{"id":56117,"date":"2012-06-16T00:00:00","date_gmt":"2012-06-16T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-04T17:08:38","modified_gmt":"2016-09-04T15:08:38","slug":"compartir_plenitudes_en_lugar_de_com","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/compartir_plenitudes_en_lugar_de_com\/","title":{"rendered":"Compartir plenitudes en lugar de competir entre totalidades"},"content":{"rendered":"<p>de: <span style=\"color: #800000;\"><em>Hacia un tiempo de s\u00edntesis. <\/em>Fragmenta, 2011. pgs. 43-59<\/span><br \/>\nLas religiones son recept\u00e1culos de una plenitud que ha sido vertida en ellas y que tratan de custodiar. Pero al custodiarla se pueden hacer insolentes. Por miedo a perderla, la blindan, y al no saber qu\u00e9 hacer con tanta densidad Principio del formulariola lanzan sobre las dem\u00e1s sin atender a lo que aquellas ya conten\u00edan. El problema del ser humano es que, siendo <em>capax Dei,<\/em> a la vez es incapaz de soportar demasiada realidad. Las revelaciones de las religiones son anticipaciones de realidad que experimentamos como un exceso de luz a nuestros ojos todav\u00eda ciegos. Este deslumbramiento puede convertirnos en seres agresivos en el momento en que caemos en la tentaci\u00f3n de apropi\u00e1rnosla.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Mucho he reflexionado sobre religiones<\/em><em><img decoding=\"async\" style=\"margin: 5px 10px; float: right;\" src=\"\/files\/1341249357_med_majesty-jpg_t102x128.jpg\" alt=\"\" \/><br \/>\npara poder comprenderlas.<\/em><em><br \/>\nCreo que todas derivan<br \/>\nde una \u00fanica fuente<br \/>\ncon m\u00faltiples ramas.<\/em><br \/>\nAl-Hal\u00b7laj (s.iX-X)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La apertura a la dif\u00edcil alteridad permite una nueva autocomprensi\u00f3n de cada religi\u00f3n e inaugura una nueva relaci\u00f3n entre ellas. Vamos a explorar el cambio de actitudes que implica este encuentro.<\/p>\n<p><strong>\u00a01. <em>Cuando la plenitud se confunde con la totalidad<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Las religiones son recept\u00e1culos de una plenitud que ha sido vertida en ellas y que tratan de custodiar. Pero al custodiarla se pueden hacer insolentes. Por miedo a perderla, la blindan, y al no saber qu\u00e9 hacer con tanta densidad Principio del formulariola lanzan sobre las dem\u00e1s sin atender a lo que aquellas ya conten\u00edan. El problema del ser humano es que, siendo <em>capax Dei,<\/em> a la vez es incapaz de soportar demasiada realidad. Las revelaciones de las religiones son anticipaciones de realidad que experimentamos como un exceso de luz a nuestros ojos todav\u00eda ciegos. Este deslumbramiento puede convertirnos en seres agresivos en el momento en que caemos en la tentaci\u00f3n de apropi\u00e1rnosla. La apropiaci\u00f3n de esta plenitud se convierte totalitarismo. La totalidad, en el lenguaje de Emmanuel L\u00e9vinas, es la reducci\u00f3n y el cierre de una infinitud que se abre ante nosotros (1). La plenitud del Infinito, en cambio, nos es dada. La totalidad es una construcci\u00f3n nuestra. Es la catedral -la sinagoga, la mezquita o la pagoda-convertida en prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las religiones se hacen indigestas -no s\u00f3lo indigestas, sino sumamente peligrosas- cuando pretenden apoderarse del Absoluto. Porque les ha llegado un destello de Aquello, piensan haberlo agotado. El Infinito agotado es esta totalidad blindada, agresiva y oscura, pernicioso producto que nuestra generaci\u00f3n no tolera porque ha producido demasiadas v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Se reconoce que una plenitud ha sido reducida a totalidad por la crispaci\u00f3n con que se defiende. Lo propio de la plenitud es la apertura, el agradecimiento, la invitaci\u00f3n. Lo propio de la totalidad es la cerraz\u00f3n, la exigencia, la imposici\u00f3n. Las totalidades solo pueden competir entre ellas, porque se disputan un espacio chato construido por ellas mismas. No se reciben a s\u00ed mismas de lo Supremo sino que lo usurpan, cuando solo se les hab\u00eda mostrado un escal\u00f3n, un resquicio.<\/p>\n<p>Cuando lo que se comunica es una totalidad, solo hay exterminio o absorci\u00f3n del otro. No hay ninguna posibilidad de escuchar lo diferente. En estos par\u00e1metros, la misi\u00f3n es una ofensa, una violaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2. <em>Cuando el principio se confunde con el final<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Las religiones conocen el primer escal\u00f3n hacia esta plenitud que les ha permitido entrever. Pero el primer escal\u00f3n no es toda la escalera. \u00bfQui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos accesos tiene? \u00bfQui\u00e9n conoce en cuantas escalinatas se difracta? La misi\u00f3n se convierte en propaganda ileg\u00edtima cuando exige a los dem\u00e1s que suban por los mismos pelda\u00f1os de una \u00fanica grada. Es cierto que en el inicio donde se juega la correcta direcci\u00f3n, porque los grados de la desviaci\u00f3n van aumentando a medida que se recorre el trayecto. Cuanto m\u00e1s largo es, m\u00e1s puede desviarse la meta. Pero, \u00bfcu\u00e1l es la meta? La tierra pura de un yo descentrado de s\u00ed mismo que se hace capaz de acoger y de entregarse sin devorar porque sabe que proviene de un Fondo inalcanzable al que todo vuelve sin haberse separado nunca de \u00e9l.<\/p>\n<p>Las formas de las monta\u00f1as son diversas, y en ello est\u00e1 la belleza de las cordilleras, pero la nieve cae a la misma altura en todas ellas. El contorno es diverso pero la nieve que las cubre es la misma. Lo que importa es que se produzca la ascensi\u00f3n y que, a medida que se va ascendiendo, aparezcan horizontes que no se asomaban al principio. Tambi\u00e9n Mois\u00e9s comenz\u00f3 atra\u00eddo por la zarza que ard\u00eda sin consumirse (Ex 3, 2-3) y al final de la vida se encendi\u00f3 todo \u00e9l (Ex 34). \u00bfPor qu\u00e9 esta llama deber\u00eda arder s\u00f3lo en los matorrales de una monta\u00f1a? Es cierto que los humanos somos hijos de la forma y necesitamos un referente concreto que nos permita adentrarnos en esta realidad que contiene a todas las formas y que, a su vez, est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de ellas. La silueta del comienzo sirve para iniciar el camino que permita orientarnos. Pero con la forma empieza el reino de la diferencia y con ella se inicia tambi\u00e9n la disputa. Solo a medida que se avanza esta forma se va interiorizando y se descubre que puede adquirir otras manifestaciones.<\/p>\n<p>Esto no contradice que cada tradici\u00f3n considere que hay determinadas personas, momentos y lugares con m\u00e1s capacidad teof\u00e1nica que otros, y es natural que se identifique con ellos, mientras no los convierta en exclusivos ni excluyentes. Sirven de detonantes, de estimuladores, pero, despu\u00e9s, lo que es exterior a ellos debe ser interiorizado. De otro modo siempre estamos delegando a los dem\u00e1s lo que se ha de gestar en cada uno.<\/p>\n<p>Lo que atrae de Cristo los cristianos, del Cor\u00e1n a los isl\u00e1micos, de la Tor\u00e1 a los jud\u00edos, de los Vedas los hind\u00faes o del Buddha a los buddhistas es el abismo de luz, el derramamiento de ser que se desprende de ellos y el camino que proponen para mantenerse en estado de apertura.<\/p>\n[&#8230;]\n<p><strong>4. <em>Cuando el icono se confunde con el \u00eddolo<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El bagaje conceptual y simb\u00f3lico que presenta una religi\u00f3n madura no es idol\u00e1trico sino ic\u00f3nico. Lo que ofrece cada tradici\u00f3n son unas determinadas formas y referencias de <em>religaci\u00f3n<\/em>, pero sin estar cerradas en s\u00ed mismas, sino que remiten m\u00e1s all\u00e1 de ellas. Tal es la diferencia entre el \u00eddolo (<em>eidolon<\/em>) y el icono (<em>eikon<\/em>). Ambas significan &#8216;imagen&#8217; en griego, pero en direcciones opuestas: el \u00eddolo es una imagen saturada, pose\u00edda, referida a s\u00ed misma, mientras que el icono es solo una insinuaci\u00f3n, un camino, una ventana que se abre a el infinito, desapareciendo ella misma una vez se ha pasado a trav\u00e9s de ella. La iconizaci\u00f3n desapropia, mientras que la idolatraci\u00f3n retiene. La iconizaci\u00f3n expande, mientras que la idolatr\u00eda crispa. La iconizaci\u00f3n abre a la alteridad, tanto de Dios como de los dem\u00e1s, haciendo que las diferentes religiones puedan mirarse mutuamente con confianza en dejar de tener una relaci\u00f3n posesiva con lo trascendente.<\/p>\n<p>Cuando las religiones transmiten su riqueza y su sabidur\u00eda desde esta desposesi\u00f3n, generan confianza. Lo que entonces ofrecen son pautas, orientaciones y criterios de discernimiento para que cada uno profundice en sus convicciones. La certeza esencial que transmiten las religiones -y que es com\u00fan a todas ellas- es mostrar que el propio yo no es la medida de todas las cosas, sino que pertenece a un Todo mucho m\u00e1s amplio. Esta liberaci\u00f3n de la tiran\u00eda del ego es el que m\u00e1s espec\u00edficamente pueden aportar las religiones, al facilitar a cada creyente unos v\u00ednculos con la Fuente de la que recibe la existencia, a la vez que abre a la comunidad humana y al cosmos, tal y como repetiremos incansablemente.<\/p>\n<p>Adoramos \u00eddolos y nos sometemos a ellos cuando los tenues rasgos de lo que atisbamos se convierten en trazos simplificados y en borrones que nos impiden ver m\u00e1s all\u00e1 de lo que hemos visto. Satisfechos con lo que hemos entrevisto, nos instalamos y quedamos retenidos. Detenidos, reducimos el Misterio y nos autoimpedimos crecer hacia \u00e9l, tanto como lo impedimos a los dem\u00e1s. Las palabras m\u00e1s duras de Jes\u00fas de Nazaret fueron dirigidas a aquellos que se interpon\u00edan entre Dios y la fe de la gente. (2)<br \/>\nLo propio de los \u00eddolos es producir v\u00edctimas. Las v\u00edctimas se crean cuando la fe queda encarcelada en unos par\u00e1metros determinados. Se ha hablado de las religiones como catedrales semi\u00f3ticas (3). Son catedrales cuando se presentan como espacios de realidad que ofrecen una evocaci\u00f3n de infinitud por descubrir. Espacios simb\u00f3licos que convocan, dan cobijo y ponen palabra e imagen al Misterio. Pero la arquitectura simb\u00f3lica de cada religi\u00f3n se convierte en una prisi\u00f3n cuando no deja salir ni entrar por la regi\u00f3n de la realidad que ella delimita. Entonces, la misi\u00f3n se convierte en una lucha por implantar cu\u00e1ntas m\u00e1s c\u00e1rceles semi\u00f3ticas posibles en un territorio, propio o ajeno. Ante tal espect\u00e1culo, muchos se retiran, porque se sienten violentados por una sumisi\u00f3n en la que no se reconocen. Si, en cambio, estos espacios se presentan como posibles -pero no \u00fanicos- retazos del Infinito que en ellos toma forma, podr\u00e1n sobrevivir a los tiempos que vivimos, Si sus vitrales, cenefas y caligraf\u00edas se presentan como brechas hacia m\u00e1s vida, hacia m\u00e1s realidad, hacia m\u00e1s humanidad, las catedrales, mezquitas, templos y pagodas ser\u00e1n frecuentados. Si crean v\u00edctimas crispadas y enrojecidas por sus propios dogmas y absolutismos, las generaciones presentes y venideras querr\u00e1n que sean derribadas.<\/p>\n[&#8230; cont.] de: <strong>Javier Melloni.<em> Hacia un tiempo de s\u00edntesis. <\/em>Fragmenta, 2011. pgs. 43-59<\/strong><\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>(1) cf. E. L\u00e9vinas. <em>Totalidad e infinito. <\/em>S\u00edgueme, 1990.<\/p>\n<p>(2) cf. Mt 12, 9-14. 25-37; 15, 1-20; 16,5-12; 21, 23-46; 23, 1-12, &#8230;<\/p>\n<p>(3) J. Mart\u00edn Velasco. \u201cRevelaci\u00f3n y fe desde la perspectiva de las ci\u00e8ncies de las religiones\u201d, en: C\u00e1tedra Chaminade, <em>Fe. <\/em>Fundaci\u00f3n Sta.Maria, PPC, 2005. p.184.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>de: Hacia un tiempo de s\u00edntesis. Fragmenta, 2011. pgs. 43-59 Las religiones son recept\u00e1culos de una plenitud que ha sido vertida en ellas y que tratan de custodiar. Pero al custodiarla se pueden hacer insolentes. 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