{"id":55746,"date":"2011-12-30T00:00:00","date_gmt":"2011-12-30T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"reconocer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/reconocer\/","title":{"rendered":"Reconocer"},"content":{"rendered":"<p><em>La ciencia al servicio del sentir silencioso<\/em><\/p>\n<p>La ciencia puede catapultar al sentir m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del egocentrismo cotidiano. Cada ser viviente , cada planta y cada animal encarna e incorpora una inmensidad indescriptible de complejidad, de proceso de espacio y de tiempo. Cada uno de los seres que conviven con nosotros, nuestros coet&aacute;neos en este peque&ntilde;o planeta que rueda en el cosmos, es una inmensidad porque su entramado viene de los inabarcables espacios y lejan&iacute;as temporales.&nbsp; <br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay que pensar los saberes que hemos adquirido para desmantelar el cobijo a medida que hemos construido para vivir en este cosmos desmesurado. Lo que nos dicen nuestras ciencias destruye las cortas medidas de nuestro cobijo y permite que nos invadan las potentes dimensiones de la inmensidad.<\/p>\n<p>Esas dimensiones, como un torrente, arrasan el sentir de nuestra vida diaria porque arrastran consigo el mundo que hemos construido a nuestras escuetas medidas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Podemos utilizar nuestras ciencias para callar la construcci&oacute;n mental, perceptiva y sensitiva que nuestra necesidad hace de todo lo que nos rodea. Nuestros saberes cient&iacute;ficos vac&iacute;an de contenido, consistencia y firmeza nuestra percepci&oacute;n y nuestro sentir cotidiano del cosmos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El saber cient&iacute;fico puede convertirse en un instrumento para anegar el saber com&uacute;n y vaciar el sentir com&uacute;n, y as&iacute; puede ser un &uacute;til eficaz para despertar la posibilidad de un nuevo sentir.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Usamos las construcciones de la ciencia para aventar nuestras construcciones cotidianas y desplazar as&iacute; nuestro sentir. No las usamos para quedarnos en ellas, eso ser&iacute;a hacer ciencia y no camino de silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Usamos las ciencias para que la inmensidad, como un hurac&aacute;n, deje a nuestro sentir a la intemperie en el cosmos. En esa situaci&oacute;n, el yo y todas sus construcciones, cotidianas y cient&iacute;ficas pierden pie frente al nuevo sentir de la inmensidad en cada ser viviente.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde el silencio de las construcciones, desde la necesidad y desde el nuevo sentir, cada cosa es un punto intenso de luz en la inmensidad, un discurso silencioso y sin fin.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando se ven as&iacute; todas las plantas, los animales y las personas, se ve el Vac&iacute;o, porque se percibe y siente lo que queda despu&eacute;s de que el hurac&aacute;n arrase todas las construcciones de nuestro pensar, sentir y creer: el completo silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ver el Vac&iacute;o es ver y sentir un mundo infinito de silencio y de luz sin medidas. Ese es el mundo de la libertad sin l&iacute;mites. Ah&iacute; s&oacute;lo cuenta la visi&oacute;n que es mente y carne.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay que empe&ntilde;arse en conseguir que la visi&oacute;n llegue a la carne porque si no las construcciones se rehar&iacute;an, el cobijo se reedificar&iacute;a y la vida volver&iacute;a a girar en c&iacute;rculos repetitivos. Y cuando la necesidad repite sus ciclos se acaba la novedad, la libertad y la luz.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Conocer y reconocer<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><img decoding=\"async\" style=\"float: left;\" src=\"\/files\/1323252738_185488249_ffb35fcbf1_o_r256x239.jpg\" alt=\"\" \/>Conocer es la gran tarea del camino interior.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Adquirir conocimiento es aprender de las cosas. &iexcl;Hay tanto que aprender y es tan escaso el tiempo!<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, el conocimiento propio del camino interior no es una acumulaci&oacute;n de saberes, porque se trata de un conocimiento que no es crecimiento de datos sino un reconocimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Reconocer es hacerse presente a todas y cada una de las cosas para que las cosas se le hagan presentes a uno. Cuando los &aacute;rboles, las flores, las monta&ntilde;as o las estrellas se hacen presentes a la mente y al coraz&oacute;n y las reconocemos, se hacen presentes con toda la inmensidad de su historia, de su grandeza y de su misterio. Reconocerlas no supone ni exige saber muchas cosas de ellas, supone s&oacute;lo saber que est&aacute;n ah&iacute;, frente a m&iacute; y conmigo con todo el peso de su ser y su inc&oacute;gnita inagotable.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Somos seres cognoscitivos, pero nuestro destino no es tanto conocer como reconocer.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El conocer puede ser fr&iacute;o y distanciado; el reconocer no puede ser m&aacute;s que interesado y c&aacute;lido. Si falta el inter&eacute;s, que es amor, nada puede hacerse verdaderamente presente y ser reconocido.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Reconocer es hacer presente todo mi ser, con todas sus facultades, a algo que se me hace presente con toda su autonom&iacute;a y su misterio.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Reconocer es una comuni&oacute;n de presencias. La comuni&oacute;n de presencias, &iquest;no es amor?<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa es la inconmensurable belleza del destino humano.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><em>&nbsp;Hacer estallar el tiempo cotidiano puede introducir al sentir en el silencio<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;Se puede utilizar la mente para hacer estallar el tiempo ordinario y empujar as&iacute; al sentir m&aacute;s all&aacute; de las medidas domesticadas cotidianas. Esto equivaldr&iacute;a a utilizar nuestro saber para derruir nuestros cobijos e introducirnos en el silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo lo que coexiste con nosotros hace centenares de millones de a&ntilde;os que est&aacute; ah&iacute;. Los robles, los arces, los enebros y los chopos; las hierbas y las flores, los musgos y los l&iacute;quenes; los p&aacute;jaros y los animales, todo hace centenares de millones o decenas de millones de a&ntilde;os que est&aacute; ah&iacute;.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es cierto que ninguno de los &aacute;rboles, plantas o animales que est&aacute;n conmigo vive m&aacute;s que unos pocos a&ntilde;os o incluso d&iacute;as, pero no es la perspectiva de la r&aacute;pida sucesi&oacute;n de los individuos lo que cuenta. Lo que cuenta es el relevo que una generaci&oacute;n pasa a otra en la carrera de su r&aacute;pida sucesi&oacute;n. La misma antorcha que llevo en mis manos como hombre hace millones de a&ntilde;os que pasa de mano en mano, de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Las manos van cambiando, pero lo que cuenta es la antorcha. Las manos diferentes son s&oacute;lo el medio a trav&eacute;s del cual la antorcha se perpet&uacute;a.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El cielo estrellado que contemplo por la noche es algo que existi&oacute; hace miles o millones de a&ntilde;os y que ahora me llega a m&iacute;. &iquest;Qu&eacute; cielo existe ahora realmente mientras contemplo la luz que hace tales magnitudes de tiempo que se emiti&oacute;?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<em>Sentir este viejo y nuevo mundo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;Las cosas m&aacute;s bellas que se pueden ver y sentir paseando por las monta&ntilde;as y sus bosques est&aacute;n ah&iacute; desde hace millones de a&ntilde;os y continuar&aacute;n ah&iacute; cuando nos hayamos ido:<\/p>\n<p>el sonido del viento entre los &aacute;rboles;<\/p>\n<p>el dulce canto de los p&aacute;jaros al amanecer, cuando despunta el sol en el horizonte;<\/p>\n<p>el canto de los grillos y de los saltamontes en los prados;<\/p>\n<p>el tumultuoso croar de las ranas en la charca;<\/p>\n<p>el lento deslizarse de las nubes en el cielo;<\/p>\n<p>la belleza azulada de las monta&ntilde;as en la lejan&iacute;a;<\/p>\n<p>el brillo transparente de las hojas de los robles;<\/p>\n<p>las manchas oscuras del verde de los pinos y los enebros;<\/p>\n<p>la delicadeza humilde y espl&eacute;ndida de las flores de los prados;<\/p>\n<p>los musgos y l&iacute;quenes de las rocas del sotobosque;<\/p>\n<p>el brillo intenso y p&aacute;lido de la luna mientras se oye el canto primaveral de los ruise&ntilde;ores y el tableteo del canto del chotacabras.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo eso hace millones de a&ntilde;os que viene ocurriendo y as&iacute; seguir&aacute;.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo eso es de un inimaginable esplendor y una belleza inagotable.<\/p>\n<p>Todo eso es manso, dulce, profundo, viejo y siempre nuevo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo eso es como un r&iacute;o profundo que discurre impasible e indiferente a su derroche de maravilla.<\/p>\n<p>&nbsp;Puedo contemplarlo, alegrarme con su visi&oacute;n y sentir su belleza. Tengo s&oacute;lo unos instantes para verlo, amarlo y luego morir. Ese es mi destino y es bello. Es bello ser una chispa de luz y de fuego de ese calmado r&iacute;o de misterio que viene de muy, muy lejos y va muy, muy lejos; es bello ser una chispa que brota de las aguas, vibra unos instantes conmovida y vuelve a sumergirse en las aguas viejas y nuevas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &Eacute;ste es el nuevo y viejo sentir: el fundamento del conocimiento que traspasa las concepciones y las creencias y que abre a la experiencia sagrada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Selecci&oacute;n de: M. Corb&iacute;. <strong><em>El camino interior m&aacute;s all&aacute; de las formas religiosas<\/em><\/strong><em>. <\/em>Bronce, 2008. pgs. 176-184<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciencia al servicio del sentir silencioso La ciencia puede catapultar al sentir m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del egocentrismo cotidiano. 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