{"id":55599,"date":"2011-11-09T00:00:00","date_gmt":"2011-11-09T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"espiritualidad_y_politica_independen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/espiritualidad_y_politica_independen\/","title":{"rendered":"Espiritualidad y pol\u00edtica: independencia completa y relaci\u00f3n profunda"},"content":{"rendered":"<p><strong>&nbsp;<\/strong>En este art&iacute;culo publicado en la obra colectiva:<strong> <em>Espiritualidad y pol&iacute;tica<\/em> <\/strong>(Crist&oacute;bal Cervantes, ed. Kair&oacute;s, 2011. 346 p.), Corb&iacute; plantea:<\/p>\n<p>&ldquo;La organizaci&oacute;n de las sociedades es perfectamente  aut&oacute;noma de la religi&oacute;n y la espiritualidad, pero en esa nueva situaci&oacute;n  surge un problema inesperado: &iquest;de d&oacute;nde sacar&aacute;n los colectivos la  cualidad humana que en el pasado proporcionaron las religiones p<strong>&nbsp;<\/strong>or v&iacute;a  de las creencias?<\/p>\n<p>Las nuevas<strong>&nbsp;<\/strong> sociedades, dotadas de potentes ciencias y  tecnolog&iacute;as en continuo y r&aacute;pido crecimiento, precisan de la cualidad  humana, y de la gran cualidad humana, para gestionar el poder de sus  tecnociencias, gestionarse ellos mismos y gestionar el medio. No podemos  ser tan necios como para pretender inventarla de nuevo&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>&nbsp;<\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <a href=\"\/files\/1320858895_corbi769_espiritualidad_y.pdf\">descargar el art&iacute;culo<\/a><\/p>\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong>Nuestras reflexiones se sit&uacute;an en las sociedades desarrolladas. En ellas los modos preindustriales de sobrevivencia han desaparecido por completo, con excepci&oacute;n de algunos pocos residuos; la industrializaci&oacute;n se ha extendido a todos los niveles de la vida de los ciudadanos; y se han asentado profundamente las nuevas sociedades industriales de innovaci&oacute;n continua y cambio, tambi&eacute;n llamadas sociedades informatizadas o sociedades de conocimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La desaparici&oacute;n de las sociedades preindustriales y la generalizaci&oacute;n de las industrias han llevado a las religiones, como sistemas de creencias impositivas, de organizaci&oacute;n jerarquizada y patriarcal, a una crisis mortal. Con esas transformaciones las religiones han perdido el humus en el que nacieron, vivieron y se desarrollaron.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las religiones, como sistemas de creencias, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses y regiones desarrollados, adem&aacute;s de quedarse sin tierra en la que enraizarse y sustentarse, est&aacute;n recibiendo el duro impacto de las sociedades de conocimiento. Llamamos sociedades de conocimiento a aquellas que sobreviven y prosperan creando continuamente nuevos saberes cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos y, a trav&eacute;s de ellos, nuevos servicios y productos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El crecimiento imparable y acelerado de las tecnociencias supone una continua transformaci&oacute;n de las interpretaciones de la realidad en todos sus niveles, tambi&eacute;n en los humanos y comunicativos; una continua transformaci&oacute;n de las formas de trabajar y organizarse y, consiguientemente, una continua transformaci&oacute;n de los sistemas de cohesi&oacute;n, valoraci&oacute;n y fines colectivos. En las sociedades en que se vive de la constante creaci&oacute;n de tecnociencias, todo cambia continuamente. Por esa raz&oacute;n, los colectivos y los individuos tienen que excluir todo lo que fije y estar dispuestos a cambiar lo que sea, cuando sea conveniente.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las sociedades preindustriales vivieron durante milenios haciendo fundamentalmente lo mismo. Los cambios fueron muchos e importantes, pero no afectaron a los ejes centrales de las estructuras de esas sociedades. Los modos fundamentales de pensar, sentir, actuar, organizarse y vivir ven&iacute;an determinados por sistemas de programaci&oacute;n colectiva construidos inconscientemente a lo largo de centenares de a&ntilde;os y avalados por la religi&oacute;n que los sacraliz&oacute; y, con ello, bloque&oacute; los cambios de importancia y las posibles alternativas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las sociedades preindustriales se articulaban a trav&eacute;s de esos programas, que las religiones proclamaban como de revelaci&oacute;n divina y, por consiguiente, intocables y sagrados. Este tipo de sociedades se cohesionaban a trav&eacute;s de esas creencias intocables, a las que hab&iacute;a que someter la mente, el sentir, la acci&oacute;n y la organizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Puesto que las creencias funcionaban como programa y cohesionador colectivo, no eran libres, sino impositivas. Para imponerlas se necesitaba de la coerci&oacute;n y del poder pol&iacute;tico para aplicarlas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las sociedades de conocimiento deben excluir las creencias. Llamamos creencias en sentido estricto a las que se tienen por reveladas; diferenciamos esta noci&oacute;n de las creencias en sentido lato, que son en realidad supuestos acr&iacute;ticos. Excluir las creencias supone no poderse cohesionar por la sumisi&oacute;n, sino por la aceptaci&oacute;n voluntaria de proyectos colectivos. Si hay que excluir la sumisi&oacute;n, hay que excluir la coerci&oacute;n. Donde no se necesita coerci&oacute;n tampoco se necesita del poder pol&iacute;tico para que la aplique.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las nuevas sociedades de conocimiento tienen que articularse apoyadas en la voluntariedad. Los miembros de las nuevas sociedades aceptan voluntariamente los proyectos colectivos que ellos mismos se construyen y proponen. Una vez aceptados se establecen leyes que deben respetarse, aunque para ello requieran de la coerci&oacute;n y del poder, pero ya sobre la base de la voluntariedad.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las nuevas sociedades deben construir sus propios proyectos de vida colectiva e individual, teniendo en cuenta, en primer lugar, las posibilidades y riesgos de las nuevas tecnociencias y de su r&aacute;pido y continuo desarrollo; y teniendo en cuenta, tambi&eacute;n, la necesidad de programarse individual y colectivamente para el cambio constante y la no fijaci&oacute;n, por consiguiente, fuera de creencias intocables.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todos los par&aacute;metros de estas sociedades est&aacute;n sometidos a cambios continuos. Quienes pretendan fijar alguna de las dimensiones de la vida de los colectivos, est&aacute;n atentando contra la l&oacute;gica interna de las sociedades de innovaci&oacute;n y cambio. La necesidad de ser conscientes y de adaptarse a esos cambios crea una nueva consciencia colectiva: todo debemos constru&iacute;rnoslo nosotros mismos, nada nos baja del cielo, ni nos es dado por la naturaleza de las cosas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa nueva conciencia, impensable en las sociedades preindustriales, viene reforzada por la convivencia de diversas culturas, tradiciones espirituales y tradiciones religiosas, cada una de ellas con la pretensi&oacute;n de ser la &uacute;nica verdadera, o como m&iacute;nimo, de ser el lugar de la revelaci&oacute;n plena y definitiva de Dios. Ese roce continuo de tradiciones culturales y religiones se produce a nivel global, posibilitado por los medios de comunicaci&oacute;n e inform&aacute;ticos y por la convivencia de toda esa diversidad en nuestros pa&iacute;ses y ciudades, provocada por la inmigraci&oacute;n masiva y creciente.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En las sociedades de innovaci&oacute;n, cambio y globalizaci&oacute;n, la vivencia, -de modo expl&iacute;cito y conscientemente o impl&iacute;cita e inconscientemente- de que ya nadie puede vivir como sus antepasados y de que todo nos lo hacemos nosotros a propio riesgo, se ha extendido a todas las culturas, a todos los pa&iacute;ses, hasta los lugares m&aacute;s remotos de la tierra.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta nueva conciencia, a medida que crece, advierte que nos movemos en una sociedad de riesgo. Nunca nuestra especie hab&iacute;a vivido de cambiar todos sus par&aacute;metros continuamente; nunca hab&iacute;amos sido conscientes de que todos nuestros proyectos de vida, individuales y colectivos, eran construidos por nosotros mismos, sin ninguna garant&iacute;a externa, sea de procedencia divina o de la naturaleza de las cosas. Las sociedades de conocimiento son sociedades de riesgo; poco a poco vamos tomando conciencia de ello.<\/p>\n<p>Supuesto que todo est&aacute; en nuestras manos, debe preocuparnos profundamente la cualidad humana de esos constructores. Si los constructores no tienen una cualidad humana proporcionada al poder de nuestras ciencias y tecnolog&iacute;as, nuestras tecnociencias funcionar&aacute;n sin control, como un aprendiz de brujo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Veamos un poco m&aacute;s detalladamente c&oacute;mo funcion&oacute; la espiritualidad, la religiosidad, en las sociedades preindustriales que nos han precedido, y podremos saber c&oacute;mo se alimentaba la cualidad humana en los individuos y en la pol&iacute;tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <a href=\"\/files\/1320858895_corbi769_espiritualidad_y.pdf\">descargar el art&iacute;culo<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;En este art&iacute;culo publicado en la obra colectiva: Espiritualidad y pol&iacute;tica (Crist&oacute;bal Cervantes, ed. Kair&oacute;s, 2011. 346 p.), Corb&iacute; plantea: &ldquo;La organizaci&oacute;n de las sociedades es perfectamente aut&oacute;noma de la religi&oacute;n y la espiritualidad, pero en esa nueva situaci&oacute;n surge un problema inesperado: &iquest;de d&oacute;nde sacar&aacute;n los colectivos la cualidad humana que en el pasado&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":55600,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[161],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-55599","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sociedad-en-cambio","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55599","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55599"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55599\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55600"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55599"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=55599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}