{"id":56204,"date":"2012-08-22T00:00:00","date_gmt":"2012-08-22T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-14T12:27:14","modified_gmt":"2016-09-14T10:27:14","slug":"el_bypass_espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el_bypass_espiritual\/","title":{"rendered":"El bypass espiritual"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #800000; font-size: x-small;\">Selecci\u00f3n de: <strong>Mariana Caplan. <em>Con los ojos bien abiertos: la pr\u00e1ctica del discernimiento en la senda espiritua<\/em><\/strong><em>l. <\/em>Kair\u00f3s, 2010. 342 p.<\/span><\/p>\n<p>Es ingenuo creer que la entrega incondicional a un camino de crecimiento espiritual implica necesariamente que cada vez experimentaremos una mayor paz, tranquilidad, armon\u00eda y suerte, y que, si practicamos de manera diligente y sincera, acabaremos liber\u00e1ndonos del sufrimiento que aqueja al resto de la especie.<\/p>\n<p>Y por cierto que, en algunos casos, esto pueda resultar, nos hallamos, una vez m\u00e1s, ante las inmensas fuerzas del condicionamiento que, muy a menudo, se extienden mucho m\u00e1s atr\u00e1s en el tiempo de lo que nuestro intelecto pueda llegar a concebir. Y, si nuestro objetivo es el de descubrir la verdad, el camino debe traer a la superficie todo aquello que, en nuestro interior, sea falso. La pr\u00e1ctica espiritual y la vida van soseg\u00e1ndonos y favoreciendo, de ese modo, la emergencia del discernimiento espiritual. (190)<\/p>\n<p>La psicolog\u00eda se orienta a corregir nuestra configuraci\u00f3n individual personal. Nos ayuda a entender los \u201crelatos\u201d inconscientes que moran en nuestro interior y se reproducen en forma de pautas limitadoras que, en ocasiones, llegan a se autodestructivas. Tambi\u00e9n nos ayuda a desarticular las estructuras de defensa que erigimos en nuestra infancia que, pese a haber contribuido a nuestra supervivencia f\u00edsica y emocional, han acabado bloqueando nuestro posterior desarrollo y nos impiden abrirnos a nuestras capacidades m\u00e1s profundas. La espiritualidad, por su parte, nos ayuda a descubrir la naturaleza de la mente que, seg\u00fan las tradiciones hind\u00fa y budista, es no dual. De este modo nos permite hacer algo que trasciende completamente nuestra historia, abrirnos a las verdades perennes que los m\u00edsticos de todas las tradiciones han conocido desde siempre. (284)<\/p>\n<p>El psic\u00f3logo John Welwood llam\u00f3 la atenci\u00f3n del p\u00fablico occidental sobre el concepto de <em>bypass <\/em>espiritual para ayudar a las personas a entender los mil modos en que el ego puede servirse de ideas y pr\u00e1cticas espirituales para eludir, en lugar de atravesar, las facetas confundidas, maltrechas e incluso heridas de su psiquismo. El <em>bypass <\/em>espiritual afecta a todos los niveles del desarrollo espiritual, desde el principiante hasta el yogui avanzado y el maestro espiritual. El acceso a la verdad espiritual puede, cuando no se halla adecuadamente integrada, convertirse en un arma muy peligrosa que nos lleva a soslayar nuestras potencialidades m\u00e1s profundas y a creer que estamos m\u00e1s realizados de lo que, en realidad, estamos. Y es muy probable que, cuando ocupamos una posici\u00f3n de poder, acabemos transmitiendo esta confusi\u00f3n a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La mente egoica es un mecanismo muy inteligente y no debemos subestimar la extraordinaria inteligencia y absoluta eficacia que muestra en el desempe\u00f1o de su tarea, para proteger su identidad y oscurecer el reconocimiento de nuestra naturaleza m\u00e1s profunda. En su funci\u00f3n gestora, el ego nos mantiene a salvo, organiza nuestra vida, nuestro trabajo y nuestra familia y hasta es capaz de erigir y destruir civilizaciones. Aunque uno de los objetivos de toda tradici\u00f3n espiritual esot\u00e9rica consista en liberarnos de las garras de la identificaci\u00f3n y del dominio egoico, debemos entender que se trata del mismo mecanismo que pone en marcha y nos orienta a lo largo del camino espiritual.<\/p>\n<p>Esto significa que, quienes han emprendido seriamente una pr\u00e1ctica espiritual, se encuentran metidos en un aut\u00e9ntico problema, porque deben examinar y trabajar con el mismo ego que moviliza y sostiene su pr\u00e1ctica. Mientras que el alma vive la gloria de la conciencia de su naturaleza m\u00e1s profunda, el ego experimenta simult\u00e1neamente la posibilidad de la transformaci\u00f3n como una aut\u00e9ntica amenaza de muerte. Es entonces cuando, en un movimiento muy inteligente, asume el lenguaje y los conceptos de la verdad y de la transformaci\u00f3n para impedir, &#8211;<em>en nombre de la verdad, <\/em>\u00a0seg\u00fan dice- esa transformaci\u00f3n. Su misma estructura de defensa, que hemos calificado como espiritualizaci\u00f3n del ego, est\u00e1 compuesta de conceptos, ideas y hasta de imitaciones improvisadas e inconscientes de auras, energ\u00edas e intuiciones espirituales. \u00c9ste es el dominio al que se dirige el <em>bypass <\/em>espiritual. (160-61)<\/p>\n<p>(\u2026) \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Resulta ingenuo suponer que, por el hecho de haber tenido varias comprensiones duraderas, la conciencia ha llegado a todos los rincones de nuestro psiquismo. (\u2026) No es frecuente que la conciencia asuma la tarea, tan necesaria como humilde, de aprender a sentir y digerir el sufrimiento psicol\u00f3gico o los complejos retos que implica enfrentarnos a las relaciones humanas, el odio hacia s\u00ed mismo, la verg\u00fcenza, la sexualidad y la intimidad con los dem\u00e1s. Es cierto que la comprensi\u00f3n espiritual puede modificar nuestro condicionamiento psicol\u00f3gico, pero tal cosa no siempre ocurre. Y es que, cuando todav\u00eda ignoramos el modo de manejar adecuadamente nuestro psiquismo, es nuestro psiquismo el que nos maneja a nosotros.<\/p>\n<p>Muchas personas han llegado inconscientemente a la vida espiritual en un intento de trascender el doloroso sufrimiento provocado por el condicionamiento infantil. Y lo cierto es que, en muchos casos, el trabajo de transformaci\u00f3n puede contribuir a aliviar ese sufrimiento. Cuando aprendemos el modo en que funciona el condicionamiento mental desarrollamos la capacidad creciente de observar y desidentificarnos de las incesantes repeticiones de pautas de pensamiento y de advertir que no somos nuestra identidad percibida ni nuestra historia familiar. pero existe una l\u00ednea muy fina entre el ejercicio del necesario proceso de desapego y caer en una desidentificaci\u00f3n neur\u00f3tica de la vida, que no es tanto una manifestaci\u00f3n de la claridad espiritual como un mecanismo protector basado en el miedo. (\u2026) \u00bfUtilizamos, por ejemplo, la pr\u00e1ctica de la meditaci\u00f3n para escapar de la vida o nos sirve, por el contrario, para zambullirnos m\u00e1s profundamente en ella? \u00bfUtilizamos los conceptos espirituales para eludir el sentimiento o para profundizar nuestra capacidad de sentir?<\/p>\n<p>(\u2026) Si, comprometidos con el camino, no corregimos estas cuestiones, nuestra realizaci\u00f3n espiritual ser\u00e1 incompleta y distorsionada y las cuestiones que hayamos soslayado quiz\u00e1 regresen, para reclamar nuestra atenci\u00f3n, en los momentos habitualmente menos adecuados. (161-167)<\/p>\n<p>Nos resistimos a mirar nuestra oscuridad porque tememos que, en el caso de hacerlo, acabar\u00edamos destrozados. Pero lo cierto es exactamente lo contrario porque, cuando vemos nuestra oscuridad, lo \u00fanico que se rompe es nuestra identificaci\u00f3n con ella, lo que nos convierte en seres humanos m\u00e1s aut\u00e9nticos y completos. (\u2026) El ego, como ya hemos dicho, est\u00e1 programado para ocuparse de nuestra supervivencia y se erige, durante nuestra infancia, en torno a una serie de mecanismos de defensa para protegernos de las circunstancias, de los sentimientos y de ciertos aspectos de la realidad que, durante ese estadio del desarrollo resultar\u00edan, en caso contrario, demasiado dif\u00edciles de soportar. Y como su funci\u00f3n es la de mantener el equilibrio del falso yo, el ego equipara la verdadera transformaci\u00f3n a la muerte. Pero lo que en tal caso muere no es el cuerpo f\u00edsico, sino un sistema de creencias limitado sobre lo que somos. Sin embargo, el ego no lo entiende as\u00ed e interpreta la transformaci\u00f3n derivada del enfrentamiento con la sombra como si de una muerte se tratara. Ignorante, no obstante, de la imposibilidad de acceder a la luz sin acceder tambi\u00e9n a nuestra oscuridad, la mayor\u00eda de la gente incurre en el error de mantener cerrada la caja, conden\u00e1ndose a una vida mediocre y en la que sus potencialidades m\u00e1s elevadas permanecen in\u00e9ditas. (235)<\/p>\n<p>La madurez espiritual no depende de la edad ni del tiempo que llevemos en el camino, sino que es el fruto de la decisi\u00f3n interna de cultivar la gratitud como forma de estar en el mundo. (321)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Selecci\u00f3n de: Mariana Caplan. Con los ojos bien abiertos: la pr\u00e1ctica del discernimiento en la senda espiritual. Kair\u00f3s, 2010. 342 p. 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