{"id":56030,"date":"2012-05-17T00:00:00","date_gmt":"2012-05-17T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-04T17:13:45","modified_gmt":"2016-09-04T15:13:45","slug":"el_silencio_de_jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el_silencio_de_jesus\/","title":{"rendered":"El silencio de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #800000;\">peque\u00f1o fragmento de la obra de Hugo Mujica, <strong><em>K\u00e9nosis: sabidur\u00eda y compasi\u00f3n en los Evangelios<\/em><\/strong><em>. <\/em>(Buenos Aires, Marea, 2009. pgs. 95-97)<\/span><em><br \/>\n<\/em><em>\u201cMois\u00e9s en la ley, nos orden\u00f3 apedrear a esta clase de mujeres. Y t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 dices?\u201d Pero Jes\u00fas, inclin\u00e1ndose, comenz\u00f3 a escribir en el suelo con el dedo.<\/em><br \/>\nJes\u00fas, el \u00fanico que podr\u00eda erguirse para acusar a acusadores y acusada, se inclina, calla; se inclina quien podr\u00eda elevarse, calla quien podr\u00eda repetir: \u201cno juzgu\u00e9is para que no se\u00e1is juzgados, porque con el juicio con que juzgu\u00e9is ser\u00e9is juzgados, y con la medida con que mid\u00e1is se os medir\u00e1\u2026 Si no perdon\u00e1is a los hombres, tampoco vuestro padre perdonar\u00e1 vuestras ofensas\u2026\u201d. Pero no lo dice, calla.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no habla, una vez m\u00e1s nos da su silencio, una vez m\u00e1s nos espera, nos da el espacio de la reflexi\u00f3n, calla para que los dem\u00e1s puedan hablar en su interior, para que escuchen el eco de las palabras que dicen y sean ellas las que hablen a quien las profiri\u00f3, calla para que esas palabras recorran la historia de quienes las pronunciaron: para que la acusaci\u00f3n que profieren acuse a quien acusa.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" style=\"float: left; margin: 5px 10px 5px 10px;\" src=\"\/files\/\/1337280782_mujica_kenosis.jpg\" alt=\"\" \/>El silencio de Jes\u00fas, en aquel entonces el silencio de Dios, siempre, es una invitaci\u00f3n, un llamado a escuchar, a escuchar nuestra propia conciencia, esa mal llamada \u201cvoz de la conciencia\u201d que en realidad no es una voz, en su acepci\u00f3n de un sonido, de fonaci\u00f3n, sino, m\u00e1s fundamentalmente, un silencio; un silencio que est\u00e1 y que cava m\u00e1s hondo que el imperativo que nos pueda decir que algo est\u00e1 \u201cbien\u201d o \u201cmal\u201d, ese imperativo moral que m\u00e1s que la voz de la conciencia suele ser meramente el \u201csuper-ego\u201d psicol\u00f3gico, la herencia moral o \u00e9tica, o simplemente cultural que hemos interiorizado desde fuera, pero que no es \u201cpropia\u201d, que no es ontol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La \u201cvoz\u201d de la conciencia es precisamente el silencio de la conciencia, la conciencia como silencio, el silencio que desfundamenta tanto al \u201csuper-ego\u201d como a todo moralismo, a toda \u201cley moral\u201d, el silencio que precisamente, con su silente decir, cuestiona el soliloquio con que nos hablamos, el mon\u00f3logo con el que dejamos fuera de nosotros toda voz que no sea la propia, toda raz\u00f3n que no sea nuestra racionalizaci\u00f3n. La conciencia, en su silencio, habla callando, haci\u00e9ndonos callar, haciendo que aprendamos a escuchar, que dejemos de escucharnos, de seducirnos con nuestra propia voz. Aunque nos hable palabras de \u201csantidad\u201d, una santidad seg\u00fan nuestro propio modelo, y no seg\u00fan la busca crear Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, en su silencio, con su silencio, penetra, como s\u00f3lo el silencio logra penetrar, hasta la ra\u00edz de las palabras que acaban de pronunciar, las palabras que revelan el coraz\u00f3n de los acusadores, hasta la ra\u00edz de toda acusaci\u00f3n, Jes\u00fas apunta, cava con su silencio, hasta la ra\u00edz del pecado: la acusaci\u00f3n de un hombre contra otro hombre, la traici\u00f3n y la entrega mutua entre los hombres, los hombres realizando la obra de Satan\u00e1s, la personificaci\u00f3n del mal que las Escrituras llaman \u201cel acusador\u201d. Es la acusaci\u00f3n, es el origen de toda divisi\u00f3n, la divisi\u00f3n que es eco de otra primera acusaci\u00f3n, (\u2026) la acusaci\u00f3n con que cada uno busca su propia justificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El hombre habla para defenderse, se defiende acusando a quien a su turno, como reacci\u00f3n y no como respuesta, lo acusar\u00e1, el hombre se disculpa acusando\u2026 la palabra circula, gira sin salir de s\u00ed, espiral que ya no re\u00fane sino desune: el hombre va dividiendo y en su dividir se divide, la relaci\u00f3n ya no es encuentro de aperturas, transparencia, es vac\u00edo, vac\u00edo de verdad, la verdad que nunca dice el mon\u00f3logo, la que s\u00f3lo se manifiesta en el di\u00e1logo, en la comuni\u00f3n dialogal que la crea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>peque\u00f1o fragmento de la obra de Hugo Mujica:  K\u00e9nosis: sabidur\u00eda y compasi\u00f3n en los Evangelios. (Buenos Aires, Marea, 2009. pgs. 95-97) &#8212;&#8212;-<br \/>\n\u201cMois\u00e9s en la ley, nos orden\u00f3 apedrear a esta clase de mujeres. Y t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 dices?\u201d Pero Jes\u00fas, inclin\u00e1ndose, comenz\u00f3 a escribir en el suelo con el dedo.<br \/>\nJes\u00fas, el \u00fanico que podr\u00eda erguirse para acusar a acusadores y acusada, se inclina, calla; se inclina quien podr\u00eda elevarse, calla quien podr\u00eda repetir: \u201cno juzgu\u00e9is para que no se\u00e1is juzgados, porque con el juicio con que juzgu\u00e9is ser\u00e9is juzgados, y con la medida con que mid\u00e1is se os medir\u00e1\u2026 Si no perdon\u00e1is a los hombres, tampoco vuestro padre perdonar\u00e1 vuestras ofensas\u2026\u201d. 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