&iacute; tenga connotaci&oacute;n religiosa alguna.<\/p>\n<p>La noticia absoluta de lo real condiciona el grado de cualidad humana. Si no hubiera experiencia absoluta de lo real, no habr&iacute;a condici&oacute;n humana, nos sumergir&iacute;amos en la condici&oacute;n animal com&uacute;n a las otras especies, nos alejar&iacute;amos de nuestra condici&oacute;n espec&iacute;fica. Ahora bien, esa noticia absoluta de lo real puede ser expl&iacute;cita o s&oacute;lo impl&iacute;cita. Para salvar nuestra condici&oacute;n humana basta con que sea impl&iacute;cita.<\/p>\n<p>Pero no hay que confundirse; esa experiencia no relativa, absoluta, de lo real es tambi&eacute;n una caracter&iacute;stica propia de nuestra condici&oacute;n animal.<\/p>\n<p>La doble experiencia de lo real es un invento de una especie viviente para responder a los cambios del medio con m&aacute;s agilidad, m&aacute;s r&aacute;pidamente, sin tener que emplear en esa respuesta millones de a&ntilde;os, como las restantes especies. Es tambi&eacute;n un instrumento para cambiar en el medio lo que convenga, para poder sobrevivir mejor.<\/p>\n<p>Si los humanos no tuvi&eacute;ramos doble experiencia de lo real, estar&iacute;amos clavados a una sola interpretaci&oacute;n, a una sola lectura y valoraci&oacute;n de lo real y, por consiguiente a una sola actuaci&oacute;n en el medio, la que nos dictara nuestra programaci&oacute;n gen&eacute;tica, como les ocurre a todos los restantes animales, nuestros hermanos.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, nuestro doble acceso a lo real no denota una condici&oacute;n espiritual de nuestra manera de ser; es la forma de ver la realidad propia de un animal que ha creado, con su condici&oacute;n de hablante, una doble experiencia de lo real. Eso le permite cambiar su interpretaci&oacute;n, valoraci&oacute;n y actuaci&oacute;n con respecto a lo que le rodea, cuando convenga.<\/p>\n<p>&iquest;Para qu&eacute; se requiere esa doble dimensi&oacute;n de lo real? Para ser un depredador m&oacute;vil, m&aacute;s eficaz. Todo depredador es m&aacute;s libre, en sus actuaciones, que las presas de las que se alimenta; as&iacute; puede conocer sus costumbres, adaptarse a ellas y cazarlas. Nosotros somos los depredadores m&aacute;s m&oacute;viles, los m&aacute;s aptos para la depredaci&oacute;n. Somos la cumbre de la depredaci&oacute;n. Somos los superdepredadores.<\/p>\n<p>Somos los superdepredadores por antonomasia, porque somos capaces de adaptarnos a los cambios de las presas y del medio, e incluso somos capaces de adaptar el medio a nuestros propios prop&oacute;sitos.<\/p>\n<p>La doble experiencia de la realidad es la que nos confiere esa condici&oacute;n de superdepredadores. Esa doble experiencia de lo real nos ha hecho due&ntilde;os de todas las dem&aacute;s especies y de la tierra entera; nos ha convertido en los gestores del conjunto, seg&uacute;n nuestros intereses.<\/p>\n<p>Si no tuvi&eacute;ramos la experiencia absoluta, no relativa de lo real, confundir&iacute;amos lo que las cosas significan para nosotros, con las cosas mismas, como hacen todas las restantes especies animales.<\/p>\n<p>Si las cosas se identifican con lo que les imponen que digan nuestras necesidades, estar&iacute;amos fijados a una &uacute;nica objetivaci&oacute;n, interpretaci&oacute;n, valoraci&oacute;n; estar&iacute;amos fijados en un &uacute;nico modo de actuaci&oacute;n. No ser&iacute;amos los superdepredadores que somos.<\/p>\n<p>Necesitamos la experiencia clara, expl&iacute;cita o impl&iacute;cita, de que las cosas no son la interpretaci&oacute;n, valoraci&oacute;n, objetivaci&oacute;n que les atribuimos.<\/p>\n<p>Porque sabemos claramente, como especie y como individuos, que las cosas no se identifican con lo que les proyectamos, podemos cambiar nuestra relaci&oacute;n con ellas cuando convenga.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, la doble experiencia de lo real es lo que nos constituye en superdepredadores flexibles, m&oacute;viles, no ligados a un tipo de interpretaci&oacute;n, valoraci&oacute;n y actuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por consiguiente, la doble experiencia de la realidad, que es nuestra cualidad espec&iacute;fica como vivientes, es una creaci&oacute;n biol&oacute;gica para sobrevivir m&aacute;s eficazmente; no es un hallazgo espiritual, ni denota una antropolog&iacute;a de cuerpo\/esp&iacute;ritu como supusieron y creyeron nuestros antepasados.<\/p>\n<p>Esa es la funci&oacute;n primaria de nuestra experiencia de lo real: constituirnos en unos depredadores flexibles, m&oacute;viles al m&aacute;ximo, capaces de responder r&aacute;pidamente a los cambios del medio y capaces de cambiar el medio a nuestra conveniencia.<\/p>\n<p>La doble experiencia de lo real no nos arranca de nuestra condici&oacute;n animal, sino que nos sit&uacute;a de pleno en esa condici&oacute;n, aunque con una cualidad espec&iacute;fica peculiar: la de tener un doble acceso a lo real.<\/p>\n<p>Vistas las cosas desde otra perspectiva: la experiencia absoluta de lo real (aunque m&aacute;s que experiencia es noticia) va acompa&ntilde;ada, necesariamente, de un cierto grado de desegocentraci&oacute;n, de lo contrario no podr&iacute;a darse ese tipo de experiencia.<\/p>\n<p>Podr&iacute;amos concluir que nuestra cualidad espec&iacute;fica es tener una experiencia de lo real total y completamente egocentrada y, a la vez tener una experiencia de lo real no egocentrada. As&iacute; pues, tener una experiencia de lo real egocentrada y desegocentrada, a la vez, es nuestra cualidad espec&iacute;fica.<\/p>\n<p>Pero, seg&uacute;n lo dicho, el que tengamos una experiencia no egocentrada de la realidad est&aacute;, primariamente, al servicio de nuestra supervivencia y, por tanto, de la egocentraci&oacute;n. Ser egocentrados y desegocentrados a la vez, es otra forma de presentarse la cualidad que nos permite ser los superdepredadores flexibles que somos.<\/p>\n<p>Insisto, no hay, pues, nada espiritual en esa nuestra capacidad de acercarnos a las cosas y a nosotros mismos desegocentradamente, no hay nada que nos separe de nuestra condici&oacute;n animal, es s&oacute;lo una manera eficac&iacute;sima de ser depredadores.<\/p>\n<p>Tener a la vez una experiencia de la realidad egocentrada y desegocentrada no es la desegocentraci&oacute;n de la que hablan los maestros religiosos y espirituales; no es la gran desegocentraci&oacute;n de la que hablan los maestros de la cualidad humana profunda.<\/p>\n<p>Si no se diera la doble experiencia de la realidad, no habr&iacute;a cualidad humana. Hay m&aacute;s cualidad humana cuanto m&aacute;s expl&iacute;cita es la dimensi&oacute;n absoluta y desegocentrada de nuestra experiencia de lo real; y hay menos cualidad humana cuanto menos expl&iacute;cita y menos cultivada est&aacute; esa dimensi&oacute;n de nuestro acceso a lo real.<\/p>\n<p>Por consiguiente, para que haya humanidad ha de haber ese doble acceso a lo real. Cuanto m&aacute;s expl&iacute;citamente sea cultivada la dimensi&oacute;n absoluta, m&aacute;s humanidad, m&aacute;s cualidad humana se da; cuanto menor sea el cultivo de esa dimensi&oacute;n de lo real, menos humanidad y menos cualidad humana.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, como conclusi&oacute;n, la doble experiencia de la realidad &ndash;como relativa y como absoluta- y el doble acceso a lo real &ndash;egocentrado y desegocentrado- est&aacute;n en funci&oacute;n de la acci&oacute;n propia de nuestra especie, una acci&oacute;n que nos convierte en superdepredadores.<\/p>\n<p>Estas dos dimensiones de nuestra experiencia de lo real, y la doble actitud que con respecto a ella se genera, son simult&aacute;neas y aut&oacute;nomas. La experiencia relativa no conduce a la absoluta, ni la absoluta a la relativa. Si hubiera continuidad entre ellas, no ser&iacute;an dos dimensiones, sino s&oacute;lo una. Con ello perder&iacute;amos nuestra cualidad espec&iacute;fica: la flexibilidad, la capacidad de responder al medio c&oacute;mo y cu&aacute;ndo convenga.<\/p>\n<p>Esta es la gran paradoja de nuestra especie: tener una noticia de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real para ser unos depredadores m&aacute;s flexibles y eficaces, y que esa nuestra condici&oacute;n de superdepredadores nos abra las puertas a la absoluta gratuidad, a un acceso a lo Real no relativo a nuestra condici&oacute;n animal, y que podamos residir ah&iacute; y ya no en el ego.<\/p>\n<p>La aut&eacute;ntica dimensi&oacute;n de lo real.<\/p>\n<p>Pero si nos paramos a considerar nuestra experiencia de lo real absoluta y desegocentrada, podemos comprender, con facilidad, que esa es la autentica dimensi&oacute;n de lo real; que esa condici&oacute;n absoluta de lo real nos incluye a nosotros mismos; y que, por consiguiente, la dimensi&oacute;n relativa a nuestras necesidades y a nuestra egocentraci&oacute;n no es lo que lo real es, &ldquo;eso que hay ah&iacute;&rdquo; y que nosotros mismos somos, sino lo que necesitamos ver en &ldquo;eso que hay ah&iacute;&rdquo; para vivir.<\/p>\n<p>Comprendemos con facilidad que la dimensi&oacute;n relativa no es lo que realmente es, que &ldquo;lo que es&rdquo; es la dimensi&oacute;n absoluta. Y en esto no hay nada que creer.<\/p>\n<p>Esta es la indagaci&oacute;n que hicieron los maestros del esp&iacute;ritu, o dicho con terminolog&iacute;a m&aacute;s adecuada a nuestra antropolog&iacute;a, esa es la indagaci&oacute;n que hicieron los maestros de la cualidad humana profunda. Ah&iacute; se adentraron, y el resultado de su aventura y de su indagaci&oacute;n es su ense&ntilde;anza, su ofrecimiento. Esa es la esencia de la revelaci&oacute;n que nos ofrecen.<\/p>\n<p>Es revelaci&oacute;n porque es, simult&aacute;neamente, indagaci&oacute;n y don. Es indagaci&oacute;n pero es don, porque la dimensi&oacute;n relativa no conduce nunca a la absoluta, ni la absoluta puede inmiscuirse en la relativa. La modelaci&oacute;n que hacemos de la realidad desde nuestras necesidades no nos puede conducir, con relaci&oacute;n de causa y efecto, a la dimensi&oacute;n absoluta; ni la dimensi&oacute;n absoluta nos puede proporcionar modelaciones adecuadas a nuestras maneras de sobrevivir.<\/p>\n<p>La doble experiencia de lo real nos abre dos posibilidades:<\/p>\n<p>-una espont&aacute;nea, con la espontaneidad de un depredador que centra la atenci&oacute;n de su mente, su sentir y actuaci&oacute;n en la dimensi&oacute;n relativa de lo real, y que utiliza su capacidad de acceso absoluto a lo real para ser un depredador m&aacute;s eficaz;<\/p>\n<p>-y otra, que no es espont&aacute;nea sino fruto del intento, que es centrar la atenci&oacute;n de la mente, del sentir, de la percepci&oacute;n y de la acci&oacute;n en la dimensi&oacute;n absoluta de lo real.<\/p>\n<p>Si nos ejercitamos en la segunda posibilidad, el resultado es la progresiva &ldquo;desrealizaci&oacute;n&rdquo; de la dimensi&oacute;n relativa y la progresiva comprensi&oacute;n y sentir de que s&oacute;lo la dimensi&oacute;n absoluta es real.<\/p>\n<p>Con ese desplazamiento de la noticia de la mente, del sentir, y de la percepci&oacute;n, se produce, simult&aacute;neamente, el desplazamiento desde la egocentraci&oacute;n a la desegocentraci&oacute;n; se transita de ver, comprender y sentir las realidades en funci&oacute;n de las necesidades e intereses, a verlas, comprenderlas y sentirlas en ellas mismas, en la condici&oacute;n absoluta de su existencia, sin referencia ninguna a nuestras necesidades e intereses.<\/p>\n<p>Prestar atenci&oacute;n y concentrarla en la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, produce una gran mutaci&oacute;n en nuestro conocimiento y en nuestro sentir y percepci&oacute;n: cuando se tiene noticia clara y cierta de la dimensi&oacute;n absoluta de todo lo real, se sabe, concomitantemente, que la dimensi&oacute;n relativa de nuestro conocimiento y sentir no corresponde a lo que realmente es, sino que corresponde a lo que precisamos comprender y sentir en esta inmensidad, como los pobres vivientes insignificantes que somos.<\/p>\n<p>A ese conocimiento de la dimensi&oacute;n absoluta, o mejor, a esa noticia, (porque no es un conocimiento propiamente dicho), y a su relaci&oacute;n con la dimensi&oacute;n relativa, se le pueden dar diversos formas expresivas: Dios, frente a las criaturas; lo que es desde s&iacute; mismo, frente a lo que es desde otro; lo que es, frente a lo que s&oacute;lo parece ser; lo que es, frente a su manifestaci&oacute;n; lo que s&oacute;lo es, frente a lo que son sus signos; maya, la ilusi&oacute;n, frente a Brahman, lo que realmente es; lo que est&aacute; vac&iacute;o de ser, frente a lo que est&aacute; Vac&iacute;o de toda posible categorizaci&oacute;n e imagen, etc.<\/p>\n<p>Sin embargo, todas estas dualidades, el silenciamiento completo del ego las reduce a la no-dualidad.<\/p>\n<p>La gran mutaci&oacute;n del conocer, del sentir y de la actuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando esta noticia se presenta con suficiente claridad, se sabe que aqu&iacute;, en m&iacute;, no hay nadie, sino es &ldquo;lo que es&rdquo;; y que, por consiguiente, mi percepci&oacute;n, mi conocer, mi sentir e incluso mi acci&oacute;n, no son m&iacute;as, sino que son formas, momentos de la percepci&oacute;n, el conocer, el sentir y la acci&oacute;n de &ldquo;Eso que realmente es&rdquo;.<\/p>\n<p>Se sabe con toda claridad que aqu&iacute;, en m&iacute;, s&oacute;lo est&aacute; &ldquo;Eso que es&rdquo;, &Eacute;l, si se utiliza simbolog&iacute;a te&iacute;sta.<\/p>\n<p>Cuando esta noticia se asienta con firmeza, desaparece el fundamento de la egocentraci&oacute;n, que es el supuesto de que aqu&iacute;, en m&iacute;, hay alguien; y que las facultades que aqu&iacute;, en m&iacute;, se presentan, son m&iacute;as.<\/p>\n<p>Esa es la percepci&oacute;n, el conocimiento, el sentir y la acci&oacute;n silenciosa, porque arrancan de la desaparici&oacute;n del supuesto del yo como entidad existente aut&oacute;noma y porque arrancan del silenciamiento de las construcciones de toda la realidad que hace el ego. El ego modela toda la realidad desde el paquete de deseos y temores que le constituye; esas modelaciones, son deformaciones de lo real, porque lo real no se adecua a nuestros deseos\/temores. La modelaci&oacute;n que hacemos de lo real no est&aacute; ah&iacute; fuera, sino en nuestra mente, nuestro sentir y nuestra percepci&oacute;n.<\/p>\n<p>El &ldquo;supuesto ego&rdquo;, que se da por real, crea un mundo de sujetos y objetos, a su medida y en funci&oacute;n suya y desde sus temores y deseos, que da tambi&eacute;n por real.<\/p>\n<p>El conocimiento de la vaciedad del sentimiento de ego, m&aacute;s el silenciamiento de las modelaciones y objetivaciones que el ego construye desde ese falso supuesto, que son las interpretaciones, valoraciones, percepciones y sentires de lo real, eso es lo que posibilita lo que llamamos conocimiento y sentir silencioso.<\/p>\n<p>Nuestra doble experiencia de lo real nos permite escoger entre<\/p>\n<p>-residir en el ego, con su doble experiencia de lo real, pero sometiendo la experiencia de la dimensi&oacute;n absoluta al servicio de los intereses del ego y de su depredaci&oacute;n, que es residir en una irrealidad, tomada como real;<\/p>\n<p>-o residir en la dimensi&oacute;n absoluta de lo real y de nuestra propia dimensi&oacute;n absoluta, que es residir en la roca s&oacute;lida de lo que verdaderamente es.<\/p>\n<p>En este caso, el ego muestra su completa irrealidad, su condici&oacute;n de mero supuesto para vivir, y se transforma de supuesta entidad frente a un mundo, en mera funci&oacute;n de nuestro cerebro al servicio de nuestro organismo, que, desde entonces funcionar&aacute; espont&aacute;neo y al servicio de la vida y del esplendor de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real.<\/p>\n<p>El ego pasa de entidad, a funci&oacute;n; de adversario a d&oacute;cil aliado.<\/p>\n<p>Esta segunda posibilidad es la que predican todos los maestros religiosos y espirituales de la historia de la humanidad, cada uno con formas de expresi&oacute;n tomadas de sus respectivas culturas.<\/p>\n<p>Esta noticia, intr&iacute;nseca a nuestra especie, este lugar de asentamiento del uso de todas nuestras facultades, es lo que llamaban nuestros antepasados espiritualidad, y que nosotros tendremos que llamar, para no producir equ&iacute;vocos antropol&oacute;gicos, cualidad humana profunda.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, no hay cualidad humana profunda sin desegocentraci&oacute;n; desegocentraci&oacute;n que surge de la noticia clara de que lo que realmente es, es la dimensi&oacute;n absoluta de lo real. La desegocentraci&oacute;n radical surge de la noticia clara que yo y todas mis facultades somos &ldquo;Eso&rdquo; y s&oacute;lo &ldquo;Eso&rdquo;.<\/p>\n<p>Con el conocimiento que acompa&ntilde;a a la desegocentraci&oacute;n, el ego pierde sus l&iacute;mites; sin l&iacute;mites lo abarca todo. Lo ama a todo como a s&iacute; mismo, porque es &ldquo;s&iacute; mismo&rdquo;.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda.<\/p>\n<p>Si intentamos describir la cualidad humana profunda, que ser&iacute;a equivalente a intentar describir el conocimiento, la percepci&oacute;n, el sentir y la actuaci&oacute;n silenciosa, s&oacute;lo podr&iacute;amos hacerlo en t&eacute;rminos negativos. Lo que se sale por completo de la condici&oacute;n de sujetos \/objetos ah&iacute; existentes, y del leguaje construido para manejar esa dualidad, gracias a la cual podemos sobrevivir en el medio, se sale de toda posible categorizaci&oacute;n y es, por ello indescribible.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es la noticia clara y expl&iacute;cita, desde le mente, el sentir y la percepci&oacute;n, de la dimensi&oacute;n absoluta de la realidad, que es el conocimiento desde el silencio de las construcciones del deseo\/temor, de sus recuerdos y expectativas.<\/p>\n<p>Hay cualidad humana profunda cuando el lugar de residencia del pensar, del sentir, de la percepci&oacute;n y de la acci&oacute;n ya no es la conciencia de un ego como entidad existente real, sino la conciencia de que lo &uacute;nico real es &ldquo;el que es&rdquo;, &ldquo;Eso que es&rdquo;, &ldquo;Eso que es no-dos&rdquo;, que no es ninguna de nuestras construcciones regidas por la necesidad y el deseo\/temor. Todo deseo es simult&aacute;neamente e inseparablemente un temor. Donde hay deseo hay temor y donde hay temor hay deseo.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es equivalente al conocimiento silencioso.<\/p>\n<p>Esa cualidad humana profunda, no es nada que creer, sino una realizaci&oacute;n, un despertar, una verificaci&oacute;n; no es ninguna pr&aacute;ctica obligatoria, es pura libertad de mente y coraz&oacute;n. S&oacute;lo la necesidad somete.<\/p>\n<p>No impone ning&uacute;n tipo de organizaci&oacute;n, s&oacute;lo exige compartir, comunicaci&oacute;n sin reservas, (s&oacute;lo el ego tiene qu&eacute; perder o ganar), servicio mutuo. &iquest;C&oacute;mo no va a generar servicio mutuo, si el conocimiento silencioso quiebra toda objetivaci&oacute;n y, por tanto, toda dualidad y alteridad? &iquest;C&oacute;mo no va a generar servicio mutuo, si el conocimiento silencioso, que es la base de la cualidad humana profunda, comprende que s&oacute;lo &ldquo;el que es&rdquo; es realmente existente?<\/p>\n<p>Desde el conocimiento silencioso ya no hay sujetos y objetos, ni yo y t&uacute;, ni lo m&iacute;o y lo tuyo. Todo confluye en la unidad de lo absoluto; y la unidad es amor; y un amor sin condiciones.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda no es ninguna doctrina, ni ning&uacute;n lugar fuera de esta vida, estos cielos y esta tierra.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es hija de la indagaci&oacute;n libre, y camina sin descanso mediante la indagaci&oacute;n libre. &iquest;Qui&eacute;n o qu&eacute; puede amarrarla? Es una indagaci&oacute;n libre que concluye en don; es resultado de indagaci&oacute;n y don.<\/p>\n<p>No teme a las dudas, porque las dudas no son obst&aacute;culo al conocimiento sino oportunidades de nuevos pasos en el conocimiento silencioso. La duda no es obst&aacute;culo a la certeza, sino v&iacute;a a la certeza. La duda s&oacute;lo es enemiga de la creencia, no del conocimiento silencioso.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda, porque es conocer y sentir silencioso, es desnudez. La desnudez no tiene nada que ver con el poder &iquest;qu&eacute; har&iacute;a con el poder? El poder es impotente respecto a la sabidur&iacute;a, aleja de ella. S&oacute;lo la creencia tiene que ver con el poder.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es &ldquo;reconocer&rdquo; claramente la dimensi&oacute;n absoluta de lo real que siempre se supo.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es la inmediatez del conocer y sentir de todo lo que nos rodea y de nosotros mismos, porque se ha callado el ego&iacute;smo que todo lo mediatizaba. Es conocer y sentir sin la pantalla intermedia y los condicionamientos del yo. Esa inmediatez del conocimiento es unidad y es amor.<\/p>\n<p>Es vivir el ser de todas las cosas no como &ldquo;otros&rdquo; de s&iacute; mismo y no como &ldquo;otros&rdquo; del absoluto.<\/p>\n<p>Es el inter&eacute;s sin condiciones por todas las cosas y por todas las personas. S&oacute;lo el yo pone condiciones, las que le dicta sus necesidades, deseos, temores, expectativas. Silenciando el yo, nadie ni nada pone condiciones al servicio y al amor. Sin las condiciones que pone el yo, se acoge todo, tal cual viene, sin exigirle nada a cambio de nuestro reconocimiento y amor.<\/p>\n<p>Cualidad humana profunda es inter&eacute;s y amor sin condiciones por todo. Hay que advertir que el inter&eacute;s y el amor son dos caras de una misma moneda.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es inmediatez, unidad, sencillez &ndash;s&oacute;lo el ego tiene dobleces- y desnudez.<\/p>\n<p>En otras &eacute;pocas la religi&oacute;n pudo apuntar a esa absoluta sencillez y desnudez, vestida con ropajes de creencias, poder, sacralidad y exclusivismo. En nuestras condiciones culturales, la sencillez desnuda debe mostrarse vac&iacute;a, silenciosa, pobre y amante.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es conocimiento y sentir silencioso. El conocimiento y sentir silencioso es verdadero conocer y verdadero sentir, pero lo que se conoce es nada y quien conoce es nadie. Se quebr&oacute; todo sujeto y todo objeto, toda dualidad, toda posibilidad de acotaci&oacute;n, objetivaci&oacute;n, representaci&oacute;n. Nada es conocido y nadie conoce. Es noticia clara de la no dualidad (la no existencia real de sujetos\/objetos) desde la no dualidad.<\/p>\n<p>No es el t&eacute;rmino de ning&uacute;n proceso, &iquest;qui&eacute;n ir&iacute;a a d&oacute;nde?<\/p>\n<p>Es puro don, pero don de nadie a nadie.<\/p>\n<p>Es puro despertar de una ilusi&oacute;n, de un sue&ntilde;o. Es puro reconocimiento de &ldquo;lo que es&rdquo;.<\/p>\n<p>Es certeza absoluta, pero de nada.<\/p>\n<p>Es presencia absoluta, pero de nadie ni de nada, en nadie.<\/p>\n<p>Es noticia clara y sentir claro de unidad. En esa perfecta unidad, que no anula la diversidad, no hay pluralidad de substancias, no hay individuos, ni hay espacio ni tiempo; s&oacute;lo unidad en la diversidad.<\/p>\n<p>Ni el absoluto es &ldquo;otro&rdquo; de m&iacute;, ni yo soy &ldquo;otro&rdquo; del absoluto. Ni mis pr&oacute;jimos son &ldquo;otros&rdquo; de &Eacute;l, ni &Eacute;l es &ldquo;otro de mis hermanos. Nada es &ldquo;otro&rdquo; &ldquo;del que es&rdquo;, ni &ldquo;el que es&rdquo; es &ldquo;otro&rdquo; de nada.<\/p>\n<p>Todo es sagrado porque nada est&aacute; separado. Sagrado es separaci&oacute;n. Donde todo es uno, todo es sagrado porque nada es sagrado, nada est&aacute; separado.<\/p>\n<p>De lo dicho se concluye que no hay cualidad humana profunda sin noticia clara, expl&iacute;cita y tem&aacute;ticamente cultivada de la dimensi&oacute;n absoluta de todo lo real. Para conseguirlo hay que silenciar por completo al ego como paquete de deseos, temores, recuerdos y expectativas.<\/p>\n<p>El ego y sus necesidades y deseos es el constructor del mundo, con la dualidad fundamental de sujetos y objetos, individualidad, objetivaciones, representaciones que se dan por reales. El completo silenciamiento del ego (&ldquo;morir a s&iacute; mismo&rdquo;, dec&iacute;a Jes&uacute;s; &ldquo;morir antes de morir&rdquo;, dec&iacute;a Mahoma) posibilita lo que hemos llamado conocimiento silencioso.<\/p>\n<p>El conocimiento silencioso permite desplazar nuestro conocer, percibir, sentir y actuar desde el ego como punto de referencia &ndash;eso es la egocentraci&oacute;n- a la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, lo que verdaderamente es, lejos de las construcciones del yo, que da por reales.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda resulta ser, pues, la completa desegocentraci&oacute;n de todas nuestras facultades y actuaciones. No hay cualidad humana profunda sin una descentraci&oacute;n del ego. Cuando mi pensar no es mi pensar, mi percepci&oacute;n no es mi percepci&oacute;n, mi sentir no es mi sentir, mi actuar no es mi actuar, sino s&oacute;lo formas de &ldquo;Eso absoluto&rdquo; que es, como olas breves de la inmensidad del oc&eacute;ano, hay completa desegocentraci&oacute;n y completa cualidad humana profunda.<\/p>\n<p>La actuaci&oacute;n y la cualidad humana profunda.<\/p>\n<p>Pero hay que hacer una advertencia seria a quienes quieren caminar hacia esa cualidad humana profunda, que es la completa desegocentraci&oacute;n:<\/p>\n<p>El camino a la cualidad humana profunda es una seria y constante indagaci&oacute;n con toda la mente, con todo el sentir y con toda la percepci&oacute;n Esa indagaci&oacute;n es una aproximaci&oacute;n a la noticia, para la mente y para el sentir, de que lo que realmente es. &ldquo;Eso que es&rdquo; no es lo que construye y modela nuestra condici&oacute;n de animales necesitados para poder vivir en esta inmensidad. Lo que realmente es, no es ninguna de esas construcciones; no es pues ni sujetos, ni objetos, ni individualidades, ni dualidad ninguna.<\/p>\n<p>Pero todo ese trabajo con nuestra mente y con nuestro sentir para aproximarnos al conocimiento silencioso, que es el fundamento de la cualidad humana profunda, ser&iacute;a un esfuerzo y un intento in&uacute;til si no trabajamos simult&aacute;neamente con nuestra actuaci&oacute;n en esa misma direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>Si indago intensamente con mi mente y mi sentir, y act&uacute;o en provecho propio, convierto mi intento en la tela de Pen&eacute;lope, que destej&iacute;a por la noche lo que hab&iacute;a tejido durante el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Si busco &ldquo;al que es&rdquo;, a &ldquo;Eso que es&rdquo; con la mente y el coraz&oacute;n, pero cuando act&uacute;o, act&uacute;o para m&iacute;, refuerzo con mi acci&oacute;n lo que he intentado debilitar con mi indagaci&oacute;n; intento escapar de la egocentraci&oacute;n con la cabeza y el coraz&oacute;n mientras refuerzo con mi acci&oacute;n las ligaduras al yo.<\/p>\n<p>Las acci&oacute;n desinteresada, la acci&oacute;n que no busca los frutos de la acci&oacute;n, la acci&oacute;n puramente a favor de los pr&oacute;jimos y de todo lo viviente, debe acompa&ntilde;ar siempre a los intentos de indagaci&oacute;n de la mente y del sentir. No buscar nada para s&iacute; en la actuaci&oacute;n, actuar siempre a favor de otros, tiene que ser tan intenso y continuado como la indagaci&oacute;n con la mente y el sentir, de lo contrario caminar&iacute;amos y caminar&iacute;amos sobre los mismos palmos de suelo.<\/p>\n<p>Pero hay m&aacute;s: en la misma medida en que se da un conocimiento silencioso real y aut&eacute;ntico, se da la cualidad humana profunda y se da el inter&eacute;s y amor sin condiciones por todo lo que nos rodea. Y el amor sin condiciones no se queda quieto ante las desgracias y los males que ve.<\/p>\n<p>El conocimiento silencioso es la &uacute;nica ra&iacute;z del amor incondicional. No hay otra ra&iacute;z posible; ni la creencia ni la coherencia con la creencia pueden generar ese amor.<\/p>\n<p>2&ordf; Parte: No hay desegocentraci&oacute;n sin amor incondicional a toda criatura.<\/p>\n<p>Donde no hay conocimiento silencioso, que es cualidad humana profunda, hay sujeto y donde hay sujeto hay egocentraci&oacute;n. Donde est&aacute; todav&iacute;a vivo y d&aacute;ndose por real el sujeto, existe el mundo de sus construcciones desde la necesidad y el temor, y subsiste, por tanto, la egocentraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Donde hay egocentraci&oacute;n no hay verdadero amor, porque el ego va siempre por delante en el amor e inter&eacute;s por s&iacute; mismo. Mientras subsiste el ego como entidad real, lo refiere todo a &eacute;l, incluso cuando se interesa por otros, incluso cuando ama.<\/p>\n<p>Desde el ego pueden hacerse esfuerzos para interesarse por los otros, pero eso no es amor. El amor no es hijo del esfuerzo. As&iacute; se ha actuado con mucha frecuencia en los c&iacute;rculos religiosos. Es un error grave y un enga&ntilde;o.<\/p>\n<p>S&oacute;lo hay amor verdadero y verdadero inter&eacute;s por las realidades de esta tierra y por los dem&aacute;s humanos, cuando uno est&aacute; muerto antes de morir. Los muertos no hacen referencia a s&iacute; mismos en nada. As&iacute; debemos actuar, muertos, pero vivos; actuando a favor de otros y de toda vida, sin rastro de referencia a s&iacute; mismos.<\/p>\n<p>Este modo de actuar, que es inter&eacute;s y amor sin condiciones, es, fruto del conocimiento silencioso y de la cualidad humana profunda, y es, a la vez, camino insoslayable hacia ese conocimiento silencioso y esa cualidad humana profunda.<\/p>\n<p>Quien intente servir a otros sin haber muerto a s&iacute; mismo, se enga&ntilde;a. Con el ego vivo, siempre intentar&aacute; sacar alg&uacute;n provecho propio en el servicio a otros; aunque sea s&oacute;lo sentido de vida, o sentirse &uacute;til, o saber que sirve para algo, o conseguir ser alguien. El ego sabe reencarnar sus interesas en formas sutiles, y se reencarnar&aacute; tantas veces como sea necesario para no morir.<\/p>\n<p>Si el ego permanece vivo hay siempre alg&uacute;n tipo de utilizaci&oacute;n de los otros, y el amor que se proclama hacia ellos es primero amor a s&iacute; mismo. Si resta algo vivo en m&iacute; de mi mismo, resta el depredador y mientras el depredador este vivo, depredar&aacute; de una forma u otra. Y no hay que olvidar que el depredador es un asesino.<\/p>\n<p>S&oacute;lo hay verdadero amor, que es unidad, cuando el yo ya no existe como entidad.<\/p>\n<p>El camino del silenciamiento interior, que es el camino a la cualidad humana profunda, es el &uacute;nico camino al amor y al servicio sin condiciones, el resto es confusi&oacute;n y buena voluntad. La buena voluntad, como el esfuerzo, es insuficiente para el camino interior, de forma semejante a como lo es para la poes&iacute;a o para la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Quien quiera servir verdaderamente a una comunidad, a la humanidad, que se haga sabio primero. Ese es el mejor servicio que se puede prestar a las generaciones que nos seguir&aacute;n, porque de ese servicio se siguen todos los dem&aacute;s servicios; y sin ese servicio, todos los otros que puedan prestarse no son lo que pretender ser, porque el ego lo deforma y lo trastoca todo.<\/p>\n<p>La esencia de la oferta de las tradiciones religiosas y espirituales.<\/p>\n<p>La oferta de las tradiciones religiosas y espirituales de la humanidad, una oferta perenne y v&aacute;lida para nuestro tiempo, es la llamada a esa cualidad humana profunda que es sencillez, humildad, desnudez, reconocimiento y servicio.<\/p>\n<p>De ellas hemos de heredar las orientaciones en nuestro trabajo de indagaci&oacute;n, los procedimientos para llevarla a cabo, las advertencias sobre los posibles errores. Ellas nos hablan de esa cualidad humana profunda, que es conocer, sentir y actuar silencioso, y de c&oacute;mo conseguirla.<\/p>\n<p>Esa es la oferta que hemos de hacer a nuestros contempor&aacute;neos. Si les hacemos esa oferta mezclada con creencias y religiones, no podr&aacute;n aceptarla, por m&aacute;s que la necesiten con urgencia; si les ofrecemos ese gran legado de forma laica, sin religiones, ni creencias, la aceptar&aacute;n.<\/p>\n<p>Este es el mayor servicio que se puede prestar a nuestras sociedades. Sin duda alguna no hay otro servicio mayor.<\/p>\n<p>Si lo hicieron con esas formas, no fue porque fueran menos sabios o de menor cualidad humana profunda, sino porque las condiciones culturales de sobrevivencia les forzaron a ello. Nosotros ya no vivimos en sus condiciones culturales y tenemos que alejarnos de sus formas de representar y vivir; pero, si no somos necios, debemos esforzarnos por heredar su profundo y gran legado, en nuestras nuevas formas culturales de sobrevivencia.<\/p>\n<h3>1&ordf; Parte: No hay cualidad humana profunda sin desegocentraci&oacute;n.<\/p>\n<\/h3>\n<p>Mientras haya egocentraci&oacute;n, hay depredaci&oacute;n. Eso comporta una comprensi&oacute;n y valoraci&oacute;n de la realidad en funci&oacute;n de las propias necesidades, lo que implica una modelaci&oacute;n de la realidad regida por los propios intereses.<\/p>\n<p>Toda modelaci&oacute;n es una deformaci&oacute;n; todo conocer interesado deforma aquello que conoce. Toda modelaci&oacute;n del conocer, que es una deformaci&oacute;n, arrastra consigo, tambi&eacute;n, una modelaci&oacute;n-deformaci&oacute;n del sentir de lo real. Sentimos nuestras necesidades y satisfacciones con respecto a lo real, m&aacute;s que lo real mismo. Sentimos nuestros deseos, temores y prop&oacute;sitos sobre lo real, no lo real.<\/p>\n<p>Nuestro conocer y sentir no conoce lo real, eso que hay ah&iacute;, sino lo que mi mente y mi coraz&oacute;n necesitan ver y sentir de lo real que hay ah&iacute;, desde la perspectiva de nuestras carencias y temores individuales y de grupo.<\/p>\n<p>Nuestras necesidades imponen lo que las cosas deben decir a nuestro pensar y sentir. Esas imposiciones son unas proyecciones que lanzamos a las cosas y a las personas y que encubren su verdadera realidad como un espeso velo. Eso es la ignorancia de la que hablan los maestros del esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p>Nuestras imposiciones de lo que deben decirnos y lo que debemos sentir con respecto a ellas, ocultan y acallan lo que las cosas y personas dir&iacute;an de ellas mismas, si call&aacute;ramos nuestras imposiciones.<\/p>\n<p>Por tanto lo que vemos y sentimos en las cosas no son las cosas y personas mismas, sino que nos vemos y sentimos a nosotros mismos, en relaci&oacute;n con las cosas y personas. No las vemos en ellas mismas, sino en funci&oacute;n de nuestros intereses, miedos, expectativas.<\/p>\n<p>Lo que no tiene que ver con nuestros intereses, directa o indirectamente, tendemos a no verlo, a no apreciarlo, a no sentirlo.<\/p>\n<p>Nuestro conocer y sentir est&aacute; en funci&oacute;n de nuestra depredaci&oacute;n, de nuestra actuaci&oacute;n interesada con todo lo que nos rodea. La necesidad que mueve toda nuestra acci&oacute;n es la ra&iacute;z de nuestra modelaci&oacute;n de lo real desde nuestro pensar y sentir, modelaci&oacute;n que es una deformaci&oacute;n y una imposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Nuestros sentidos perciben acotan y conforma todo lo real, son instrumentos de nuestra actitud y actividad depredadora. Vemos, percibimos, conocemos y sentimos lo que nuestra acci&oacute;n de depredaci&oacute;n tiene que ver, para actuar y satisfacer las necesidades del individuo y del grupo.<\/p>\n<p>En todo esto no hacemos m&aacute;s que cumplir con la ley general de los vivientes. En esto no somos superiores a una garrapata, una cucaracha, un rat&oacute;n, un perro o un tigre. Nuestra modelaci&oacute;n de lo real es m&aacute;s compleja, pero es igualmente modelaci&oacute;n y, por tanto, deformaci&oacute;n, encubrimiento de lo real.<\/p>\n<h4>Nuestra cualidad espec&iacute;fica: la doble experiencia de lo real.<\/p>\n<\/h4>\n<p>La cualidad espec&iacute;ficamente humana, la que es la cualidad que nos diferencia como especie de las restantes especies animales es la doble experiencia de lo real:<\/p>\n<p>-una experiencia en funci&oacute;n de nuestras necesidades, relativa a ellas, la que hemos considerado y que nos hermana con las restantes especies animales,<\/p>\n<p>-y una experiencia absoluta; experiencia de lo real que hay ah&iacute;, sin relaci&oacute;n a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Esta segunda experiencia de lo real, no condicionada por nuestras necesidades ni por nuestra naturaleza depredadora, la llamamos absoluta porque no es relativa, no porque en s&iacute; tenga connotaci&oacute;n religiosa alguna.<\/p>\n<p>La noticia absoluta de lo real condiciona el grado de cualidad humana. Si no hubiera experiencia absoluta de lo real, no habr&iacute;a condici&oacute;n humana, nos sumergir&iacute;amos en la condici&oacute;n animal com&uacute;n a las otras especies, nos alejar&iacute;amos de nuestra condici&oacute;n espec&iacute;fica. Ahora bien, esa noticia absoluta de lo real puede ser expl&iacute;cita o s&oacute;lo impl&iacute;cita. Para salvar nuestra condici&oacute;n humana basta con que sea impl&iacute;cita.<\/p>\n<p>Pero no hay que confundirse; esa experiencia no relativa, absoluta, de lo real es tambi&eacute;n una caracter&iacute;stica propia de nuestra condici&oacute;n animal.<\/p>\n<p>La doble experiencia de lo real es un invento de una especie viviente para responder a los cambios del medio con m&aacute;s agilidad, m&aacute;s r&aacute;pidamente, sin tener que emplear en esa respuesta millones de a&ntilde;os, como las restantes especies. Es tambi&eacute;n un instrumento para cambiar en el medio lo que convenga, para poder sobrevivir mejor.<\/p>\n<p>Si los humanos no tuvi&eacute;ramos doble experiencia de lo real, estar&iacute;amos clavados a una sola interpretaci&oacute;n, a una sola lectura y valoraci&oacute;n de lo real y, por consiguiente a una sola actuaci&oacute;n en el medio, la que nos dictara nuestra programaci&oacute;n gen&eacute;tica, como les ocurre a todos los restantes animales, nuestros hermanos.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, nuestro doble acceso a lo real no denota una condici&oacute;n espiritual de nuestra manera de ser; es la forma de ver la realidad propia de un animal que ha creado, con su condici&oacute;n de hablante, una doble experiencia de lo real. Eso le permite cambiar su interpretaci&oacute;n, valoraci&oacute;n y actuaci&oacute;n con respecto a lo que le rodea, cuando convenga.<\/p>\n<p>&iquest;Para qu&eacute; se requiere esa doble dimensi&oacute;n de lo real? Para ser un depredador m&oacute;vil, m&aacute;s eficaz. Todo depredador es m&aacute;s libre, en sus actuaciones, que las presas de las que se alimenta; as&iacute; puede conocer sus costumbres, adaptarse a ellas y cazarlas. Nosotros somos los depredadores m&aacute;s m&oacute;viles, los m&aacute;s aptos para la depredaci&oacute;n. Somos la cumbre de la depredaci&oacute;n. Somos los superdepredadores.<\/p>\n<p>Somos los superdepredadores por antonomasia, porque somos capaces de adaptarnos a los cambios de las presas y del medio, e incluso somos capaces de adaptar el medio a nuestros propios prop&oacute;sitos.<\/p>\n<p>La doble experiencia de la realidad es la que nos confiere esa condici&oacute;n de superdepredadores. Esa doble experiencia de lo real nos ha hecho due&ntilde;os de todas las dem&aacute;s especies y de la tierra entera; nos ha convertido en los gestores del conjunto, seg&uacute;n nuestros intereses.<\/p>\n<p>Si no tuvi&eacute;ramos la experiencia absoluta, no relativa de lo real, confundir&iacute;amos lo que las cosas significan para nosotros, con las cosas mismas, como hacen todas las restantes especies animales.<\/p>\n<p>Si las cosas se identifican con lo que les imponen que digan nuestras necesidades, estar&iacute;amos fijados a una &uacute;nica objetivaci&oacute;n, interpretaci&oacute;n, valoraci&oacute;n; estar&iacute;amos fijados en un &uacute;nico modo de actuaci&oacute;n. No ser&iacute;amos los superdepredadores que somos.<\/p>\n<p>Necesitamos la experiencia clara, expl&iacute;cita o impl&iacute;cita, de que las cosas no son la interpretaci&oacute;n, valoraci&oacute;n, objetivaci&oacute;n que les atribuimos.<\/p>\n<p>Porque sabemos claramente, como especie y como individuos, que las cosas no se identifican con lo que les proyectamos, podemos cambiar nuestra relaci&oacute;n con ellas cuando convenga.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, la doble experiencia de lo real es lo que nos constituye en superdepredadores flexibles, m&oacute;viles, no ligados a un tipo de interpretaci&oacute;n, valoraci&oacute;n y actuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por consiguiente, la doble experiencia de la realidad, que es nuestra cualidad espec&iacute;fica como vivientes, es una creaci&oacute;n biol&oacute;gica para sobrevivir m&aacute;s eficazmente; no es un hallazgo espiritual, ni denota una antropolog&iacute;a de cuerpo\/esp&iacute;ritu como supusieron y creyeron nuestros antepasados.<\/p>\n<p>Esa es la funci&oacute;n primaria de nuestra experiencia de lo real: constituirnos en unos depredadores flexibles, m&oacute;viles al m&aacute;ximo, capaces de responder r&aacute;pidamente a los cambios del medio y capaces de cambiar el medio a nuestra conveniencia.<\/p>\n<p>La doble experiencia de lo real no nos arranca de nuestra condici&oacute;n animal, sino que nos sit&uacute;a de pleno en esa condici&oacute;n, aunque con una cualidad espec&iacute;fica peculiar: la de tener un doble acceso a lo real.<\/p>\n<p>Vistas las cosas desde otra perspectiva: la experiencia absoluta de lo real (aunque m&aacute;s que experiencia es noticia) va acompa&ntilde;ada, necesariamente, de un cierto grado de desegocentraci&oacute;n, de lo contrario no podr&iacute;a darse ese tipo de experiencia.<\/p>\n<p>Podr&iacute;amos concluir que nuestra cualidad espec&iacute;fica es tener una experiencia de lo real total y completamente egocentrada y, a la vez tener una experiencia de lo real no egocentrada. As&iacute; pues, tener una experiencia de lo real egocentrada y desegocentrada, a la vez, es nuestra cualidad espec&iacute;fica.<\/p>\n<p>Pero, seg&uacute;n lo dicho, el que tengamos una experiencia no egocentrada de la realidad est&aacute;, primariamente, al servicio de nuestra supervivencia y, por tanto, de la egocentraci&oacute;n. Ser egocentrados y desegocentrados a la vez, es otra forma de presentarse la cualidad que nos permite ser los superdepredadores flexibles que somos.<\/p>\n<p>Insisto, no hay, pues, nada espiritual en esa nuestra capacidad de acercarnos a las cosas y a nosotros mismos desegocentradamente, no hay nada que nos separe de nuestra condici&oacute;n animal, es s&oacute;lo una manera eficac&iacute;sima de ser depredadores.<\/p>\n<p>Tener a la vez una experiencia de la realidad egocentrada y desegocentrada no es la desegocentraci&oacute;n de la que hablan los maestros religiosos y espirituales; no es la gran desegocentraci&oacute;n de la que hablan los maestros de la cualidad humana profunda.<\/p>\n<p>Si no se diera la doble experiencia de la realidad, no habr&iacute;a cualidad humana. Hay m&aacute;s cualidad humana cuanto m&aacute;s expl&iacute;cita es la dimensi&oacute;n absoluta y desegocentrada de nuestra experiencia de lo real; y hay menos cualidad humana cuanto menos expl&iacute;cita y menos cultivada est&aacute; esa dimensi&oacute;n de nuestro acceso a lo real.<\/p>\n<p>Por consiguiente, para que haya humanidad ha de haber ese doble acceso a lo real. Cuanto m&aacute;s expl&iacute;citamente sea cultivada la dimensi&oacute;n absoluta, m&aacute;s humanidad, m&aacute;s cualidad humana se da; cuanto menor sea el cultivo de esa dimensi&oacute;n de lo real, menos humanidad y menos cualidad humana.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, como conclusi&oacute;n, la doble experiencia de la realidad &ndash;como relativa y como absoluta- y el doble acceso a lo real &ndash;egocentrado y desegocentrado- est&aacute;n en funci&oacute;n de la acci&oacute;n propia de nuestra especie, una acci&oacute;n que nos convierte en superdepredadores.<\/p>\n<p>Estas dos dimensiones de nuestra experiencia de lo real, y la doble actitud que con respecto a ella se genera, son simult&aacute;neas y aut&oacute;nomas. La experiencia relativa no conduce a la absoluta, ni la absoluta a la relativa. Si hubiera continuidad entre ellas, no ser&iacute;an dos dimensiones, sino s&oacute;lo una. Con ello perder&iacute;amos nuestra cualidad espec&iacute;fica: la flexibilidad, la capacidad de responder al medio c&oacute;mo y cu&aacute;ndo convenga.<\/p>\n<p>Esta es la gran paradoja de nuestra especie: tener una noticia de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real para ser unos depredadores m&aacute;s flexibles y eficaces, y que esa nuestra condici&oacute;n de superdepredadores nos abra las puertas a la absoluta gratuidad, a un acceso a lo Real no relativo a nuestra condici&oacute;n animal, y que podamos residir ah&iacute; y ya no en el ego.<\/p>\n<h4>La aut&eacute;ntica dimensi&oacute;n de lo real.<\/p>\n<\/h4>\n<p>Pero si nos paramos a considerar nuestra experiencia de lo real absoluta y desegocentrada, podemos comprender, con facilidad, que esa es la autentica dimensi&oacute;n de lo real; que esa condici&oacute;n absoluta de lo real nos incluye a nosotros mismos; y que, por consiguiente, la dimensi&oacute;n relativa a nuestras necesidades y a nuestra egocentraci&oacute;n no es lo que lo real es, &ldquo;eso que hay ah&iacute;&rdquo; y que nosotros mismos somos, sino lo que necesitamos ver en &ldquo;eso que hay ah&iacute;&rdquo; para vivir.<\/p>\n<p>Comprendemos con facilidad que la dimensi&oacute;n relativa no es lo que realmente es, que &ldquo;lo que es&rdquo; es la dimensi&oacute;n absoluta. Y en esto no hay nada que creer.<\/p>\n<p>Esta es la indagaci&oacute;n que hicieron los maestros del esp&iacute;ritu, o dicho con terminolog&iacute;a m&aacute;s adecuada a nuestra antropolog&iacute;a, esa es la indagaci&oacute;n que hicieron los maestros de la cualidad humana profunda. Ah&iacute; se adentraron, y el resultado de su aventura y de su indagaci&oacute;n es su ense&ntilde;anza, su ofrecimiento. Esa es la esencia de la revelaci&oacute;n que nos ofrecen.<\/p>\n<p>Es revelaci&oacute;n porque es, simult&aacute;neamente, indagaci&oacute;n y don. Es indagaci&oacute;n pero es don, porque la dimensi&oacute;n relativa no conduce nunca a la absoluta, ni la absoluta puede inmiscuirse en la relativa. La modelaci&oacute;n que hacemos de la realidad desde nuestras necesidades no nos puede conducir, con relaci&oacute;n de causa y efecto, a la dimensi&oacute;n absoluta; ni la dimensi&oacute;n absoluta nos puede proporcionar modelaciones adecuadas a nuestras maneras de sobrevivir.<\/p>\n<p>La doble experiencia de lo real nos abre dos posibilidades:<\/p>\n<p>-una espont&aacute;nea, con la espontaneidad de un depredador que centra la atenci&oacute;n de su mente, su sentir y actuaci&oacute;n en la dimensi&oacute;n relativa de lo real, y que utiliza su capacidad de acceso absoluto a lo real para ser un depredador m&aacute;s eficaz;<\/p>\n<p>-y otra, que no es espont&aacute;nea sino fruto del intento, que es centrar la atenci&oacute;n de la mente, del sentir, de la percepci&oacute;n y de la acci&oacute;n en la dimensi&oacute;n absoluta de lo real.<\/p>\n<p>Si nos ejercitamos en la segunda posibilidad, el resultado es la progresiva &ldquo;desrealizaci&oacute;n&rdquo; de la dimensi&oacute;n relativa y la progresiva comprensi&oacute;n y sentir de que s&oacute;lo la dimensi&oacute;n absoluta es real.<\/p>\n<p>Con ese desplazamiento de la noticia de la mente, del sentir, y de la percepci&oacute;n, se produce, simult&aacute;neamente, el desplazamiento desde la egocentraci&oacute;n a la desegocentraci&oacute;n; se transita de ver, comprender y sentir las realidades en funci&oacute;n de las necesidades e intereses, a verlas, comprenderlas y sentirlas en ellas mismas, en la condici&oacute;n absoluta de su existencia, sin referencia ninguna a nuestras necesidades e intereses.<\/p>\n<p>Prestar atenci&oacute;n y concentrarla en la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, produce una gran mutaci&oacute;n en nuestro conocimiento y en nuestro sentir y percepci&oacute;n: cuando se tiene noticia clara y cierta de la dimensi&oacute;n absoluta de todo lo real, se sabe, concomitantemente, que la dimensi&oacute;n relativa de nuestro conocimiento y sentir no corresponde a lo que realmente es, sino que corresponde a lo que precisamos comprender y sentir en esta inmensidad, como los pobres vivientes insignificantes que somos.<\/p>\n<p>A ese conocimiento de la dimensi&oacute;n absoluta, o mejor, a esa noticia, (porque no es un conocimiento propiamente dicho), y a su relaci&oacute;n con la dimensi&oacute;n relativa, se le pueden dar diversos formas expresivas: Dios, frente a las criaturas; lo que es desde s&iacute; mismo, frente a lo que es desde otro; lo que es, frente a lo que s&oacute;lo parece ser; lo que es, frente a su manifestaci&oacute;n; lo que s&oacute;lo es, frente a lo que son sus signos; maya, la ilusi&oacute;n, frente a Brahman, lo que realmente es; lo que est&aacute; vac&iacute;o de ser, frente a lo que est&aacute; Vac&iacute;o de toda posible categorizaci&oacute;n e imagen, etc.<\/p>\n<p>Sin embargo, todas estas dualidades, el silenciamiento completo del ego las reduce a la no-dualidad.<\/p>\n<h4>La gran mutaci&oacute;n del conocer, del sentir y de la actuaci&oacute;n.<\/p>\n<\/h4>\n<p>Cuando esta noticia se presenta con suficiente claridad, se sabe que aqu&iacute;, en m&iacute;, no hay nadie, sino es &ldquo;lo que es&rdquo;; y que, por consiguiente, mi percepci&oacute;n, mi conocer, mi sentir e incluso mi acci&oacute;n, no son m&iacute;as, sino que son formas, momentos de la percepci&oacute;n, el conocer, el sentir y la acci&oacute;n de &ldquo;Eso que realmente es&rdquo;.<\/p>\n<p>Se sabe con toda claridad que aqu&iacute;, en m&iacute;, s&oacute;lo est&aacute; &ldquo;Eso que es&rdquo;, &Eacute;l, si se utiliza simbolog&iacute;a te&iacute;sta.<\/p>\n<p>Cuando esta noticia se asienta con firmeza, desaparece el fundamento de la egocentraci&oacute;n, que es el supuesto de que aqu&iacute;, en m&iacute;, hay alguien; y que las facultades que aqu&iacute;, en m&iacute;, se presentan, son m&iacute;as.<\/p>\n<p>Esa es la percepci&oacute;n, el conocimiento, el sentir y la acci&oacute;n silenciosa, porque arrancan de la desaparici&oacute;n del supuesto del yo como entidad existente aut&oacute;noma y porque arrancan del silenciamiento de las construcciones de toda la realidad que hace el ego. El ego modela toda la realidad desde el paquete de deseos y temores que le constituye; esas modelaciones, son deformaciones de lo real, porque lo real no se adecua a nuestros deseos\/temores. La modelaci&oacute;n que hacemos de lo real no est&aacute; ah&iacute; fuera, sino en nuestra mente, nuestro sentir y nuestra percepci&oacute;n.<\/p>\n<p>El &ldquo;supuesto ego&rdquo;, que se da por real, crea un mundo de sujetos y objetos, a su medida y en funci&oacute;n suya y desde sus temores y deseos, que da tambi&eacute;n por real.<\/p>\n<p>El conocimiento de la vaciedad del sentimiento de ego, m&aacute;s el silenciamiento de las modelaciones y objetivaciones que el ego construye desde ese falso supuesto, que son las interpretaciones, valoraciones, percepciones y sentires de lo real, eso es lo que posibilita lo que llamamos conocimiento y sentir silencioso.<\/p>\n<p>Nuestra doble experiencia de lo real nos permite escoger entre<\/p>\n<p>-residir en el ego, con su doble experiencia de lo real, pero sometiendo la experiencia de la dimensi&oacute;n absoluta al servicio de los intereses del ego y de su depredaci&oacute;n, que es residir en una irrealidad, tomada como real;<\/p>\n<p>-o residir en la dimensi&oacute;n absoluta de lo real y de nuestra propia dimensi&oacute;n absoluta, que es residir en la roca s&oacute;lida de lo que verdaderamente es.<\/p>\n<p>En este caso, el ego muestra su completa irrealidad, su condici&oacute;n de mero supuesto para vivir, y se transforma de supuesta entidad frente a un mundo, en mera funci&oacute;n de nuestro cerebro al servicio de nuestro organismo, que, desde entonces funcionar&aacute; espont&aacute;neo y al servicio de la vida y del esplendor de la dimensi&oacute;n absoluta de lo real.<\/p>\n<p>El ego pasa de entidad, a funci&oacute;n; de adversario a d&oacute;cil aliado.<\/p>\n<p>Esta segunda posibilidad es la que predican todos los maestros religiosos y espirituales de la historia de la humanidad, cada uno con formas de expresi&oacute;n tomadas de sus respectivas culturas.<\/p>\n<p>Esta noticia, intr&iacute;nseca a nuestra especie, este lugar de asentamiento del uso de todas nuestras facultades, es lo que llamaban nuestros antepasados espiritualidad, y que nosotros tendremos que llamar, para no producir equ&iacute;vocos antropol&oacute;gicos, cualidad humana profunda.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, no hay cualidad humana profunda sin desegocentraci&oacute;n; desegocentraci&oacute;n que surge de la noticia clara de que lo que realmente es, es la dimensi&oacute;n absoluta de lo real. La desegocentraci&oacute;n radical surge de la noticia clara que yo y todas mis facultades somos &ldquo;Eso&rdquo; y s&oacute;lo &ldquo;Eso&rdquo;.<\/p>\n<p>Con el conocimiento que acompa&ntilde;a a la desegocentraci&oacute;n, el ego pierde sus l&iacute;mites; sin l&iacute;mites lo abarca todo. Lo ama a todo como a s&iacute; mismo, porque es &ldquo;s&iacute; mismo&rdquo;.<\/p>\n<h4>La cualidad humana profunda.<\/p>\n<\/h4>\n<p>Si intentamos describir la cualidad humana profunda, que ser&iacute;a equivalente a intentar describir el conocimiento, la percepci&oacute;n, el sentir y la actuaci&oacute;n silenciosa, s&oacute;lo podr&iacute;amos hacerlo en t&eacute;rminos negativos. Lo que se sale por completo de la condici&oacute;n de sujetos \/objetos ah&iacute; existentes, y del leguaje construido para manejar esa dualidad, gracias a la cual podemos sobrevivir en el medio, se sale de toda posible categorizaci&oacute;n y es, por ello indescribible.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es la noticia clara y expl&iacute;cita, desde le mente, el sentir y la percepci&oacute;n, de la dimensi&oacute;n absoluta de la realidad, que es el conocimiento desde el silencio de las construcciones del deseo\/temor, de sus recuerdos y expectativas.<\/p>\n<p>Hay cualidad humana profunda cuando el lugar de residencia del pensar, del sentir, de la percepci&oacute;n y de la acci&oacute;n ya no es la conciencia de un ego como entidad existente real, sino la conciencia de que lo &uacute;nico real es &ldquo;el que es&rdquo;, &ldquo;Eso que es&rdquo;, &ldquo;Eso que es no-dos&rdquo;, que no es ninguna de nuestras construcciones regidas por la necesidad y el deseo\/temor. Todo deseo es simult&aacute;neamente e inseparablemente un temor. Donde hay deseo hay temor y donde hay temor hay deseo.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es equivalente al conocimiento silencioso.<\/p>\n<p>Esa cualidad humana profunda, no es nada que creer, sino una realizaci&oacute;n, un despertar, una verificaci&oacute;n; no es ninguna pr&aacute;ctica obligatoria, es pura libertad de mente y coraz&oacute;n. S&oacute;lo la necesidad somete.<\/p>\n<p>No impone ning&uacute;n tipo de organizaci&oacute;n, s&oacute;lo exige compartir, comunicaci&oacute;n sin reservas, (s&oacute;lo el ego tiene qu&eacute; perder o ganar), servicio mutuo. &iquest;C&oacute;mo no va a generar servicio mutuo, si el conocimiento silencioso quiebra toda objetivaci&oacute;n y, por tanto, toda dualidad y alteridad? &iquest;C&oacute;mo no va a generar servicio mutuo, si el conocimiento silencioso, que es la base de la cualidad humana profunda, comprende que s&oacute;lo &ldquo;el que es&rdquo; es realmente existente?<\/p>\n<p>Desde el conocimiento silencioso ya no hay sujetos y objetos, ni yo y t&uacute;, ni lo m&iacute;o y lo tuyo. Todo confluye en la unidad de lo absoluto; y la unidad es amor; y un amor sin condiciones.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda no es ninguna doctrina, ni ning&uacute;n lugar fuera de esta vida, estos cielos y esta tierra.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es hija de la indagaci&oacute;n libre, y camina sin descanso mediante la indagaci&oacute;n libre. &iquest;Qui&eacute;n o qu&eacute; puede amarrarla? Es una indagaci&oacute;n libre que concluye en don; es resultado de indagaci&oacute;n y don.<\/p>\n<p>No teme a las dudas, porque las dudas no son obst&aacute;culo al conocimiento sino oportunidades de nuevos pasos en el conocimiento silencioso. La duda no es obst&aacute;culo a la certeza, sino v&iacute;a a la certeza. La duda s&oacute;lo es enemiga de la creencia, no del conocimiento silencioso.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda, porque es conocer y sentir silencioso, es desnudez. La desnudez no tiene nada que ver con el poder &iquest;qu&eacute; har&iacute;a con el poder? El poder es impotente respecto a la sabidur&iacute;a, aleja de ella. S&oacute;lo la creencia tiene que ver con el poder.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es &ldquo;reconocer&rdquo; claramente la dimensi&oacute;n absoluta de lo real que siempre se supo.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es la inmediatez del conocer y sentir de todo lo que nos rodea y de nosotros mismos, porque se ha callado el ego&iacute;smo que todo lo mediatizaba. Es conocer y sentir sin la pantalla intermedia y los condicionamientos del yo. Esa inmediatez del conocimiento es unidad y es amor.<\/p>\n<p>Es vivir el ser de todas las cosas no como &ldquo;otros&rdquo; de s&iacute; mismo y no como &ldquo;otros&rdquo; del absoluto.<\/p>\n<p>Es el inter&eacute;s sin condiciones por todas las cosas y por todas las personas. S&oacute;lo el yo pone condiciones, las que le dicta sus necesidades, deseos, temores, expectativas. Silenciando el yo, nadie ni nada pone condiciones al servicio y al amor. Sin las condiciones que pone el yo, se acoge todo, tal cual viene, sin exigirle nada a cambio de nuestro reconocimiento y amor.<\/p>\n<p>Cualidad humana profunda es inter&eacute;s y amor sin condiciones por todo. Hay que advertir que el inter&eacute;s y el amor son dos caras de una misma moneda.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es inmediatez, unidad, sencillez &ndash;s&oacute;lo el ego tiene dobleces- y desnudez.<\/p>\n<p>En otras &eacute;pocas la religi&oacute;n pudo apuntar a esa absoluta sencillez y desnudez, vestida con ropajes de creencias, poder, sacralidad y exclusivismo. En nuestras condiciones culturales, la sencillez desnuda debe mostrarse vac&iacute;a, silenciosa, pobre y amante.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda es conocimiento y sentir silencioso. El conocimiento y sentir silencioso es verdadero conocer y verdadero sentir, pero lo que se conoce es nada y quien conoce es nadie. Se quebr&oacute; todo sujeto y todo objeto, toda dualidad, toda posibilidad de acotaci&oacute;n, objetivaci&oacute;n, representaci&oacute;n. Nada es conocido y nadie conoce. Es noticia clara de la no dualidad (la no existencia real de sujetos\/objetos) desde la no dualidad.<\/p>\n<p>No es el t&eacute;rmino de ning&uacute;n proceso, &iquest;qui&eacute;n ir&iacute;a a d&oacute;nde?<\/p>\n<p>Es puro don, pero don de nadie a nadie.<\/p>\n<p>Es puro despertar de una ilusi&oacute;n, de un sue&ntilde;o. Es puro reconocimiento de &ldquo;lo que es&rdquo;.<\/p>\n<p>Es certeza absoluta, pero de nada.<\/p>\n<p>Es presencia absoluta, pero de nadie ni de nada, en nadie.<\/p>\n<p>Es noticia clara y sentir claro de unidad. En esa perfecta unidad, que no anula la diversidad, no hay pluralidad de substancias, no hay individuos, ni hay espacio ni tiempo; s&oacute;lo unidad en la diversidad.<\/p>\n<p>Ni el absoluto es &ldquo;otro&rdquo; de m&iacute;, ni yo soy &ldquo;otro&rdquo; del absoluto. Ni mis pr&oacute;jimos son &ldquo;otros&rdquo; de &Eacute;l, ni &Eacute;l es &ldquo;otro de mis hermanos. Nada es &ldquo;otro&rdquo; &ldquo;del que es&rdquo;, ni &ldquo;el que es&rdquo; es &ldquo;otro&rdquo; de nada.<\/p>\n<p>Todo es sagrado porque nada est&aacute; separado. Sagrado es separaci&oacute;n. Donde todo es uno, todo es sagrado porque nada es sagrado, nada est&aacute; separado.<\/p>\n<p>De lo dicho se concluye que no hay cualidad humana profunda sin noticia clara, expl&iacute;cita y tem&aacute;ticamente cultivada de la dimensi&oacute;n absoluta de todo lo real. Para conseguirlo hay que silenciar por completo al ego como paquete de deseos, temores, recuerdos y expectativas.<\/p>\n<p>El ego y sus necesidades y deseos es el constructor del mundo, con la dualidad fundamental de sujetos y objetos, individualidad, objetivaciones, representaciones que se dan por reales. El completo silenciamiento del ego (&ldquo;morir a s&iacute; mismo&rdquo;, dec&iacute;a Jes&uacute;s; &ldquo;morir antes de morir&rdquo;, dec&iacute;a Mahoma) posibilita lo que hemos llamado conocimiento silencioso.<\/p>\n<p>El conocimiento silencioso permite desplazar nuestro conocer, percibir, sentir y actuar desde el ego como punto de referencia &ndash;eso es la egocentraci&oacute;n- a la dimensi&oacute;n absoluta de lo real, lo que verdaderamente es, lejos de las construcciones del yo, que da por reales.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda resulta ser, pues, la completa desegocentraci&oacute;n de todas nuestras facultades y actuaciones. No hay cualidad humana profunda sin una descentraci&oacute;n del ego. Cuando mi pensar no es mi pensar, mi percepci&oacute;n no es mi percepci&oacute;n, mi sentir no es mi sentir, mi actuar no es mi actuar, sino s&oacute;lo formas de &ldquo;Eso absoluto&rdquo; que es, como olas breves de la inmensidad del oc&eacute;ano, hay completa desegocentraci&oacute;n y completa cualidad humana profunda.<\/p>\n<h4>La actuaci&oacute;n y la cualidad humana profunda.<\/p>\n<\/h4>\n<p>Pero hay que hacer una advertencia seria a quienes quieren caminar hacia esa cualidad humana profunda, que es la completa desegocentraci&oacute;n:<\/p>\n<p>El camino a la cualidad humana profunda es una seria y constante indagaci&oacute;n con toda la mente, con todo el sentir y con toda la percepci&oacute;n Esa indagaci&oacute;n es una aproximaci&oacute;n a la noticia, para la mente y para el sentir, de que lo que realmente es. &ldquo;Eso que es&rdquo; no es lo que construye y modela nuestra condici&oacute;n de animales necesitados para poder vivir en esta inmensidad. Lo que realmente es, no es ninguna de esas construcciones; no es pues ni sujetos, ni objetos, ni individualidades, ni dualidad ninguna.<\/p>\n<p>Pero todo ese trabajo con nuestra mente y con nuestro sentir para aproximarnos al conocimiento silencioso, que es el fundamento de la cualidad humana profunda, ser&iacute;a un esfuerzo y un intento in&uacute;til si no trabajamos simult&aacute;neamente con nuestra actuaci&oacute;n en esa misma direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>Si indago intensamente con mi mente y mi sentir, y act&uacute;o en provecho propio, convierto mi intento en la tela de Pen&eacute;lope, que destej&iacute;a por la noche lo que hab&iacute;a tejido durante el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Si busco &ldquo;al que es&rdquo;, a &ldquo;Eso que es&rdquo; con la mente y el coraz&oacute;n, pero cuando act&uacute;o, act&uacute;o para m&iacute;, refuerzo con mi acci&oacute;n lo que he intentado debilitar con mi indagaci&oacute;n; intento escapar de la egocentraci&oacute;n con la cabeza y el coraz&oacute;n mientras refuerzo con mi acci&oacute;n las ligaduras al yo.<\/p>\n<p>Las acci&oacute;n desinteresada, la acci&oacute;n que no busca los frutos de la acci&oacute;n, la acci&oacute;n puramente a favor de los pr&oacute;jimos y de todo lo viviente, debe acompa&ntilde;ar siempre a los intentos de indagaci&oacute;n de la mente y del sentir. No buscar nada para s&iacute; en la actuaci&oacute;n, actuar siempre a favor de otros, tiene que ser tan intenso y continuado como la indagaci&oacute;n con la mente y el sentir, de lo contrario caminar&iacute;amos y caminar&iacute;amos sobre los mismos palmos de suelo.<\/p>\n<p>Pero hay m&aacute;s: en la misma medida en que se da un conocimiento silencioso real y aut&eacute;ntico, se da la cualidad humana profunda y se da el inter&eacute;s y amor sin condiciones por todo lo que nos rodea. Y el amor sin condiciones no se queda quieto ante las desgracias y los males que ve.<\/p>\n<p>El conocimiento silencioso es la &uacute;nica ra&iacute;z del amor incondicional. No hay otra ra&iacute;z posible; ni la creencia ni la coherencia con la creencia pueden generar ese amor.<\/p>\n<h3>2&ordf; Parte: No hay desegocentraci&oacute;n sin amor incondicional a toda criatura.<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Donde no hay conocimiento silencioso, que es cualidad humana profunda, hay sujeto y donde hay sujeto hay egocentraci&oacute;n. Donde est&aacute; todav&iacute;a vivo y d&aacute;ndose por real el sujeto, existe el mundo de sus construcciones desde la necesidad y el temor, y subsiste, por tanto, la egocentraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Donde hay egocentraci&oacute;n no hay verdadero amor, porque el ego va siempre por delante en el amor e inter&eacute;s por s&iacute; mismo. Mientras subsiste el ego como entidad real, lo refiere todo a &eacute;l, incluso cuando se interesa por otros, incluso cuando ama.<\/p>\n<p>Desde el ego pueden hacerse esfuerzos para interesarse por los otros, pero eso no es amor. El amor no es hijo del esfuerzo. As&iacute; se ha actuado con mucha frecuencia en los c&iacute;rculos religiosos. Es un error grave y un enga&ntilde;o.<\/p>\n<p>S&oacute;lo hay amor verdadero y verdadero inter&eacute;s por las realidades de esta tierra y por los dem&aacute;s humanos, cuando uno est&aacute; muerto antes de morir. Los muertos no hacen referencia a s&iacute; mismos en nada. As&iacute; debemos actuar, muertos, pero vivos; actuando a favor de otros y de toda vida, sin rastro de referencia a s&iacute; mismos.<\/p>\n<p>Este modo de actuar, que es inter&eacute;s y amor sin condiciones, es, fruto del conocimiento silencioso y de la cualidad humana profunda, y es, a la vez, camino insoslayable hacia ese conocimiento silencioso y esa cualidad humana profunda.<\/p>\n<p>Quien intente servir a otros sin haber muerto a s&iacute; mismo, se enga&ntilde;a. Con el ego vivo, siempre intentar&aacute; sacar alg&uacute;n provecho propio en el servicio a otros; aunque sea s&oacute;lo sentido de vida, o sentirse &uacute;til, o saber que sirve para algo, o conseguir ser alguien. El ego sabe reencarnar sus interesas en formas sutiles, y se reencarnar&aacute; tantas veces como sea necesario para no morir.<\/p>\n<p>Si el ego permanece vivo hay siempre alg&uacute;n tipo de utilizaci&oacute;n de los otros, y el amor que se proclama hacia ellos es primero amor a s&iacute; mismo. Si resta algo vivo en m&iacute; de mi mismo, resta el depredador y mientras el depredador este vivo, depredar&aacute; de una forma u otra. Y no hay que olvidar que el depredador es un asesino.<\/p>\n<p>S&oacute;lo hay verdadero amor, que es unidad, cuando el yo ya no existe como entidad.<\/p>\n<p>El camino del silenciamiento interior, que es el camino a la cualidad humana profunda, es el &uacute;nico camino al amor y al servicio sin condiciones, el resto es confusi&oacute;n y buena voluntad. La buena voluntad, como el esfuerzo, es insuficiente para el camino interior, de forma semejante a como lo es para la poes&iacute;a o para la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Quien quiera servir verdaderamente a una comunidad, a la humanidad, que se haga sabio primero. Ese es el mejor servicio que se puede prestar a las generaciones que nos seguir&aacute;n, porque de ese servicio se siguen todos los dem&aacute;s servicios; y sin ese servicio, todos los otros que puedan prestarse no son lo que pretender ser, porque el ego lo deforma y lo trastoca todo.<\/p>\n<p>La esencia de la oferta de las tradiciones religiosas y espirituales.<\/p>\n<p>La oferta de las tradiciones religiosas y espirituales de la humanidad, una oferta perenne y v&aacute;lida para nuestro tiempo, es la llamada a esa cualidad humana profunda que es sencillez, humildad, desnudez, reconocimiento y servicio.<\/p>\n<p>De ellas hemos de heredar las orientaciones en nuestro trabajo de indagaci&oacute;n, los procedimientos para llevarla a cabo, las advertencias sobre los posibles errores. Ellas nos hablan de esa cualidad humana profunda, que es conocer, sentir y actuar silencioso, y de c&oacute;mo conseguirla.<\/p>\n<p>Esa es la oferta que hemos de hacer a nuestros contempor&aacute;neos. Si les hacemos esa oferta mezclada con creencias y religiones, no podr&aacute;n aceptarla, por m&aacute;s que la necesiten con urgencia; si les ofrecemos ese gran legado de forma laica, sin religiones, ni creencias, la aceptar&aacute;n.<\/p>\n<p>Este es el mayor servicio que se puede prestar a nuestras sociedades. Sin duda alguna no hay otro servicio mayor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NO HAY CUALIDAD HUMANA PROFUNDA SIN DESEGOCENTRACI&Oacute;N, NI DESEGOCENTRACI&Oacute;N SIN ACTUACI&Oacute;N INCONDICIONAL A FAVOR DE TODA CRIATURA. M. Corb&iacute;. Introducci&oacute;n breve. Nos proponemos presentar la posibilidad de una profunda vida espiritual, o dicho m&aacute;s de acuerdo con nuestra antropolog&iacute;a real, una cualidad humana profunda, sin creencias, sin religiones ni dioses. 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