{"id":55957,"date":"2012-03-25T00:00:00","date_gmt":"2012-03-25T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"carta_a_dios_el_guia_de_nuestro_cami","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/carta_a_dios_el_guia_de_nuestro_cami\/","title":{"rendered":"Carta a Dios, el gu\u00eda de nuestro caminar"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #800000;\">Coincidiendo con el ochenta aniversario de Mari&agrave; Corb&iacute; hemos querido recuperar este texto, publicado en la obra colectiva: <strong><em>Cincuenta cartas a Dios<\/em><\/strong><em> <\/em>(PPC, 2006)&nbsp; <\/span><\/p>\n<p>Dios, me piden que te escriba una carta. Pero, &iquest;c&oacute;mo escribirte una   carta a ti, que no eres &ldquo;otro&rdquo; de m&iacute;? Solo mi necedad y mi pobreza, que   son el enclaustramiento en m&iacute; mismo, me hacen sentirme a m&iacute; como &ldquo;otro&rdquo;   de ti y a ti como &ldquo;otro&rdquo; de m&iacute;.<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde mi juventud te busqu&eacute;, y los caminos que he   recorrido han ido siempre por donde ni esperaba ni era capaz de   imaginar. Cada tramo del camino fue distinto de mi expectativa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; padding-left: 30px;\"><img decoding=\"async\" style=\"float: left;\" src=\"\/files\/1332690279_corbi_ulls_t128x40.png\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo lo que yo pod&iacute;a concebir de mi itinerario que va de   m&iacute; a ti  estaba estructurado y pensado desde el supuesto de que hay una    distancia entre t&uacute; y yo, de que deb&iacute;a sufrir un proceso, de que t&uacute;    cumplir&iacute;as con todos mis anhelos y deseos, Tuve que ir comprendiendo,    poco a poco, que entre t&uacute; y yo no hay ninguna distancia, que no hay que    recorrer ning&uacute;n proceso al t&eacute;rmino del cual estuvieras t&uacute;. Tuve que    comprender, y esta vez fue m&aacute;s dif&iacute;cil, que, mientras me acercara a ti    con anhelos y deseos, no podr&iacute;a entender jam&aacute;s que t&uacute; no eres &ldquo;otro&rdquo; de    m&iacute;, ni yo &ldquo;otro&rdquo; de ti.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tuve que comprender que tus caminos transitan por    paisajes inimaginables, La v&iacute;a circula por los campos de silencio de    todo lo que yo pueda concebir, planificar, imaginar y desear. Solo el    silencio que calla todo el pensar y sentir que hace de m&iacute; algo, y algo    distante de ti, puede guiarme.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El camino es tu don, tu gracia; y tu gracia est&aacute; m&aacute;s all&aacute;    de mis intenciones, de mis planes y de mi misma capacidad de  imaginar.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando me pues a caminar por los campos del silencio tuve    que entender que ah&iacute; yo no pod&iacute;a conducirme a m&iacute; mismo. El &ldquo;yo&rdquo;, con    sus criterios y proyectos, se qued&oacute; al lado de ac&aacute; de la frontera del    silencio. Te ped&iacute; que me guiaras, y lo hiciste en una &eacute;poca de grandes    cambios, pero no lo hiciste desde fuera, sino desde dentro, como &ldquo;no    otro&rdquo; de m&iacute; mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora, mirando hacia atr&aacute;s, puedo decir que en mi caso    hubo gu&iacute;a. Pero la gu&iacute;a que me condujo no fue la gu&iacute;a de mis criterios,    ni tampoco nada fuera de m&iacute;. T&uacute;, como &ldquo;no otro&rdquo; de m&iacute;, fuiste la gu&iacute;a.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pronto tuve miedo al miedo, porque el miedo es el gran    enemigo de la verdad en el camino, especialmente en &eacute;poca de cambios. No    s&eacute; c&oacute;mo pude superarlo. T&uacute; me hiciste caminar por encima del miedo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que a lo largo de los a&ntilde;os fui encontrando no era nada    de lo que yo esperaba, porque lo que yo esperaba era lo que mis ojos   ya  hab&iacute;an visto, mis o&iacute;dos hab&iacute;an ya escuchado, lo que el deseo de mi    coraz&oacute;n pod&iacute;a representar. T&uacute; me condujiste m&aacute;s all&aacute; de mis    expectativas, proyectos y concepciones.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Donde estoy no me he tra&iacute;do yo, ni nada fuera de m&iacute;. No    pod&iacute;a esperar llegar donde he llegado, no pod&iacute;a sospechar el camino    interior como lo he vivido y como lo vivo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con frecuencia me inquieto pensando d&oacute;nde he ido a parar,    sobre todo cuando me comparo con todos los que han sido mis  compa&ntilde;eros  y  han vivido mis mismas circunstancias. Me inquieto, aunque  no quiera,   cuando les veo como una pi&ntilde;a, pensando y sintiendo igual, y  yo solo, y   yo solo lejos de todos ellos. S&eacute;, por otra parte, que mi  inquietud es   necia, porque parte de un falso supuesto que se traduce  en preguntas   como: &ldquo;&iquest;D&oacute;nde he ido yo a parar? &iquest;Qu&eacute; he hecho yo para  estar donde   estoy? Lo que he hecho, &iquest;ha sido lo correcto? Si es lo  correcto, &iquest;por   qu&eacute; estoy solo?<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El supuesto de todas estas inquietantes cuestiones es    siempre que &ldquo;donde estoy y la direcci&oacute;n que llevo es obra m&iacute;a&rdquo;. Y no lo    es. Otro me trajo ac&aacute;. Otro me llev&oacute; por una v&iacute;a que ni mis colegas ni    yo pod&iacute;amos concebir.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute; que la religi&oacute;n era sumisi&oacute;n y me entregu&eacute; a ella, y he ido a parar a la libertad.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute; que la v&iacute;a era un camino trazado, paso a paso, y no hay camino.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que hab&iacute;a de creer, y el camino libera de las creencias.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que la religi&oacute;n era el encuadramiento en un    ej&eacute;rcito bien organizado y compacto, donde sent&iacute;as el aliento y el roce    de los que marchan contigo, y he necesitado entender que hay que ir    completamente solo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que sab&iacute;a lo que ten&iacute;a que pensar y sentir, y he    ido a parar a comprender que la v&iacute;a transita por una luz y un fuego    silencioso.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que sab&iacute;a lo que hab&iacute;a que hacer, y he ido a comprender que no hay nada que hacer.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que caminaba hacia ti, y he tenido que comprender    que, a medida que la v&iacute;a aproxima a ti, te sume a ti en la niebla y me    disuelve a m&iacute; como un tenue vapor.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que el camino de Jes&uacute;s era el camino de la salvaci&oacute;n, y he tenido que comprender que no hay nada que salvar.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que deb&iacute;a esforzarme, con tu ayuda, y he tenido que    comprender que el trabajo que hay que hacer es m&aacute;s tenue y m&aacute;s sutil    que esforzarse, porque es un acertar misterioso, que m&aacute;s que hacer es  un   peculiar &ldquo;no-hacer&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que recorrer el camino era cultivar el esp&iacute;ritu y    alejarse de la carne, y he ido a comprender que la v&iacute;a del silencio es    la transformaci&oacute;n del sentir y de la percepci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que el camino alejaba del mundo, y he tenido que    comprender que el mundo es su discurso, su manifestaci&oacute;n, su &aacute;ngel de    luz.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que t&uacute; y yo &eacute;ramos dos, y he tenido que comprender que &ldquo;no hay dos&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a que creer en ti era creer en lo que no se ve, y he tenido que comprender que eres el Patente, el Manifiesto.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cre&iacute;a en la Iglesia cat&oacute;lica, apost&oacute;lica y romana, y he    terminado por creer a los cristianos, los hind&uacute;es, los budistas, los    musulmanes, a todos y a ninguno de ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tu camino es un camino que va de perplejidad en perplejidad. Por eso es un camino secreto.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Buscaba en ti la Verdad, y he tenido que comprender que    la Verdad no es ninguna formulaci&oacute;n. La Verdad, que es tu verdad, es    silencio, presencia y certeza. Esa es tambi&eacute;n mi verdad.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dios, l&iacute;brame del miedo en el tramo de camino que me    queda, y libera del miedo a todos los que te buscan. El miedo est&aacute;    descarriando a los pastores y a los reba&ntilde;os. <em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Coincidiendo con el ochenta aniversario de Mari&agrave; Corb&iacute; hemos querido recuperar este texto, publicado en la obra colectiva: Cincuenta cartas a Dios (PPC, 2006)&nbsp; Dios, me piden que te escriba una carta. Pero, &iquest;c&oacute;mo escribirte una carta a ti, que no eres &ldquo;otro&rdquo; de m&iacute;? 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