{"id":55851,"date":"2012-01-21T00:00:00","date_gmt":"2012-01-21T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-14T12:27:52","modified_gmt":"2016-09-14T10:27:52","slug":"un_cerezo_en_el_balcon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/un_cerezo_en_el_balcon\/","title":{"rendered":"Un cerezo en el balc\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Cada ma\u00f1ana lo veo ah\u00ed, en el balc\u00f3n. Silencioso, quieto. Parece impasible ante el amanecer siempre cambiante. Hoy, el d\u00eda es claro y el cielo se ha te\u00f1ido de rojo y naranja durante unos instantes, justo antes de la salida del Sol. Su silueta esbelta y gr\u00e1cil se dibujaba frente al cielo. Ayer estaba nublado y parec\u00eda que nunca saldr\u00eda el Sol, pero ah\u00ed estaba \u00e9l, en la misma posici\u00f3n de todas las ma\u00f1anas. Me admiro al verlo cuando hace viento&#8230; \u00a1Ah, cuando hace viento! Sus hojas se agitan y parecen a punto de marcharse, pero no. Permanecen en su lugar. Sus ramitas se doblan, pero siguen estando ah\u00ed.<br \/>\n(selecci\u00f3n del libro de <strong>Laia Montserrat<\/strong>: <strong><em>Un cerezo en el balc\u00f3n: practicar Zen en la ciudad. <\/em><\/strong>Kair\u00f3s, 2011)<\/p>\n<p>Disfruto de su silencio y de su quietud. Estaci\u00f3n tras estaci\u00f3n, d\u00eda tras d\u00eda, noche tras noche. Horas y minutos se suceden y \u00e9l permanece impasible, mostrando en todo momento su ser, su misma esencia. Derramando destellos verdes. En oto\u00f1o, dejando ir sus hojas, secas. En primavera, despuntando otras nuevas.<\/p>\n<p>De todos modos os contar\u00e9 un secreto. Cuando el viento es suave, a veces me detengo a su lado y oigo el rumor de sus hojitas; y entonces me parece que me habla, en un lenguaje ancestral, primitivo y lleno de matices. No sabr\u00eda traducir qu\u00e9 dice, pero algo en m\u00ed se estremece y entra en profunda uni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>De pronto, el ruido de la ciudad no se oye. He entrado en comuni\u00f3n con mi cerezo. Nada nos separa, estamos unidos en el \u00absilencio\u00bb. Las motos siguen rugiendo, los ni\u00f1os contin\u00faan gritando en el patio, los camiones siguen circulando, y el bullicio no se detiene. Nuestro silencio es m\u00e1s potente, se impone sin dificultad. Lo invade todo.<\/p>\n<p>Cualquier meditador os puede decir que el silencio es imprescindible para la pr\u00e1ctica adecuada del ejercicio. Es cierto. No hay nada tan b\u00e1sico como callar. S\u00ed, eso es, callarse. No decir nada. En nuestra sociedad proponer algo as\u00ed es ir contracorriente. \u00a1Callarse! Con la necesidad que tenemos de comunicarnos con los dem\u00e1s, se puede pensar. Pero&#8230; \u00bfde verdad os comunic\u00e1is hablando? Veo a mucha gente hablando, oigo a algunos, escucho a otros. La sensaci\u00f3n que me llega siempre es que hay demasiadas palabras y poco contenido, poca comunicaci\u00f3n real. [&#8230;]\n<p>Es necesario ejercitarse en el arte de hablar. En un primer momento, el habla hacia fuera, la que se expresa expl\u00edcitamente. No decir m\u00e1s de lo necesario, no romper el silencio si no hay nada realmente \u00fatil que decir. Es economizar energ\u00eda y empezar a desenmara\u00f1ar nuestra mente y nuestras relaciones. \u00a1Cu\u00e1ntos malentendidos se pueden evitar si nos permitimos un tiempo de silencio! Solo a partir de ese silencio puede surgir la palabra verdadera, la comunicaci\u00f3n que realmente expresa.<\/p>\n<p>Un segundo aspecto del silencio es acallar la mente. Si callar de cara a fuera no es simple, lograr el silencio de nuestra mente parece un trabajo imposible. Cuando nos detenemos a observar nuestra conversaci\u00f3n interior vemos que es constante, como tener dentro una cotorra que no calla nunca, hablando muchas veces por hablar, repitiendo incansablemente temas, expresiones, girando en c\u00edrculo la mayor parte de las veces. Nuestro pensamiento, est\u00e1 demostrado cient\u00edficamente, es mucho menos l\u00f3gico y racional de lo que creemos. No pensamos siguiendo las leyes de la l\u00f3gica; es m\u00e1s bien a trav\u00e9s de impulsos emocionales y bucles como funciona nuestro pensar. No es que esto est\u00e9 bien ni mal, simplemente hay que saberlo para no seguir autoenga\u00f1\u00e1ndonos. Cualquiera que se detenga a observarse ver\u00e1 la cantidad de pensamientos absurdos que surgen en pocos minutos. Pensamientos repetitivos, obsesivos, razonamientos sin b\u00fasqueda de soluciones, errores cognitivos de todo tipo, dudosas elucubraciones sobre el futuro, revisiones tambi\u00e9n dudosas del pasado, recuerdos, y un largo etc\u00e9tera. [&#8230;]\n<p>Como bien se puede imaginar, llegar a un m\u00ednimo dominio de la situaci\u00f3n, es decir, no hablar m\u00e1s de lo necesario y pensar solo en lo necesario, no es tarea simple. Se requiere una voluntad clara y firme, o&#8230; \u00a1estar muy harto de perder el tiempo en sandeces! Para quien de un modo u otro llega a la conclusi\u00f3n de que necesita hacer esta limpieza interior o vaciado mental, no quedan muchas dudas. Los momentos en que se logra este sutil equilibrio entre el callar y el hablar justo, entre el pensar \u00fatil y el reposo mental, son tan gratificantes que se busca constantemente el modo de poder tener m\u00e1s.<\/p>\n<p>Realmente, cuando la mente se calma, cuando la charla interior se detiene, la sensaci\u00f3n de paz y plenitud es intensa. Tenemos a nuestra disposici\u00f3n una gran cantidad de energ\u00eda interna que habitualmente est\u00e1 malgast\u00e1ndose en palabrer\u00eda.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como podemos llegar a experimentar el Silencio. En la vida cotidiana, nuestra mente est\u00e1 tan desentrenada en la percepci\u00f3n del Silencio que nos resulta imprescindible realizar un aprendizaje para llegar a captarlo. Es como para un aprendiz de m\u00fasico lograr reconocer cu\u00e1ndo las notas del viol\u00edn est\u00e1n afinadas.<\/p>\n<p>Este gran Silencio con may\u00fasculas es un silencio que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del sonido, del ruido, del callar, del hablar. Es un mar en el que subyace, en el que se apoya todo lo dem\u00e1s. Tiene una fuerza y una densidad dif\u00edciles de definir, y por ello tenemos que remitirnos a im\u00e1genes o a experiencias personales. [&#8230;] La primera vez que se percibe con plena conciencia es una experiencia muy especial. Uno se siente en contacto con el alma del universo, con la ra\u00edz de toda fuerza y toda expresi\u00f3n. Solo a partir de dicho silencio puede expresarse cualquier cosa, cualquier sonido o ruido.<\/p>\n<p>El verdadero Silencio es una matriz generadora en la que no hay lugar para la dualidad.<\/p>\n<p>Una vez hemos tenido la experiencia del Silencio, los ruidos ya no nos impiden la conexi\u00f3n profunda con \u00e9l, pues ellos mismos surgen y son expresi\u00f3n de esa misma y \u00fanica fuerza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(selecci\u00f3n del libro de <strong>Laia Montserrat<\/strong>: <strong><em>Un cerezo en el balc\u00f3n: practicar Zen en la ciudad. <\/em><\/strong>Kair\u00f3s, 2011. 103 p. Del cap\u00edtulo 3, \u00abEl silencio. Ponerse a la escucha\u00bb)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada ma\u00f1ana lo veo ah\u00ed, en el balc\u00f3n. Silencioso, quieto. Parece impasible ante el amanecer siempre cambiante. Hoy, el d\u00eda es claro y el cielo se ha te\u00f1ido de rojo y naranja durante unos instantes, justo antes de la salida del Sol. Su silueta esbelta y gr\u00e1cil se dibujaba frente al cielo. Ayer estaba nublado&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":55852,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[160],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-55851","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-calidad-humana","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55851","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55851"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55851\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60229,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55851\/revisions\/60229"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55851"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55851"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55851"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=55851"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}